58. Principios de vivir la vida de iglesia

(1) Es necesario leer mucho de las palabras de Dios. A través de ellas, se debe comunicar el testimonio de la experiencia de conocerse a uno mismo y practicar la verdad, y apoyar y proveerse los unos a los otros.

(2) También es necesario entrenarse para cumplir con el deber. En el cumplimiento de este, es preciso llegar a conocer la propia corrupción y aprender a someterte a la verdad, trabajar en armonía con los demás y vivir con semejanza humana.

(3) Es necesario aceptar ser podado y tratado; hay que buscar la verdad y conocerse a uno mismo, purificando así la propia corrupción. Practicar de esta manera es el mayor beneficio para progresar en la vida.

(4) Hay que basar todos los asuntos en la palabra de Dios, no en las emociones o filosofías para vivir. Tener principios en tus tratos con los demás. Amarse los unos a los otros, y supervisar y ayudar a los demás.

Las palabras relevantes de Dios:

De cara al futuro, hablar de las palabras de Dios debe ser el principio por el cual hablas. Habitualmente, cuando os reunís, debéis conversar sobre las palabras de Dios y tomar Sus palabras como el contenido de vuestras interacciones, y hablar sobre lo que sabes acerca de estas palabras, cómo las pones en práctica y cómo obra el Espíritu Santo. Siempre que comuniques las palabras de Dios, el Espíritu Santo te iluminará. Alcanzar el mundo de las palabras de Dios requiere la cooperación del hombre. Si no entras en esto, Dios no tendrá forma de obrar; si mantienes la boca cerrada y no hablas sobre Sus palabras, Él no tendrá forma de iluminarte. Cuandoquiera que no te encuentres ocupado, habla sobre las palabras de Dios ¡y no simplemente participes en conversaciones inútiles! Deja que tu vida se llene con las palabras de Dios: solo entonces serás un creyente devoto. No importa si tu conversación es superficial. Sin lo superficial no puede haber profundidad. Debe haber un proceso. Por medio de tu entrenamiento, comprenderás la iluminación del Espíritu Santo sobre ti y cómo comer y beber las palabras de Dios eficazmente. Después de un intervalo de investigación, entrarás en la realidad de las palabras de Dios. Solo si tienes la determinación de cooperar podrás recibir la obra del Espíritu Santo.

Extracto de ‘La Era del Reino es la Era de la Palabra’ en “La Palabra manifestada en carne”

