27. Principios para vivir de acuerdo con las palabras de Dios

(1) Es preciso practicar y experimentar las palabras de Dios y llegar a conocerlas. Hacerlo implica saber aplicarlas en la vida real y saber vivir de acuerdo con ellas.

(2) Es preciso buscar la verdad en toda cuestión. Cuando se resuelven los problemas mediante la verdad, se tiene una senda de práctica y entrada y uno no se desvía de las palabras de Dios.

(3) Es preciso contemplar a las personas y cosas a la luz de las palabras de Dios, llegar a comprender la verdad y actuar con principios. Así se trasladan las palabras de Dios a la vida real.

(4) En medio de las pruebas y tribulaciones se debe orar a Dios y aguardarlo constantemente. Con el esclarecimiento y la guía de Sus palabras hay una senda que seguir.

Las palabras relevantes de Dios:

Cuando la gente entiende la verdad y vive con ella como su vida, ¿a qué vida se refiere esto? Se refiere a su capacidad de basar su modo de vida en las palabras de Dios; significa que tiene un conocimiento real de las palabras de Dios y auténtico entendimiento de la verdad. Cuando la gente tiene esta nueva vida en su interior, establece su manera de vivir sobre la base de la verdad-palabra de Dios, y vive en el ámbito de la verdad. La vida de las personas consiste en llegar a conocer y experimentar la verdad y, basándote en esto, en no sobrepasar ese ámbito; esta es la vida a la que se alude cuando se habla de recibir la vida-verdad. El que vivas con la verdad como tu vida no quiere decir que la vida de la verdad esté dentro de ti, ni tampoco que tú, si tienes la verdad por vida, te conviertas en la verdad y tu vida interior se vuelva la vida de la verdad; menos aún que tú seas la vida-verdad. A fin de cuentas, tu vida sigue siendo la vida de un ser humano. Simplemente se trata de que un ser humano puede vivir según las palabras de Dios, tener conocimiento de la verdad y entenderla en profundidad; no te pueden quitar este entendimiento. Tú experimentas y comprendes plenamente estas cosas con la impresión de que son muy buenas y valiosas, y llegas a aceptarlas como fundamento de vida; además, vives al amparo de ellas y nadie puede cambiar eso: esta es, entonces, tu vida. Es decir, tu vida solamente alberga estas cosas —entendimiento, experiencia y percepciones de la verdad— y, hagas lo que hagas, en ellas basarás tu manera de vivir y no irás más allá de este ámbito ni de estas fronteras; esta es justamente la clase de vida que tendrás. El objetivo final de la obra de Dios es que la gente tenga esta clase de vida.

Extracto de ‘¿Sabes qué es realmente la verdad?’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

Dios ha dado Su vida y lo que tiene y es a las personas para que estas puedan vivirla, para que logren transformar lo que Dios tiene y es y la verdad que Él les otorga en la dirección y la senda que van a vivir, en su propia vida, para que así puedan vivir según esta vida. Entonces, ¿podemos afirmar que Dios ha concedido voluntariamente Su vida a las personas, convirtiéndola, así, en su vida? ¿Y qué han recibido de Dios las personas? ¿Su expectativa, Su promesa o qué? Lo que ha recibido de Dios no son palabras vacías, ¡sino la vida de Dios! Además de otorgar vida a las personas, el único requisito que Él tiene para ti es que tomes esta vida de Dios, la conviertan en tu propia vida y la vivas. Cuando Dios ve que las personas viven esta vida, Él se siente satisfecho. Este es el único requisito de Dios. Por consiguiente, lo que los seres humanos obtienen de Dios es invaluable y, aunque Él le otorga a la humanidad estas cosas absolutamente invaluables, Él no gana nada; la mayor beneficiaria es la humanidad. Al aceptar las palabras de Dios como su vida, las personas también llegan a entender la verdad, obtienen los principios de lo que es ser humano, desarrollan las raíces que necesitan para ser humanos y obtienen la dirección que necesitan para seguir para ser humanos. Satanás ya no los engaña ni los ata; las personas malvadas ya no los engañan ni los utilizan, y las tendencias malvadas no los contaminan ni seducen. Los humanos viven libres entre el cielo y la tierra y son liberados. Pueden vivir genuinamente bajo el dominio de Dios sin que ninguna fuerza malvada u oscura les haga daño. Es decir que, mientras viven esta vida, ya no sienten ningún dolor, sino que viven felices y sin dificultades; viven libremente y tienen una relación normal con Dios. Ya no pueden rebelarse contra Dios ni oponerse a Él; por el contrario, pueden vivir genuinamente bajo la soberanía de Dios. Viven una vida correcta y adecuada, de adentro hacia afuera, y se convierten en auténticos seres humanos.

