102. Principios para identificar si alguien entiende los asuntos espirituales

(1) Primero, se debe considerar si, al leer las palabras de Dios, su comprensión de ellas es pura, y si puede sintetizar su propio estado corrupto y compararlo con lo que revelan las palabras de Dios.

(2) Comprobar si puede buscar la verdad y ponerla en práctica con palabras y hechos, o si todavía actúa según las nociones e imaginaciones o se atiene a las reglas.

(3) Considerar si puede identificar a cada tipo de persona; si trata a cada una de acuerdo con los principios; si, al escuchar habitualmente los sermones y la comunicación, puede entender la verdad y tener un camino de práctica.

(4) Comprobar si su discurso sobre el autoconocimiento es práctico, si se ha arrepentido realmente, y si sus puntos de vista sobre las cosas, su perspectiva sobre la vida y sus valores han sufrido una verdadera transformación.

Las palabras relevantes de Dios:

En lo que respecta a las palabras de Dios, los que no entienden las cuestiones espirituales no saben lo que dicen dichas palabras ni a qué se refieren; esas personas tampoco conocen los estados que Dios revela, ni aguantan la comparación con estas cosas. Tratan las palabras de Dios, todas y cada una, como reglas, letras, lemas y doctrina, y en ningún momento comprenden el verdadero significado de la frase “Las palabras de Dios son la verdad”. Esta es una expresión de la gente que no entiende los asuntos espirituales. [...] Los que sí entienden los asuntos espirituales pueden comprender la verdad, y pueden medirse contra ella; saben lo que revelan las palabras de Dios, cuál es la verdad en Sus palabras y cuáles son Sus. ¿Es lo mismo ser capaz de entender estas cosas que haber alcanzado la entrada? (No lo es). ¿A qué se refiere entonces “ser capaz de entender”? ¿Hacia qué está dirigido? Aquel que es capaz de examinarse a sí mismo a la luz de estas cosas; que es capaz de reconocer el carácter corrupto de la humanidad y los diversos estados, tal como los revela Dios; que es capaz de conocer, hasta cierto punto, los requerimientos de Dios; y es capaz de conocer los principios que se dicen en las palabras de Dios y Su voluntad, de una persona así, por tanto, se dice que tiene claridad y comprensión respecto a todas estas cosas, entiende los asuntos espirituales. Los que entienden los asuntos espirituales aguantan la comparación con las palabras de Dios al comer y beber de ellas; pueden entender Sus referencias y cuáles son Sus requisitos. Esto demuestra que tales personas tienen capacidad de recepción, así como el calibre y la capacidad de recibir la verdad.

Extracto de ‘Solo en la búsqueda de la verdad hay entrada en la vida’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

¿Cuáles son las expresiones de las personas que entienden los asuntos espirituales y las de las que no? Aquellos que no entienden los asuntos espirituales no saben absolutamente nada del significado de la verdad o de los estados, antecedentes y referentes de los que habla Dios. No pueden entenderlos ni compararse con ellos. Aquellos que sí entienden los asuntos espirituales son todo lo contrario. Por ejemplo, cuando comunico sobre el tema de la desobediencia de la gente, algo que incluye su severidad, egoísmo, necedad, su antagonismo hacia Dios, su oposición y sus malentendidos sobre Él, y cuando hablo de todos los estados que involucran este tema —ya sea a través de ejemplos o hablando sobre un aspecto de la verdad o señalando un estado que es exactamente el estado en tu corazón, o tal vez simplemente hablando sobre temas dentro de los principios relacionados— tú entiendes, y algunas imágenes flotan a la superficie de tu mente y pensamientos, y dices: “¡Resulta que mi estado fue de desobediencia aquella vez!”. O cuando la conversación se convierte en malentendidos sobre Dios, si miras los estados y expresiones que has revelado, y te das cuenta de que se debe a un malentendido sobre Dios que la gente tenga tales ideas, o tales peticiones e imaginaciones sobre Él, entonces eso significa que has soportado esa comparación. Cuando hablo de antagonismo hacia Dios y oposición a Él, si tienes tales sentimientos y vives en tal estado o tal carácter o esencia está dentro de ti, puedes usas tales cosas para comparar. ¿Qué cosas puedes someter a tal comparación? Las ideas y los pensamientos, o las acciones y comportamientos que manifiestas, pueden ser universalmente comprobados; esto significa que eres capaz de entender lo que Dios dice y lo que se predica en los sermones, y saber cuál de tus propios comportamientos y tus propias revelaciones, manifestaciones, estados y esencias son los mismos que los revelados por Dios y predicados en los sermones. Estas son las expresiones de quien entiende los asuntos espirituales.

