73. Principios de expulsión de la iglesia

(1) Las personas malvadas que no amen ni acepten la verdad, y que incluso sean capaces de causar frecuentes trastornos en la vida de iglesia, deben ser expulsadas.

(2) Aquellos cuya comprensión sea absurda, que sean particularmente arrogantes, y que a menudo alberguen nociones y malentendidos hacia Dios y emitan sus juicios sobre Él, deben ser expulsados.

(3) Aquellos con una ambición constante de controlar al pueblo escogido de Dios fomentando la insatisfacción con los líderes y obreros pertenecen a la categoría de los anticristos y deben hacer frente a la expulsión.

(4) Los incrédulos y las personas malvadas de todo tipo que no puedan aceptar en lo más mínimo la verdad o ser podados y tratados, y que además sean capaces de múltiples actos de maldad, deben ser expulsados.

(5) Los poseídos por demonios o en los que obran espíritus malignos y que, además, difundan frecuentemente falsedades, engañando a los demás e interrumpiendo la vida de iglesia, deben ser expulsados.

(6) Los que con frecuencia se apropien indebidamente o despilfarren las ofrendas a Dios y que, bajo diversos pretextos, codicien Sus ofrendas, deben ser expulsados en todos los casos graves.

(7) Aquellos que, según las pruebas, se hayan dedicado con frecuencia a asuntos románticos y a la promiscuidad, y que hayan sido particularmente malvados, ejerciendo así una influencia extremadamente mala sobre los demás y que, a pesar de la repetida amonestación, se nieguen a cambiar su conducta, deben ser expulsados.

(8) Los falsos líderes y anticristos que cometan graves infracciones de las disposiciones de la obra y que se desvíen, causando desorden en la iglesia y entrampando al pueblo escogido de Dios, deben ser expulsados.

(9) Todo aquel que traicione al Señor o a sus semejantes y entrampe a la iglesia en el servicio al gran dragón rojo, independientemente de sus antecedentes de actuación, debe ser expulsado.

(10) Si una persona va a ser expulsada, la iglesia debe tener pruebas adecuadas que sean totalmente consistentes con los hechos, y la mayoría de los miembros deben estar de acuerdo.

Las palabras relevantes de Dios:

En la nación del gran dragón rojo, he llevado a cabo una etapa de una obra insondable para los seres humanos, haciendo que se mezan en el viento, después de lo cual muchos se alejan silenciosamente con el soplo del viento. En verdad, este es la “terreno” que estoy a punto de limpiar; es lo que anhelo y también es Mi plan. Porque muchos malvados han entrado con sigilo mientras estoy obrando, pero no tengo ninguna prisa por ahuyentarlos. Más bien, los dispersaré cuando sea el momento adecuado. Sólo después de eso seré la fuente de vida, permitiendo que los que verdaderamente me aman reciban de Mí el fruto de la higuera y la fragancia del lirio. En la tierra del polvo, donde Satanás reside temporalmente, no queda oro puro, sólo arena, y así, frente a estas circunstancias, llevo a cabo tal etapa de la obra. Debes saber que lo que Yo obtengo es oro puro y refinado, no arena. ¿Cómo pueden los malvados permanecer en Mi casa? ¿Cómo puedo permitir que los zorros sean parásitos en Mi paraíso? Empleo todos los métodos concebibles para ahuyentarlos. Antes de que Mi voluntad sea revelada, nadie sabe lo que voy a hacer. Aprovechando esta oportunidad, ahuyento a esos malvados y ellos se ven obligados a abandonar Mi presencia. Esto es lo que hago con los malvados, pero aún habrá un día en el que ellos harán el servicio por Mí.

Extracto de ‘Los siete truenos retumban: profetizan que el evangelio del reino se extenderá por todo el universo’ en “La Palabra manifestada en carne”

Ahora deseo, tan pronto como sea posible, formar un grupo de personas que sean conforme a Mi corazón; un grupo de personas que sean capaces de ser consideradas con Mis cargas. Sin embargo, no puedo abstenerme de limpiar y purificar Mi iglesia; la iglesia es Mi corazón. Yo desprecio a todas las personas malvadas que evitan que comáis y bebáis de Mi palabra. Esto se debe a que hay algunas personas que no me quieren de verdad. Estas personas están llenas de engaño, no se acercan a Mí con un corazón sincero; son malvadas, y obstaculizan la realización de Mi voluntad; no son personas que pongan en práctica la verdad. Estas personas están llenas de santurronería y arrogancia; son extremadamente ambiciosas; aman ser condescendientes, y, aunque es agradable escuchar lo que dicen, cuando nadie las ve, no practican la verdad. Todas estas personas malvadas serán apartadas y arrasadas; languidecerán en medio del desastre.