Extracto de ‘El hombre es el mayor beneficiario del plan de gestión de Dios’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

El propósito de que la gente comprenda y practique la verdad es que la viva y que convierta en su vida las verdades que comprenda y sepa poner en práctica. ¿Qué significa convertirlas en tu vida? Significa que se vuelven fundamento y causa de tus actos, de tu vida, de tu conducta y tu existencia: cambian tu manera de vivir. ¿De acuerdo con qué cosas vivía antes la gente? Tuviera fe o no, no vivía de acuerdo con las palabras de Dios ni con la verdad. ¿Así debe vivir un ser creado? ¿Qué le pide Dios al hombre? (Que la gente viva de acuerdo con Sus palabras). Vivir de acuerdo con las palabras de Dios: este es el objetivo que debería tener la gente que realmente crea en Él; así es como debe vivir un ser creado. A ojos de Dios, esas personas son auténticos seres creados. Por tanto, debéis meditar habitualmente acerca de cuáles de tus palabras, actos, principios de conducta, objetivos vitales y comportamientos son compatibles con Dios, cuáles están en consonancia con lo que te pide Dios y cuáles no guardan relación con las palabras y exigencias de Dios. Si lo meditas a menudo, poco a poco alcanzarás la entrada. Si no lo meditas, no sirve de nada hacer meros esfuerzos superficiales; al final no te servirá de nada actuar por inercia, seguir las normas y participar en ceremonias. Entonces, ¿qué es la fe en Dios? La fe en Dios es, en realidad, el proceso de transformación de un ser humano corrompido por Satanás en lo que, a ojos de Dios, es un auténtico ser creado. Si alguien depende del carácter y la naturaleza de Satanás para vivir, ¿acaso es un ser creado del que Dios, a Sus ojos, está satisfecho? Dices que crees en Dios, le reconoces, reconoces Su soberanía y que Él te lo da todo, pero ¿vives las palabras de Dios? ¿Vives de acuerdo con Sus exigencias? ¿Sigues el camino de Dios? ¿Un ser creado como tú puede presentarse ante Dios y convivir con Él? ¿Tienes un corazón temeroso de Dios? ¿Son compatibles con Él lo que vives y la senda que recorres? (No). Entonces, ¿cuál es ahora el significado de tu fe en Dios? ¿Has entrado en el camino correcto? Tu seguimiento de Dios, tu fe y el reconocimiento de Su nombre y de Dios como tu Creador y como tu Soberano son solo una formalidad y pura palabrería. Sin embargo, en esencia no has aceptado la soberanía de Dios o Sus orquestaciones, y no puedes ser totalmente compatible con Él. Es decir, el significado de tu fe en Dios no se ha concretado del todo. Aunque creas en Él, no has desechado tu corrupción y alcanzado la salvación, y no has entrado en el lado práctico de la fe en Dios. Visto así, creer en Dios no es nada sencillo.

