171. Principios para conocer el amor de Dios

(1) Todas las verdades expresadas por Cristo lo son por el bien de la salvación del hombre. La esencia de Cristo es el amor; es la verdad, el camino y la vida.

(2) No se debe limitar el amor de Dios a las nociones e imaginaciones de uno y definirlo exclusivamente como gracia, misericordia y tolerancia; el juicio, el castigo y la disciplina severos son las mayores manifestaciones del amor de Dios al hombre.

(3) Al someterse al juicio y castigo de Dios y a Sus pruebas y Su refinación, la persona se libera de la influencia de Satanás y se transforma su carácter corrupto. Este es el auténtico amor de Dios.

(4) Cuando se comprende realmente el amor de Dios, se está dispuesto a esforzarse de buena gana por Él, a cumplir correctamente con el deber para satisfacerlo y a responder a Su amor.

Las palabras relevantes de Dios:

Dios se ha humillado hasta un nivel tal, que lleva a cabo Su obra en esta gente inmunda y corrupta y perfecciona a este grupo de personas. Dios no sólo se hizo carne para vivir y comer entre las personas, pastorearlas, y proveer lo que estas necesitan. Lo más importante es que Él realiza Su poderosa obra de salvación y conquista en estas personas insoportablemente corruptas. Él vino al corazón del gran dragón rojo para salvar a estas, las más corruptas de las personas, de forma que todas las personas puedan ser cambiadas y hechas nuevas. La inmensa dificultad que Dios soporta no es solo la del Dios encarnado, sino principalmente que el Espíritu de Dios sufre una humillación extrema; Él se humilla y oculta tanto que se convierte en una persona corriente. Dios se encarnó, y tomó la forma de carne para que las personas vean que Él tiene una vida y unas necesidades humanas normales. Con esto basta para demostrar que Dios se ha humillado en gran medida. El Espíritu de Dios se materializa en la carne. Su Espíritu es muy elevado y grande, pero Él toma la forma de un ser humano común e insignificante, para así hacer la obra de Su Espíritu. El calibre, el conocimiento, el sentido, lo humano y la vida de cada uno de vosotros muestran que sois realmente indignos de aceptar esta clase de obra de Dios. Sois realmente indignos para permitir que Él soporte semejante sufrimiento por vuestra causa. ¡Dios es tan grande! ¡Él es tan supremo, y las personas tan malas y bajas! Sin embargo, Él sigue obrando en ellas. Él no solo se encarnó con el fin de proveer para las personas, para hablarles, sino que incluso vive con ellas. Dios es tan humilde, tan adorable.

Extracto de ‘Sólo los que se enfocan en la práctica pueden ser perfeccionados’ en “La Palabra manifestada en carne”

Cuando Dios vino a la tierra, Él no era del mundo, ni se hizo carne con el fin de disfrutar del mundo. El lugar en el que obrar revelaría Su carácter y el que más sentido tendría es el lugar en el que Él nació. Sea una tierra santa o inmunda, e independientemente de dónde obre, Él es santo. Él creó todo lo que hay en el mundo, aunque todo ha sido corrompido por Satanás. Sin embargo, todas las cosas siguen perteneciéndole a Él; todas están en Sus manos. Llega a una tierra inmunda y obra ahí para revelar Su santidad; Él hace esto solamente en aras de Su obra, lo cual significa que soporta gran humillación para llevar a cabo dicha obra con el fin de salvar a las personas de esta tierra inmunda. Esto se hace para dar testimonio, en beneficio de toda la humanidad. Lo que tal obra muestra a las personas es la justicia de Dios y puede exhibir de mejor manera la supremacía de Dios. Su grandeza y Su rectitud se manifiestan en la salvación de un grupo de personas en situación precaria a quienes otros desprecian. Nacer en una tierra inmunda no prueba, en absoluto, que Él sea inferior; simplemente permite que toda la creación vea Su grandeza y Su amor sincero por la humanidad. Cuanto más lo hace, más revela Su amor puro, Su amor perfecto por el hombre. Dios es santo y justo. Aunque Él nació en una tierra inmunda y aunque vive con esas personas llenas de inmundicia, del mismo modo que Jesús vivió con los pecadores en la Era de la Gracia, ¿acaso cada parte de Su obra no se hace en aras de la supervivencia de toda la humanidad? ¿No es todo esto para que la humanidad pueda obtener una gran salvación? Hace dos mil años, Él vivió con pecadores durante unos años. Eso fue en aras de la redención. Hoy, Él está viviendo con un grupo de personas inmundas, inferiores. Esto es en aras de la salvación. ¿Acaso toda Su obra no es en beneficio de vosotros, los humanos? Si no es para salvar a la humanidad, ¿por qué habría vivido y sufrido Él con pecadores durante tantos años, después de nacer en un pesebre? Y si no es para salvar a la humanidad, ¿por qué regresaría Él a la carne una segunda vez, a nacer en esta tierra en la que se congregan los demonios, y a vivir con estas personas que Satanás ha corrompido profundamente? ¿No es fiel Dios? ¿Qué parte de Su obra no ha sido para la humanidad? ¿Qué parte no ha sido para vuestro destino? Dios es santo, ¡esto es inmutable! Él no está contaminado por la inmundicia, aunque ha venido a una tierra inmunda; ¡todo esto solo puede significar que el amor de Dios por la humanidad es extremadamente abnegado, y que el sufrimiento y la humillación que Él soporta son extremadamente grandes! ¿No sabéis cuán grande es la humillación que Él sufre por todos vosotros, y por vuestro destino? En lugar de salvar a las grandes personas o a los hijos de familias ricas y poderosas, hace hincapié en salvar a los inferiores y a quienes otros miran con desprecio. ¿No es todo esto Su santidad? ¿No es todo esto Su justicia? En aras de la sobrevivencia de toda la humanidad, Él preferiría nacer en una tierra inmunda y sufrir cada humillación. Dios es muy real; Él no hace obra falsa. ¿Acaso cada etapa de Su obra no se realiza de esta forma tan práctica? Aunque todas las personas lo difaman y afirman que Él se sienta a la mesa con pecadores; aunque todas las personas se burlan de Él y dicen que vive con los hijos de la inmundicia, con las personas más inferiores, Él sigue entregándose abnegadamente, y, por tanto, sigue siendo rechazado de esta forma entre la humanidad. ¿Acaso el sufrimiento que Él soporta no es mayor al vuestro? La obra que Él realiza ¿no es mayor que el precio que habéis pagado?