Extracto de ‘Capítulo 24’ de Declaraciones de Cristo en el principio en “La Palabra manifestada en carne”

Aquellos entre los hermanos y hermanas que siempre están dando rienda suelta a su negatividad son lacayos de Satanás y perturban a la iglesia. Tales personas deben ser expulsadas y eliminadas un día. En su creencia en Dios, si las personas no tienen un corazón reverente a Dios, si no tienen un corazón obediente a Dios, entonces no solo no podrán hacer ninguna obra para Él, sino que, por el contrario, se convertirán en quienes perturban Su obra y lo desafían. Creer en Dios, pero no obedecerlo ni venerarlo y, más bien, resistirse a Él, es la mayor desgracia para un creyente. Si los creyentes son tan casuales y desenfrenados en sus palabras y su conducta como lo son los incrédulos, entonces son todavía más malvados que los incrédulos; son demonios arquetípicos. Aquellos que dan rienda suelta a su conversación venenosa y maliciosa dentro de la iglesia, que difunden rumores, fomentan la desarmonía y forman grupitos entre los hermanos y hermanas deben ser expulsados de la iglesia. Sin embargo, como esta es una era diferente de la obra de Dios, estas personas son restringidas, pues enfrentan una segura eliminación. Todos los que han sido corrompidos por Satanás tienen un carácter corrupto. Algunos no tienen nada más que un carácter corrupto, mientras que otros son diferentes: no solo su carácter ha sido corrompido por Satanás, sino que su naturaleza también es extremadamente maliciosa. No solo sus palabras y acciones revelan su carácter corrupto y satánico; además, estas personas son el auténtico diablo Satanás. Su comportamiento interrumpe y perturba la obra de Dios, perjudica la entrada a la vida de los hermanos y hermanas y daña la vida normal de la iglesia. Tarde o temprano, estos lobos con piel de oveja deben ser eliminados; debe adoptarse una actitud despiadada, una actitud de rechazo hacia estos lacayos de Satanás. Solo esto es estar del lado de Dios y aquellos que no lo hagan se están revolcando en el fango con Satanás. Las personas que genuinamente creen en Dios siempre lo tienen en su corazón y siempre llevan en su interior un corazón reverente a Dios, un corazón que ama a Dios. Aquellos que creen en Dios deben hacer las cosas con cautela y prudencia, y todo lo que hagan debe estar de acuerdo con los requisitos de Dios y ser capaz de satisfacer Su corazón. No deben ser obstinados y hacer lo que les plazca; eso no corresponde al decoro santo. Las personas no deben desbocarse y ondear el estandarte de Dios por todas partes al tiempo que van fanfarroneando y estafando por todos lados; este es el tipo de conducta más rebelde. Las familias tienen sus reglas; ¿acaso no ocurre con más razón en la casa de Dios? ¿No son los estándares todavía más estrictos? ¿No hay todavía más decretos administrativos? Las personas son libres de hacer lo que quieran, pero los decretos administrativos de Dios no pueden alterarse a voluntad. Dios es un Dios que no tolera las ofensas por parte de los humanos; Él es un Dios que condena a muerte a las personas. ¿Acaso las personas realmente no lo saben ya?

