60. Principios de comunicación de la palabra de Dios, la verdad

(1) Es necesario aceptar el juicio y castigo de las palabras de Dios, así como aceptar ser podado y tratado por ellas, y uno debe aceptar y practicar la verdad. Una vez hecho esto, la propia comunicación de la verdad es entonces práctica.

(2) Es necesario comunicar cada aspecto de la verdad a la luz de las palabras de Dios. No os dejéis mancillar por las nociones, los prejuicios o las imaginaciones, sino discutid lo que sabéis a partir de la experiencia.

(3) Es necesario abordar directamente los problemas reales del pueblo escogido de Dios. Hay que afrontarlos directamente y resolverlos con la verdad, y evitar la charla vacía sobre doctrina.

(4) Al comunicar la verdad, es necesario seguir la iluminación y el esclarecimiento del Espíritu Santo. No se debe comunicar mecánicamente, de acuerdo con un conjunto de reglas; es preciso dejar que los demás entiendan la verdad y tengan una senda en la que practicar.

Las palabras relevantes de Dios:

De cara al futuro, hablar de las palabras de Dios debe ser el principio por el cual hablas. Habitualmente, cuando os reunís, debéis conversar sobre las palabras de Dios y tomar Sus palabras como el contenido de vuestras interacciones, y hablar sobre lo que sabes acerca de estas palabras cómo las pones en práctica y cómo obra el Espíritu Santo. Siempre que comuniques las palabras de Dios, el Espíritu Santo te iluminará. Alcanzar el mundo de las palabras de Dios requiere la cooperación del hombre. Si no entras en esto, Dios no tendrá forma de obrar; si mantienes la boca cerrada y no hablas sobre Sus palabras, Él no tendrá forma de iluminarte. Cuandoquiera que no te encuentres ocupado, habla sobre las palabras de Dios ¡y no simplemente participes en conversaciones inútiles! Deja que tu vida se llene con las palabras de Dios: sólo entonces serás un creyente devoto. No importa si tu conversación es superficial. Sin lo superficial no puede haber profundidad. Debe haber un proceso. Por medio de tu entrenamiento, comprenderás la iluminación del Espíritu Santo sobre ti y cómo comer y beber las palabras de Dios eficazmente. Después de un intervalo de investigación, entrarás en la realidad de las palabras de Dios. Sólo si tienes la determinación de cooperar podrás recibir la obra del Espíritu Santo.

Extracto de ‘La Era del Reino es la Era de la Palabra’ en “La Palabra manifestada en carne”

Cuando deis testimonio de Dios, principalmente debéis hablar más de cómo Él juzga y castiga a las personas, de las pruebas que utiliza para refinar a las personas y cambiar su carácter. También debéis hablar de cuánta corrupción se ha revelado en vuestra experiencia, de cuánto habéis soportado y cómo Dios os conquistó finalmente; hablad de cuánto conocimiento real de la obra de Dios tenéis y de cómo debéis dar testimonio de Dios y retribuirle Su amor. Debéis poner sustancia en este tipo de lenguaje, al tiempo que lo expresáis de una manera sencilla. No habléis sobre teorías vacías. Hablad de una manera más práctica; hablad desde el corazón. Esta es la manera en la que debéis experimentar. No os equipéis con teorías vacías aparentemente profundas en un esfuerzo por alardear; hacerlo de esa manera hace que parezcáis arrogantes y absurdos. Debéis hablar más de cosas reales desde vuestra experiencia auténtica, que sean reales y que provengan del corazón; esto es lo más beneficioso para los demás y es lo más apropiado de ver.

