117. Principios para identificar a falsos líderes y obreros

(1) Todos los que solo trabajan por estatus, reputación y ganancia, que no buscan la verdad y no poseen la realidad-verdad de esta son falsos líderes y obreros.

(2) Todos los que son arrogantes y santurrones, no aceptan la verdad en lo más mínimo y actúan sin principios, que son capaces de cometer actos dolosos y arbitrarios, son falsos líderes y obreros.

(3) Aquellos que solo predican letras y doctrinas, que no son capaces de usar la verdad para resolver problemas y no pueden hacer obra práctica, son falsos líderes y obreros.

(4) Aquellos que no se conocen a sí mismos, que no se han arrepentido realmente y no pueden ofrecer testimonios prácticos de experiencia son falsos líderes y obreros.

Las palabras relevantes de Dios:

La obra de un obrero calificado puede llevar a las personas al camino correcto y concederles una mayor entrada a la verdad. Su obra puede llevar personas delante de Dios. Además, la obra que hace puede variar de individuo a individuo y no está sujeta a reglas, lo que permite a las personas libertad y liberación, y la capacidad de crecer poco a poco en la vida y tener una entrada más profunda en la verdad. La obra de un obrero no calificado se queda demasiado corta; su obra es necia. Solo puede llevar a las personas a las reglas, y lo que demanda de las personas no varía de individuo a individuo; no obra de acuerdo con las necesidades reales de las personas. En este tipo de obra hay demasiadas reglas y demasiadas doctrinas y esto no puede llevar a las personas a la realidad o a la práctica normal del crecimiento en la vida. Solo les puede permitir adherirse a unas cuantas reglas inútiles. Este tipo de guía solo puede llevar a las personas a descarriarse. Te guía para que te vuelvas como él; te puede llevar a lo que él tiene y es. Para que los seguidores disciernan si los líderes están calificados, la clave es examinar el camino por el que lideran y los resultados de su obra, y ver si los seguidores reciben principios de acuerdo con la verdad, y si reciben los caminos de práctica adecuados para su transformación. Debes distinguir entre la diferente obra de diferentes tipos de personas; no debes ser un seguidor necio. Esto afecta la cuestión de la entrada de las personas. Si no eres capaz de distinguir el liderazgo de qué persona tiene un camino y cuál no, te engañarán fácilmente. Todo esto tiene relación directa con tu propia vida.

Extracto de ‘La obra de Dios y la obra del hombre’ en “La Palabra manifestada en carne”

¿Cómo se puede juzgar si un líder cumple con sus responsabilidades o si es un falso líder? Lo más importante es observar si sabe hacer un trabajo práctico, si tiene o no esta capacidad. En segundo lugar, hay que ver si realmente hace dicho trabajo práctico. Pasa por alto las palabras que salen de su boca, lo bien que entiende la verdad, si cuando realiza tareas externas o cualquier otra cosa tiene un determinado nivel de aptitud, inteligencia, don o habilidad; pasa todo eso por alto y solo observa si hace un trabajo práctico; si no lo hace, por muy capaz que sea, es un falso líder. Dicen algunos: “¿A quién le importa si lo hace o no? Tiene gran capacidad y está cualificado; cuando se pone manos a la obra, es mejor que la mayoría. Es más, aunque no haga un trabajo de verdad y pierda mucho el tiempo, no ha hecho nada malo, cometido maldad alguna ni ocasionado interrupciones o perturbaciones. No ha provocado ninguna pérdida ni ningún efecto negativo a los hermanos y hermanas ni a la iglesia. Entonces, ¿cómo puedes decir que es un falso líder?”. ¿Cómo explicar esto? Ahora olvídate de cuánto talento tienes, de tu nivel de aptitud o de lo culto que eres; lo que importa es si haces o no un trabajo práctico y si cumples, o no, con las responsabilidades de un líder. Durante tu época de líder, ¿participaste en cada trabajo específico de tu ámbito de responsabilidad? ¿Cuántos problemas surgidos en el trabajo resolviste de manera efectiva? Gracias a tu trabajo, liderazgo y orientación, ¿cuánta gente logró entender los principios-verdad y hasta qué punto avanzó y recibió impulso la labor de la casa de Dios? Esto es lo que importa. Olvida cuántos mantras eres capaz de repetir, cuántas letras y doctrinas has dominado, olvida cuántas horas te afanas al día, lo agotado que estás y cuánto tiempo has pasado de viaje, cuántas iglesias has visitado, cuántos riesgos has corrido, cuántas comidas te has saltado; olvida todo esto y mira solamente los logros de todo el trabajo del que eres responsable. Cuánto trabajo se ha ejecutado, dentro de lo exigido por la casa de Dios, bajo tu responsabilidad, ya sea de recursos humanos, administrativo o relativo al trabajo profesional; qué tal se ha ejecutado, qué tal se le ha dado seguimiento, cuántos descuidos, anomalías, problemas y errores relacionados con los principios has ayudado a rectificar y reparar, cuántos problemas has ayudado a resolver, si los has resuelto de acuerdo con los principios y las exigencias de la casa de Dios, etc.; todos estos son los criterios por los que se evalúa si un líder cumple o no con sus responsabilidades.