Cada iglesia tiene personas que le provocan problemas o que se inmiscuyen en la obra de Dios. Todas ellas son satanases que se han infiltrado en la casa de Dios disfrazadas. Este tipo de personas son buenas para actuar. Vienen delante de Mí con gran reverencia, inclinándose y haciendo chirridos, viviendo como perros sarnosos y dedicando “todo” lo que son a lograr sus propios objetivos, pero ante los hermanos y hermanas, muestran su lado feo. Cuando ven a personas que practican la verdad, las eliminan y las hacen a un lado; cuando ven a alguien más formidable que ellos, lo adulan y son serviles con él. Proliferan en la iglesia. Puede decirse que esos “bravucones locales”, esos “perros falderos”, existen en la mayoría de las iglesias. Se unen en sus actos diabólicos, se guiñan el ojo y se envían señales secretas, y ninguno de ellos practica la verdad. Quien tiene más veneno es el “demonio jefe”, y quien tiene el más alto prestigio los conduce y lleva su estandarte en alto. Estas personas alborotan la iglesia, esparciendo su negatividad, emitiendo muerte, haciendo lo que les place, diciendo lo que les place, y nadie se atreve a detenerlas. Rebosan del carácter de Satanás. Tan pronto como comienzan a causar disturbios, un aire de muerte entra en la iglesia. Aquellos que están dentro de la iglesia y practican la verdad son echados fuera, incapaces de darlo todo, mientras que los que perturban a la iglesia y esparcen la muerte hacen vandalismo en la iglesia y, lo que es peor, la mayoría de las personas los sigue. Tales iglesias son dirigidas por Satanás, lisa y llanamente, y el diablo es su rey. Si los congregantes no se levantan y rechazan a los demonios principales, entonces ellos también, tarde o temprano, se irán a la ruina. A partir de ahora, deben tomarse medidas contra tales iglesias. Si los congregantes de una iglesia son capaces de practicar un poco de verdad, pero no buscan hacerlo, entonces esa iglesia será eliminada. Si no hay nadie en una iglesia que esté dispuesto a practicar la verdad y nadie que pueda dar testimonio de Dios, entonces esa iglesia debe ser completamente aislada y se deben cortar sus conexiones con otras iglesias. A esto se le llama “muerte por sepultura”; eso es lo que significa expulsar a Satanás. Si en una iglesia hay varios bravucones y son seguidos por “pequeñas moscas” que no pueden distinguir lo que son, y si los congregantes, incluso después de haber visto la verdad, siguen siendo incapaces de rechazar las ataduras y la manipulación de estos bravucones, entonces todos estos tontos serán eliminados al final. Tal vez estas pequeñas moscas no hayan hecho nada terrible, pero son aún más astutas, aún más resbaladizas y evasivas y todos los que son como ellas serán eliminados. ¡No quedará ni uno! Aquellos que pertenecen a Satanás serán devueltos a Satanás, mientras que aquellos que pertenecen a Dios seguramente irán en busca de la verdad; esto está determinado por su naturaleza. ¡Que todos los que siguen a Satanás perezcan! No habrá piedad para estas personas. Que los que buscan la verdad sean provistos y que se complazcan en la palabra de Dios hasta que se sientan saciados. Dios es justo; Él no muestra favoritismo hacia nadie. Si eres un diablo, entonces eres incapaz de practicar la verdad; si eres alguien que busca la verdad, entonces es seguro que no serás llevado cautivo por Satanás. Esto está más allá de toda duda.

Extracto de ‘Una advertencia a los que no practican la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”

La mayoría de las personas han cometido trasgresiones. Por ejemplo, algunas se han opuesto a Dios, otras se han rebelado contra Él, otras se han quejado de Él y otras han hecho cosas perjudiciales contra la iglesia o que causaron daño a la casa de Dios. ¿Cómo deberían ser tratadas estas personas? Su final será determinado según su naturaleza y su conducta constante. Algunas personas son malvadas, algunas son necias, algunas son bobas y otras son bestias. Todos son distintos. Algunas personas malvadas están poseídas por espíritus malignos, mientras que otras son lacayas de Satanás, el diablo. Respecto a su naturaleza, algunas son particularmente siniestras, algunas son particularmente astutas, algunas son especialmente avariciosas con el dinero y que otras disfrutan siendo sexualmente promiscuas. La conducta difiere de una persona a otra, de modo que la gente debería considerarse de una forma exhaustiva según su naturaleza y su conducta individuales. […] Dios trata con cada persona según el ambiente y el contexto del momento, la situación real, las acciones de la persona y su comportamiento y sus expresiones. Dios no agraviará nunca a nadie. Esta es la justicia de Dios.

