98. Principios para identificar si alguien posee la obra del Espíritu Santo

(1) Comprobar si puede aceptar ser juzgado y castigado, podado y tratado, y sometido a pruebas y refinamiento en las palabras de Dios; si es capaz de un verdadero conocimiento de sí mismo y si se ha arrepentido de verdad.

(2) Considerar si su relación con Dios es normal; si lo venera y se somete a Él; si realmente tiene comunión con Dios.

(3) Considerar si cumple su deber eficazmente y actúa de acuerdo con los principios; si puede practicar la verdad; si tiene verdadero amor por Dios en su corazón-.

(4) Comprobar si hay nueva luz en el comer y beber de las palabras de Dios; si puede expresar un conocimiento práctico de la verdad; y si su punto de vista sobre las cosas y su carácter de vida ha sufrido alguna transformación.

Las palabras relevantes de Dios:

La obra del Espíritu Santo es una guía proactiva y una iluminación positiva, es no permitirles a las personas ser pasivas, trayéndoles consuelo, dándoles fe y resolución y permitiéndoles buscar que Dios las perfeccione. Cuando el Espíritu Santo obra, las personas pueden entrar de un modo activo; no son pasivas ni son forzadas, sino que actúan por iniciativa propia. Cuando el Espíritu Santo obra, las personas están contentas y preparadas, y están dispuestas a obedecer y son felices de humillarse. Aunque sufran y sean frágiles por dentro, tienen la determinación de cooperar; sufren voluntariamente, pueden obedecer y la voluntad humana no las contamina, son sin mancha del pensamiento del hombre y ciertamente son sin mancha de los deseos y motivaciones del hombre. Cuando las personas experimentan la obra del Espíritu Santo son especialmente santas por dentro. Aquellos que poseen la obra del Espíritu Santo viven el amor a Dios y, el amor a sus hermanos y hermanas; se deleitan en las cosas que deleitan a Dios y aborrecen las cosas que Dios aborrece. Las personas a las que toca la obra del Espíritu Santo tienen una humanidad normal y constantemente buscan la verdad y poseen una humanidad. Cuando el Espíritu Santo obra dentro de las personas, su condición se vuelve cada vez mejor y su humanidad se vuelve más y más normal y, aunque algo de su cooperación pueda ser imprudente, sus motivos son correctos, su entrada es positiva, no tratan de provocar perturbaciones y no hay malevolencia en ellas. La obra del Espíritu Santo es normal y real, el Espíritu Santo obra en el hombre de acuerdo con las reglas de la vida normal del hombre y Él lleva a cabo el esclarecimiento y la guía dentro de las personas de acuerdo con la búsqueda real de las personas normales. Cuando el Espíritu Santo obra en las personas, Él las guía y las ilumina de acuerdo con las necesidades de las personas normales. Él las provee de acuerdo con sus necesidades y las guía y esclarece de manera positiva según lo que carecen y según sus deficiencias. La obra del Espíritu Santo sirve para esclarecer y guiar a las personas en la vida real; solo si experimentan las palabras de Dios en sus vidas actuales pueden ver la obra del Espíritu Santo. Si en sus vidas diarias las personas están en un estado positivo y tienen una vida espiritual normal, entonces poseen la obra del Espíritu Santo. En tal estado, cuando comen y beben las palabras de Dios, tienen fe; cuando oran, son inspiradas; cuando se topan con algo, no son pasivas, y, a medida que las cosas suceden, dentro de esas cosas pueden ver las lecciones que Dios les exige que aprendan. No son pasivas ni débiles y, aunque tengan dificultades reales, están dispuestas a obedecer todos los arreglos de Dios.

