104. Principios para discernir entre las cosas positivas y las negativas

(1) Determinar si algo es producto de la obra de Dios y cuenta con Su aprobación, o si viene de Satanás y los espíritus malignos, o ha sido procesado y disfrazado por ellos.

(2) Determinar si es algo que Dios requiere que las personas busquen y posean —algo que concuerda con la verdad-palabra de Dios— o si es algo que pertenece a las tendencias del mundo y que buscan las personas mundanas.

(3) Determinar si es algo edificante y beneficioso para la vida del hombre, algo que lo vuelve positivo y lo eleva, o si corrompe y arruina al hombre, tornándolo negativo y destruyéndolo.

(4) Determinar si es algo que restaura la humanidad normal del hombre y lo lleva a obedecer y adorar a Dios, o si es algo que vuelve al hombre depravado y degenerado y lo conduce a la muerte.

Las palabras relevantes de Dios:

El carácter de Dios es uno que pertenece al Soberano de los seres vivos y todas las cosas, al Señor de toda la creación. Su carácter representa honor, poder, nobleza, grandeza y, sobre todo, supremacía. Su carácter es símbolo de autoridad, símbolo de todo lo que es justo, símbolo de todo lo que es hermoso y bueno. Más que esto, es un símbolo de Aquel que no puede ser[a] vencido o invadido por la oscuridad ni por ninguna fuerza enemiga, así como un símbolo de Aquel que no puede ser ofendido (y que tampoco tolerará ser ofendido)[b] por ningún ser creado. Su carácter es símbolo de la mayor autoridad. No hay persona o personas que trastornen o puedan trastornar Su obra o Su carácter. Pero la personalidad del hombre no es más que un mero símbolo de su leve superioridad sobre la bestia. El hombre en sí mismo y por sí mismo no tiene ninguna autoridad, ninguna autonomía y ninguna destreza para trascender el yo, sino que en su esencia es alguien que se acobarda a merced de todo tipo de personas, sucesos y cosas. La alegría de Dios se debe a la existencia y surgimiento de la justicia y la luz, a la destrucción de la oscuridad y la maldad. Él se deleita en traer luz y buena vida a la humanidad; Su alegría es una alegría justa, un símbolo de la existencia de todo lo que es positivo, y, aún más, un símbolo de buenos auspicios. La ira de Dios se debe al daño que la existencia y la interferencia de la injusticia ocasiona a Su humanidad; se debe a la existencia de la maldad y la oscuridad, a la existencia de las cosas que ahuyentan la verdad, y aún más, se debe a la existencia de cosas que se oponen a lo que es bueno y hermoso. Su ira es un símbolo de que todas las cosas negativas ya no existen, y aún más, es un símbolo de Su santidad. Su tristeza se debe a la humanidad, en la que Él tiene esperanzas, pero esta ha caído en la oscuridad, porque la obra que Él hace en el hombre no alcanza Sus expectativas, y porque no toda la humanidad a la que Él ama tiene la capacidad de vivir en la luz. Él se entristece de la humanidad inocente, del hombre honesto pero ignorante, y del hombre que es bueno pero tiene carencias en sus propios puntos de vista. Su tristeza es símbolo de Su bondad y de Su misericordia, símbolo de belleza y benevolencia. Su felicidad, por supuesto, proviene de derrotar a Sus enemigos y de obtener la buena voluntad del hombre. Más que esto, surge a partir de la expulsión y destrucción de todas las fuerzas enemigas, y debido a que la humanidad recibe una vida buena y pacífica. La felicidad de Dios es diferente al gozo del hombre; más bien, es el sentimiento de producir buenos frutos, un sentimiento aún mayor que el gozo. Su felicidad es un símbolo de la liberación del sufrimiento de la humanidad desde esta hora, y un símbolo de la entrada de la humanidad a un mundo de luz. Todas las emociones de la humanidad, por otro lado, surgen en aras de su propio interés, no por la justicia, la luz o lo que es hermoso, y mucho menos por la gracia concedida por el Cielo. Las emociones de la humanidad son egoístas y pertenecen al mundo de la oscuridad. Estas no existen en aras de la voluntad de Dios, y mucho menos de Su plan, por lo que nunca puede hablarse de Dios y del hombre en el mismo contexto. Dios es por siempre supremo y para siempre honorable, mientras que el hombre es siempre bajo, siempre despreciable. Esto es porque Dios siempre está haciendo sacrificios y se entrega a la humanidad; sin embargo, el hombre siempre toma y se esfuerza sólo para sí mismo. Dios siempre se está esforzando por la supervivencia de la humanidad; no obstante, el hombre nunca contribuye en nada en aras de la luz o la justicia. Aun si el hombre se esfuerza por un tiempo, no puede resistir ni un solo golpe, pues el esfuerzo del hombre siempre es para su propio beneficio y no para el de otros. El hombre siempre es egoísta, mientras que Dios es por siempre desprendido. Dios es la fuente de todo lo justo, lo bueno y lo hermoso, mientras que el hombre es el que hereda y manifiesta toda la fealdad y maldad. Dios nunca alterará Su esencia de justicia y belleza, y sin embargo, el hombre es perfectamente capaz, en cualquier momento y en cualquier situación, de traicionar la justicia y alejarse de Dios.