Extracto de ‘¿En qué se basa Dios para tratar a la gente?’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Fragmentos de sermones y comunicaciones para referencia:

La limpieza de la iglesia debe empezar con la expulsión de los cinco tipos de personas que deben ser expulsadas. Todos los demonios anticristos que siempre perturban la obra de la iglesia y crean el caos deben ser expulsados por completo para calmar la indignación pública y apaciguar a Dios. Seguidamente exponemos una descripción explícita de las cinco clases de personas que deben ser expulsadas:

1. Las que pertenezcan verdaderamente al grupo de personas poseídas por demonios o que tengan la obra grave de espíritus malignos deben ser expulsadas. Esto nunca es un error. Todos los homosexuales que no se arrepientan también pertenecen a este grupo. Lo natural es que también sean expulsados. Las personas que sólo tengan un poco de la obra de espíritus malignos deben ser tratadas de forma diferente. Por ejemplo, las que ocasionalmente han hablado en lenguas, visto cosas extrañas, oído voces casuales o tenido sueños extraños, etc. Estas no pertenecen al grupo de los poseídos por demonios. Si estas personas buscan la verdad, pueden ser salvadas completamente. Por tanto, no se permite en absoluto expulsar a quienes tengan un poco de la obra de espíritus malignos. Las personas de las que se sepa públicamente que están poseídas por demonios, incluyendo a las que tienen claramente la obra de espíritus malignos, pueden ser expulsadas.

2. Las que pertenezcan verdaderamente a la categoría de los falsos Cristos y anticristos que confunden a las personas deben ser expulsadas. Esto nunca es un error. Todas las personas que piensan que son los hijos primogénitos o más amados y que hacen que las personas las acepten y se sometan a ellas, todas las que dan testimonio de que ellas mismas son Cristo o de que han sido enviadas por Dios para llevar a cabo nueva obra, todos los que rechazan la guía del hombre usado por el Espíritu Santo y hacen otra cosa, todos los que juzgan frecuentemente la obra de Dios, dicen blasfemias contra Dios y difunden rumores que denigran y atacan al hombre que el Espíritu Santo usa y todos los que reciben la obra de espíritus malignos y se han convertido en parte de una banda que empieza a confundir a las personas son falsos Cristos y anticristos que confunden a las personas. Algunas personas sólo tienen algunas nociones cuando se trata de Dios o tienen algunos prejuicios cuando se trata del hombre que el Espíritu Santo usa, pero no tienen un corazón hostil y pueden buscar la verdad y obedecer toda la obra de Dios. Si esta clase de persona dice o hace ocasionalmente algo incorrecto pero puede arrepentirse, no puede ser en absoluto tratada como un anticristo ni ser expulsada. Los que son verdaderamente anticristos quieren controlar al pueblo escogido de Dios y establecer un reino independiente. Están los que no siguen los arreglos de la obra de los de arriba cuando llevan a cabo la obra y, en su lugar, hacen algo totalmente diferente o incluso rechazan los arreglos de la obra y las comunicaciones de los de arriba basándose en la excusa de que sospechan que esos arreglos y comunicaciones pueden no ser verdaderas. Controlan firmemente al pueblo escogido de Dios en sus propias manos. Rechazan el riego, las provisiones y el pastoreo integrados de los de arriba. Esta clase de personas son puros anticristos. No hay duda de ello. Estas clases de colaboradores y líderes deben ser sustituidos. Los que han cometido los hechos más graves deben ser expulsados.

3. Las que pertenezcan verdaderamente al grupo de personas que son como Judas, que venden a su Señor y amigos y sirven en el nombre de Satanás para capturar a sus hermanos y hermanas deben ser expulsadas. Esto nunca es un error. Si una persona, después de haber sido capturada, sólo confiesa un poco de información y además no ayuda a Satanás a vigilar o capturar a nuestros hermanos y hermanas, entonces si esta clase de persona solía actuar relativamente bien y muestra arrepentimiento, no debe ser expulsada. Aíslala durante tres a cinco meses para que haga examen de conciencia. Si no hay un problema muy grande, puede ser restaurada a la vida de iglesia. En cuanto a una persona cuya naturaleza humana sea mala y no haya hecho ninguna buena obra en el pasado, si ha sido capturada y se convierte en Judas, entonces puede ser expulsada. Si se ha convertido en cómplice de Satanás, vigila a nuestros hermanos y hermanas y sirve al gran dragón rojo, esta persona debe ser expulsada. Nunca es erróneo expulsar a estas clases de personas que traicionan a Dios y sirven como cómplices de Satanás para hacer daño al pueblo escogido de Dios.

