11. Principios de la vida ante Dios

(1) Cada día es preciso comer y beber un pasaje o párrafo de las palabras de Dios, buscar y orar inmerso en ellos y conversar sinceramente con Él.

(2) Hay que saber buscar la verdad en todo lo que se afronte, orar a Dios y alcanzar la quietud ante Él, con una senda de práctica de la verdad.

(3) Se ha de tener la capacidad de llevar a cabo el deber con los demás con amor y armonía recíprocos. Ante las dificultades hay que presentarse ante Dios y buscar la verdad para resolverlas.

(4) Hay que aceptar el escrutinio de Dios en todo, reflexionar sobre si las palabras, las actitudes y los actos propios concuerdan con la verdad y llegar a conocerse realmente a uno mismo.

(5) Es preciso seguir el camino de Dios volcando en ello el corazón y el pensamiento, llegar a temer a Dios, evitar el mal y actuar según los principios. Esto es vivir ante Dios.

Las palabras relevantes de Dios:

Debes ir a menudo ante Dios, comer y beber Sus palabras, reflexionar sobre ellas y aceptar la guía y la disciplina que Él te dé. Debes poder someterte a todos los ambientes, personas, cosas y asuntos que Dios ha dispuesto para ti, y en lo que se refiere a los asuntos que no puedes comprender muy bien, debes orar frecuentemente al tiempo que buscas la verdad; sólo entendiendo la voluntad de Dios puedes encontrar un camino hacia delante. Debes tener reverencia hacia Dios y llevar a cabo con cuidado lo que debes hacer; debes estar a menudo en paz ante Dios y no ser disoluto. Por lo menos, cuando algo te pase, tu primera reacción debe ser calmarte y, de inmediato, orar. Al orar, esperar y buscar lograrás entender la voluntad de Dios. Esta es una actitud que muestra reverencia hacia Dios, ¿no es así? Si en lo profundo de ti veneras a Dios, te sometes a Él y puedes estar en silencio ante Él y comprender Su voluntad, entonces al cooperar y practicar de esta manera puedes ser protegido. No te encontrarás con la tentación ni harás cosas que interrumpan la obra de gestión de Dios y tampoco irás tan lejos como para provocar Su odio. Con un corazón temeroso de Dios, tendrás temor de ofenderlo; en el momento en el que te topes con la tentación, vivirás ante Él, temblando de miedo y con la esperanza de que podrás someterte a Él en todas las cosas y satisfacerlo. Sólo practicando de esta forma, viviendo frecuentemente en ese estado y estando frecuentemente en paz ante Dios podrás distanciarte de la tentación y el mal sin siquiera tener que pensar en ello.