La necesidad de tener una vida de iglesia adecuada se menciona a menudo en los sermones. Entonces, ¿por qué no ha mejorado aún la vida de la iglesia, y sigue siendo la misma cosa antigua? ¿Por qué no hay una forma de vida completamente nueva y diferente? ¿Podría ser normal que una persona de los años noventa viva como un emperador de una era pasada? Aunque lo que la gente come y bebe ahora puedan ser exquisiteces raramente degustadas en eras anteriores, no se han producido cambios importantes en la vida de la iglesia. Ha sido como poner vino viejo en odres nuevos. ¿Cuál es, pues, la utilidad de que Dios diga tanto? En la mayoría de los lugares, las iglesias no han cambiado en absoluto. Lo he visto con Mis propios ojos, y está claro en Mi corazón; aunque no he experimentado la vida de la iglesia por Mí mismo, conozco las condiciones de sus reuniones como la palma de Mi mano. No han progresado mucho. Y esto se remonta al dicho: es como poner vino viejo en odres nuevos. ¡Nada ha cambiado! Cuando alguien los está pastoreando, arden como el fuego, pero cuando no hay nadie ahí para apoyarlos, son como un bloque de hielo. No muchos pueden hablar de cosas prácticas, y muy raramente puede alguien tomar el timón. Aunque los sermones son excelsos, rara vez alguien ha conseguido la entrada. Pocas personas aprecian la palabra de Dios. Se llenan de lágrimas cuando aceptan la palabra de Dios, se alegran cuando la dejan de lado y, cuando se apartan de ella, se vuelven insípidos y deficientes. Hablando con franqueza, sencillamente no apreciáis la palabra de Dios, y nunca consideráis las palabras de Su propia boca hoy como un tesoro. Solo os inquietáis cuando leéis Su palabra y os sentís extenuados cuando la memorizáis y, cuando se trata de ponerla en práctica, es como tratar de girar la manija de la bomba de un pozo jalándola con un pelo de la cola de un caballo: sin importar cuánto lo intentéis, simplemente no podéis darle la vuelta con suficiente fuerza. Siempre os fortalecéis cuando leéis la palabra de Dios, pero sois olvidadizos al practicarla. De hecho, no es necesario pronunciar estas palabras con meticulosidad ni repetirlas tan pacientemente; pero el hecho de que las personas se limitan a escucharla, sin poner en práctica la palabra de Dios, se ha convertido en un obstáculo para Su obra. No puedo dejar de sacar el tema, no puedo dejar de hablar de ello. Estoy obligado a hacerlo así; no es que Yo disfrute al dejar al descubierto las debilidades de los demás. ¿Pensáis que vuestra práctica es más o menos adecuada, que cuando las revelaciones están en su apogeo, vuestra entrada también lo está? ¿Es tan simple? ¡Nunca examináis el fundamento sobre el cual están edificadas definitivamente vuestras experiencias! A partir de este momento, vuestras reuniones no pueden calificarse de vida de iglesia apropiada en absoluto, ni constituyen una vida espiritual adecuada en lo más mínimo. Es, simplemente, la reunión de un grupo de personas que disfrutan conversar y cantar. Estrictamente hablando, no hay mucha realidad en ello. Para dejarlo más claro: si no practicas la verdad, ¿dónde está la realidad? ¿Acaso no es jactancia afirmar que tienes la realidad? Los que siempre llevan a cabo obras son arrogantes y engreídos, mientras que los que siempre obedecen se mantienen callados, con la cabeza baja, sin ninguna oportunidad para entrenarse. Las personas que hacen la obra no hacen nada más que hablar; hablan sin parar con sus discursos resonantes, y los seguidores solo escuchan. No hay transformación de la que hablar; ¡todas estas son solo formas del pasado! Que seas hoy capaz de someterte y no te atrevas a interferir ni a comportarte como te plazca se debe a la llegada de los decretos administrativos de Dios; no es un cambio que hayas alcanzado a través de la experiencia. El hecho de que ya no te atrevas a hacer algunas cosas que violan los decretos administrativos hoy se debe a que la obra de Dios de las palabras ha tenido un claro efecto y ha conquistado a las personas. Le pregunto a alguien: ¿Cuánto de lo conseguido hoy ha sido con el sudor de tu propio esfuerzo? ¿Cuánto de ello te lo dijo Dios directamente? ¿Cómo responderías? ¿Te quedarías estupefacto y sin palabras? ¿Por qué otros son capaces de hablar sobre muchas de sus experiencias actuales para proveerte sustento, mientras tú te limitas a disfrutar de las comidas que otros han cocinado? ¿No te sientes avergonzado?

Extracto de ‘La persona que alcanza la salvación está dispuesta a practicar la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”

