119. Principios para identificar a los fariseos

(1) Los fariseos son esencialmente hipócritas, humildes y pacientes por fuera, pero por naturaleza insidiosos y malévolos. Odian la verdad y se oponen a Dios.

(2) Los fariseos son especialmente arrogantes y santurrones. A menudo predican letras y doctrinas para seducir a los demás y que estos los adoren y obedezcan, pero no aceptan la verdad en absoluto.

(3) Los fariseos sufren y pagan un precio solo para ganar bendiciones y ser coronados. Se centran en el cumplimiento de las reglas y los rituales religiosos, sin practicar nunca la verdad.

(4) Los fariseos solo buscan una falsa espiritualidad. Pronuncian palabras vacías de autoconocimiento, seducen y atrapan a otros, y nunca se arrepienten o cambian de verdad.

Versículos bíblicos como referencia:

“Y cuando oréis, no seáis como los hipócritas; porque a ellos les gusta ponerse en pie y orar en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos por los hombres” (Mateo 6:5).

“Los escribas y los fariseos se han sentado en la cátedra de Moisés. De modo que haced y observad todo lo que os digan; pero no hagáis conforme a sus obras, porque ellos dicen y no hacen. Atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre las espaldas de los hombres, pero ellos ni con un dedo quieren moverlas. Sino que hacen todas sus obras para ser vistos por los hombres; pues ensanchan sus filacterias y alargan los flecos de sus mantos; aman el lugar de honor en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, y los saludos respetuosos en las plazas y ser llamados por los hombres Rabí” (Mateo 23:2-7).

“Pero, ¡ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres, pues ni vosotros entráis, ni dejáis entrar a los que están entrando. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque devoráis las casas de las viudas, aun cuando por pretexto hacéis largas oraciones; por eso recibiréis mayor condenación.

¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque recorréis el mar y la tierra para hacer un prosélito, y cuando llega a serlo, lo hacéis hijo del infierno dos veces más que vosotros.

¡Ay de vosotros, guías ciegos!, que decís: ‘No es nada el que alguno jure por el templo; pero el que jura por el oro del templo, contrae obligación’. ¡Insensatos y ciegos!, porque ¿qué es más importante: el oro, o el templo que santificó el oro? También decís: ‘No es nada el que alguno jure por el altar; pero el que jura por la ofrenda que está sobre él, contrae obligación’. ¡Ciegos!, porque ¿qué es más importante: la ofrenda, o el altar que santifica la ofrenda? Por eso, el que jura por el altar, jura por él y por todo lo que está sobre él; y el que jura por el templo, jura por él y por el que en él habita; y el que jura por el cielo, jura por el trono de Dios y por el que está sentado en él.

¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque pagáis el diezmo de la menta, del eneldo y del comino, y habéis descuidado los preceptos de más peso de la ley: la justicia, la misericordia y la fidelidad; y estas son las cosas que debíais haber hecho, sin descuidar aquellas. ¡Guías ciegos, que coláis el mosquito y os tragáis el camello!

¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque limpiáis el exterior del vaso y del plato, pero por dentro están llenos de robo y de desenfreno. ¡Fariseo ciego! Limpia primero lo de adentro del vaso y del plato, para que lo de afuera también quede limpio.

¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera lucen hermosos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia. Así también vosotros, por fuera parecéis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía y de iniquidad.

¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque edificáis los sepulcros de los profetas y adornáis los monumentos de los justos, y decís: ‘Si nosotros hubiéramos vivido en los días de nuestros padres, no hubiéramos sido sus cómplices en derramar la sangre de los profetas’. Así que dais testimonio en contra de vosotros mismos, que sois hijos de los que asesinaron a los profetas. Llenad, pues, la medida de la culpa de vuestros padres. ¡Serpientes! ¡Camada de víboras! ¿Cómo escaparéis del juicio del infierno? Por tanto, mirad, yo os envío profetas, sabios y escribas: de ellos, a unos los mataréis y crucificaréis, y a otros los azotaréis en vuestras sinagogas y los perseguiréis de ciudad en ciudad, para que recaiga sobre vosotros la culpa de toda la sangre justa derramada sobre la tierra, desde la sangre del justo Abel hasta la sangre de Zacarías, hijo de Berequías, a quien asesinasteis entre el templo y el altar. En verdad os digo que todo esto vendrá sobre esta generación” (Mateo 23:13-36).