Extracto de ‘Solo si se vive constantemente ante Dios se puede caminar por la senda hacia la salvación’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Si en su creencia en Dios las personas no viven frecuentemente ante Él, entonces no serán capaces de tener ninguna reverencia a Dios y, por ello, serán incapaces de rehuir el mal. Estas cosas están conectadas. Si a menudo vives ante Dios en el fondo, serás mantenido a raya y temerás a Él en muchas cosas. No irás demasiado lejos ni harás nada disoluto, ni harás nada que sea detestado por Dios y no pronunciarás palabras insensatas. Si aceptas el escrutinio de Dios y Su disciplina, evitarás hacer muchas cosas malvadas. De esta forma, ¿acaso no habrás rehuido el mal? Si, en tu creencia en Dios, a menudo te encuentras en un estado de desconcierto, sin saber si Él está en tu corazón, sin saber lo que deseas hacer en el fondo, y si no eres capaz de estar en paz delante de Dios y no oras o no buscas la verdad cuando algo te ocurre, si a menudo actúas de acuerdo con tu propia voluntad, vives de acuerdo con tu carácter satánico y revelas tu carácter arrogante, y si no aceptas el escrutinio de Dios o Su disciplina y no te sometes, entonces las personas así en el fondo siempre vivirán delante de Satanás y estarán controladas por Satanás y su carácter satánico. Por tanto, tales personas no tienen la más mínima reverencia por Dios. Simplemente son incapaces de rechazar el mal y, aún si no hacen cosas malvadas, todo lo que piensan sigue siendo malvado y no está conectado con la verdad y va en contra de esta. Entonces, en esencia ¿esas personas no tienen conexión con Dios? Aunque son gobernadas por Él, nunca han rendido cuentas ante Dios; nunca han tratado a Dios como tal, nunca lo han tratado como el Creador que rige sobre ellos; nunca han reconocido que Dios es su Dios y su Señor, y nunca han considerado adorarlo con todas sus ganas. Tales personas no entienden lo que significa temer a Dios y piensan que tienen el derecho de hacer el mal. Dicen: “Haré lo que me plazca. Me haré cargo de mis propios asuntos; no le incumbe a nadie más”. Al mismo tiempo, consideran la fe en Dios como una especie de mantra, como una forma de ceremonia. ¿Acaso esto no los hace incrédulos? ¡Son incrédulos! ¿Y cómo llama Dios a estas personas en Su corazón? Todo lo que piensan a lo largo del día es malvado. Son los degenerados de la casa de Dios, y Él no reconoce a esas personas como miembros de Su casa.

Extracto de ‘Solo si se vive constantemente ante Dios se puede caminar por la senda hacia la salvación’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

En el transcurso de un día, ¿cuántas horas pasas auténticamente ante Dios? ¿Cuánto de tu día se le da realmente a Dios? ¿Cuánto se le da a la carne? Tener el corazón orientado siempre hacia Dios es el primer paso para estar en la senda correcta de ser perfeccionado por Él. Si puedes dedicar tu corazón, tu cuerpo y todo tu amor verdadero a Dios, ponerlos delante de Dios, serle completamente obediente y ser absolutamente considerado con Su voluntad, no por la carne, no por la familia y no por tus propios deseos personales, sino por los intereses de la casa de Dios, tomando la palabra de Dios como el principio y fundamento de todo, entonces, al hacer esto, todas tus intenciones y perspectivas estarán en el lugar correcto y serás una persona ante Dios que recibe Sus elogios. A Dios le gustan las personas que son absolutas con Él, las que le son leales únicamente a Él. Aquellos a quienes Dios aborrece son los que son tibios con Él y se rebelan contra Él. Aborrece a quienes creen en Él, y siempre quieren disfrutarle, pero luego son incapaces de erogarse completamente por Él. Aborrece a quienes afirman amarlo, pero se rebelan contra Él en sus corazones; aborrece a quienes usan palabras pomposas y elocuentes para engañar. Los que no tienen una dedicación genuina a Dios o no se han sometido de verdad a Él son personas traicioneras, demasiado arrogantes por naturaleza. Los que no pueden ser auténticamente sumisos ante el Dios normal y práctico son incluso más arrogantes, y ellos en especial son la progenie obediente del arcángel. Las personas que se erogan de verdad por Dios ponen todo su ser ante Él, se someten genuinamente a todas Sus declaraciones y son capaces de poner en práctica Sus palabras. Hacen de las palabras de Dios el fundamento de su existencia, y son capaces de buscar con sinceridad en las palabras de Dios para averiguar qué partes practicar. Así es la gente que vive realmente ante Dios.