Extracto de ‘Solo en la búsqueda de la verdad hay entrada en la vida’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

¿Cuál es la expresión primaria del modo en que los que no entienden de asuntos espirituales buscan la verdad? Su práctica de la verdad se manifiesta como seguir reglas al pie de la letra; hablan a las personas de la doctrina, y aplican rígidamente los métodos de los demás. Entonces, ¿cuál es la esencia de estas personas? ¿Qué les lleva a confundir el cumplimiento de las reglas con la búsqueda de la verdad? ¿Qué es lo que ha conducido a este problema? Existe una causa fundamental, ¿la encontráis? (Tales personas son arrogantes y santurronas por naturaleza. No buscan la verdad, sino que tratan lo que creen que es correcto como si fuera la verdad). Eso es cierto para algunos que no entienden los asuntos espirituales, pero no es la raíz del problema. Cuando estas personas que no entienden de asuntos espirituales y a quienes les encanta seguir las reglas, escuchan la verdad y los sermones, lo hacen con bastante diligencia, con una atención cuidadosa, especialmente aquellas cosas que tienen que ver con su propia práctica. Escuchan atentamente las ideas de cómo cumplir con sus deberes, por ejemplo, o de cómo hacer bien lo que deben. El problema principal es que no pueden comparar el contenido de los sermones que oyen con sus propios estados. Por ejemplo, en cuanto oyen una discusión sobre la rebeldía humana, dicen: “¿Rebeldía? ¡Yo no soy rebelde! Como eso no está permitido, si alguna vez me encuentro con este tipo de situación, mantendré la boca cerrada, trataré de estarme quieto, evaluaré la situación y haré lo que hacen todos los que me rodean”. Después de oír algo, toman de ello su propio conjunto de estilos lógicos y métodos de práctica, pero en el fondo sus pensamientos se enturbian respecto a la verdad y a los diversos estados expuestos y mencionados en los sermones. ¿Qué significa que sus pensamientos son turbios? Significa que no entienden lo que se dice, y piensan para sí: “¿Qué es toda esta comunicación? ¿Por qué no decirlo todo de manera un poco más simple? ¡Hoy es una clase de comunicación y mañana es otra!”. Desde su punto de vista, consiste simplemente en efectuar un cambio en el propio carácter, en hacer lo que se te dice. No pueden compararse a estos estados y a este carácter corrupto. Les pasa esencialmente lo mismo cuando se trata de las diversas revelaciones, pensamientos, ideas, intenciones y manifestaciones del carácter corrupto del hombre que surgen en diferentes ambientes en el proceso de entrada en la vida: están vacíos y no se pueden comparar con estas cosas. ¿Cómo se siente la gente que no se puede comparar con estas cosas cuando oye la verdad? (Sienten que se refiere a otras personas y que no tiene ninguna relación con ellos). Ese es su rasgo principal: cuando se mencionan cosas malas, creen que todas ellas se aplican a los demás, pero cuando se mencionan reglas que pueden seguir y comprender, sienten que son relevantes para ellos. Cuando se trata de cosas que implican estados, cambios en el carácter y la esencia-naturaleza de una persona, no las reconocen; no pueden aceptarlas y no las entienden. Todos los que no entienden los asuntos espirituales tienen esta característica en común. Es decir, no aguantan la comparación con todo lo que Dios dice que revela los diversos estados y manifestaciones de las personas y las revelaciones de su esencia, y no tienen el menor discernimiento; siempre están comparando manzanas con naranjas. Es como si cuando les preguntas si han comido, te dicen que no han bebido agua o, si les preguntas si tienen sueño, dicen que no tienen sed. Tal situación, tal estado de las cosas, ocurre muy a menudo.

