115. Principios para identificar a los incrédulos

(1) El que constantemente tiene una actitud de duda hacia la encarnación, las palabras y la obra de Dios, y cuya fe en Él se basa meramente en nociones e imaginaciones, es un incrédulo.

(2) El que no lee las palabras de Dios, no escucha los sermones y la comunicación, y no cumple con el deber de manera voluntaria, sino que se queja constantemente, esparciendo la negatividad, es un incrédulo.

(3) El que no busca la verdad ni la acepta cuando se enfrenta a un asunto, sino que trata siempre de penetrar en los temas y en las personas implicadas y sigue las reglas a rajatabla, es un incrédulo.

(4) El que no acepta ser juzgado o castigado, podado o tratado, y no tiene un corazón de reverencia hacia Dios ni se somete a Él en lo más mínimo, es un incrédulo.

Las palabras relevantes de Dios:

Como crees en Dios, debes poner tu fe en todas las palabras de Dios y en toda Su obra. Es decir, como crees en Dios, debes obedecerle. Si no puedes hacerlo, entonces no importa si crees en Dios o no. Si has creído en Dios por muchos años, pero nunca le has obedecido y no aceptas todas Sus palabras, y, en cambio, le pides que se someta a ti y actúe según tus propias nociones, entonces eres el más rebelde de todos; eres un incrédulo. ¿Cómo podría una persona así obedecer la obra y las palabras de Dios que no se ajustan a las nociones del hombre?

Extracto de ‘Los que obedecen a Dios con un corazón sincero, con seguridad serán ganados por Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

En su creencia en Dios, si las personas no tienen un corazón reverente a Dios, si no tienen un corazón obediente a Dios, entonces no solo no podrán hacer ninguna obra para Él, sino que, por el contrario, se convertirán en quienes perturban Su obra y lo desafían. Creer en Dios, pero no obedecerlo ni venerarlo y, más bien, resistirse a Él, es la mayor desgracia para un creyente. Si los creyentes son tan casuales y desenfrenados en sus palabras y su conducta como lo son los incrédulos, entonces son todavía más malvados que los incrédulos; son demonios arquetípicos.

Extracto de ‘Una advertencia a los que no practican la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”

Hay algunas personas cuya fe nunca ha sido reconocida en el corazón de Dios. En otras palabras, Él no los reconoce como seguidores suyos porque no elogia sus creencias. Para estas personas, independientemente de cuántos años hayan seguido a Dios, sus ideas y opiniones nunca han cambiado. Son como los incrédulos, se adhieren a sus principios y maneras de hacer las cosas y a las leyes de supervivencia y fe de los incrédulos. Nunca han aceptado la palabra de Dios como su vida ni creyeron que Su palabra fuera la verdad, ni tuvieron intención de aceptar Su salvación, y nunca lo reconocieron como su Dios. Consideran que creer en Dios es una especie de pasatiempo de aficionado, tratan a Dios como un mero sustento espiritual, por lo que no piensan que merezca la pena probar y entender Su carácter o Su esencia. Se podría decir que todo lo que corresponde al Dios verdadero no tiene nada que ver con estas personas, no están interesadas ni se les puede importunar para que presten atención. Esto se debe a que, en lo profundo de su corazón, una voz intensa les advierte siempre: “Dios es invisible e intocable, y Dios no existe”. Creen que intentar entender a esta clase de Dios no merece sus esfuerzos; y que al hacerlo se engañarían a sí mismos. Creen que simplemente al reconocer a Dios de palabra sin adoptar ninguna postura real o dedicarse a una acción real están siendo muy listos. ¿Cómo considera Dios a estas personas? Las ve como incrédulos. Algunos preguntan: “¿Pueden leer los incrédulos la palabra de Dios? ¿Pueden cumplir con sus deberes? ¿Pueden pronunciar las palabras: ‘Viviré para Dios’?”. Lo que los seres humanos ven con frecuencia son las demostraciones que exhiben en la superficie; no ven las esencias de las personas. Sin embargo, Dios no mira estas exhibiciones superficiales; Él sólo ve sus esencias interiores. Por tanto, esta es la clase de actitud y definición de Dios hacia estas personas.