Las palabras relevantes de Dios:

¿Cuál es la definición del término “fariseo”? Se trata de alguien hipócrita, falso y que actúa en todo lo que hace, fingiendo ser bueno, amable y positivo. ¿Así son en realidad? Son hipócritas, así que todo lo que se manifiesta y se revela en ellos es falso; todo es pretensión: no es su verdadero rostro. Su verdadero rostro está oculto dentro de su corazón; está fuera de la vista. Si las personas no buscan la verdad, si no entienden la verdad, entonces ¿en qué se convierten las teorías que han adquirido? ¿Acaso se convierten en palabras de doctrina de las cuales las personas hablan a menudo? Las personas utilizan las denominadas doctrinas correctas para fingir y para presentarse con una apariencia agradable. Dondequiera que van, a las personas les parecen correctas y buenas las cosas de las que hablan, lo que dicen y su conducta externa. Todo está alineado con las nociones y gustos del hombre. A ojos de los demás, son devotos y humildes. Son capaces de tener paciencia y tolerancia, y pueden amar a los demás y a Dios; pero en realidad, todo esto es falso. Todo es una farsa y una forma de mostrarse al exterior. Por fuera, son leales a Dios, pero en realidad sólo están actuando para que otros los vean. Cuando nadie mira, no tienen ni pizca de lealtad y todo lo que hacen es superficial. En apariencia, han abandonado a su familia y su carrera, trabajan duro y se esfuerzan, pero en realidad ¡están beneficiándose en secreto de la iglesia y robándose las ofrendas! ¡Todo lo que revelan externamente, su conducta, todo es falso! En eso consiste un fariseo hipócrita. ¿De dónde vienen estas personas, los “fariseos”? ¿Se aparecen entre los no creyentes? Todos ellos aparecen entre los creyentes. ¿Por qué estos creyentes se convierten en ellos? ¿Podría ser que las palabras de Dios los transformaron así? ¿Cuál es la razón principal de que se convirtieran en ese tipo de personas? Han tomado la senda equivocada. Han adoptado las palabras de Dios como una herramienta con la cual armarse; se arman con estas palabras y las tratan como capital para asegurarse un sustento y conseguir algo a cambio de nada. No hacen más que predicar doctrinas, pero nunca han puesto en práctica esas palabras. ¿Qué clase de personas son las que continúan predicando palabras y doctrinas a pesar de nunca haber seguido el camino de Dios? Son unos fariseos hipócritas. Su supuesto buen comportamiento y buena conducta, esa pequeñez que han abandonado y entregado, es completamente forzado, todo es un acto que montan. Son completamente falsos; todo es pretensión. En el corazón de estas personas no existe la más mínima reverencia hacia Dios y ni siquiera tienen una verdadera creencia en Dios. Más que eso, pertenecen a los no creyentes. Si las personas no buscan la verdad, caminarán por este tipo de senda y se convertirán en fariseos. ¿No es eso aterrador?

Extracto de ‘Seis indicadores de progreso en la vida’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

¿Cuál era la principal manifestación de hipocresía de los fariseos? Que solo estudiaban detenidamente las Escrituras y no buscaban la verdad. Cuando leían las palabras de Dios, no oraban ni buscaban; en cambio, estudiaban las palabras de Dios, lo que Dios había dicho y hecho, y entonces convertían Sus palabras en una especie de teoría, en una doctrina que enseñaban a los demás. Esto significa estudiar detenidamente las palabras de Dios. ¿Y por qué lo hacían? ¿Qué estudiaban detenidamente? Bajo su punto de vista, esas no eran las palabras de Dios, no eran las manifestaciones de Dios, y ni mucho menos la verdad, sino más bien una modalidad de erudición. Dicha erudición, para ellos, debía ser transmitida, difundida, y esta habría sido la única manera de difundir el camino de Dios y el evangelio. A eso llamaban “predicar” y el sermón que predicaban era teología.