Extracto de ‘Solo buscando la verdad puede uno lograr un cambio en el carácter’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

El hombre es capaz de comunicar lo que experimenta y ve. Nadie puede comunicar lo que no ha experimentado o visto, o lo que su mente no puede alcanzar, esas son cosas que no tienen dentro. Si lo que el hombre expresa no es desde su experiencia, es entonces su imaginación o doctrina. En palabras sencillas, no existe ninguna realidad en sus palabras. Si nunca has tenido contacto con las cosas de la sociedad, no serás capaz de compartir con claridad las relaciones complejas de la sociedad. Si no tienes familia, cuando los demás hablen de temas familiares, no entenderás la mayor parte de lo que digan. Así, lo que el hombre comparte y la obra que hace representan su ser interno. Si alguien comunica lo que entiende del castigo y del juicio, pero tú no has tenido experiencia al respecto, no te atreverías a negar su conocimiento, y, mucho menos, a estar cien por cien confiado al respecto. Esto se debe a que lo que comparten es algo que tú nunca has experimentado, algo que nunca has conocido, y tu mente no puede imaginarlo. De su conocimiento sólo puedes tomar un camino para someterte al castigo y al juicio. Pero este solo puede ser un camino de conocimiento doctrinal, no puede reemplazar tu propio entendimiento y mucho menos tu experiencia. Tal vez piensas que lo que dicen es bastante correcto, pero en tu propia experiencia, lo encuentras impracticable en muchos sentidos. Quizá sientes que algo de lo que oyes es completamente impracticable; albergas nociones de eso en ese momento, y aunque lo aceptas, solo lo haces de forma renuente. Pero en tu propia experiencia, el conocimiento por el que obtienes tus nociones se convierte en tu camino de práctica, y mientras más practicas, más entiendes el verdadero valor y significado de las palabras que oyes. Después de haber tenido tu propia experiencia, puedes hablar del conocimiento que debes tener acerca de las cosas que has experimentado. Además, también puedes distinguir entre aquellos cuyo conocimiento es real y práctico y aquellos cuyo conocimiento se basa en doctrina y es inútil. Entonces, que el conocimiento que profesas esté de acuerdo con la verdad depende en gran parte de si tienes experiencia práctica. Cuando hay verdad en tu experiencia, tu conocimiento será práctico y valioso. A través de tu experiencia también puedes obtener discernimiento y percepción, profundizar tu conocimiento y aumentar tu sabiduría y sentido común respecto a cómo debes conducirte. El conocimiento expresado del que hablan las personas que no poseen la verdad es doctrina, no importa lo noble que sea. Este tipo de persona puede ser muy inteligente cuando se trata de cuestiones de la carne pero no puede hacer distinciones cuando se trata de cuestiones espirituales. Esto se debe a que esas personas no tienen ninguna experiencia en asuntos espirituales. Son personas que no están esclarecidas sobre asuntos espirituales y no los entienden. Sea cual sea el conocimiento que expreses, en tanto que sea tu ser, entonces es tu experiencia personal, tu verdadero conocimiento. A lo que discuten las personas que solo hablan de doctrina —las personas que no poseen ni la verdad ni la realidad— se le puede llamar su ser, porque han llegado a su doctrina solo mediante la contemplación profunda y es el resultado de su profunda reflexión, pero solo es doctrina; ¡no es nada más que su imaginación! Las experiencias de todos los tipos de personas representan las cosas que hay dentro de ellas. Quien no tenga experiencia espiritual no puede hablar del conocimiento de la verdad, ni del conocimiento correcto acerca de varias cosas espirituales. Lo que el hombre expresa es lo que es por dentro, no hay duda de ello. Si alguien quiere tener conocimiento de las cosas espirituales y de la verdad, debe tener experiencia real.

Extracto de ‘La obra de Dios y la obra del hombre’ en “La Palabra manifestada en carne”

