121. Principios para vivir una humanidad normal

(1) Es necesario discernir la diferencia entre la humanidad normal y las expresiones de corrupción, y aprender a usar la verdad para enmendar cada tipo de expresión de corrupción. Solo así se puede vivir una humanidad normal;

(2) Es necesario formarse en todo momento para ser una persona honesta y hablar y actuar con sinceridad, en lugar de hacer trampas y disfrazarse. Se ha de aprender a practicar la verdad y a actuar según los principios;

(3) Es necesario interactuar amorosamente con los demás. Ser capaz de tolerancia y paciencia, y de comprensión y respeto. Ayudarse y apoyarse mutuamente. No ser demasiado críticos con los demás, sino tratarlos con justicia;

(4) Es necesario buscar la verdad en todos los asuntos. Solo así se puede renunciar a la carne y practicar la verdad. Más que eso, uno debe perseverar en su búsqueda de amar y someterse a Dios, y cumplir bien y fielmente con su deber.

Las palabras relevantes de Dios:

Dios creó a los humanos, los colocó sobre la tierra y los ha guiado desde entonces. Él después los salvó y los sirvió como ofrenda por el pecado para la humanidad. Al final Él aún debe conquistar a la humanidad, salvar por completo a los humanos y restaurarlos a su semejanza original. Esta es la obra a la que Él se ha dedicado desde el principio, restaurando a la humanidad a su imagen y semejanza originales. Dios establecerá Su reino y restaurará la semejanza original de los seres humanos, lo que significa que Él restaurará Su autoridad sobre la tierra y entre toda la creación. La humanidad, después de que Satanás la corrompiera, perdió su corazón temeroso de Dios y la función propia de las criaturas de Dios, convirtiéndose en un enemigo desobediente a Dios. Entonces la humanidad vivió bajo el campo de acción de Satanás y siguió sus órdenes; en consecuencia, Dios no tuvo manera de obrar entre Sus criaturas, y menos pudo ganar Su adoración temerosa. Dios creó a los seres humanos y estos deben adorarlo, pero ellos en realidad le dieron la espalda y, en cambio, adoraron a Satanás. Satanás se convirtió en ídolo en su corazón. De esta manera Dios perdió Su posición en su corazón, lo que quiere decir que Él perdió el significado de Su creación de la humanidad. Por tanto, para restaurar la relevancia de Su creación de la humanidad, Él debe restaurar su semejanza original y librar a la humanidad de su carácter corrupto. Para rescatar a los humanos de Satanás, debe salvar al hombre del pecado. Solo de esta manera puede Dios restaurar poco a poco su semejanza original y función, y al final restaurar Su reino.

Extracto de ‘Dios y el hombre entrarán juntos en el reposo’ en “La Palabra manifestada en carne”

