113. Principios para identificar a diversos espíritus malignos

(1) Todos los que están poseídos por demonios, o en los que a menudo obran espíritus malignos, son en sí mismos espíritus malignos. Todos los demonios que odian la verdad y se oponen ferozmente a Dios son espíritus malignos.

(2) Todos los que se hacen pasar por hijos primogénitos o ángeles de Dios; que no dan testimonio del verdadero Dios, sino de sí mismos; y que desean convertirse en dioses mediante el autocultivo, son espíritus malignos.

(3) Cualquiera que no sea capaz de entender puramente las palabras de Dios, sino que sea especialmente falso y absurdo, malinterpreta constantemente Sus palabras y escupa falacias, es claramente un espíritu maligno.

(4) Cualquiera que niegue, ataque y blasfeme contra Dios, que albergue un odio especial hacia la verdad, las cosas positivas y el pueblo escogido de Dios, es ciertamente un espíritu maligno.

Las palabras relevantes de Dios:

Las manifestaciones del gran dragón rojo son: la resistencia a Mí, la falta de entendimiento y comprensión del significado de Mis palabras, la persecución frecuente de Mí y el buscar usar maquinaciones para interrumpir Mi gestión. Satanás se manifiesta de la siguiente manera: lucha conmigo por poder, quiere poseer a Mi pueblo escogido y lanza palabras negativas para engañar a Mi pueblo. Las manifestaciones del diablo (los que no aceptan Mi nombre, los que no creen, todos ellos son diablos) son las siguientes: codiciar los placeres de la carne, entregarse al mal de la lujuria, vivir bajo la esclavitud de Satanás, algunos resistiéndose a Mí y otros apoyándome (pero sin demostrar que son Mis hijos amados). Las manifestaciones del arcángel son las siguientes: hablar insolentemente, ser impío, adoptar a menudo Mi tono para sermonear a las personas, centrarse únicamente en imitarme por fuera, comer lo que Yo como y usar lo que Yo uso; en resumen, querer estar al mismo nivel que Yo, ser ambicioso pero carecer de Mi calibre y no tener Mi vida, y ser un desecho. Satanás, el diablo y el arcángel son demostraciones típicas del gran dragón rojo, por lo que todos los que no son predestinados ni escogidos por Mí son hijos del gran dragón rojo: ¡eso es rotundamente así! Todos ellos son Mis enemigos. (Sin embargo, todas las alteraciones de Satanás están excluidas. Si tu naturaleza es Mi cualidad, nadie puede cambiarla. Como ahora sigues viviendo en la carne, ocasionalmente te enfrentarás a las tentaciones de Satanás —esto es inevitable—, pero siempre debes tener cuidado). Por tanto, Yo abandonaré a todos los descendientes del gran dragón rojo fuera de Mis hijos primogénitos. Su naturaleza nunca puede cambiar, esta es la cualidad de Satanás. Ellos manifiestan al diablo y viven al arcángel. Esto es completamente cierto. El gran dragón rojo del que hablo no es un dragón rojo grande; más bien es el espíritu malo que se opone a Mí, del cual “gran dragón rojo” es sinónimo. Así que todos los espíritus aparte del Espíritu Santo son espíritus malos y también se puede decir que son la prole del gran dragón rojo. Todo esto debe quedar claro como el cristal para todos.

Extracto de ‘Capítulo 96’ de Declaraciones de Cristo en el principio en “La Palabra manifestada en carne”