¿Por qué han invertido mucho esfuerzo la mayoría de las personas en leer las palabras de Dios, pero después sólo tienen conocimiento y no pueden decir nada sobre una senda real? ¿Piensas que poseer conocimiento equivale a poseer la verdad? ¿No es este un punto de vista confundido? Tú eres capaz de hablar de tanto conocimiento como hay arena en una playa, pero nada de eso contiene una senda verdadera. ¿Acaso no estás intentando engañar a las personas al hacer esto? ¿No estás armando un espectáculo vacío, sin sustancia que lo respalde? ¡Todo este comportamiento es perjudicial para las personas! Cuanta más alta la teoría y más desprovista está de la realidad, más incapaz es de llevar a las personas a la realidad; cuanta más alta la teoría, más te hace desafiar a Dios y oponerte a Él. No trates las teorías más sublimes como un precioso tesoro; ¡son perniciosas y no sirven ningún propósito! Tal vez algunas personas pueden hablar de las teorías más elevadas, pero estas teorías no contienen nada de la realidad porque estas personas no las han experimentado personalmente y, por lo tanto, no tienen ningún sendero para practicar. Tales personas no pueden llevar a otros por el camino correcto y sólo los llevarán por el camino equivocado. ¿No es esto perjudicial para las personas? Por lo menos debes poder resolver los problemas presentes de las personas y permitirles lograr la entrada; sólo esto cuenta como dedicación y sólo entonces estarás calificado para obrar por Dios. No hables siempre palabras exageradas y fantasiosas y no uses un puñado de prácticas inadecuadas para obligar a otros a que te obedezcan. Hacerlo así no tendrá ningún efecto y sólo puede aumentar su confusión. Continuar de esta manera producirá mucha doctrina, lo que hará que la gente te abomine. Este es la deficiencia del hombre y realmente es insoportable. Así que habla más de problemas que existen ahora. No trates las experiencias de otras personas como si fueran de tu propiedad ni las saques a relucir para que otros las admiren. Debéis buscar vuestra propia salida individual. Esto es lo que cada persona debería poner en práctica.

Si lo que comunicas puede darles a las personas una senda que tomar, entonces esto equivale a que poseas la realidad. Digas lo que digas, debes traer a las personas a la práctica, y darles a todas una senda que puedan seguir. No sólo les permitas tener conocimiento, sino más importante aún es tener la senda que tomar. Para que las personas crean en Dios, deben caminar por la senda que guía Dios en Su obra. Es decir, el proceso de creer en Dios es el proceso de andar por la senda guiada por el Espíritu Santo. En consecuencia, debes tener una senda por la que puedas andar, pase lo que pase, y debes pisar la senda de ser perfeccionado por Dios. No te quedes muy atrás ni te preocupes de demasiadas cosas. Sólo si caminas por la senda guiada por Dios, sin causar interrupciones, puedes recibir la obra del Espíritu Santo y poseer la senda de entrada. Sólo esto cuenta como concordar con los propósitos de Dios y cumplir la obligación de la humanidad. Como individuos en esta corriente, cada persona debería cumplir su obligación apropiadamente, hacer más de lo que las personas deberían estar haciendo, y no actuar voluntariosamente. Las personas que realizan obra deben hacer que sus palabras sean claras; las personas que siguen deben centrarse más en soportar el sufrimiento y obedecer, y todas las personas deben ceñirse a su lugar sin salirse de la línea. Debería quedar claro en el corazón de toda persona cómo deberían practicar y qué función deberían cumplir. Toma la senda que guía el Espíritu Santo; no te extravíes ni te equivoques.

Extracto de ‘Enfócate más en la realidad’ en “La Palabra manifestada en carne”

Algunas personas trabajan y predican y, aunque en la superficie parece como si estuvieran enseñando la palabra de Dios, de todo lo que están hablando es de su significado literal, pero no se menciona nada de importancia. Sus sermones son como enseñar de un libro de texto, están arreglados artículo por artículo, aspecto por aspecto y cuando han acabado, todos cantan sus alabanzas y dicen: “Esta persona posee la realidad Ha predicado tan bien y con tanto detalle”. Después de que terminan de predicar, les dicen a los demás que junten todo y lo envíen a todos. Sus acciones se convierten en engaño para los demás y todo lo que predican son falacias. En la superficie parece que están predicando únicamente la palabra de Dios y que sus palabras se conforman a la verdad. Pero con un discernimiento más cuidadoso verás que no es nada sino letras y doctrinas y un falso razonamiento junto con algunas imaginaciones y nociones humanas así como algunas porciones que delimitan a Dios. ¿Acaso no es esta clase de predicación una interrupción a la obra de Dios? Es un servicio que se opone a Dios.