Extracto de ‘Cómo conocer el carácter de Dios y los resultados que logrará Su obra’ en “La Palabra manifestada en carne”

Las personas el día de hoy no pueden desprenderse de las cosas de la carne; no pueden renunciar a los deleites de la carne el mundo, el dinero o su carácter corrupto. La mayoría de la gente va tras sus búsquedas de un modo superficial. De hecho, estas personas no albergan para nada a Dios en su corazón; aún peor, no temen a Dios. No tienen a Dios en sus corazones y, por lo tanto, no pueden percibir todo lo que Dios hace, y son aún más incapaces de creer las palabras que Él habla. Esta gente es demasiado carnal; está profundamente corrompida y carece de toda verdad. Lo que es más, no cree que Dios se pueda hacer carne. Cualquiera que no crea en Dios encarnado, es decir, cualquiera que no crea en el Dios visible o Su obra y Sus palabras, y en su lugar adore al Dios invisible en el cielo, es una persona que no tiene a Dios en su corazón. Estas personas son rebeldes y se resisten a Dios. Esta gente carece de humanidad y razón, por no decir nada de la verdad. Además, para esta gente, el Dios visible y tangible más aún no puede ser creído, sin embargo, consideran que el Dios invisible e intangible es el más creíble y también el más deleitoso. Lo que ellos buscan no es la verdad de la realidad ni tampoco la verdadera esencia de la vida, mucho menos la voluntad de Dios. Más bien, buscan la emoción. Cualesquiera que sean las cosas que les permitan conseguir más sus propios deseos, esto es, sin duda, lo que creen y lo que buscan. Solo creen en Dios con el fin de satisfacer sus propios deseos, no de buscar la verdad. ¿No son estas personas malhechoras?

Extracto de ‘Dios y el hombre entrarán juntos en el reposo’ en “La Palabra manifestada en carne”

Algunas personas no se regocijan con la verdad, mucho menos con el juicio. En cambio, se regocijan en el poder y las riquezas; tales personas se llaman buscadores de poder. Buscan exclusivamente aquellas denominaciones que tienen influencia en el mundo y solo buscan a pastores y maestros que provienen de seminarios. A pesar de haber aceptado el camino de la verdad, se mantienen en parte escépticos y son incapaces de dedicarse plenamente, con todo su corazón y toda su mente, su boca habla de sacrificarse por Dios, pero sus ojos se mantienen enfocados en los grandes pastores y maestros, y Cristo es dejado de lado. Sus corazones están obsesionados con la fama, la fortuna y la gloria. Ellos no creen en absoluto que un hombre tan exiguo pueda ser capaz de conquistar a tantos, que uno tan corriente sea capaz de perfeccionar a la gente. Ellos no creen en absoluto que estos don nadie entre el polvo y el estiércol sean la gente elegida por Dios. Ellos creen que si tales personas fueran los objetos de la salvación de Dios, entonces el cielo y la tierra estarían volteados al revés y todos los hombres se reirían a mandíbula batiente. Ellos creen que si Dios ha elegido a tales don nadie para ser perfeccionados, entonces esos grandes hombres se convertirían en Dios mismo. Sus perspectivas están manchadas de incredulidad; ciertamente, más que incrédulos, son simplemente bestias absurdas. Y es que sólo valoran la posición, el prestigio y el poder, y sólo tienen en alta estima a los grandes grupos y denominaciones. No tienen la menor consideración hacia aquellos dirigidos por Cristo; simplemente son traidores que le han dado la espalda a Cristo, a la verdad y a la vida.

Lo que tú admiras no es la humildad de Cristo, sino a esos falsos pastores de destacada posición. No adoras la belleza ni la sabiduría de Cristo, sino a esos licenciosos que se revuelcan en la inmundicia del mundo. Te ríes del dolor de Cristo, que no tiene lugar donde reclinar Su cabeza, pero admiras a esos cadáveres que cazan ofrendas y viven en el libertinaje. No estás dispuesto a sufrir junto a Cristo, pero te lanzas con gusto a los brazos de esos anticristos insensatos a pesar de que sólo te suministren carne, palabras y control. Incluso ahora tu corazón sigue volviéndose hacia ellos, su reputación, su estatus, su influencia. Aun así, continúas teniendo una actitud por la que la obra de Cristo te resulta difícil de soportar y no estás dispuesto a aceptarla. Por esto es que te digo que no te falta fe para reconocer a Cristo. La razón por la que lo has seguido hasta el día de hoy es sólo porque no tenías otra opción. En tu corazón siempre se elevan muchas imágenes altivas; no puedes olvidar cada uno de sus palabras y obras, ni de sus palabras y manos influyentes. Ellos permanecen, dentro de vuestros corazones, por siempre supremos y por siempre héroes. Pero esto no es así para el Cristo de hoy. Él permanece por siempre insignificante en tu corazón y por siempre indigno de tu veneración. Porque Él es demasiado corriente, tiene muy poca influencia y está lejos de ser elevado.