Extracto de ‘La obra del Espíritu Santo y la obra de Satanás’ en “La Palabra manifestada en carne”

Cuando las condiciones de las personas son normales, su vida espiritual y su vida en la carne son normales y su razón es normal y ordenada. Puede decirse que, cuando están en esta condición, lo que experimentan y llegan a conocer dentro de sí mismas viene porque el Espíritu Santo las tocó (tener discernimiento o poseer un conocimiento básico cuando comen y beben las palabras de Dios o ser fieles en algunas cosas o tener la fuerza para amar a Dios en algunas cosas: todo esto viene del Espíritu Santo). La obra del Espíritu Santo en el hombre es especialmente normal; el hombre es incapaz de sentirla y parece que viene a través del hombre mismo, aunque, de hecho, es la obra del Espíritu Santo. En la vida diaria, el Espíritu Santo obra tanto en una medida grande como pequeña, y lo único que varía es el alcance de esta obra. Algunas personas son de buen calibre y entienden las cosas con rapidez y el esclarecimiento del Espíritu Santo es especialmente grande en su interior. Mientras tanto, algunas personas son de un calibre pobre y les lleva más tiempo entender las cosas, pero el Espíritu Santo las toca por dentro y ellas, también, pueden alcanzar la fidelidad a Dios, el Espíritu Santo obra en todos los que buscan a Dios. Cuando en la vida diaria las personas no están en contra de Dios o no se rebelan contra Dios, no hacen cosas que están en conflicto con la gestión de Dios y no interfieren con la obra de Dios, en cada una de ellas el Espíritu de Dios obra en un mayor o menor grado y las toca; las ilumina, les da fe, les da fuerza y las mueve para que entren proactivamente, sin ser flojas o codiciosas de los placeres de la carne, dispuestas a practicar la verdad y anhelar las palabras de Dios. Todo esto es la obra que proviene del Espíritu Santo.

Extracto de ‘La obra del Espíritu Santo y la obra de Satanás’ en “La Palabra manifestada en carne”

Cuando el Espíritu Santo obra para esclarecer a las personas, por lo general les da conocimiento de la obra de Dios y de su verdadera entrada y estado. También les permite entender las intenciones urgentes de Dios y Sus requisitos para el hombre hoy, para que tengan la determinación de sacrificarlo todo para satisfacer a Dios, amarlo aunque se encuentren con la persecución y la adversidad y mantenerse firmes en el testimonio de Dios aun si eso significa derramar su sangre o dar su vida, y hacerlo sin remordimientos. Si tienes esta clase de determinación, significa que tienes el impulso y la obra del Espíritu Santo, pero debes saber que tú no posees ese impulso a cada instante. En ocasiones, en las reuniones, cuando oras, comes y bebes las palabras de Dios, puedes sentirte extremadamente conmovido e inspirado. Te sientes verdaderamente renovado cuando otros comparten alguna enseñanza sobre su experiencia y entendimiento de las palabras de Dios y tu corazón lo tiene todo perfectamente claro. Todo esto es la obra del Espíritu Santo. Si eres un líder y el Espíritu Santo te proporciona un esclarecimiento e iluminación excepcionales cuando bajas a la iglesia a trabajar, eso te permite ver los problemas que existen dentro de la iglesia; te permite saber cómo compartir la enseñanza sobre la verdad para resolverlos y te hace que seas increíblemente formal, responsable y serio en tu trabajo; todo esto es la obra del Espíritu Santo.

Extracto de ‘Práctica (1)’ en “La Palabra manifestada en carne”

