21. Principios de la experiencia de la obra de Dios

(1) Es preciso aceptar todo juicio y castigo de las palabras de Dios y someterse a ellos. Además, se deben aceptar la poda y el trato, así como las pruebas y la refinación. Solo así es posible purificarse y salvarse.

(2) Hay que aceptar toda la verdad expresada por Dios y someterse a ella. Por mucho que se comprenda, se ha de practicar y experimentar. Solo así se puede entrar en la realidad-verdad.

(3) Cuando se presenten tribulaciones y pruebas, es preciso buscar la verdad, respetar a Dios y confiar en Él. Solo así es posible contemplar Sus actos y llegar a conocerlo verdaderamente.

(4) Es preciso someterse al esclarecimiento, la iluminación y la guía interna del Espíritu Santo y cumplir correctamente con el deber, de acuerdo con el principio-verdad. Este es un auténtico testimonio de sometimiento a Dios.

Las palabras relevantes de Dios:

Creer en Dios es el primer paso para conocerle. El proceso de avanzar desde la creencia inicial en Dios hasta llegar a una más profunda es el proceso de conocerle y de experimentar Su obra. Si te limitas a creer en Él por creer, y no lo haces para conocerle, no habrá realidad en tu creencia, que no podrá llegar a ser pura; de esto no cabe la menor duda. Si, durante el proceso por el cual experimenta la obra de Dios, el hombre llega progresivamente a conocerle, su carácter irá cambiando de igual modo y su creencia será cada vez más verdadera. De este modo, cuando el hombre logra el éxito en su creencia en Dios, le habrá ganado por completo.

Extracto de ‘Solo aquellos que conocen a Dios pueden dar testimonio de Él’ en “La Palabra manifestada en carne”

La obra del Espíritu Santo cambia día a día. Se eleva más alto con cada paso; la revelación de mañana es superior a la de hoy y va escalando paso a paso, cada vez más alto. Tal es la obra mediante la cual Dios perfecciona al hombre. Si las personas no pueden seguir el ritmo, podrían ser expulsadas en cualquier momento. Si no tienen un corazón obediente, no podrán seguir hasta el final. La era anterior ya ha pasado; esta es una nueva era. Y en una nueva era, debe hacerse una nueva obra. Particularmente en la era final, en la cual las personas son perfeccionadas, Dios realizará una nueva obra con mayor rapidez; por tanto, si no tienen obediencia en su corazón, a las personas les resultará difícil seguir las huellas de Dios. Dios no se rige por ninguna regla ni trata ninguna etapa de Su obra como inmutable. Por el contrario, la obra que lleva a cabo siempre es más nueva y más elevada. Con cada etapa, Su obra se vuelve más y más práctica, y cada vez corresponde más a las necesidades reales del hombre. Solo después de que las personas experimentan esta clase de obra, pueden lograr la transformación final de su carácter. El conocimiento que tiene el hombre sobre la vida alcanza niveles cada vez más altos, y, de la misma manera, la obra de Dios también alcanza niveles cada vez más altos. Solo de esta manera el hombre puede ser perfeccionado y ser apto para que Dios lo use. Por un lado, Dios obra de esta manera para contrarrestar y revertir las nociones del hombre; y, por el otro, para guiarlo a un estado superior y más realista, al ámbito más supremo de creencia en Dios, para que al final, la voluntad de Dios pueda hacerse. Todos aquellos que tienen una naturaleza desobediente y que se oponen voluntariamente serán expulsados por esta etapa de la obra de Dios, que es veloz y de frenético avance; solo aquellos que obedezcan voluntariamente y con gusto se humillen pueden llegar hasta el final del camino. En esta clase de obra, todos vosotros deberíais aprender a someteros y a dejar de lado vuestros conceptos. Deberíais ser cautos en cada paso que deis. Si eres negligente, sin duda formarás parte de aquellos a quienes el Espíritu Santo rechazará y serás alguien que perturba la obra de Dios. Antes de experimentar esta etapa de la obra, las antiguas reglas y leyes del hombre eran tan innumerables que este se dejó llevar por el entusiasmo y, como resultado, se volvió engreído y se olvidó de sí mismo. Todos estos son obstáculos que impiden que el hombre acepte la nueva obra de Dios; son enemigos de que el hombre tenga conocimiento de Dios. Es peligroso que las personas no tengan obediencia en el corazón ni anhelo por la verdad. Si solo te sometes a la obra y a palabras sencillas, y eres incapaz de aceptar algo que sea más profundo, entonces eres alguien que se aferra a las viejas formas de hacer las cosas y no puedes seguirle el paso a la obra del Espíritu Santo. La obra que Dios lleva a cabo difiere de un período a otro. Si eres muy obediente a la obra de Dios en una fase, pero en la siguiente tu obediencia hacia Su obra es deficiente o eres incapaz de ser obediente, entonces Dios te abandonará. Si sigues a Dios cuando Él da un paso, debes hacerlo también cuando dé el siguiente. Solo entonces serás alguien obediente al Espíritu Santo. Ya que crees en Dios, debes permanecer constante en tu obediencia. No puedes simplemente obedecer cuando te agrada y desobedecer cuando no. Dios no elogia esta clase de obediencia. Si no puedes seguirle el paso a la nueva obra que comunico y sigues aferrándote a los viejos dichos, entonces ¿cómo puede haber progreso en tu vida? La obra de Dios consiste en proveerte a través de Sus palabras. Cuando obedeces y aceptas Sus palabras, el Espíritu Santo sin duda obra en ti. Él obra exactamente como Yo digo. Haz lo que he dicho, y el Espíritu Santo obrará prontamente en ti. Emito una nueva luz para que la contempléis y os conduzco a la luz del presente, y cuando camines en esta luz, el Espíritu Santo obrará de inmediato en ti. Algunos pueden mostrarse reacios y decir: “Sencillamente, no haré lo que dices”. En ese caso, te digo que has llegado al final del camino; estás seco y ya no hay vida en ti. Así pues, al experimentar la transformación de tu carácter, nada es más crucial que seguirle el paso a la luz del presente. El Espíritu Santo no solo obra en ciertas personas a las que Dios usa, sino que, además, lo hace en la iglesia. Podría estar obrando en cualquier persona. Él puede obrar en ti en el presente y tú experimentarás esta obra. Durante el siguiente periodo, puede obrar en otra persona, en cuyo caso, debes apresurarte a seguirlo; cuanto más de cerca sigas la luz del presente, más podrá crecer tu vida. No importa qué clase de persona sea alguien, si el Espíritu Santo obra en ella, debes seguirla. Asimila sus experiencias a través de las tuyas, y recibirás cosas incluso más elevadas. Al hacerlo, progresarás con mayor rapidez. Esta es la senda de la perfección para el hombre y la manera mediante la cual la vida crece. La senda para ser perfeccionado se alcanza mediante tu obediencia a la obra del Espíritu Santo. No sabes a través de qué clase de persona Dios obrará para perfeccionarte, ni a través de qué persona, situación o cosa te permitirá ganar o ver las cosas. Si puedes transitar por este camino que es el correcto, eso muestra que hay gran esperanza de que seas perfeccionado por Dios. Si no puedes hacerlo, esto muestra que tu futuro es sombrío y carece de luz. Una vez que emprendas el camino correcto, te serán reveladas todas las cosas. No importa lo que el Espíritu Santo les revele a otros, si procedes según el conocimiento que ellos tienen para experimentar las cosas por tu cuenta, entonces esta experiencia formará parte de tu vida y podrás proveer a otros a partir de ella. Los que proveen a otros repitiendo palabras como loros son personas que no han tenido ninguna experiencia; debes aprender a descubrir, a través del esclarecimiento y la iluminación de otros, una forma de práctica, antes de que puedas empezar a hablar de tu propia experiencia y conocimiento reales. Esto será más provechoso para tu propia vida. Debes experimentar de esta manera, obedeciendo todo lo que viene de Dios. Debes buscar la voluntad de Dios en todas las cosas y aprender las lecciones en todas las cosas, para que tu vida pueda crecer. Esta clase de práctica permite el más rápido progreso.