La fuente de oposición y rebeldía del hombre contra Dios es el haber sido corrompido por Satanás. Debido a la corrupción de Satanás, la conciencia del hombre se ha insensibilizado; se ha vuelto inmoral, sus pensamientos son degenerados, y ha desarrollado una actitud mental retrógrada. Antes de ser corrompido por Satanás, el hombre de manera natural seguía a Dios y obedecía Sus palabras después de escucharlas. Por naturaleza tenía un razonamiento y una conciencia sólidos y una humanidad normal. Después de haber sido corrompido por Satanás, el razonamiento, la conciencia y la humanidad originales del hombre se fueron insensibilizando y fueron mermados por Satanás. Debido a ello, el hombre ha perdido su obediencia y amor a Dios. El razonamiento del hombre se ha vuelto aberrante, su carácter se ha vuelto como el de un animal y su rebeldía hacia Dios es cada vez más frecuente y grave. Sin embargo, el hombre todavía no conoce ni reconoce esto, y meramente se opone y se rebela a ciegas. El carácter del hombre se revela en las expresiones de su razonamiento, su percepción y su conciencia; debido a que su razonamiento y su percepción son endebles, y su conciencia se ha vuelto sumamente insensible, su carácter se rebela contra Dios. Si el razonamiento y la percepción del hombre no pueden cambiar, entonces los cambios en su carácter son imposibles de lograr, como también lo es ajustarse a la voluntad de Dios. Si el razonamiento del hombre es endeble, entonces no puede servir a Dios y no es apto para ser usado por Él. Un “razonamiento normal” se refiere a ser obediente y fiel a Dios, anhelar a Dios, ser incondicional hacia Él y tener una conciencia hacia Él. Se refiere a ser de un solo corazón y una sola alma con Dios y a no oponerse a Él deliberadamente. Tener un razonamiento aberrante no es así. Desde que el hombre fue corrompido por Satanás ha inventado nociones acerca de Dios y no ha sido leal hacia Dios ni lo ha anhelado, por no hablar de que no tiene una conciencia hacia Dios. El hombre se opone deliberadamente a Dios y lo juzga; es más, le lanza improperios a Sus espaldas. El hombre juzga a Dios a Sus espaldas con el conocimiento claro de que es Dios; el hombre no tiene intención de obedecer a Dios, y se limita a hacerle exigencias y solicitudes ciegas. Tales personas —la gente que tiene un razonamiento aberrante— son incapaces de conocer su propio y despreciable comportamiento o de lamentar su rebeldía. Si la gente fuese capaz de conocerse a sí misma, entonces recuperaría un poco de su razonamiento; cuanto más rebeldes contra Dios sean las personas que no se conocen a sí mismas todavía, menos sensatas serán.

Extracto de ‘Tener un carácter inalterado es estar enemistado con Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

¿Qué aspectos abarca la condición humana normal? Introspección, sentido, conciencia y carácter. Si eres capaz de alcanzar la normalidad en cada uno de estos aspectos, tu humanidad estará a la altura. Debes tener la semejanza propia de un ser humano normal, parecer creyente en Dios. No tienes que lograr demasiado ni actuar con diplomacia; solamente tienes que ser un ser humano normal, con un sentido normal propio de las personas, para poder comprender las cosas y, al menos, parecer un ser humano normal. Eso será suficiente. Todo lo que te exijo hoy está dentro de los límites de tu capacidad, no es pedir peras al olmo. No llevaré a cabo en ti palabras ni obras inútiles. Deberás corregir toda la perversidad manifestada o revelada en tu vida. Satanás os ha corrompido y estáis rebosantes de su veneno. Todo lo que te pido es que corrijas este corrupto carácter satánico. No te estoy pidiendo que te conviertas en una figura de alto nivel ni en una persona famosa o importante. Eso no tiene sentido. La obra que realizo en vosotros tiene en cuenta lo que es inherente a vosotros. Lo que pido a la gente está definido dentro de sus límites. Si practicases de la misma manera y con el mismo tono con el que hablan los intelectuales, esto no serviría; no podrías hacerlo. Dado vuestro calibre, al menos deberíais ser capaces de hablar con sabiduría y tacto y explicar las cosas de manera clara y comprensible. Eso es todo lo que necesitáis para cumplir con Mis exigencias. Si, como poco, conseguís introspección y sentido, con eso valdrá. Lo más importante ahora mismo es que rechacéis vuestro corrupto carácter satánico. Debes rechazar la perversidad que se manifiesta en ti. Si no, ¿cómo puedes hablar del sentido y la introspección supremos? Mucha gente, en vista del cambio de era, carecen de humildad o paciencia y bien podrían no tener tampoco amor ni santo decoro. ¡Qué absurdas! ¿Tienen tan siquiera un ápice de humanidad normal? ¿Tienen algún testimonio del que puedan hablar? Carecen por completo de introspección y sentido. Por supuesto, es preciso corregir algunos aspectos de la práctica de las personas desviadas y equivocadas: por ejemplo, se tienen que transformar sus rígidas vidas espirituales anteriores y su apariencia de torpes e imbéciles. La transformación no implica dejar que te vuelvas licencioso ni que te entregues a la carne diciendo lo que quieras. No debes hablar más de la cuenta. El discurso y comportamiento normales del ser humano suponen hablar con coherencia, decir “sí” cuando quieres decir “sí”, y “no” cuando quieres decir “no”. Cíñete a los hechos y di lo correcto. No engañes ni mientas. Tienes que entender los límites a los que puede llegar una persona normal en la transformación de su carácter. Si no, no podrás entrar en la realidad.

