124. Principios para interactuar con los demás

(1) Se deben tener principios en las interacciones con los demás. Se debe interactuar con personas que aman la verdad, caminan por la senda correcta, y realizan una obra decente, y nunca estar en compañía de lobos y chacales;

(2) La gente debe ser honesta, capaz de respeto mutuo, comprensión, tolerancia y paciencia, y capaz de ayudarse mutuamente con sinceridad. Esto es lo que significa amarse los unos a los otros;

(3) Aprende a tratar a los demás con justicia, sin sobrevalorarlos ni subestimarlos. Aborda sus defectos y transgresiones con amorosa atención;

(4) Se debe aprender a identificar a cada tipo de persona. Entra más en contacto con aquellos que aman la verdad, y evita a las personas astutas y malvadas que no aman la verdad.

Las palabras relevantes de Dios:

En el carácter de las personas normales no hay deshonestidad ni engaño, las personas tienen una relación normal entre ellas, no están solas y su vida no es ni mediocre ni decadente. Del mismo modo, Dios es exaltado entre todas las personas, Sus palabras se propagan entre los hombres, las personas viven en paz unas con otras y, bajo el cuidado y la protección de Dios, la tierra está llena de armonía, sin la interferencia de Satanás, y la gloria de Dios tiene la máxima importancia entre los hombres. Tales personas son como ángeles: puras, animadas, no se quejan nunca de Dios y dedican todos sus esfuerzos solamente a la gloria de Dios en la tierra.

Extracto de ‘Capítulo 16’ de Interpretaciones de los misterios de las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

Si quieres tener una relación normal con Dios, entonces debes volver tu corazón hacia Él. Con esto como fundamento, también tendrás una relación normal con otras personas. Si no tienes una relación normal con Dios, entonces no importa lo que hagas para mantener tus relaciones con otras personas, no importa qué tan duro trabajes o cuánta energía inviertas, todo esto solo se corresponderá con una filosofía humana de vida. Estás manteniendo tu posición entre las personas a través de una perspectiva y filosofía humanas para que la gente te alabe, pero no estás siguiendo la palabra de Dios para establecer relaciones normales con la gente. Si no te centras en tus relaciones con las personas, sino que mantienes una relación normal con Dios, si estás dispuesto a darle tu corazón a Dios y a aprender a obedecerle, entonces, de manera natural, tus relaciones con todas las personas serán normales. De esta manera, estas relaciones no se establecen en la carne sino sobre el fundamento del amor de Dios. Casi no hay interacciones carnales, pero en el espíritu hay comunicación mutua, así como mutuo amor, consuelo y provisión. Todo esto se hace sobre el fundamento de un corazón que complace a Dios. Estas relaciones no se mantienen por confiar en una filosofía humana de vivir, sino que se forman de una manera muy natural, llevando la carga de Dios. No requieren de un esfuerzo que provenga del hombre. Solo necesitas practicar según los principios-palabra de Dios. ¿Estás dispuesto a ser considerado con la voluntad de Dios? ¿Estás dispuesto a ser una persona “sin razón” delante de Dios? ¿Estás dispuesto a darle tu corazón por completo a Dios y no pensar en tu posición entre las personas? Entre todas las personas con las que tienes contacto, ¿con quiénes tienes mejor relación? ¿Con cuáles tienes peor relación? ¿Son normales tus relaciones con las personas? ¿Tratas a todas las personas de manera equitativa? ¿Se mantienen tus relaciones con los demás según tu filosofía de vivir, o se edifican sobre el fundamento del amor de Dios? Cuando una persona no da su corazón a Dios, su espíritu se vuelve obtuso, insensible e inconsciente. Esta clase de persona nunca entenderá las palabras de Dios ni tendrá una relación normal con Él; el carácter de esta clase de persona nunca cambiará.