Extracto de ‘Cómo identificar a los falsos líderes (9)’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

Como líderes y obreros en la iglesia, si queréis guiar al pueblo escogido de Dios a la realidad-verdad y servir como testigos de Dios, lo más importante que debéis tener es un entendimiento más profundo del propósito de Dios en la salvación de las personas y el propósito de Su obra. Debes entender la voluntad de Dios y Sus diversas exigencias a las personas. Debes ser práctico en tus esfuerzos; practica tan sólo aquello que entiendes y comunica sólo sobre lo que conoces. No te jactes, no exageres y no hagas observaciones irresponsables. Si exageras, las personas te detestarán y te sentirás reprobado después; sencillamente, esto es demasiado inadecuado. Cuando provees la verdad a otros, no tienes necesariamente que tratarlos o regañarlos con el fin de que alcancen la verdad. Si tú mismo no tienes la verdad, y solo tratas y regañas a los demás, te temerán, pero eso no significa que entiendan la verdad. En alguna obra administrativa, está bien que trates a otros, los podes y los disciplines hasta cierto grado. Pero si no puedes proveer la verdad, sólo sabes ser autoritario y reprender a otros, tu corrupción y tu fealdad se revelarán. Con el paso del tiempo, conforme las personas no puedan obtener de ti provisión de vida ni cosas prácticas, acabarán detestándote y sintiendo repulsión hacia ti. Los que carecen de discernimiento aprenderán cosas negativas de ti; aprenderán a tratar a otros y a podarlos, a enfadarse y a perder los estribos. ¿No equivale esto a guiar a otros hacia la senda de Pablo, hacia la senda que va a la perdición? ¿No es eso una fechoría? Tu obra debería centrarse en comunicar la verdad y proveer vida a las personas. Si lo único que haces es tratar y reprender ciegamente a otros, ¿cómo llegarán a entender la verdad? Conforme pase el tiempo, las personas verán quién eres realmente, y te abandonarán. ¿Cómo puedes esperar traer a otros delante de Dios de esta forma? ¿Cómo se realiza así la obra? Perderás a todo el mundo si sigues obrando de esta manera. ¿Qué obra esperas cumplir en cualquier caso? Algunos líderes no tienen capacidad para comunicar la verdad para resolver los problemas. Por el contrario, tratan a los demás sin reflexionar y hacen alarde de su poder para que los demás lleguen a tenerles miedo y a obedecerlos; esas personas forman parte de los falsos líderes y los anticristos. Aquellos cuyo carácter no se ha transformado son incapaces de llevar a cabo la obra de la iglesia y de servir a Dios.

Extracto de ‘Solo aquellos con la realidad-verdad pueden liderar’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

Muchas personas, a Mis espaldas, codician los beneficios del estatus, se dan atracones de comida, aman dormir y se preocupan por la carne, siempre temerosas de que la carne no tenga salida. No desarrollan su función correcta en la iglesia, sino que gorronean de la iglesia, o bien amonestan a los hermanos y hermanas con Mis palabras, tratan despóticamente a los demás desde posiciones de autoridad. Estas personas siguen diciendo que están haciendo la voluntad de Dios y siempre dicen que son íntimas de Dios; ¿no es esto absurdo? Si tienes las intenciones correctas, pero eres incapaz de servir de acuerdo con la voluntad de Dios, entonces estás siendo insensato, pero si tus intenciones no son correctas, y sigues diciendo que sirves a Dios, eres alguien que se opone a Dios, ¡y deberías ser castigado por Él! ¡No tengo simpatía por tales personas! En la casa de Dios gorronean, codiciando siempre las comodidades de la carne, y no consideran los intereses de Dios. Siempre buscan lo que es bueno para ellas y no prestan atención a la voluntad de Dios. No aceptan el escrutinio del Espíritu de Dios en nada de lo que hacen. Siempre están maniobrando y engañando a sus hermanos y hermanas, y son falsas, como un zorro en una viña, siempre robando uvas y pisoteando la viña. ¿Pueden ser tales personas íntimas de Dios? ¿Eres apto para recibir las bendiciones de Dios? No asumes cargas para tu vida y para la iglesia; ¿eres apto para recibir la comisión de Dios? ¿Quién se atrevería a confiar en alguien como tú? Cuando sirves así, ¿podría atreverse Dios a confiarte una tarea mayor? ¿No causaría esto retrasos en la obra?