En las palabras de Dios vemos que para salvarnos y transformarnos, Él no solo hace unas pocas muestras de obra que aportan un anticipo o profecía, y finalizan cuando la obra está hecha, tampoco altera la conducta externa de las personas. En cambio, empezando por las más hondas profundidades de nuestro corazón y por nuestro carácter y nuestra misma esencia, Él quiere cambiarnos a cada uno de nosotros, transformarnos en el origen. Dado que así es cómo obra Dios, ¿cómo deberíamos actuar hacia nosotros mismos? Deberíamos asumir la responsabilidad por nuestro carácter, por lo que buscamos y por todo lo que hacemos, tomárnoslo en serio, no ser poco rigurosos en nada, y poder someter a escrutinio todos los aspectos de nuestro comportamiento. Cada vez que termines de hacer algo, las partes que piensas haber hecho correctamente deben ser también sometidas a escrutinio; y, más aún, la parte que crees haber hecho mal, también debe ser sometida a escrutinio. Esto requiere que los hermanos y hermanas pasen más tiempo comunicando juntos, investigando y ayudándose unos a otros. Mientras más comuniquemos, más luz entrará en nuestros corazones; Dios nos esclarecerá entonces respecto a todos los asuntos. Si ninguno de nosotros habla, sino que todos nos encubrimos para quedar bien, con la esperanza de dejar una buena impresión en la mente de los demás, y queriendo que piensen bien de nosotros y no se burlen, entonces no tendremos medio de crecer. Si siempre te encubres para dar buena impresión, no crecerás y vivirás para siempre en la oscuridad. Además, será imposible que te transformes. Si deseas cambiar, debes pagar el precio, exponer todo lo que haces y abrir tu corazón a los demás, y al hacerlo te beneficiarás tanto a ti mismo como a otras personas. Cuando alguien dice: “¿Por qué no cuentas algunas cosas sobre tus experiencias recientes?”, nadie habla de problemas de esencia, nadie se examina meticulosamente ni se expone. Cuando las personas hablan de palabras y doctrinas, nadie tiene el menor problema; pero cuando hablan sobre conocerse a sí mismos, nadie dice nada. Estas personas que tienen poco conocimiento de sí mismas no se atreven tampoco a ponerlo de manifiesto; no tienen el valor necesario. Así, esta es la situación que se forma en última instancia. Cuando las personas están juntas, se adulan mutuamente. Nadie está dispuesto a presentar su verdadero rostro para que todos lo analicen y lo conozcan. ¿Puede tener uno vida de iglesia así? No. Algunas personas afirman: “He experimentado la vida de iglesia durante muchos años y, siempre me siento satisfecho, siento el disfrute en todo momento. En las reuniones, oramos y cantamos cánticos de alabanza, todos nos sentimos tan conmovidos que las lágrimas corren por nuestras mejillas. A veces nos sentimos tan conmovidos que empezamos a sudar, y todos los hermanos y hermanas cantan y bailan. ¡Nuestra iglesia es tan maravillosa! Cuando comemos y bebemos las palabras de Dios, sentimos que Él nos habla a lo más profundo de nuestro corazón. Cuando comunicamos, todos nos sentimos llenos de energía”. ¿Cuál es el resultado de experimentar así la vida de iglesia durante diez años aproximadamente? Nadie se centra en ser honesto, nadie se analiza a sí mismo, nadie comparte su verdadero estado con sus hermanos y hermanas ni sus motivaciones internas y su corrupción. Esos aproximadamente diez años de vida en la iglesia se han vivido en vano, simplemente los han pasado cantando y bailando en medio de los sentimientos y el denominado “disfrute” de las personas. ¿De dónde proceden el disfrute y la felicidad de las personas? Me atrevo a afirmar que no es lo que Dios desea ver ni lo satisface, porque lo que Él quiere ver son cambios en las personas y que vivan realmente las palabras que Él pronuncia. No desea verte con el himnario en la mano, cómo cantas o bailas para alabarlo durante las reuniones, o cómo te sientes especialmente ferviente, Él no desea ver estas cosas. Al contrario, cuando Dios las ve, se siente afligido y desconsolado, y muy ansioso, porque ha pronunciado millones y millones de palabras, pero ninguna se ha puesto en práctica ni ha vivido en vosotros. Esto es lo que preocupa a Dios. Con frecuencia, después de haber experimentado vida de iglesia. Cuando te sientes un tanto feliz y en paz, y cuando tienes una sensación de disfrute y consuelo o te sientes de algún modo espiritualmente pleno al alabar a Dios, piensas que lo has hecho muy bien en lo que concierne a tu fe. Sigues aferrándote a estas falsas imágenes y las consideras tu capital; cosas que has obtenido en tu fe; y las usas como sustitutos por cambios de carácter y la entrada a la senda de la salvación. Entonces te parece que ya no necesitas buscar la verdad o ser honesto, no intentas exponerte ni poner las palabras de Dios en práctica. Por esa razón, Dios se preocupa profundamente por ti.

