110. Principios para distinguir entre las iglesias reales y las falsas

(1) Determinar si el Espíritu Santo está obrando en la vida de una iglesia; si su congregación come y bebe de las palabras de Dios y comunica realmente la verdad; y si esto produce o no un efecto práctico.

(2) Determinar si los líderes de la iglesia aman y buscan la verdad; si poseen la obra del Espíritu Santo; y si entienden realmente la verdad y la ponen en práctica.

(3) Determinar si, de hecho, es la verdad la que reina en la iglesia, o lo hace la gente malvada; y si los que reinan allí son buscadores de la verdad o gente malvada y alborotadora.

(4) Solo una reunión de personas que buscan la verdad y poseen la obra del Espíritu Santo se considera una iglesia; un lugar donde se reúnen personas malvadas y confusas es una sede de la religión, no una iglesia.

Versículos bíblicos como referencia:

“Además os digo, que si dos de vosotros se ponen de acuerdo sobre cualquier cosa que pidan aquí en la tierra, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mateo 18:19-20).

“Y entró Jesús en el templo y echó fuera a todos los que compraban y vendían en el templo, y volcó las mesas de los cambistas y los asientos de los que vendían las palomas. Y les dijo: Escrito está: ‘Mi casa será llamada casa de oración’, pero vosotros la estáis haciendo cueva de ladrones” (Mateo 21:12-13).

Las palabras relevantes de Dios:

En cada etapa de la obra de Dios existen también las correspondientes exigencias para el hombre. Todos los que están dentro de la corriente del Espíritu Santo poseen la presencia y disciplina del Espíritu Santo, y los que no están dentro de la corriente del Espíritu Santo están bajo el mando de Satanás y carecen de la obra del Espíritu Santo. Las personas que están en la corriente del Espíritu Santo son las que aceptan la nueva obra de Dios y cooperan en la nueva obra de Dios. Si las que están dentro de esta corriente no pueden cooperar ni poner en práctica la verdad que Dios exige durante este tiempo, serán disciplinadas y, en el peor de los casos, el Espíritu Santo las abandonará. Las que aceptan la nueva obra del Espíritu Santo vivirán dentro de la corriente del Espíritu Santo, y recibirán el cuidado y la protección del Espíritu Santo. Las que están dispuestas a poner en práctica la verdad, el Espíritu Santo las esclarece, y las que no están dispuestas a poner en práctica la verdad, el Espíritu Santo las disciplina y hasta pueden ser castigadas. Independientemente de qué clase de persona sean, siempre que estén dentro de la corriente del Espíritu Santo, Dios asumirá la responsabilidad de todas las que aceptan Su nueva obra por el bien de Su nombre. Los que glorifican Su nombre y están dispuestos a poner en práctica Sus palabras, recibirán Sus bendiciones; los que lo desobedecen y no ponen en práctica Sus palabras recibirán Su castigo. Las personas que están en la corriente del Espíritu Santo son las que aceptan la nueva obra y, como han aceptado la nueva obra, deben cooperar de manera adecuada con Dios y no deben actuar como rebeldes que no llevan a cabo su deber. Esta es la única exigencia que Dios le hace al hombre. No así a las personas que no aceptan la nueva obra: ellas están fuera de la corriente del Espíritu Santo y la disciplina y la amonestación del Espíritu Santo no se les aplican. Estas personas viven todo el día dentro de la carne, viven dentro de sus mentes y todo lo que hacen es según la doctrina que se produce fruto del análisis y la investigación de sus propios cerebros. Esto no es lo que requiere la nueva obra del Espíritu Santo, mucho menos es la cooperación con Dios. Los que no aceptan la nueva obra de Dios son despojados de la presencia de Dios y, además, están desprovistos de las bendiciones y de la protección de Dios. La mayoría de sus palabras y acciones se aferran a las exigencias del pasado de la obra del Espíritu Santo; son doctrina, no la verdad. Tal doctrina y reglas son suficientes para probar que la reunión de estas personas no es más que religión; no son los elegidos ni los objetos de la obra de Dios. La asamblea de todos los que están entre ellos solo se puede llamar un gran congreso de religión y no se puede llamar iglesia. Este es un hecho inalterable. No tienen la nueva obra del Espíritu Santo; lo que hacen parece oler a religión, lo que viven parece estar repleto de religión; no poseen la presencia y la obra del Espíritu Santo, mucho menos son elegibles para recibir la disciplina o el esclarecimiento del Espíritu Santo. Todas estas personas son cadáveres inertes y gusanos desprovistos de espiritualidad. No tienen conocimiento de la rebelión y oposición del hombre, no tienen conocimiento de toda la maldad del hombre, mucho menos conocen toda la obra de Dios y la actual voluntad de Dios. ¡Todas son ignorantes, personas viles, son escoria, no aptas para ser llamadas creyentes! Nada de lo que hacen tiene relación con la gestión de Dios, mucho menos puede perjudicar los planes de Dios. Sus palabras y acciones son demasiado repugnantes, patéticas y simplemente indignas de mención. Nada de lo que hagan los que no están dentro de la corriente del Espíritu Santo tiene algo que ver con la nueva obra del Espíritu Santo. Por esto, no importa qué hagan, carecen de la disciplina del Espíritu Santo y, además, del esclarecimiento del Espíritu Santo. Porque todas ellas son personas que no tienen amor por la verdad y el Espíritu Santo las ha rechazado y aborrecido. Se les llama hacedores de maldad porque caminan en la carne y hacen lo que les place bajo el anuncio de Dios. Mientras Dios obra, le son deliberadamente hostiles y corren en dirección opuesta a Él. El fracaso del hombre en cooperar con Dios es sumamente rebelde en sí mismo; entonces ¿no recibirán particularmente su justa retribución aquellas personas que deliberadamente se oponen a Dios?