Al experimentar la obra de Dios, la obra del Espíritu Santo se posee ocasionalmente, mientras que tener la presencia del Espíritu Santo es algo casi constante. Mientras la razón y el pensamiento de las personas sean normales, y siempre y cuando sus estados lo sean, entonces el Espíritu Santo seguramente está con ellas. Cuando la razón y el pensamiento de las personas no son normales, entonces su humanidad no es normal. Si, en este momento, la obra del Espíritu Santo está en ti, entonces el Espíritu Santo también estará contigo. Pero si el Espíritu Santo está contigo, eso no lleva a que el Espíritu Santo esté obrando decididamente en ti, porque el Espíritu Santo obra en momentos especiales. Tener la presencia del Espíritu Santo sólo puede mantener la forma de vida normal de la gente, pero el Espíritu Santo sólo obra en ciertos momentos. Por ejemplo, si eres un líder o colaborador, cuando riegas y provees sustento para la iglesia, el Espíritu Santo te iluminará con ciertas palabras que sean edificantes para otros y puedan resolver algunos de los problemas prácticos de los hermanos y hermanas, en esos momentos el Espíritu Santo está obrando. A veces, cuando estás comiendo y bebiendo las palabras de Dios y el Espíritu Santo te ilumina con ciertas palabras que son particularmente relevantes para tus propias experiencias, lo que te permite obtener un mayor conocimiento de tus propias condiciones; esta también es la obra del Espíritu Santo. A veces, mientras hablo vosotros escucháis y sois capaces de comparar vuestras propias condiciones con Mis palabras, y a veces sois tocados o inspirados; todo esto es la obra del Espíritu Santo. Algunas personas dicen que el Espíritu Santo está obrando en ellas en todo momento. Esto es imposible. Si ellas dijeran que el Espíritu Santo está siempre con ellas, eso sería realista. Si ellas dijeran que su pensamiento y sentido son normales en todo momento, eso también sería realista y mostraría que el Espíritu Santo está con ellas. Si ellas dicen que el Espíritu Santo está siempre obrando dentro de ellas, que son iluminadas por Dios y tocadas por el Espíritu Santo en todo momento y que obtienen nuevos conocimientos todo el tiempo, ¡entonces eso no es en absoluto normal! ¡Es totalmente sobrenatural! ¡Sin la más mínima duda, tales personas son espíritus malignos!

Extracto de ‘Práctica (4)’ en “La Palabra manifestada en carne”

Todos los que el Espíritu de Dios guía, y que el Espíritu de Dios ha tocado, poseen la obra de Dios, lo que demuestra que las palabras de Dios y el amor de Dios han echado raíces dentro de ellos. Algunas personas dicen. “No soy tan devoto como tú en mis oraciones ni Dios me ha tocado tanto; a veces, cuando medito y oro, siento que Dios es maravilloso y Dios toca mi corazón”. Nada es más importante que el corazón del hombre. Cuando tu corazón se ha vuelto a Dios, todo tu ser se habrá vuelto a Dios y es en ese momento que el Espíritu de Dios habrá tocado tu corazón. La mayoría entre vosotros habéis tenido semejante experiencia, es sólo que las profundidades de vuestras experiencias no son las mismas. Algunas personas dicen: “No digo muchas palabras en la oración, sólo escucho la comunión de los demás y la fuerza se levanta dentro de mí”. Esto muestra que Dios te ha tocado por dentro. Las personas a las que Dios ha tocado por dentro se inspiran cuando escuchan la comunión de los demás; si el corazón de una persona para nada se conmueve cuando escucha palabras inspiradoras, entonces esto prueba que la obra del Espíritu Santo no está dentro de ella. Dentro de ella no hay un anhelo, lo que prueba que no tiene una resolución y, por lo tanto, no tiene la obra del Espíritu Santo. Si Dios ha tocado a la persona, tendrá una reacción cuando escuche las palabras de Dios; si Dios no la ha tocado, entonces no ha tenido contacto con las palabras de Dios, estas no tienen relación con ella ni pueden iluminarla. Los que han escuchado las palabras de Dios, y no tuvieron una reacción, son las personas que no han sido tocadas, son las personas que no tienen la obra del Espíritu Santo. Todos los que son capaces de aceptar la nueva luz son tocados y poseen la obra del Espíritu Santo.