4. Las que sean verdaderamente personas malvadas deben ser expulsadas. Esto nunca es un error. Los siguientes son los pocos tipos de personas malvadas: las que perturban persistentemente la vida de iglesia, forman bandas que siembran disensión y se apartan de la iglesia. No hay forma de llevarse bien con ellas. Todo el mundo detesta a estas manzanas podridas. Otro tipo de personas malvadas son las propensas a demandar a la iglesia o a los líderes. Son capaces de hacer toda clase de cosas malas. Las que continuamente cometen adulterio, se niegan a arrepentirse e influencian negativamente a las personas. Por último, están las que son corruptas y malversan el dinero de la familia de Dios. Estas pocas clases de personas son verdaderamente personas malvadas. Sin embargo, sólo deben ser expulsadas las que todos los de la iglesia hayan determinado como malvadas. Si alguien sólo hizo un hecho malvado una vez, cometió una transgresión o una ofensa contra un líder, estas clases de circunstancias definitivamente no pueden tratarse como si la persona que las comete fuera una mala persona y esta no debe ser expulsada. Cometer un acto malvado una vez pertenece a la misma categoría que una transgresión momentánea. Eso no significa que la persona sea mala. Sólo las que cometen muchas y variadas maldades son personas malvadas. Independientemente de qué transgresiones haya cometido una persona, siempre que pueda arrepentirse, tiene esperanza de ser salvada. No debe ser expulsada en absoluto. Sólo pueden ser expulsadas las personas de las que se sabe públicamente que son personas malvadas.

5. Las que roben los sacrificios, sean corruptas o defrauden dinero de la familia de Dios deben ser expulsadas. Esto nunca es un error. Si una persona es corrupta, defrauda, roba los recursos económicos de la iglesia o los entrega a espíritus malignos, anticristos o personas malvadas, o si ve que los recursos económicos de la iglesia están en peligro pero no se ocupa rápidamente de la situación dando lugar a inmensas pérdidas para la iglesia, ella pertenece al grupo de personas que roba los sacrificios. Tales personas deben ser expulsadas. Si una persona ha usado dinero inapropiadamente y es por tanto criticada por todo el mundo, esto es una transgresión y debe tratarse de forma diferente. Se debe dar una oportunidad de arrepentimiento a este individuo. Así es como hay que tratar esta situación adecuadamente. Las personas que en particular hayan malversado grandes sumas de dinero de la familia de Dios deben ser expulsadas y la deuda debe retribuirse.

Los cinco tipos de personas enumerados anteriormente son los que debe expulsar la iglesia. Todos los que entran dentro de estas categorías son personas eliminadas por la obra de Dios porque son irredimibles. No solo sería inútil esta gente si permaneciese en la casa de Dios, sino que también causaría un sin fin de problemas porque no tiene humanidad, no tiene la más mínima veneración hacia Dios y es completamente de la calaña de Satanás. Aunque lo que hacen estas personas es similar a la expresión de corrupción por fuera, no son personas que de verdad crean en Dios, ni mucho menos que amen y busquen la verdad, y no están en la categoría de personas que serán salvadas por Dios. Tal como se afirma en las palabras de Dios: “Todos los que han sido corrompidos por Satanás tienen un carácter corrupto. Algunos no tienen nada más que un carácter corrupto, mientras que otros son diferentes: no solo su carácter ha sido corrompido por Satanás, sino que su naturaleza también es extremadamente maliciosa. No solo sus palabras y acciones revelan su carácter corrupto y satánico; además, estas personas son el auténtico diablo Satanás” (‘Una advertencia a los que no practican la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”), el pueblo escogido de Dios debe saber cómo discernir al verdadero diablo Satanás. Todo el mundo tiene revelaciones de un carácter corrupto, pero ¿cuál es la diferencia esencial entre las personas que creen genuinamente en Dios y el diablo Satanás? El pueblo escogido de Dios debe ver el fondo de esta pregunta. Podemos ver que, después de creer en Dios durante algunos años y empezar a entender la verdad, todas las personas que creen genuinamente en Dios se arrepienten verdaderamente. Aunque no tengan un entendimiento real de la verdad, cuando se enfrentan a la poda y trato, juicio y castigo o pruebas y refinamiento, pueden conocerse a sí mismas, tienen verdaderos remordimientos y pueden odiarse a sí mismas, despreciar a Satanás y experimentar algún cambio genuino. Esto es una evidencia de que las personas que creen verdaderamente en Dios pueden ser salvadas. Examinemos entonces al diablo Satanás. Este nunca acepta la verdad ni reflexiona sobre sí mismo para conocerse, por mucha maldad que cometa o por mucha poda y trato que sufran. La palabra “arrepentimiento” nunca ha existido en su diccionario. Esta es la diferencia fundamental de la naturaleza y esencia entre el verdadero diablo Satanás y las personas corruptas que pueden buscar la verdad. Si el pueblo escogido de Dios puede distinguirlas así, entonces sabrá qué personas pueden ser rescatadas y quiénes son como el verdadero diablo Satanás, imposibles de rescatar. Las personas que tienen originalmente en ellas el espíritu del diablo Satanás.