[…] Los fariseos consideraban la teología y la teoría que dominaban como una especie de saber, un instrumento para condenar a las personas y evaluar si tenían razón o no. Lo llegaron a utilizar con el Señor Jesús; así fue como lo condenaron. Su valoración de las personas y su manera de tratarlas nunca se basaron en su esencia ni en si tenían o no razón en lo que decían, y menos aún en la fuente o procedencia de sus palabras. Condenaban y evaluaban a la gente basándose exclusivamente en palabras y doctrinas inflexibles que dominaban. Por ello, aunque estos fariseos sabían que lo que hacía el Señor Jesús no era pecado ni contravenía la ley, lo condenaron igualmente, pues lo que Él decía parecía estar reñido con el saber y la erudición que ellos dominaban y con la teoría teológica que explicaban. Y los fariseos no querían soltar el control de estas palabras y frases, se aferraban a este saber y no se desprendían de él. ¿Cuál fue el único resultado posible al final? No quisieron reconocer que el Señor Jesús era el Mesías que habría de llegar ni que había verdad en lo que Él decía, y menos todavía que lo que Él hacía estaba en consonancia con la verdad. Condenaron al Señor Jesús con acusaciones sin fundamento, pero en realidad, dentro de sí, ¿sabían si eran legítimos estos pecados por los que lo condenaron? Lo sabían. Entonces, ¿por qué, pese a ello, lo condenaron de ese modo? (No querían creer que fuera posible que el todopoderoso Dios que tenían presente fuera el Señor Jesús, esta imagen de un Hijo del hombre corriente). No querían aceptar este hecho. ¿Y cuál era la naturaleza de su negativa a aceptarlo? ¿No había en esto un intento de razonar con Dios? Lo que querían decir era: "¿Sería capaz Dios de hacer eso? Si Dios se hubiese encarnado, debería haber nacido, sin duda, de un linaje distinguido. Es más, debe aceptar la tutela de los escribas y fariseos, adquirir este saber y leer mucho las Escrituras. Solo cuando tenga este saber podrá adoptar el tratamiento de ‘encarnación’”. Creían, en primer lugar, que Tú no tienes esta capacidad, por lo que no eres Dios; en segundo lugar, que sin este saber no puedes llevar a cabo la obra de Dios, y menos aún ser Dios; en tercer lugar, que no puedes obrar fuera del templo: ahora no estás en el templo, siempre estás entre pecadores, así que el trabajo que haces trasciende el alcance de la obra de Dios. ¿En qué basaron su condena? En las Escrituras, en el pensamiento del hombre y en la formación teológica que habían recibido. Henchidos de nociones, fantasías y saber, creían que este era correcto, que era la verdad, el fundamento, y Dios no podía contravenir nunca estas cosas. ¿Buscaban la verdad? No. Lo que buscaban eran sus nociones, fantasías y experiencias, y trataban de utilizarlas para definir a Dios y determinar si tenía razón o no. ¿Cuál fue el resultado final de esto? Que condenaron la obra de Dios y lo crucificaron.

Extracto de ‘Para los líderes y obreros, escoger una senda es de la mayor importancia (7)’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

¿Deseáis conocer la raíz de la oposición de los fariseos a Jesús? ¿Deseáis conocer la esencia de los fariseos? Estaban llenos de fantasías sobre el Mesías. Aún más, sólo creían que Él vendría, pero no buscaban la verdad de la vida. Por tanto, incluso hoy siguen esperándole, porque no tienen conocimiento del camino de la vida ni saben cuál es la senda de la verdad. Decidme, ¿cómo podrían obtener la bendición de Dios tales personas insensatas, tozudas e ignorantes? ¿Cómo podrían contemplar al Mesías? Se opusieron a Jesús porque no conocían la dirección de la obra del Espíritu Santo ni el camino de la verdad mencionado por Jesús y, además, porque no entendían al Mesías. Y como nunca le habían visto ni habían estado en Su compañía, cometieron el error de aferrarse en vano al nombre del Mesías mientras se oponían a Su esencia por todos los medios posibles. Estos fariseos eran tozudos y arrogantes en esencia, y no obedecían la verdad. El principio de su creencia en Dios era: por muy profunda que sea Tu predicación, por muy alta que sea Tu autoridad, no eres Cristo a no ser que te llames el Mesías. ¿No son estas opiniones absurdas y ridículas?