Extracto de ‘Es muy importante comprender el carácter de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Al expresar la verdad, Dios expresa Su carácter y esencia; Su expresión de la verdad no se basa en las síntesis de la humanidad de las diversas cosas y afirmaciones positivas que ella reconoce. Las palabras de Dios son las palabras de Dios; las palabras de Dios son la verdad. Son el fundamento y la ley que deben regir la existencia humana y Dios condena esos presuntos principios que tienen su origen en la humanidad. No reciben Su aprobación, y ni mucho menos son origen o fundamento de Sus declaraciones. Dios expresa Su carácter y esencia con Sus palabras. Todas las palabras nacidas de la expresión de Dios son la verdad, ya que Él tiene la esencia de Dios y es la realidad de todas las cosas positivas. Que las palabras de Dios son la verdad es un hecho inalterable, independientemente de cómo las oriente, las defina, las contemple o las entienda esta humanidad corrupta. Por muchas palabras que Dios haya pronunciado y por más que las condene y rechace esta humanidad corrupta y pecadora, sigue habiendo una realidad que no se puede cambiar: incluso en estas circunstancias, las llamadas cultura y tradiciones que valora la humanidad no pueden convertirse en cosas positivas ni en la verdad. Esto es inalterable. La cultura y el modo de vida tradicionales de la humanidad no se convertirán en la verdad a consecuencia de los cambios o del paso del tiempo, y tampoco las palabras de Dios se convertirán en palabras del hombre porque la humanidad las condene o las olvide. Esta esencia nunca cambiará; la verdad es siempre la verdad. ¿Qué hechos existen en ella? Todos esos refranes sintetizados por la humanidad tienen su origen en Satanás; son imaginaciones y nociones humanas, que incluso surgen de la pasión humana, y no tienen absolutamente nada que ver con las cosas positivas. Las palabras de Dios, por otra parte, son expresión de la esencia y el estatus de Dios. ¿Por qué expresa estas palabras? ¿Por qué digo que son la verdad? Porque Dios gobierna sobre todas las leyes, los principios, las causas, las esencias, las realidades y los misterios de todas las cosas, que toma en Sus manos, y solamente Dios conoce su procedencia y sus auténticas causas. Por lo tanto, solo las definiciones de todas las cosas a las que aluden las palabras de Dios son las más exactas, y las exigencias a la humanidad que contienen las palabras de Dios son la única norma para la humanidad, los únicos criterios que deben regir su existencia. No obstante, las leyes por las que existe la humanidad se derivan, por un lado, de una vulneración del gobierno de Dios sobre todas las cosas y, por otro, de una vulneración de la soberanía de Dios sobre las leyes de todas las cosas. Provienen de las fantasías y nociones del hombre, como también provienen de Satanás. ¿Qué papel juega Satanás? En primer lugar, Satanás imita la verdad; en segundo lugar, destruye, perturba y pisotea todos los principios y leyes de la creación de todas las cosas por parte de Dios. Por tanto, las cosas que provienen de Satanás coinciden milimétricamente con su esencia y están llenas de sus perversas intenciones, tentaciones y máscaras, así como de su inalterable ambición. Nunca se convertirán en verdad, independientemente de si la humanidad corrupta sabe discernirlas o no, de hasta qué punto las acepte la humanidad corrupta y de cuánto dure la era en que la humanidad corrupta las admire, idolatre y predique y, asimismo, con independencia de cuánta gente las admire, idolatre y predique. Nunca se convertirán en verdad y siempre serán cosas negativas porque su esencia, origen y raíz es Satanás, el Satanás enemigo de Dios y de la verdad. Cuando no haya ninguna verdad con la que cotejarlas, pueden parecer buenas y positivas, pero, cuando se las analiza y desenmascara con la verdad, presentan vulnerabilidades. No se sostienen y son cosas que enseguida son condenadas, desenmascaradas y descartadas. La verdad que expresa Dios concuerda perfectamente con las necesidades de la humanidad normal, que Dios creó, mientras que lo que Satanás le da al hombre vulnera precisamente esas necesidades. Hace que una persona normal sea anormal, inmoderada, estrecha de miras, arrogante, necia, malvada, difícil, ruin y, sobre todo, insufriblemente arrogante. En un momento dado, esa persona se desquicia mentalmente y ya no sabe ni quién es. Se niega a ser una persona normal, pero debe actuar como un ser humano no normal; se niega a ser una persona corriente, pero, en cambio, se empeña en convertirse en un ser humano superior; así se deforma la humanidad de la gente y se deforman sus instintos. La verdad hace a la gente más capaz de vivir de forma instintiva, de acuerdo con los principios y leyes de la condición humana normal y con todos los principios que Dios ha dictado, mientras que estos mal llamados aforismos y leyes de Satanás son precisamente los que hacen que la gente atente contra sus instintos, trate de escapar de las leyes que Dios ha decretado y dictado, e incluso abandone el camino de la humanidad normal cometiendo unos excesos que las personas con una humanidad normal no deberían cometer ni imaginar.

Extracto de ‘Cumplen con su deber solo para distinguirse a sí mismos y satisfacer sus propios intereses y ambiciones; nunca consideran los intereses de la casa de Dios, e incluso los venden a cambio de su propia gloria (I)’ en “Desenmascarar a los anticristos”

¿Cuáles son las cosas positivas? Todo lo que viene directamente de Dios es positivo; el carácter del hombre, sin embargo, ha sido procesado por Satanás y no puede representar a Dios. Solo el amor, la voluntad de sufrir, la justicia, la sumisión, la humildad y la ocultación del Dios encarnado representan directamente a Dios. Esto se debe a que cuando Él vino, lo hizo sin una naturaleza pecaminosa y vino directamente de Dios; Satanás no lo había procesado. Jesús sólo posee la semejanza de la carne pecadora y no representa el pecado; por lo tanto, Sus acciones, Sus hechos, y Sus palabras, hasta ese tiempo anterior a Su cumplimiento de la obra por medio de la crucifixión (incluyendo el momento de Su crucifixión), son todos directamente representativos de Dios.