Extracto de ‘Conoce la nueva obra de Dios y sigue Sus huellas’ en “La Palabra manifestada en carne”

A algunas personas puede resultarles cansado leer las palabras de Dios, lo cual no es un estado normal. Lo que es normal es que nunca te canses de leer las palabras de Dios, que siempre tengas sed de ellas y siempre pienses que las palabras de Dios son buenas. Así es como alguien que en verdad ha entrado come y bebe las palabras de Dios. Cuando sientes que las palabras de Dios son extremadamente prácticas y que son justamente aquello en lo que el hombre debe entrar; cuando sientes que Sus palabras son enormemente útiles y beneficiosas para el hombre, y que son la provisión de la vida del hombre, es el Espíritu Santo el que te brinda este sentimiento y es el Espíritu Santo el que te mueve. Esto demuestra que el Espíritu Santo está obrando en ti y que Dios no se ha apartado de ti. Al ver que Dios siempre está hablando, algunas personas se cansan de Sus palabras y piensan que no tiene ninguna consecuencia leerlas o no. Ese no es un estado normal. No poseen un corazón sediento de entrar en la realidad y esas personas no tienen sed ni le dan importancia a ser perfeccionadas. Cada vez que te des cuenta de que no tienes sed de las palabras de Dios, eso muestra que no te encuentras en un estado normal. En el pasado, podía determinarse si Dios se había apartado de ti si sentías paz interior y experimentabas gozo. Ahora la clave es si tienes sed de las palabras de Dios, si Sus palabras son tu realidad, si eres fiel y si eres capaz de hacer todo lo que puedas por Dios. En otras palabras, el hombre es juzgado por la realidad de las palabras de Dios. […] Como Dios ha hablado mucho, debes hacer tu máximo esfuerzo por comer y beber Sus palabras y, luego, sin que te des cuenta, llegarás a entender, y, sin que lo notes, el Espíritu Santo te esclarecerá. Cuando el Espíritu Santo esclarece al hombre, a menudo sucede sin que el hombre se dé cuenta de ello. Él te esclarece y te guía cuando tienes sed y buscas. El principio por el cual obra el Espíritu Santo se centra en las palabras de Dios que comes y bebes. Todos aquellos que no dan ninguna importancia a las palabras de Dios y siempre tienen una actitud diferente hacia Sus palabras —pensando, en su aturdimiento, que es cuestión de indiferencia si leen o no Sus palabras— son los que no poseen la realidad. Ni la obra del Espíritu Santo ni Su esclarecimiento pueden ser percibidos en ellos. Tales personas simplemente van por la vida sin hacer esfuerzo, y son impostores sin verdaderas aptitudes, como el señor Nanguo, de la parábola[a].

Extracto de ‘La Era del Reino es la Era de la Palabra’ en “La Palabra manifestada en carne”