Extracto de ‘Aquellos que de verdad aman a Dios son los que pueden someterse completamente a Su practicidad’ en “La Palabra manifestada en carne”

Hoy, todos aquellos que no pueden aceptar el escrutinio de Dios no pueden recibir Su aprobación, y aquellos que no conocen a Dios encarnado no pueden ser perfeccionados. Mira todo lo que haces y ve si puede ser llevado delante de Dios. Si no puedes llevar delante de Dios todo lo que haces, esto muestra que eres un hacedor de maldad. ¿Pueden los hacedores de maldad ser perfeccionados? Todo lo que haces —cada acción, cada intención y cada reacción— debe ser llevado delante de Dios. Incluso tu vida espiritual diaria —tus oraciones, tu cercanía con Dios, cómo comes y bebes las palabras de Dios, tu comunicación con tus hermanos y hermanas y tu vida dentro de la iglesia, además de tu servicio en colaboración— puede ser llevado delante de Dios para Su escrutinio. Es esta práctica la que te ayudará a crecer en la vida. El proceso de aceptar el escrutinio de Dios es el proceso de la purificación. Cuanto más puedas aceptar el escrutinio de Dios, más eres purificado y más estás de acuerdo con la voluntad de Dios, de modo que no serás atraído hacia el libertinaje y tu corazón vivirá en Su presencia. Cuanto más aceptes Su escrutinio, mayor es la humillación de Satanás y tu capacidad de abandonar la carne. Así pues, la aceptación del escrutinio de Dios es una senda de práctica que las personas deben seguir. No importa lo que hagas, incluso cuando tienes comunión con tus hermanos y hermanas, si llevas tus actos delante de Dios y tienes como meta obedecer a Dios mismo; esto hará que tu práctica sea mucho más correcta. Solo si llevas todo lo que haces delante de Dios y aceptas Su escrutinio, puedes ser alguien que vive en la presencia de Dios.

Extracto de ‘Dios perfecciona a quienes son conforme a Su corazón’ en “La Palabra manifestada en carne”

Independientemente de los problemas a los que te enfrentes, no protejas siempre tus propios intereses; más bien, aprende a buscar la verdad y a reflexionar sobre ti mismo. No importa qué corrupciones se revelen en ti, no puedes soltarlas sin control; es mejor si puedes reflexionar y reconocer tu esencia corrupta. Si en las situaciones cotidianas tus pensamientos se centran en cómo resolver tu carácter corrupto, en cómo practicar la verdad y en qué son los principios-verdad, entonces serás capaz de aprender a utilizar la verdad para resolver tus problemas de acuerdo con las palabras de Dios. Al hacerlo, entrarás poco a poco en la realidad. Si tu mente está llena de pensamientos sobre cómo alcanzar una posición superior, o qué hacer frente a los demás para que te admiren, estás en el camino equivocado. Significa que estás haciendo cosas para Satanás; están prestando servicio. Si tu mente está llena de pensamientos sobre cómo cambiar para ser cada vez más como un ser humano, estar de acuerdo con las intenciones de Dios, ser capaz de someterte a Él y venerarlo, y aceptar Su escrutinio en todo lo que hagas, entonces tus condiciones mejorarán cada vez más. Esto es lo que significa ser alguien que vive ante Dios. Así, existen dos caminos: uno meramente enfatiza el comportamiento, satisfacer las ambiciones, deseos, intenciones y planes propios; esto es vivir ante Satanás y bajo su campo de acción de Satanás. El otro camino enfatiza cómo satisfacer la voluntad de Dios, entrar en la realidad-verdad, someterse a Dios y no tener ninguna idea equivocada ni desobediencia hacia Él, para venerar a Dios y cumplir con el propio deber. Esto es lo que significa vivir ante Dios.

Extracto de ‘Solo al practicar la verdad se puede poseer una humanidad normal’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