Extracto de ‘Es muy importante establecer una relación normal con Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Una relación normal entre las personas se establece sobre el fundamento de entregar sus corazones a Dios, y no por medio del esfuerzo humano. Sin Dios en el corazón, las relaciones interpersonales son solamente relaciones carnales. No son normales, sólo un mero abandono a los deseos físicos; son relaciones que Dios aborrece, que detesta. Si dices que tu espíritu ha sido conmovido, pero siempre quieres tener comunión con personas que te agradan, con quienquiera que estimes, y si hay otra persona buscando que no te agrada, o contra la que incluso tienes un prejuicio y no te relacionas con ella, esto es otra prueba de que estás sometido a tus emociones y que no tienes una relación para nada normal con Dios. Estás tratando de engañar a Dios y cubrir tu propia fealdad. Incluso si puedes compartir algo de entendimiento, tus intenciones siguen siendo equivocadas, entonces todo lo que haces es bueno solo según los estándares humanos. Dios no te elogiará, estás actuando de acuerdo a la carne, no de acuerdo a la carga de Dios. Si puedes tranquilizar tu corazón delante de Dios y tener interacciones normales con todos los que aman a Dios, solo entonces eres apto para que Dios te use. De esta manera, sin importar cómo te relaciones con otros, no será de acuerdo con una filosofía de vivir, sino que será ante Dios, viviendo de una manera que es considerada con Su carga. ¿Cuántas personas así hay entre vosotros? ¿Son realmente normales tus relaciones con los demás? ¿Sobre qué fundamento se edifican? ¿Cuántas filosofías de vida hay dentro de ti? ¿Han sido desechadas? Si tu corazón no puede volverse por completo hacia Dios, no eres de Él, sino que procedes de Satanás, y al final volverás a él. No eres digno de pertenecer al pueblo de Dios.

Extracto de ‘Es muy importante establecer una relación normal con Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

En la casa de Dios, lo que la gente manifiesta y revela debería tener la verdad como principio y fundamento en todas las situaciones. Si vives en un ambiente así, si hay igualdad entre las personas y si la relación de todos con Dios es la que existe entre un ser creado y el Creador, las interacciones entre las personas se vuelven mucho más sencillas y fáciles. Solo entonces las personas pueden ser verdaderamente liberadas y libres en su forma de vida y ser auténticamente felices. ¿Lo habéis conseguido ya, o no? (No). Entonces, ¿de acuerdo con qué vives? (De acuerdo con las filosofías de Satanás y con un carácter corrupto). Aún no os habéis liberado de esas filosofías de vida ni habéis escapado del entorno de vida que consiste en la lucha por la fama y la fortuna, en los celos y las luchas; lo que os rige y controla es un carácter satánico totalmente corrupto. Por tanto, vuestra forma de vida es muy agotadora, y a menudo os sentís así: “¿Por qué la vida en la casa de Dios es tan similar a la vida en el mundo? La vida aquí también es agotadora, tengo que ser siempre cuidadoso en todo lo que hago y siempre me fijo en las expresiones faciales de la gente antes de actuar”. ¿Cómo se llegó a esta situación? Sucedió porque vuestros principios de comportamiento, la perspectiva sobre las cosas y los métodos para gestionarlas son, todos, erróneos; no actuáis de acuerdo con los principios-verdad. Todos los asuntos tienen inicios y fundamentos; así pues, ¿qué es lo primero y lo más fundamental que debéis resolver? Primero, debéis diseccionar y conocer vuestros pensamientos, vuestras ideas, vuestro conocimiento y vuestros puntos de vista. Y luego ¿qué? (Buscar con qué tipo de perspectiva debes mirar las cosas a tu alrededor, cómo debes tratarlas y qué principios debes emplear en tus acciones). Esto requiere práctica. En la vida real, debe haber un principio fundamental de interacción humana: todo el mundo debe colocarse en la posición apropiada para un ser creado y ajustarse a su propio deber; nadie es mejor o peor que otro. Todas las personas deben actuar de acuerdo con los principios-verdad, liberándose de las filosofías de vida, de los principios y métodos de Satanás para hacer las cosas, y tratar a los demás de acuerdo con los principios-verdad, exigiendo que los demás los traten a ellos según esos mismos principios. En este momento, ese es el tipo de atmósfera que debe formarse entre vosotros; en toda la iglesia, entre todos los hermanos y hermanas, debe producirse una especie de atmósfera: la que debe tener la familia de Dios y debe existir entre los hermanos y hermanas, de modo que ni vosotros ni nadie estéis restringidos. Tú no restringes a los demás y ellos no te restringen a ti: ese es otro principio de práctica, y es el más fundamental para mantener relaciones interpersonales normales.

