130. Principios de interacción con el sexo opuesto

(1) Observa claramente la esencia maligna de las profundidades de la corrupción de la humanidad. Cualquier persona puede caer en la tentación en cualquier momento, por lo que hay que ser cauteloso en las interacciones con el sexo opuesto;

(2) En la medida de lo posible, evitar trabajar en tándem con un miembro del sexo opuesto. En caso de que surjan malos pensamientos, ruega a Dios que los elimine, e inclina la mente y el vigor hacia practicar la verdad y cumplir con tu deber;

3) Los prudentes ven el peligro y se refugian. Uno debe mantenerse a distancia de las personas lascivas, y debe orar a Dios cuando se enfrente a la tentación, huyendo del malvado sexo opuesto y de situaciones problemáticas;

(4) Aprende a aceptar el escrutinio de Dios en todos los asuntos. Hay que redoblar la lectura de las palabras de Dios y reflexionar sobre si tienen malvadas intenciones, y se debe buscar la verdad para resolver el carácter malvado.

Las palabras relevantes de Dios:

Actualmente hay algunas personas en la iglesia que malversan el dinero, algunas que no mantienen límites claros entre hombres y mujeres y otras que juzgan, desafían y tratan de destruir la obra de Dios en secreto. ¿Por qué está todo bien con ellos? Cuando hacen esas cosas, poseen conciencia y se recriminan en su corazón y, debido a esto, algunas veces sufren castigo y refinamiento, ¡pero simplemente son demasiado desvergonzadas! Ocurre como cuando las personas son promiscuas: son conscientes de lo que están haciendo en ese momento, pero su lujuria es demasiado grande y no pueden controlarse. Aunque el Espíritu Santo las discipline, será en vano, así que Él no aplicará disciplina. Si el Espíritu Santo no las disciplina, entonces, si no se reprochan y nada ocurre con su carne, ¿cómo podrían reprocharse después? Lo hecho, hecho está. ¿Qué disciplina podría haber? ¡Eso solo demuestra que son demasiado desvergonzadas y que carecen de humanidad y que merecen maldiciones y castigo! El Espíritu Santo no obra innecesariamente. Si conoces muy bien la verdad, pero no la pones en práctica, si eres capaz de cometer cualquier mal, entonces todo lo que puedes esperar es la venida de ese día en el que serás castigado junto con el maligno. ¡Este es el mejor final para ti! Ahora he predicado una y otra vez sobre la conciencia, que es el criterio mínimo. Si las personas carecen de conciencia, entonces han perdido la disciplina del Espíritu Santo; pueden hacer lo que les plazca y Dios no les presta atención. Aquellos que en verdad tienen conciencia y razón serán conscientes de ello cuando hagan algo equivocado. Se sentirán intranquilos una vez que se recriminen un poco en su conciencia; pasarán por una batalla interna y, al final, abandonarán la carne. No llegarán al punto en el que hagan algo que se opone a Dios de una manera demasiado grave. Independientemente de si el Espíritu Santo las disciplina y las castiga, todas las personas tendrán algún sentimiento cuando hagan algo equivocado. Por tanto, las personas entienden ahora todo tipo de verdades y, si no las practican, entonces eso es un asunto humano. Yo no reacciono ante personas como estas en absoluto ni me aferro a ninguna esperanza en relación con ellas. ¡Puedes hacer lo que te plazca!

Extracto de ‘Práctica (1)’ en “La Palabra manifestada en carne”