Extracto de ‘Elevar el calibre es en aras de recibir la salvación de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

En el carácter de las personas normales no hay deshonestidad ni engaño, las personas tienen una relación normal entre ellas, no están solas y su vida no es ni mediocre ni decadente. Del mismo modo, Dios es exaltado entre todas las personas, Sus palabras se propagan entre los hombres, las personas viven en paz unas con otras y, bajo el cuidado y la protección de Dios, la tierra está llena de armonía, sin la interferencia de Satanás, y la gloria de Dios tiene la máxima importancia entre los hombres. Tales personas son como ángeles: puras, animadas, no se quejan nunca de Dios y dedican todos sus esfuerzos solamente a la gloria de Dios en la tierra.

Extracto de ‘Capítulo 16’ de Interpretaciones de los misterios de las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

Debéis saber que a Dios le gustan los que son honestos. En esencia, Dios es fiel, y por lo tanto siempre se puede confiar en Sus palabras. Más aún, Sus acciones son intachables e incuestionables, razón por la cual a Dios le gustan aquellos que son absolutamente honestos con Él. Honestidad significa dar tu corazón a Dios; ser auténtico y abierto con Dios en todas las cosas, nunca esconderle los hechos, no tratar de engañar a aquellos por encima y por debajo de ti, y no hacer cosas solo para ganaros el favor de Dios. En pocas palabras, ser honesto es ser puro en tus acciones y palabras, y no engañar ni a Dios ni al hombre. […] Si tus palabras están llenas de excusas y justificaciones que nada valen, entonces Yo te digo que eres alguien muy poco dispuesto a practicar la verdad. Si tienes muchas confidencias que eres reacio a compartir, si eres tan reticente a dejar al descubierto tus secretos, tus dificultades, ante los demás para buscar el camino de la luz, entonces digo que eres alguien que no logrará la salvación fácilmente ni saldrá de las tinieblas. Si buscar el camino de la verdad te causa placer, entonces eres alguien que vive siempre en la luz. Si te sientes muy contento de ser un hacedor de servicio en la casa de Dios, trabajando de forma diligente y concienzuda en la oscuridad, siempre dando y nunca quitando, entonces Yo te digo que eres un santo leal, porque no buscas ninguna recompensa y estás simplemente siendo una persona honesta. Si estás dispuesto a ser franco, si estás dispuesto a esforzarte al máximo, si eres capaz de sacrificar tu vida por Dios y mantenerte firme en tu testimonio, si eres honesto hasta el punto en que solo sabes satisfacer a Dios y no considerarte o tomar las cosas para ti mismo, entonces Yo digo que tales personas son las que se alimentan en la luz y vivirán para siempre en el reino.

Extracto de ‘Tres advertencias’ en “La Palabra manifestada en carne”