Extracto de ‘El hombre corrupto no es capaz de representar a Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Cuando la gente no comprende la verdad es cuando es más probable que juzgue a las personas por su apariencia externa. ¿En qué se basa para ello? En parte, en la cultura tradicional y la educación de la sociedad; en cierto modo, en la educación familiar, así como en las nociones y los conceptos de lo bueno y lo malo, de lo blanco y lo negro; y por otra parte, en la formación académica. En conjunto, es la educación de un sistema satánico la que inculca esos conceptos al pueblo, la que le hace juzgar ciertas cosas como buenas o malas, correctas o incorrectas. Sin embargo, ¿en qué se basan estas definiciones? En las teorías de Satanás; no se basan en la verdad. Por lo tanto, trátese del punto de partida o del resultado final de cómo juzgues tú algo, estos no tienen ninguna vinculación con la verdad; todo está equivocado, en desacuerdo con la voluntad de Dios, y no guarda relación con Él ni con las cosas positivas. Cuando Dios juzga a una persona, una situación o un objeto, lo hace de acuerdo con Su carácter y Su esencia. Así pues, ¿qué son la esencia y el carácter de Dios? Son la verdad. La verdad es la expresión de todas las cosas positivas; es la realidad de todas las cosas positivas. ¿Sobre qué base juzga Dios a todas las cosas y personas, situaciones y objetos con los que el hombre se encuentra? Sobre la base de la verdad. Cuando Dios juzga a alguien, comienza por su esencia-naturaleza, los motivos que hay detrás de sus acciones, la senda que toma y su actitud hacia las cosas positivas y la verdad; esa es la base de Su juicio. El resultado del juicio de Dios sobre todos los acontecimientos y todas las cosas se basa en la verdad, mientras que la determinación de Satanás de todos los eventos y todas las cosas se basa en la filosofía y la lógica de Satanás, el opuesto absoluto de la verdad. Toda la humanidad ha sido corrompida por Satanás. Las personas no poseen la verdad, representan a Satanás, son la encarnación de Satanás y lo definen todo de acuerdo con lo que es de Satanás. Y ¿qué consecuencia tiene que las personas lo definan todo de esta manera? Contradice la verdad; es lo contrario a la verdad.

Extracto de ‘Cómo discernir la esencia-naturaleza de Pablo’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

Todos los que son del diablo viven para sí mismos. Su visión de la vida y sus máximas proceden principalmente de los dichos de Satanás, como “Cada hombre para sí mismo y sálvese quien pueda”. Las palabras pronunciadas por esos reyes demonios, por personas importantes y filósofos de la tierra, se han convertido en la vida del hombre. En particular, la mayor parte de las palabras de Confucio, publicitado por el pueblo chino como un “sabio”, se han convertido en la vida del hombre. También están los proverbios famosos del budismo y el taoísmo, y los dichos clásicos de diversas figuras famosas citados con frecuencia; todos estos son esbozos de las filosofías de Satanás y de su naturaleza. También son las mejores ilustraciones y explicaciones de la naturaleza de Satanás. Estos venenos que se han inoculado en el corazón del hombre proceden todos de Satanás; ni la más mínima pizca de ellos procede de Dios. Tales palabras demoníacas también están en directa oposición a la palabra de Dios. Queda absolutamente claro que las realidades de todas las cosas positivas vienen de Dios, y todas esas cosas negativas que envenenan al hombre proceden de Satanás. Por tanto, puedes discernir la naturaleza de una persona y a quién pertenece esta a partir de su visión de la vida y de los valores. Satanás corrompe a las personas mediante la educación y la influencia de gobiernos nacionales, de los famosos y los grandes. Sus palabras demoníacas se han convertido en la naturaleza-vida del hombre. “Cada hombre por sí mismo y sálvese quien pueda” es un conocido dicho satánico que ha sido infundido en todos y que se ha convertido en la vida del hombre. Hay otras palabras de la filosofía de vida que también son así. Satanás utiliza la cultura tradicional refinada de cada nación para educar a las personas, provocando que la humanidad caiga y sea envuelta en un abismo infinito de destrucción, y al final Dios destruye a las personas porque sirven a Satanás y se resisten a Dios. Imagina que le preguntas a alguien que ha estado activo en la sociedad durante décadas: “Dado que has vivido en el mundo durante mucho tiempo y has conseguido mucho; ¿cuáles son los principales dichos famosos por los que te riges?”. Podría decir, “El más importante es ‘Los funcionarios no golpean a los que hacen regalos, los que no adulan ni halagan no consiguen nada’”. ¿Acaso estas palabras no son representativas de su naturaleza? No escatimar ningún medio para obtener posición se ha convertido en su naturaleza; ser funcionario es lo que le da vida. Sigue habiendo muchos venenos satánicos en la vida de las personas, en su conducta y comportamiento; apenas poseen verdad alguna. Por ejemplo, sus filosofías de vida, sus formas de hacer las cosas y sus máximas están todas llenas de los venenos del gran dragón rojo, y todas proceden de Satanás. Así pues, todas las cosas que fluyen a través de los huesos y la sangre de las personas son cosas de Satanás. Todos esos funcionarios, aquellos que están en el poder y quienes logran el éxito tienen sus propias sendas y sus propios secretos para llegar a él. ¿No son tales secretos perfectamente representativos de su naturaleza? Han hecho cosas muy grandes en el mundo, y nadie puede darse cuenta de los planes e intrigas que se esconden tras ellos. Esto muestra cuán insidiosa y venenosa es su naturaleza. Satanás ha corrompido profundamente a la humanidad. El veneno de Satanás fluye por la sangre de todas las personas, y se puede ver que la naturaleza del hombre es corrupta, malvada y reaccionaria, llena de las filosofías de Satanás e inmersa en ellas; es por entero una naturaleza que traiciona a Dios. Por este motivo la gente se resiste y se opone a Dios.