Extracto de ‘Solo en la búsqueda de la verdad hay entrada en la vida’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

La principal expresión de la gente que no entiende los asuntos espirituales es la estricta adhesión a las reglas. Con frecuencia toman una frase o un evento y lo señalan como una regla o un modo a seguir. Entonces, ¿acaso esta gente trata la verdad de la misma manera? Los que no entienden los asuntos espirituales recuerdan un aspecto de las manifestaciones de la verdad que has comunicado hoy; señalan esas palabras y comportamientos como reglas que han de ser practicadas, recordando sin falta cada una de ellas. Luego, la próxima vez, al encontrarse con una situación diferente y sin comunicación de nadie, aplicarán indiscriminadamente esos métodos y reglas anteriores y los pondrán en práctica. Se trata de una manifestación concreta de personas que no entienden los asuntos espirituales. ¿Cómo se sienten esas personas mientras se adhieren así a las reglas? (Cansadas). No se sienten cansadas; en ese caso, pararían. Sienten que están practicando la verdad; no les parece que se estén adhiriendo a un conjunto de reglas ni que no entiendan los asuntos espirituales. Menos aún les parece que no han entendido la verdad o cuáles son los principios de verdad. Por el contrario, creen que han comprendido la faceta práctica de la verdad, así como los principios de esta; al mismo tiempo, creen que han comprendido la voluntad de Dios y, que si pueden actuar según sus reglas habrán entrado en esa faceta de la verdad, al tiempo que creen estar satisfaciendo siempre la voluntad de Dios y poniendo en práctica la verdad. ¿Es semejante práctica dogmática de la verdad realmente una expresión de la búsqueda de la misma? (No). Es una expresión de la clase de personas que no entienden los asuntos espirituales, que están limitados por la convención y son perezosos. Al encontrarse con un problema, esta clase de personas no buscan la verdad; no piensan en ella ni la examinan o la investigan en detalle. Es más, incluso si examinaran la verdad, seguirían sin poder entenderla. ¿Por qué no pueden entenderla? En el fondo se debe a que no tienen comprensión de los asuntos espirituales.

Extracto de ‘Solo en la búsqueda de la verdad hay entrada en la vida’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