Extracto de ‘En el momento que contemples el cuerpo espiritual de Jesús, Dios ya habrá vuelto a crear el cielo y la tierra’ en “La Palabra manifestada en carne”

Si, en su fe, la gente trata la verdad como un conjunto de regulaciones a las que se debe ceñir, ¿no es entonces su fe susceptible de convertirse en ceremonias religiosas? ¿Y cuál es la diferencia entre tales ceremonias religiosas y el cristianismo? Puede que sean más profundas y progresivas en la forma de decir las cosas, pero si su fe se ha convertido en un conjunto de normas y un tipo de ceremonia, entonces, ¿no significa que se ha convertido en cristianismo? (Sí, así es.) Hay diferencias entre las viejas enseñanzas y las nuevas, pero si las enseñanzas no son más que una especie de teoría y se han convertido meramente en una forma de ceremonia, de doctrina para la gente y, de igual modo, si no pueden obtener la verdad de ella o entrar en la realidad de la verdad, entonces, ¿acaso su fe no es exactamente igual que el cristianismo? En esencia, ¿no es eso cristianismo? (Sí, lo es.) Por lo tanto, en tu comportamiento y en el cumplimiento de tus deberes, ¿en qué cosas tienes puntos de vista y condiciones que son iguales o similares a los de los creyentes en el cristianismo? (En lo que respecta a adherirse a los reglamentos, y a estar equipado con palabras y doctrinas.) (A enfocarse en la apariencia de ser espiritual y exhibir buen comportamiento, y a ser devoto y humilde.) Buscas tener un buen comportamiento exterior, haces todo lo posible por envolverte en una especie de apariencia espiritual, hablar de doctrina espiritual, decir cosas que son espiritualmente correctas, hacer cosas que son relativamente aprobadas en las nociones e imaginaciones humanas, y finges ser virtuoso. Pronuncias palabras y doctrinas de lo alto, enseñas a hacer el bien, a ser virtuoso y a comprender la verdad; te das aires de ser espiritual y destilas una espiritualidad superficial en todo lo que dices y haces. Sin embargo, en la práctica, no has buscado nunca la verdad; en cuanto te topas con un problema, actúas enteramente según la voluntad humana, dejando de lado a Dios. Nunca has actuado según los principios de la verdad, jamás has entendido de qué se habla en la verdad, cuál es la voluntad de Dios, cuáles son los estándares que Él requiere del hombre; nunca te has tomado estos asuntos en serio o te has preocupado por ellos. ¿Acaso tales acciones externas y estados internos de la gente, es decir, este tipo de fe, abarca el temor a Dios y el rechazo del mal? Si no hay conexión entre la fe de la gente y su búsqueda de la verdad, entonces ¿creen o no creen en Dios? No importa cuántos años lleven las personas que no tienen conexión con la búsqueda de la verdad creyendo en Él, ¿pueden o no pueden alcanzar la auténtica reverencia temerosa de Dios y rehuir de verdad el mal? (No pueden.) Entonces, ¿cuál es el comportamiento externo de tales personas? ¿Qué tipo de senda pueden seguir? (La senda de los fariseos) ¿Con que pasan sus días equipándose? ¿Acaso no es con palabras y teorías? ¿Acaso no pasan sus días armándose, revistiéndose con palabras y teorías para parecerse más a los fariseos, más espirituales, y más parecidos a personas que supuestamente sirven a Dios? ¿Cuál es la naturaleza de todos estos métodos? ¿Es adorar a Dios? ¿Es esa la auténtica fe en Él? (No, no lo es.) Entonces, ¿qué están haciendo? Están engañando a Dios; sólo están siguiendo los pasos de un proceso y participando en ceremonias religiosas. Están agitando la bandera de la fe y realizando ritos religiosos, tratando de engañar a Dios para lograr su objetivo de ser bendecidos. No adoran a Dios en absoluto.

Extracto de ‘Sólo si vives ante Dios en todo momento puedes caminar por la senda de la salvación’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Algunas personas solo se arman con ciertas verdades para emergencias o para negarse a sí mismas y ayudar a otros, y no para resolver sus propios problemas; podemos denominarlas “personas altruistas”. Consideran a los demás como marionetas de la verdad y a sí mismas como los maestros de la verdad; enseñan a otros a aferrarse a la verdad y a no ser pasivos, cuando ellas mismas son meros espectadores desde la banda. ¿Qué tipo de personas son estas? Se arman a sí mismas con algunas palabras de verdad, pero solo las usan para sermonear a otros, mientras que ellas no hacen nada en absoluto para impedir enfrentarse a su propia destrucción. ¡Qué patéticas! Si sus palabras pueden ayudar a otros, ¿por qué no pueden ayudarse a sí mismas? Deberíamos considerarlas hipócritas ya que no tienen realidad. Proporcionan palabras de verdad a los demás y les piden que las pongan en práctica, pero ellas mismas no hacen esfuerzo alguno para practicarlas; ¿acaso no son despreciables? Claramente, no pueden hacerlo ellas mismas y, sin embargo, obligan a otros a poner las palabras de verdad en práctica. ¡Qué método tan cruel! No están usando la realidad para ayudar a otros; no están proveyendo para los demás con un corazón de amor maternal; tan sólo están engañando y corrompiendo a las personas. Si esto sigue así —con cada persona que transmita las palabras de verdad a la siguiente—, ¿acaso no acabarán todas hablando únicamente las palabras de la verdad mientras son incapaces de practicarla? ¿Cómo pueden ser transformadas tales personas? No reconocen en absoluto sus propios problemas; ¿cómo puede haber un camino para ellas?