Extracto de ‘La obra de Dios y la práctica del hombre’ en “La Palabra manifestada en carne”

¿Qué nombre da Dios a la religión de quienes creían en Jehová? Judaísmo. Se convirtieron en un tipo de grupo religioso. Y ¿cómo define Dios la religión de aquellos que creen en Jesús? (Cristianismo). A los ojos de Dios, el judaísmo y el cristianismo representan grupos religiosos. ¿Por qué los define Dios de esta manera? Entré todos los que son miembros de estos cuerpos religiosos definidos por Dios, ¿hay alguno que tema a Él y rechace el mal, que haga Su voluntad y siga Su camino? (No). Esto lo deja claro. A ojos de Dios, ¿pueden todos aquellos que siguen a Él solo de nombre ser personas a las que Él reconozca como creyentes? ¿Tienen todos ellos una conexión con Dios? ¿Podrían ser todos ellos objetivos para Su salvación? (No). Así pues, ¿vendrá un día en el que seréis reducidos a lo que Dios ve como un grupo religioso? (Es posible). Ser reducidos a un grupo religioso, eso parece inconcebible. Si las personas se vuelven parte de un grupo religioso a los ojos de Dios, ¿serán salvadas por Él? ¿Pertenecen a Su casa? (No, no pertenecen). Así pues, debemos tratar de resumirlo: estas personas que creen solo de palabra en el Dios verdadero, pero que Él cree que pertenecen a grupos religiosos, ¿por cuál senda caminan? ¿Podría decirse que estas personas caminan por la senda de ondear la bandera de la fe sin siquiera seguir el camino de Dios, y de creer en Él, pero nunca adorarlo, sino abandonarlo? Es decir, caminan por la senda de creer en Dios, pero lo abandonan y no siguen Su camino; su camino es uno en el que creen en Dios pero adoran a Satanás; adoran al diablo, tratan de llevar a cabo su propia gestión y de establecer su propio reino. ¿No es esto la esencia de todo ello? ¿Acaso las personas que son así tienen alguna conexión con el plan de gestión de Dios para la salvación de los humanos? (No). Sin importar cuántas personas crean en Dios, tan pronto como sus creencias sean definidas por Él como pertenecientes a una religión o grupo, entonces Él ya ha decidido que ellas no pueden ser salvadas. ¿Por qué digo esto? En el caso de un grupo o multitud de personas que carecen de la obra y guía de Dios y que no lo adoran en absoluto, ¿a quién adoran? ¿A quién siguen? De forma y de nombre, siguen a una persona, pero ¿a quién siguen esencialmente? En el fondo, reconocen a Dios, pero, en realidad, están sujetas a la manipulación, las disposiciones y el control humanos. Siguen a Satanás, el diablo; siguen a las fuerzas que son hostiles a Dios y que son Sus enemigas. ¿Salvaría Dios a una manada de personas como estas? (No). ¿Por qué no? ¿Son capaces de arrepentirse? (No). Son incapaces de arrepentirse. Ondean la bandera de la fe, realizando proyectos humanos y dirigiendo su propia gestión y van en contra del plan de gestión de Dios para la salvación de la humanidad. Su resultado final es ser detestadas y rechazadas por Dios; Él no podría, de ningún modo, salvar a estas personas y ellas no podrían, de ninguna manera, arrepentirse, pues ya han sido atrapadas por Satanás: están completamente en las manos de Satanás. En tu fe, ¿importa cuántos años lleves creyendo en Dios para que Él te elogie o no? ¿Importan los rituales y normas que observas? ¿Se fija Dios en los métodos de práctica de la gente? ¿Se fija en cuánta gente hay? Ha elegido a una parte de la raza humana; ¿cómo evalúa si esta puede y debe salvarse? Lo decide en función de las sendas que siguen estas personas. En la Era de la Gracia, aunque las verdades que dijo Dios a la gente fueron menos numerosas y específicas que hoy en día, en aquel momento pudo perfeccionarla de todos modos y la salvación todavía era posible. Y, así, en lo que se refiere a las personas de esta era, que han escuchado muchas verdades y han llegado a comprender la voluntad de Dios, si son incapaces de seguir Su camino y