100. Principios para identificar si alguien posee la realidad de la verdad

(1) Considerar si, al leer las palabras de Dios, puede hacer introspección, es capaz de descubrir cómo se revela su corrupción en la vida y puede conocerse a sí mismo y arrepentirse de verdad.

(2) Comprobar si puede buscar la verdad en el cumplimiento del deber, puede usarla para resolver problemas, puede tratar a los demás de manera justa y tratar a sus hermanos y hermanas con amor.

(3) Considerar si puede aceptar el juicio y castigo de las palabras de Dios, así como ser podado y tratado por ellas de tal manera que su corrupción sea purificada, y pueda expresar el verdadero testimonio de su experiencia.

(4) Determinar si ha habido alguna transformación auténtica de sus puntos de vista sobre las cosas, su perspectiva sobre la vida y los valores; si puede ver las cosas a la luz de las palabras de Dios; y si es honesto tanto en palabra como en acto.

Las palabras relevantes de Dios:

Dios es un Dios práctico: toda Su obra es práctica, todas las palabras que Él habla son prácticas y todas las verdades que Él expresa son prácticas. Todo lo que no sea Sus palabras es vacuo, inexistente y endeble. En la actualidad, el Espíritu Santo debe guiar a las personas a las palabras de Dios. Si las personas quieren buscar la entrada a la realidad, entonces deben buscar la realidad y conocerla, después de lo cual deben experimentar la realidad y vivirla. Cuanto más las personas conozcan la realidad, más pueden discernir si las palabras de los demás son reales; cuanto más las personas conozcan la realidad, tienen menos nociones; cuanto más experimenten las personas la realidad, más conocen las obras del Dios práctico, y más fácil les resulta dejar atrás su corrupto carácter satánico; cuanta más realidad tengan las personas, más conocen a Dios y más aborrecen la carne y aman la verdad; y cuanta más realidad tengan las personas, más se acercan a los estándares de las exigencias de Dios. Las personas que son ganadas por Dios son las que son poseedoras de la realidad, las que conocen la realidad y las que han llegado a conocer las obras reales de Dios por medio de experimentar la realidad. Cuanto más cooperes con Dios de manera práctica y disciplines tu cuerpo, más adquirirás la obra del Espíritu Santo, más ganarás la realidad y más te esclarecerá Dios y, por consiguiente, mayor será tu conocimiento de las obras reales de Dios. Si puedes vivir en la luz presente del Espíritu Santo, entonces la senda presente para practicar te quedará más clara y serás más capaz de separarte de las nociones religiosas y de las viejas prácticas del pasado. Hoy la realidad es el enfoque: cuanta más realidad tengan las personas, más claro será su conocimiento de la verdad y mayor su entendimiento de la voluntad de Dios. La realidad puede vencer todas las letras y doctrinas, puede vencer toda teoría y experiencia, y en cuanta más realidad las personas se enfoquen, más aman verdaderamente a Dios y tienen hambre y sed de Sus palabras. Si siempre te enfocas en la realidad, entonces tu filosofía de vida, tus nociones religiosas y tu carácter natural serán eliminados normalmente al seguir la obra de Dios. Los que no buscan la realidad, y que no tienen un conocimiento de la realidad, es probable que sigan lo que es sobrenatural y serán fácilmente engañados. El Espíritu Santo no tiene manera de obrar en esas personas y por eso se sienten vacías y que sus vidas no tienen sentido.

Extracto de ‘Cómo conocer la realidad’ en “La Palabra manifestada en carne”

