113. Principios para identificar a diversos espíritus malignos

(1) Todos los que están poseídos por demonios, o en los que a menudo obran espíritus malignos, son en sí mismos espíritus malignos. Todos los demonios que odian la verdad y se oponen ferozmente a Dios son espíritus malignos.

(2) Todos los que se hacen pasar por hijos primogénitos o ángeles de Dios; que no dan testimonio del verdadero Dios, sino de sí mismos; y que desean convertirse en dioses mediante el autocultivo, son espíritus malignos.

(3) Cualquiera que no sea capaz de entender puramente las palabras de Dios, sino que sea especialmente falso y absurdo, malinterpreta constantemente Sus palabras y escupa falacias, es claramente un espíritu maligno.

(4) Cualquiera que niegue, ataque y blasfeme contra Dios, que albergue un odio especial hacia la verdad, las cosas positivas y el pueblo escogido de Dios, es ciertamente un espíritu maligno.

Las palabras relevantes de Dios:

Las manifestaciones del gran dragón rojo son: la resistencia a Mí, la falta de entendimiento y comprensión de los significados de Mis palabras, la persecución frecuente de Mí y la búsqueda del uso de maquinaciones para interrumpir Mi gestión. Satanás se manifiesta de la siguiente manera: lucha conmigo por poder, quiere poseer a Mi pueblo escogido y lanza palabras negativas para engañar a Mi pueblo. Las manifestaciones del diablo (los que no aceptan Mi nombre, los que no creen, todos ellos son diablos) son las siguientes: codiciar los placeres de la carne, entregarse al mal de la lujuria, vivir bajo la esclavitud de Satanás, algunos resistiéndose a Mí y otros apoyándome (pero sin demostrar que son Mis hijos amados). Las manifestaciones del arcángel son las siguientes: hablar insolentemente, ser impío, adoptar a menudo Mi tono para sermonear a las personas, centrarse únicamente en imitarme por fuera, comer lo que Yo como y usar lo que Yo uso; en resumen, querer estar al mismo nivel que Yo, ser ambicioso pero carecer de Mi calibre y no tener Mi vida, y ser un desecho. Satanás, el diablo y el arcángel son demostraciones típicas del gran dragón rojo, por lo que todos los que no son predestinados ni escogidos por Mí son hijos del gran dragón rojo: ¡eso es rotundamente así! Todos ellos son Mis enemigos. (Sin embargo, todas las alteraciones de Satanás están excluidas. Si tu naturaleza es Mi cualidad, nadie puede cambiarla. Como ahora sigues viviendo en la carne, ocasionalmente te enfrentarás a las tentaciones de Satanás —esto es inevitable—, pero siempre debes tener cuidado). Por tanto, Yo abandonaré a todos los descendientes del gran dragón rojo fuera de Mis hijos primogénitos. Su naturaleza nunca puede cambiar, esta es la cualidad de Satanás. Ellos manifiestan al diablo y viven al arcángel. Esto es completamente cierto. El gran dragón rojo del que hablo no es un dragón rojo grande; más bien es el espíritu malo en oposición a Mí, para el cual el “gran dragón rojo” es un sinónimo. Así que todos los espíritus aparte del Espíritu Santo son espíritus malos y también se puede decir que son la prole del gran dragón rojo. Todo esto debe quedar claro como el cristal para todos.

Extracto de ‘Capítulo 96’ de Declaraciones de Cristo en el principio en “La Palabra manifestada en carne”

Si durante la época actual emerge una persona capaz de exhibir señales y maravillas, echar fuera demonios, sanar a los enfermos y llevar a cabo muchos milagros, y si esta persona declara ser Jesús que ha venido, sería una falsificación producida por espíritus malignos que imitan a Jesús. ¡Recuerda esto! Dios no repite la misma obra. La etapa de la obra de Jesús ya ha sido completada, y Dios nunca más la acometerá. La obra de Dios es irreconciliable con las nociones del hombre; por ejemplo, el Antiguo Testamento predijo la venida de un Mesías, y el resultado de esta profecía fue la venida de Jesús. Como esto ya había ocurrido, sería erróneo que viniera otro Mesías de nuevo. Jesús ya ha venido una vez, y sería incorrecto que viniera de nuevo en esta ocasión. Hay un nombre para cada era, y cada nombre contiene una caracterización de esa era. En las nociones del hombre, Dios siempre debe hacer señales y maravillas, siempre debe sanar a los enfermos y echar fuera demonios, y siempre debe ser como Jesús. Pero esta vez Dios no es así en absoluto. Si durante los últimos días, Dios siguiera exhibiendo señales y maravillas, echara fuera demonios y sanara a los enfermos —si hiciera exactamente lo mismo que Jesús—, Dios estaría repitiendo la misma obra, y la de Jesús no tendría importancia ni valor. Así pues, Dios lleva a cabo una etapa de la obra en cada era. Una vez completada cada etapa de Su obra, los espíritus malignos la imitan pronto, y después de que Satanás empieza a pisarle los talones a Dios, este cambia a un método diferente. Una vez que Dios ha completado una etapa de Su obra, los espíritus malignos la imitan. Debéis tener claro esto.