de caminar por la senda de la salvación, ¿cuál será su resultado final? Será el mismo que el de aquellos creyentes del cristianismo y el judaísmo; no habrá diferencia. ¡Este es el carácter justo de Dios! Independientemente de cuántos sermones hayas escuchado o cuántas verdades hayas entendido, si, al final, continúas siguiendo a los humanos y a Satanás y, al final, sigues siendo incapaz de seguir el camino de Dios y de temer a Dios y de rechazar el mal, entonces tales personas serán aborrecidas y rechazadas por Dios. Aparentemente, estas personas que son aborrecidas y rechazadas por Dios pueden hablar mucho sobre letras y doctrinas, y muchas han llegado a comprender muchas verdades y, sin embargo, son incapaces de adorar a Dios; son incapaces de temer a Dios y de rechazar el mal y son incapaces de tener una sumisión total a Él. A los ojos de Dios, Él las define como parte de una religión, simplemente como un grupo de humanos, una pandilla de humanos, y como un lugar de alojamiento para Satanás. De forma colectiva, se hace referencia a ellas como la pandilla de Satanás y estas personas son totalmente aborrecidas por Dios.

Extracto de ‘Solo si se vive constantemente ante Dios se puede caminar por la senda hacia la salvación’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Ninguna iglesia regida por anticristos puede denominarse iglesia y quien haya pasado por esto lo entenderá. No hay un ambiente tranquilo, alegre y dinámico, sino que predomina un ambiente de caos en el que todos tienen el corazón profundamente atribulado por una sensación de inquietud, desasosiego y ansiedad, como si estuviera a punto de ocurrir un gran desastre. El discurso y los actos de los anticristos son capaces de generar un ambiente determinado que enturbia el corazón de la gente y la incapacita para distinguir las cosas positivas de las negativas. Además, cuando los anticristos han engañado mucho tiempo a las personas, los corazones de estas se alejan cada vez más de Dios y su relación con Él ya no es normal, como si vivieran inmersas en la religión. Hay, asimismo, un problema práctico: surgen divisiones en la iglesia y todos aquellos que aman la verdad ni disfrutan de reunirse allí ni consiguen liberarse, y les gustaría irse de la iglesia y celebrar sus propias reuniones. Cuando el Espíritu Santo obra en una iglesia, independientemente de si la gente entiende o no la verdad, todos se unen para trabajar por un único objetivo final y el ambiente es tranquilo, estable y apacible. Sin embargo, en cuanto se ponen en marcha los anticristos, el ambiente se vuelve inquieto y esperpéntico. Allá donde provocan problemas surgen camarillas; las personas están en guardia unas contra otras, se critican, se atacan y se deslegitiman entre sí por la espalda. ¿Qué evidente papel desempeñan aquí los anticristos? El de lacayos de Satanás. Consecuencias de los actos de los anticristos: los hermanos y hermanas se juzgan entre sí, sospechan y están en guardia unos contra otros; además, ya no hay límites entre hombres y mujeres y poco a poco se mezclan; otra consecuencia es que se nubla la visión interior de la gente, que ya no se centra en practicar la verdad ni sabe trabajar de acuerdo con los principios de aquella. Ha olvidado lo poco que antes entendía, sus pensamientos son confusos y sigue ciegamente a los anticristos, con lo que se centra en las manifestaciones externas y el alboroto. Algunas personas intuyen que seguir a los anticristos supone, en realidad, meterse en un callejón sin salida y se dan cuenta de lo grato que sería que todos los que buscaran la verdad se reunieran y cumplieran con el deber. Cuando los anticristos se alzan con el poder, el Espíritu Santo deja de obrar, los hermanos y hermanas caen en la oscuridad interior y ya no están motivados a creer en Dios ni a cumplir con el deber. Si esto continúa durante mucho tiempo, ¿no los expulsará Dios?