En cualquier caso, Yo digo que todos los que no valoran la verdad son incrédulos y traidores de la verdad. Tales hombres nunca recibirán la aprobación de Cristo.

Extracto de ‘¿Eres un verdadero creyente en Dios?’ en “La Palabra manifestada en carne”

Por encima de todo, hay algo que debes entender en tu fe en Dios: creer en Dios no significa únicamente creer en el nombre de Dios, y ni mucho menos tener fe en el Dios vago de tu imaginación. En cambio, has de creer que Dios es real, debes creer en la esencia de Dios, en Su carácter y en lo que tiene y es; debes creer que Dios gobierna el destino de la humanidad y gobierna el tuyo. Entonces, ¿qué se considera fe? Por un lado, ¿no debería cooperar la gente en ella y ponerla en práctica? Por ejemplo, a algunos les molesta una situación que les ocurre y les provoca una leve turbación espiritual, y piensan para sus adentros: "Fulanito tiene la culpa de lo que me ha pasado. Si él no fuera tan quisquilloso, yo no habría sentido tanta vergüenza". Buscan excusas y acaban culpando a otro, lo que los tranquiliza, y luego piensan que el problema se ha resuelto, que la dificultad ha terminado. ¿Qué piensas de este método de resolución de problemas? ¿Puede recibir la verdad una persona que practique así? ¿Muestra una actitud de obediencia a Dios? ¿Con qué perspectiva, y por qué medios, cree esa clase de personas en Dios? ¿Han aplicado las palabras "Dios gobierna el destino de la humanidad, todas las cosas y todos los acontecimientos están en Sus manos" a su vida cotidiana? Cuando analizan el problema utilizando la mente del hombre, cuando abordan el asunto empleando medios humanos, ¿creen en la soberanía de Dios, se someten a la soberanía de Dios y a lo que Él dispone sobre las personas, los asuntos y las cosas? (No). En primer lugar, no se someten; en segundo lugar, cometen un error aún más grave: son incapaces de aceptar de parte de Dios la situación y las personas, los asuntos y las cosas que Él dispone para ellos; no van más allá de lo superficial. No creen que Dios lo gobierne todo. Piensan para sus adentros: "¿Dios lo gobierna todo? ¿Puede gobernar Dios sobre tantas cosas? Eso es aplicar la doctrina a pies juntillas. Lo que me ha pasado a mí es distinto, ¡es una excepción!". Esto es una excepción, aquello es una excepción... Bajo su punto de vista, todo es una excepción, no hay una sola cosa gobernada por Dios, todo nace del hombre. ¿Esto es fe en Dios? ¿Refleja la esencia de la fe en Dios? No creen que Dios pueda regir sobre todas las cosas o que Dios pueda acomodar todas las cosas, todos los eventos y todas las situaciones. No pueden aceptar estas cosas de Dios. Sienten que todas las situaciones ocurren simplemente al azar, que son provocadas por las acciones humanas y no dispuestas por Dios. Así pues, ¿cuál es la esencia de su creencia? ¡Son incrédulos! La perspectiva de los incrédulos consiste en nunca aceptar una sola cosa proveniente de Dios, sino más bien emplear perspectivas, formas de pensar y métodos humanos para pensar mucho y devanarse los sesos para lidiar con cualquier cosa a las que se enfrentan. Esto es lo que hace un incrédulo. Cuando os tropecéis con este tipo de personas en el futuro, debéis desarrollar cierto discernimiento en relación con ellas. Tan pronto como se encuentran con un problema, ellas piensan y tienen ideas, estudian esto y aquello y luego lo intentan resolver con métodos humanos. O bien reconcilian las diferencias independientemente de los principios o culpan a ambas partes por igual, o se les ocurren excusas. Jamás han aceptado de Dios ningún tipo de situación que Él haya dispuesto ni nada que haya ocurrido a su alrededor. No creen que estas cosas hayan sido algo hecho por Dios. Generalmente insisten en que creen que el destino de la humanidad está en las manos de Dios y que están dispuestas a someterse a Su dominio y Sus arreglos. No obstante, eso no es lo que creen cuando se encuentran con un problema, no es así como entienden las cosas y nunca obedecen de esa manera. Así es un incrédulo.