Extracto de ‘Solo buscando la verdad puede uno lograr un cambio en el carácter’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Todos vosotros os habéis encontrado con frecuencia en este tipo de situación: en una reunión, os parece que no tenéis nada valioso que decir, así que os armáis de valor y soltáis algunas letras y doctrinas. Sabéis perfectamente que lo que decís es mera doctrina, pero lo decís de todas formas. Al final, incluso vosotros mismos sentís que esas palabras son insípidas, y al escucharlas, a los hermanos y hermanas también les parecen insulsas. Es así como sucede, ¿verdad? Si tenéis que forzaros a decir esas palabras, entonces, por un lado, el Espíritu Santo no está obrando en vosotros, y por otro, vuestras palabras no aportan ningún beneficio a los demás. Si no has experimentado la verdad, pero quieres hablar de ella, da igual lo que digas, no podrás penetrar en la verdad; todo lo que digas serán solo letras y doctrinas. Puedes creer que tienen algo de esclarecimiento, pero son solo doctrinas; no son la realidad de la verdad, y por mucho que lo intenten, nadie que las escuche podrá captar nada real en ellas. Mientras escuchan, les puede parecer que lo que dices es bastante correcto, pero después lo olvidarán completamente. Si no hablas de tus estados reales, no podrás tocar el corazón de las personas; olvidarán lo que dices, aunque quieran recordarlo, y no podrás ayudarles. Si te encuentras en tal situación, en la que quieres hablar, pero sientes que no puedes hacerlo de una manera que penetre en la verdad, y solo tienes un poco de conocimiento doctrinal sin saber nada de las cosas esenciales, y si otros plantean preguntas de naturaleza esencial que eres incapaz de responder, entonces será mejor que no digas nada en absoluto. También hay ocasiones en que puede que estés discutiendo un tema en una reunión, y te parezca que estás bastante bien informado sobre ello y puedes comunicar algunas cosas reales. Sin embargo, todo el mundo entenderá de lo que estás hablando si lo tratas de una manera superficial, pero no tienes nada que decir a un nivel más profundo, ya que otros podrían no haber experimentado ciertas cosas, y puede que tú tampoco. En tal caso, no debes forzarte a seguir hablando; en cambio, puedes hacer que todo el mundo comunique sobre el tema. Si crees que es doctrina, entonces es inútil hablar de ella, pues no sirve para edificar a las personas. En tal situación, da igual lo que digas, el Espíritu Santo no realizará Su obra, y cuando igualmente trates de abrirte paso, puedes acabar diciendo cosas absurdas y retorcidas, y puedes llevar a la gente por mal camino. Las personas no pueden absorber del todo ideas relativamente profundas en poco tiempo; la mayoría de las personas tienen una base muy limitada y son de bajo calibre, y no pueden memorizar fácilmente lo que oyen. Sin embargo, se dan mucha prisa en aceptar esas ideas absurdas, normativas y doctrinales. ¡Es realmente extraño! Por tanto, a este respecto, debes prestar especial atención. La gente es vana, y a veces las domina su vanidad; saben perfectamente que lo que dicen es doctrina, y sin embargo lo siguen diciendo igualmente, creyendo que sus hermanos y hermanas no van a darse cuenta. En un esfuerzo por salvar las apariencias, podrían ignorar esas cosas y en su lugar concentrarse en lidiar con la situación en cuestión. ¿Acaso no es eso engañar a la gente? ¡Eso es ser desleal a Dios! Si eres una persona que entiende la verdad, entonces te sentirás reprochado por dentro, te parecerá que ya no puedes hablar de esa manera y que debes cambiar de tema. Puedes comunicar sobre algo en lo que tengas experiencia, o puedes hablar de algún conocimiento que tengas de la verdad. Si no puedes hablar claramente sobre algo, ¡entonces podéis hablar sobre ello todos juntos! Tener a una sola persona que hable todo el tiempo nunca es bueno. Debido a la falta de experiencia, no importa lo bien que seas capaz de imaginar y concebir algo, en última instancia lo que digas será solo doctrina y propio de las nociones humanas. Aquellas cosas que pueden ser categorizadas como la verdad deben experimentarse; sin experiencia, nadie puede comprender completamente la esencia de la verdad, y mucho menos explicar claramente las condiciones de experimentar una verdad. Hay que tener experiencia de la verdad antes de poder tener algo real de que hablar, y no es aceptable no tener experiencia; incluso si tienes experiencia, esta será de alcance limitado, y solo podrás hablar de algunos estados limitados, nada más. Si una reunión siempre gira en torno a uno o dos temas, entonces después de comunicar de esta manera durante un tiempo, algunas personas llegarán a entender un poco. Otra posibilidad es que inmediatamente después de que hayas empezado a hablar, puedas pensar que estás comunicando de una manera muy práctica, pero tus hermanos y hermanas sigan realmente sin entender. Esto se debe a que tu condición es tu condición, y las condiciones de tus hermanos y hermanas no son necesariamente iguales a la tuya. Además, tú tienes alguna experiencia en este tema, pero tus hermanos y hermanas pueden no tenerla, por lo que sienten que lo que estás hablando no se aplica a ellos. ¿Qué debes hacer cuando te encuentres con este tipo de situación? Deberías hacerles algunas preguntas para tener una idea de sus circunstancias. Pregúntales qué piensan que se debe hacer cuando se plantea este tema, y cómo se debe practicar de acuerdo con la verdad. Comunicando de esta manera por un tiempo, se abrirá un camino hacia adelante. De esta manera, se puede guiar a la gente a llegar al fondo de la cuestión, y si se comunica más, se obtendrán resultados.