Extracto de ‘La práctica verdaderamente fundamental de ser una persona honesta’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Este es el tipo de ambiente que hay que tener dentro de la iglesia, con todos enfocados en la verdad y esforzándose por alcanzarla. Da igual lo jóvenes o mayores que sean, si son creyentes veteranos o no, o cuál sea su capacidad. En lo que tienes que fijarte es en qué personas hablan correctamente, qué personas se expresan conforme a la verdad, cuáles piensan en los intereses de la casa de Dios y cuáles tienen Su obra en el corazón, quién tiene un buen entendimiento de las cosas positivas, comparte un sentido de justicia y está dispuesto a pagar el precio. Sus hermanos y hermanas deben apoyar y aplaudir a estas personas. Este ambiente de rectitud que proviene de la búsqueda de la verdad debe prevalecer dentro de la iglesia; de esta manera, tendrás la obra del Espíritu Santo, y Dios te otorgará bendiciones y guía. Si el ambiente que prevalece en la iglesia es el de contar historias, montar escándalos y guardarse rencor unos a otros, tenerse celos y discutir unos con otros, entonces el Espíritu Santo ciertamente no obrará en vosotros. Tener conflictos unos contra otros y pelearse en secreto, engañar, embaucar y conspirar, ¡ese es un ambiente de maldad! Si tal ambiente prevalece dentro de la iglesia, entonces el Espíritu Santo ciertamente no realizará Su obra. El Señor Jesús dijo un versículo al respecto. ¿Recordáis cuál era? (“Además os digo, que si dos de vosotros se ponen de acuerdo sobre cualquier cosa que pidan aquí en la tierra, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mateo 18:19-20).) Esta es la verdad. Dios hace lo que dice. Si vas contra Su voluntad y no haces lo que Él dice, entonces será distante contigo. Por tanto, siempre te fijarás en las faltas de los demás y te centrarás en lo que te desagrada de otros, te enfocarás constantemente en el hecho de que les desagradas a los demás. Esto causará problemas. Si el Espíritu Santo no obra en ti, si Dios no te bendice o guía, si dependes únicamente de tu propia fuerza, dones y habilidades, entonces nada de lo que hagas estará bien hecho, nada concordará con la voluntad de Dios y, por mucho que trabajes, será un desperdicio de energía. Aprenderéis esto poco a poco a través de la experiencia. Debéis ser unánimes en todo lo que hagáis. ¿Y cómo podéis ser unánimes? Debéis practicar la verdad; solo entonces podréis afianzaros como un fajo de leña: todos unidos y unánimes.

Extracto de ‘Para tener semejanza humana has de cumplir con tu deber adecuadamente, con todo tu corazón, mente y alma’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Fragmentos de sermones y comunicaciones para referencia:

La vida de iglesia ha sido creada por el pueblo escogido de Dios experimente la obra de Dios. La vida de iglesia es la vida de comer y beber las palabras de Dios, entender las verdades y entrar en la realidad. También es la vida de aceptar verdades, resolver corrupciones y vivir la semejanza de los verdaderos seres humanos. Dentro de la vida de iglesia, el pueblo escogido de Dios experimenta el juicio y castigo de Dios además de entrar en las verdades con el fin de alcanzar la salvación de Dios; estas cosas se logran por completo a través de la obra del Espíritu Santo. No es fácil para aquellos sin una vida de iglesia alcanzar más de la obra del Espíritu Santo porque la vida de iglesia es el lugar real donde el pueblo escogido de Dios come y bebe las palabras de Dios, enseña las verdades, da testimonio de Dios y disfruta Su amor. También es el lugar para el entrenamiento del reino, donde el pueblo escogido de Dios puede servir y proveer sustento el uno para el otro, cumplir con sus deberes y servir a Dios. Sólo viviendo dentro de la vida de iglesia las personas pueden disfrutar más de la obra del Espíritu Santo y ser perfeccionadas por Dios de más maneras, ser capaces de entender verdades y entrar más rápidamente en la realidad de las palabras de Dios, obtener la transformación en su carácter de vida y convertirse en personas que son verdaderamente obedientes a Dios y adoran a Dios. La experiencia del pueblo escogido de Dios es prueba suficiente de que en nuestra fe en Dios, si carecemos de una buena vida de iglesia, entonces nunca alcanzaremos la salvación y la perfección de Dios. Este es un hecho innegable. Por lo tanto, una correcta vida de iglesia es lo que el pueblo escogido de Dios necesita y también es indispensable para que el pueblo escogido de Dios alcance la salvación y la perfección. Cualquiera que se ha apartado de la vida de iglesia también se ha desvinculado de la obra del Espíritu Santo; cualquiera que se ha apartado de la vida de iglesia ha traicionado a Dios y ha buscado refugio con Satanás. Tales personas han cavado sus propias tumbas.

Extracto de “Una recopilación de los perceptos de la obra de la Iglesia de Dios Todopoderoso”