Extracto de ‘La relevancia de salvar a los descendientes de Moab’ en “La Palabra manifestada en carne”

Muchas son las noches insomnes que Dios ha soportado por el bien de la obra de la humanidad. Desde lo más alto hasta las más bajas profundidades, Él ha descendido al infierno viviente en el que el hombre mora para pasar Sus días con él, nunca se ha quejado de la mezquindad que hay entre los hombres, nunca le ha reprochado a este su desobediencia, sino que ha soportado la mayor humillación mientras lleva personalmente a cabo Su obra. ¿Cómo podría Dios pertenecer al infierno? ¿Cómo podría pasar Su vida allí? Sin embargo, por el bien de toda la humanidad, y para que toda ella pueda hallar descanso pronto, Él ha soportado la humillación, y sufrido la injusticia para venir a la tierra, y entró personalmente en el “infierno” y el “Hades”, en el foso del tigre, para salvar al hombre. ¿De qué forma está el hombre cualificado para oponerse a Dios? ¿Qué razón tiene para quejarse de Dios? ¿Cómo puede tener el descaro de mirar a Dios? El Dios del cielo ha venido a esta, la más sucia de las tierras de vicio, y nunca ha desahogado Sus agravios ni se ha quejado del hombre, sino que acepta en silencio los estragos[1] y la opresión del hombre. Nunca ha devuelto el golpe ante las exigencias poco razonables del hombre, nunca le ha hecho requerimientos excesivos ni irrazonables. Simplemente realiza toda la obra que requiere el hombre sin queja alguna: enseñar, iluminar, reprochar, el refinamiento de las palabras, recordar, exhortar, consolar, juzgar y revelar. ¿Cuál de Sus pasos no ha sido para la vida del hombre? Aunque ha eliminado las perspectivas y la suerte del hombre, ¿cuál de los pasos que Dios ha llevado a cabo no ha sido para su destino? ¿Cuál de ellos no ha sido por el bien de la supervivencia humana? ¿Cuál de ellos no ha sido para liberarlo de este sufrimiento y de la opresión de las fuerzas oscuras tan negras como la noche? ¿Cuál de ellos no es por el bien del hombre? ¿Quién puede entender el corazón de Dios, que es como el de una madre amorosa? ¿Quién puede entender el ansioso corazón de Dios?

Extracto de ‘La obra y la entrada (9)’ en “La Palabra manifestada en carne”

Dios usa Su juicio para hacer perfecto al hombre, ha amado al hombre y salvado al hombre, pero, ¿cuánto está comprendido en Su amor? Hay juicio, majestad, ira y maldición. Aunque Dios maldijo al hombre en el pasado, no echó por completo al hombre en el abismo, sino que usó ese medio para refinar la fe del hombre; no hizo morir al hombre, sino que actuó con la intención de hacer perfecto al hombre. La esencia de la carne es aquello que es de Satanás, Dios lo dijo exactamente bien, pero los hechos que Dios lleva a cabo no se completan de acuerdo a Sus palabras. Te maldice para que lo ames y para que conozcas la esencia de la carne; te castiga con el propósito de que despiertes, para permitirte que conozcas las deficiencias que hay dentro de ti y para que conozcas la indignidad del hombre. Por consiguiente, las maldiciones de Dios, Su juicio y Su majestad e ira, todo es con el fin de hacer perfecto al hombre. Todo lo que Dios hace en la actualidad, y el justo carácter que deja claro dentro de vosotros, todo es con el fin de hacer perfecto al hombre. Ese es el amor de Dios.