No importa cuántos años hayan creído en Dios o cómo parezcan buscar la verdad, las personas que no entienden los asuntos espirituales jamás tienen ningún progreso. No importa cuántos años hayan sido creyentes, las personas que no entienden los asuntos espirituales ignoran el significado de conocerse a sí mismas y qué es un carácter corrupto. No son conscientes de en qué consiste la manifestación de un carácter arrogante cuando se encuentran con un problema o en qué consiste la manifestación del sometimiento a la verdad. No saben cómo conducirse como personas honestas o qué clase de comportamiento es deshonesto. No saben qué es la obediencia o lo que significa rebelarse, oponerse y rechazar las orquestaciones y disposiciones de Dios. No saben qué es la buena voluntad humana ni lo que significa practicar de acuerdo con la verdad y someterse a las orquestaciones y disposiciones de Dios. No saben si han sido leales a la hora de llevar a cabo su deber o si han sido descuidados o qué caracteres corruptos se han revelado en ellos, cuáles son sus motivaciones o si la senda por la que caminan es la correcta. No saben si la perspectiva de su práctica es correcta o qué clase de comportamiento ama o desprecia Dios. No tienen idea de las diferencias entre estas minucias. Creen que si continúan actuando de esta manera están destinados a ser elogiados por Dios, que deben hacer cualquier cosa que les venga a la mente; es muy simple y no involucra ningún detalle. Algunas personas tienen entendimiento espiritual, pero no buscan ni practican la verdad; solo buscan trabajar duro o hacer algún servicio. Algunas personas no tienen ningún entendimiento espiritual, y no comprenden los asuntos espirituales de la vida. Simplemente se ciñen a las reglas y no hacen nada más. Solo se limitan a leer las palabras de Dios y a llevar una vida espiritual normal. Cuando llevan a cabo su deber no holgazanean ni provocan problemas. No hacen deliberadamente cosas que provoquen interrupciones o perturbaciones. Hacen lo que se les pide que hagan y se apegan a principios sencillos. Sin embargo, en lo que se refiere a los detalles, a los estados involucrados en la entrada en la vida y a las diversas perspectivas y actitudes, los ignoran por completo. Cuando hablas de resolver nociones, no piensan que tengan alguna noción; piensan que todas sus nociones ya se han resuelto y que lo que estás comunicando no tiene nada que ver con ellos. No saben a qué nociones te refieres o cuál es la realidad de la verdad de lo que estás compartiendo. Cuando hablas de conocerte a ti mismo, dicen: “¿Acaso el hombre no es rebelde y arrogante? Cuando uno se encuentra con un problema, no debe ser rebelde ni alardear, sino que debe ser modesto y humilde. ¿No es esto suficiente?” Cuando hablas de obediencia, dicen: “¿Obediencia? Sigues diciendo que esto es obediencia y aquello no... ¿Cómo puede ser tan complicado?” Cuando dices que las personas deben abandonarse a sí mismas y disciplinarse o que deben amar a Dios, y cuando se encuentran en cierto ambiente y deben hacer a un lado sus propias motivaciones y ambiciones, dicen: “Yo no tengo tantas motivaciones y ambiciones”. Así de simplista es su pensamiento. ¿Pueden tales personas obtener, al final, la verdad? (No). ¿Cuál es su actitud hacia la verdad? No piensan que haya corrupción en ellas y piensan que ya han escuchado todo esto antes, y que es más o menos lo mismo: obedece y haz lo que se te dice. Pero ¿es así de simple? Algunas personas, cuando ven que otras son negativas y débiles, dicen: “¡Simplemente ama a Dios! ¿Por qué eres negativo?”. Así de simple es su mente y ellos no comprenden los asuntos espirituales. ¿Qué significa cuando las personas no comprenden los asuntos espirituales? Significa que, sin importar lo que digas o de qué aspecto de la verdad hables, todo les parece teoría. No comprenden lo que está en juego ni por qué estás compartiendo esta enseñanza. No entienden nada de este aspecto de la verdad, de cuál es su relación con la entrada de las personas y con su vida de fe en Dios, cómo se relaciona con las dificultades con las que se encuentran las personas en la vida real y las actitudes corruptas que revelan, cuál es la relación entre la verdad y la humanidad y entre la verdad y la conciencia. Ignoran completamente qué tienen que ver estos detalles y las palabras pronunciadas por Dios con lo que se revela y manifiesta en la vida real de las personas y lo que las personas deben practicar. No comprenden lo que escuchan; todo lo que escuchan son letras y doctrinas como “Obediencia, lealtad, no seas superficial, no provoques interrupciones o perturbaciones”, de lo cual sacan la siguiente conclusión: “No necesito recordar nada de eso. Simplemente haré lo que Dios pide; estoy feliz de hacer servicio”. No saben que, además de hacer servicio, el hombre posee muchas corrupciones, así como ambiciones, deseos, preferencias, nociones y fantasías. Hay muchas cosas dentro de las personas que todavía deben abordarse, y cuando Dios dice estas palabras, Él está pidiendo que las personas resuelvan estas cosas y las reemplacen con la verdad. El objetivo de Dios al hablar de estas verdades es hacer que las comprendas y las aceptes, después de lo cual estas verdades pueden utilizarse para resolver los problemas en la vida real, para resolver las dificultades que tengas de modo que estas verdades se conviertan en tu realidad y se manifiesten en ti. Lo que se revela en ti, entonces, ya no es arrogancia, ambición, deseos, nociones, fantasías, conocimiento y filosofía, sino la realidad de la verdad. Las personas que no tienen entendimiento espiritual no comprenden esto. Después de años de escuchar sermones, piensan: “¿Cómo es que cada sermón es más o menos lo mismo? Has estado predicando durante varios años acerca de conocerse a uno mismo. ¿No es simplemente cuestión de reconocer las propias debilidades mortales y la propia corrupción?”. Otros dicen que los sermones actuales son más profundos y detallados que antes, pero ellos no lo perciben. Estas son las manifestaciones de las personas que no tienen entendimiento espiritual.