Si durante la época actual emerge una persona capaz de exhibir señales y maravillas, echar fuera demonios, sanar a los enfermos y llevar a cabo muchos milagros, y si esta persona declara ser Jesús que ha venido, sería una falsificación producida por espíritus malignos que imitan a Jesús. ¡Recuerda esto! Dios no repite la misma obra. La etapa de la obra de Jesús ya ha sido completada, y Dios nunca más la acometerá. La obra de Dios es irreconciliable con las nociones del hombre; por ejemplo, el Antiguo Testamento predijo la venida de un Mesías, y el resultado de esta profecía fue la venida de Jesús. Como esto ya había ocurrido, sería erróneo que viniera otro Mesías de nuevo. Jesús ya ha venido una vez, y sería incorrecto que viniera de nuevo en esta ocasión. Hay un nombre para cada era, y cada nombre contiene una caracterización de esa era. En las nociones del hombre, Dios siempre debe hacer señales y maravillas, siempre debe sanar a los enfermos y echar fuera demonios, y siempre debe ser como Jesús. Pero esta vez Dios no es así en absoluto. Si durante los últimos días, Dios siguiera exhibiendo señales y maravillas, echara fuera demonios y sanara a los enfermos —si hiciera exactamente lo mismo que Jesús—, Dios estaría repitiendo la misma obra, y la de Jesús no tendría importancia ni valor. Así pues, Dios lleva a cabo una etapa de la obra en cada era. Una vez completada cada etapa de Su obra, los espíritus malignos la imitan pronto, y después de que Satanás empieza a pisarle los talones a Dios, este cambia a un método diferente. Una vez que Dios ha completado una etapa de Su obra, los espíritus malignos la imitan. Debéis tener claro esto.

Extracto de ‘Conocer la obra de Dios hoy’ en “La Palabra manifestada en carne”

Algunos están poseídos por espíritus malignos y claman vehementemente: “¡Soy Dios!”. Pero, al final, son revelados porque lo que representan es incorrecto. Representan a Satanás y el Espíritu Santo no les presta atención. Por muy alto que te exaltes o por muy fuerte que clames, sigues siendo un ser creado, que pertenece a Satanás. Yo nunca clamo: “¡Soy Dios! ¡Soy el amado Hijo de Dios!”. Pero la obra que realizo es la obra de Dios. ¿Es necesario que grite? No hay necesidad de exaltarse. Dios lleva a cabo Su obra por Sí mismo y no necesita que el hombre le conceda un estatus o un título honorífico: Su obra representa Su identidad y estatus. Antes de Su bautismo, ¿no era Jesús Dios mismo? ¿No era la carne encarnada de Dios? ¿Será posible que Él se convirtió en el único Hijo de Dios solo después de que se dio testimonio de Él? ¿Acaso no había un hombre llamado Jesús mucho antes de que Él comenzase Su obra? Tú no puedes crear nuevas sendas ni representar al Espíritu. No puedes expresar la obra del Espíritu ni las palabras que Él habla. No puedes realizar la obra de Dios mismo ni la del Espíritu. No tienes la capacidad de expresar la sabiduría, la maravilla y lo insondable de Dios ni todo el carácter por medio del cual Él castiga al hombre. Por tanto, sería inútil intentar afirmar ser Dios; solo tendrías el nombre y nada de la esencia. Dios mismo ha venido, pero nadie lo reconoce; sin embargo, Él sigue en Su obra y lo hace en representación del Espíritu. No importa si lo llamas hombre o Dios, Señor o Cristo o hermana. Pero la obra que Él lleva a cabo es la del Espíritu y representa la obra de Dios mismo. No le importa el nombre que el hombre le dé. ¿Puede ese nombre determinar Su obra? Independientemente de cómo lo llames, en lo que respecta a Dios, Él es la carne encarnada del Espíritu de Dios; representa al Espíritu y el Espíritu lo aprueba. Si eres incapaz de abrir paso a una nueva era o de finalizar la antigua o de marcar el inicio de una nueva era o de llevar a cabo una nueva obra, entonces, ¡no se te puede llamar Dios!

Extracto de ‘El misterio de la encarnación (1)’ en “La Palabra manifestada en carne”