Extracto de ‘Sólo al experimentar pruebas dolorosas puedes conocer el encanto de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

En las nociones tradicionales del hombre, cree que el amor de Dios es Su gracia, misericordia y compasión por la debilidad del hombre. Aunque estas cosas también son el amor de Dios, son demasiado unilaterales y no son el medio principal por el cual Dios perfecciona al hombre. Algunas personas empiezan a creer en Dios, a causa de la enfermedad. Esta enfermedad es la gracia de Dios para ti; sin ella, no creerías en Dios, y si no creyeras en Dios entonces no habrías llegado hasta aquí, y por eso incluso esta gracia es el amor de Dios. En el tiempo de la creencia en Jesús, la gente hizo muchas cosas que Dios no amaba porque no entendía la verdad, sin embargo Dios tiene amor y misericordia, y ha traído al hombre hasta aquí y aunque el hombre no entiende nada, todavía Dios le permite seguirlo y, además, ha guiado al hombre al día de hoy. ¿No es este el amor de Dios? Eso que se manifiesta en el carácter de Dios es el amor de Dios, ¡esto es absolutamente correcto! Cuando la construcción de la iglesia alcanzó la culminación, Dios llevó a cabo el paso de la obra de los “hacedores de servicio” y echó al hombre al abismo. Todas las palabras del tiempo de los hacedores de servicio fueron maldiciones: las maldiciones de tu carne, las maldiciones de tu corrupto carácter satánico y las maldiciones de las cosas sobre ti que no satisfacen la voluntad de Dios. La obra que Dios hizo en ese paso se manifestó como majestad; poco después Dios llevó a cabo el paso de la obra de castigo y ahí vino la prueba de la muerte. En esa obra el hombre vio la ira, la majestad, el juicio y el castigo de Dios, pero también vio la gracia de Dios, Su amor y Su misericordia. Todo lo que Dios hizo, y todo lo que se manifestó como Su carácter, fue el amor de Dios por el hombre, y todo lo que Dios hizo pudo satisfacer las necesidades del hombre. Lo hizo con el fin de perfeccionar al hombre y Él le proveyó de acuerdo con su estatura. Si Dios no hubiera hecho esto, el hombre no sería capaz de presentarse ante Dios y no tendría manera de conocer el verdadero rostro de Dios. Desde el momento en que el hombre comenzó a creer en Dios hasta el día de hoy, Dios le ha provisto gradualmente de acuerdo con su estatura, para que, en el interior, el hombre poco a poco llegue a conocerlo. Sólo después de haber llegado hasta hoy, el hombre se da cuenta qué maravilloso es el juicio de Dios. El paso de la obra de los hacedores de servicio fue la primera incidencia de la obra de maldición desde el tiempo de la creación hasta el día de hoy. El hombre fue maldecido al abismo. Si Dios no hubiera hecho eso, hoy el hombre no tendría un verdadero conocimiento de Dios; fue sólo por medio de la maldición de Dios que el hombre oficialmente se percató de Su carácter. El hombre fue revelado a través de las pruebas de los hacedores de servicio. Él vio que su lealtad era inaceptable, que su estatura era demasiado pequeña, que era incapaz de satisfacer la voluntad de Dios y que sus reclamos de que satisfacía a Dios todo el tiempo no fueron nada más que palabras. Aunque Dios maldijo al hombre en el paso de la obra de los hacedores de servicio, al recordarlo ahora, ese paso de la obra de Dios fue maravilloso: le trajo al hombre un gran punto de inflexión y provocó un gran cambio en su carácter de vida. Antes del tiempo de los hacedores de servicio, el hombre no entendía nada de la búsqueda de la vida, de lo que significa creer en Dios o de la sabiduría de la obra de Dios ni tampoco entendía que la obra de Dios puede probar al hombre. Desde el tiempo de los hacedores de servicio hasta el día de hoy, el hombre ve qué maravillosa es la obra de Dios; es insondable para el hombre. Este es incapaz de imaginar con su cerebro cómo obra Dios y también ve qué pequeña es su estatura y la mucha desobediencia que hay en él. Cuando Dios maldijo al hombre, fue con el fin de lograr un efecto y no hizo morir al hombre. Aunque maldijo al hombre, lo hizo a través de palabras, y Sus maldiciones en realidad no le sucedieron al hombre, porque lo que Dios maldijo fue la desobediencia del hombre y por eso las palabras de Sus maldiciones también se emitieron para hacer perfecto al hombre. Ya sea que Dios juzgue al hombre o lo maldiga, ambas cosas perfeccionan al hombre: ambas se hacen con el propósito de hacer perfecto eso que hay impuro dentro del hombre. A través de este medio, el hombre es refinado y Sus palabras y Su obra perfeccionan aquello de lo que carece el hombre en su interior. Cada paso de la obra de Dios, ya sean las palabras ásperas o el juicio o el castigo, perfeccionan al hombre y es absolutamente apropiado. Nunca a través de las eras ha hecho Dios una obra como esta; en la actualidad, Él obra dentro de vosotros para que apreciéis Su sabiduría. Aunque hayáis sufrido algo de dolor en vuestro interior, vuestros corazones se sienten firmes y en paz; es vuestra bendición poder disfrutar esta etapa de la obra de Dios. Independientemente de lo que podáis ganar en el futuro, todo lo que veis de la obra de Dios en vosotros hoy es amor. Si el hombre no experimenta el juicio y el refinamiento de Dios, sus acciones y su fervor siempre serán superficiales y su carácter siempre permanecerá inalterable. ¿Esto cuenta como que Dios te ganó? Hoy, aunque todavía hay mucha arrogancia y soberbia dentro del hombre, su carácter es mucho más estable que antes. El tratamiento que Dios lleva a cabo contigo lo hace con el fin de salvarte, y aunque puedas sentir algún dolor en el momento, vendrá el día cuando ocurra un cambio en tu carácter. En ese momento, mirarás al pasado y verás qué sabia es la obra de Dios, y en ese instante podrás entender realmente la voluntad de Dios. En la actualidad, hay algunas personas que dicen que entienden la voluntad de Dios, pero eso no es muy realista. De hecho, están diciendo mentiras, porque al presente todavía no han entendido si la voluntad de Dios es salvar al hombre o maldecir al hombre. Tal vez no lo puedas ver con claridad ahora, pero vendrá el tiempo en que verás que el día de la glorificación de Dios ha llegado, verás qué significativo es amar a Dios, que hace que llegues a conocer la vida humana y que tu carne viva en el mundo de amar a Dios; tu espíritu será liberado, tu vida estará llena de gozo, siempre estarás cerca de Dios y pondrás tu mirada en Él. Entonces, realmente sabrás qué valiosa es la obra de Dios el día de hoy.