Extracto de ‘Los que obedecen a Dios con un corazón sincero, con seguridad serán ganados por Él’ en “La Palabra manifestada en carne”

Si no tienes conocimiento de la obra de Dios, no sabrás cómo cooperar con Él. Si no conoces los principios de la obra de Dios e ignoras cómo obra Satanás en el hombre, no tendrás senda de práctica. La búsqueda ferviente por sí sola no te permitirá alcanzar los resultados que exige Dios. Esa forma de experiencia es parecida a la de Lawrence, que no hace distinción alguna y solo se centra en la experiencia, totalmente inconsciente de lo que es la obra de Satanás, de lo que es la obra del Espíritu Santo, del estado en el que el hombre está sin la presencia de Dios y de qué clase de personas quiere perfeccionar Dios. De qué principios deberían adoptarse cuando se trata con diferentes tipos de personas, de cómo comprender la voluntad de Dios en el presente, de cómo conocer el carácter de Dios y a qué personas, circunstancias y era son dirigidas la misericordia de Dios, Su majestad y Su justicia; Lawrence no diferencia estas cosas. Si las personas no tienen múltiples visiones como fundamento para sus experiencias, entonces la vida se hace imposible y la experiencia aún más; y pueden seguir sometiéndose y soportando tontamente todo. Es muy difícil que las personas así sean hechas perfectas. Puede decirse que si no tienes ninguna de las visiones mencionadas más arriba, hay pruebas de sobra de que eres un cretino, de que eres como una columna de sal siempre erigida en Israel. Tales personas son inútiles, ¡buenas para nada! Algunas personas solo se someten ciegamente, siempre se conocen a sí mismas y usan su propia forma de comportarse al enfrentar nuevas situaciones o utilizan la “sabiduría” para tratar con asuntos triviales que no son dignos de mención. Estas personas están desprovistas de discernimiento y es como si estuviera en su naturaleza resignarse a que los atormenten y siempre son iguales; nunca cambian. Las personas así son necias y no tienen el más mínimo discernimiento. Nunca intentan adoptar las medidas adecuadas, según las circunstancias ni según las distintas personas. Las personas así no tienen experiencia. He visto a algunas que están tan focalizadas en el conocimiento de sí mismas que, de frente a personas poseídas por la obra de espíritus malignos, agachan la cabeza y confiesan sus pecados, sin atreverse a levantarse y condenarlas. Y de frente a la obra obvia del Espíritu Santo, tampoco se atreven a obedecer. Creen que los espíritus malignos también están en las manos de Dios y no tienen el más mínimo valor para levantarse y resistirse a ellos. Tales personas avergüenzan a Dios y son completamente incapaces de soportar cargas pesadas por Él. Tales necios no hacen distinción de ningún tipo. Esta forma de experiencia debería, por tanto, ser purgada, ya que es insostenible a los ojos de Dios.