Extracto de ‘Cómo conocer la naturaleza del hombre’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

El conocimiento de la cultura y la historia antigua que abarca varios miles de años ha cerrado el pensamiento del hombre, las nociones y su perspectiva mental, de un modo tan estrecho que los hace impermeables y no biodegradables[1]. La gente vive en el decimoctavo círculo del infierno, donde, como si hubiera sido desterrado por Dios a las mazmorras, quizás nunca más verá la luz. El pensamiento feudal ha oprimido a la gente de tal manera que apenas pueden respirar y se están asfixiando. No tienen ni un ápice de fuerza para resistir; todo lo que hacen es soportar y soportar en silencio… Ninguno ha osado nunca luchar por la rectitud y la justicia ni defenderla; sencillamente viven una vida peor que la de un animal, bajo el abuso y los golpes de la ética feudal, día tras día y año tras año. No han pensado nunca en buscar a Dios para disfrutar de la felicidad en el mundo humano. Es como si hubieran molido a palos a la gente hasta ser como las hojas caídas del otoño, marchitadas, secas y doradas. La gente ha perdido la memoria hace mucho tiempo; vive indefensa en el infierno conocido como el mundo humano, en espera de que llegue el último día para poder perecer junto con este infierno, como si ese último día que anhelan fuera el día en que el hombre disfrutará de una tranquila paz. Las éticas feudales han llevado la vida del hombre al “Hades”, debilitando aún más el poder del hombre para resistir. Todo tipo de opresión empuja al ser humano, paso a paso, a caer cada vez a mayor profundidad en el Hades y cada vez más lejos de Dios, hasta que, hoy, Él se ha convertido en un completo extraño para el hombre y este todavía se apresura a evitarlo cuando se encuentran. El hombre no le hace caso, y lo aísla como si nunca lo hubiera conocido o visto. Sin embargo, Dios ha estado esperando al hombre a lo largo del extenso viaje de la vida humana, sin lanzar nunca Su furia irrefrenable contra él, meramente aguardando en silencio, sin una palabra, a que el hombre se arrepintiera y empezara de nuevo. Hace mucho que Dios vino al mundo humano para compartir los sufrimientos de este con el hombre. En todos los años que ha vivido con el hombre, nadie ha descubierto Su existencia. Dios sólo soporta en silencio la miseria de la mezquindad en el mundo humano, mientras lleva a cabo la obra que ha traído en persona. Él sigue soportando por la voluntad de Dios Padre y por las necesidades de la humanidad, padeciendo sufrimientos que nunca antes experimentó el hombre. Ante la presencia del hombre, Él lo ha servido en silencio, y se ha humillado por amor a la voluntad de Dios Padre, y por las necesidades de la humanidad. El conocimiento de la cultura de la antigüedad ha robado al hombre, a escondidas, de la presencia de Dios, y lo ha entregado al rey de los demonios y su prole. Los Cuatro Libros y los Cinco Clásicos[c] han llevado el pensamiento y las nociones del hombre a otra era de rebelión, y han hecho que ofrezca aún más adulación que antes a aquellos que recopilaron los Libros/Documentos Clásicos, y como consecuencia de ello se exacerban sus nociones sobre Dios. Sin que el hombre lo supiese, el rey de los demonios expulsó a Dios de su corazón y después lo ocupó él mismo con regodeo triunfante. Desde ese momento, el hombre fue poseído por un alma fea y perversa con el rostro del rey de los demonios. Su pecho se llenó de odio hacia Dios, y la maldad rencorosa del rey de los demonios se extendió dentro del hombre día tras día, hasta que este quedó consumido por completo. El hombre ya no tenía la más mínima libertad, ni manera de liberarse de los esforzados empeños del rey de los demonios. No le quedó otro remedio que ser tomado cautivo en el acto, rendirse y sucumbir a la sumisión en su presencia. Hace mucho, cuando el corazón y el alma del hombre estaban todavía en ciernes, el rey de los demonios plantó en ellos la semilla del tumor del ateísmo, le enseñó falacias tales como “estudia ciencia y tecnología, realiza las Cuatro Modernizaciones y no hay Dios en el mundo”. Y no solo eso, sino que grita en toda ocasión: “Construyamos una hermosa patria apoyándonos en nuestro laborioso esfuerzo”; pidiendo a todas las personas que estuvieran preparadas desde la infancia para servir a su país con lealtad. El hombre fue llevado ante su presencia inconscientemente, donde, sin dudarlo, se atribuyó todo el mérito a sí mismo (es decir, el mérito que le pertenece a Dios por sostener a toda la humanidad en Sus manos). Nunca tuvo ningún sentido de vergüenza. Además, capturó descaradamente al pueblo de Dios y lo arrastró de vuelta a su casa, donde saltó como un ratón sobre la mesa, e hizo que el hombre lo adorara como a Dios. ¡Qué malhechor! Grita cosas desconcertantes y escandalosas como: “No hay Dios en el mundo. El viento surge de transformaciones según las leyes naturales; la lluvia se crea cuando el vapor de agua, al encontrarse con temperaturas bajas, se condensa en gotas que caen sobre la tierra; un terremoto es el temblor de la superficie de la tierra por los cambios geológicos; la sequía se debe a la sequedad del aire causada por la interrupción nucleónica en la superficie del sol. Son fenómenos naturales. ¿Dónde hay un acto de Dios en todo esto?”. Hay incluso aquellos que gritan declaraciones como las siguientes, declaraciones a las que no se les debería dar voz: “El hombre evolucionó de los simios en la antigüedad, y el mundo hoy viene de una sucesión de sociedades primitivas de hace un eón. El que un país prospere o decaiga está completamente en manos de su pueblo”. En el fondo, hace que el hombre lo cuelgue en la pared o lo ponga en la mesa para rendirle homenaje y hacerle ofrendas. Al tiempo en que grita: “No hay Dios”, se considera a sí mismo como Dios, y empuja a Dios fuera de los límites de la tierra con suma severidad mientras se pone en lugar de Dios y actúa como rey de los demonios. ¡No tiene ningún sentido! Hace que uno lo odie hasta la médula. Parece que Dios sea su enemigo acérrimo, y que los dos no puedan coexistir. Conspira para ahuyentar a Dios, mientras que se pasea a sus anchas, fuera del alcance de la ley.[2] ¡Vaya un rey de los demonios! ¿Cómo puede tolerarse su existencia? No descansará hasta que haya hecho arruinado la obra de Dios, y la haya dejado hecha trizas[3], como si quisiera oponerse a Dios hasta las últimas consecuencias, hasta que uno o el otro perezca, oponiéndose a Dios deliberadamente y acercándose cada vez más. Hace tiempo que su odioso rostro ha sido desenmascarado completamente, ahora está magullado y golpeado[4] y en una situación deplorable, pero todavía no cede en su odio a Dios, como si solo al devorarlo de un bocado, pudiera aplacar el aborrecimiento acumulado en su corazón. ¿Cómo podemos tolerarlo a este enemigo de Dios? Solo su erradicación y completa exterminación llevará a cabo el deseo de nuestra vida. ¿Cómo puede permitírsele que siga corriendo desenfrenadamente? Ha corrompido al hombre hasta tal punto que este no conoce al sol-cielo, y se ha vuelto apagado y obtuso y sin sentimientos. El hombre ha perdido la razón humana normal. ¿Por qué no ofrecer todo nuestro ser para destruirlo y quemarlo, para eliminar todas las preocupaciones futuras y permitir que la obra de Dios alcance con mayor prontitud un esplendor sin precedentes? Esta banda de sinvergüenzas ha venido al mundo de los hombres y lo ha dejado patas arriba. Han llevado a todos los seres humanos al borde de un precipicio, y han planeado en secreto empujarlos para que caigan, se hagan pedazos y puedan devorar sus cadáveres. Esperan en vano interrumpir el plan de Dios, y competir con Él apostándolo todo a una sola carta.[5] ¡Esto no es en modo alguno fácil! La cruz ha sido preparada, después de todo, para el rey de los demonios que es culpable del más odioso de los crímenes. Dios no pertenece a la cruz. Él ya se la ha dejado al diablo. Hace mucho que Dios emergió victorioso, y ya no siente tristeza por los pecados de la humanidad, sino que traerá salvación a toda ella.