Extracto de ‘Sólo al experimentar pruebas dolorosas puedes conocer el encanto de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Todos vosotros vivís en una tierra de pecado y libertinaje, y todos sois libertinos y pecadores. Hoy, no sólo podéis mirar a Dios, sino lo que es más importante, habéis recibido castigo y juicio, habéis recibido la más profunda salvación, es decir, el amor más grande de Dios. En todo lo que Él hace, Dios es realmente amoroso hacia vosotros. No tiene malas intenciones. Él os juzga por vuestros pecados, para que os examinéis y recibáis esta tremenda salvación. Todo esto se hace con el fin de que el hombre sea completo. De principio a fin, Dios, ha hecho todo lo posible para salvar al hombre y no alberga deseos de destruir completamente al hombre que creó con Sus propias manos. Hoy, Él ha venido entre vosotros para obrar; ¿no es esa salvación aún más grande? Si Él os odiara, ¿seguiría haciendo una obra de tal magnitud para guiaros personalmente? ¿Por qué iba a sufrir así? Dios no os odia ni tiene malas intenciones hacia vosotros. Deberíais saber que el amor de Dios es el más verdadero de todos. Él tiene que salvar a las personas por medio del juicio sólo porque estas son desobedientes; si no fuera por eso, salvarlas sería imposible. Ya que no sabéis cómo vivir y ni siquiera sois conscientes de cómo vivir, y ya que vivís en esta tierra libertina y pecadora y vosotros mismos sois diablos libertinos e inmundos, Él no soporta dejar que os volváis aún más depravados, Él no puede soportar veros vivir en esta tierra inmunda como hacéis ahora, pisoteados por Satanás a su antojo, y no soporta dejaros caer en el Hades. Él sólo quiere ganar a este grupo de personas y salvaros totalmente. Este es el propósito principal de hacer la obra de conquista en vosotros, es sólo para la salvación. Si no puedes ver que todo lo hecho en ti es amor y salvación, si crees que es sólo un método, una forma de atormentar al hombre y algo que no es digno de confianza, ¡entonces es mejor que vuelvas a tu mundo para sufrir dolor y dificultad! Si estás dispuesto a estar en esta corriente y disfrutar de este juicio y esta salvación inmensa, a disfrutar de todas estas bendiciones que no pueden encontrarse en ninguna parte del mundo humano y de este amor, entonces sé bueno; mantente en esta corriente para aceptar la obra de conquista de forma que puedas ser hecho perfecto. Hoy, puede que sufras un poco de dolor y refinamiento debido al juicio de Dios, pero existe un valor y un significado al sufrir este dolor. Aunque la gente es refinada y queda despiadadamente expuesta por el castigo y el juicio de Dios, con el objetivo de castigarlos por sus pecados, de castigar su carne, nada de esta obra tiene la intención de condenar su carne a la destrucción. Las duras revelaciones de la palabra tienen todas el propósito de guiarte por la senda correcta. Habéis experimentado personalmente mucho de esta obra y, claramente, ¡no os ha llevado a una senda mala! Todo es para hacerte vivir una humanidad normal y se puede lograr con tu humanidad normal. Cada paso de la obra de Dios se realiza en base a tus necesidades, según tus debilidades y según tu estatura real, y no se os coloca ninguna carga insoportable. Hoy no tienes esto claro y eres incapaz de verlo claramente y sientes que estoy siendo duro contigo y, de hecho, siempre crees que la razón por la que te castigo, juzgo y reprocho cada día es porque te detesto. Pero, aunque lo que sufres es castigo y juicio, esto es en realidad amor por ti, y es también la mayor protección.

Extracto de ‘La verdad interna de la obra de conquista (4)’ en “La Palabra manifestada en carne”