Cuando el estado de las personas no es normal, el Espíritu Santo las abandona; son proclives a quejarse en su mente, sus motivos están equivocados, son flojas, le dan gusto a la carne y sus corazones se rebelan contra la verdad. Todo esto proviene de Satanás. Cuando las condiciones de las personas no son normales, cuando son oscuras por dentro y han perdido su razón normal, el Espíritu Santo las ha abandonado y no pueden sentir a Dios en su interior: ahí es cuando Satanás está obrando dentro de ellas. Si las personas siempre tienen fuerza en su interior y siempre aman a Dios, entonces, por lo general, cuando les pasan cosas, estas vienen del Espíritu Santo y a quienquiera que se encuentren es el resultado de los arreglos de Dios. Es decir, cuando te encuentras en una situación normal, cuando te encuentras dentro de la gran obra del Espíritu Santo, es imposible que Satanás te haga titubear. Sobre este fundamento se puede decir que todo proviene del Espíritu Santo y, aunque puedes tener pensamientos incorrectos, puedes renunciar a ellos y no seguirlos. Todo esto proviene de la obra del Espíritu Santo. ¿En qué situaciones interfiere Satanás? Es fácil que Satanás obre dentro de ti cuando tus condiciones no son normales, cuando Dios no te ha tocado y no tienes la obra de Dios; cuando estás seco y estéril por dentro, cuando oras a Dios pero no comprendes nada y cuando comes y bebes las palabras de Dios pero no eres esclarecido ni iluminado, en tales ocasiones es fácil que Satanás obre dentro de ti. En otras palabras, cuando el Espíritu Santo te ha abandonado y no puedes sentir a Dios, entonces te pasan muchas cosas que proceden de la tentación de Satanás. A medida que el Espíritu Santo obra, Satanás obra al mismo tiempo. El Espíritu Santo toca el interior del hombre, mientras, al mismo tiempo, Satanás interfiere en él. Sin embargo, la obra del Espíritu Santo toma la posición de liderazgo y las personas cuyas condiciones son normales pueden triunfar; se trata del triunfo de la obra del Espíritu Santo sobre la obra de Satanás. Mientras obra el Espíritu Santo, todavía existe en la gente un carácter corrupto; sin embargo, durante la obra del Espíritu Santo, a las personas les resulta fácil descubrir y reconocer su rebeldía, motivaciones y adulteraciones. Sólo entonces la gente siente remordimientos y adquiere la voluntad de arrepentirse. Como tal, sus actitudes rebeldes y corruptas son gradualmente desechadas dentro de la obra de Dios. La obra del Espíritu Santo es especialmente normal; a medida que Él obra en las personas, ellas siguen teniendo problemas, siguen llorando, siguen sufriendo, siguen siendo débiles y todavía hay muchas cosas que no les quedan claras; sin embargo, en este estado pueden evitar retroceder y pueden amar a Dios, y aunque lloran y están angustiadas, todavía pueden alabar a Dios; la obra del Espíritu Santo es especialmente normal y no es sobrenatural en lo más mínimo. La mayoría de las personas creen que, tan pronto como el Espíritu Santo comienza a obrar, ocurren cambios en el estado de las personas y se eliminan las cosas que son esenciales para ellas. Tales creencias son erróneas. Cuando el Espíritu Santo obra dentro del hombre, las cosas pasivas del hombre siguen estando ahí y su estatura permanece igual, pero él obtiene la iluminación y el esclarecimiento del Espíritu Santo, y, así, su estado se vuelve más proactivo, las condiciones en su interior se vuelven normales y él cambia rápidamente.

Extracto de ‘La obra del Espíritu Santo y la obra de Satanás’ en “La Palabra manifestada en carne”

A veces, Dios te da un determinado tipo de sentimiento; uno que causa que pierdas el disfrute interior y la presencia de Dios, de tal modo que caes en las tinieblas. Es un tipo de refinamiento. Siempre que haces algo, sale mal o te topas con una pared. Esa es la disciplina de Dios. A veces, cuando haces algo que desobedece o se rebela contra Dios, puede que nadie más lo sepa, pero Dios sí. Él no te perdonará y te disciplinará. La obra del Espíritu Santo es muy detallada. Él observa con mucho detenimiento cada palabra y cada acción de las personas, cada uno de sus actos y de sus movimientos, cada uno de sus pensamientos y de sus ideas, de forma que las personas puedan ganar una conciencia interna de estas cosas. Haces algo una vez y sale mal, lo haces de nuevo y sigue saliendo mal, y gradualmente llegarás a entender la obra del Espíritu Santo. Después de haber sido disciplinado muchas veces, sabrás qué hacer para estar en línea con la voluntad de Dios y saber lo que no está en línea con Su voluntad. Al final, tendrás respuestas precisas a la dirección del Espíritu Santo desde tu interior. En ocasiones serás rebelde y Dios te reprenderá desde dentro. Todo esto procede de la disciplina de Dios. Si no valoras las palabras de Dios, si menosprecias Su obra, entonces Él no te prestará atención. Cuanto más en serio te tomes las palabras de Dios, más te esclarecerá Él. Justo ahora, algunas personas en la iglesia tienen una fe atolondrada y confusa, y hacen muchas cosas inapropiadas sin disciplina; por tanto, la obra del Espíritu Santo no puede verse claramente en ellas. Algunas personas dejan sus deberes atrás en aras de ganar dinero, yendo a dirigir un negocio sin ser disciplinadas; esa clase de persona está en un peligro aún mayor. No sólo no tienen en la actualidad la obra del Espíritu Santo, sino que en el futuro, serán difíciles de perfeccionar. Existen muchas personas en las que no puede verse la obra del Espíritu Santo y en quienes no puede verse la disciplina de Dios. Están aquellas que no tienen clara la voluntad de Dios y que no conocen Su obra.