Las personas no se exigen mucho a sí mismas, pero exigen mucho de Dios. Le piden que les muestre especial amabilidad y que sea paciente y tolerante con ellas, las valore, provea para ellas, les sonría, y las cuide de muchas maneras. Esperan que Él no sea estricto con ellas en absoluto ni que haga algo que las moleste ni siquiera un poco, y sólo están satisfechas si Él les habla dulcemente todos los días. ¡Los humanos carecen tanto de razón! Las personas no tienen claro dónde deberían permanecer, qué deberían hacer, qué deberían lograr, qué puntos de vista deberían tener, en qué posición deberían estar para servir a Dios y cuál es la ubicación adecuada donde colocarse. Las personas con algo de posición piensan de sí mismas de una forma muy elevada, y las que no tienen posición también lo hacen. Las personas nunca se entienden a sí mismas. Si podéis continuar vuestra fe, nunca os quejáis, y cumplís con vuestras obligaciones como de costumbre, independientemente de lo que se os diga, de lo estrictamente que se os trate y de cómo se os ignore; entonces seréis personas maduras y experimentadas. Y tendréis verdaderamente alguna estatura y razón normal. No exigirás cosas a Dios ni tendrás deseos extravagantes, ni les exigirás cosas a los demás ni a Dios sobre la base de lo que a ti te agrade. Esto demuestra que posees la semejanza de una persona hasta cierto punto.

Extracto de ‘Las personas que le hacen constantes exigencias a Dios son las menos razonables’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Cuando alguien revela un carácter corrupto o pensamientos e ideas corruptas, este asunto no es poca cosa. Si no se busca la verdad para resolverlos, será imposible purificar estas corrupciones. Si, por otro lado, puedes buscar la verdad racionalmente, entonces discernirás fácilmente la raíz de tu error y resolverás el problema de tus expresiones de corrupción. A medida que seas más capaz de retirarte hacia tu espíritu para esperar y buscar, te será fácil encontrar pasajes relevantes de las palabras de Dios con los que discernir la esencia del problema. Al hacerlo, revelarás cada vez menos tu corrupción, y tu racionalidad se volverá más normal. Y cuanto más normal sea la racionalidad de uno, más actuará dentro de los límites, ya no hablará o actuará según las nociones y fantasías propias. ¿Qué significa "actuar dentro de los límites"? Significa actuar de una manera que esté en consonancia con los estándares de la humanidad normal, con la propia conciencia, con los criterios de los requisitos de Dios y con los principios-verdad. Si, cuando se te incita a la acción, no piensas profundamente, sino que agitas las manos y dices: “Hazlo así y ya está. ¡Estará bien!”, ¿acaso estás actuando con el buen sentido de la humanidad normal? ¿Hay una expresión de humanidad normal en esto? Estas son expresiones que la humanidad normal no debería tener. Por lo tanto, no importa el problema que acaezca sobre ti, primero debes calmarte y contemplarlo, presentarte ante Dios, retirarte en tu espíritu, y acallarte —primero busca en Dios cómo debe hacerse este asunto y cómo debe discutirse. ¿Esto requiere mucho tiempo? No. La humanidad normal posee estas cosas racionales, y la gente es capaz de contenerse y alcanzarlas; que lo hagan depende simplemente de si están dispuestos a practicar de esta manera. Si siempre quieres alardear, estar siempre en lo alto, exhibirte, convertirte en un ídolo en el corazón de los demás y establecer allí tu propia imagen, entonces actuarás siempre precipitadamente; nunca podrás presentarte ante Dios ni retirarte a tu espíritu. Si siempre quieres hacer las cosas a tu manera y si, al hacerlas, siempre te parece que has conseguido algo de gran importancia o has logrado una gran empresa, que eres muy talentoso y diferente a la gente corriente, entonces esto significa que no estás caminando por la senda correcta. Tu corazón debe permanecer tranquilo en todo momento, y cuando te encuentres con un problema no debes irritarte, obstinarte ni actuar precipitadamente. No seas pretencioso o falso, aprende a estar tranquilo y actuar con sensatez. Estas son las formas en que la humanidad normal debe manifestarse.