Extracto de ‘Cómo servir en armonía con la voluntad de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Si alguien que ejerce de líder tiene la capacidad de entender las palabras de Dios y calibre para comprender la verdad, no solo puede entender las palabras de Dios y entrar en la realidad de estas, sino que también puede aconsejar, guiar y ayudar a aquellos a quienes dirige para que comprendan las palabras de Dios y entren en su realidad. Dicho calibre, sin embargo, es justo aquello que les falta a los falsos líderes. Estos no entienden las palabras de Dios ni saben a qué estados se refieren, qué estados exponen como aquellos en los que la gente revela su carácter corrupto ni en cuáles nacen la oposición y los agravios contra Dios, las motivaciones del hombre, etc. No saben evaluar las cosas con las palabras de Dios y simplemente comprenden algunas palabras, normas y consignas a un nivel superficial de Sus palabras. Cuando enseñan a los demás, memorizan un pasaje de las palabras de Dios y luego explican su significado superficial. A esto nada más se limitan el entendimiento, conocimiento y aceptación de las palabras de Dios por parte de los falsos líderes. Carecen de la capacidad para comprender las palabras de Dios. Solamente entienden el enunciado y significado de estas palabras hasta donde es evidente para todo el mundo a nivel literal, y con ello creen haberlas entendido y aprendido. Asimismo, utilizan el significado literal de las palabras de Dios para reprender y “ayudar” a otros en la vida diaria, pues creen que así hacen su trabajo, que guían a la gente para que coma y beba de las palabras de Dios y entre en la realidad de estas. Los falsos líderes suelen hablar de las palabras de Dios con otras personas y se las transmiten de varias maneras diciéndoles que coman y beban tal o cual pasaje de ellas cuando se encuentren con tal o cual problema. Cuando la gente malinterpreta a Dios, le dicen: “Mira, las palabras de Dios son muy claras y comprensibles al respecto. ¿Cómo es posible que, sin embargo, hayas malinterpretado a Dios? ¿No nos piden las palabras de Dios que acatemos esto y aquello y tal o cual?”. Así enseñan a la gente a comprender las palabras de Dios y a entrar en ellas. Guiadas por ellos, muchas personas logran ser capaces de recitar las palabras de Dios y de recordar algunas de ellas ante un problema. Ahora bien, por mucho que lean y reciten, siguen ignorando a qué aluden las palabras de Dios. Cuando están verdaderamente acosadas por la adversidad o tienen ciertas dudas, las palabras de Dios que conocen y recuerdan no pueden resolverles sus dificultades. Esto ilustra un problema: las palabras de Dios que comprenden son simple doctrina, meras normas de determinado tipo; no son la realidad ni la verdad. Por lo tanto, la manera que tienen los falsos líderes de guiar a la gente para que coma y beba de las palabras de Dios y entre en la realidad de estas se limita a enseñarle su significado literal; no le permite obtener esclarecimiento de ellas ni puede darle a conocer qué actitudes corruptas alberga en su interior. Los falsos líderes no entienden nada de lo siguiente: el carácter y esencia que se revelan en la gente cada vez que le sucede algo y cómo se pueden corregir con las palabras de Dios; cuáles son los estados de la gente cada vez que le suceden esas cosas, cómo se pueden corregir dichos estados y lo que dicen las palabras de Dios al respecto; lo que estas exigen; cuáles son los principios y qué verdad contienen. No hacen más que exhortar a la gente: “Come y bebe más de las palabras de Dios. Las palabras de Dios contienen la verdad y, si las escuchas más, con el tiempo entenderás la verdad. Los fragmentos clave de las palabras de Dios son precisamente los que no entiendes, por lo que debes orar más, buscar más, escuchar más y meditar más”. Los falsos líderes no dejan de insistir en esas exhortaciones. Cada vez que surge determinado tipo de problema, dicen lo mismo, y después la gente sigue sin reconocer la esencia del problema y sin saber practicar las palabras de Dios; tan solo obedece literalmente las normas y el significado de Sus palabras, pero en lo referente a los principios de la verdad de practicar las palabras de Dios y a la realidad que exige la verdad, no entiende nada.