Extracto de ‘Conocer la obra de Dios hoy’ en “La Palabra manifestada en carne”

Algunos están poseídos por espíritus malignos y claman vehementemente “¡Soy Dios!”. Pero, al final, son revelados porque lo que representan es incorrecto. Representan a Satanás y el Espíritu Santo no les presta atención. Por muy alto que te exaltes o por muy fuerte que clames, sigues siendo un ser creado, que pertenece a Satanás. Yo nunca clamo: “¡Soy Dios! ¡Soy el amado Hijo de Dios!” Pero la obra que realizo es la obra de Dios. ¿Es necesario que grite? No hay necesidad de exaltarse. Dios lleva a cabo Su obra por sí mismo y no necesita que el hombre le conceda un estatus o un título honorífico: Su obra representa Su identidad y estatus. Antes de Su bautismo, ¿no era Jesús Dios mismo? ¿No era la carne encarnada de Dios? ¿Será posible que Él se convirtió en el único Hijo de Dios sólo después de que se dio testimonio de Él? ¿Acaso no había un hombre llamado Jesús mucho antes de que Él comenzase Su obra? Tú no puedes crear nuevas sendas ni representar al Espíritu. No puedes expresar la obra del Espíritu ni las palabras que Él habla. No puedes realizar la obra de Dios mismo ni la del Espíritu. No tienes la capacidad de expresar la sabiduría, la maravilla y lo insondable de Dios ni todo el carácter por medio del cual Él castiga al hombre. Por tanto, sería inútil intentar afirmar ser Dios; sólo tendrías el nombre y nada de la esencia. Dios mismo ha venido, pero nadie lo reconoce; sin embargo, Él sigue en Su obra y lo hace en representación del Espíritu. No importa si lo llamas hombre o Dios, Señor o Cristo o hermana. Pero la obra que Él lleva a cabo es la del Espíritu y representa la obra de Dios mismo. No le importa el nombre que el hombre le dé. ¿Puede ese nombre determinar Su obra? Independientemente de cómo lo llames, en lo que respecta a Dios, Él es la carne encarnada del Espíritu de Dios; representa al Espíritu y el Espíritu lo aprueba. Si eres incapaz de abrir paso a una nueva era o de finalizar la antigua o de marcar el inicio de una nueva era o de llevar a cabo una nueva obra, entonces, ¡no se te puede llamar Dios!

Extracto de ‘El misterio de la encarnación (1)’ en “La Palabra manifestada en carne”

Algunas personas dicen que el Espíritu Santo está obrando en ellas en todo momento. Esto es imposible. Si ellas dijeran que el Espíritu Santo está siempre con ellas, eso sería realista. Si ellas dijeran que su pensamiento y sentido son normales en todo momento, eso también sería realista y mostraría que el Espíritu Santo está con ellas. Si ellas dicen que el Espíritu Santo está siempre obrando dentro de ellas, que son iluminadas por Dios y tocadas por el Espíritu Santo en todo momento y que obtienen nuevos conocimientos todo el tiempo, ¡entonces eso no es en absoluto normal! ¡Es totalmente sobrenatural! ¡Sin la más mínima duda, tales personas son espíritus malignos! Incluso cuando el Espíritu de Dios viene en la carne, hay momentos en los que Él debe comer y debe descansar, ya no digamos los seres humanos. Aquellos que han sido poseídos por espíritus malignos parecen no tener la debilidad de la carne. Son capaces de abandonar y renunciar a todo, están exentos de emoción, son capaces de soportar el tormento y no sienten la menor fatiga, como si hubieran trascendido a la carne. ¿No es esto extremadamente sobrenatural? La obra de los espíritus malignos es sobrenatural, ¡ningún humano podría conseguir tales cosas! Aquellos a los que les falta discernimiento se sienten envidiosos cuando ven a tales personas: dicen que tienen tanto vigor en su creencia en Dios, poseen una gran fe y ¡nunca muestran el menor signo de debilidad! De hecho, todas estas son manifestaciones de la obra de un espíritu maligno. Se debe a que las personas normales tienen inevitablemente debilidades humanas; esta es la condición normal de aquellos que tienen la presencia del Espíritu Santo.