Extracto de ‘La senda para corregir el carácter corrupto’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Cuando una persona no comprende la verdad, lo grande que sea el papel que su conciencia puede desempeñar depende de cómo es su humanidad. Si alguna persona no entiende la verdad y no actúa de acuerdo con su conciencia, y para no puedes ver ningún aspecto de sus acciones que muestre consideración por las intenciones de Dios ni reverencia a Dios, entonces, ¿se puede considerar que esta persona posee conciencia y humanidad? ¿Qué tipo de persona es esta? Esta clase de persona se define precisamente como alguien sin humanidad que ha caído debajo del estándar mínimo de la conducta humana. No tiene conciencia ni hace las cosas de acuerdo con la razón ni de acuerdo con la conciencia. Algunas personas no entienden muchas verdades; no saben qué es lo correcto cuando se encuentran con un problema y no han dominado los principios. ¿Qué hay que hacer entonces? El estándar más bajo que deben cumplir es actuar de acuerdo con la conciencia. ¿Cómo debería actuar uno de acuerdo con la conciencia? Los detalles son que, cuando una persona actúa, lo debe hacer dependiendo de un corazón sincero y de vivir a la altura de que Dios ha dado esta vida y oportunidad para obtener la salvación. Una vez que cumples este criterio mínimo habrás obtenido protección y entonces, no será tan fácil hacer cosas para desobedecer a Dios o eludir tus responsabilidades, ni tenderás a actuar de manera deshonesta. Tampoco será fácil que en maquines para tu propia posición, fama, fortuna y futuro. Este es el papel de la conciencia. Los componentes más fundamentales e importantes de la humanidad propia son la conciencia y la razón. ¿Qué clase de persona es el que carece de conciencia y no tiene la razón de la humanidad normal? Hablando en términos generales, es una persona que carece de humanidad, una persona de una humanidad mala.

Extracto de ‘Entrega tu verdadero corazón a Dios y podrás obtener la verdad’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Si aún no habéis encontrado la sensación y los principios de ser un santo, esto prueba que vuestra entrada en la vida es demasiado superficial, y que aún no habéis entendido la verdad. En vuestra conducta y en el entorno en el que vivís cada día, esto requiere que probéis y reflexionéis, que os comuniquéis unos con otros, que os animéis, que os mantengáis alerta, que os ayudéis y cuidéis, y que os apoyéis y os proveáis mutuamente. No os centréis siempre en los defectos de los demás, más bien reflexionad frecuentemente sobre vosotros mismos, y sed después proactivos al admitir ante los demás aquello que habéis hecho y constituye una interferencia o un daño para ellos. Aprended a abriros y comunicaros, y discutid juntos a menudo cómo comunicar prácticamente sobre la base de las palabras de Dios. Cuando el ambiente de vuestras vidas es así con frecuencia, las relaciones entre los hermanos y hermanas se vuelven normales; no son complicadas, indiferentes, frías o crueles como son las relaciones entre los incrédulos. Os desharéis paulatinamente de tales relaciones. Los hermanos y hermanas se acercan más y se hacen más íntimos entre sí; sois capaces de apoyaros y amaros mutuamente; hay buena voluntad en vuestro corazón, o poseéis una mentalidad con la que sois capaces de tener tolerancia y compasión hacia los demás, y os apoyáis y cuidáis mutuamente, en lugar de un estado y una actitud en la que os peleáis entre vosotros, os pisoteáis, sois celosos, competís en secreto, albergáis un desprecio o un desdén oculto, o en la que nadie obedece al otro. Vivir en tales estados o circunstancias crea relaciones terribles entre las personas. No solo crea todo tipo de influencias negativas en ti y te causa daño, sino que también influye negativamente y daña a otros en diversos grados. En general, es muy difícil que la gente supere esto: te enfadas cuando la gente te mira mal o te dice algo que contrario a tu voluntad y, cuando alguien hace algo que te impide meter baza, te quedas resentido, te sientes incómodo e infeliz, y solo puedes pensar en cómo recuperar tu reputación. Las mujeres y los jóvenes son particularmente incapaces de superar esto. Siempre están atrapados en estas actitudes ruines, estos berrinches, estas emociones mezquinas, y les resulta difícil presentarse ante Dios. Enredados en estas complejas relaciones enredadas, entrelazados en ellas, es difícil para la gente calmarse ante Dios, y calmarse en las palabras de Dios. Por tanto, primero debes aprender a llevarte bien con tus hermanos y hermanas. Debes ser tolerante e indulgente con los demás, ser capaz de ver lo que es excepcional en cada uno, cuáles son las fortalezas de cada uno, y debes aprender a aceptar las opiniones de los demás, y a retirarte profundamente en ti mismo para dedicarte a la introspección y ganar autoconocimiento. No debes ser complaciente ni dar rienda suelta a tus ambiciones, deseos o a las menores de tus fortalezas, obligando a los demás a escucharte, a hacer lo que dices, a pensar bien de ti y a elevarte a lo más alto, mientras ignoras las fortalezas de los demás y exageras y magnificas sus defectos sin restricciones, en todo momento publicitando, menospreciando y despreciando sus defectos; o usando la palabra y otros medios para hacer daño y agravar a otros, de tal modo que les obligas a obedecerte, prestarte atención, temerte y esconderse de ti. ¿Querríais ver que llegara a producirse o existir una relación semejante entre personas? ¿Querríais llegar a experimentar la sensación de algo así?