Algunas personas dicen que el Espíritu Santo está obrando en ellas en todo momento. Esto es imposible. Si ellas dijeran que el Espíritu Santo está siempre con ellas, eso sería realista. Si ellas dijeran que su pensamiento y sentido son normales en todo momento, eso también sería realista y mostraría que el Espíritu Santo está con ellas. Si ellas dicen que el Espíritu Santo está siempre obrando dentro de ellas, que son esclarecidas por Dios y tocadas por el Espíritu Santo en todo momento y que obtienen nuevos conocimientos todo el tiempo, ¡entonces eso no es en absoluto normal! ¡Es totalmente sobrenatural! ¡Sin la más mínima duda, tales personas son espíritus malignos! Incluso cuando el Espíritu de Dios viene en la carne, hay momentos en los que Él debe comer y descansar, y mucho más aún los seres humanos. Aquellos que han sido poseídos por espíritus malignos parecen no tener la debilidad de la carne. Son capaces de abandonar y renunciar a todo, están exentos de emoción, son capaces de soportar el tormento y no sienten la menor fatiga, como si hubieran trascendido a la carne. ¿No es esto extremadamente sobrenatural? La obra de los espíritus malignos es sobrenatural, ¡ningún humano podría conseguir tales cosas! Aquellos a los que les falta discernimiento sienten envidia cuando ven a tales personas: dicen que tienen tanto vigor en su creencia en Dios, poseen una gran fe y ¡nunca muestran el menor signo de debilidad! De hecho, todas estas son manifestaciones de la obra de un espíritu maligno. Se debe a que las personas normales tienen inevitablemente debilidades humanas; este es el estado normal de aquellos que tienen la presencia del Espíritu Santo.

Extracto de ‘Práctica (4)’ en “La Palabra manifestada en carne”

Hay personas que, cuando no se presentan problemas, son bastante normales, hablan y conversan con bastante normalidad, parecen normales y no hacen nada malo. Sin embargo, cuando se leen las palabras de Dios en las reuniones, cuando se habla de la verdad, de pronto empiezan a comportarse de manera anormal. Algunas no soportan escuchar, otras se amodorran y las hay que se enferman y dicen que se sienten mal y no quieren seguir escuchando. Carecen de toda conciencia; ¿qué sucede aquí realmente? Las ha poseído un espíritu maligno. ¿Por qué, cuando las ha poseído un espíritu maligno, no hacen más que pronunciar las palabras “No quiero oírlo”? A veces la gente no entiende qué pasa aquí, pero un espíritu maligno lo tiene clarísimo. Este es el espíritu que albergan los anticristos. Les preguntas por qué son tan hostiles a la verdad, y dicen que no lo son y se niegan categóricamente a reconocerlo. Ahora bien, en su interior saben que no aman la verdad. Cuando no están leyendo las palabras de Dios, parecen normales en su relación con los demás. No podrías saber qué hay en su interior. Cuando tratan de leer las palabras de Dios, les salen las palabras “no quiero oírlo”; su naturaleza ha quedado desenmascarada y esto es lo que son. ¿Las palabras de Dios los han indignado, los han revelado o les han dado donde les duele? Nada de eso. Lo que ha sucedido es que, cuando todos están leyendo las palabras de Dios, dicen que no quieren oírlas. ¿No son malvados? ¿Qué significa ser malvado? Tener mucha hostilidad hacia algo y hacia las cosas positivas sin razón ni motivo aparente. Dicen: “En cuanto oigo las palabras de Dios, las rechazo; en cuanto oigo el testimonio de Dios, siento aversión y ni siquiera sé por qué. Cuando veo a alguien que busca la verdad o la ama, quiero desafiarlo, siempre quiero retarlo, hacerle daño sus espaldas, matarlo”. Son depravados por decir esto. A decir verdad, desde el principio, los anticristos nunca han tenido el espíritu de una persona normal ni una humanidad normal, eso es lo que sucede realmente.

Extracto de ‘Son malvados, insidiosos y mentirosos (I)’ en “Desenmascarar a los anticristos”