En vuestra vida diaria, cuando experimentáis la obra de Dios y le oráis, lo hacéis con descuido: oráis a Dios mientras trabajáis. ¿Puede llamarse esto dar vuestro corazón a Dios? Estáis pensando en los problemas del hogar o en asuntos de la carne; siempre estáis entre dos aguas. ¿Puede considerarse esto aquietar vuestro corazón en presencia de Dios? Esto se debe a que tu corazón siempre se fija en los asuntos externos, y no puede regresar ante Dios. Si queréis tener vuestro corazón realmente en paz ante Él, entonces debéis hacer la obra de cooperación consciente. Es decir, cada uno de vosotros debe dedicar un tiempo para vuestras devociones, un momento en el que apartáis a todas las personas, asuntos u objetos, calmáis vuestro corazón y guardáis silencio ante Dios. Todo el mundo debería tomar notas devocionales, registrar su conocimiento de la palabra de Dios y cómo se les conmueve el espíritu, independientemente de que sea profundo o superficial, todos deben acallar sus corazones ante Dios de manera consciente. Si puedes dedicar una o dos horas cada día a una vida espiritual verdadera, tu vida durante ese día se sentirá enriquecida y tu corazón será brillante y claro. Si vives esta clase de vida espiritual a diario, entonces tu corazón podrá volver a estar más en posesión de Dios, tu espíritu se volverá cada vez más fuerte, tu condición mejorará constantemente, podrás recorrer mejor la senda por la que guía el Espíritu Santo, y Dios te concederá más bendiciones. El propósito de vuestra vida espiritual es obtener conscientemente la presencia del Espíritu Santo. No consiste en observar reglas o celebrar rituales religiosos, sino en actuar verdaderamente en sintonía con Dios y disciplinar realmente vuestro cuerpo. Esto es lo que el hombre debe hacer; así que debéis hacerlo esforzándoos al máximo. Cuanto mejor sea tu cooperación y cuanto más esfuerzo pongas en ello, más podrá tu corazón volver a Dios y mejor podrás aquietarlo ante Él. Llegado cierto punto, Dios ganará por completo tu corazón. Nadie podrá influir en tu corazón ni capturarlo, y pertenecerás completamente a Dios. Si sigues esta senda, entonces la palabra de Dios se te revelará en todo momento y te esclarecerá en todo lo que no entiendas; todo esto puede lograrse mediante tu cooperación. Por esta razón, Dios siempre dice: “A todos los que actúan en sintonía conmigo, Yo los recompensaré el doble”. Debéis ver esta senda con claridad. Si deseáis seguir la senda correcta, debéis hacer todo lo que podáis para satisfacer a Dios. Debéis hacer todo lo posible por alcanzar una vida espiritual. Al principio, es posible que no logres grandes resultados en tu búsqueda, pero no debes permitirte dar marcha atrás ni regodearte en la negatividad: ¡debes seguir trabajando duro! Cuanto más vivas una vida espiritual, más ocupado estará tu corazón por las palabras de Dios, siempre preocupado por estos asuntos, siempre llevando esta carga. Después de eso, revela tu verdad más íntima a Dios a través de tu vida espiritual; dile lo que estás dispuesto a hacer, lo que estás pensando, tu entendimiento y tu opinión acerca de Su palabra. ¡No escondas nada; ni lo más mínimo! Practica comunicarle las palabras de tu corazón a Dios y revelarle tus verdaderos sentimientos. Si está en tu corazón, entonces dilo a toda costa. Cuanto más hables de esa manera, más sentirás la hermosura de Dios, y tu corazón se aferrará más a Él. Cuando esto ocurra, sentirás que Dios es más querido para ti que cualquier otra persona. Pase lo que pase, nunca te apartarás de Su lado. Si practicas esta clase de devoción espiritual a diario y no lo sacas de tu mente, sino que lo consideras algo de gran importancia en tu vida, la palabra de Dios ocupará tu corazón. Esto es lo que significa ser tocado por el Espíritu Santo. Será como si Dios hubiera poseído siempre tu corazón, como si aquello que amas estuviera siempre en tu corazón. Nadie puede quitarte esto. Cuando esto ocurra, Dios vivirá realmente en tu interior y tendrá un lugar en tu corazón.