Dios hace realmente mucha obra en las personas; en ocasiones las prueba, crea entornos para templarlas y a veces pronuncia palabras para guiarlas, para enmendar sus defectos. A veces, el Espíritu Santo guía a las personas a entornos que Dios prepara para ellas, para que, sin saberlo, descubran muchas cosas de las que carecen. A través de lo que las personas dicen y hacen, de su forma de tratar a los demás y de lidiar con las cosas, sin que lo sepan, el Espíritu Santo las ilumina para que entiendan muchas cosas que previamente no entendían y les permite ver muchas cosas y personas de forma más clara, permitiéndoles así captar mucho de lo que antes ignoraban. Cuando te involucras en el mundo, empiezas a distinguir gradualmente las cosas del mundo y, antes de llegar a tu final, podrías concluir: “Es realmente difícil ser una persona”. Si durante un tiempo experimentas ante Dios y llegas a entender Su obra y Su carácter, obtendrás inconscientemente mucho entendimiento y tu estatura aumentará gradualmente. Entenderás mejor muchas cosas espirituales y, en particular, tendrás más clara Su obra. Aceptarás las palabras de Dios, la obra de Dios, cada acción de Dios, el carácter de Dios y lo que Dios es y tiene como tu propia vida. Si lo único que haces es vagar por el mundo, tus alas se volverán cada vez más duras y te resistirás a Dios incluso más; ¿cómo puede entonces Dios utilizarte? Al haber en ti demasiado del aspecto “tal como yo lo veo”, Dios no puede utilizarte. Cuanto más estés en la presencia de Dios, más experiencias tendrás. Si sigues en el mundo como una bestia, profesando con la boca creer en Dios, pero con el corazón en otro lugar, y si sigues estudiando las filosofías mundanas para la vida, ¿no habrán sido en vano todas tus labores previas? Por tanto, cuanto más estén las personas en presencia de Dios, con mayor facilidad serán perfeccionadas por Él. Esta es la senda por la cual el Espíritu Santo hace Su obra. Si no entiendes esto, será imposible que emprendas el camino correcto e impensable que seas perfeccionado por Dios. No serás capaz de tener una vida espiritual normal; serás como un discapacitado, solo tendrás tu propio esfuerzo y nada de la obra de Dios. ¿No es esto un error en tu experiencia?

Extracto de ‘Sobre la experiencia’ en “La Palabra manifestada en carne”

El hombre experimenta la obra de Dios, se conoce a sí mismo, se despoja de su carácter corrupto y busca el crecimiento en la vida, todo por conocer a Dios. Si solo buscas conocerte a ti mismo y tratar con tu propio carácter corrupto, sin tener conocimiento de la obra que Dios hace en el hombre, de lo grande que es Su salvación ni de cómo experimentas la obra de Dios y das testimonio de Sus hechos, entonces tu experiencia es absurda. Si crees que uno alcanza la madurez en la vida solamente porque es capaz de poner la verdad en práctica y soportar, significa que sigues sin comprender el verdadero sentido de la vida ni el propósito de Dios al perfeccionar al hombre. Un día, cuando estés en las iglesias religiosas, entre miembros de la Iglesia del Arrepentimiento o la Iglesia de la Vida, encontrarás a muchos devotos cuyas oraciones contienen “visiones” y que se sienten tocados y tienen palabras que los guían en su búsqueda de vida. Y, lo que es más, en muchos asuntos son capaces de soportar y renunciar a sí mismos, y no ser guiados por la carne. En ese momento no serás capaz de ver la diferencia: creerás que todo lo que hacen es correcto, que es la expresión natural de la vida, y que es una pena que crean en el nombre equivocado. ¿No son necias tales creencias? ¿Por qué se dice que muchas personas no tienen vida? Porque no conocen a Dios, y por ello se dice que no tienen a Dios en su corazón y que no tienen vida. Si tu creencia en Dios ha alcanzado un punto en el que eres capaz de conocer a conciencia los hechos de Dios, Su realidad y cada fase de Su obra, entonces posees la verdad. Si desconoces la obra y el carácter de Dios, tu experiencia sigue siendo carente. La forma en que Jesús llevó a cabo aquella etapa de Su obra, cómo se está realizando esta fase, cómo hizo Dios Su obra en la Era de la Gracia, qué obra se hizo, cuál se está haciendo en esta fase, si no posees un conocimiento profundo de estas cosas, jamás te sentirás persuadido ni seguro. Si tras un periodo de experiencia eres capaz de conocer la obra hecha por Dios y cada etapa de Su obra, y posees un conocimiento concienzudo de los objetivos de Dios al expresar Su palabra, y de por qué tantas palabras que Él pronunció no se han cumplido, entonces puedes perseguir con valentía el camino que tienes por delante, sin guardarte nada, libre de preocupación y refinamiento. Deberíais ver lo que Dios usa para realizar gran parte de Su obra. Usa las palabras que pronuncia, refina al hombre y trasforma sus conceptos por medio de muchas clases de palabras. Todo el sufrimiento que habéis soportado, todo el refinamiento que habéis experimentado, el trato que habéis aceptado en vuestro interior, el esclarecimiento que habéis vivido, todo ello se ha logrado mediante el uso de las palabras pronunciadas por Dios. ¿Por qué sigue el hombre a Dios? ¡Lo sigue por Sus palabras! Las palabras de Dios son profundamente misteriosas, y además, pueden tocar el corazón del hombre, revelar cosas que existen en lo profundo de su corazón, hacerle saber cosas que ocurrieron en el pasado y permitirle ver el futuro. Así, el hombre soporta el sufrimiento por las palabras de Dios, y estas lo perfeccionan; solo entonces sigue el hombre a Dios. Lo que el hombre debería hacer en esta etapa es aceptar las palabras de Dios, e independientemente de que sea perfeccionado o refinado, la clave está en las palabras de Dios. Esta es la obra de Dios, y también es la visión que el hombre debería conocer hoy.