Extracto de ‘El carácter corrupto solo se puede corregir al buscar la verdad y confiar en Dios’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

La forma más simple de describir la creencia en Dios es confiar en que hay un Dios y, sobre esta base, seguirlo, obedecerlo, aceptar Su dominio, orquestaciones y arreglos, escuchar Sus palabras, vivir y hacerlo todo de acuerdo con ellas, ser un verdadero ser creado, y temerlo y rechazar el mal; solo esto es la verdadera creencia en Dios. Esto es lo que significa seguir a Dios. Dices que sigues a Dios, pero en Tu corazón no aceptas las palabras de Dios ni Su dominio, orquestaciones y arreglos. Si siempre tienes nociones respecto a lo que hace Dios, y siempre lo malinterpretas y te quejas de ello; si siempre estás insatisfecho y mides y abordas lo que hace usando tus propias nociones e imaginaciones; si siempre tienes tu propio entendimiento, esto causará problemas. No estás experimentando la obra de Dios, y no tienes forma de seguirle de verdad. Eso no es creer en Dios.

¿Qué es exactamente la creencia en Dios? ¿Equivale la creencia en la religión a la creencia en Dios? Cuando la gente cree en la religión, sigue a Satanás. Solo cuando creen en Dios siguen a Dios, y solo aquellos que siguen a Dios creen de verdad en Él. ¿Es alguien que nunca aceptará las palabras de Dios como su vida una persona que cree en Dios? No importa cuántos años hayan pasado ante Dios o cuántos hayan estado en Su casa; si no creen en Dios, entonces Él no los reconoce. ¿Sobre qué base te reconoce Dios como uno de Sus seguidores? Que te reconozca uno de Sus seguidores depende de si actúas en todos los asuntos según Sus exigencias. Tu reconocimiento se produce de acuerdo con Sus palabras, no según cuántos cambios haya en tu comportamiento exterior ni cuánto tiempo pasas corriendo de aquí para allá por Él, sino según la senda que caminas y si buscas la verdad. Hay muchos que dicen que creen en Dios y pronuncian palabras de alabanza para Él, pero en sus corazones no aman las palabras pronunciadas por Dios ni están interesados en la verdad. En sus corazones siempre creen que solo si viven de acuerdo con las filosofías de Satanás y las diversas doctrinas del mundo exterior serán normales y podrán protegerse a sí mismos, que solo viviendo así darán valor a sus vidas en este mundo. ¿Es así alguien que cree en Dios y lo sigue? Si un famoso dicho de cualquier gran figura de renombre suena especialmente filosófico, lo tratas como la verdad, lo acatas como una máxima; pero en cuanto a las palabras de Dios, algunas parecen simples y directas y te harían sentirte como una persona honesta, que te ciñas escrupulosamente a tu puesto asignado y cumplas el deber de un ser creado, con firmeza. Eres incapaz de practicar estas palabras y no las tratas como la verdad. ¿Sigues a Dios? Puedes decir que has practicado Sus palabras, pero si Dios te presiona para que digas la verdad y te pregunta: “¿Qué has practicado? ¿Quién dijo las palabras que practicas? ¿Cuál es la base de los principios a los que te adhieres?”. Si esa base no son las palabras de Dios, entonces son las palabras de Satanás; lo que vives son las palabras de Satanás. Sin embargo, sigues diciendo que practicas la verdad y satisfaces a Dios, ¿acaso no es esto una blasfemia contra Él? Dios dice que la gente debe ser honesta, sin embargo, hay quienes no reflexionan sobre qué implica ser honesto, cómo deben practicar la honestidad o cuáles de las cosas que viven y revelan no son honestas y cuáles sí lo son. No contemplan la esencia de la verdad en las palabras de Dios, sino que al encontrarse un libro de los incrédulos y leerlo, dicen: “Estas son buenas palabras, incluso mejores que las de Dios. ‘Las personas leales siempre están cerca’, ¿no es eso lo mismo que dijo Dios? ¡Esta también es la verdad!”. Así que se atienen a esas palabras. ¿Qué es lo que viven cuando cumplen con estas palabras? ¿Son capaces de vivir la realidad de la verdad? ¿Existen muchas personas así? Adquieren un poco de conocimiento, leen unos pocos libros y adquieren un poco de perspectiva, y escuchan algún famoso refrán o dicho popular y lo tratan como la verdad. Actúan de acuerdo con estas palabras, y las aplican a sus deberes y a sus vidas de creencia en Dios, e incluso piensan que esto le satisface. ¿Acaso no es esto un juego de manos? ¿No es un engaño? ¡Es una blasfemia! Hay mucho de esto en la gente. Se atienen a las doctrinas populares que suenan bien y parecen correctas como si fueran la verdad. Dejan de lado las palabras de Dios, no les prestan atención y, no importa cuántas veces las lean, no se las toman a pecho ni las consideran la verdad. ¿Se trata de alguien que cree en Dios? ¿Acaso siguen a Dios? Tales personas creen en la religión, ¡siguen a Satanás! En sus corazones piensan que hay filosofía en las palabras dichas por Satanás, que esas palabras tienen un profundo significado, son sagradas, dichos sabios y, sin importar a qué más puedan renunciar, nunca serían capaces de dejarlas de lado. Para ellos sería como perder la vida o que les arrancaran el corazón. ¿Qué clase de persona es esta? Es una persona que sigue a Satanás.