Extracto de ‘Solo al buscar la verdad se pueden conocer las obras de Dios’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

En concreto, ¿qué implica actuar de acuerdo con los principios? Por ejemplo, respecto al trato hacia los demás, ¿cuáles son los principios que subyacen a tu forma de tratar a quienes tienen y no tienen estatus, así como a los hermanos y hermanas normales y a las diversas categorías de líderes y obreros? No puedes tratar a tus hermanos y hermanas igual que los incrédulos tratan a la gente; debes ser justo y razonable. No puedes ser íntimo de este y no de aquel; tampoco debes formar camarillas ni confabularos. No puedes acosar a la gente porque te desagrade ni adular a quienes sean extraordinarios. Esto es lo que se entiende por principios. Debes tener principios en el trato con los demás; has de tratar a todos de manera justa. Si atraes hacia tu persona a quienes crees que son bastante buenos mientras excluyes a aquellos a los que te cuesta acercarte, ¿no te faltan principios? Esta es la filosofía de los incrédulos para vivir en el mundo y el principio subyacente a su modo de tratar a otras personas. Se trata de un carácter y una lógica satánicas. ¿De acuerdo con qué principio debes tratar a los miembros de la familia de Dios? (Tratar con justicia a cada hermano y hermana.) ¿Cómo los tratas con justicia? Todos tienen pequeñas fallas y defectos, al igual que ciertas idiosincrasias, y todos tienen arrogancia, debilidad y áreas en las que son deficientes. Debes ayudarlos con un corazón amoroso, ser tolerante y paciente y no ser demasiado duro ni armar un escándalo por cada pequeño detalle. Con la gente que es joven o que no ha creído mucho tiempo en Dios o solo ha comenzado a cumplir con su deber recientemente, esas personas que tienen algunos requisitos especiales, si todo lo que haces es aferrarte a estas cosas y las usas contra ellos, entonces estás siendo duro. Ignoras el mal que esos falsos líderes y anticristos han hecho y, sin embargo, cuando ves los pequeños defectos y fallas de tus hermanos y hermanas, te niegas a ayudarlos y, en cambio, eliges armar un escándalo por esas cosas y juzgarlos a sus espaldas, lo que hace que más personas se opongan a ellos, los excluyan y los releguen. ¿Qué clase de conducta es esta? Esto es hacer las cosas basándote meramente en tus preferencias personales y no ser capaz de tratar a la gente con justicia. ¡Esto muestra un carácter satánico corrupto y es una transgresión! Cuando las personas hacen cosas, Dios está observando; independientemente de lo que hagas y pienses, ¡Dios te ve! Si quieres comprender los principios, primero debes entender la verdad. Una vez que entiendes la verdad, puedes comprender la voluntad de Dios; si no entiendes la verdad, ciertamente no entenderás la voluntad de Dios. La verdad te dice cómo tratar a las personas y, una vez que has entendido esto, sabrás cómo tratar a las personas según la voluntad de Dios. Las palabras de Dios te muestran y señalan claramente cómo debes tratar a los demás; la actitud con la que Dios trata al hombre es la actitud que las personas deben adoptar en su trato de unos hacia otros. ¿Cómo trata Dios a todas y cada una de las personas? Algunas personas son de estatura inmadura o son jóvenes o han creído en Dios por poco tiempo. Dios puede verlas no como malvadas o maliciosas por naturaleza; simplemente, son algo ignorantes o carecen de calibre o la sociedad las ha contaminado demasiado. No han entrado en la realidad de la verdad, así que les resulta difícil abstenerse de hacer algunas cosas estúpidas o cometer algunos actos ignorantes. Sin embargo, desde la perspectiva de Dios, esos asuntos no son importantes: Él solo mira el corazón de estas personas. Si están decididas a entrar en la realidad de la verdad, si se dirigen en la dirección correcta y tienen este objetivo, entonces Dios las observa, las espera y les da el tiempo y las oportunidades que les permitan entrar. No es que Dios las derribe de un solo golpe o que se aferre a una transgresión que han cometido y se niegue a soltarla; Dios nunca ha tratado a las personas así. Dicho esto, si las personas se tratan de esa forma entre sí, ¿no es su carácter corrupto? Su carácter, precisamente, es corrupto. Debes ver cómo trata Dios a las personas ignorantes y estúpidas, cómo trata a los de estatura inmadura, cómo trata las manifestaciones normales del carácter corrupto del hombre y cómo trata a los que son maliciosos. Dios trata a distintas personas de diferentes maneras y también tiene varias maneras de gestionar las innumerables condiciones de las diferentes personas. Debes entender estas verdades. Una vez que has entendido estas verdades, entonces sabrás cómo experimentarlas.