Extracto de ‘El principio más fundamental para la práctica de la entrada en la realidad-verdad’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Con el fin de restaurar la semejanza de una persona normal, es decir, para lograr una humanidad normal, las personas no pueden solamente complacer a Dios con sus palabras. Solo se dañan a sí mismas al hacerlo y ello no aporta beneficio alguno a su entrada o transformación. Por lo tanto, para lograr la transformación, las personas deben practicar poco a poco. Deben entrar lentamente, buscar y explorar poco a poco, entrar desde lo positivo y vivir una vida práctica de la verdad; una vida de santo. Desde entonces, las cosas reales, los sucesos reales y ambientes reales les permiten a las personas tener un entrenamiento práctico. No se les exige hablar de boquilla; en cambio, deben entrenar en ambientes reales. Las personas primero se dan cuenta de que son de un calibre pobre y después comen y beben de las palabras de Dios con normalidad y entran y practican con normalidad también; solo de esta manera pueden obtener la realidad y así es como la entrada puede ocurrir aún más rápido. Para transformar a las personas, debe haber alguna practicidad; deben practicar con cosas reales, sucesos reales y ambientes reales. ¿Se puede lograr el verdadero entrenamiento confiando solo en la vida de la iglesia? ¿Podría la gente entrar en la realidad de esta manera? ¡No! Si las personas son incapaces de entrar en la vida real, entonces no pueden transformar sus viejos estilos de vida y maneras de hacer las cosas. Esto no se debe del todo a la pereza de las personas o a su alto nivel de dependencia, sino más bien es porque la gente simplemente no tiene la capacidad para vivir y, además, no tiene entendimiento del estándar de Dios de la semejanza de una persona normal. En el pasado, las personas siempre estaban conversando, hablando, comunicando y hasta se convertían en “oradores”; sin embargo, ninguna de ellas buscó la transformación en su carácter de vida; solo buscó a ciegas teorías profundas. Por lo tanto, las personas de hoy deben cambiar este estilo religioso de creer en Dios en la vida. Deben entrar y practicar centradas en un suceso, una cosa, una persona. Deben hacerlo con enfoque, solo entonces pueden obtener resultados. La transformación de las personas empieza con un cambio en su esencia. La obra debe dirigirse a la esencia de las personas, su vida, así como a su pereza, dependencia y servilismo. Solo de esta manera pueden ser transformadas.