El amor de Dios por el hombre no es como la gente imagina, no se trata simplemente de que le diga palabras bonitas o de bendición. En la obra actual de Dios hay palabras en inequívoca contradicción con los deseos de la gente, palabras que incluso le llegan al corazón y le duelen. Algunas palabras de juicio parecen etiquetar a las personas, maldecirlas, pero esto tiene un contexto real. Estas palabras están en plena consonancia con la realidad y no tienen nada de exageradas: Dios habla basándose en la esencia corrupta de la gente y esta no tiene más que experimentar durante un tiempo para saberlo. El objetivo de Dios al decir estas cosas es transformar a la gente y salvarla; solo al hablar Dios así se puede lograr el resultado óptimo. Has de ver que el cuidado y el pensamiento meticulosos de Dios están encaminados por completo a la salvación de la gente y encarnan el amor de Dios. Independientemente de que mires la sabiduría en la obra de Dios, los pasos y los métodos en la obra de Dios, o la duración de la obra o Sus organizaciones y Sus planes precisos, todo contiene Su amor. Por ejemplo, todas las personas aman a sus hijos e hijas y se esfuerzan mucho para permitirles caminar por la senda correcta. Cuando descubren las debilidades de sus hijos, los padres se temen que si les hablan suavemente, ellos no escucharán ni podrán cambiar; si les hablan con mayor dureza, herirán la autoestima de sus hijos y estos no podrán soportarlo. Todo lo hacen por amor y se esfuerzan mucho en ello. Puede que los hijos e hijas hayan experimentado el amor de sus padres. El amor no solo implica dulzura y consideración; sobre todo, implica una estricta reprensión. Con aún más amor y siendo esta condición imprescindible, Dios hace todo lo posible por traer la salvación a la humanidad corrupta. No trata a la gente de manera superficial; hace planes precisos y los lleva a cabo paso a paso. En cuanto a cuándo, dónde, con qué tono de voz, con qué método discursivo, cuánto se esfuerza, etc., se puede decir que todo esto revela Su amor y explica detalladamente que Su amor por la humanidad es ilimitado e inconmensurable. Cuando son probados, muchos pronuncian palabras de rebelión contra Dios o se quejan, pero Dios no se lo tiene en cuenta ni los castiga por ello. Ama al hombre, por lo que es tolerante con todos. Si no tuviera amor, únicamente odio, haría mucho tiempo que habría condenado a todos los hombres. Sin embargo, como Dios tiene amor, no les tiene en cuenta estas cosas, es tolerante, reconoce las dificultades de la gente y todo cuanto hace está guiado por el amor. Solo Dios comprende a la gente; tú, ni te comprendes a ti mismo, ¿verdad? Piénsalo detenidamente: hay quienes se quejan de esto y aquello, la gente es irracional y vive en medio de las bendiciones de Dios, pero ni siquiera lo sabe. Nadie sabe cuánto ha sufrido Dios por descender del cielo a la tierra. Dios se hizo humano; Él, tan noble y grande; ¡cuán grande ha sido Su dolor para convertirse en un ser humano tan insignificante y humilde que soportara semejante humillación! […] Dios puede llevar a cabo Su obra en la actualidad porque Su plan de gestión ha llegado a esta etapa; no salvaría a la humanidad a menos que la amara y obra de este modo exclusivamente motivado por el amor, condición imprescindible por la que obra de tal manera. Que Dios sufra una inmensa humillación al hacerse carne para salvar a la humanidad corrupta es plena demostración de lo grande que es Su amor.

Entre líneas, las palabras de Dios contienen exhortación, consuelo, ánimo, tolerancia, paciencia, juicio, castigo, maldición, revelación pública, promesas gloriosas… El amor guía todos Sus métodos; esta es la esencia de Su obra. Hoy todos tenéis cierto entendimiento, aunque no especialmente profundo. No obstante, al menos podéis percibir algunas cosas. Más adelante, cuando hayáis experimentado durante tres o cinco años, percibiréis lo profundo y grande de este amor, lo indescriptible que resulta para el lenguaje humano. Si la gente no tiene amor por Dios, ¿cómo puede devolverle Su amor? Ni aunque dieras la vida podrías devolverle a Dios Su amor. Si experimentáis unos años más, sabréis lo que es el amor y recordaréis vuestro carácter y lo que se manifiesta actualmente en vosotros, sentiréis el mayor de los arrepentimientos y caeréis de rodillas ante Dios. En la actualidad, ¿por qué la mayoría de la gente sigue a Dios tan estrecha y fervientemente? Porque conoce el amor de Dios y ve que Su obra es la salvación del hombre. Pensadlo: ¿No es sumamente preciso el calendario de la obra de Dios? Sus obras tienen lugar paso a paso y sin demora. ¿Y por qué no admite demoras? Por el bien del hombre. No quiere sacrificar una sola alma ni desea perder una sola alma más; el hombre, entretanto, no se preocupa de su destino. Así pues, ¿quién te ama más en este mundo? Tú no te amas, no sabes estimar ni valorar tu propia vida; Dios siente el amor más grande por el hombre. Tal vez la gente sea insensible a esto y crea amarse a sí misma, pero ¿qué clase de amor tiene por sí misma? El amor de Dios es el único genuino. En el futuro, poco a poco lograrás apreciar lo que es el verdadero amor. No resultaría fácil que la gente conociera de veras el amor de Dios si Dios no se hubiera hecho carne para obrar y guiar al hombre cara a cara mientras pasa el día y la noche viviendo con él.

Extracto de ‘¿Entiendes el amor de Dios por la humanidad?’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