Extracto de ‘Para los líderes y obreros, escoger una senda es de la mayor importancia (4)’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Cada iglesia tiene personas que le provocan problemas o que se inmiscuyen en la obra de Dios. Todas ellas son satanases que se han infiltrado en la casa de Dios disfrazadas. Este tipo de personas son buenas para actuar. Vienen delante de Mí con gran reverencia, inclinándose y haciendo chirridos, viviendo como perros sarnosos y dedicando “todo” lo que son a lograr sus propios objetivos, pero ante los hermanos y hermanas, muestran su lado feo. Cuando ven a personas que practican la verdad, las eliminan y las hacen a un lado; cuando ven a alguien más formidable que ellos, lo adulan y son serviles con él. Proliferan en la iglesia. Puede decirse que esos “bravucones locales”, esos “perros falderos”, existen en la mayoría de las iglesias. Se unen en sus actos diabólicos, se guiñan el ojo y se envían señales secretas, y ninguno de ellos practica la verdad. Quien tiene más veneno es el “demonio jefe”, y quien tiene el más alto prestigio los conduce y lleva su estandarte en alto. Estas personas alborotan la iglesia, esparciendo su negatividad, emitiendo muerte, haciendo lo que les place, diciendo lo que les place, y nadie se atreve a detenerlas. Rebosan del carácter de Satanás. Tan pronto como comienzan a causar disturbios, un aire de muerte entra en la iglesia. Aquellos que están dentro de la iglesia y practican la verdad son echados fuera, incapaces de darlo todo, mientras que los que perturban a la iglesia y esparcen la muerte hacen vandalismo en la iglesia y, lo que es peor, la mayoría de las personas los sigue. Tales iglesias son dirigidas por Satanás, lisa y llanamente, y el diablo es su rey. Si los congregantes no se levantan y rechazan a los demonios principales, entonces ellos también, tarde o temprano, se irán a la ruina. A partir de ahora, deben tomarse medidas contra tales iglesias. Si los congregantes de una iglesia son capaces de practicar un poco de verdad, pero no buscan hacerlo, entonces esa iglesia será eliminada. Si no hay nadie en una iglesia que esté dispuesto a practicar la verdad y nadie que pueda dar testimonio de Dios, entonces esa iglesia debe ser completamente aislada y se deben cortar sus conexiones con otras iglesias. A esto se le llama “muerte por sepultura”; eso es lo que significa expulsar a Satanás. Si en una iglesia hay varios bravucones y son seguidos por “pequeñas moscas” que no pueden distinguir lo que son, y si los congregantes, incluso después de haber visto la verdad, siguen siendo incapaces de rechazar las ataduras y la manipulación de estos bravucones, entonces todos estos tontos serán eliminados al final. Tal vez estas pequeñas moscas no hayan hecho nada terrible, pero son aún más astutas, aún más resbaladizas y evasivas y todos los que son como ellas serán eliminados. ¡No quedará ni uno! Aquellos que pertenecen a Satanás serán devueltos a Satanás, mientras que aquellos que pertenecen a Dios seguramente irán en busca de la verdad; esto está determinado por su naturaleza. ¡Que todos los que siguen a Satanás perezcan! No habrá piedad para estas personas. Que los que buscan la verdad sean provistos y que se complazcan en la palabra de Dios hasta que se sientan saciados. Dios es justo; Él no muestra favoritismo hacia nadie. Si eres un diablo, entonces eres incapaz de practicar la verdad; si eres alguien que busca la verdad, entonces es seguro que no serás llevado cautivo por Satanás. Esto está más allá de toda duda.