Extracto de ‘Para ganar la verdad, debes aprender de las personas, los asuntos y las cosas que te rodean’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Si aún no habéis encontrado la sensación y los principios de ser un santo, esto prueba que vuestra entrada en la vida es demasiado superficial, y que aún no habéis entendido la verdad. En vuestra conducta y en el entorno en el que vivís cada día, esto requiere que probéis y reflexionéis, que os comuniquéis unos con otros, que os animéis, que os mantengáis alerta, que os ayudéis y cuidéis, y que os apoyéis y os proveáis mutuamente. No os centréis siempre en los defectos de los demás, más bien reflexionad frecuentemente sobre vosotros mismos, y sed después proactivos al admitir ante los demás aquello que habéis hecho y constituye una interferencia o un daño para ellos. Aprended a abriros y comunicaros, y discutid juntos a menudo cómo comunicar prácticamente sobre la base de las palabras de Dios. Cuando el ambiente de vuestras vidas es así con frecuencia, las relaciones entre los hermanos y hermanas se vuelven normales; no son complicadas, indiferentes, frías o crueles como son las relaciones entre los incrédulos. Os desharéis paulatinamente de tales relaciones. Los hermanos y hermanas se acercan más y se hacen más íntimos entre sí; sois capaces de apoyaros y amaros mutuamente; hay buena voluntad en vuestro corazón, o poseéis una mentalidad con la que sois capaces de tener tolerancia y compasión hacia los demás, y os apoyáis y cuidáis mutuamente, en lugar de un estado y una actitud en la que os peleáis entre vosotros, os pisoteáis, sois celosos, competís en secreto, albergáis un desprecio o un desdén oculto, o en la que nadie obedece al otro. Vivir en tales estados o circunstancias crea relaciones terribles entre las personas. No solo crea todo tipo de influencias negativas en ti y te causa daño, sino que también influye negativamente y daña a otros en diversos grados. En general, es muy difícil que la gente supere esto: te enfadas cuando la gente te mira mal o te dice algo que contrario a tu voluntad y, cuando alguien hace algo que te impide meter baza, te quedas resentido, te sientes incómodo e infeliz, y solo puedes pensar en cómo recuperar tu reputación. Las mujeres y los jóvenes son particularmente incapaces de superar esto. Siempre están atrapados en estas actitudes ruines, estos berrinches, estas emociones mezquinas, y les resulta difícil presentarse ante Dios. Enredados en estas complejas relaciones enredadas, entrelazados en ellas, es difícil para la gente calmarse ante Dios, y calmarse en las palabras de Dios. Por tanto, primero debes aprender a llevarte bien con tus hermanos y hermanas. Debes ser tolerante e indulgente con los demás, ser capaz de ver lo que es excepcional en cada uno, cuáles son las fortalezas de cada uno, y debes aprender a aceptar las opiniones de los demás, y a retirarte profundamente en ti mismo para dedicarte a la introspección y ganar autoconocimiento. No debes ser complaciente ni dar rienda suelta a tus ambiciones, deseos o a las menores de tus fortalezas, obligando a los demás a escucharte, a hacer lo que dices, a pensar bien de ti y a elevarte a lo más alto, mientras ignoras las fortalezas de los demás y exageras y magnificas sus defectos sin restricciones, en todo momento publicitando, menospreciando y despreciando sus defectos; o usando la palabra y otros medios para hacer daño y agravar a otros, de tal modo que les obligas a obedecerte, prestarte atención, temerte y esconderse de ti. ¿Querríais ver que llegara a producirse o existir una relación semejante entre personas? ¿Querríais llegar a experimentar la sensación de algo así?