Extracto de ‘Solo aquellos que conocen a Dios pueden dar testimonio de Él’ en “La Palabra manifestada en carne”

Para que las personas experimenten la obra de Dios, deben entender primero Su obra actual y cómo debería colaborar la humanidad. De hecho, esto es algo que todos deberían entender. Independientemente de lo que Dios haga, se trate de refinamiento o, aunque no hable, ni un solo paso de Su obra está en línea con los conceptos de la humanidad. Cada paso de Su obra hace añicos y derrumba las nociones de las personas. Esta es Su obra. Pero debes creer que, como la obra de Dios ha alcanzado una determinada etapa, pase lo que pase Él no hará que toda la humanidad perezca. Él da promesas y bendiciones a la humanidad, y todos aquellos que lo buscan podrán obtener Sus bendiciones, mientras que Dios desechará a quienes no lo hagan. Esto depende de tu búsqueda. Pase lo que pase, debes creer que, cuando la obra de Dios haya concluido, cada persona tendrá un destino adecuado. Dios ha concedido hermosas aspiraciones a la humanidad, pero si las personas no las buscan, son inalcanzables. Deberías ser capaz de ver esto ahora: el refinamiento y el castigo de la gente por parte de Dios son Su obra; sin embargo, en el caso de las personas, ellas deben buscar en todo momento un cambio en el carácter. En tu experiencia práctica, debes saber primero cómo comer y beber las palabras de Dios; a partir de Sus palabras, debes averiguar en qué deberías entrar, cuáles son tus propias deficiencias, buscar la entrada en tu experiencia práctica y tomar la porción de las palabras de Dios que debería ponerse en práctica e intentar hacerlo. Comer y beber las palabras de Dios es un aspecto. Asimismo, la vida de la iglesia debe mantenerse, debes tener una vida espiritual normal, y ser capaz de entregar todos tus estados actuales a Dios. Independientemente de cómo cambie Su obra, tu vida espiritual debería mantenerse normal. Una vida espiritual puede mantener tu entrada normal. Al margen de lo que Dios haga, debes continuar tu vida espiritual sin interrupción y cumplir con tu deber. Esto es lo que las personas deberían hacer. Todo ello es la obra del Espíritu Santo, pero, mientras que para los que tienen una condición normal esto es la perfección, para los que tienen una condición anormal, es una prueba. En la etapa actual de la obra de refinamiento del Espíritu Santo, algunas personas dicen que la obra de Dios es muy extraordinaria y que las personas necesitan absolutamente el refinamiento, porque de otro modo su estatura será demasiado pequeña, y no tendrán forma de alcanzar la voluntad de Dios. Sin embargo, para los que no están en un buen estado, esto se convierte en una excusa para no buscar a Dios, para no asistir a las reuniones ni comer y beber la palabra de Dios. En la obra de Dios, no importa lo que Él haga o qué cambios efectúe, las personas deben mantener una vida espiritual normal básica. Quizás no hayas sido poco estricto en esta etapa actual de tu vida espiritual, pero sigues sin haber ganado mucho y no has recogido mucha cosecha. Bajo esta clase de circunstancias, aún debes seguir las reglas; debes ceñirte a estas normas para no sufrir pérdidas en tu vida, y satisfacer la voluntad de Dios. Si tu vida espiritual es anormal, no puedes entender la obra actual de Dios y siempre sientes que es del todo incompatible con tus propias nociones y, aunque estás dispuesto a seguirlo, te falta el empuje interno. Así que, independientemente de lo que Dios esté haciendo en la actualidad, las personas deben cooperar. Si las personas no colaboran, el Espíritu Santo no puede realizar Su obra, y si las personas no tienen un corazón de cooperación, no pueden apenas ganar la obra del Espíritu Santo. Si quieres tener en ti la obra del Espíritu Santo, y obtener la aprobación de Dios, entonces debes mantener tu devoción original ante Él. Ahora, no es necesario que tengas un entendimiento más profundo, una teoría más elevada, o cosas similares: lo único que se exige es que defiendas la palabra de Dios sobre el fundamento original. Si las personas no colaboran con Dios ni buscan una entrada más profunda, Dios les quitará todas las cosas que una vez tuvieron. En su interior, las personas siempre tienen ansias de comodidad y preferirían disfrutar de lo que tienen a mano. Quieren conseguir las promesas de Dios sin pagar precio alguno. Estos son los pensamientos extravagantes que alberga la humanidad. Ganar la vida sin pagar un precio; pero ¿ha sido algo tan fácil alguna vez? Cuando alguien cree en Dios y busca entrar a la vida y un cambio en su carácter debe pagar un precio y alcanzar un estado en el que siempre siga a Dios sin importar lo que Él haga. Esto es algo que las personas deben hacer. Incluso si se sigue todo esto como una regla, uno debe atenerse a ello y, sin importar lo grandes que sean las pruebas, no se puede abandonar la relación normal con Dios. Se debe poder orar, mantener la vida de la iglesia y nunca dejar a los hermanos y hermanas. Cuando Dios te prueba, debes seguir buscando la verdad. Esto es el requisito mínimo para una vida espiritual. Que las personas deseen siempre buscar y luchar por cooperar con todas sus fuerzas ¿es algo que se puede hacer? Si las personas hacen que este sea su fundamento, podrán lograr discernimiento y entrar a la realidad. Es fácil aceptar la palabra de Dios cuando estás en una condición normal; en estas circunstancias, no resulta difícil practicar la verdad y sientes que la obra de Dios es extraordinaria. Pero si tus condiciones son pobres, no importa qué tan extraordinaria sea la obra de Dios y no importa qué tan bonito hable alguien, harás caso omiso. Cuando la persona está en una condición anormal, Dios no puede obrar en ella y no puede lograr los cambios en su carácter.