Extracto de ‘Una vida espiritual normal guía a las personas por el camino correcto’ en “La Palabra manifestada en carne”

Los criterios que las personas deben cumplir para ser usadas por Dios son los siguientes: volver Su corazón hacia Dios, llevar la carga de las palabras de Dios, tener un corazón anhelante y tener la determinación de buscar la verdad. Solo personas como estas pueden ganar la obra del Espíritu Santo, y son esclarecidas e iluminadas con mayor frecuencia. Desde fuera, las personas a las que usa Dios parecen irracionales y no tener relaciones normales con los demás, aunque hablan con propiedad, nunca con descuido, y siempre son capaces de mantener un corazón tranquilo ante Dios. Este es exactamente el tipo de persona que es suficiente para ser usada por el Espíritu Santo. Esta persona “irracional” de la que habla Dios parece no tener relaciones normales con los demás, y no presta la debida atención al amor o a las prácticas exteriores, pero cuando comunica asuntos espirituales es capaz de abrir su corazón y proveer desinteresadamente a los demás de la iluminación y el esclarecimiento que ha adquirido de su experiencia real ante Dios. Así es como expresan su amor por Dios y satisfacen Su voluntad. Cuando los demás los calumnian y ridiculizan, son capaces de evitar ser controlados por personas, asuntos o cosas externas, y a pesar de ello pueden permanecer tranquilos ante Dios. Una persona así parece tener sus propias ideas. Independientemente de lo que hagan otros, su corazón nunca abandona a Dios. Cuando los demás están conversando con alegría y con humor, su corazón sigue estando ante Dios, contemplando la palabra de Dios y orando en silencio a Dios en su corazón, buscando los designios de Dios. Nunca dan importancia a mantener relaciones normales con otras personas. Tal persona parece no tener una filosofía de vida. Por fuera es vivaz, amable e inocente, pero también posee un sentido de la calma. Esta es la semejanza del tipo de persona que usa Dios. Cosas como la filosofía de vivir o la “razón normal” simplemente no funcionan en este tipo de persona; se trata de alguien que ha dedicado todo su corazón a la palabra de Dios, y parece tener solo a Dios en su corazón. Este es el tipo de persona a la que Dios se refiere como una persona “sin razón”, y es precisamente este tipo de persona la que es usada por Dios. La marca de una persona que está siendo usada por Dios es que, no importa cuándo o dónde esté, su corazón está siempre delante de Dios, y no importa lo disolutos que puedan ser los demás, lo mucho que se entreguen a la lujuria y la carne, el corazón de esta persona nunca abandona a Dios, y no sigue a la multitud.

Extracto de ‘Es muy importante establecer una relación normal con Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Si Dios está en tu corazón y tienes fe en Él, podrás contarle todo lo que sientas, incluidas esas cosas de las que les hablarías a tus confidentes. De hecho, Dios es tu máximo confidente. Si consideras a Dios tu máximo confidente, el familiar en quien más te apoyas, en el que más confías, del que más te fías, al que más te abres, el más cercano, entonces será imposible que no tengas nada que decirle a Dios. Si siempre tienes algo que decirle a Dios, ¿no vivirás constantemente ante Él? Si eres capaz de vivir constantemente ante Dios, en todo momento notarás cómo Él te guía, cómo te cuida y protege, cómo te brinda paz y gozo, cómo te bendice, cómo te da esclarecimiento y cómo te reprende, disciplina, corrige, juzga y castiga; todo esto te resultará obvio y evidente dentro de ti. No te limitarás a ir tirando cada día sin saber nada, solo diciendo que crees en Dios, cumpliendo con el deber y asistiendo a reuniones nada más que por las apariencias, leyendo las palabras de Dios y orando a diario, actuando por simple inercia: sencillamente, no harás este tipo de ceremonia religiosa externa. Por el contrario, en tu interior acudirás a Dios para orarle en todo momento, te comunicarás con Dios a todas horas y serás capaz de someterte a Él y de vivir ante Él.