De arriba abajo, y de principio a fin, Satanás ha estado perturbando la obra de Dios y actuando en oposición a Él. Toda esta conversación sobre “la herencia cultural antigua”, valioso “conocimiento de la antigua cultura”, “enseñanzas del taoísmo y confucionismo”, y “los clásicos confucianos y ritos feudales” ha llevado al hombre al infierno. La ciencia y la tecnología avanzadas modernas, así como la industria, la agricultura y los negocios altamente desarrollados no se ven por ningún sitio. Más bien, todo lo que hace es enfatizar los ritos feudales propagados por los “simios” de la antigüedad para interrumpir, oponerse y destruir deliberadamente la obra de Dios. No solo ha seguido afligiendo al hombre hasta hoy, sino que además quiere tragárselo[6] por completo. La transmisión de las enseñanzas éticas y morales del feudalismo y el legado del conocimiento de la antigua cultura han infectado a la humanidad desde hace mucho, y la han convertido en demonios grandes y pequeños. Solo hay unos cuantos que recibirían de buena gana a Dios, y que recibirían con júbilo Su venida. El rostro de la humanidad está lleno de intenciones asesinas y, en todas partes, se respira un aire de muerte. Buscan expulsar a Dios de esta tierra; cuchillos y espadas en mano, se disponen en formación de batalla para “aniquilarlo”. Todos los ídolos están esparcidos por esta tierra del diablo, donde constantemente se le enseña al hombre que no hay Dios, y el aire de encima está impregnado de un olor nauseabundo a papel e incienso quemados, tan espeso que asfixia. Parece ser el olor del lodo que flota en el aire cuando la serpiente venenosa se retuerce, tanto que no se puede evitar vomitar. Además de esto, se puede oír levemente el sonido de los demonios malignos que salmodian las escrituras, un sonido que parece provenir del infierno remoto, tanto que uno no puede evitar sentir un escalofrío. En todas partes de esta tierra se colocan ídolos de todos los colores del arcoíris, que convierten la tierra en un mundo de deleites sensuales, mientras el rey de los demonios no para de reír con malicia, como si su miserable plan hubiera tenido éxito. Mientras tanto, el hombre ignora todo esto por completo, sin tener ni idea de que el diablo ya lo ha corrompido hasta tal extremo que se ha vuelto insensible y ha bajado la cabeza derrotado.

Extracto de ‘La obra y la entrada (7)’ en “La Palabra manifestada en carne”

Desde que la humanidad inventó las ciencias sociales, la ciencia y el conocimiento ocuparon su mente. Después, estas pasaron a ser herramientas para gobernar a la humanidad, y ya no hay espacio suficiente para que el hombre adore a Dios ni hay condiciones favorables para Su adoración. La posición de Dios se ha hundido aún más abajo en el corazón del hombre. Sin Dios en su corazón, el mundo interior del hombre es oscuro, desesperanzado y vacío. En consecuencia, muchos científicos sociales, historiadores y políticos han saltado a la palestra para expresar teorías de ciencias sociales, la teoría de la evolución humana y otras que contradicen la verdad de que Dios creó al hombre, para llenar los corazones y las mentes de la humanidad. Así, cada vez son menos los que creen que Dios lo creó todo, y son más los que creen en la teoría de la evolución. Más y más personas tratan los relatos de la obra de Dios y Sus palabras durante la era del Antiguo Testamento como mitos y leyendas. En sus corazones, las personas se vuelven indiferentes a la dignidad y a la grandeza de Dios, al principio de que Él existe y que domina todas las cosas. La supervivencia de la humanidad y el destino de países y naciones ya no son importantes para estas personas, y el hombre vive en un mundo vacío, que se preocupa solo por comer, beber y buscar el placer… Pocas personas asumen la responsabilidad de buscar dónde Dios lleva a cabo Su obra hoy o cómo preside y organiza el destino del hombre. Y, de esta forma, sin el hombre saberlo, la civilización humana se vuelve cada vez menos capaz de cumplir los deseos del hombre e, incluso, todavía hay muchos que sienten que, viviendo en un mundo así, son menos felices que aquellos que ya han muerto. Hay incluso personas de países que solían ser muy civilizados que ventilan estas quejas. Y es que sin la dirección de Dios, por mucho que los gobernantes y sociólogos se devanen los sesos para preservar la civilización humana, todo es inútil. Nadie puede llenar el vacío en el corazón del hombre, porque nadie puede ser su vida, y ninguna teoría social puede liberarlo del vacío que lo aflige. Ciencia, conocimiento, libertad, democracia, ocio, comodidad; esto solo le brinda un consuelo temporal al hombre. Incluso teniendo esto, el hombre sigue pecando inevitablemente y se queja de las injusticias de la sociedad. Estas cosas no pueden refrenar su anhelo y deseo de explorar. Esto es porque la humanidad fue creada por Dios, y sus sacrificios y sus exploraciones sin sentido solo pueden llevarla a una angustia mayor y solo pueden causar que el hombre exista en un estado constante de miedo, sin saber cómo afrontar el futuro de la humanidad ni cómo hacer frente a la senda que tiene por delante. El hombre incluso llega a temer a la ciencia y al conocimiento y, más aún, al sentimiento de vacío. En este mundo, vivas en un país libre o en uno sin derechos humanos, eres totalmente incapaz de escapar al destino de la humanidad. Seas gobernador o gobernado, eres totalmente incapaz de escapar del deseo de explorar el sino, los misterios y el destino de la humanidad, mucho menos eres capaz de escapar al desconcertante sentimiento de vacío. Tales fenómenos, comunes a toda la humanidad, son llamados “fenómenos sociales” por los sociólogos, pero ningún gran hombre puede surgir y resolver estos problemas. Después de todo, el hombre es hombre, y ninguno de ellos puede reemplazar la posición y la vida de Dios. La humanidad no solo requiere una sociedad justa en la que todos estén bien alimentados y que sea igualitaria y libre; lo que necesita la humanidad es la salvación de Dios y Su provisión de vida. Solo cuando el hombre recibe la provisión de vida de Dios y Su salvación puede resolver las necesidades, el anhelo de explorar y el vacío espiritual. Si las personas de un país o nación son incapaces de recibir la salvación y el cuidado de Dios, ese país o nación irá camino del deterioro, hacia las tinieblas y Dios lo aniquilará.