El amor de Dios no es el tipo de amor que puede imaginar la mente del hombre. Las personas son incapaces de imaginar este amor, no deben usar el aprendizaje y el conocimiento para interpretar esta palabra, sino que deben usar otro método para apreciarla y experimentarla. En última instancia, llegas a sentir verdaderamente que el amor de Dios es diferente del amor del que hablan las personas mundanas, que el verdadero amor de Dios es diferente a todo lo demás, a diferencia del amor que entiende toda la humanidad. Entonces, ¿qué es este amor? Para poder reconocer el amor de Dios, primero no debes vivir en medio de las nociones e imaginaciones del hombre. Consideremos el amor de una madre, por ejemplo: el amor de una madre hacia sus hijos es incondicional, es protector y cálido. Ahora mismo, ¿está al mismo nivel de sensación y significado el amor que sentís por parte de Dios hacia el hombre que el amor de una madre? (Sí). Entonces esto es un problema, está mal. Debes distinguir el amor de Dios del amor de los padres, de un esposo, esposa o hijos, de tu familia, de la preocupación de los amigos, y llegar a conocer el amor de Dios de nuevo. ¿Qué es el amor de Dios? El amor de Dios no tiene emociones y no se ve afectado por las relaciones de sangre. Es el amor puro y simple. Entonces, ¿cómo debe la gente entender el amor de Dios? ¿Por qué hemos venido a discutir el amor de Dios? El amor de Dios está encarnado en la obra de Dios, de modo que la gente lo reconoce, lo acepta y lo experimenta, y finalmente se da cuenta de que es el amor de Dios, y reconoce que no son palabras vacías, ni cualquier forma de comportamiento por parte de Dios, sino la verdad. Cuando lo aceptas como la verdad, eres capaz de reconocer este aspecto de la esencia de Dios a partir de él. Si lo tratas como una forma de comportamiento, tendrás dificultades para reconocerlo. ¿Qué se entiende por “comportamiento”? Tomemos como ejemplo a las madres: entregan su juventud, su sangre, sudor y lágrimas para criar a sus hijos, les dan lo que quieren, sin importar si han hecho el bien o el mal o qué senda toman. Una madre da desinteresadamente, nunca enseña, ayuda o guía al niño para que camine por la senda correcta, solo lo cuida, lo ama y lo protege indiscriminadamente, hasta el punto de que, en última instancia, el niño no puede diferenciar el bien del mal. Este es el amor de una madre o cualquier tipo de amor nacido de la sangre caliente, las emociones y las relaciones carnales del hombre. El amor de Dios, por su parte, es exactamente lo contrario. Si Dios te ama, lo expresa a menudo castigándote y disciplinándote, podándote y tratándote. Esto puede hacer que las cosas te sean incómodas, tus días pueden pasar entre castigos y disciplina, pero una vez que hayas experimentado esto, descubrirás que has aprendido mucho, que puedes tener discernimiento y eres sensato a la hora de relacionarte con otras personas, y también que has llegado a comprender algunas verdades. Si el amor de Dios fuera como te imaginas, como el amor de una madre o un padre, si Él fuera tan escrupuloso en Su cuidado e invariablemente indulgente, ¿podrías conseguir estas cosas? No. Así, las personas deben acercarse a lo que se manifiesta del amor de Dios en Su obra usando la luz de la verdad, y dentro de esto, deben buscarla. Si no buscan la verdad, ¿cómo podría alguien que es corrupto conjurar de la nada una comprensión de lo que es el amor de Dios, de cuál es el objetivo de Su obra en el hombre y dónde están sus meditadas intenciones? La gente nunca entendería estas cosas. Esto se relaciona con una parte de la obra de Dios, un aspecto de la esencia de Dios que las personas son más propensas a malinterpretar, y tienen una gran dificultad para comprender y apreciar. Así, también, es a lo que las personas pueden dedicarse con profundidad, empatía y práctica. En términos generales, el amor significa dar a las personas lo que quieren, no darles algo amargo cuando quieren algo dulce o para tratar una enfermedad; en resumen, implica el egoísmo, las emociones y la sangre caliente del hombre; implica un aspecto de los objetivos y las motivaciones. Pero no importa lo que Dios haga en ti, aunque lo malinterpretes, e incluso te quejes de Él en tu corazón, Dios, con paciencia inagotable, seguirá obrando en ti. Incluso cuando le rompas el corazón, una vez que hayas mirado dentro de ti y te hayas arrepentido, una vez que hayas dejado el mal en tus manos y hayas aceptado la salvación de Dios, Dios te acogerá como antes; mientras seas capaz de buscar la verdad y de caminar por la senda correcta, Dios no hilará fino. Así es el amor de Dios. ¿Cuál es el objetivo final de Dios al actuar así? Él usa este método para despertarte, o para que llegue el día en que entiendas la voluntad de Dios, pero cuando Dios ve ese resultado, en realidad no ha ganado nada. ¿Y por qué digo esto? Porque todo tu ser viene de Dios. Dios no necesita ganar nada. Lo único que necesita es que sigas y entres de acuerdo con lo que Él requiere mientras realiza Su obra, para finalmente ser capaz de vivir la realidad de la verdad, para vivir con la semejanza del hombre y no volver a ser engañado, confundido y tentado por Satanás, para poder darle la espalda a este, obedecer y temer a Dios, para que Dios te gane y se haga Su gran obra. Este es el amor y la obra de Dios.