La palabra de Dios constituye la base de la vida de la iglesia de hoy en día al exponer todo tipo de estados corruptos en la gente, permitiéndoles entender su propia corrupción y obtener la verdad de la palabra de Dios con el fin de lograr la salvación. Si leemos la palabra de Dios con otro propósito que no sea rectificar nuestro carácter corrupto o ganar la vida y lograr la salvación, entonces nuestra lectura de la palabra de Dios pierde su sentido. En la religión, los creyentes a menudo dicen que sus pecados han sido perdonados. Nunca mencionan sus propias transgresiones ni las de otros, nadie expone a los demás y todos viven en armonía. ¿No se están engañando a sí mismos? Tal fe en Dios nunca conducirá a la verdad ni a la vida. En última instancia, es una cosa hueca, carente de sentido. En la casa de Dios, por otra parte, la creencia en Él se refiere a la realidad: la obra de Dios en los últimos días consiste en juzgar, castigar y salvar a las personas. Si no aceptamos el juicio y el castigo de Dios, ¿cómo se corregirá nuestro carácter corrupto? ¿Cómo expulsaremos de nosotros todos los venenos, filosofías y leyes de Satanás? Si no corregimos estas corrupciones, ¿cómo podemos ser salvos? Por lo tanto, lo más crítico y fundamental en la vida de la iglesia es comer y beber la palabra de Dios para entender la verdad, y exponer todo tipo de estados corruptos para que la gente los conozca. La palabra de Dios descubre las diversas actitudes corruptas de las personas, lo que revela cosas que no se conocen fácilmente dentro de la esencia de la naturaleza humana. Así, al comunicar la palabra de Dios, debemos también exponer y diseccionar las manifestaciones específicas de varias actitudes corruptas reveladas en Su palabra, para que cada hermano y hermana pueda tener un entendimiento auténtico, percibir claramente qué tipos de venenos satánicos hay en ellos. Esta es la obra más fundamental en la búsqueda de la salvación, y también el rasgo central de la vida de iglesia.

Extracto de “Sermones y enseñanzas sobre la entrada a la vida”

El ambiente de vida de iglesia es de gran beneficio para nuestro crecimiento vital, que nos conduce a nuestra salvación. ¿Existe tal ambiente en la sociedad? En la sociedad, si alguien aprende un poco sobre algo y desarrolla cierta competencia, ¿por qué se vuelve cada vez más arrogante y pierde poco a poco su semejanza humana? Es porque su entorno es abominable, parecido a una gran cuba de tinte; quien entre en la sociedad se volverá cada vez más corrupto, cada vez más inhumano y, al final, cada vez más pervertido, hasta convertirse en el propio diablo. Por lo tanto, en la sociedad, la gente es incapaz de obtener la verdad. Sin embargo, cuando entran en el ambiente de vida de iglesia, las cosas son diferentes. Hay varios principios que deben seguirse para llevar una vida de iglesia: primero, las personas deben comer y beber la palabra de Dios y comunicar la verdad; segundo, las personas deben entrenarse para cumplir con los deberes y vivir una semejanza humana en el cumplimiento de los mismos; tercero, los hermanos y las hermanas deben practicar la poda y el trato entre ellos y ayudarse mutuamente. Sin la poda y el trato y la ayuda mutua, es difícil que las personas se conozcan a sí mismas, y su crecimiento se verá frenado. En la iglesia, algunas personas hablan directamente, mientras que otras lo hacen con tacto; algunas tienen una visión ligeramente parcial o equivocada de las cosas, mientras que otras las contemplan con precisión. Hay toda clase de personas; por lo tanto, se encuentran con toda clase de podas y tratos, y deben probar cada uno de sus sabores. Por consiguiente, en la vida de iglesia hay muchas lecciones que aprender al ser podados y tratados por nuestros propios hermanos y hermanas. Hay que ser paciente, abordarlo correctamente y esforzarse por buscar la verdad; además, con ciertas personas hay que ser tolerante y aprender a someterse a la verdad. No puedes desobedecer la verdad mientras te observen, y tus hermanos y hermanas tienen una vista tan aguda como de un halcón. No importa que tengan o no la realidad de la verdad, ven las cosas tal como son y reconocen un problema nada más verlo. Por lo tanto, el ambiente de vida de iglesia es de gran beneficio para el crecimiento vital de una persona y su experiencia de la obra de Dios, que lleva a la salvación. Es un ambiente de verdad, un ambiente en el que el Espíritu Santo gobierna y la verdad es soberana. Si la gente no puede adaptarse a este entorno, ¿cuál es el problema subyacente? No aman la verdad y no pueden ver que la vida de iglesia es un ambiente de verdad. Es un lugar donde se hace la obra de Dios, donde gobierna el Espíritu Santo, y es el escenario para el entrenamiento del reino. Uno no puede alcanzar la salvación si abandona el escenario para el entrenamiento del reino. Algunas personas creen en Dios como un pasatiempo, practican su fe desde el exiguo entorno de su propio hogar. No pueden crecer en su vida y no pueden ser salvados. Por lo tanto, ¡el ambiente de vida de iglesia es algo muy bueno!

Extracto de “Sermones y enseñanzas sobre la entrada a la vida”

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