Retener las palabras de Dios y poder explicarlas sin temor no significa que poseas la realidad; las cosas no son tan simples como te las imaginas. Tener la realidad no se basa en lo que dices, sino en lo que vives. Solo cuando las palabras de Dios se convierten en tu vida y en tu expresión natural, se puede decir que tienes la realidad, y solo entonces puede contarse como haber recibido el verdadero conocimiento y la estatura real. Debes ser capaz también de soportar la prueba por largos períodos de tiempo y de vivir la semejanza que Dios requiere. No debe ser solo una pose, sino que debe fluir naturalmente de ti; solo entonces tendrás realmente realidad y solo entonces habrás ganado vida. Permíteme usar el ejemplo de la prueba de los hacedores de servicios con la que todo el mundo está familiarizado; cualquiera puede sugerir las teorías más elevadas con respecto a los hacedores de servicios y todos tienen un nivel decente de entendimiento con respecto a este asunto; hablan sobre ello y cada discurso supera al anterior, como si se tratara de una competición. Sin embargo, si una persona no ha experimentado una prueba importante, entonces es muy difícil que tenga un buen testimonio que ofrecer. En resumen, el vivir del hombre es todavía muy pobre, completamente contrario a su entendimiento. Por lo tanto, todavía tiene que convertirse en la estatura real del hombre, no es todavía la vida del hombre. Debido a que el entendimiento del hombre no ha sido introducido en la realidad, su estatura es como un castillo de arena, balanceándose y al borde del colapso. Las personas tienen muy poca realidad; es casi imposible encontrar algo de realidad en ellas. Hay muy poca realidad que fluye naturalmente del hombre y toda la realidad en su vivir ha sido forzada. Esta es la razón por la que digo que las personas no poseen ninguna realidad. Aunque las personas afirmen que su amor por Dios no cambia nunca, esto es solo lo que dicen antes de haberse enfrentado a ninguna prueba pruebas. Cuando se enfrentan repentinamente a alguna prueba un día, las cosas de las que hablan de nuevo volverán a ser incompatibles con la realidad y esto demostrará una vez más que las personas no poseen realidad. Se puede decir que cuando te encuentras con cosas que no encajan con tus concepciones y que te exigen hacerte a un lado, esas cosas son tus pruebas. Antes de que la voluntad de Dios se revele, todo el mundo se somete a una evaluación rigurosa y una inmensa prueba. ¿Puedes comprender este asunto? Cuando Dios quiere probar a las personas, siempre deja que ellas tomen sus decisiones antes de que la verdad real sea revelada. Esto quiere decir que, cuando Dios somete al hombre a pruebas, Él nunca te dirá la verdad; esta es la manera en la que las personas quedan expuestas. Esta es una manera en la que Dios lleva a cabo Su obra, para ver si conoces al Dios de hoy, así como para ver si posees algo de realidad. ¿Realmente estás libre de dudas respecto a la obra de Dios? ¿Podrás mantenerte firme de verdad cuando te enfrentes a una prueba importante? ¿Quién se atreve a decir: “Yo garantizo que no habrá problemas”? ¿Quién se atreve a afirmar: “Otros podrán tener dudas, pero yo nunca dudaré”? Esto es lo mismo que cuando Pedro fue sometido a pruebas: siempre alardeaba antes de que las verdades se hubiesen revelado. Este no es un defecto personal único de Pedro, es la mayor dificultad a la que se enfrenta cada persona ahora. Si Yo tuviera que visitar varios lugares, o si tuviera que visitar a unos cuantos hermanos y hermanas, para ver cuál es vuestro entendimiento de la obra de Dios de hoy, ciertamente seríais capaces de hablar mucho de vuestro conocimiento y parecería que no tenéis ninguna duda en absoluto. Si Yo te preguntara: “¿Puedes realmente determinar que la obra de hoy la realiza Dios mismo? ¿Sin duda alguna?”, con certeza responderías: “Sin duda alguna, esta es la obra realizada por el Espíritu de Dios”. Una vez que hubieses respondido de tal manera, seguramente no tendrías un ápice de duda e incluso podrías sentirte bastante complacido, pensando que habrías ganado un poco de realidad. Aquellos que tienden a entender las cosas de esta manera son personas que poseen menos realidad; cuanto más uno piensa que ha ganado realidad, más será incapaz de soportar las pruebas con firmeza. ¡Ay de aquellos que son arrogantes y altivos, ay de los que no tienen conocimiento de sí mismos! Esas personas son expertas en hablar, sin embargo, son las peores en transformar sus palabras en acciones. Al menor signo de problemas, estas personas comenzarán a tener dudas, la idea de abandonar todo entrará en sus mentes furtivamente. No poseen ninguna realidad, solo tienen teorías que están por encima de la religión, sin ninguna de las realidades que Dios exige hoy. Estoy más disgustado con aquellos que solo hablan de teorías sin poseer ninguna realidad. Ellos gritan más alto que nadie cuando llevan a cabo su obra, pero se derrumban tan pronto como se enfrentan a la realidad. ¿No muestra esto que estas personas no tienen realidad? Sin importar cuán feroces sean el viento y las olas, si puedes permanecer firme sin permitir que ni un ápice de duda entre en tu mente y si puedes permanecer firme y estar libre de negación, incluso cuando no quede nadie más, entonces se te contará como que tienes un verdadero entendimiento y que posees la realidad verdaderamente.