Extracto de ‘Solo si se corrigen las propias nociones es posible tomar el buen camino de la fe en Dios (1)’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Si deseas contemplar el amor de Dios, si deseas experimentar de verdad Su amor, debes ahondar en la realidad, en la vida real, para ver que todo cuanto Él hace es amor y salvación, que todo ello lo hace para que la gente deje atrás lo que es impuro y para refinar en el hombre aquellas cosas que no satisfacen la voluntad de Dios. Dios provee al hombre por medio de las palabras; dispone las circunstancias de la vida real para que la gente pase por ellas y, si la gente come y bebe abundantemente de las palabras de Dios, cuando realmente las ponga en práctica podrá resolver todas las dificultades de su vida empleando muchas de ellas. Es decir, debes tener las palabras de Dios para ahondar en la realidad; si no comes y bebes de las palabras de Dios y no tienes Su obra, no tendrás una senda en la vida real. Si nunca comes ni bebes de las palabras de Dios, estarás desconcertado cuando te pase algo. Solo sabes que deberías amar a Dios, pero eres incapaz de distinguir y no tienes una senda de práctica; estás despistado y confundido y a veces llegas a creer que satisfaciendo la carne satisfaces a Dios, todo lo cual es consecuencia de que no comes ni bebes de las palabras de Dios. Es decir, si no tienes la ayuda de las palabras de Dios y simplemente andas a tientas en la realidad, en el fondo eres incapaz de encontrar la senda de la práctica. Las personas que son así, sencillamente, no entienden lo que implica creer en Dios, y menos aún amarlo. Si con el esclarecimiento y guía de las palabras de Dios sueles orar, ahondar y buscar, y de ese modo descubres aquello que debes poner en práctica, encuentras oportunidades para la obra del Espíritu Santo, cooperas sinceramente con Dios y no estás despistado y confundido, entonces tendrás una senda en la vida real y satisfarás realmente a Dios. Cuando hayas satisfecho a Dios, en tu interior tendrás Su guía y serás especialmente bendecido por Él, lo que te aportará una sensación de gozo: te sentirás particularmente honrado por haber satisfecho a Dios, particularmente alegre por dentro, y tendrás claridad y paz en el corazón. Tu conciencia estará reconfortada y libre de acusaciones y para tus adentros te complacerás de ver a tus hermanos y hermanas. Esto es lo que implica gozar del amor de Dios, la única manera de gozar verdaderamente de Él. La experiencia es lo que consigue que la gente goce del amor de Dios: recibe Sus bendiciones al experimentar las penurias y poner en práctica la verdad. Si te limitas a decir que realmente Dios te ama, que en verdad ha pagado un alto precio por las personas, que ha pronunciado muchísimas palabras con paciencia y amabilidad y siempre salva a la gente, estas palabras que profieres son solamente una parte de tu gozo de Dios. Sin embargo, se produce un gozo mayor, el auténtico gozo, cuando las personas ponen en práctica la verdad en su vida real, tras lo cual tienen paz y claridad en el corazón. Se emocionan enormemente por dentro y perciben que Dios es muy digno de amor. Sentirás que el precio que has pagado es más que justo. Después de haber pagado un alto precio con tus esfuerzos, estarás especialmente alegre por dentro: notarás que en verdad gozas del amor de Dios y entenderás que Él ha llevado a cabo la obra de salvación de la gente, que Su refinación de las personas pretende purificarlas y que las pone a prueba para comprobar si de verdad lo aman. Si siempre pones en práctica la verdad de este modo, poco a poco adquirirás un conocimiento claro de gran parte de la obra de Dios y entonces percibirás Sus palabras ante ti con meridiana claridad. Si te resultan evidentes muchas verdades, tendrás la sensación de que es fácil poner en práctica todas las cuestiones, de que puedes superar cualquier problema y vencer cualquier tentación, y verás que nada te supone un problema, lo cual te liberará enormemente y te hará libre. En ese momento estarás gozando del amor de Dios y Su amor verdadero habrá llegado a ti. Dios bendice a quienes tienen perspectivas, tienen la verdad, tienen conocimiento y lo aman sinceramente. Si la gente desea contemplar el amor de Dios, debe poner en práctica la verdad en la vida real, estar dispuesta a soportar el dolor y a abandonar lo que ama para satisfacer a Dios y, pese a las lágrimas de sus ojos, debe ser capaz de satisfacer el corazón de Dios. Así, seguro que Dios te bendice y, si soportas penurias como estas, a continuación recibirás la obra del Espíritu Santo. En el transcurso de su vida real y de su vivencia de las palabras de Dios, la gente puede ver la hermosura de Dios y solo si ha probado Su amor puede amarlo sinceramente.

Cuanto más pones en práctica la verdad, más poseedor eres de ella; cuanto más pones en práctica la verdad, más poseedor eres del amor de Dios; y cuanto más pones en práctica la verdad, más te bendice Él. Si siempre practicas de esta manera, el amor de Dios por ti te irá permitiendo ver, tal como Pedro llegó a conocer a Dios: Pedro dijo que Dios no solo tiene sabiduría para crear los cielos, la tierra y todas las cosas, sino que, además, tiene sabiduría para llevar a cabo una obra real en las personas. Pedro dijo que Dios no solo es digno del amor de la gente por haber creado los cielos, la tierra y todas las cosas, sino, asimismo, por Su capacidad de crear al hombre, salvarlo, perfeccionarlo y legarle Su amor. Pedro también afirmó que Dios tiene muchas cosas que lo hacen digno del amor del hombre. Le dijo a Jesús: “¿Es la creación de los cielos, la tierra y todas las cosas el único motivo por el que mereces el amor de la gente? Tienes más cosas dignas de amor. Actúas y te mueves en la vida real, Tu Espíritu me conmueve por dentro, me disciplinas, me reprendes... Estas cosas son incluso más dignas del amor de la gente”. Si deseas ver y experimentar el amor de Dios, debes ahondar y buscar en la vida real y estar dispuesto a dejar de lado tu propia carne. Debes tomar esta determinación. Debes ser una persona decidida y capaz de satisfacer en todo a Dios, sin pereza y sin codiciar el goce carnal ni vivir para la carne, sino para Dios. Puede que no satisfagas a Dios en algunos momentos. Eso te pasa por no entender la voluntad de Dios; la próxima vez, aunque te suponga un mayor esfuerzo, deberás satisfacerlo a Él, no A la carne. Con esta experiencia habrás llegado a conocer a Dios. Comprobarás que Dios puede crear los cielos, la tierra y todas las cosas y que se ha hecho carne para que la gente realmente pueda contemplarlo y relacionarse con Él; comprobarás que puede caminar en medio de los hombres y que Su Espíritu puede perfeccionar a las personas en la vida real para que contemplen Su hermosura y experimenten Su disciplina, Su castigo y Sus bendiciones. Si esa es siempre tu vivencia, en la vida real serás inseparable de Dios, y si un día tu relación con Él deja de ser la adecuada, podrás ser reprendido y tener remordimientos. Cuando tengas una relación adecuada con Dios, jamás desearás abandonarlo, y si un día Él dice que te va a abandonar, tendrás miedo y dirás que preferirás morir a que te abandone. Tan pronto como tengas estas emociones te sentirás incapaz de abandonar a Dios y, de este modo, tendrás una base y gozarás verdaderamente del amor de Dios.