Extracto de ‘Debes mantener tu lealtad a Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Experimentar la obra de Dios no consiste en disfrutar de la gracia, sino en sufrir a causa de tu amor hacia Él. Ya que disfrutas de la gracia de Dios, también debes disfrutar de Su castigo; debes experimentar todo esto. Puedes experimentar el esclarecimiento de Dios en ti, y también puedes experimentar cómo Él te trata y te juzga. De esta manera, tu experiencia será completa. Dios ha llevado a cabo su obra de juicio y castigo en ti. La palabra de Dios te ha tratado, pero no solo eso; también te ha esclarecido e iluminado. Cuando estás negativo y débil, Dios se preocupa por ti. La totalidad de esta obra es para hacerte saber que todo lo que concierne al hombre está dentro de las orquestaciones de Dios. Puedes pensar que creer en Dios consiste en sufrir o en hacer todo tipo de cosas por Él; podrías pensar que el propósito de creer en Dios tiene como fin que tu carne esté en paz o que todo en tu vida funcione sin problemas, o que te sientas cómodo y a gusto con todo. Sin embargo, ninguno de estos son propósitos que la gente debería vincular a su creencia en Dios. Si crees por estos propósitos, entonces tu perspectiva es incorrecta y resulta simplemente imposible que seas perfeccionado. Las acciones de Dios, el carácter justo de Dios, Su sabiduría, Su palabra, y lo maravilloso e insondable que Él es, todas son cosas que las personas deben tratar de entender. Como posees este entendimiento, debes utilizarlo para librar a tu corazón de todas las demandas, esperanzas y nociones personales. Solo eliminando estas cosas puedes cumplir con las condiciones exigidas por Dios, y solo haciendo esto puedes tener vida y satisfacer a Dios. El propósito de creer en Dios es satisfacerlo y vivir el carácter que Él requiere, para que Sus acciones y Su gloria se manifiesten a través de este grupo de personas indignas. Esta es la perspectiva correcta para creer en Dios, y este es también el objetivo que debes buscar. Has de tener el punto de vista correcto sobre creer en Dios y debes buscar obtener Sus palabras. Necesitas comer y beber las palabras de Dios y debes ser capaz de vivir la verdad, y, en particular, debes ser capaz de ver Sus obras prácticas, Sus maravillosas obras en todo el universo, así como la obra práctica que hace en la carne. La gente puede, a través de sus experiencias prácticas, apreciar cómo Dios hace Su obra en ellos y cuál es Su voluntad respecto a ellos. El propósito de todo esto es eliminar el carácter satánico corrupto de las personas. Al haberte deshecho de toda la inmundicia e injusticia en tu interior; y al haberte despojado de tus malas intenciones, y haber desarrollado fe verdadera en Dios; solo con fe verdadera puedes realmente amar a Dios.

Extracto de ‘Los que serán hechos perfectos deben someterse al refinamiento’ en “La Palabra manifestada en carne”

Ya sea que Dios juzgue al hombre o lo maldiga, ambas cosas perfeccionan al hombre: ambas se hacen con el propósito de perfeccionar lo que es impuro dentro del hombre. A través de este medio, el hombre es refinado y Sus palabras y Su obra perfeccionan aquello de lo que carece el hombre en su interior. Cada paso de la obra de Dios —ya sean las palabras ásperas o el juicio o el castigo— perfeccionan al hombre y es absolutamente apropiado. Nunca a lo largo de las eras ha llevado a cabo Dios una obra como esta; en la actualidad, Él obra dentro de vosotros para que apreciéis Su sabiduría. Aunque hayáis sufrido algo de dolor en vuestro interior, vuestro corazón se siente firme y en paz; es vuestra bendición poder disfrutar esta etapa de la obra de Dios. Independientemente de lo que podáis ganar en el futuro, todo lo que veis de la obra de Dios en vosotros hoy es amor. Si el hombre no experimenta el juicio y el refinamiento de Dios, sus acciones y su fervor siempre serán superficiales y su carácter siempre permanecerá inalterado. ¿Acaso esto cuenta como ser ganado por Dios? Hoy, aunque todavía hay mucha arrogancia y soberbia dentro del hombre, su carácter es mucho más estable que antes. El tratamiento que Dios lleva a cabo contigo lo hace con el fin de salvarte, y aunque puedas sentir algo de dolor en el momento, vendrá el día cuando ocurra un cambio en tu carácter. En ese momento, mirarás en retrospectiva y verás cuán sabia es la obra de Dios, y en ese instante podrás entender realmente la voluntad de Dios. En la actualidad, hay algunas personas que dicen que entienden la voluntad de Dios, pero eso no es muy realista. De hecho, están diciendo mentiras, porque en estos momentos todavía no han entendido si la voluntad de Dios es salvar al hombre o maldecirlo. Tal vez no lo puedas ver con claridad ahora, pero vendrá el momento en el que verás que el día en el que Dios obtiene gloria ha llegado y cuán significativo es amar a Dios, de modo que llegarás a conocer la vida humana y tu carne vivirá en el mundo de amar a Dios, tu espíritu será liberado, tu vida estará llena de gozo, siempre estarás cerca de Dios y recurrirás a Él. En ese momento, sabrás realmente cuán valiosa es la obra de Dios hoy.