Extracto de ‘Una advertencia a los que no practican la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”

Fragmentos de sermones y comunicaciones para referencia:

¿Qué es una iglesia? Una iglesia es una reunión de personas que verdaderamente creen en Dios y buscan la verdad y que en absoluto permite a los malvados —ellos no pertenecen a una iglesia—. Si un grupo de personas que no buscaron la verdad y no hicieron nada para poner la verdad en práctica se reúne, no sería una iglesia. Sería un lugar religioso o una multitud escandalosa. Una iglesia debe estar formada por personas que verdaderamente creen en Dios y buscan la verdad, que comen y beben las palabras de Dios y adoran a Dios, cumplen su deber, y experimentan la obra de Dios y han recibido la obra del Espíritu Santo. Sólo esto es una iglesia. Por lo tanto, cuando evalúes si es una iglesia verdadera, primero te debes fijar en qué clase de personas tiene. En segundo lugar, te debes fijar en si tiene o no la obra del Espíritu Santo; si su congregación no tiene la obra del Espíritu Santo, no es una iglesia, y si no es una reunión de los que buscan la verdad, entonces no es una iglesia. Si una iglesia no tiene a alguien que verdaderamente busque la verdad, entonces esta iglesia no tiene la obra del Espíritu Santo; si hay una persona en ella que está dispuesta a buscar la verdad, y permanece en esa iglesia, entonces esa persona no puede ser salvada. Deberían dejar esa multitud escandalosa y buscar una iglesia tan pronto como puedan. Si, dentro de una iglesia, hay tres o cinco personas que buscan la verdad, y 30 o 50, que sólo son una multitud escandalosa, entonces esas tres o cinco personas que verdaderamente creen en Dios y buscan la verdad se deben reunir; si se juntan, su reunión sigue siendo una iglesia, una iglesia con menos miembros pero que es pura. Sea cual sea la iglesia a la que asistas, debes observar qué personas hay en ella que realmente salvaguardan la obra de Dios, que pueden aceptar el liderazgo y pastoreo del hombre utilizado por el Espíritu Santo, que buscan la verdad y cumplen con el deber en plena consonancia con las palabras de Dios y con lo dispuesto por el Altísimo para el trabajo. Esta es la clase de personas que buscan la verdad, tienen la obra del Espíritu Santo y entienden algunas realidades-verdad; gente realmente predestinada y elegida por Dios. Si buscas a estas personas y te juntas con ellas, será entonces cuando tendrás vida de iglesia. Si, cuando se produzcan conflictos internos o golpeen los desastres, no tienes una sola persona a tu lado que busque realmente la verdad con quien congregarte, tendrás problemas y te costará mantenerte firme en el testimonio. Por lo tanto, debes buscar a la clase de personas que creen sinceramente en Dios y a las que, de hecho, Él predestinó y eligió, y congregarte con ellas para vivir juntos la vida de iglesia, comer y beber las palabras de Dios, orar, cantar himnos y alabanzas; será entonces cuando recibirás iluminación y esclarecimiento del Espíritu Santo. Aunque no haya muchos miembros —puede que, incluso, solo cuatro gatos—, sigue siendo una iglesia. Si en una congregación no hay ningún miembro que busque la verdad ni tenga la obra del Espíritu Santo, entonces, por mucha gente que asista, sigue sin ser una iglesia. Por consiguiente, es clave conocer la definición de iglesia. Esta es tu hoja de ruta. Cuando golpeen los desastres o se produzcan conflictos internos, debes congregarte con gente que busque la verdad y tenga esclarecimiento e iluminación del Espíritu Santo; será en ese momento cuando tendrás vida de iglesia.