¿Habéis visto alguna vez una chusma de anticristos como esta? ¿Qué sientes cuando te encuentras entre ellos? Desde fuera parecen todo amabilidad, pero cuando hablas con ellos de la verdad y la voluntad de Dios, la actitud que exhiben es diametralmente opuesta a su aparente amabilidad; es decir, sienten sumo rechazo y absolutamente ningún interés. Cuando hablas de la verdad con ellos, te perciben como un intruso, y más aún cuando les hablas del trabajo de la iglesia; cuando les hablas de si se han desarrollado detalles concretos del trabajo de la iglesia y de lo bien que se han desarrollado, es probable que comiencen a cabecear y a revelar una semejanza demoníaca, se rascan la cabeza y las orejas, bostezan, les lloran los ojos y puede que lleguen a estornudar. ¿No se trata esto de una posesión por parte de un espíritu maligno? ¿Por qué aflora su semejanza demoníaca en cuanto les hablas de la verdad? ¿No tienen todos ellos mucho amor en su corazón? ¿Cómo es posible que pierdan el interés cuando empiezas a hablarles de la verdad? ¿No se revelan a sí mismos con ello? ¿No tienen gran entusiasmo y compromiso con la realización de tareas externas? Y si están comprometidos, ¿no poseen la realidad? Si poseen la realidad, deberían alegrarse al oír hablar de la verdad, deberían anhelarla. Entonces, ¿por qué aflora el fenómeno de la posesión por parte de espíritus malignos? Esto demuestra que su amabilidad habitual es totalmente falsa; la verdad los ha desenmascarado.

Extracto de ‘Consideran la casa de Dios su propio campo de acción’ en “Desenmascarar a los anticristos”

Para que los hermanos y hermanas desarrollaran discernimiento y aprendieran una lección práctica, Dios dispuso que alguien que había sido poseído por un demonio viviera entre ellos. Al principio, la forma de hablar y de hacer las cosas de esta persona era normal, al igual que su razonamiento; no parecía alguien problemático en absoluto. Pero después de un periodo de contacto, los hermanos y hermanas descubrieron que todo lo que decía parecía irrelevante; no estaba ni aquí ni allí. Más tarde, se produjeron algunos sucesos “sobrenaturales”: siempre les decía a los hermanos y hermanas que había visto esto o aquello, o que Dios le había revelado esto o lo otro. Un día, por ejemplo, Dios le reveló que debía hacer bollos al vapor —tenía que hacerlo— y, el día después de aquello, resultó que tenía que salir, así que se llevó los bollos y no tuvo que preparar más comida. Al día siguiente, Dios le reveló en un sueño que debía ir al sur; había alguien esperándolo a nueve kilómetros y medio de allí. Fue a comprobarlo y allí mismo encontró a un creyente en Jesús que se había perdido; dio testimonio de este creyente de la obra de Dios en los últimos días, y lo aceptó. Siempre recibía revelaciones, siempre escuchaba una voz, siempre ocurrían sucesos sobrenaturales. Cada día, cuando se trataba de qué comer, dónde ir, qué hacer, con quién relacionarse, no seguía las normas de la vida humana normal ni buscaba las palabras de Dios como base o principio; tampoco buscaba personas con las que compartir. En lugar de eso, siempre aguardaba una voz, una revelación o un sueño. ¿Era normal esta persona? (No). Algunos vieron más allá de sus intenciones y dijeron: “Tal vez este tipo no vaya desnudo y desaliñado por la calle, pero estas son las manifestaciones de un espíritu maligno”. Sin prisa pero sin pausa, los hermanos y hermanas empezaron a calarlo, hasta el día en que su problema se volvió patente y entonces sí que acabó yendo por la calle desnudo y desaliñado, diciendo locuras. El demonio había aparecido; por fin salió todo a la luz. Entonces, ¿fueron capaces los hermanos y hermanas de ver más allá de sus intenciones durante este tiempo? ¿Comprendieron qué es un espíritu maligno, cuál es su obra y cuál es la manifestación de esta en las personas? (Sí). Algunas personas, por supuesto, adquirieron comprensión y discernimiento. A algunas probablemente les tomó el pelo y solo vieron cómo era realmente cuando tuvo su arrebato. Pero, independientemente de si fueron engañadas o vieron más allá de sus intenciones, si Dios no hubiera dispuesto este entorno para ellos, ¿les habría resultado tan claro lo que era la obra de un espíritu maligno? (No). Entonces, ¿cuál fue la importancia y el propósito de que Dios dispusiera este entorno e hiciera estas cosas exactamente? Sirvió para permitir a la gente desarrollar discernimiento práctico y aprender una lección: identificar a este tipo de personas. Si solo se le explicara a la gente qué es la obra de un espíritu maligno, como cuando un profesor enseña una lección, sin ningún ejercicio o práctica, solo obtendrían de ello teorías y palabras. El único modo de explicar claramente qué es la obra de un espíritu maligno y cuáles son sus manifestaciones específicas es cuando lo has presenciado en persona, viéndolo con tus propios ojos y oyéndolo con tus propios oídos. Y cuando vuelvas a toparte con personas como esta, serás capaz de identificarlas y rechazarlas; podrás abordar y manejar estos temas adecuadamente.