Extracto de ‘Dios preside el destino de toda la humanidad’ en “La Palabra manifestada en carne”

Satanás corrompe al hombre a través de las tendencias sociales. “Las tendencias sociales” incluyen muchas cosas. Algunos preguntan: “¿Quieren decir las últimas modas, los cosméticos, peinados y alimentos gourmet?”. ¿Son estas las cosas consideradas tendencias sociales? Estas son una parte de las tendencias sociales, pero no vamos a hablar de ellas ahora. Solo deseamos hablar de las ideas que las corrientes sociales producen en las personas, la forma en que las hacen comportarse en el mundo, y las metas y la perspectiva de vida que generan en los seres humanos. Son muy importantes; pueden controlar e influenciar el estado mental del hombre. Estas tendencias surgen una tras otra y todas ellas conllevan una influencia malvada que degenera continuamente a la humanidad, provoca que las personas pierdan conciencia, humanidad y razón, rebaja su moral y su calidad de personalidad cada vez más, hasta el punto de que se puede incluso afirmar que la mayoría de las personas no tienen ahora personalidad ni humanidad, ni conciencia, ni mucho menos razón. ¿Cuáles son, pues, esas tendencias? No las puedes ver a simple vista. Cuando sopla el viento de una tendencia en el mundo, tal vez solo un pequeño número de personas se convertirán en iniciadoras de esta. Empiezan a hacer este tipo de cosas, luego aceptan este tipo de idea o este tipo de perspectiva. La mayoría de las personas, sin embargo, en medio de su inconsciencia seguirán estando continuamente infectadas, asimiladas y atraídas por esta clase de tendencia de forma inconsciente, hasta que la aceptan sin darse cuenta y de forma involuntaria, y todos quedan sumergidos en ella y son controlados por ella. Una tras otra, esas tendencias hacen que las personas, que no tienen un cuerpo y una mente fuertes, que no saben qué es la verdad y no pueden distinguir entre cosas positivas y negativas, las acepten felizmente, así como los puntos de vista sobre la vida y los valores que provienen de Satanás. Aceptan lo que este les dice sobre cómo plantearse la vida y la forma de vivir que Satanás les “concede”, y no tienen la fuerza ni la capacidad, y, mucho menos, la conciencia para resistirse. […]

[…] Satanás usa estas tendencias sociales para atraer a las personas, paso a paso, hasta que entran en un nido de diablos, para que aquellos que se enreden en las tendencias sociales aboguen, inconscientemente, por el dinero y los deseos materiales, la maldad y la violencia. Una vez que estas cosas han entrado en el corazón del hombre, ¿en qué se convierte este? ¡El hombre se convierte en el diablo, Satanás! ¿Por qué? Porque ¿qué inclinación psicológica existe en el corazón del hombre? ¿Qué adora el hombre? Empieza a complacerse en la maldad y la violencia, sin mostrar placer por la belleza, la bondad, y mucho menos la paz. Las personas no están dispuestas a vivir la vida sencilla de la humanidad normal, sino que en su lugar desean disfrutar de un alto estatus y de gran riqueza, gozar de los placeres de la carne, no escatimar esfuerzo alguno para satisfacerla, sin restricciones, sin lazos que las retengan; en otras palabras, de hacer cualquier cosa que deseen. Por tanto, cuando el hombre está inmerso en estas clases de tendencias, ¿puede el conocimiento que has aprendido ayudarte a liberarte? ¿Puede tu conocimiento de la cultura tradicional y las supersticiones ayudarte a escapar de este nefasto dilema? ¿Pueden la moral y las ceremonias que el hombre conoce ayudar a la gente a ejercer control? Tomemos como ejemplo, el “Clásico de Tres Caracteres”. ¿Puede ayudar a que las personas saquen los pies del lodazal de estas tendencias? (No, no puede). Por tanto, el hombre se vuelve cada vez más malo, arrogante, condescendiente, egoísta, y malicioso. Ya no hay afecto entre las personas ni amor entre los miembros de la familia, y ya no hay ningún tipo de comprensión entre parientes y amigos; las relaciones humanas están caracterizadas por la violencia. Cada persona busca usar métodos violentos para vivir en medio de sus congéneres; aseguran su propio pan diario usando violencia y ganan posiciones y obtienen beneficios usando violencia, y usan medios violentos y malvados para hacer todo lo que quieren. ¿No es terrorífica esta humanidad?