Extracto de La comunión de Dios

Ya sea que las palabras pronunciadas por Dios sean sencillas o profundas en apariencia, todas ellas son verdades indispensables para el hombre a medida que entra en la vida; son la fuente de aguas vivas que le permiten sobrevivir tanto en el espíritu como en la carne. Proveen lo que el hombre necesita para seguir vivo; los principios y el credo para conducir su vida cotidiana; la senda que deben tomar hacia la salvación, así como su meta y dirección; cada verdad que él debería poseer como un ser creado delante de Dios y toda verdad sobre cómo obedece y adora el hombre a Dios. Son la garantía que asegura la supervivencia del hombre, el pan diario del hombre, y también el apoyo firme que le permite ser fuerte y mantenerse en pie. Son ricas en la realidad-verdad con la que los seres humanos creados viven la humanidad normal; ricas en la verdad por la cual los seres humanos se liberan de la corrupción y eluden las trampas de Satanás; ricas en la enseñanza, la exhortación, el aliento y el consuelo incansables que el Creador brinda a la humanidad creada. Son el faro que guía y esclarece a los hombres para que comprendan todo lo que es positivo, la garantía que asegura que los hombres vivirán y tomarán posesión de todo lo que es justo y bueno, el criterio por el que todas las personas, todos los eventos y todos los objetos son medidos, y también la brújula que lleva a los hombres hacia la salvación y la senda de la luz. Solo al experimentar de manera práctica las palabras de Dios al hombre se le puede suministrar la verdad y la vida; solo en esto puede llegar el hombre a entender lo que es la humanidad normal, lo que es una vida con sentido, lo que es un auténtico ser creado, lo que es la verdadera obediencia a Dios; solo en esto el hombre puede llegar a entender cómo debería preocuparse por Dios, cómo cumplir con la obligación de un ser creado y cómo poseer la semejanza de un hombre real; solo en esto el hombre puede llegar a comprender lo que quieren decir fe y adoración genuinas; solo en esto puede llegar a entender el hombre quién es el Soberano de los cielos y la tierra y de todas las cosas; solo en esto puede el hombre llegar a comprender los medios por los cuales Aquel que es el Maestro de toda la creación gobierna, dirige y provee a la creación, y solo en esto puede el hombre llegar a entender y comprender los medios por los cuales Aquel que es el Maestro de toda la creación existe, se manifiesta y obra. Separado de la experiencia real de las palabras de Dios, el hombre no tiene un conocimiento verdadero ni una perspectiva de Sus palabras y de la verdad. Ese hombre es, claramente, un cadáver viviente, un total caparazón, y todo el conocimiento relativo al Creador no tiene nada que ver con él. A los ojos de Dios, tal hombre nunca ha creído en Él ni lo ha seguido nunca, y, por tanto, Dios no lo reconoce como creyente en Él ni como Su seguidor; mucho menos, como un auténtico ser creado.

Extracto de ‘Conocer a Dios es la senda para temer a Dios y apartarse del mal’ en “La Palabra manifestada en carne”

Lo que Dios exige es un amor singular del hombre; lo que requiere es que el hombre esté ocupado por Sus palabras y por un corazón lleno de amor por Él. Vivir dentro de las palabras de Dios, buscar dentro de Sus palabras, buscar lo que deben buscar, amar a Dios por Sus palabras, correr por Sus palabras, vivir por Sus palabras, estos son los objetivos que el hombre debería intentar alcanzar. Todo debe edificarse sobre las palabras de Dios; solo entonces será capaz el hombre de cumplir las exigencias de Dios. Si el hombre no está equipado con las palabras de Dios, entonces ¡no es más que un gusano poseído por Satanás! Considera esto: ¿cuánta palabra de Dios se ha arraigado en tu interior? ¿En qué cosas vives conforme a Sus palabras? ¿En qué cosas no has estado viviendo de acuerdo a ellas? Si las palabras de Dios no se han adueñado de ti del todo, ¿qué es lo que ocupa tu corazón, entonces? En tu vida cotidiana, ¿te está controlando Satanás o estás ocupado por las palabras de Dios? ¿Son Sus palabras la base de tus oraciones? ¿Saliste de tus estados negativos debido al esclarecimiento de las palabras de Dios? Tomar las palabras de Dios como fundamento de tu existencia, es en eso en lo que todos deberían entrar. Si las palabras de Dios no están presentes en tu vida, entonces vives bajo la influencia de las tinieblas, te estás rebelando contra Dios, te estás resistiendo a Él y deshonrando Su nombre. La creencia en Dios de estas personas es pura maldad y perturbación. ¿Qué proporción de tu vida has vivido conforme a las palabras de Dios? ¿Qué proporción de tu vida no has vivido según Sus palabras? ¿Cuánto de lo que te ha exigido la palabra de Dios se ha cumplido en ti? ¿Cuánto se ha perdido en ti? ¿Has mirado estas cosas con detenimiento?