Extracto de ‘El principio más fundamental para la práctica de la entrada en la realidad-verdad’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Si los hermanos y las hermanas han de ser capaces de confiar los unos en los otros, ayudarse y proveerse unos a otros, entonces cada persona debe hablar de sus propias experiencias verdaderas. Si no hablas de ellas y solo pronuncias lemas, palabras doctrinales y superficiales, entonces no eres una persona honesta y eres incapaz de serlo. Por ejemplo, al convivir durante varios años, marido y mujer tratan de habituarse el uno al otro y de vez en cuando se pelean. Sin embargo, si ambos sois de una humanidad normal, siempre le hablarás desde el corazón, y él igual a ti. Cualesquiera que sean las dificultades con las que te topes en la vida, los problemas que ocurran en tu obra, lo que pienses en el fondo, comoquiera que planees resolver las cosas, qué ideas y planes puedas tener para tu trabajo o para tus hijos; se lo contarás todo a tu compañero. Así, ¿acaso no sentiréis ambos una especial cercanía y empatía entre vosotros? Si él nunca te cuenta sus pensamientos más profundos y lo único que hace es traer su sueldo a casa, y si nunca le hablas de tus propios pensamientos ni confías nunca en él, ¿no habrá distancia emocional entre ambos? Con toda seguridad, la habrá. Él está lejos de ti y tú de él, porque no entiendes los pensamientos ni las intenciones de su corazón. En última instancia, no puedes decir qué tipo de persona es tu compañero, como él tampoco puede decir qué clase de persona eres tú; no entiendes sus necesidades ni él comprende las tuyas. Si las personas no tienen comunicación verbal ni espiritual, entonces no hay posibilidad de intimidad entre ellas, y no pueden proveerse ni ayudarse el uno al otro. ¿Tenéis este tipo de sentimiento? Si tu amigo te lo confía todo, le da voz a todo lo que está pensando y sea cual sea el sufrimiento o felicidad que albergue, entonces ¿no sentirás una particular intimidad con él? La razón por la que está dispuesto a contarte esas cosas es que también le has confiado tus pensamientos profundos; sois especialmente cercanos y esto se debe a que sois capaces de llevaros bien y echaros una mano el uno al otro. Sin esta clase de comunicación e intercambio entre los hermanos y las hermanas en la iglesia, la armonía nunca podría existir. Este es uno de los requisitos para ser honesto.

Extracto de ‘La práctica verdaderamente fundamental de ser una persona honesta’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Debes acercarte a gente que diga la verdad, que te reprenda y desenmascare cuando lo merezcas, tengas el estatus que tengas, pero que, sea cual sea su forma de desenmascararte y reprenderte, pueda ayudarte y estar pendiente de ti. Debes acercarte a gente así; son personas rectas que buscan la verdad. No busques la compañía de embusteros escurridizos; mantente alejado de esa gente. Este es el camino correcto. A las personas rectas que buscan la verdad no les importan tu estatus y tus aportaciones; aunque amenaces con sustituirlas, están dispuestas a asumir ese riesgo, seguirán hablando con franqueza y actuando según los principios, tratándote de acuerdo con los principios por los que la casa de Dios trata a la gente. Cuando tus actos vulneran los principios, estas personas te desenmascaran, te aconsejan y te señalan tus problemas abiertamente y sin reservas. No tienen miedo de herir tu orgullo y hasta te avergonzarán en público y te acorralarán. ¿Cómo deberías tratar a esas personas? ¿Deberías acabar con ellas o mantenerlas cerca? (Mantenerlas cerca). Así es, pero no hagas todo lo posible para ello; eso es un poco falso. Cuando estés de mal humor, está bien alejarse un rato de ellas; espera hasta que lo entiendas para ir a hablar con ellas: “Tu sugerencia era correcta; tenía vanidad y por dentro estaba preocupado por el estatus. Pensaba que, por haber sido líder todos estos años, deberías haber perdonado mi orgullo delante de toda esa gente, pero ahora veo que mis actos realmente estaban en desacuerdo con los principios y desprovistos de la verdad y que no debí haberlos cometido. ¿Para qué se tiene semejante estatus? ¿No es por el deber? Todos somos iguales. Yo solamente tengo algo más de responsabilidad que tú, eso es todo. En lo sucesivo, di lo que tengas que decir. No hay inquina entre nosotros. En la casa de Dios, ante Dios y la verdad, estamos unidos y nada nos separa”. Esta es la actitud de la práctica y el amor a la verdad. ¿Qué has de hacer si deseas evitar el camino de los anticristos? Acercarte de manera activa a personas rectas que amen la verdad. Acercarte a gente que sepa darte consejos, que te critique a la cara, que no te adule, que te lo indique cuando te equivoques, te enaltezcas, des testimonio de ti mismo y trates de engañar a los demás. Esta es la senda correcta.