Extracto de ‘Solo aquellos que comprenden la verdad entienden los asuntos espirituales’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Que entiendas o no los asuntos espirituales no tiene nada que ver con cuanto tiempo te tome comprender la verdad. Tiene que ver con si comprendes verdaderamente este aspecto de la verdad. Si después de escuchar una verdad sientes que la comprendes, pero luego te topas con un problema y resulta que no es así, entonces no entiendes los asuntos espirituales. Si en ese momento alguien siente que ha comprendido lo que se dijo, pero no lo capta por completo, y después de experimentarlo durante un tiempo le queda claro y comprende este aspecto de la verdad, entonces esa persona tiene entendimiento espiritual. No tiene nada que ver con cuántas palabras y frases entiendan. Se relaciona con el calibre de la persona, así como con la senda que recorre y con su búsqueda. Hay algunos anticristos que tienen un buen calibre. Una vez que les has predicado, pueden repetir lo que les dijiste e, incluso, sacan conclusiones al respecto para que, después de que otros los oigan hablar, les parezca más claro que el sermón que diste. Sin embargo, cuando algo les ocurre a estos anticristos, sus acciones están completamente en conflicto con las doctrinas que comprendieron y no pueden aplicar lo que entienden. Los sermones que dan hacen parecer que comprenden este aspecto de la verdad y, por tanto, deberían saber qué hacer y ser capaces de comprender los principios cuando algo les ocurre. No obstante, cuando les pasa algo, transmiten el mensaje equivocado y tienden a adoptar alguna otra teoría, lo cual prueba que ellos no comprenden este aspecto de la verdad y que lo que están predicando solo es doctrina para ellos, una especie de teoría, y no comprenden la verdad. Cuando los escuchas predicar la doctrina, parece como si la comprendieran muy bien, pero, de hecho, no tienen entendimiento espiritual; no comprenden la verdad y tampoco la buscan.

Extracto de ‘Solo aquellos que comprenden la verdad entienden los asuntos espirituales’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Las personas astutas y las que tienen verdadero calibre y entienden los asuntos espirituales son buscadoras de la verdad; aunque le pase algo diez veces, en tal vez ocho de esos casos serán capaces de lograr alguna inspiración, aprender alguna lección, lograr algún esclarecimiento y hacer algún progreso. Cuando le acaecen las cosas a un necio diez veces, a uno que no entiende los asuntos espirituales, ni una sola va a beneficiar a su vida, lo va a cambiar o le hará entender su naturaleza; y ese será su fin. Caen cada vez que les ocurre algo, y cada vez que caen necesitan de alguien que los apoye y los persuada. Si no los apoyan o persuaden, no pueden levantarse. Si cada vez que ocurre, hay peligro de que caiga, y cada vez están en peligro de degenerarse, ¿no es este el final para ellos? ¿Existen otras razones para que estas personas inútiles sean salvadas? La salvación de Dios para la humanidad de aquellos que aman la verdad, de la parte de ellos con voluntad y determinación, y de la parte de ellos que es su anhelo por la verdad y justicia en su corazón. La determinación de una persona se refiere a la parte de ellos dentro de su corazón que anhela la justicia, la bondad y la verdad, y que posee conciencia. Dios salva esta parte de la gente, y a través de ella Él cambia su carácter corrupto para que puedan comprender y obtener la verdad, para que su corrupción pueda ser purificada y su carácter de vida pueda transformarse. Si no posees estas cosas en ti, no puedes ser salvado. Si dentro de ti no existe amor por la verdad y si no aspiras a la justicia y a la luz, si cuandoquiera que te encuentres con el mal no tienes la voluntad para desechar las cosas malignas ni la determinación para padecer dificultades; si, además, tu conciencia está adormecida, si tu capacidad de recibir la verdad también lo está, si no tienes sincronía con la verdad y los acontecimientos que surjan, y si no tienes discernimiento en todas las cosas y eres incapaz de manejar o resolver las cosas por tu cuenta, no hay forma de ser salvado. Tal persona no tiene nada por lo que se la pueda recomendar, nada con lo que merezca la pena obrar. Su conciencia está adormecida, su mente confusa, no ama la verdad ni anhela la justicia en el fondo de su corazón, y no responde por muy clara o transparentemente que hable Dios acerca de la verdad, como si estuviera muerta. ¿Acaso no han acabado las cosas para ellos? Una persona a la que le quede aliento puede salvarse mediante la respiración artificial, pero si la persona ya ha muerto y su alma ha partido, la respiración artificial será inútil. Si cuando te encuentras un problema te encoges y tratas de evitarlo, eso significa que no has dado testimonio; por tanto, nunca puedes ser salvado, y estás completamente acabado.