Extracto de ‘La creencia en la religión nunca llevará a la salvación’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Si en su creencia en Dios las personas no viven frecuentemente ante Él, entonces no serán capaces de tener ninguna reverencia a Dios y, por ello, serán incapaces de rehuir el mal. Estas cosas están conectadas. Si tu corazón vive a menudo ante Dios, serás mantenido a raya y temerás a Dios en muchas cosas. No irás demasiado lejos ni harás nada disoluto. No harás aquello que es detestado por Dios y no pronunciarás palabras sin sentido. Si aceptas la observación de Dios y Su disciplina, evitarás hacer muchas cosas malvadas. De esta forma, ¿acaso no habrás rehuido el mal? Si, en tu creencia en Dios, a menudo te encuentras en un estado de desconcierto, sin saber si Dios está en tu corazón, sin saber lo que deseas hacer en tu corazón, y si no eres capaz de estar en paz delante de Dios y no oras a Dios o no buscas la verdad cuando algo te ocurre, si a menudo actúas de acuerdo con tu propia voluntad, vives de acuerdo con tu carácter satánico y revelas tu carácter arrogante, y si no aceptas el escrutinio de Dios o Su disciplina y no obedeces a Dios, entonces los corazones de esas personas siempre vivirán delante de Satanás y estarán controladas por Satanás y su carácter satánico. Por tanto, tales personas no tienen la más mínima reverencia por Dios. Simplemente son incapaces de rechazar el mal y, aún si no hacen cosas malvadas, todo lo que piensan sigue siendo malvado y no está conectado con la verdad y va en contra de esta. Entonces, en esencia ¿esas personas no tienen conexión con Dios? Aunque son gobernadas por Dios, nunca se han reportado delante de Dios; nunca han tratado a Dios como tal, nunca han tratado a Dios como el Creador que rige sobre ellos; nunca han reconocido que Dios es su Dios y su Señor, y nunca han considerado adorar a Dios con su corazón. Tales personas no entienden lo que significa temer a Dios y piensan que tienen el derecho de hacer el mal, y dicen: “Haré lo que me plazca. Me haré cargo de mis propios asuntos; no le incumbe a nadie más”. Piensan que tienen derecho a hacer el mal, y consideran la fe en Dios como una especie de mantra, como una forma de ceremonia. ¿Acaso esto no los hace no creyentes? ¡Son no creyentes!

Extracto de ‘Sólo si vives ante Dios en todo momento puedes caminar por la senda de la salvación’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Anterior: 114. Principios para identificar a los espíritus malignos que seducen al hombre

Siguiente: 116. Principios para identificar a diversas personas malvadas

Los desastres son frecuentes. ¿Quieres saber cómo recibir al Señor antes de los grandes? Contáctanos ahora y exploremos juntos para encontrar el camino.
Contacta con nosotros por Messenger
Contacta con nosotros por WhatsApp

Ajustes

  • Texto
  • Temas

Colores lisos

Temas

Fuente

Tamaño de fuente

Interlineado

Interlineado

Ancho de página

Índice

Buscar

  • Buscar en este texto
  • Buscar en este libro