Extracto de “Una recopilación de los perceptos de la obra de la Iglesia de Dios Todopoderoso”

Aquellos que crean todo tipo de caos perturbando e interrumpiendo la obra de Dios y afectando seriamente la obra y la vida de la iglesia son demonios anticristos. Los que juzgan la obra de Dios y difunden nociones acerca de Dios son demonios anticristos que resisten directamente a Dios. Aquellos que atacan, juzgan y calumnian al hombre usado por el Espíritu Santo son demonios anticristos que resisten directamente a Dios. Los que difunden falacias como: “la obra del hombre usado por el Espíritu Santo es obra humana. Necesitamos escuchar a Dios, no al hombre”, “hasta el hombre usado por el Espíritu Santo es corrupto. Nosotros sólo obedecemos a Dios, no al hombre”, “los seguidores del hombre usado por el Espíritu Santo están en la corriente del sacerdote, no en la corriente del Espíritu Santo”, etcétera, aquellos que juzgan a todos los líderes y colaboradores de los diferentes niveles de la iglesia como falsos, que se ponen en contra de las relaciones entre el pueblo escogido de Dios y los líderes y colaboradores de todos los niveles y que resueltamente interrumpen y perturban la obra de la iglesia, son demonios anticristos. Esos cómplices y seguidores intransigentes de los demonios anticristos son los que pertenecen al mismo tipo de los demonios anticristos. De ninguna manera son personas que estén siendo embaucadas o explotadas. Deben ser expulsadas con los demonios anticristos y de ninguna manera se les debe permitir la oportunidad de arrepentirse. Las personas que pueden ser clasificadas como que realmente han sido embaucadas son sólo los nuevos creyentes que no entienden la verdad en absoluto y que carecen de discernimiento, que verdaderamente creen en Dios y que tienen una humanidad bastante buena. A ellos se les debe dar la oportunidad de arrepentirse. Aquellos que han seguido a los anticristos, pero que no han hecho ningún mal mayor, los que han descubierto que los anticristos son personas perversas que no tienen la verdad, que después han renunciado a los anticristos y han regresado a la senda correcta, pueden ser exonerados de ser investigados. En cuanto a los que han seguido a las pandillas del anticristo, a los que una vez han embaucado y solicitado a las personas que hagan el mal y que perturben la obra de la iglesia, sólo pueden ser exonerados de la expulsión si exponen las malas acciones de los anticristos y abiertamente los maldicen y denuncian. Todos aquellos que han seguido a pandillas del anticristo deben ser expulsados si fracasan en mostrar un verdadero arrepentimiento, en maldecir y exponer abiertamente a los anticristos. En cuanto a aquellos que no aceptan la poda ni el ser tratados, los que rechazan la verdad sin importar cómo se las comuniquen los líderes y colaboradores de todos los niveles; los que hasta resisten y condenan a los líderes y colaboradores de todos los niveles considerándolos como una espina en el costado; los que practican eso de que: “Los que se sometan prosperarán; los que resistan perecerán”; los que son autoritarios, dominantes, desenfrenados y arrogantes; los que detestan la verdad y a los líderes y colaboradores de todos los niveles; los que nunca reflexionan sobre sí mismos sin el más mínimo indicio de arrepentimiento como si fueran unos santos sin corrupción; los que desaprueban la exposición o crítica de cualquiera; los que actúan como el ladrón que grita “¡Ladrón!”, para preparar su propia escapatoria; los que incriminan y tiendan una celada a otros corriendo primero la voz; los que actúan irracionalmente como bestias; todos ellos son demonios anticristos cuyos rostros verdaderamente malvados y espantosos han sido expuestos hace mucho tiempo y deben ser expulsados con el fin de resolver completamente el caos en la iglesia.