Extracto de ‘Cómo identificar a los falsos líderes (1)’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

La principal característica del trabajo de los falsos líderes es que, tras gritar sus consignas, tras dictar sus órdenes, sencillamente se lavan las manos del asunto. No preguntan por el desarrollo posterior del proyecto; no preguntan si han surgido problemas, anomalías o dificultades. Lo consideran terminado en el momento en que lo entregan. De hecho, el seguimiento del progreso de un proyecto es algo que pueden hacer los líderes. Aunque seas totalmente novato en estas cuestiones, aunque carezcas de conocimientos al respecto, puedes llevar a cabo ese trabajo; busca a alguien que sea especialista, que entienda el trabajo en cuestión, para que analice la situación y haga sugerencias. A partir de sus sugerencias podrás identificar los principios adecuados y así hacer seguimiento del trabajo. Estés o no familiarizado con el tipo de trabajo en cuestión, lo comprendas o no, al menos debes dirigirlo, hacer seguimiento de él, pedir información y preguntar para informarte de su progreso. Has de mantenerte al tanto de esas cuestiones; es tu responsabilidad, el papel que debes desempeñar. No hacer seguimiento del trabajo, lavarse las manos, son conductas de falsos líderes. También es una manifestación propia de un falso líder no tomar medidas específicas para el seguimiento de quehaceres concretos, no conocer ni captar el progreso de aquellos en particular.

Como los falsos líderes no conocen el estado del progreso del trabajo, esto suele provocar reiterados retrasos. En ciertos trabajos, dado que el pueblo no capta los principios y, además, no hay nadie adecuado para dirigir el trabajo, los que lo llevan a cabo suelen encontrarse en un estado de negatividad, pasividad y espera que repercute gravemente en el progreso del trabajo. Si, para empezar, el líder hubiera cumplido con sus responsabilidades —si se hubiera hecho cargo, hubiera impulsado el trabajo, hubiera apremiado a la gente y hubiera buscado a alguien que entendiera el tipo de trabajo en cuestión para que lo orientara—, el trabajo habría progresado más rápidamente, en lugar de sufrir reiterados retrasos. Para los líderes, pues, es vital conocer y captar la situación real del trabajo. Por supuesto, es muy necesario que los líderes conozcan y capten cómo está progresando el trabajo, ya que el progreso guarda relación con la eficacia del trabajo y los resultados que se pretenden lograr con él. Si un líder no capta ni siquiera cómo está progresando el trabajo, se puede decir que, la mayoría de las veces, este se desarrollará lentamente y con pasividad. La mayoría de los que estén cumpliendo con el deber trabajarán lentamente y con pasividad en ausencia de alguien que tenga sentido de la carga y cierta habilidad en ese tipo de labor, alguien que los jalee, supervise y guíe. Esto también ocurre cuando no hay crítica, disciplina, poda o trato. Es de suma importancia que los líderes y obreros conozcan y capten el progreso de su trabajo al día, pues la gente es indolente y, sin orientación, insistencia y seguimiento por parte de los líderes, sin unos líderes que conozcan al día el progreso del trabajo, es propensa a holgazanear, a ser perezosa, a ser superficial; si se plantea el trabajo así, su progreso y eficacia se verán gravemente afectados. Dadas estas circunstancias, los líderes y obreros deben hacer seguimiento puntual de cada faena y mantenerse informados de la situación con respecto al personal y al trabajo. Los falsos líderes, naturalmente, son negligentes e indiferentes en esta labor; no saben asumir la responsabilidad. Por ello, en cuanto al estado actual o al progreso del trabajo, los falsos líderes siempre “admiran las flores a lomos de un caballo al galope”; son negligentes, indiferentes y superficiales; dicen palabras altisonantes y vacías, predican doctrina y guardan las apariencias. En general, así trabajan los falsos líderes. Por compararlos con los anticristos, aunque no hacen nada abiertamente malvado ni son deliberadamente malignos, su actitud hacia el trabajo, ¿no eclipsa incluso el mal? Aunque su trabajo no pueda definirse como malvado por naturaleza, es justo afirmar que, desde el punto de vista de la eficacia, su naturaleza es de negligencia y superficialidad, de ausencia de todo sentido de carga; no tienen lealtad al trabajo.