Extracto de ‘Práctica (4)’ en “La Palabra manifestada en carne”

¿Puedes sentir tu alma? ¿Puedes tocar tu alma? ¿Puedes percibir lo que está haciendo tu alma? No lo sabes, ¿o sí? Si puedes sentirlo o tocarlo, entonces es otro espíritu dentro de ti que está haciendo algo por la fuerza y que te está haciendo hacer y decir cosas. Eso es algo que está fuera de ti, que no es inherente a ti. Quienes tienen un espíritu maligno tendrán un entendimiento profundo de esto.

Extracto de ‘Cómo entender la relación entre la carne de Dios y Su Espíritu’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Hay personas que, cuando todo está bien, son bastante normales al hablar y relacionarse con los demás. No hacen nada malo y parecen honestas. Sin embargo, cuando todo el mundo está concentrado en escuchar las palabras de Dios y leer oraciones en la asamblea, enferman repentinamente. Echan espuma por la boca, les tiembla todo el cuerpo, las lágrimas corren por su rostro, se ponen a hablar y no dejan de decir una cosa: “¡No quiero oírlo! ¡No quiero oírlo!”. Carecen de toda conciencia; ¿qué sucede aquí realmente? Las ha poseído un espíritu maligno. ¿Por qué, cuando las ha poseído un espíritu maligno, no dejan de decir estas palabras? Esto nunca se le ocurriría a una persona normal, pero un espíritu maligno lo tiene clarísimo. Este es el espíritu que albergan los anticristos. Les preguntas por qué son tan renuentes a la verdad, y dicen que no lo son y se niegan categóricamente a reconocerlo. Ahora bien, en su interior saben que no aman la verdad. Cuando no están leyendo las palabras de Dios, parecen normales en su relación con los demás. No podrías saber qué hay en su interior. Cuando tratan de leer las palabras de Dios, les salen las palabras “no quiero oírlo”; su naturaleza ha quedado desenmascarada y esto es lo que son. ¿Las palabras de Dios los han indignado, los han revelado o les han dado donde les duele? Nada de eso. Lo que ha sucedido es que, cuando todos están leyendo las palabras de Dios, dicen que no quieren oírlas. ¿No son depravados? (Sí). ¿Qué significa ser depravado? Ser muy renuente a algo sin razón aparente y serlo a las cosas positivas sin ni siquiera saber por qué. Realmente quieren decir: “En cuanto oigo las palabras de Dios, me salen esas palabras; en cuanto oigo el testimonio de Dios, siento hostilidad y ni siquiera sé por qué. Cuando veo a alguien que busca la verdad o la ama, quiero desafiarlo, siempre quiero retarlo, hacerle daño sus espaldas, matarlo”. Son depravados por decir esto. A decir verdad, desde el principio, los anticristos nunca han tenido el espíritu de una persona normal ni una humanidad normal, eso es lo que sucede realmente.

Extracto de ‘Para los líderes y obreros, escoger una senda es de la mayor importancia (5)’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Anterior: 112. Principios para identificar al gran dragón rojo y a Satanás

Siguiente: 114. Principios para identificar a los espíritus malignos que seducen al hombre

Los desastres son frecuentes. ¿Quieres saber cómo recibir al Señor antes de los grandes? Contáctanos ahora y exploremos juntos para encontrar el camino.
Contacta con nosotros por Messenger
Contacta con nosotros por WhatsApp

Ajustes

  • Texto
  • Temas

Colores lisos

Temas

Fuente

Tamaño de fuente

Interlineado

Interlineado

Ancho de página

Índice

Buscar

  • Buscar en este texto
  • Buscar en este libro