Extracto de ‘Para los líderes y obreros, escoger una senda es de la mayor importancia (2)’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Independientemente del grupo en el que te encuentres, si eres capaz de superar la envidia, las disputas, las burlas y el menosprecio que existen entre las personas, y las varias maneras de herir y las técnicas que las personas emplean en su trato con los demás, si eres capaz de reconocerlos y no ser gobernado por estas cosas, y abordarlas correctamente, sin caer en la sangre caliente, la naturalidad o un carácter satánico corrupto, entonces tus relaciones con otras personas se volverán normales y podrás, en general, llevarte bien con los demás. Si puedes llevarte bien con cualquier persona corriente y no dejar que ninguna persona, materia o cosa te controle o altere cuando estás junto a otras, entonces tu estado será normal y vivirás ante Dios. Dondequiera que haya gente, habrá disputas. Si no vives según la verdad cuando haya disputas, te verás arrastrado hacia ellas. ¿Qué implican las disputas? Discordia, envidia, odio, desprecio, competitividad, juzgarse unos a otros, competir unos con otros por altos cargos, comparar dones, capacidades, figuras, belleza, calibre, estatus, reputación, roles, qué discurso tiene más peso, quién es más útil y quién es más fuerte. Pasas todo el día comparándote con otros en estas cosas, atrapado en estas disputas, incapaz de una vida espiritual normal, y de encontrarte en una paz normal ante Dios. En tu corazón, a menudo te verás envuelto en estas disputas, en peleas y riñas que no solo te harán daño a ti, sino también a los demás, y así nunca podrás presentarte ante Dios. Cuando alguien te diga algo poco amable, te pondrás negativo; cuando alguien esté más dotado que tú, tenga un calibre más alto y una mente más rápida que tú, te sentirás incómodo y querrás competir con ellos. Qué manera tan lamentable, agotadora y dolorosa de vivir, siempre enmarañado en estos estados. ¿Y acaso esto no interfiere con la vida espiritual? Si no eres capaz de encontrar una salida a esto, a menudo sufrirás pérdidas en tu vida.

Extracto de ‘El principio más fundamental para la práctica de la entrada en la realidad-verdad’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Satanás ha corrompido a las personas de una manera demasiado profunda y estas carecen de cualquier comprensión de la verdad, por lo que es necesario practicar la tolerancia hacia todo tipo de personas, ¿y qué me han costado Mis muchos años de tolerancia? Yo lo tolero todo; soy tolerante con todo el mundo y nunca soy severo; Yo converso y comunico con la gente, dirigiendo amablemente la conversación, volviéndola consciente, haciéndole entender la razón detrás de las cosas, y me comporto así con todos. Si nada funciona, da igual lo que diga, dejo que se vayan. No te tengas en tan alta estima como para que, cuando los demás no te hagan caso, te sientas ofendido y te parezca que has sufrido una gran indignidad. No importa. Lo importante es que todo lo que hagas, lo hagas ante Dios; debes dar cuenta de ti mismo a Dios. Todo lo que hagas debe ser de beneficio para los demás. A vosotros esto os puede parecer un requisito un poco oneroso, pero eso es porque la gente carece de esa humanidad y estatura. Por encima de todo, debéis considerar cómo mantener un estado normal mientras vivís ante Dios. ¿Qué debéis hacer cuando la naturalidad y la sangre caliente estén a punto de estallar? Apresuraros a acudir ante Dios y a gritar Su nombre. Cuando grites Su nombre, sentirás que tu ira y tu resentimiento desaparecen y se disipan. ¿A dónde van? ¿Por qué de repente no puedes recordar los extraños pensamientos y teorías de tu mente? ¿Qué es lo que sucede? Dios despeja lo que hizo Satanás, y las justificaciones y las cosas propias de la sangre caliente en la mente del hombre, proporcionándote paz y alegría, aplacando tu corazón un poco cada vez, hasta que te dices: “¿Cómo he podido ser tan impulsivo ahora mismo? ¿Cómo he podido ser tan estúpido? ¿Tan tonto? ¿Qué importaba? Estaba muy enfadado, es bueno que llamara a Dios y Él me ayudara y me diera fuerzas; Dios estaba realmente ahí, guardándome. Me protegió y evitó que pecara contra Él. Puedo sentir realmente Su gracia”. La tolerancia, el amor y la compasión de Dios no tienen límites, y la gente debe aprender a presentarse ante Dios para pedirlo y recibirlo. Mientras tengas fe y sinceridad, Dios te dará estas cosas y te ayudará a conseguirlas todas. Un ser humano no puede hacer esas cosas, pero Dios sí. Así que, antes de hacer cualquier cosa, debes pensar primero si es realmente necesario. Si aún no lo has pensado bien, asegúrate de estar en paz. Antes de hacer cualquier cosa, antes de que tu sangre caliente estalle, debes calmarte, clamar el nombre de Dios, y pensar si lo que haces está de acuerdo con Su voluntad; si lo que haces no es satisfactorio para Dios, Él te ayudará a domar tu sangre caliente, poco a poco, y a resolver la situación. ¿Será esto beneficioso para ti? Si las personas son demasiado intratables cuando están juntas, les será difícil volver al estado más primigenio de su relación, así que, cuando estés a punto de explotar, cuando la naturalidad y la sangre caliente estén a punto de brotar de ti, y cuando ambas cosas puedan herir a otros, será mejor que pienses un poco y te asegures de orar más a Dios. Has de llevarte bien con los hermanos y hermanas de la iglesia o con los miembros de tu familia, con todos ellos. Este es el requisito mínimo. Cuando uno ha resuelto estas relaciones, su estatura habrá madurado, y serán realmente capaces de asumir tareas y responsabilidades, y podrán aceptar la comisión de Dios.