Extracto de ‘Quienes aman a Dios vivirán por siempre en Su luz’ en “La Palabra manifestada en carne”

Cuando eres capaz de apreciar realmente los pensamientos y la actitud de Dios hacia la humanidad, cuando puedes entender realmente Sus emociones y Su preocupación por cada ser de la creación, podrás entender la devoción y el amor depositados sobre cada persona creada por el Creador. Cuando esto ocurra, utilizarás dos palabras para describir el amor de Dios. ¿Cuáles son? Algunas personas dicen “abnegado”, y otras “filantrópico”. De estas dos, la segunda es la palabra menos apropiada para definir el amor de Dios. Es un término que se utiliza para describir a una persona que es magnánima o tolerante. Aborrezco esta palabra, porque se refiere a dispensar caridad de un modo aleatorio, indiscriminado, sin tener en cuenta los principios. Es una inclinación abiertamente sentimental, que es común en las personas insensatas y confusas. Cuando esta palabra se utiliza para describir el amor de Dios, existe inevitablemente una connotación blasfema. Tengo dos palabras que definen de forma más adecuada el amor de Dios. ¿Cuáles son? La primera es “inmenso”. ¿No es evocadora? La segunda es “vasto”. Hay una relevancia práctica tras estas palabras que utilizo para definir el amor de Dios. Literalmente, “inmenso” describe el volumen o la capacidad de una cosa, pero no importa lo grande que esta sea: es algo que las personas pueden tocar y ver. Esto es porque existe, no es un objeto abstracto, sino algo que puede darles ideas a las personas de una manera relativamente precisa y práctica. No importa si lo estás mirando desde una perspectiva bi o tridimensional; no necesitas imaginar su existencia, porque es algo que existe de verdad de una forma real. Aunque usar la palabra “inmenso” para definir el amor de Dios puede hacer pensar que se está intentando cuantificarlo, al mismo tiempo también da la sensación de que Su amor no se puede cuantificar. Yo digo que el amor de Dios puede cuantificarse, porque no es vacío ni surge de ninguna leyenda. Más bien, es algo compartido por todas las cosas que están bajo el dominio de Dios, y algo que disfrutan todas las criaturas en diversos grados y desde diferentes perspectivas. Aunque las personas no pueden verlo ni tocarlo, este amor trae sustento y vida a todas las cosas conforme se va revelando gota a gota en sus vidas y ellas enumeran y dan testimonio del amor de Dios que disfrutan cada momento que pasa. Digo que el amor de Dios no puede cuantificarse, porque el misterio de Dios que provee y alimenta todas las cosas es algo difícil de comprender para los seres humanos, como lo son los pensamientos de Dios sobre todas las cosas y, en particular, sobre la humanidad. Es decir, nadie sabe la sangre y las lágrimas que el Creador ha derramado por la humanidad. Nadie puede comprender ni entender la profundidad o el peso del amor que el Creador tiene por la humanidad, a la que hizo con Sus propias manos. Describir el amor de Dios como inmenso es ayudar a las personas a apreciar y entender su amplitud y la verdad de su existencia. También pueden comprender en mayor profundidad el significado real de la palabra “Creador”, y pueden obtener un entendimiento más profundo de la verdadera relevancia del apelativo “creación”. ¿Qué describe habitualmente el término “vasto”? Se usa generalmente para describir el océano o el universo, por ejemplo: “el vasto universo” o “el vasto océano”. La expansión y la silenciosa profundidad del universo superan el entendimiento humano, y es algo que capta la imaginación de los hombres, que los llena de admiración. Su misterio y su profundidad se ven, pero no se pueden alcanzar. Cuando piensas en el océano, piensas en su amplitud: parece no tener límites, y puedes sentir su misterio y su gran capacidad de contener cosas. Por esta razón he usado la palabra “vasto” para definir el amor de Dios. Lo he hecho para ayudar a las personas a sentir lo valioso que es, su intensa belleza y que su poder es infinito y extenso. Lo he hecho para ayudarlas a sentir la santidad de Su amor, así como que Dios es digno y que no se le puede ofender, revelados por medio de Su amor.

Extracto de ‘La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo III’ en “La Palabra manifestada en carne”

Nota al pie:

1. “Estragos” se usa para exponer la desobediencia de la humanidad.

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