Extracto de ‘Dios mismo, el único VI’ en “La Palabra manifestada en carne”

El conocimiento que el hombre estudia, la ciencia que entiende y los medios que elige y mediante los que se adapta a las tendencias sociales son, sin excepción, herramientas para la corrupción del hombre por parte de Satanás. Esto es absolutamente cierto. Por tanto, el hombre vive en un carácter completamente corrompido por Satanás, y no tiene forma de saber qué es la santidad de Dios o qué es Su esencia. Esto se debe a que superficialmente uno no puede encontrar fallos en las formas en que Satanás corrompe al hombre; uno no puede decir que algo es incorrecto basándose en el comportamiento de alguien. Cada cual sigue llevando a cabo su trabajo con normalidad y lleva una vida normal; lee libros y periódicos con normalidad, estudia y habla de un modo normal. Algunas personas han aprendido algo de ética y son buenos hablando, son comprensivos y amigables, son serviciales y caritativos, y no tienen disputas absurdas ni se aprovechan de la gente. Sin embargo, su carácter satánico corrupto está profundamente arraigado en ellos y esta esencia no puede cambiarse apoyándose en el esfuerzo externo. El hombre no es capaz de conocer la santidad de Dios a causa de esta esencia, y a pesar de que la esencia de la santidad de Dios se ha hecho pública al hombre, este no se la toma en serio. Esto se debe a que Satanás, por diversos medios, ya ha llegado a poseer completamente los sentimientos, las ideas, los puntos de vista y los pensamientos del hombre. Esta posesión y corrupción no es temporal u ocasional, pero está presente en todas partes y en todo momento. Así, muchas personas que han creído en Dios durante tres o cuatro años, o incluso cinco o seis, siguen considerando como tesoros estos malvados pensamientos, puntos de vista, lógicas y filosofías que Satanás les ha inculcado, y son incapaces de soltarlos. Como el hombre ha aceptado las cosas malvadas, arrogantes y maliciosas de la naturaleza de Satanás, inevitablemente, en las relaciones interpersonales del hombre se suceden a menudo conflictos, discusiones e incompatibilidades, que surgen a consecuencia de la naturaleza arrogante de Satanás. Si este le hubiera dado a la humanidad cosas positivas —por ejemplo, si el confucianismo y el taoísmo de la cultura tradicional que el hombre ha aceptado eran cosas buenas— los tipos similares de persona deberían ser capaces de llevarse bien entre sí tras aceptar esas cosas. ¿Por qué existe, pues, una división tan grande entre personas que han aceptado las mismas cosas? ¿Por qué ocurre esto? Se debe a que estas cosas proceden de Satanás y que este crea división entre las personas. Las cosas provenientes de Satanás, por muy dignas o grandes que parezcan en la superficie, traen al hombre o hacen surgir en su vida tan solo arrogancia, y nada más que la astucia de la naturaleza malvada de Satanás. ¿No es eso cierto? Alguien que es capaz de disfrazarse, que posee un rico conocimiento o una buena educación, lo seguiría teniendo difícil para ocultar su carácter satánico corrupto. Es decir, no importa cuántas maneras use esta persona para disfrazarse, si la consideraras una santa o si pensaras que era perfecta o un ángel. Da igual lo pura que te pareciera, ¿cuál es su verdadera vida entre bastidores? ¿Qué esencia verías en la revelación de su carácter? Sin duda verías la naturaleza malvada de Satanás. ¿Es admisible decir esto? (Sí). Supongamos, por ejemplo, que conocéis a alguien cercano a vosotros, a quien consideras buena persona, quizás alguien a quien has idolatrado. Con tu estatura actual, ¿qué piensas de ellos? Primero, evalúas si este tipo de persona tiene o no humanidad, si es honesta, si tiene amor verdadero por las personas, si sus palabras y sus actos benefician y ayudan a los demás. (No es así). ¿Qué es, en realidad, la pretendida gentileza, el amor o la bondad que estas personas revelan? Todo es falso, es una fachada. Bajo esta fachada hay un propósito malvado oculto: hacer que se adore e idolatre a esa persona. ¿Veis esto claramente? (Sí).

¿Qué le aportan a la humanidad los métodos que Satanás usa para corromperla? ¿Aportan algo positivo? Primero de todo, ¿puede el hombre diferenciar entre el bien y el mal? ¿Dirías que en este mundo, que una persona sea famosa o importante o de alguna revista u otra publicación, hace que sean precisos los estándares que usan para juzgar si algo es bueno o malo, correcto o equivocado? ¿Son justas sus valoraciones de los acontecimientos y las personas? ¿Contienen verdad? ¿Valora este mundo, esta humanidad, las cosas positivas y negativas basándose en el estándar de la verdad? (No). ¿Por qué no tienen las personas esa capacidad? Las personas han estudiado sobre muchos conocimientos y saben mucho sobre ciencia, así que poseen grandes capacidades, ¿verdad? Entonces, ¿por qué son incapaces de diferenciar entre las cosas positivas y las negativas? ¿Por qué ocurre esto? (Porque las personas no tienen la verdad; la ciencia y el conocimiento no son la verdad). Lo único que Satanás aporta a la humanidad es malvado, corrupto y carente de la verdad, la vida y el camino. Con la maldad y la corrupción que Satanás aporta al hombre, ¿puedes decir que Satanás tiene amor? ¿Puedes decir que lo tiene el hombre? Habrá quien diga: “Estás equivocado, hay muchas personas por el mundo que ayudan a los pobres o la gente sin hogar. ¿Acaso no son buenas personas? También existen organizaciones caritativas que hacen una buena obra, ¿acaso toda esa labor que hacen no es una buena obra?”. ¿Qué dirías de esto? Satanás usa muchos métodos y teorías diferentes para corromper al hombre; ¿es esta corrupción un concepto vago? No, no es vago. Satanás también lleva a cabo algunas cosas prácticas y también promueve un punto de vista o una teoría en este mundo y en la sociedad. En cada dinastía y en cada época, promueve una teoría e inculca pensamientos en la mente del hombre. Estos pensamientos y teorías se arraigan poco a poco en los corazones de las personas, y entonces comienzan a vivir por ellos. Una vez empiezan a vivir por estas cosas, ¿no se convierten involuntariamente en Satanás? ¿No se hacen uno con Satanás? Cuando las personas se hacen uno con Satanás, ¿al final cuál es su actitud hacia Dios? ¿No es la misma que Satanás tiene hacia Dios?