Extracto de ‘Cómo identificar a los falsos líderes (4)’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

En el ámbito del trabajo del que son responsables los falsos líderes, con frecuencia se reprime a algunas personas que buscan sinceramente la verdad y son aptas para ser promovidas y cultivadas. Algunas difunden el evangelio y a otras se les manda cocinar. A decir verdad, saben hacer el trabajo aunque no lo demuestren, pero un falso líder es ciego ante esto y ni colabora con esas personas ni les pregunta. Ahora bien, se asciende a aquellas personas con cierto talento especial, aduladoras, a aquellas a quienes les gusta aparecer en público, con labia, y a las que desean un cargo y un estatus, hasta el punto de dar puestos de importancia a quienes han servido a la sociedad como jefes y secretarios de aldea, a los que han sido ejecutivos de empresa y a los que han estudiado Administración de Empresas. No importa si estas personas son verdaderos creyentes ni si buscan la verdad: allá donde los falsos líderes son responsables del trabajo, se les asciende y se les dan puestos de relevancia. ¿No es igual que en la sociedad? Bajo el mandato de los falsos líderes, la gente trabajadora realmente capaz de soportar el sufrimiento, con sentido de la rectitud, que ama las cosas positivas y que, a decir verdad, debería ser promovida y cultivada, pero no lo es, apenas tiene oportunidad de formarse; entretanto, aquellos con poca aptitud y una humanidad malvada, deseosos de actuar, a quienes les encanta presumir y no tienen ningún talento verdadero, ocupan puestos importantes y de supervisión en la casa de Dios. Por ello, buena parte del trabajo de la casa de Dios se retrasa, no puede avanzar sin problemas y con la eficiencia que requiere la casa de Dios, no se hace según los principios y no se aplican los requisitos de aquella. Estas son la consecuencia y la repercusión derivadas de que los falsos líderes empleen a la gente incorrecta.

Los falsos líderes tienen poca aptitud, son ciegos de ojos y de corazón y no entienden los principios-verdad, lo que, en sí mismo, es un problema muy grave. Tienen otro problema aún más grave: una vez que entienden y dominan algunas letras y palabras de doctrina y son capaces de gritar unas pocas consignas, creen comprender la realidad-verdad. Sean cuales sean el trabajo que hagan y la gente que decidan emplear, no buscan ni deliberan, no lo hablan con nadie, y ni mucho menos analizan detalladamente la organización del trabajo y los principios de la casa de Dios. Están muy seguros porque creen que todo aquello que piensan ellos es lo que hay que hacer y que todo lo que creen es correcto, que todo concuerda con los principios. Además, creen equivocadamente que, tras haber trabajado muchos años, tienen suficiente experiencia como líderes en la casa de Dios, que saben cómo funciona y se desarrolla el trabajo dentro de ella y que lo tienen todo interiorizado. Evalúan la labor de la casa de Dios y la llevan a cabo recurriendo a su experiencia y a sus nociones y fantasías, por lo que, durante su mandato, dicha labor es un desastre, caótica y desordenada. Si en un grupo hay gente competente, capaz de sufrir y pagar un precio y de cumplir con el deber con lealtad, puede que siga haciendo bien su trabajo, pero esto no tiene absolutamente nada que ver con el falso líder. Y allá donde no haya gente así, es imposible que un falso líder tenga la menor utilidad en el trabajo que se haga. Por un lado, un falso líder no elige a las personas adecuadas para el trabajo, a aquellas que se asegurarían de que el trabajo progresara y mejorara; por otro lado, allá donde haya un eslabón débil en el trabajo, no participa de manera positiva y activa ni da orientación sobre sus aspectos específicos. Supongamos, por ejemplo, que, en alguna tanda de trabajo, varias de las personas que lo hacen son nuevos creyentes sin mucha base, que no entienden bien la verdad, no conocen mucho la tarea y no han captado del todo los principios del trabajo. Un falso líder, al estar ciego, no ve estos problemas. Cree que, mientras alguien haga el trabajo, da igual si se hace bien o mal. No sabe que hay que interesarse por los eslabones débiles del trabajo, observarlos y reforzarlos a menudo, y que incluso es posible que requieran su supervisión y participación personales, su asesoramiento personal con respecto al trabajo y su refuerzo constante hasta que esas personas hayan comprendido la verdad y vayan por buen camino. Solo pueden dejar de preocuparse con unos supervisores adecuados. Sin embargo, los falsos líderes no trabajan así. No ven que en esto consiste su trabajo, por lo que, en el contexto de este, tienen la misma consideración hacia todas las tareas y personas. No van más a menudo a lugares donde haya eslabones débiles en el trabajo o no haya ningún encargado adecuado, como tampoco asesoran ni participan personalmente en las tareas específicas que haya que hacer; y cuando hay un supervisor adecuado y capaz de llevar a cabo el trabajo, no van a indagar ni a dar orientación al respecto ni participan personalmente en los pormenores del trabajo y, desde luego, no tratan de imitar los puntos fuertes del supervisor presente. En resumen, los falsos líderes no llevan a cabo los aspectos específicos del trabajo. Creen que, en cualquier trabajo, siempre que el personal esté en su lugar y el supervisor haya sido elegido, todo es estupendo. Creen que no tienen nada más que hacer allí y que eso ya no tiene nada que ver con ellos, que lo único que tienen que hacer es convocar una congregación de vez en cuando y realizar una llamada telefónica si surge un problema. Como los falsos líderes trabajan así, creen que lo hacen bien y están bastante satisfechos consigo mismos, así que piensan: “No hay problemas en ninguno de los programas de trabajo. Todo el personal está muy bien organizado y los supervisores están en su lugar. ¿Cómo he llegado a ser tan bueno en este trabajo, a tener tanto talento?”. ¿No es descarado esto? Son tan ciegos de ojos y de corazón que no son capaces de ver que hay tareas que hacer ni de descubrir ningún problema. En algunos lugares, el trabajo ha llegado a un punto muerto, pero ahí están ellos, contentos al pensar que todos los hermanos y hermanas de allí son jóvenes, savia nueva, que cumplirán con el deber con brío ardiente y que, por supuesto, sabrán hacer bien el trabajo, cuando en realidad esos jóvenes no entienden ni saben hacer nada. Hay quienes saben algo de alguna tarea, pero nada de lo que hacen sale como debería. Lo que hacen no tiene principios y todo requiere una corrección y una revisión continuas. Hay errores realmente enormes en el trabajo, muchísimas cosas que estos miembros del personal no entienden, muchísimos principios que es preciso enseñarles, un gran número de asuntos en los que necesitan orientación, muchísimos problemas que es necesario subsanar… y un falso líder no es capaz de ver nada ni de descubrir ningún problema, pero se cree estupendo. Entonces, ¿dónde tiene la cabeza todo el día? Está pensando en cómo disfrutar de la dicha del estatus que le da el cargo. Un falso líder no tiene corazón.