Extracto de ‘¿Sabes qué es realmente la verdad?’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

¡Recuerda esto de ahora en adelante! No hables de entendimiento vacío, solo habla del camino de la práctica y de la realidad. Pasa del conocimiento real a la práctica real y luego pasa de practicar cómo vivir. No sermonees a otros ni hables del conocimiento real. Si tu entendimiento es un camino, entonces deja que tus palabras salgan libremente por él; si no lo es, entonces, ¡por favor cierra la boca y deja de hablar! Lo que dices es inútil. Hablas de entendimiento para engañar a Dios y hacer que otros te envidien. ¿No es esa tu ambición? ¿No están jugando deliberadamente con otros? ¿Hay algún valor en esto? Si hablas de entendimiento después de que lo has experimentado, ya no se considerará que estás alardeando. De lo contrario, eres alguien que escupe palabras arrogantes. Hay muchas cosas en la experiencia real que no puedes superar y no puedes rebelarte contra su carne; siempre estás haciendo lo que quieres, sin satisfacer nunca la voluntad de Dios, pero aún tienes el descaro de hablar de entendimientos teóricos. ¡Que sinvergüenza eres! Todavía tienes el descaro de hablar de tu entendimiento de las palabras de Dios. ¡Qué impudente eres! Tal jactancia y fanfarronería se han convertido en tu propia naturaleza y te has acostumbrado a hacerlo. Cuando deseas hablar, lo haces con facilidad, pero cuando se trata de practicar, te entregas a la ornamentación. ¿No es esto una manera de engañar a otros? Tú podrás engañar a las personas, pero Dios no puede ser engañado. Las personas no son conscientes y no tienen discernimiento, pero Dios se toma en serio tales asuntos y Él no te perdonará. Puede que tus hermanos y hermanas aboguen por ti, alabando tu entendimiento y admirándote; pero si no posees realidad, el Espíritu Santo no te perdonará. Tal vez el Dios práctico no buscará tus defectos, pero el Espíritu de Dios te ignorará y eso será bastante difícil para que puedas soportarlo. ¿Crees esto? Habla más sobre la realidad de la práctica; ¿ya te has olvidado? Habla más sobre los caminos prácticos; ¿ya te has olvidado? “Ofrece menos teorías elevadas y sin valor, palabras pomposas; es que empieces a practicar a partir de este momento”. ¿Has olvidado estas palabras? ¿Acaso no entiendes nada de esto? ¿No tienes entendimiento de la voluntad de Dios?

Extracto de ‘Solo se posee la realidad si se pone en práctica la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”

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