Extracto de ‘Solo se posee la realidad si se pone en práctica la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”

Dios no exige a las personas la simple habilidad de hablar de la realidad. Eso sería demasiado fácil, ¿verdad? ¿Por qué entonces habla Dios de la entrada en la vida? ¿Por qué habla de transformación? Si las personas solo son capaces de hablar palabras vacías sobre la realidad, entonces ¿pueden lograr una transformación en su carácter? Los buenos soldados del reino no están entrenados para ser un grupo de personas que solo puedan hablar de la realidad o alardear, sino más bien están entrenadas para vivir las palabras de Dios en todo momento, para permanecer inflexibles a pesar de los contratiempos a los que se enfrenten, y vivir constantemente de acuerdo con las palabras de Dios y no volver al mundo. Esta es la realidad de la que Dios habla; esta es la exigencia de Dios para el hombre. Por lo tanto, no consideres que la realidad hablada por Dios es demasiado simple. La sola iluminación del Espíritu Santo no es igual a poseer la realidad. Esta esta no es la estatura del hombre, sino la gracia de Dios, a la que el hombre no contribuye nada. Cada persona debe soportar los sufrimientos de Pedro y, aún más, poseer la gloria de Pedro, que es lo que las personas viven después de haber recibido la obra de Dios. Solo esto se puede llamar realidad. No creas que obtienes la realidad solo porque puedes hablar de ella; esto es una falacia. Estos pensamientos no encajan con la voluntad de Dios y no tienen significado real. No digas tales cosas en el futuro; ¡acaba con tales cosas! Todos los que tienen un falso entendimiento de las palabras de Dios son incrédulos. No tienen ningún conocimiento real, mucho menos tienen una estatura real; son personas ignorantes que carecen de realidad. En otras palabras, todos los que viven fuera de la esencia de las palabras de Dios son incrédulos. Aquellos que son considerados incrédulos por las personas son bestias a los ojos de Dios y aquellos considerados incrédulos por Dios son personas que no tienen las palabras de Dios como su vida. Por lo tanto, se puede decir que aquellos que no poseen la realidad de las palabras de Dios y que no viven Sus palabras son incrédulos. La intención de Dios es hacer que todos vivan la realidad de Sus palabras, no simplemente para que todo el mundo hable de la realidad, sino que, más que eso, para permitir que todo el mundo viva la realidad de Sus palabras.

Extracto de ‘Solo se posee la realidad si se pone en práctica la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”

¡Recuerda esto de ahora en adelante! No hables de entendimiento vacío, solo habla del camino de la práctica y de la realidad. Pasa del conocimiento real a la práctica real y luego pasa de practicar cómo vivir. No sermonees a otros ni hables del conocimiento real. Si tu entendimiento es un camino, entonces deja que tus palabras salgan libremente por él; si no lo es, entonces, ¡por favor cierra la boca y deja de hablar! Lo que dices es inútil. Hablas de entendimiento para engañar a Dios y hacer que otros te envidien. ¿No es esa tu ambición? ¿No están jugando deliberadamente con otros? ¿Hay algún valor en esto? Si hablas de entendimiento después de que lo has experimentado, ya no se considerará que estás alardeando. De lo contrario, eres alguien que escupe palabras arrogantes. Hay muchas cosas en la experiencia real que no puedes superar y no puedes rebelarte contra su carne; siempre estás haciendo lo que quieres, sin satisfacer nunca la voluntad de Dios, pero aún tienes el descaro de hablar de entendimientos teóricos. ¡Que sinvergüenza eres! Todavía tienes el descaro de hablar de tu entendimiento de las palabras de Dios. ¡Qué impudente eres! Tal jactancia y fanfarronería se han convertido en tu propia naturaleza y te has acostumbrado a hacerlo. Cuando deseas hablar, lo haces con facilidad, pero cuando se trata de practicar, te entregas a la ornamentación. ¿No es esto una manera de engañar a otros? Tú podrás engañar a las personas, pero Dios no puede ser engañado. Las personas no son conscientes y no tienen discernimiento, pero Dios se toma en serio tales asuntos y Él no te perdonará. Puede que tus hermanos y hermanas aboguen por ti, alabando tu entendimiento y admirándote; pero si no posees realidad, el Espíritu Santo no te perdonará. Tal vez el Dios práctico no buscará tus defectos, pero el Espíritu de Dios te ignorará y eso será bastante difícil para que puedas soportarlo. ¿Crees esto? Habla más sobre la realidad de la práctica; ¿ya te has olvidado? Habla más sobre los caminos prácticos; ¿ya te has olvidado? “Ofrece menos teorías elevadas y sin valor, palabras pomposas; es que empieces a practicar a partir de este momento”. ¿Has olvidado estas palabras? ¿Acaso no entiendes nada de esto? ¿No tienes entendimiento de la voluntad de Dios?