Extracto de ‘Cómo identificar a los falsos líderes (5)’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

Los falsos líderes de tipo seudoespiritual creen que trabajar implica predicar letras y doctrina, repetir mantras, cumplir con las formalidades y predicar frases de las palabras de Dios; no saben hacer realmente el trabajo, cuáles son los auténticos deberes de los líderes y obreros ni por qué la casa de Dios elige a un individuo como líder u obrero, qué problema se pretende resolver con ello. Por lo tanto, da igual cómo les enseñes a profundizar en su trabajo, a estar al tanto de él, a detectar problemas internos y cosas del estilo: ni lo asimilan ni entienden nada de lo que oyen. No saben practicar lo que la casa de Dios les pide a los líderes y obreros y nunca lo conseguirán. No detectan ningún problema de trabajo, ya sean asuntos de personal, cuestiones de principios, problemas tecnológicos o profesionales. Por ello, cuando estas personas seudoespirituales son líderes se produce un reguero constante de problemas de personal y otras cuestiones de trabajo; además, no hacen más que llegar y acumularse los problemas tecnológicos o profesionales, y cuantos más se acumulan, más problemas surgen. En el ejercicio de las responsabilidades de estos falsos líderes, los asuntos de personal y de trabajo son cada vez más caóticos, y el rendimiento y la eficiencia en el trabajo decaen constantemente. En cuanto a la gestión de personas, se deja que se encarguen de ella los que están algo cualificados y tienen facilidad de palabra; estos se salen con la suya y saben controlar el trabajo y a la gente. A los malvados no se les refrena, no se les mantiene a raya ni se les purga, y a algunos que cumplen fielmente con el deber se les perturba tanto que se vuelven negativos y débiles, reticentes a cumplir con el deber o a comer y beber las palabras de Dios. Pierden la fe en el deber, la fe en Dios y la fe en la búsqueda de la verdad. No se saca partido adecuadamente de aquellos que tienen ciertas habilidades, que cuentan con competencias tecnológicas. Hay una delgada línea, un caos total, entre quien es una buena persona y quien es mala, entre quien tiene aptitud y quien no la tiene, entre quien debe ser cultivado y quien no. Sin embargo, los falsos líderes seudoespirituales están completamente ciegos ante esto; son incapaces de verlo. Cuando se trata de asuntos de personal, sin importar lo que la casa de Dios enseñe y recalque con respecto a los principios que se han de seguir en cuanto a quién purgar, a quién expulsar, a quién refrenar y a quién promocionar, los líderes seudoespirituales no comprenden, no entienden lo que oyen. Se aferran incuestionablemente a sus puntos de vista seudoespirituales. Estos falsos líderes piensan que, con sus explicaciones y bajo su tutela, cada persona tiene una función que desempeñar; no hay ningún caos, todos lo hacen bien, todos tienen fe y todos están dispuestos a cumplir con el deber. Creen que nadie teme ni la cárcel ni el peligro, pues todos tienen fortaleza para sufrir y ninguno está dispuesto a ser un judas. Estos líderes piensan que todo va de maravilla. Sin importar qué problemas graves surjan ni qué personas malvadas aparezcan, por más evidente que sea el problema, no lo ven. Aunque lo vean, no saben que es un problema y, aunque sí sepan que lo es, no saben resolverlo. Del mismo modo, los líderes seudoespirituales están aún más ciegos ante los innumerables problemas que se presentan en el trabajo y están en contradicción con los principios. Dicen: “He transmitido los principios de trabajo que debía transmitir, los he señalado una y otra vez y hasta he mandado a la gente escribirlos”. Sin embargo, no saben si le transmitieron todo esto a la persona adecuada, si las cuestiones que le transmitieron son correctas, en línea con los principios y con las palabras de Dios, y si son prácticas. En cuanto a ese pedacito de doctrina que predicaron, ¿a qué clase de personas puede contentarles su digestión? A los necios e ignorantes, a los incultos, tontos, idiotas e insensatos. Estas personas se quedan confundidas, creen que todo es palabra de Dios y que nada de eso puede estar equivocado. Esta doctrina solo puede saciar a gente así. Los líderes seudoespirituales no saben detectar los problemas que surgen en el trabajo; están ciegos ante ellos. Y, por supuesto, están aún más ciegos ante las cosas que implican tecnología o experiencia, pues son temas que sobrepasan todavía más su capacidad.