Extracto de ‘El principio más fundamental para la práctica de la entrada en la realidad-verdad’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

En la actualidad, muchas personas siguen teniendo una estatura pueril y son incapaces de librarse de las disputas a su alrededor. A menudo quedan atrapados, como si estuvieran metidos en una trituradora de carne, y su cuchilla los desgarrase y los hiciese jirones; y al final, cuando la casa de Dios te encarga una determinada labor y el cumplimiento de tu deber, eres incapaz de llevarlo a cabo. No se trata de que no quieras hacerlo ni de que no hayas resuelto o decidido hacerlo, que te falte convicción o ni mucho menos de que te falte capacidad. En cambio, se debe a que tu estatura es demasiado pequeña y no puedes tratar con las personas, asuntos y cosas complejos que te rodean, lo que te causa diversos grados de interferencia y te impide asumir ese trabajo y aceptar tu comisión y completar la labor de tu deber. En última instancia, si no te ves envuelto en las tentaciones de la riqueza o el romance, te verás inmerso en otras relaciones interpersonales complejas y en disputas, o no tendrás idea de cómo hacer ciertas cosas y te quedarás paralizado o te verás enredado en ciertos asuntos, atrapado en la negatividad e incapaz de avanzar. ¿Dónde habrá ido tu resolución, determinación, fe y perseverancia? Frente a tales asuntos, tu fe, determinación y resolución no serán dignos de la más mínima mención, y caerán al primer golpe. Por tanto, si tienes una esperanza y una voluntad buena y positiva, y prestas juramento ante Dios, con la esperanza de que Él te ayude a conseguir tu voluntad, el requisito previo es que tengas la suficiente estatura y verdad para poder manejar las disputas, así como a las personas, asuntos y cosas que te rodean. No importa lo que esté sucediendo a tu alrededor, e independientemente del contexto de las personas, asuntos y cosas, o del entorno en el que vives, cuando seas capaz de cumplir fielmente con tu deber, enfrentarte a estas cosas con la verdad y cumplir con el principio-verdad, y no te pongas de rodillas, abrumado o perturbado por tales cosas, será entonces cuando podrás continuar avanzando por la senda; solo entonces tu estatura y tu entrada en la verdad subirán al siguiente nivel.

Extracto de ‘El principio más fundamental para la práctica de la entrada en la realidad-verdad’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Anterior: 123. Principios para actuar con sabiduría en tu fe en Dios

Siguiente: 125. Principios para abrir tu corazón a los demás

Los desastres son frecuentes. ¿Quieres saber cómo recibir al Señor antes de los grandes? Contáctanos ahora y exploremos juntos para encontrar el camino.
Conéctate con nosotros en Messenger
Contacta con nosotros por WhatsApp

Contenido relacionado

Ajustes

  • Texto
  • Temas

Colores lisos

Temas

Fuente

Tamaño de fuente

Interlineado

Interlineado

Ancho de página

Índice

Buscar

  • Buscar en este texto
  • Buscar en este libro