Extracto de ‘Escapa de la influencia de las tinieblas y Dios te ganará’ en “La Palabra manifestada en carne”

Si puedes comer y beber a menudo las palabras de Dios y estar atento a Su voluntad y practicas Sus palabras, entonces le perteneces a Dios y eres una persona que vive dentro de Sus palabras. ¿Estás dispuesto a escapar del campo de acción de Satanás y vivir en la luz de Dios? Si vives dentro de las palabras de Dios, el Espíritu Santo tendrá la oportunidad de llevar a cabo Su obra; si vives bajo la influencia de Satanás, no le darás al Espíritu Santo tal oportunidad. La obra que el Espíritu Santo realiza en los hombres, la luz que hace brillar sobre ellos y la confianza que Él les da, solo dura un momento; si las personas no tienen cuidado ni prestan atención, entonces la obra del Espíritu Santo los pasará por alto. Si los hombres viven en las palabras de Dios, el Espíritu Santo estará con ellos y llevará a cabo la obra en ellos. Si los hombres no viven en las palabras de Dios, viven en la esclavitud de Satanás. Si los hombres viven con un carácter corrupto, entonces no tienen la presencia ni la obra del Espíritu Santo. Si vives dentro de los límites de las palabras de Dios y si vives en el estado exigido por Él, entonces le perteneces y Su obra se llevará a cabo en ti; si no vives en los límites de las exigencias de Dios, sino bajo el campo de acción de Satanás, entonces sin duda estás viviendo dentro de la corrupción de Satanás. Solo puedes cumplir las exigencias de Dios si vives dentro de Sus palabras y le entregas tu corazón; debes hacer lo que Dios dice, convertir Sus palabras en el fundamento de tu existencia y en la realidad de tu vida; solo entonces le pertenecerás a Dios. Si practicas realmente, conforme a la voluntad de Dios, Él llevará a cabo Su obra en ti y entonces vivirás bajo Sus bendiciones, en la luz de Su rostro; comprenderás la obra que el Espíritu Santo lleva a cabo y sentirás el gozo de la presencia de Dios.

Extracto de ‘Escapa de la influencia de las tinieblas y Dios te ganará’ en “La Palabra manifestada en carne”

Quienes creen en Dios deberían, al menos, tener un buen comportamiento en lo externo; lo más importante de todo es poseer las palabras de Dios. No importa lo que suceda, nunca puedes darle la espalda a Sus palabras. Conocer a Dios y cumplir Sus intenciones se logra a través de Sus palabras. En el futuro, cada nación, denominación, religión y sector será conquistado a través de las palabras de Dios. Dios hablará directamente, y toda la gente sostendrá las palabras de Dios en sus manos, y por medio de esto la humanidad será perfeccionada. Por dentro y por fuera, las palabras de Dios lo impregnan todo: la humanidad hablará de las palabras de Dios con la boca, practicará de acuerdo con las palabras de Dios, mantendrá las palabras de Dios en su interior, y tendrá impregnadas las palabras de Dios tanto por dentro como por fuera. Así será perfeccionada la humanidad. Aquellos que cumplen las intenciones de Dios y son capaces de dar testimonio de Él, ellos son quienes tienen las palabras de Dios como su realidad.