Extracto de ‘Solo se posee la realidad si se pone en práctica la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”

¿Cómo se puede comprobar si una persona tiene la realidad de la verdad? Está claro desde el momento en que abre la boca para hablar. Una persona sin la realidad de la verdad habla íntegramente de doctrina sea cual sea el tema; se sabe a simple vista que generalmente no practica la verdad. En cuanto entra en contacto contigo alguien que tiene la realidad de la verdad, aquello de lo que habla puede resolver inmediatamente los problemas que te aquejan. Solo con unas pocas palabras pone al descubierto problemas que te han incomodado durante años, unos problemas que nadie más ha podido aclarar predicando doctrinas, y te permite comprender la verdad y la voluntad de Dios. Ya no te inquietas ni te sientes encadenado; ya no estás cohibido, sino libre y liberado. Si no entiendes sus palabras, digan lo que digan, y si lo que dice no resuelve tu problema de raíz, lo que te está contando son meras epístolas y doctrinas. Las epístolas y doctrinas no pueden proveer ni ayudar a la gente ni resolver sus dificultades prácticas.

Extracto de La comunión de Dios

Los que tienen la verdad son aquellos que, en su experiencia real, saben mantenerse firmes en su testimonio, mantenerse firmes en su posición, permanecer del lado de Dios sin retroceder jamás y tener una relación adecuada con las personas que aman a Dios, las cuales, ante lo que les sucede, son capaces de obedecer totalmente a Dios y obedecerlo hasta la muerte. Tu práctica y tus revelaciones en la vida real son testimonio de Dios, lo que vive el hombre y testimonio de Dios, y este es el auténtico goce del amor de Dios; a estas alturas de tu experiencia habrás obtenido las consecuencias correspondientes. Tienes una vida real y los demás admiran cada uno de tus actos. Tu vestimenta y apariencia externa son corrientes, pero vives con suma devoción y, cuando transmites las palabras de Dios, Él te guía y da esclarecimiento. Sabes expresar la voluntad de Dios con tus palabras y transmitir la realidad, y entiendes bien el servicio en espíritu. Eres sincero en tu discurso, digno y recto, nada conflictivo, decoroso, capaz de obedecer las disposiciones de Dios y de mantenerte firme en el testimonio ante lo que te suceda, y estás sereno frente a lo que sea. Este tipo de persona ha comprobado de verdad el amor de Dios. Algunas personas son todavía jóvenes, pero se comportan como las de mediana edad; son maduras, poseen la verdad y son admiradas por los demás: son las personas que tienen el testimonio y son manifestación de Dios. Es decir, cuando hayan llegado a un determinado punto de su experiencia, en su interior tendrán una percepción clara de Dios y su actitud externa también se estabilizará. Muchas no ponen en práctica la verdad ni se mantienen firmes en el testimonio. En esas personas no hay amor ni testimonio de Dios y son las que Él más aborrece. Leen las palabras de Dios en las reuniones, pero lo que viven es Satanás, y eso es deshonrar, vilipendiar y blasfemar a Dios. En tales personas no hay señal alguna del amor de Dios, y no tienen en absoluto la obra del Espíritu Santo. Así que las palabras y acciones de las personas representan a Satanás.

Extracto de ‘Quienes aman a Dios vivirán por siempre en Su luz’ en “La Palabra manifestada en carne”