Extracto de ‘No creen en la existencia de Dios y niegan la esencia de Cristo (I)’ en “Desenmascarar a los anticristos”

Muchos en la iglesia no tienen discernimiento. Cuando sucede algo engañoso, inesperadamente se ponen del lado de Satanás; incluso se ofenden cuando se les llama lacayos de Satanás. Aunque las personas podrían decir que no tienen discernimiento, siempre se ponen del lado donde no está la verdad, nunca se ponen de pie y defienden la verdad. ¿Acaso carecen verdaderamente de discernimiento? ¿Por qué se ponen inesperadamente del lado de Satanás? ¿Por qué nunca dicen una palabra que sea justa y razonable a favor de la verdad? ¿Ha surgido esta situación auténticamente como resultado de su confusión momentánea? Cuanto menos discernimiento tienen las personas, menos capaces son de ponerse del lado de la verdad. ¿Qué muestra esto? ¿Acaso no muestra que los que no tienen discernimiento aman el mal? ¿Acaso no muestra que son la simiente leal de Satanás? ¿Por qué siempre pueden ponerse del lado de Satanás y hablan su idioma? Todas sus palabras y acciones, la expresión en su rostro, todo ello es suficiente para probar que no son amantes de la verdad; más bien, son personas que detestan la verdad. Que puedan ponerse del lado de Satanás basta para probar que Satanás realmente ama a estos insignificantes demonios que pasan la vida luchando a favor de Satanás. ¿No son todos estos hechos sumamente claros? Si en verdad eres una persona que ama la verdad, entonces ¿por qué no tienes consideración por aquellos que practican la verdad y por qué sigues inmediatamente a aquellos que no practican la verdad en el instante en el que te dirigen la mirada? ¿Qué tipo de problema es este? No me importa si tienes discernimiento o no. No me importa cuán grande sea el precio que pagaste. No me importa cuán grandes sean tus fuerzas y no me importa si eres un bravucón local o un líder que enarbola la bandera. Si tus fuerzas son grandes, es sólo con la ayuda de la fuerza de Satanás. Si tu prestigio es alto, es simplemente porque hay demasiados a tu alrededor que no practican la verdad. Si no has sido expulsado es porque ahora no es el momento para la obra de expulsión; sino que es tiempo para la obra de eliminación. No hay prisa por expulsarte ahora. Simplemente estoy esperando el día en el que te castigaré después de que hayas sido eliminado. ¡Quienquiera que no practique la verdad será eliminado!

Extracto de ‘Una advertencia a los que no practican la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”

Fragmentos de sermones y comunicaciones para referencia:

La característica más evidente de la obra de los espíritus malignos es que es sobrenatural. Las palabras que dicen los espíritus malignos o las cosas que les piden a las personas que hagan son anormales, ilógicas e incluso traicionan los principios morales y éticos básicos de la humanidad normal, y que no tienen otra intención que engañar a las personas, perturbarlas y corromperlas. Solo les da la capacidad de hacer daño, atormentar y devorar a las personas, y eso implica que nunca son beneficiosas o útiles para la gente. Cuando los espíritus malignos poseen a las personas, se sienten inquietas y nerviosas. Otras incluso se vuelven anormales; otras caen en el aturdimiento y, otras más, se vuelven increíblemente ansiosas e incapaces de quedarse quietas. Sea como sea, cuando los espíritus malignos poseen a las personas, estas cambian, se convierten en algo que no es ni humano ni demoniaco y pierden su humanidad y razón normales. Esta es prueba suficiente de que la esencia de los espíritus malignos es malvada y horrible, que es, precisamente, la esencia de Satanás.