Extracto de ‘Solo al experimentar pruebas dolorosas puedes conocer la hermosura de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Cuando Dios obra para refinar al hombre, este sufre. Mientras mayor sea el refinamiento de una persona, mayor será su amor por Dios, y más del poder de Dios se revelará en ella. En cambio, cuanto menos refinamiento recibe una persona, menos crecerá su amor por Dios y menos poder de Dios se revelará en ellos. Cuanto mayor sea el refinamiento y el dolor de una persona así, y más grande el tormento que experimente, en más profundo se convertirá su amor por Dios, más auténtica se hará su fe hacia Él y más profundo será su conocimiento de Él. En tus experiencias, verás a gente que sufren mucho mientras son refinadas, a las que se trata y disciplina mucho, y verás que estas personas son las que tienen un profundo amor por Dios y un conocimiento más hondo y detallado de Él. Los que no han experimentado ningún trato solo tienen un conocimiento superficial y solo pueden decir: “Dios es tan bueno, les da a las personas gracia para que lo puedan gozar a Él”. Si las personas han experimentado el trato y la disciplina, entonces podrán hablar del verdadero conocimiento de Dios. Por tanto, cuanto más maravillosa es la obra de Dios en el hombre, más valiosa e importante es; cuanto más impenetrable te sea y cuanto más incompatible sea con tus concepciones, más puede la obra de Dios conquistarte, ganarte y perfeccionarte. ¡Qué inmenso es el significado de la obra de Dios! Si Dios no refinara al hombre de esta manera, si Él no obrara por este medio, entonces Su obra sería ineficaz y no tendría significado. En el pasado se dijo que Dios escogería y ganaría a este grupo, y los completaría en los últimos días; en esto hay un extraordinario significado. Cuanto mayor es la obra que Él lleva a cabo dentro de vosotros, más profundo y puro es vuestro amor por Dios, y cuanto mayor la obra de Dios, más puede el hombre entender algo de Su sabiduría y más profundo es el conocimiento que el hombre tiene de Él. Durante los últimos días, seis mil años del plan de gestión de Dios llegarán a su fin. ¿En serio puede acabar tan fácilmente? Una vez que Él conquiste a la humanidad, ¿habrá terminado Su obra? ¿Puede ser tan simple? De hecho, la gente cree que es así de sencillo, pero lo que hace Dios no es tan simple. No importa qué parte de la obra de Dios quieras nombrar, todo es insondable para el hombre. Si la pudieras desentrañar, entonces la obra de Dios no tendría relevancia ni valor. Por lo tanto, la obra hecha por Dios es insondable; es totalmente contraria a tus nociones, y, mientras más irreconciliable con ellas es, más significativa se demuestra; si la obra de Dios fuera compatible con tus nociones, entonces no tendría sentido. Ahora, te parece que la obra de Dios es tan maravillosa, y cuanto más la sientes así, más crees que Dios es insondable y ves qué grandes son las obras de Dios. Si Él solo hiciera un poco de obra superficial e insustancial para conquistar al hombre y después no hiciera nada más, entonces el hombre no podría contemplar la importancia de la obra de Dios. Aunque estás recibiendo un poco de refinamiento hoy, es muy beneficioso para tu crecimiento en la vida; entonces, es de suma necesidad para ti pasar por esa aflicción. Hoy has recibido un poco de refinamiento, pero después podrás verdaderamente contemplar las obras de Dios y finalmente dirás: “¡Las obras de Dios son tan maravillosas!”. Esas serán las palabras en tu corazón. Después de haber experimentado el refinamiento de Dios por un tiempo (la prueba de los hacedores de servicio y el tiempo de castigo), algunas personas finalmente dijeron: “¡Creer en Dios es realmente difícil!”. El hecho de que usaran las palabras “realmente difícil”, muestra que las obras de Dios son insondables, que la obra de Dios posee un gran significado y valor y que Su obra es altamente digna de ser atesorada por el hombre. Si, después de que he hecho mucha obra, no tienes el más mínimo conocimiento, entonces, ¿podría Mi obra todavía tener valor? Haré que digas: ¡El servicio para Dios es realmente difícil, las obras de Dios son tan maravillosas, y Dios es verdaderamente sabio! ¡Dios es tan precioso! Si, después de experimentar por un tiempo, puedes decir esas palabras, entonces eso prueba que has ganado la obra de Dios en ti.

Extracto de ‘Los que serán hechos perfectos deben someterse al refinamiento’ en “La Palabra manifestada en carne”