Extracto de ‘Cómo identificar a los falsos líderes (8)’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

¿Cuál es la principal característica de los falsos líderes seudoespirituales? Son excelentes predicadores. Ahora bien, lo que predican no es el camino verdadero ni el camino predicado por Dios. No es el camino de la verdad, sino mera doctrina literal. Se les da bien predicar la doctrina literal, dedicarse únicamente a las palabras y los textos de las palabras de Dios, ya sea recitándolos o meditándolos. En resumen, son especialmente diligentes y perseverantes a la hora de predicar la doctrina. Aparentemente, lo que hacen guarda relación con la verdad; no parece que interrumpan, interfieran, se comporten de forma inapropiada, digan o hagan nada malo. Así y todo, son incapaces de acometer un trabajo práctico o de cumplir con la más mínima responsabilidad, lo que en última instancia los incapacita para detectar cualquier problema de trabajo. Trabajan como si estuvieran ciegos; miran sin ver, no ven el problema, no saben detectarlo, así que ¿acaso pueden denunciarlo enseguida y dedicarse a buscar? Claro que no. ¿Es grave el problema de los falsos líderes seudoespirituales? ¿Son estas personas abominables, son repugnantes? (Son repugnantes). Creen conocer algunos trucos del trabajo, ser capaces de predicar algo de doctrina y de recitar muchas de las palabras de Dios, ser capaces de resumir minuciosamente y con precisión todos los aspectos de las exigencias de Dios a la gente, pero no saben hacer un trabajo práctico. Las palabras y doctrinas de las que se dotan, que entienden y conocen no pueden ayudarlos a cumplir con el deber de líder o de obrero, y ni mucho menos a descubrir y abordar los problemas con que se encuentren en el trabajo. ¿Está capacitado para el puesto un líder u obrero de este tipo? Es evidente que no. ¿Deberíais elegir a un falso líder seudoespiritual que no esté capacitado? (No). ¿Y lo habéis elegido alguna vez? (Sí). Cuento con que habéis elegido a unos cuantos. Alguien que ha creído en Dios desde hace muchos años, ha leído muchas de Sus palabras, ha escuchado muchos sermones, tiene abundante experiencia de trabajo y predicación o puede predicar durante horas os parece una persona que ha de ser apta para el trabajo. ¿Y con qué resultado? Tras elegirla descubrís un problema grave: resulta imposible encontrarla, su puerta siempre está cerrada, se ha apartado de los hermanos y hermanas. Sin embargo, otros piensan para sí: “Ha sido creyente todos estos años, entiende la verdad y tiene base. Debería tener estatura y saber resolver problemas; entonces, ¿por qué está siempre aislado? ¡Esto demuestra que tiene una gran carga! Desde que lo eligieron líder, se ha vuelto taciturno, habla distinto y ya no es como el resto de nosotros. Por eso casi no se le ve”. ¿Eso es lo que creéis? ¿Reelegiréis a un falso líder de este tipo? (No). ¿Por qué no? ¿Cuáles diríais que son las consecuencias de elegir a un ciego como guía? ¿Puede guiarte un ciego hacia una buena senda? Si está ciego, ¿cómo podría guiarte? Dondequiera que vaya y sea cual sea el trabajo que haga, necesita que otro lo guíe; él no tiene rumbo ni metas y predica la doctrina que entiende solo para que lo oigan, sin repercusión ni valor de verdad. Si lo veneras por saber predicar palabras y doctrina, ¿qué clase de persona eres? Un ciego, un necio, un tonto. Estás encantado de encontrarte con un ciego y le pides que te muestre el camino. Entonces, ¿no estás ciego tú también? ¿Para qué tienes ojos? Hay un dicho entre los incrédulos: un ciego guía a otros ciegos. Al elegir líderes seudoespirituales, eso es lo que ocurre.