Extracto de ‘Los que aman la verdad tienen una senda por delante’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Algunas personas tienen una inclinación por atraer la atención hacia sí mismos. Puede que digan en presencia de los hermanos y hermanas que están en deuda con Dios, pero a espaldas de ellos no practican la verdad y actúan de manera totalmente diferente. ¿Acaso no son estos los fariseos de la religión? Una persona que verdaderamente ama a Dios y posee la verdad es uno que es leal a Dios, pero no alardea públicamente de ello. Tal persona está dispuesta a practicar la verdad cuando surgen problemas y no habla o actúa de una forma que vaya en contra de su conciencia. Esta clase de persona demuestra sabiduría cuando surgen problemas y es una persona de principios en sus acciones, sin importar las circunstancias. Una persona de esta clase puede ofrecer un verdadero servicio. Hay algunos que a menudo hablan de boquilla sobre su deuda a Dios, pasan sus días con el ceño fruncido por la preocupación, tienen un aire afectado y aparentan ser dignos de lástima. ¡Qué despreciables! Si le preguntaras: “¿Puedes decirme de qué manera estás en deuda con Dios?”, se quedarían sin palabras. Si eres leal a Dios, entonces no hables de esto públicamente, sino que mejor demuestra tu amor por Dios por medio de la práctica real y órale con un corazón sincero. ¡Todos aquellos que tratan con Dios de manera verbal y superficial son unos hipócritas! Algunos, cada vez que oran, hablan de su deuda con Dios y comienzan a llorar incluso aunque no les conmueva el Espíritu Santo. Las personas como estas están poseídas por rituales y nociones religiosos; viven por esos rituales y nociones, siempre creyendo que esas acciones le agradan a Dios y que Él promueve la piedad superficial o las lágrimas de tristeza. ¿Qué bien puede venir de los que son así de absurdos? Con el fin de demostrar humildad, algunos fingen gentileza cuando hablan en presencia de los demás. Algunos son deliberadamente serviles en la presencia de otras personas, actúan como corderos sin una pizca de fuerza. ¿Es esta una forma de actuar propia del pueblo del reino? El pueblo del reino debe ser alegre y libre, inocente y abierto, honesto y adorable, y vivir en un estado de libertad. Debe tener integridad y dignidad, y puede mantenerse firme en el testimonio dondequiera que vaya; tales personas son amadas tanto por Dios como por el hombre. Aquellos que son novatos en la fe tienen demasiadas prácticas externas; primero deben someterse a un período de ser tratados y rotos. Las personas que tienen una honda fe en Dios no son distinguibles externamente de los demás, pero sus acciones y hechos son encomiables. Sólo se puede considerar que tales personas están viviendo la palabra de Dios. Si predicas el evangelio todos los días a varias personas con el fin de llevarles a la salvación, pero al final todavía sigues viviendo en reglas y doctrinas, entonces no puedes darle gloria a Dios. Tales personas son figuras religiosas, además de unos hipócritas.

[…]