Entrar en la Era de la Palabra —la Era del Reino Milenario— es la obra que se está llevando a cabo actualmente. A partir de ahora, practicad conversar sobre las palabras de Dios. Solo a través de comer y beber Sus palabras, y de experimentarlas, podrás vivir las palabras de Dios. Debes producir cierta experiencia práctica para poder convencer a otros. Si no puedes vivir la realidad de las palabras de Dios, ¡nadie será persuadido! Todos los que son usados por Dios pueden vivir la realidad de las palabras de Dios. Si no puedes producir esta realidad y dar testimonio de Dios, esto muestra que el Espíritu Santo no ha obrado en ti y que no has sido perfeccionado. Esta es la importancia de las palabras de Dios. ¿Tienes un corazón sediento de las palabras de Dios? Los que tienen sed de las palabras de Dios están sedientos de la verdad, y solo las personas así son bendecidas por Dios. En el futuro, hay muchas más palabras que Dios dirá a todas las religiones y todas las denominaciones. Él primero habla y emite Su voz entre vosotros para haceros completos antes de seguir adelante para hablar y expresar Su voz entre los gentiles para conquistarlos. A través de Sus palabras, todos serán sincera y totalmente convencidos. A través de las palabras de Dios y Sus revelaciones, el carácter corrupto del hombre disminuye, él adquiere la apariencia de un hombre y su carácter rebelde se reduce. Las palabras obran con autoridad sobre el hombre y conquistan al hombre dentro de la luz de Dios. La obra que Dios lleva a cabo en la era actual, así como los momentos decisivos de Su obra, todo ello puede encontrarse dentro de Sus palabras. Si no lees Sus palabras, no entenderás nada. A través de comer y beber Sus palabras, y a través de participar en conversación con tus hermanos y hermanas, y por medio de tus experiencias reales, obtendrás el conocimiento pleno de las palabras de Dios. Solo entonces podrás vivir verdaderamente su realidad.

Extracto de ‘La Era del Reino es la Era de la Palabra’ en “La Palabra manifestada en carne”

Primero debes resolver todas las dificultades que existen dentro de ti a mediante la confianza en Dios. Ponle fin a tu carácter degenerado y sé verdaderamente capaz de comprender tu propia condición y de saber cómo debes actuar; sigue comunicando cualquier cosa que no entiendas. Es inaceptable que una persona no se conozca a sí misma. Sana primero tu propia enfermedad, y, al comer y beber Mis palabras más a menudo y al contemplarlas, vive tu vida y actúa con base en ellas; ya sea que estés en casa o en algún otro lugar, debes permitir que Dios tenga el control dentro de ti. Echa fuera la carne y la naturalidad. Siempre deja que las palabras de Dios tengan el control dentro de ti. No tienes que preocuparte porque tu vida no esté cambiando; con el tiempo, llegarás a sentir que tu carácter ha cambiado mucho. Antes estabas muy dispuesto a ser el foco de atención; no obedecías a nadie, o eras ambicioso, santurrón u orgulloso; poco a poco te irás deshaciendo de estas cosas. Si deseas deshacerte de ellas ahora mismo, ¡no es posible! Eso se debe a que tu antiguo yo no permitirá que otros lo toquen; tan profundas son sus raíces. Así pues, debes hacer un esfuerzo subjetivo, obedecer absoluta y activamente la obra del Espíritu Santo, usar tu voluntad para cooperar con Dios y estar dispuesto a poner Mis palabras en práctica. […] No seas santurrón; toma las fortalezas de los demás para compensar tus propias deficiencias, observa cómo otros viven según las palabras de Dios y mira si vale la pena emular sus vidas, sus acciones y sus palabras. Si consideras que los demás son menos que tú, entonces eres santurrón, presuntuoso y no beneficias a nadie. Lo que resulta vital ahora es enfocarse en la vida, comer y beber más de Mis palabras, experimentar Mis palabras, conocer Mis palabras, hacer que Mis palabras se conviertan verdaderamente en tu vida; esto es lo principal. Si alguien no puede vivir según las palabras de Dios, ¿puede madurar su vida? No, no puede. Debes vivir según Mis palabras en todo momento y que Mis palabras sean el código de conducta para tu vida, de modo que sientas que Dios se deleita en que actúes de acuerdo con ese código, y que actuar de una manera distinta es lo que Dios odia; y, poco a poco, llegarás a andar por el camino correcto.