Las principales manifestaciones de aquellos que tienen la obra de los espíritus malignos (aquellos que están poseídos por demonios) son:

1. Las personas en las que obran los espíritus malignos les dicen a menudo a los demás que hagan esto y aquello o que le digan algo a alguien, o a menudo pronuncian falsas profecías.

2. Las personas en las que obran los espíritus malignos a menudo hablan en las así llamadas “lenguas” en oración, que nadie entiende, ni siquiera quienes las hablan. Algunos de los hablantes incluso pueden “interpretar lenguas”.

3. Las personas en las que obran los espíritus malignos siempre reciben revelaciones con gran frecuencia; los espíritus malignos los mandan en una dirección en un momento, y, al siguiente, en otra, haciendo que estas personas estén en un estado de constante ansiedad.

4. Las personas que tienen la obra de los espíritus malignos desean urgentemente hacer esto o aquello, y son demasiado impacientes para esperar, no toman en consideración si las condiciones lo permiten, incluso salen corriendo a mitad de la noche y su conducta es particularmente anormal.

5. Las personas que tienen la obra de los espíritus malignos son extremadamente arrogantes, carecen de razón y todo su discurso es condescendiente y proviene de una posición de mando. Desconciertan a las personas y, al igual que los demonios, fuerzan a las personas a hacer cosas.

6. Las personas que tienen la obra de los espíritus malignos son incapaces de hablar acerca de la verdad y, mucho menos, prestar atención a la obra de Dios. No tienen consideración por Él y siempre tratan de dictar sus propias normas y son capaces de cometer todo tipo de atrocidades para perturbar y destruir el orden normal de la iglesia.

7. La gente en la que obran los espíritus malignos inexplicablemente se hace pasar por alguien diferente afirmando ser el espíritu de alguien o que fue enviada por alguien y que las personas deben escucharla.

8. Las personas en las que los espíritus malignos están obrando generalmente no tienen un razonamiento normal. Tampoco pueden entender ninguna verdad en absoluto; no poseen ninguna capacidad de comprender y tampoco son esclarecidas por el Espíritu Santo, y sus pensamientos son caóticos. Cuando entienden las cosas, estas personas son excepcionalmente absurdas.

9. La gente en la que obran los espíritus malignos presta particular atención a sermonear a otras personas durante el trabajo. Todo lo que hacen y dicen tiene el propósito de atacar, atar y corromper a otras personas e incluso llegan al extremo de destruir la determinación de las personas y hacer que se vuelvan negativas hasta el punto en que no puedan volver a levantarse; solo entonces dejarán de molestar. Todo lo que consiguen sus acciones es causar interrupciones y perturbaciones y cometer todo tipo de atrocidades. Pura y llanamente, son demonios que dañan a otras personas, que juegan con ellas y las devoran, y que se sienten felices por dentro en cuanto se salen con la suya. Este es el principal objetivo de la obra de los espíritus malignos.

10. Las personas que tienen la obra de los espíritus malignos viven una vida completamente anormal. Sus ojos despiden un brillo criminal y las palabras que dicen son extremadamente repugnantes, como si un demonio hubiera descendido al mundo. No existe orden en la vida diaria de este tipo de personas; son tan erráticas como las bestias salvajes. Son extremadamente repulsivas y odiosas con los demás. Así es precisamente como se ve una persona a quien los demonios han atado.