Extracto de ‘Dios mismo, el único V’ en “La Palabra manifestada en carne”

Satanás se gana su reputación engañando a la gente y a menudo se establece como una vanguardia y un modelo de justicia. Bajo la falsa pretensión de la salvaguarda de la justicia, lastima a la gente, devora su alma y emplea toda clase de medios para paralizar, engañar y provocar al hombre. Su objetivo es que el hombre apruebe y siga con su conducta malvada, hacer que el hombre se una a él en oposición a la autoridad y la soberanía de Dios. Sin embargo, cuando uno descubre sus artimañas y conspiraciones y descubre sus rasgos viles, y cuando uno no desea continuar siendo pisoteado y engañado por él o seguir esclavizado o castigado y destruido junto a él, entonces Satanás cambia sus rasgos previamente santos y se quita su falsa máscara para revelar su verdadero rostro, que es malvado, despiadado, feo y salvaje. No querría nada más que exterminar a todos aquellos que se niegan a seguirle y se oponen a sus fuerzas malvadas. En este punto, Satanás ya no puede asumir más un aspecto digno de confianza, caballeroso; en su lugar, sus rasgos verdaderamente feos y diabólicos se revelan bajo el disfraz de cordero. Una vez que las estratagemas de Satanás salen a la luz y quedan expuestos sus verdaderos rasgos, este montará en cólera y exhibirá su barbarie. Después de esto, su deseo de lastimar y devorar a las personas solo se intensificará. Esto porque se enfurece cuando el hombre despierta a la verdad y desarrolla un poderoso carácter vengativo hacia el hombre por su aspiración de anhelar la libertad y la luz, y escaparse de su prisión. Su furia tiene el propósito de defender y hacer valer su maldad, y es también una verdadera revelación de su naturaleza salvaje.

En todo asunto, el comportamiento de Satanás pone de manifiesto su naturaleza malvada. A partir de los actos malvados que Satanás ha llevado a cabo sobre el hombre —desde sus primeros esfuerzos para engañar al hombre a seguirle, hasta su explotación de este, en la que lo arrastra hacia sus hechos malvados, al carácter vengativo de Satanás hacia el hombre después de que sus verdaderos rasgos hayan quedado expuestos y el hombre lo haya reconocido y abandonado— ninguno de estos actos es incapaz de descubrir la esencia malvada de Satanás ni demuestra el hecho de que Satanás no tenga relación con las cosas positivas ni sea fuente de todas las cosas malvadas. Cada una de sus acciones salvaguarda su mal, mantiene la continuación de sus actos malvados, va en contra de las cosas justas y positivas, y destruye las leyes y el orden de la existencia normal de la humanidad. Estos actos de Satanás son hostiles a Dios y serán destruidos por la ira de Dios. Aunque Satanás tiene su propia furia, esta solo es un medio de dar rienda suelta a su naturaleza malvada. La razón por la que Satanás está exasperado y furioso es esta: sus artimañas indecibles han quedado expuestas; sus conspiraciones no se saldrán fácilmente con la suya; su ambición y deseo salvaje de reemplazar a Dios y actuar como si Dios hubiese sido golpeado y bloqueado, y su objetivo de controlar a toda la humanidad ha quedado en nada y nunca se podrá conseguir. Lo que ha evitado que las conspiraciones de Satanás lleguen a buen término y ha cortado la difusión y propagación de la maldad de Satanás es la repetida invocación de Su ira, una vez tras otra. Por esta razón, Satanás aborrece y teme la ira de Dios. Cada vez que desciende la ira de Dios, esta no solo desenmascara el auténtico aspecto vil de Satanás, sino que expone a la luz sus deseos malvados y, en el proceso, las razones de la furia de Satanás contra la humanidad quedan al descubierto. La erupción de la furia de Satanás es una revelación verdadera de su naturaleza malvada y una exposición de sus artimañas. Por supuesto, cada vez que Satanás se enfurece, anuncia la destrucción de cosas malas y la protección y continuación de cosas positivas; ¡anuncia el hecho verdadero de que la ira de Dios no puede ser ofendida!

Extracto de ‘Dios mismo, el único II’ en “La Palabra manifestada en carne”

Notas al pie:

1. “No biodegradable” tiene la intención de fungir como una sátira aquí, y significa que las personas son rígidas en su conocimiento, cultura y perspectiva espiritual.

2. “Pasea a sus anchas, fuera del alcance de la ley” indica que el diablo se desquicia y está fuera de control.

3. “Hacer trizas” se refiere a lo insoportable de ver que es la violenta conducta del diablo para las personas.

4. “Magullado y golpeado” alude al horrible rostro del rey de los demonios.

5. “Apostándolo todo a una sola carta” significa poner todo el dinero en una sola apuesta con la esperanza de ganar al final. Es una metáfora de la argucias perversas y siniestras del diablo. La expresión se utiliza en tono de burla.

6. “Tragarlo” se refiere a la violenta conducta del rey de los demonios, que saquea al pueblo en su totalidad.

a. El texto original dice “es un símbolo de no poder ser”.

b. El texto original dice “así como un símbolo de no poder ser ofendido (y de no tolerar ser ofendido)”.

c. Los Cuatro Libros y los Cinco Clásicos son los libros autorizados del Confucionismo en China.

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