Algunas personas se plantean de manera muy informal el contacto con el sexo opuesto. Creen que no tiene importancia mientras no pase nada y que tampoco la tiene entregarse a los pensamientos lujuriosos o exteriorizar una pasión inicua. ¿Debe pensar así alguien que tenga una humanidad normal? ¿Es esto señal de tener una humanidad normal? Una vez que seas lo bastante mayor como para casarte y tener contacto con el sexo opuesto y quieras enamorarte, hazlo con normalidad y nadie se meterá en ello. Sin embargo, algunos no quieren enamorarse: coquetean un par de días con alguien que despierta su interés, y en cuanto alguien los atrae, empiezan a exhibirse ante su objeto de deseo. ¿Y cómo se exhiben? Levantan una ceja, guiñan un ojo o cambian el tono de voz al hablar, o bien se mueven de cierta manera o se ponen a hacer comentarios graciosos para hacerse notar; esto es exhibirse. Cuando alguien que normalmente no es así exhiba estos rasgos reveladores, puedes estar seguro de que hay cerca miembros del sexo opuesto que han despertado su interés. ¿Quiénes son estas personas? Tal vez digas que son unos libertinos o que no mantienen unos límites claros entre hombres y mujeres, pero no han exhibido ninguna conducta deplorable. Algunos podrían alegar que simplemente están siendo frívolos. Dicho de otro modo, se comportan de manera indigna; las personas frívolas no entienden la necesidad de tener dignidad. Algunas personas exhiben estas características en la vida cotidiana, pero no se ven afectados ni el cumplimiento de su deber ni la ejecución de su trabajo; entonces, ¿es esto realmente un problema? Hay quienes dicen: “Mientras no te impida buscar la verdad, ¿hay necesidad de hablar de ello?”. ¿A qué se refiere esto? A la vergüenza y dignidad de la humanidad de cada uno. La humanidad de una persona no puede carecer de vergüenza y dignidad, sin las cuales no puede ser una humanidad normal. Algunas personas son creíbles, serias y responsables en todo lo que hacen. Trabajan mucho y tienen buen carácter, pero, sencillamente, no se toman en serio este aspecto de su vida. Cuando coqueteas con alguien del sexo opuesto, ¿es algo constructivo o destructivo? ¿Y si se enamora de ti la persona con la que coqueteas? Quizá digas: “No es lo que yo quería”; bueno, si sigues coqueteando con alguien cuando eso no es lo que quieres, ¿no estás jugando con sus sentimientos? ¡Le haces daño y actúas sin moral! Los que hacen esto tienen muy poca humanidad. Además, si no tienes la intención de continuar con esa relación ni vas en serio, y pese a ello levantas las cejas, guiñas un ojo al sexo opuesto y te exhibes con gracia y humor, haciendo de todo por mostrar que tienes estilo y eres un apuesto caballero, exhibiendo tu atractivo... Si te exhibes así, ¿qué estás haciendo realmente? (Seducir). Ahora bien, esta clase de conducta seductora, ¿es noble o espantosa? (Espantosa). En este punto ya no hay dignidad.

Extracto de ‘Para los líderes y obreros, escoger una senda es de la mayor importancia (9)’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Y no creas que no sé lo que piensas dentro de tu corazón. Podrías mantener tu lujuria y tu carne bajo un férreo control, pero ¿cómo no habría de conocer Yo los pensamientos que alberga tu corazón? ¿Cómo no habría de saber qué desean tus ojos? Las jóvenes, ¿no os ponéis tan bonitas para alardear de vuestra carne? ¿En qué os benefician los hombres? ¿Realmente pueden salvaros del océano de aflicción? Y vosotros, señoritos, os vestís para parecer caballerosos y distinguidos, pero ¿no es esta una artimaña ideada para llamar la atención hacia vuestro elegante estilo? ¿Para quiénes lo hacéis? ¿En qué os benefician las mujeres? ¿No son el origen de vuestro pecado? Hombres y mujeres, os he dicho muchas palabras, pero solamente habéis acatado algunas. Sois duros de oído, se os han empañado los ojos y tenéis un corazón tan duro que no hay más que lujuria en vuestro cuerpo, de manera que estáis atrapados en él sin escapatoria. ¿Quién quiere acercarse a vosotros, gusanos que os retorcéis en la inmundicia y la mugre? No olvidéis que no sois sino aquellos a quienes he levantado del montón de estiércol y que al principio no poseíais una humanidad normal. Lo que os pido es la humanidad normal que no poseíais al principio, no que alardeéis de lujuria ni que deis rienda suelta a vuestra carne rancia, adiestrada por el diablo durante tantos años. Al vestiros así, ¿no teméis quedaros atrapados más a fondo? ¿No sabéis que al principio erais del pecado? ¿No sabéis que vuestro cuerpo rebosa tanta lujuria que incluso traspasa vuestra ropa para revelar vuestro estado de demonios insoportablemente feos e inmundos? ¿Acaso no lo tenéis más claro que nadie? Vuestro corazón, vuestros ojos, vuestros labios, ¿no han sido profanados por demonios inmundos? ¿No son inmundas estas partes vuestras? ¿Crees que, mientras no actúes, tú eres el más santo? ¿Crees que ataviarse con ropa bonita puede ocultar vuestras almas sórdidas? ¡Eso no funciona! Os aconsejo más realismo: no seáis engañosos y falsos ni alardeéis de vosotros mismos. Hacéis alarde de vuestra lujuria entre vosotros, pero lo único que recibiréis a cambio será el sufrimiento eterno ¡y un castigo despiadado! ¿Qué necesidad tenéis de poneros ojitos y andaros con amoríos? ¿Es esta la medida de vuestra integridad, la dimensión de vuestra rectitud? Odio a los que os interesáis por la medicina maligna y la brujería; odio a los jóvenes que amáis vuestra propia carne. Más os vale que os contengáis, pues ahora os exijo una humanidad normal, y no se os permite que alardeéis de lujuria, aunque aprovecháis cualquier oportunidad que tenéis, ya que ¡vuestra carne es demasiado desbordante y vuestra lujuria, demasiado grande!