Las diez características que se mencionan arriba son las principales expresiones de la obra de los espíritus malignos. Cualquier persona que manifieste una de estas expresiones ciertamente tendrá la obra de los espíritus malignos. Para ser precisos, todos los que manifiesten las expresiones de la obra de los espíritus malignos arriba mencionadas, independientemente de cuál posea, son personas que tienen la obra de los espíritus malignos. Una persona en la que obran los espíritus malignos a menudo odia y se mantiene deliberadamente alejada de las personas en quienes está obrando el Espíritu Santo y que pueden hablar acerca de la verdad. A menudo, cuanto mejor es una persona, más quiere atacarla y condenarla. Cuanto más tonta es una persona, más trata de adularla y elogiarla, y, especialmente, desea entrar en contacto con ella. Cuando los espíritus malignos obran, siempre confunden la verdad con la falsedad, y dicen que lo positivo es lo negativo y que lo negativo es lo positivo. Así es precisamente como actúan los espíritus malignos. Aunque la obra de los espíritus malignos se manifiesta de muchas maneras, el único modo de reconocerla fácilmente es evaluarla y discernirla por medio de la verdad, pues las consecuencias de la obra de los espíritus malignos son completamente contrarias y antagónicas a los resultados de la obra del Espíritu Santo. Todos aquellos que han experimentado la obra del Espíritu Santo y comprenden relativamente bien la verdad reconocen fácilmente la obra de los espíritus malignos, mientras que los que no tienen suficiente experiencia tienden a tener dificultades para discernirla.

La gente que está poseída por demonios ya no tiene ningún sentido normal. Sus palabras son histéricas e irracionales, y es obvio que están poseídos por demonios. Por supuesto, esto no es lo mismo que la reencarnación de los demonios y la personificación del rey de los demonios. El gran dragón rojo puede parecer normal, pero en todos los aspectos es hostil a la verdad, a la justicia y a la bondad. También en este caso se trata de una posesión de espíritus malvados, pero es una personificación innata del rey de los diablos, y aunque externamente pueda parecer diferente de una posesión adquirida por un espíritu maligno, tanto en su naturaleza como en su esencia, ambas contienen una naturaleza malvada y satánica, y son espíritus malvados. Las personas que obviamente han sido poseídas por demonios son fáciles de identificar. Cuando es menos evidente, parecen algo normales, pero cuando se observan con más atención, se descubre que son anormales; estas personas poseen indudablemente la obra de los espíritus malvados. Cualquiera con un sentido anormal, que se comporte sin restricciones, está incuestionablemente poseído por un demonio. Estrictamente hablando, todos los que exhiben cualquiera de las “diez manifestaciones de la obra de los espíritus malvados” han sido poseídos por demonios. Las personas que tienen la obra de los espíritus malvados (da igual la manera en que esta se manifieste), si persiste durante varios meses o uno o dos años, han sido poseídos por demonios. Si una persona tiene en ocasiones la obra de los espíritus malvados durante algunos días, o uno o dos meses a lo sumo, después de lo cual desaparece, y vuelve a la normalidad, y no hay más signos de ello, entonces cuenta como alguien que ha tenido anteriormente la obra de los espíritus malvados, y no debe ser tratada de la misma manera que una persona poseída por demonios. Para que algo se identifique como una manifestación de la obra de los espíritus malvados, debe estar dentro de las diez manifestaciones; si una manifestación no está entre las diez, entonces no es necesariamente la obra de los espíritus malvados. Por ejemplo, algunas personas dicen que el sonambulismo es obra de los espíritus malvados, que el deseo lascivo es un grave ejemplo de esta o que también lo es la homosexualidad. Pero existen diferencias; estas cosas no son absolutas. No hay modo de estar seguro basándose únicamente en estas manifestaciones; algo solo cuenta como obra de los espíritus malvados o como posesión de un demonio si su manifestación es especialmente anormal, hasta el punto de que no es razonable. Si alguien ocasionalmente manifiesta algo un poco inusual, o ve algo, oye algo, o sueña algo, esto absolutamente no puede ser clasificado como obra de los espíritus malvados. Por lo tanto, las principales manifestaciones de la obra de los espíritus malvados son las diez enumeradas. Identificarlas de esta manera es relativamente fiable y preciso. Las cosas que no son tan claras requieren más moderación; un radicalismo excesivo puede dañar a las personas y provocar una injusticia.