¿Qué representan las buenas acciones superficiales de los seres humanos? Representan la carne, ni siquiera lo mejor de las prácticas externas representan la vida, sólo pueden mostrar tu propio temperamento individual. Las prácticas externas de la humanidad no pueden cumplir el deseo de Dios. Hablas constantemente de tu deuda con Dios, sin embargo, no puedes proveer la vida de los demás o inducir a otros a que amen a Dios. ¿Crees que estas acciones tuyas van a satisfacer a Dios? Sientes que tus acciones concuerdan con la voluntad de Dios y que son del espíritu, ¡pero en realidad son todas absurdas! Crees que lo que te agrada a ti y lo que estás dispuesto a hacer son precisamente esas cosas en las que Dios se deleita. ¿Pueden tus gustos representar a Dios? ¿Puede la personalidad de alguien representar a Dios? Lo que te agrada a ti es precisamente lo que Dios aborrece y tus hábitos son lo que Dios detesta y rechaza. Si te sientes en deuda, entonces ve y ora ante Dios; no hay necesidad de hablar de esto con los demás. Si no oras ante Dios y en su lugar llamas la atención constantemente hacia ti mismo en presencia de los demás, ¿puede esto satisfacer la voluntad de Dios? Si tus acciones siempre existen sólo en apariencia, esto quiere decir que eres vanidoso hasta el extremo. ¿Qué clase de seres humanos son aquellos que solo llevan a cabo buenas acciones superficiales y están desprovistos de realidad? ¡Tales hombres son fariseos hipócritas y figuras religiosas! Si no os desprendéis de vuestras prácticas externas y sois incapaces de hacer cambios, entonces los elementos de hipocresía en vosotros crecerán aún más. Mientras mayores sean vuestros elementos de hipocresía, más resistencia hay hacia Dios. Al final, con toda seguridad, ¡tales personas serán eliminadas!

Extracto de ‘En la fe, uno debe centrarse en la realidad; participar en rituales religiosos no es fe’ en “La Palabra manifestada en carne”

Hoy en día la mayoría de la gente se centra en los métodos de práctica, pero no lo hacen para buscar la verdad y lograr el crecimiento vital. Aquí es donde se han desviado. También hay algunos que son capaces de recibir nueva luz, pero sus métodos de práctica no cambian. Traen sus viejas nociones religiosas con ellos mientras buscan recibir las palabras actuales de Dios, así que lo que reciben sigue siendo doctrina pintada con nociones religiosas; no están recibiendo la luz actual simplemente. Como resultado, sus prácticas están contaminadas, son las mismas viejas prácticas en un nuevo envase. Por muy bien que practiquen, son hipócritas. Cada día, Dios guía a la gente a hacer cosas nuevas, les exige que obtengan una nueva comprensión y entendimiento, que no sean anticuados y repetitivos. Si has creído en Dios durante muchos años, pero tus métodos de práctica no han cambiado en absoluto, y si todavía sientes fervor y te entretienes con asuntos externos pero no tienes un corazón tranquilo que puedas llevar ante Dios para disfrutar de Sus palabras, entonces no obtendrás nada. Cuando se trata de aceptar la nueva obra de Dios, si no haces planes diferentes, no prácticas de una manera nueva y no buscas nuevos entendimientos, sino que te aferras a lo antiguo y solo recibes cierta luz limitada, al no cambiar la manera en la que practicas, entonces las personas como tú estáis en esta corriente solo de manera nominal. En realidad, son fariseos religiosos ajenos a la corriente del Espíritu Santo.

Extracto de ‘Acerca de una vida espiritual normal’ en “La Palabra manifestada en carne”

Todos los que no buscan la obediencia a Dios en su fe están en contra de Él. Dios pide que las personas busquen la verdad, que tengan sed de las palabras de Dios, coman y beban de Sus palabras y que las pongan en práctica para que puedan lograr la obediencia a Dios. Si estas son tus verdaderas intenciones, entonces con toda seguridad Dios te elevará y con toda seguridad será misericordioso contigo. Esto es indudable y no se puede cambiar. Si tu intención no es obedecer a Dios, y si tienes otras metas, entonces todo lo que digas y hagas, tus oraciones ante Dios e incluso cada una de tus acciones, estará en contra de Él. Puedes ser de voz suave y de trato afable, cada una de tus acciones y expresiones pueden parecer apropiadas, y puedes parecer alguien que obedece, pero cuando se trata de tus intenciones y tus puntos de vista acerca de la fe en Dios, todo lo que haces está en contra de Él, todo lo que haces es malvado. Las personas que parecen tan obedientes como corderos, pero cuyo corazón alberga malas intenciones, son lobos con piel de cordero. Ofenden directamente a Dios y Dios no perdonará a ni una sola de ellas. El Espíritu Santo revelará a todas y cada una de ellas y le mostrará a todo el mundo que todos los que son hipócritas serán, con certeza, detestados y rechazados por el Espíritu Santo. No te preocupes: Dios se encargará y dispondrá de cada una de ellas, una por una.

Extracto de ‘Deberías obedecer a Dios al creer en Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

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