Extracto de ‘Práctica (7)’ en “La Palabra manifestada en carne”

Los seres humanos son unos miserables inútiles, porque no se valoran a sí mismos. Si ni siquiera se aman a sí mismos, sino que se pisotean a sí mismos, ¿no muestra esto que son inútiles? La humanidad es como una mujer inmoral que se engaña a sí misma y se entrega voluntariamente a otros para ser violada. Aun así, las personas siguen sin reconocer lo inferiores que son. Hallan placer en trabajar para otros o en hablar con otros, poniéndose bajo el control de otros; ¿no es esta precisamente la inmundicia de la humanidad? Aunque Yo no he experimentado una vida entre la humanidad y no he experimentado realmente la vida humana, he obtenido un entendimiento muy claro de cada movimiento, cada acción, cada palabra y cada acción de los humanos. Soy incluso capaz de exponer a los humanos a su vergüenza más profunda, al punto de que ya no se atrevan a mostrar sus propios artilugios ni a dar paso a su lujuria. Como hacen los caracoles, se esconden en su caparazón y ya no se atreven a exponer su horrible estado. Como los humanos no se conocen a sí mismos, su mayor defecto es que están dispuestos a exhibir sus encantos delante de los demás, mostrando su horrible rostro; esto es algo que Dios detesta al máximo. Esto se debe a que las relaciones entre las personas son anormales y hay una carencia de relaciones interpersonales normales entre las personas, y, más aún, de relaciones normales entre ellas y Dios.

Extracto de ‘Capítulo 14’ de Interpretaciones de los misterios de las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

Yo puedo ver claramente a todas las personas, eventos y cosas. Entiendo con completa claridad la esencia de cada persona, es decir, veo completamente las intenciones de las cosas que una persona alberga dentro de sí. Puedo ver claramente si una persona es una Jezabel o una ramera y sé quién hace qué en secreto. No hagas alarde de tus encantos delante de Mí, ¡eres despreciable! ¡Sal de aquí ahora! Así que para evitar traer vergüenza a Mi nombre, ¡No tengo uso para esta clase de persona! ¡No pueden dar testimonio de Mi nombre, y en cambio actúan contraproducentemente y deshonran a Mi familia! ¡Serán expulsadas de Mi casa inmediatamente! No las quiero. ¡No toleraré una demora de ni siquiera un segundo! Para esas personas es fútil, no importa cómo busquen, porque en Mi reino todos son santos y sin mancha de ninguna clase. Si digo que no quiero a alguien, y eso incluye a Mi propio pueblo, lo digo en serio; no esperes que cambie de opinión. ¡No me importa lo bueno que hayas sido conmigo antes!

Extracto de ‘Capítulo 90’ de Declaraciones de Cristo en el principio en “La Palabra manifestada en carne”

4. El hombre tiene un carácter corrupto y, además, posee emociones. Por tanto, está absolutamente prohibido que dos miembros del sexo opuesto trabajen juntos ellos solos en el servicio a Dios. Cualquiera que sea descubierto haciendo eso será expulsado, sin excepción.

Algunos hermanos insisten en comunicar solo con las hermanas, e incluso en hacerlo solos. Se abren a las hermanas cuando comunican con ellas, y se niegan a hacerlo con cualquier otra persona. ¡Estas personas no son buenas! Algunas hermanas no comunican con otras y nunca se abren a ellas, buscan exclusivamente hermanos con los que comunicarse. ¿Qué clase de personas son estas? ¿No hay ni una sola hermana que pueda apoyarte? ¿Ni una que comunique contigo? ¿Te desprecian todas y ninguna es adecuada para ti? ¿Solo puedes llevarte bien con los hermanos? ¡Creo que tienes otras motivaciones! Hay gente cuyo apego es exclusivamente hacia el sexo opuesto. Debes superar esto usando tu determinación, no te dejes llevar deliberadamente. La gente tiene un carácter corrupto. Si no se les imponen restricciones, se vuelven terriblemente libertinos. Deben siempre existir cosas para tener a la gente bajo control y hay que hacer que las tengan siempre en mente. Con tales elementos en su lugar, el comportamiento de la gente es mucho mejor.