Extracto de ‘Los que serán hechos perfectos deben someterse al refinamiento’ en “La Palabra manifestada en carne”

A veces, en condiciones anormales, pierdes la presencia de Dios y la capacidad de percibirlo cuando oras. Es normal sentir miedo en esos momentos. Debes ponerte a buscar inmediatamente. Si no, Dios se apartará de ti y no tendrás la presencia del Espíritu Santo —ni de Su obra— durante un día o dos, incluso uno o dos meses. En estas situaciones te insensibilizas enormemente y, una vez más, Satanás te hace cautivo hasta tal punto que eres capaz de cometer todo tipo de actos. Codicias la riqueza, engañas a tus hermanos y hermanas, miras películas y videos, juegas a las cartas, y hasta fumas y bebes indisciplinadamente. Tu corazón se ha alejado mucho de Dios, has seguido tu propio camino en secreto y has juzgado arbitrariamente la obra de Dios. En algunos casos, la gente cae tan bajo que no le da vergüenza ni reparo cometer pecados de índole sexual. A este tipo de persona la ha abandonado el Espíritu Santo; de hecho, hace mucho tiempo que le falta la obra del Espíritu Santo. Solamente podemos ver que cada vez se hunde más en la corrupción conforme las manos del mal se van extendiendo. Al final niega la existencia de este camino y Satanás la hace cautiva a medida que peca. Si descubres que solo tienes la presencia del Espíritu Santo, pero te falta Su obra, ya te hallas en una situación peligrosa. Cuando ni siquiera sientes la presencia del Espíritu Santo, estás al borde de la muerte. Si no te arrepientes, habrás regresado del todo a Satanás y serás uno de los descartados. Así pues, cuando te descubras en un estado en el que únicamente tengas la presencia del Espíritu Santo (no pecas, te contienes y no te opones descaradamente a Dios), pero te falte la obra del Espíritu Santo (no te conmueves al orar, no recibes esclarecimiento ni iluminación evidentes cuando comes y bebes de las palabras de Dios, te es indiferente comerlas y beberlas, nunca maduras en la vida y llevas mucho tiempo desprovisto de gran iluminación), en esos momentos debes ser más cauteloso. No debes ser complaciente ni seguir dando rienda suelta a tu carácter. La presencia del Espíritu Santo puede desaparecer en cualquier momento. Por eso es tan peligrosa esa situación. Si te encuentras en ese estado, trata de cambiar las cosas lo antes posible. En primer lugar, debes hacer una oración de arrepentimiento para pedirle a Dios que extienda Su misericordia sobre ti una vez más. Ora con mayor fervor y aquieta tu corazón para comer y beber más de las palabras de Dios. Sobre esta base debes pasar más tiempo en oración; redobla tus esfuerzos por cantar, orar, comer y beber de las palabras de Dios y cumplir con tu deber. A Satanás le resulta más fácil poseer tu corazón en tus momentos de mayor debilidad. Cuando eso sucede, Satanás le arrebata tu corazón a Dios y lo recupera para sí, con lo que te quedas sin la presencia del Espíritu Santo. Entonces cuesta el doble recuperar la obra del Espíritu Santo. Es mejor buscar la obra del Espíritu Santo mientras Él aún esté contigo, de modo que Dios te conceda más esclarecimiento y no te abandone. Orar, cantar himnos, desempeñar tu papel y comer y beber de las palabras de Dios… Haces todo esto para que Satanás no tenga oportunidad de realizar su trabajo y el Espíritu Santo pueda obrar en ti.