Extracto de ‘Si no puedes vivir siempre delante de Dios, eres un incrédulo’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Cuando Dios ve el corazón de alguien, no sólo usa Sus ojos; Él planea los ambientes para ti y toca tu corazón con Sus manos. ¿Por qué digo esto? Cuando Dios planea un ambiente para ti, mira para ver si tu corazón está ofendido por eso, lo odia, le gusta o es obediente o si espera silenciosamente o busca la verdad; Él ve cómo tu corazón cambia y en qué dirección va. Los cambios en tu corazón, cada cambio de los pensamientos e ideas en tu corazón acerca de las personas, asuntos y cosas que Dios planea para ti, y cada cambio de estado de ánimo que tienes, Dios lo puede sentir todo. Aunque pueda que no se lo hayas dicho a nadie y pueda que no hayas orado, más bien sólo pensando estos pensamientos en tu propio corazón o en tu propio mundo, sin embargo para Dios todo es claro y lo ve claramente con una mirada. Las personas usan sus ojos para verte y Dios usa Su corazón para tocar tu corazón; Él está así de cerca de ti. Y si eres capaz de sentir el escrutinio de Dios entonces estás viviendo delante de Dios. Si no lo puedes sentir en absoluto y vives dentro de tu propio mundo, entonces estás en problemas. No estás viviendo delante de Dios, estás distante de Dios y lejos de Él, no te acercas a Él en tu corazón ni haces que tu corazón se acerque a Su corazón y no aceptas el escrutinio de Dios. ¡Y Dios sabe esto! Dios es completamente capaz de sentir todo esto. Por lo tanto, cuando tienes la resolución y el objetivo de ser perfeccionado por Dios, volverte alguien que lleva a cabo la voluntad de Dios, alguien que teme a Dios y se aparta del mal, cuando eres capaz de orar a menudo sobre este asunto e implorar por él, cuando eres capaz de vivir delante de Dios, no alejarte de Dios ni dejar a Dios, entonces estás seguro de esto y Dios también sabe de esto. Algunas personas dicen: “Estoy seguro de esto pero no sé si Dios sabe de esto.” Esto no es lógico. Así que, ¿cuál es la situación aquí? Si tú mismo estás seguro de esto, y no sabes si Dios sabe de esto, entonces no tienes relación con Dios. ¿Entiendes? ¿Por qué digo que no tienes relación con Dios? No estás viviendo delante de Dios, por lo tanto, eres incapaz de sentir si Dios está contigo, si Dios te está guiando o protegiendo y si Dios te está reprochando cuando haces algo equivocado. No puedes sentir ninguna de estas cosas así que esto quiere decir que no estás viviendo delante de Dios. Sólo piensas por ti mismo y te intoxicas con tus propios pensamientos; eso es vivir en tu propio mundo y no vivir delante de Dios y no hay relación entre tú y Dios.

Extracto de ‘Si no puedes vivir siempre delante de Dios, eres un incrédulo’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