Extracto de ‘Las personas confundidas no pueden ser salvas’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

A la hora de determinar si alguien tiene entendimiento espiritual, ¿es aceptable observar únicamente si entiende el significado literal de las palabras de Dios? (No). Así pues, ¿qué significa exactamente tener entendimiento espiritual? ¿Cómo puede lograrse un entendimiento espiritual completo? Por una parte, una persona debe ansiar las palabras de Dios, debe esforzarse por comprender Sus palabras y aprender a contemplarlas, leerlas en oración, compartirlas y buscarlas. ¿Qué es lo más importante? Debe practicar y experimentar las palabras de Dios. Una vez que las has practicado y experimentado, estas palabras se convierten en tu realidad. Solo entonces puedes comprender verdaderamente a qué se refieren las palabras y qué verdades contienen. Solo entonces puedes lograr un entendimiento espiritual completo. Sin embargo, alcanzar el entendimiento espiritual no es la meta. ¿Cuál es la meta? La meta es practicar la verdad y entenderla. Si tienes una senda para practicar la verdad y sabes cómo practicarla y, si después de practicarla, eres capaz de comprender la verdad en tu interior y llegas a conocer las relaciones y los principios de la práctica dentro de ti, entonces eres una persona con entendimiento espiritual y se habrá alcanzado el resultado de entender la verdad.

Extracto de ‘Solo aquellos que comprenden la verdad entienden los asuntos espirituales’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Hay algunos que no entienden de asuntos espirituales, pero cuya humanidad es, sin embargo, bastante buena. Pagan el precio y se esfuerzan de buena gana, y prestan atención a lo que Dios dice con corazón de obediencia. Sin embargo, cuando se trata de la verdad, no tienen la capacidad de ser receptivos. No obstante, si son capaces de entender algunas de las palabras de Dios, pueden evaluarse a sí mismos con ellas y luego son poseedores de una entrada y una práctica, entonces tales personas tienen la esperanza de ser salvados. Pueden llegar a entender poco a poco asuntos espirituales al someterse a tal experiencia por un tiempo. Cuanto más intensamente lean las palabras de Dios, más les esclarecerá el Espíritu Santo; podrán comparar lo que entiendan de las palabras de Dios con sus propios estados, aceptar Su trato y poda, Sus pruebas y refinamiento, y Su juicio y castigo. Por ello, pagarán el precio y al final podrán lograr el correspondiente cambio de carácter. Tal persona es considerada también como alguien que busca la verdad. ¿Tienen esperanza de ser salvadas aquellas personas que se considera que buscan la verdad? ¿Qué decís? La tienen; por lo tanto, a tales personas no se les puede aplicar la “pena de muerte”. Por el contrario, es difícil decir cuál será el desenlace de la clase de personas que pueden entender la verdad y soportar la comparación, si bien nunca entrar en ella. ¿Cuál es la raíz de este problema? Es su actitud hacia la verdad, que es de desprecio y desdén. ¿Qué significa “desdén”? Significa no poder aceptar la verdad; significa despreciar la verdad. Significa no reconocer las palabras de Dios como verdad, y no considerarlas importantes. Por mucho que entiendan lo que oyen, no practican; y por mucho que se sometan a comparación con las palabras de Dios y sepan qué clase de personas son, no practican. La propia palabra “práctica” no tiene ninguna relación con tales personas, y su salvación no llegará fácilmente.

Extracto de ‘Solo en la búsqueda de la verdad hay entrada en la vida’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

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