Cualquier cosa en la vida de Pedro que no satisfacía el deseo de Dios hacía que se sintiera incómodo. Si no colmaba el deseo de Dios se sentía lleno de remordimiento y buscaba una forma adecuada de esforzarse para satisfacer el corazón de Dios. Incluso en los aspectos más pequeños e irrelevantes de su vida, seguía exigiéndose satisfacer el deseo de Dios. No era menos severo cuando se trataba de su viejo carácter, siempre riguroso en sus exigencias a sí mismo para progresar más profundamente en la verdad. Pablo sólo buscaba la reputación y el estatus superficiales. Buscaba exhibirse delante de la gente y no hacer progresos más profundos en la entrada a la vida. Lo que le preocupaba era la doctrina, no la realidad. Algunas personas dicen: “Pablo realizó tanta obra para Dios, ¿por qué Él no le recordó? Pedro llevó a cabo poca obra para Dios y no hizo una gran contribución para las iglesias; entonces, ¿por qué fue perfeccionado?”. Pedro amaba a Dios hasta el punto de que Él lo requería; sólo las personas así tienen testimonio. ¿Y qué hay de Pablo? ¿Sabes hasta qué punto amó él a Dios? ¿En aras de qué se hizo la obra de Pablo? ¿Y en aras de qué se hizo la de Pedro? Pedro no realizó mucha obra, pero ¿sabes lo que había en lo profundo de su corazón? La obra de Pablo concernía a la provisión de las iglesias y al sustento de las mismas. Pedro experimentó cambios en su carácter vital, experimentó el amor a Dios. Ahora que sabes las diferencias entre sus esencias, puedes ver quién, en última instancia, creía en Dios verdaderamente y quién no. Uno de ellos amaba a Dios de verdad y el otro no; uno pasó por cambios en su carácter y el otro no; uno sirvió humildemente y las personas no se percataban de él fácilmente y el otro era adorado por las personas y tenía una gran imagen; uno buscaba la santidad y el otro no, y aunque no era impuro, tampoco poseía un amor puro; uno poseía humanidad verdadera y el otro no; uno poseía el sentido de la criatura de Dios y el otro no. Esas son las diferencias entre la esencia de Pablo y la de Pedro. La senda por la que Pedro caminó era la del éxito, que era también la senda de lograr la recuperación de la humanidad normal y del deber de una criatura de Dios. Pedro representa a todos aquellos que tienen éxito. La senda transitada por Pablo era la del fracaso y él representa a todos los que sólo se someten y se entregan superficialmente y no aman a Dios genuinamente. Pablo representa a todos los que no poseen la verdad. En su creencia en Dios, Pedro buscó satisfacerle en todas las cosas y obedecer todo lo que viniera de Él. Sin la más mínima queja, fue capaz de aceptar el castigo y el juicio, así como el refinamiento, la tribulación y la necesidad en su vida, nada de lo cual pudo alterar su amor a Dios. ¿No era este el máximo amor a Dios? ¿No era esto el cumplimiento del deber de una criatura de Dios? Ya sea en el castigo, el juicio o la tribulación, siempre eres capaz de lograr la obediencia hasta la muerte y esto es lo que debe conseguir una criatura de Dios; esta es la pureza del amor a Dios. Si el hombre puede conseguir un tanto así, es una criatura calificada de Dios y no hay nada que satisfaga más el deseo del Creador. Imagina que eres capaz de obrar para Dios, pero no le obedeces y eres incapaz de amarle verdaderamente. De esta forma, no sólo no habrás cumplido el deber de una criatura de Dios, sino que Él también te condenará, porque eres alguien que no posee la verdad, que es incapaz de obedecerle y es desobediente a Dios. Sólo te preocupas de obrar para Dios y no de poner en práctica la verdad ni de conocerte a ti mismo. No entiendes ni conoces al Creador y no le obedeces ni le amas. Eres una persona que es desobediente a Dios de manera innata, y el Creador no ama a tales personas.

Extracto de ‘El éxito o el fracaso dependen de la senda que el hombre camine’ en “La Palabra manifestada en carne”

Si las personas tienen una comprensión auténtica del carácter de Dios y pueden alabar sinceramente Su santidad y Su justicia, entonces significa que verdaderamente conocen a Dios y poseen la verdad; solo entonces viven en la luz. Solo una vez que cambia la visión que tiene una persona del mundo y de la vida, se transforma de manera sustancial. Cuando uno tiene una meta en la vida y se comporta de acuerdo con la verdad; cuando uno se somete absolutamente a Dios y vive según Sus palabras; cuando uno se siente en paz e iluminado hasta las profundidades del alma, cuando el corazón de uno está libre de oscuridad y cuando uno vive por completo y sin ataduras en la presencia de Dios, solo entonces uno lleva una verdadera vida humana y sólo entonces se convierte en alguien que posee la verdad. Además, todas las verdades en tu poder proceden de las palabras de Dios y de Dios mismo. El Soberano de todo el universo y de todas las cosas —el Dios Altísimo— te aprueba como una persona real que vive una verdadera vida humana. ¿Qué podría ser más significativo que la aprobación de Dios? Esto es lo que significa estar en posesión de la verdad.

Extracto de ‘Cómo conocer la naturaleza del hombre’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

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