Extracto de ‘Cómo entrar en un estado normal’ en “La Palabra manifestada en carne”

¿Qué efectos logra la obra del Espíritu Santo? Puedes ser necio y puedes carecer de discernimiento, pero cuando el Espíritu Santo obre habrá fe en ti, y siempre sentirás que no puedes amar lo suficiente a Dios. Estarás dispuesto a cooperar, sin importar qué tan grandes sean las dificultades venideras. Te pasarán cosas y no te quedará claro si vienen de Dios o de Satanás, pero podrás esperar y no serás ni pasivo ni negligente. Esta es la obra normal del Espíritu Santo. Cuando el Espíritu Santo obra dentro de ti, sigues topándote con dificultades reales; algunas veces se te llenarán los ojos de lágrimas y, otras, habrá cosas que eres incapaz de vencer, pero todo esto no es más que una etapa de la obra ordinaria del Espíritu Santo. Aunque no venciste esas dificultades y aunque en aquel momento fuiste débil y estabas lleno de quejas, posteriormente seguiste siendo capaz de amar a Dios con fe absoluta. Tu pasividad no puede impedirte tener experiencias normales y, sin importar lo que las demás personas digan y cómo te ataquen, sigues pudiendo amar a Dios. Durante la oración, siempre sientes que en el pasado estuviste muy en deuda con Dios y tomas la decisión de satisfacer a Dios y renunciar a la carne cuandoquiera que te encuentras nuevamente con tales cosas. Esta fortaleza muestra que la obra del Espíritu Santo está dentro de ti. Este es el estado normal de la obra del Espíritu Santo.

Extracto de ‘La obra del Espíritu Santo y la obra de Satanás’ en “La Palabra manifestada en carne”

Justo ahora, hay un grupo de personas cuyas condiciones están mejorando constantemente. Cuanto más obra el Espíritu Santo, más confianza obtienen; cuanto más experimentan, más sienten el profundo misterio de la obra de Dios. Cuanto mayor es la profundidad a la que entran, más entienden. Sienten que el amor de Dios es tan grande y se sienten seguros y esclarecidos en su interior. Tienen un entendimiento de la obra de Dios. Estas son las personas en quienes el Espíritu Santo está obrando. Algunas personas dicen: “Aunque no hay nuevas palabras de Dios, debo seguir buscando entrar más profundamente en la verdad, en mi experiencia real debo ser serio en todo y entrar en la realidad de las palabras de Dios”. Esta clase de persona posee la obra del Espíritu Santo. Aunque Dios no muestre Su rostro, se oculte de cada persona, y aunque no pronuncie una palabra, y haya ocasiones en las que las personas experimenten algún refinamiento interno, Dios no ha abandonado por completo a las personas. Si una persona no puede conservar la verdad que debería llevar a cabo, no tendrá la obra del Espíritu Santo.

Extracto de ‘Debes mantener tu lealtad a Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Que la gente busque con sinceridad no es algo determinado por la forma cómo los demás la juzguen o cómo la gente a su alrededor la vea, sino por si el Espíritu Santo obra en ella y si ella ha obtenido la presencia del Espíritu Santo. Aún más, esto depende se si su carácter cambia y si ha ganado el conocimiento de Dios después de experimentar la obra del Espíritu Santo durante cierto tiempo. Si el Espíritu Santo obra en una persona, el carácter de esta persona cambiará gradualmente y su perspectiva de creer en Dios poco a poco se hará más pura. Sin importar por cuánto tiempo siga la gente a Dios, mientras haya cambiado, esto quiere decir que el Espíritu Santo está obrando en ella. Si no ha cambiado, esto quiere decir que el Espíritu Santo no está obrando en ella. Incluso si estas personas prestan algún servicio, lo que las empuja es un deseo de obtener una buena fortuna. Solo prestar servicio ocasional no puede reemplazar experimentar un cambio en su carácter. Finalmente ellas serán destruidas, porque en el reino no se necesitarán hacedores de servicio, ni tampoco se necesitará a nadie, cuyo carácter no haya cambiado, que preste servicio a aquellas personas que han sido perfeccionadas y que son fieles a Dios.

Extracto de ‘Dios y el hombre entrarán juntos en el reposo’ en “La Palabra manifestada en carne”

Nota al pie:

a. El texto original no contiene la frase “de la parábola”.

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