En pocas palabras, la obra de los espíritus malvados se puede discernir a través de los siguientes diez principios:

1. Todos los que se hacen pasar por Dios o Cristo están poseídos por espíritus malignos.

2. Todos los que fingen tener espíritus de ángeles están poseídos por espíritus malignos.

3. Todos los que se hacen pasar por otro Dios encarnado están poseídos por espíritus malignos.

4. Todos los que dicen que las palabras de Dios son sus propias palabras o hacen que las personas traten sus palabras como las palabras de Dios, están poseídos por espíritus malignos.

5. Todos los que fingen ser usados por el Espíritu Santo para hacer que las personas los sigan y los obedezcan, están poseídos por espíritus malignos.

6. Todos los que a menudo hablan en lenguas, interpretan lenguas y pueden ver todo tipo de visiones sobrenaturales o que con frecuencia oyen voces en su cabeza que les ordenan actuar, están poseídos por espíritus malignos.

7. Todos los que a menudo oyen voces sobrenaturales de espíritus o los sonidos de los espíritus o que a menudo ven fantasmas, y todos los que claramente no están muy bien de la cabeza, han sido poseídos por espíritus malignos.

8. Todos los que se han vuelto locos o han perdido la humanidad normal, hablan palabras demoníacas, hablan a menudo consigo mismos o dicen tonterías, también han sido poseídos por espíritus malignos.

9. Todos los que tienen episodios de comportamiento anormal, actúan estúpidamente, se vuelven locos algunas veces y no pueden conversar normalmente con otros son personas que han sido poseídas por espíritus malignos.

10. Algunas personas generalmente son bastante normales, pero, en unos cuantos meses o en uno o dos años, pueden ser provocadas y desarrollar un desorden mental. Cuando se presenta ese desorden mental, son iguales a las que han sido poseídas por los demonios. Aunque estas personas a veces son normales, también están clasificadas como poseídas por espíritus malignos. (Si alguien tuvo un desorden mental muchos años atrás, pero desde entonces no ha tenido episodios similares, no sería clasificado como poseído por los espíritus malignos).

Es acertado decir que cualquier persona en la que la obra de los espíritus malvados persista durante varios meses o incluso uno o dos años, ha sido poseída por demonios y, si ha existido tal posesión, por supuesto, ha de ser expulsada. Si solo tienen la obra de los espíritus malvados durante poco tiempo y esta desaparece después de algunas ocasiones y no hay más recaídas, entonces no los clasifiques como personas con la obra de los espíritus malvados para no causarles estrés mental. Siempre que las personas sean capaces de buscar y comprender la verdad, entonces la cuestión de si alguna vez tuvieron la alteración o la obra de los espíritus malvados debe dejarse de lado y no volver a plantearse. Esto se debe a que, si las personas son capaces de entender la verdad ahora, y han sido esclarecidas e iluminadas por el Espíritu Santo, entonces son incuestionablemente objeto de la obra de salvación de Dios. Si una persona posee a menudo la obra del Espíritu Santo, entonces esto demuestra, sin duda, que no tiene la obra de los espíritus malvados; esto es categórico. Si una persona ha creído en Dios durante años, pero nunca ha sido esclarecida e iluminada por el Espíritu Santo y es incapaz de comprender la verdad, al igual que aquellos que no entienden de asuntos espirituales, entonces es probable que tenga la obra de los espíritus malvados. A pesar de creer en Dios durante años, las personas que tienen la obra de los espíritus malvados están desprovistas de todo conocimiento de Dios, e incluso carecen de verdadera fe. Este es un hecho irrefutable. El estado de las personas que tienen la obra del Espíritu Santo, por otra parte, se vuelve cada vez más normal, y su comprensión de la verdad se torna cada vez más lúcida; van paulatinamente teniendo un camino para entrar en la realidad y su carácter de vida va cambiando. Estos también son hechos irrefutables. Así, las personas que tienen la obra del Espíritu Santo no poseen en absoluto la obra de los espíritus malvados. Si realmente tuvieran la obra de los espíritus malvados, ya no podrían tener la obra del Espíritu Santo; este es un hecho irrefutable, y es también el principio para identificar a los que poseen la obra del Espíritu Santo.

Extracto de “Organización del trabajo”

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