No importa qué te apasione después de haber escuchado estos sermones; al fin y al cabo, la única senda correcta es la que te hace temer a Dios y evitar el mal. Si crees en Dios, pero tu fe no tiene nada que ver con Él, si Él no es tu Señor ni es tu Creador, si no aceptas que Él es el Soberano de tu destino, si no te sometes a todo lo que Él ha dispuesto para ti, si no aceptas el hecho de que Él es la verdad, entonces tu sueño de salvación está hecho añicos. Si caminas por esta senda, entonces estás en la senda de la destrucción. Supongamos que en lo que te enfocas, lo que buscas y por lo que oras y suplicas cada día te causa un sentimiento creciente de que debes someterte al Creador, de que Dios es tu Señor. Y supongamos que aceptas y obedeces de buena gana Su soberanía y orquestación hacia ti, te sometes cada vez con más alegría a lo que Dios dispone para ti, tu condición se vuelve cada vez más normal, tu relación con Dios se hace cada vez más estrecha, tu amor por Él cada vez más puro, y entonces tienes cada vez menos deseos extravagantes, quejas y malentendidos hacia Dios, cometes cada vez menos maldad, la rechazas cada vez más, y tu temor hacia Dios se vuelve cada vez más auténtico. ¿Qué significaría esto entonces? Significaría que has puesto un pie en la senda de la salvación. Si piensas que no hay nada malo en lo que buscas, y que la senda que estás siguiendo es la correcta, pero entonces, después de toda tu búsqueda, no has sido disciplinado por Dios y no puedes sentir Su juicio y castigo, no quieres ser examinado por Él y deseas ser tu propio jefe, entonces esta no es la senda correcta. Si, cuanto más buscas, mayor es tu sensación de que debes vivir ante Dios en cada momento, y tienes miedo de hacer un día algo equivocado, de que en cuanto no tengas cuidado puedas ofender a Dios y meterte en problemas, y entonces seguramente seas abandonado por Él, y que no hay nada más aterrador que esto; y sientes que cuando la gente cree en Dios no debe alejarse de Él, y que si se alejan de Su disciplina, trato, poda, juicio y castigo, entonces será igual que perder el cuidado y la protección de Dios; si te das cuenta de estas cosas, entonces orarás a Dios y dirás: “¡Oh, Dios! Te ruego que me juzgues y castigues, que me reprendas y disciplines, que me escudriñes en todo momento, que me concedas reverencia hacia Ti y me hagas rechazar el mal”. ¿Qué piensas de esta senda? Esta es la senda correcta. Por lo tanto, debéis evaluaros con este criterio: ¿Estáis en la senda de la salvación? (No). ¿Es fácil ir por la senda de la salvación? (Debemos ampararnos en Dios para que nos guíe). Debéis ampararos en Dios y también depende de vuestra colaboración. Si, tras oír este mensaje, creéis que aún tenéis que tomar la senda hacia la salvación, pero no os preocupa ni os importa y creéis que antes o después llegará el día en que sí os importe; si veis así las cosas, tendréis problemas para ir por la senda de la salvación. ¿Qué has de decidir, entonces, para poder tomar esta senda? Debes decir: “No he tomado la senda de la salvación, ¡así que estoy en peligro! Dios dice que la gente debe vivir ante Él en todo momento, que debe orar más, que en lo más profundo ha de estar en paz y no ser impetuosa. Debería empezar a practicar inmediatamente de esta manera”. Esto es casi estar en el camino correcto, ¿no? ¡Es exactamente así de simple! Los que ponen en práctica las palabras de Dios en cuanto las oyen son los que aman la verdad. ¿Qué clase de gente sigue siendo terca, indiferente y apática después de oír Sus palabras, se las toma con una actitud frívola y deja que le entren por un oído y le salgan por el otro? ¿No está despistada? La gente siempre pregunta si hay atajos para alcanzar la salvación por medio de la fe. Os digo que no y os he hablado de una senda muy sencilla, pero si después de oír hablar de ella continuáis sin ponerla en práctica, entonces no sabéis qué es bueno o malo. ¿Pueden salvarse unas personas así? (No). No puede decirse que no se salvarán de ningún modo, pero sin duda encontrarán grandes dificultades. Un día podrían despertarse, recapacitar sobre las cosas y decir: “No me he tomado en serio mi fe en Dios todos estos años; pide que la gente viva ante Él en todo momento, pero yo no lo hago. ¡Debo darme prisa en orar!”. Están alarmados y se dan cuenta de que deben empezar a comprometerse correctamente, ¡y no es demasiado tarde! Sin embargo, no esperéis a que la vejez os deje inmóviles y ya no tengáis energía para poneros a buscar; perder un tiempo idóneo en cosas sin importancia, sencillamente, no vale la pena. En su momento no tendréis destino ni resultado ¡y no habrá tiempo de arrepentirse por haber perdido el mejor momento para alcanzar la salvación!

Extracto de ‘Solo si se vive constantemente ante Dios se puede caminar por la senda hacia la salvación’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

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