La obra y la palabra de Dios tienen el propósito de provocar un cambio en vuestro carácter; Su meta no es meramente haceros entender o conocer Su obra y Su palabra. Eso no es suficiente. Eres una persona que tiene la capacidad de comprender, así que no debería resultaros difícil entender la palabra de Dios, porque la mayor parte de ella está escrita en un lenguaje humano y Él habla de una forma muy clara. Por ejemplo, eres perfectamente capaz de aprender lo que Dios quiere que comprendas y practiques; esto es algo que una persona normal que tiene la facultad de comprender debería poder hacer. En particular, las palabras que Dios dice en la etapa actual son especialmente claras y transparentes, y Él está señalando muchas cosas que las personas no han considerado, así como todo tipo de estados humanos. Sus palabras lo abarcan todo y son tan claras como la luz de la luna llena. Así que ahora las personas entienden muchos asuntos, pero todavía falta algo: que pongan en práctica Su palabra. Las personas deben experimentar todos los aspectos de la verdad en detalle, así como explorarla y buscarla con mayor detalle, en lugar de simplemente esperar a absorber cualquier cosa que esté disponible para ellas; de lo contrario, se convierten en poco más que parásitos. Conocen la palabra de Dios, pero no la ponen en práctica. Esta clase de persona no ama la verdad y, finalmente, será eliminada. Ser como un Pedro en la década de los noventa significa que cada uno de vosotros debéis practicar la palabra de Dios, tener una entrada auténtica en vuestras experiencias y obtener un esclarecimiento aún mayor en vuestra cooperación con Dios, lo cual será cada vez de mayor ayuda para vuestra propia vida. Si habéis leído mucho de la palabra de Dios, pero solo entendéis el significado del texto y carecéis de un conocimiento directo de esa palabra a través de vuestras experiencias prácticas, entonces no conocerás la palabra de Dios. En lo que a ti respecta, la palabra de Dios no es vida, sino, simplemente, letra muerta. Y si solo vives de acuerdo a la letra sin vida, entonces no puedes entender la esencia de la palabra de Dios ni entenderás Su voluntad. El significado espiritual de la palabra de Dios solo se te abrirá cuando experimentes Su palabra en tus experiencias reales, y es solo a través de la experiencia que puedes comprender el significado espiritual de muchas verdades y desentrañar los misterios de la palabra de Dios. Por muy clara que sea Su palabra, si no la pones en práctica todo lo que habrás comprendido son letras y doctrinas vacías, que se han convertido en leyes religiosas para ti. ¿No es esto, acaso, lo que hicieron los fariseos? Si practicáis y experimentáis la palabra de Dios, esta se vuelve práctica para vosotros; si no buscáis practicarla, entonces para vosotros es poco más que la leyenda del tercer cielo. De hecho, el proceso de creer en Dios es, para vosotros, el proceso de experimentar Su palabra y de que Él os gane o, dicho de un modo más claro, creer en Dios es tener el conocimiento y el entendimiento de Su palabra, así como experimentarla y vivirla; tal es la realidad detrás de vuestra creencia en Dios. Si creéis en Él y esperáis la vida eterna sin buscar practicar Su palabra como algo que tenéis dentro de vosotros, entonces sois insensatos. Esto sería como ir a un banquete y solo observar la comida y aprenderte de memoria todas las cosas deliciosas que hay sin probar ninguna de ellas. ¿Acaso no sería insensata una persona así?

Extracto de ‘Una vez que entendéis la verdad, debéis ponerla en práctica’ en “La Palabra manifestada en carne”

¿Experimentáis la obra de Dios en el cumplimiento diario del deber? ¿Habéis orado a Dios ante los problemas y sabéis resolverlos buscando la verdad? Esto guarda relación con la cuestión de la entrada en la vida. Si uno no tiene en cuenta su estado ni utiliza las palabras de Dios para resolver problemas en el cumplimiento del deber, entonces este no tiene nada que ver con la fe en Dios. Sea cual sea el deber que estés cumpliendo o lo que estés haciendo, debes considerar los aspectos de las palabras de Dios que hay de por medio, así como tus ideas, opiniones o motivaciones incorrectas, todas ellas parte del estado del hombre. ¿Qué abarca el estado del hombre? Las posiciones, actitudes, motivaciones y perspectivas de la gente, además de algunas filosofías, la lógica y el conocimiento; y todas estas cosas, en resumen, están relacionadas con los modos y métodos habituales de actuación y trato a los demás de la gente. Al afrontar una tarea, antes debes analizar cuál es tu perspectiva, este es el primer paso. El segundo es analizar si esa perspectiva es correcta. ¿Cómo, entonces, debes determinar si tu perspectiva es correcta o no? Por un lado, lo determinas con las palabras de Dios; por otro, según los principios del tipo de tarea en cuestión: las exigencias explícitas de las palabras de Dios, por ejemplo, o la organización y las normas del trabajo de la casa de Dios o los intereses de esta. Utiliza estas cosas para determinar si una perspectiva es correcta, pues esos son los criterios de evaluación.

Extracto de ‘La actitud que ha de tener el hombre hacia Dios’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

Si crees en la soberanía de Dios, entonces tienes que creer que los sucesos cotidianos, sean buenos o malos, no suceden al azar. No es que alguien esté siendo deliberadamente duro contigo o teniéndote en la mira; todo esto fue dispuesto por Dios. ¿Por qué orquesta Dios estas cosas? No es para revelarte tal y como eres o para exponerte; exponerte no es la meta final. La meta consiste en perfeccionarte y salvarte. ¿Cómo hace Dios eso? Comienza por hacerte consciente de tu propio carácter corrupto, de tu naturaleza y esencia, de tus defectos y tus carencias. Solo si conoces estas cosas y tienes un claro entendimiento en tu corazón, puedes buscar la verdad y, gradualmente, deshacerte de tu carácter corrupto. Esto es Dios que te está brindando una oportunidad. Tienes que saber cómo aprovechar esta oportunidad y no debes confrontarte con Dios. En particular, cuando te enfrentas con las personas, los asuntos y las cosas que Dios dispone a tu alrededor, no sientas constantemente que las cosas no son como desearías que fueran, no desees escapar constantemente de ellas o culpar y malinterpretar siempre a Dios. Si estás haciendo esas cosas constantemente, entonces no estás experimentando la obra de Dios y eso hará que te resulte muy difícil entrar en la realidad-verdad. Sea lo que sea aquello que te encuentres y no puedas entender plenamente, cuando surja una dificultad debes aprender a someterte. Debes empezar por acudir delante de Dios y orar más. De esa manera, antes de que te des cuenta, ocurrirá un cambio en tu estado interno y podrás buscar la verdad para resolver tu problema. Así, podrás experimentar la obra de Dios. Mientras esto ocurre, la realidad-verdad será forjada dentro de ti y así es como avanzarás y pasarás por una transformación en el estado de tu vida. Una vez que hayas pasado por este cambio y poseas esta realidad-verdad, poseerás además estatura, y con la estatura viene la vida.