Extracto de “Una recopilación de los perceptos de la obra de la Iglesia de Dios Todopoderoso”

Existen principios para toda la obra que lleva a cabo la casa de Dios. Hay principios para promover y usar a las personas; también hay principios para purgan y expulsar a la gente. Para encargarse de los asuntos según los principios cuando se lleva a cabo la labor de purgar, nunca se debe utilizar el comportamiento externo de la gente como criterio, sino que hay que captar la esencia de la gente; esta es la única manera de discernir y manejar a la gente de manera correcta, objetiva e imparcial. Esta práctica está en línea con la voluntad de Dios. Cuando somos incapaces de captar la esencia de la gente nos resulta fácil infringir los principios y aplicar de manera rígida el enfoque de "una misma norma para todos". Ahora mismo, algunos líderes y obreros entienden muy pocas verdades y son incapaces de captar la esencia de la mayoría de la gente. Por tanto, cuando surge algún asunto, están completamente confundidos y todo lo que pueden hacer es cumplir las normas con rigidez. Por tanto, no logran asegurarse de poder llevar a cabo la obra de purgar a la gente. Antes de que la iglesia purgue o expulse a una persona en concreto, primero debe entender completamente la esencia-naturaleza de esa persona. Como mínimo, debe entender completamente que esta persona es absolutamente alguien que no busca la verdad, que básicamente no posee la conciencia y el sentido de una persona normal, que no cambiará por muchos años que siga creyendo y es alguien en quien no puede obrar el Espíritu Santo. Esta persona puede ser purgada o expulsada solo si todos reconocen que es así. Solo de esta manera se puede garantizar que no se cometerá ningún error. Si la gente puede entender por completo la voluntad de Dios en cuanto a qué personas deben ser salvadas, abandonadas o eliminadas, entonces adoptará prácticas correctas cuando purgue o expulse a la gente sin hacer nada malo a la gente buena y sin dejar escapar a ninguna persona mala. La iglesia debe basar su decisión de purgar o expulsar a alguien en la esencia de la persona. Esta es la única manera de garantizar que la decisión se toma de acuerdo con la voluntad de Dios y que no se comete ningún error. Por ejemplo, las personas poseídas por demonios, los anticristos que siguen juzgando la obra de Dios o al hombre usado por el Espíritu Santo, los que continuamente son promiscuos o cometen actos homosexuales, y los que siguen actuando imprudentemente y perturban la obra de la casa de Dios son expulsados porque por esencia-naturaleza pertenecen a Satanás y no pueden ser salvados. Su esencia determina que estas personas no han sido predestinadas y seleccionadas por Dios, sino que son personas malvadas y oportunistas que se han metido a hurtadillas en la casa de Dios. Por tanto, debemos expulsar a todas las personas así. Tales acciones nunca pueden ser incorrectas. Esto se debe a que estos procedimientos se implementan de acuerdo con la esencia de la persona y no según sus transgresiones momentáneas. Si se implementan solo de acuerdo con las transgresiones momentáneas de una persona, entonces es probable que algunas personas que cometen transgresiones, pero son capaces de arrepentirse sinceramente, sean arruinadas. A la familia de Dios nunca se le ha permitido expulsar a las personas que han cometido transgresiones graves, pero que son capaces de arrepentirse sinceramente.

Para asegurarse de que la iglesia actúa correctamente con respecto a la gente que expulsa y purga, la casa de Dios ha estipulado previamente que se debe obtener la completa aprobación de los líderes y los diáconos de la iglesia para purgar a alguien. También se debe obtener la aprobación de más del 80% de los miembros de la iglesia antes de expulsar a nadie. Este principio debe ser observado. Asimismo, si alguien que ha sido purgado o expulsado con anterioridad y que tiene una buena humanidad comparativamente, ha sido expulsado por error a causa de una transgresión momentánea, puede tener otra oportunidad de reanudar su vida de iglesia. En cuanto a los que tienen una humanidad malvada, deben ser abandonados para siempre. Cuando se es capaz de captar la esencia de la gente para determinar qué tipo de personas son, entonces resulta mucho más fácil llevar a cabo la obra y ocuparse de los asuntos de acuerdo con los principios.

Extracto de “Una recopilación de los perceptos de la obra de la Iglesia de Dios Todopoderoso”

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