Extracto de ‘Cómo identificar a los falsos líderes (8)’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

Los falsos líderes suelen decir cosas aparentemente correctas a simple vista para confundir y engañar al pueblo, lo que a su vez repercute negativamente en la entrada en la vida de esas personas. También acarrea consecuencias que no deberían producirse jamás. Las supuestas máximas y expresiones espirituales de los falsos líderes se pueden denominar herejías y falacias. A primera vista no parecen tener nada de malo, pero en realidad sirven para obstaculizar, interrumpir y confundir al pueblo en su entrada en la vida y en cuanto a la senda que sigue. Consiguen, incluso, que algunas personas malinterpreten a Dios, duden de Sus palabras y se opongan a ellas. Estos son los efectos de las palabras de los falsos líderes en el pueblo. Los falsos líderes utilizan esas herejías y falacias para guiar a los demás, de modo que, a la vez que estas personas siguen a Dios, dan lugar continuamente a nociones, resistencia y dudas acerca de Él. Así, con la confusión e influencia de los falsos líderes, se afianza una nueva religión. Esta nueva religión es como el cristianismo de hace 2000 años, que solo defendía palabras y enseñanzas humanas, como las de Pablo u otros discípulos, sin atenerse al camino de Dios. Lo que hacen los falsos líderes es engañar e impedir que el pueblo tome la senda normal y adecuada de búsqueda de la verdad. Lo sacan de la senda correcta de búsqueda de la verdad y lo llevan a una senda seudoespiritual, a una fe de tipo religioso. Cuando el pueblo está confundido, dirigido y guiado por falsos líderes, se inventa constantemente teorías, máximas, acciones o perspectivas que no tienen nada que ver con la verdad aunque parezcan totalmente correctas. Estas cosas están en total desacuerdo con la verdad y son absolutamente ajenas a ella. Sin embargo, guiados por los falsos líderes, todos las consideran la verdad y creen erróneamente que en realidad lo son. Piensan que alguien que hable bien, tenga fe de corazón y la profese de palabra es una persona que ha recibido la verdad. Engañado por estas ideas y estos puntos de vista, el pueblo no solo se vuelve incapaz de entrar en la verdad-realidad o en las palabras de Dios, de ponerlas en práctica o de vivir inmersa en ellas, sino que termina alejándose cada vez más de ellas. Parece hacerlo todo de acuerdo con las palabras de Dios, pero estas supuestas palabras de Dios no guardan relación alguna con las exigencias y la voluntad de Dios. No guardan relación con los principios-verdad. Entonces, ¿con qué guardan relación? Con las enseñanzas, las intenciones y los deseos y el entendimiento personales de los falsos líderes. Su manera de liderar introduce a más gente en ritos religiosos y normas férreas, en la mera doctrina literal, en el conocimiento y la filosofía. Aunque, a diferencia de los anticristos, los falsos líderes no llevan a los demás ante ellos ni ante Satanás, estas herejías y falacias se apoderan del corazón del pueblo de todos modos. Cuando el pueblo, consumido por estas herejías y falacias, cree erróneamente que ya ha recibido la vida, se vuelve un auténtico enemigo acérrimo de la verdad, de las palabras de Dios y de lo que Dios exige.

Extracto de ‘Cómo identificar a los falsos líderes (2)’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

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El fin de todas las cosas se está acercando, ¿quieres saber cómo el Señor recompensará el bien, castigará el mal y determinará el fin de cada uno? Bienvenido a contactarnos para descubrir la respuesta.

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