Extracto de ‘Para ganar la verdad, debes aprender de las personas, los asuntos y las cosas que te rodean’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

Cuando las personas experimentan la obra de Dios, el primer conocimiento que tienen de Él es que es insondable, sabio y maravilloso, e inconscientemente lo reverencian y sienten el misterio de la obra que hace, que está más allá del conocimiento de la mente del hombre. Las personas solo quieren poder cumplir Sus requisitos y satisfacer Sus deseos; no quieren superarlo porque la obra que Él hace va más allá del pensamiento y la imaginación del hombre y este no la podría hacer en Su lugar. Incluso el mismo hombre no conoce sus propias insuficiencias, sin embargo Dios ha forjado un nuevo camino, y ha venido a traer al hombre a un mundo nuevo y más hermoso, y así la humanidad ha progresado nuevamente y ha tenido un nuevo inicio. Lo que la gente siente por Dios no es admiración, o más bien, no es solo admiración. Su experiencia más profunda es un temor reverente y amor; su sentimiento es que Dios es, en efecto, maravilloso. Él hace la obra que el hombre no puede hacer, y dice cosas que el hombre no puede decir. Las personas que han experimentado la obra de Dios siempre tienen un sentimiento indescriptible. Las personas con una experiencia lo bastante profunda pueden entender el amor de Dios, sentir Su hermosura, sentir que Su obra es muy sabia, muy maravillosa, y a partir de entonces se genera un poder infinito entre ellos. No es un temor o un amor y respeto ocasionales, sino un sentimiento profundo de la compasión y la tolerancia de Dios por el hombre. Sin embargo, las personas que han experimentado Su castigo y juicio sienten Su majestuosidad y que no tolera ofensa. Hasta las personas que han experimentado mucho de Su obra no pueden entenderlo; todos los que verdaderamente lo reverencian saben que Su obra no concuerda con las nociones de las personas, sino que siempre va contra estas. No necesita que las personas lo admiren o aparenten someterse a Él, en su lugar, deberían alcanzar una genuina reverencia y una verdadera sumisión. En mucho de Su obra, cualquiera que tenga una experiencia verdadera siente reverencia por Él, que es más que admiración. Las personas han visto Su carácter por Su obra de castigo y juicio y, por lo tanto, lo reverencian en su corazón. Dios está destinado a ser reverenciado y obedecido porque Su ser y Su carácter no son los mismos que los de un ser creado y están por encima de los de un ser creado. Dios existe por sí mismo, Él es eterno, no es un ser creado y solo Dios es digno de reverencia y obediencia; el hombre no está calificado para esto. Así, todos los que han experimentado Su obra y verdaderamente lo conocen sienten reverencia por Él. Sin embargo, los que no abandonan sus nociones acerca de Él, es decir, los que sencillamente no lo ven como Dios, no tienen ninguna reverencia hacia Él, y aunque lo siguen no son conquistados; por naturaleza son personas desobedientes. Lo que Él pretende lograr obrando así es que todos los seres creados tengan corazones reverentes para el Creador, que lo adoren y se sometan incondicionalmente a Su dominio. Este es el resultado final que toda Su obra pretende lograr. Si las personas que han experimentado esa obra no reverencian a Dios, aunque sea un poco, y si su desobediencia pasada no cambia para nada, entonces seguro serán eliminadas. Si la actitud que una persona tiene hacia Dios es solo la de admirarlo, o mostrarle respeto desde la distancia y no amarlo en lo más mínimo, entonces ese es el resultado al que llega una persona que no tiene un corazón de amor a Dios, y a esa persona le hacen falta las condiciones para ser perfeccionada. Si esa obra tan grande no es capaz de alcanzar el amor verdadero de una persona, entonces esa persona no ha ganado a Dios y no busca la verdad de un modo genuino. Una persona que no ama a Dios no ama la verdad y, por lo tanto, no puede ganar a Dios ni mucho menos recibir la aprobación de Dios. Tales personas, independientemente de cómo experimenten la obra del Espíritu Santo y de cómo experimenten el juicio, siguen siendo incapaces de reverenciar a Dios. Estas son personas cuya naturaleza es inmutable y que tienen un carácter extremadamente malvado. Todos los que no reverencian a Dios serán eliminados, serán objetos de castigo y serán castigados igual que los que hacen el mal, y han de sufrir aún más que aquellos que han hecho cosas injustas.

Extracto de ‘La obra de Dios y la obra del hombre’ en “La Palabra manifestada en carne”

Con el paso de los años, el hombre se ha curtido y ha experimentado la dureza del refinamiento y el castigo. Aunque el hombre ha perdido la “gloria” y el “romance” de tiempos pasados, sin saberlo, ha llegado a entender los principios de la conducta humana y a apreciar los años de devoción de Dios para salvar a la humanidad. El hombre comienza lentamente a aborrecer su propia barbarie. Empieza a odiar lo salvaje que es, todas las malinterpretaciones y exigencias irracionales que ha hecho de Dios. El reloj no puede volver atrás en el tiempo. Los acontecimientos del pasado se convierten en los pesarosos recuerdos del hombre, y las palabras y el amor de Dios pasan a ser la fuerza impulsora de la nueva vida del hombre. Las heridas de este se curan día tras día, su fortaleza vuelve y se pone en pie y mira el rostro del Todopoderoso… solo para descubrir que Él siempre ha estado a mi lado, y que Su sonrisa y Su hermoso rostro siguen siendo muy conmovedores. Su corazón se sigue preocupando por la humanidad que Él creó, y Sus manos siguen siendo tan cálidas y poderosas como lo fueron en el principio. Es como si el hombre regresara al jardín del Edén pero, esta vez, ya no escucha las tentaciones de la serpiente ni se aleja del rostro de Jehová. El hombre se arrodilla ante Dios, contempla Su rostro sonriente y ofrece su sacrificio más valioso: ¡Oh! ¡Mi Señor, mi Dios!

Extracto de ‘El hombre sólo puede salvarse en medio de la gestión de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

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