[…] Sin asuntos prácticos, las personas solo ganan un entendimiento teórico e intelectual; esta no es una manera efectiva de transformar. ¿Cómo entonces se adquiere sabiduría y discernimiento a través del entrenamiento? ¿Puede la gente adquirir sabiduría y discernimiento con tan solo escuchar, leer y fomentar su conocimiento? ¿Cómo podría ser esto? ¡Las personas deben comprender y experimentar en la vida real! Por lo tanto, se debe entrenar y no apartarse de la vida real. Las personas deben prestar atención a diferentes aspectos y tener entrada en varios aspectos: nivel educativo, expresividad, habilidad para ver las cosas, discernimiento, habilidad para entender las palabras de Dios, sentido común y reglas de humanidad y otras cosas que se relacionan con la humanidad con la que las personas deben estar equipadas. Después de lograr el entendimiento, las personas deben enfocarse en la entrada y solo entonces se puede lograr la transformación. Si alguien ha conseguido el entendimiento, pero descuida la práctica, ¿cómo puede ocurrir la transformación? Ahora, las personas entienden mucho, pero no viven la realidad; por lo tanto, poseen poco entendimiento esencial de las palabras de Dios. Solo has sido ligeramente esclarecido; has recibido un poco de iluminación del Espíritu Santo, pero no tienes entrada a la vida real, o quizás ni siquiera te preocupas por la entrada, así tu transformación disminuye. Después de tanto tiempo, las personas entienden mucho. Son capaces de hablar mucho acerca de su conocimiento de teorías, pero su carácter externo sigue igual y su calibre original no cambia, no avanza en lo más mínimo. Si este es el caso, ¿cuándo entrarás finalmente?

Extracto de ‘Discutiendo la vida de la iglesia y la vida real’ en “La Palabra manifestada en carne”

Los que tienen la verdad son aquellos que, en su experiencia real, saben mantenerse firmes en su testimonio, mantenerse firmes en su posición, permanecer del lado de Dios sin retroceder jamás y tener una relación adecuada con las personas que aman a Dios, las cuales, ante lo que les sucede, son capaces de obedecer totalmente a Dios y obedecerlo hasta la muerte. Tu práctica y tus revelaciones en la vida real son testimonio de Dios, lo que vive el hombre y testimonio de Dios, y este es el auténtico goce del amor de Dios; a estas alturas de tu experiencia habrás obtenido las consecuencias correspondientes. Tienes una vida real y los demás admiran cada uno de tus actos. Tu vestimenta y apariencia externa son corrientes, pero vives con suma devoción y, cuando transmites las palabras de Dios, Él te guía y da esclarecimiento. Sabes expresar la voluntad de Dios con tus palabras y transmitir la realidad, y entiendes bien el servicio en espíritu. Eres sincero en tu discurso, digno y recto, nada conflictivo, decoroso, capaz de obedecer las disposiciones de Dios y de mantenerte firme en el testimonio ante lo que te suceda, y estás sereno frente a lo que sea. Este tipo de persona ha comprobado de verdad el amor de Dios. Algunas personas son todavía jóvenes, pero se comportan como las de mediana edad; son maduras, poseen la verdad y son admiradas por los demás: son las personas que tienen el testimonio y son manifestación de Dios. Es decir, cuando hayan llegado a un determinado punto de su experiencia, en su interior tendrán una percepción clara de Dios y su actitud externa también se estabilizará.

Extracto de ‘Quienes aman a Dios vivirán por siempre en Su luz’ en “La Palabra manifestada en carne”

Cuando las personas experimentan hasta que llegue el día en que su perspectiva de la vida y el sentido, la base de su existencia, hayan cambiado por completo, cuando han sido alteradas hasta los huesos y se han convertido en alguien diferente, ¿no es esto increíble? Este es un gran cambio, un cambio transcendental. Solo cuando no estés interesado en la fama y la fortuna, el estatus, el dinero, el placer, el poder y la gloria del mundo y puedas dejarlos ir fácilmente, tendrás la semejanza de un ser humano. Aquellos que, al final, serán hechos completos son un grupo de personas como este; viven para la verdad, viven para Dios y viven para aquello que es justo. Esta es la semejanza de un verdadero ser humano.

Extracto de ‘Hay que comprender que existen similitudes y diferencias entre las naturalezas de las personas’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

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