Extracto de ‘Una charla sobre los decretos administrativos de Dios en la Era del Reino’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Algunas personas han sido bendecidas con una buena apariencia y el sexo opuesto va tras ellas constantemente; cuanto más van tras ellas, más se creen que pueden permitirse el lujo de exhibirse. ¿No es esto un peligro? ¿Qué deberías hacer en esta situación? (Reconocer y evitar este peligro). Es realmente un peligro que has de evitar; si no, es muy posible que descubras que esa persona te ha seducido. Es preciso que evites este peligro antes de que te seduzca; es lo que se denomina autocontrol. Los que tienen autocontrol tienen sentido de la vergüenza y la dignidad. Los que no lo tienen pueden verse atraídos por cualquiera que los atrape; muestran simpatía hacia cualquiera que vaya tras ellos, lo que puede causarles muchos problemas. Por otra parte, también se exhibirán, arreglarán y acicalarán adrede y optarán por ponerse, en concreto, aquella ropa que tengan que les haga parecer más elegantes, atractivos y guapos y se la pondrán todos los días; esto es peligroso y demuestra que son personas que tratan conscientemente de seducir a otras. Si pareces demasiado llamativo, demasiado seductor con esa ropa, debes olvidarte de ella y elegir otra. Si eres decidido en este sentido, no hay nada que te impida lograrlo. Sin embargo, si no tienes esta determinación, pero quieres buscar pareja, adelante y búscala: relacionaos con normalidad, sin incitar ni seducir al otro. Si no buscas pareja, pero incitas y seduces a otras personas, esto solo puede calificarse de falta de sentido de la vergüenza. Has de tener claro lo que vas a elegir, si el camino que sigues es el correcto y si esto es lo que deberías estar haciendo. ¿Podéis cumplir todos vosotros con esto? (Estamos decididos a ello). Si estáis decididos a ello, tenéis la energía, la motivación, y os será fácil cumplirlo. Algunas personas son, básicamente, decentes por naturaleza, y además, al haber descubierto la fe en Dios, tienen ganas de buscar la verdad y tomar la senda correcta; no tienen aquel deseo ni muestran simpatía hacia quien trate de incitarlas. Algunas personas son bastante propensas a esto, mientras otras no hacen ni caso; algunas parecen tener esta determinación, pero ni ellas mismas saben si realmente es así o no. Esto es algo que debes abordar correctamente, revaluarlo y entender de qué manera forma parte integral de la dignidad y la vergüenza de una humanidad normal.

Extracto de ‘Para los líderes y obreros, escoger una senda es de la mayor importancia (9)’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Para corregir la propia naturaleza hay que empezar por abandonar la carne, para lo que también se requieren principios. ¿Se puede abandonar la carne estando confuso? En cuanto te topas con un problema, sucumbes a la carne. Tal vez algunos hermanos se queden de piedra al ver a una mujer hermosa; si tú también lo haces, debes buscarte una consigna. Cuando se te acerque una mujer hermosa, ¿debes marcharte o qué? ¿Qué hacer si te toma de la mano? Si no tienes principios, titubearás ante esa situación. ¿Qué hacer si te mueres de envidia al ver el dinero y la riqueza? Debes encarar este problema en concreto, centrarte en aprender a resolverlo, y poco a poco podrás abandonar la carne. Hay un principio realmente crucial: llevar tus problemas ante Dios y buscar más. Asimismo, cada noche has de analizar tus situaciones y escrutar tu conducta: ¿qué acciones llevaste a cabo de acuerdo con la verdad y cuáles vulneraron los principios? Este es otro principio. Los dos siguientes puntos son de máxima importancia: uno, debes analizar los problemas cuando suceden; dos, haz introspección después. El tercer principio es tener perfectamente claro lo que quiere decir practicar la verdad y a qué se hace referencia con tratar los asuntos con principios. Una vez que tengas esto totalmente claro, tratarás correctamente los asuntos. Si te atienes a estos tres principios, sabrás frenarte. Tu naturaleza corrupta no podrá revelarse ni resurgir. Estos también son los principios fundamentales para corregir la naturaleza humana.