Extracto de “Sermones y enseñanzas sobre la entrada a la vida”

Una iglesia verdadera está formada por el pueblo escogido de Dios; sólo una iglesia formada por personas que verdadera y genuinamente creen en Dios y que tienen la obra del Espíritu Santo es una iglesia verdadera. La obra del Espíritu Santo debe estar presente cuando te reúnas con él para comer y beber las palabras de Dios; el consenso común debe ser que es una reunión con gozo y cosecha. Cuando todos vosotros os reunís y el Espíritu Santo confirma que sois una iglesia, eso demuestra que sois una iglesia verdadera. Si os reunís y sólo habláis de doctrinas literales sin nada de la obra del Espíritu Santo, ¿cómo podría eso ser una iglesia verdadera? Esa es una iglesia falsa, más aún, es un gentío. Debemos ser capaces de discernir lo que es una iglesia falsa. Primero, debe ser innegable que las reuniones de la iglesia de ninguna manera tienen la obra del Espíritu Santo. Cuando hay reuniones, nadie obtiene gozo de ellas y sólo se enseñan doctrinas literales. Todo es un malentendido de las palabras de Dios y no se discute ningún tipo de entendimiento genuino. Segundo, los líderes de la iglesia no son personas que buscan la verdad y carecen de la obra del Espíritu Santo, así que en las reuniones no hay nadie que entienda genuinamente la verdad que la pueda compartir en enseñanza para regar y dar sustento al pueblo escogido de Dios. Esto determina que la obra del Espíritu Santo no está ahí. Tercero, algunas de las personas en la iglesia que sí buscan la verdad están limitadas y reprimidas y son incapaces de hacer su deber normalmente dentro de la iglesia. La iglesia entera está básicamente bajo el control de una pandilla malvada o de personas que no poseen la obra del Espíritu Santo. Ese tipo de iglesia es una iglesia falsa. Estos son los tres criterios para una iglesia falsa. ¿Dónde está el origen de las reuniones de una iglesia que carecen de la obra del Espíritu Santo? Está en que los dos líderes de la iglesia no buscan la verdad y no tienen la obra del Espíritu Santo sobre sí mismos, llevando a la iglesia a medio camino de ser falsa. Cuando este es el caso, es fácil que las reuniones de la iglesia carezcan de la obra del Espíritu Santo. Si los líderes de la iglesia no buscan la verdad y no tienen la obra del Espíritu Santo, ¿qué provocará que la iglesia entera carezca de la obra del Espíritu Santo? Eso es cuando la iglesia está controlada por falsos líderes, por personas que carecen de la obra del Espíritu Santo, por lo que las pocas personas que sí tienen Su obra son reprimidas y limitadas y no pueden hacer su deber normalmente. Ese tipo de iglesia ha perdido completamente la obra del Espíritu Santo; es una iglesia falsa. Si dos líderes no tienen la obra del Espíritu Santo, pero genuinamente sí quieren a Dios y a las personas que ponen en puestos importantes, a quienes han promovido sí tienen la obra del Espíritu Santo, si están trabajando con varias personas que poseen la obra del Espíritu Santo y buscan la verdad, ¿diríais que esta iglesia es falsa o no? Esa no es una iglesia falsa. Aunque hay algo equivocado con esos dos líderes, estos poseen algo de humanidad y las personas que han promovido y han puesto en puestos importantes buscan la verdad y poseen la obra del Espíritu Santo. De esta manera, tan pronto como aquellos que poseen la obra del Espíritu Santo estén en reuniones y hablen en enseñanza, hagan su deber, esa reunión también obtendrá la obra del Espíritu Santo. Así que la determinación de si una iglesia es verdadera o falsa no sólo se puede basar en sus líderes. Tomar a una iglesia entera como falsa sólo porque sus dos líderes no buscan la verdad ni poseen la obra del Espíritu Santo es erróneo. Debes considerar el segundo tipo de situación, que es si las personas en la iglesia que buscan la verdad y tienen la obra del Espíritu Santo son capaces de hacer su deber normalmente, y si son reprimidas o no. La determinación se debe hacer de acuerdo con esto. Si puedes tomar esta determinación, si son reprimidas y no pueden hacer su deber normalmente, entonces toda la iglesia está bajo el control de personas que no poseen la obra del Espíritu Santo y ha perdido por completo Su obra. Eso significa que la iglesia es falsa. Obtener este discernimiento entre las iglesias verdaderas.

Extracto de “Sermones y enseñanzas sobre la entrada a la vida”

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