Extracto de ‘Capítulo 22’ de Declaraciones de Cristo en el principio en “La Palabra manifestada en carne”

Si una persona puede satisfacer a Dios al tiempo que lleva a cabo su deber, si basa sus palabras y sus acciones en principios y puede entrar la realidad-verdad en todos los aspectos de la verdad, entonces es una persona perfeccionada por Dios. Puede decirse que la obra y las palabras de Dios han sido completamente eficaces para esta persona, que las palabras de Dios se convirtieron en su vida, que obtuvo la verdad y que pudo vivir según las palabras de Dios. Después de esto, la naturaleza de su carne —es decir, el fundamento mismo de su existencia original— se sacudirá y se derrumbará. Después de que uno tiene las palabras de Dios como su vida, se convierte en una nueva persona. Si las palabras de Dios se vuelven su vida, si la visión de la obra de Dios, Sus requisitos hacia la humanidad, Sus revelaciones a los humanos y los estándares para una vida verdadera que Dios le exige al hombre cumplir se convierten en su vida, si vive conforme a estas palabras y a estas verdades, entonces esta persona es perfeccionada por las palabras de Dios. Tal persona ha renacido y se ha convertido en alguien nuevo a través de Sus palabras. Esta es la senda por la cual Pedro buscó la verdad; fue la senda de ser perfeccionado, perfeccionado por las palabras de Dios y de ganar la vida a partir de ellas. La verdad expresada por Dios se convirtió en su vida, y solo entonces él pasó a ser una persona que obtuvo la verdad.

Extracto de ‘Cómo caminar por la senda de Pedro’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

Si las personas tienen una comprensión auténtica del carácter de Dios y pueden alabar sinceramente Su santidad y Su justicia, entonces significa que verdaderamente conocen a Dios y poseen la verdad; solo entonces viven en la luz. Solo una vez que cambia la visión que tiene una persona del mundo y de la vida, se transforma de manera sustancial. Cuando uno tiene una meta en la vida y se comporta de acuerdo con la verdad; cuando uno se somete absolutamente a Dios y vive según Sus palabras; cuando uno se siente en paz e iluminado hasta las profundidades del alma, cuando el corazón de uno está libre de oscuridad y cuando uno vive por completo y sin ataduras en la presencia de Dios, solo entonces uno lleva una verdadera vida humana y sólo entonces se convierte en alguien que posee la verdad. Además, todas las verdades en tu poder proceden de las palabras de Dios y de Dios mismo. El Soberano de todo el universo y de todas las cosas —el Dios Altísimo— te aprueba como una persona real que vive una verdadera vida humana. ¿Qué podría ser más significativo que la aprobación de Dios? Esto es lo que significa estar en posesión de la verdad. En el mundo actual que está dominado por Satanás y a lo largo de los miles de años de la historia, ¿quién en toda la humanidad ha obtenido vida? Nadie. ¿Por qué? Esto es porque los seres humanos son todos personas que se han resistido a Dios. Todo aquello por lo que han regido su vida y por lo que han sobrevivido procedía de Satanás, se aceptó de este y se opone precisamente a las palabras de Dios. Así pues, los humanos son seres que se resisten a Dios y que sufren Sus maldiciones y que no tienen vida de la que hablar. Aunque quieren “dejar su marca”, que “su nombre se transmita durante cien generaciones”, “disfrutar de la gloria eterna” y “tener un nombre eterno”, todas esas cosas son las palabras demoníacas. En realidad, Dios los maldijo al principio para que no se volvieran a reencarnar. Las palabras de los famosos, cualesquiera que sean estas personas, no están de acuerdo en su mayor parte con Dios, y todos son castigados en el decimoctavo nivel del infierno tras su muerte. Solo Dios es la verdad. Él controla los cielos, la tierra y todo lo que hay en ellos, y gobierna sobre todo. No creer en Dios y no someterse a Él es ser incapaz de obtener la verdad. Si vives de acuerdo con las palabras de Dios, en lo más profundo de tu corazón sentirás una claridad sosegada y también disfrutarás de una dulzura incomparable. Cuando esto ocurra, habrás obtenido verdaderamente la vida.

Extracto de ‘Cómo conocer la naturaleza del hombre’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

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