Extracto de ‘Practicar la verdad y corregir la naturaleza propia’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Que puedas salvarte no depende de tu antigüedad ni de cuántos años lleves trabajando, y ni mucho menos de cuántas referencias hayas acumulado. Más bien depende de si tu búsqueda ha dado fruto. Debes saber que quienes se salvan son los “árboles” que dan fruto, no los árboles con follaje exuberante y abundantes flores que aún no dan fruto. Aunque hayas pasado muchos años vagando por las calles, ¿qué importa eso? ¿Dónde está tu testimonio? Tu veneración por Dios es mucho menor que tu amor propio y tus deseos lujuriosos; ¿esto no es ser una persona degenerada? ¿Cómo va a ser ejemplo y modelo de salvación? Tu naturaleza es incorregible, eres demasiado rebelde, ¡imposible de salvar! ¿No serán esas personas las descartadas? ¿Acaso cuando termine Mi obra no será el momento en que llegará tu último día? He llevado a cabo una gran obra y pronunciado muchísimas palabras entre vosotros; ¿cuánto de esto os ha entrado de veras en los oídos? ¿Cuánto habéis obedecido? Cuando termine Mi obra será el momento en que dejarás de oponerte a Mí, de estar en contra de Mí. A medida que obro, actuáis constantemente contra Mí; jamás acatáis Mis palabras. Yo llevo a cabo Mi obra y tú realizas tu propia “obra” de crear tu pequeño reino. ¡No sois más que una manada de zorros y perros que todo lo hacen para oponerse a Mí! Siempre procuráis atraer a aquellos que os ofrecen su amor sin reservas; ¿dónde está vuestra veneración? ¡Todo lo que hacéis es engañoso! ¡No tenéis obediencia ni veneración y todo lo que hacéis es engañoso y blasfemo! ¿Se pueden salvar unas personas así? Los hombres sexualmente inmorales y lascivos siempre quieren atraer a rameras coquetas para su disfrute. De ningún modo salvaré a esos demonios sexualmente inmorales. Os odio, inmundos demonios, y vuestra lascivia y coquetería os sumirán en el infierno. ¿Qué tenéis que decir? ¡Vosotros, inmundos demonios y malos espíritus, sois repulsivos! ¡Sois repugnantes! ¿Cómo podría salvarse semejante basura? ¿Todavía pueden salvarse aquellos que están atrapados en el pecado? Hoy en día, esta verdad, este camino y esta vida no os atraen; por el contrario, os atraen la pecaminosidad, el dinero, la posición, la fama, la ganancia, el disfrute de la carne, el atractivo de los hombres y los encantos de las mujeres. ¿Qué os hace aptos para entrar en Mi reino? Vuestra imagen es aún más grande que la de Dios y vuestro estatus es incluso superior al suyo, por no hablar de vuestro prestigio entre los hombres: os habéis convertido en ídolos de la gente. ¿Tú no te has convertido en arcángel? Cuando revele los resultados de las personas, que también será cuando la obra de salvación se acerque a su fin, muchos de vosotros seréis cadáveres imposibles de salvar y deberéis ser descartados.

Extracto de ‘Práctica (7)’ en “La Palabra manifestada en carne”

Hoy, todos aquellos que no pueden aceptar el escrutinio de Dios no pueden recibir Su aprobación, y aquellos que no conocen a Dios encarnado no pueden ser perfeccionados. Mira todo lo que haces y ve si puede ser llevado delante de Dios. Si no puedes llevar delante de Dios todo lo que haces, esto muestra que eres un hacedor de maldad. ¿Pueden los hacedores de maldad ser perfeccionados? Todo lo que haces —cada acción, cada intención y cada reacción— debe ser llevado delante de Dios. Incluso tu vida espiritual diaria —tus oraciones, tu cercanía con Dios, cómo comes y bebes las palabras de Dios, tu comunicación con tus hermanos y hermanas y tu vida dentro de la iglesia, además de tu servicio en colaboración— puede ser llevado delante de Dios para Su escrutinio. Es esta práctica la que te ayudará a crecer en la vida. El proceso de aceptar el escrutinio de Dios es el proceso de la purificación. Cuanto más puedas aceptar el escrutinio de Dios, más eres purificado y más estás de acuerdo con la voluntad de Dios, de modo que no serás atraído hacia el libertinaje y tu corazón vivirá en Su presencia. Cuanto más aceptes Su escrutinio, mayor es la humillación de Satanás y tu capacidad de abandonar la carne. Así pues, la aceptación del escrutinio de Dios es una senda de práctica que las personas deben seguir. No importa lo que hagas, incluso cuando tienes comunión con tus hermanos y hermanas, si llevas tus actos delante de Dios y tienes como meta obedecer a Dios mismo; esto hará que tu práctica sea mucho más correcta. Solo si llevas todo lo que haces delante de Dios y aceptas Su escrutinio, puedes ser alguien que vive en la presencia de Dios.

Extracto de ‘Dios perfecciona a quienes son conforme a Su corazón’ en “La Palabra manifestada en carne”

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