121. Principios para vivir una humanidad normal

(1) Es necesario discernir la diferencia entre la humanidad normal y las expresiones de corrupción, y aprender a usar la verdad para enmendar cada tipo de expresión de corrupción. Solo así se puede vivir una humanidad normal;

(2) Es necesario formarse en todo momento para ser una persona honesta y hablar y actuar con sinceridad, en lugar de hacer trampas y disfrazarse. Se ha de aprender a practicar la verdad y a actuar según los principios;

(3) Es necesario interactuar amorosamente con los demás. Ser capaz de tolerancia y paciencia, y de comprensión y respeto. Ayudarse y apoyarse mutuamente. No ser demasiado críticos con los demás, sino tratarlos con justicia;

(4) Es necesario buscar la verdad en todos los asuntos. Solo así se puede renunciar a la carne y practicar la verdad. Más que eso, uno debe perseverar en su búsqueda de amar y someterse a Dios, y cumplir bien y fielmente con su deber.

Las palabras relevantes de Dios:

Dios creó a los humanos, los colocó sobre la tierra y los ha guiado desde entonces. Él después los salvó y los sirvió como una ofrenda por el pecado para la humanidad. Al final Él aún debe conquistar a la humanidad, salvar por completo a los humanos y restaurarlos a su semejanza original. Esta es la obra a la que Él se ha dedicado desde el principio, restaurando a la humanidad a su imagen y semejanza originales. Dios establecerá Su reino y restaurará la semejanza original de los seres humanos, lo que significa que Él restaurará Su autoridad sobre la tierra y entre toda la creación. La humanidad perdió su corazón que teme a Dios y la función propia de las criaturas de Dios después de que Satanás la corrompiera, convirtiéndose en un enemigo desobediente a Dios. Entonces la humanidad vivió bajo el campo de acción de Satanás y siguió sus órdenes; en consecuencia, Dios no tuvo manera de obrar entre Sus criaturas, y menos pudo ganar Su adoración con temor. Dios creó los seres humanos y estos deben adorar a Dios, pero ellos en realidad le dieron la espalda a Dios y en cambio adoraron a Satanás. Satanás se convirtió en ídolo en su corazón. De esta manera Dios perdió Su posición en su corazón, lo que quiere decir que Él perdió el significado de Su creación de la humanidad. Por tanto, para restaurar la relevancia de Su creación de la humanidad Él debe restaurar su semejanza original y desechar de la humanidad su carácter corrupto. Para rescatar a los humanos de Satanás, debe salvar al hombre del pecado. Solo de esta manera puede Dios restaurar poco a poco su semejanza original y función, y al final restaurar Su reino.

Extracto de ‘Dios y el hombre entrarán juntos en el reposo’ en “La Palabra manifestada en carne”

La fuente de oposición y rebeldía del hombre contra Dios es el haber sido corrompido por Satanás. Debido a la corrupción de Satanás, la conciencia del hombre se ha insensibilizado, se ha vuelto inmoral, sus pensamientos se han degenerado, y ha desarrollado una actitud mental retrógrada. Antes de ser corrompido por Satanás, el hombre de manera natural seguía a Dios y obedecía Sus palabras después de escucharlas. Por naturaleza tenía buen sentido y buena conciencia, y tenía una humanidad normal. Después de haber sido corrompido por Satanás, el sentido, la conciencia y la humanidad originales del hombre se embotaron y fueron mermados por Satanás. Debido a ello, el hombre ha perdido su obediencia y amor a Dios. El sentido del hombre se ha vuelto aberrante, su carácter se ha vuelto como el de un animal, y su rebeldía hacia Dios es cada vez más frecuente y grave. Sin embargo, el hombre todavía no conoce ni reconoce esto, y meramente se opone y se rebela a ciegas. El carácter del hombre está revelado en las expresiones de su sentido, de su percepción y de su conciencia; debido a que su sentido y su percepción se han enfermado, y su conciencia se ha vuelto supremamente insensible, su carácter se ha revelado contra Dios. Si el sentido y la percepción del hombre no pueden cambiar, entonces los cambios en su carácter son imposibles de lograr, como también lo sería conformarse a la voluntad de Dios. Si el sentido del hombre es endeble, entonces no puede servir a Dios y no es apto para ser usado por Dios. Un “sentido normal” se refiere a ser obediente y fiel a Dios, anhelar a Dios, ser absoluto para con Él y tener una conciencia hacia Dios. Se refiere a ser de un solo corazón y mente hacia Dios, y a no oponerse a Dios deliberadamente. Tener un sentido aberrante no es así. Desde que el hombre fue corrompido por Satanás se ha inventado nociones acerca de Dios, y no ha sido leal ni ha anhelado a Dios, y menos si se habla de una conciencia hacia Dios. El hombre deliberadamente se opone a Dios y lo juzga, y, aún más, le lanza invectivas a Sus espaldas. El hombre juzga a Dios a Sus espaldas con un conocimiento claro de que es Dios; el hombre no tiene intención de obedecer a Dios, y se limita a hacerle exigencias y solicitudes ciegas. Tales personas —la gente que tiene un sentido aberrante— son incapaces de conocer su propio y despreciable comportamiento, o de lamentar su rebeldía. Si la gente fuese capaz de conocerse a sí misma, entonces recuperaría un poco de su sentido; cuanto más rebeldes contra Dios sean las personas que no se conocen a sí mismas todavía, menos sensatas serán.

Extracto de ‘Tener un carácter inalterable es estar en enemistad con Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

¿Qué aspectos abarca la condición humana normal? Introspección, sentido, conciencia y carácter. Si eres capaz de alcanzar la normalidad en cada uno de estos aspectos, tu humanidad estará a la altura. Debes tener la semejanza propia de un ser humano normal, parecer creyente en Dios. No tienes que lograr demasiado ni actuar con diplomacia; solamente tienes que ser un ser humano normal, con un sentido normal propio de las personas, para poder comprender las cosas y, al menos, parecer un ser humano normal. Eso será suficiente. Todo lo que te exijo hoy está dentro de los límites de tu capacidad, no es pedir peras al olmo. No llevaré a cabo en ti palabras ni obras inútiles. Deberás corregir toda la perversidad manifestada o revelada en tu vida. Satanás os ha corrompido y estáis rebosantes de su veneno. Todo lo que te pido es que corrijas este corrupto carácter satánico. No te estoy pidiendo que te conviertas en una figura de alto nivel ni en una persona famosa o importante. Eso no tiene sentido. La obra que realizo en vosotros tiene en cuenta lo que es inherente a vosotros. Lo que pido a la gente tiene sus límites. Si a la gente de hoy se le pidiera comportarse como los representantes del gobierno ─que practicara su tono de voz, estudiara la manera de hablar de los altos funcionarios o ensayara el tono y las formas de los ensayistas y novelistas─, esto serviría de nada, no es posible hacerlo. Dado vuestro calibre, al menos deberíais ser capaces de hablar con sabiduría y tacto y explicar las cosas de manera clara y comprensible. Eso es todo lo que necesitáis para cumplir con Mis exigencias. Si, como poco, conseguís introspección y sentido, con eso valdrá. Lo más importante ahora mismo es que rechacéis vuestro corrupto carácter satánico. Debes rechazar la perversidad que se manifiesta en ti. Si no, ¿cómo puedes hablar del sentido y la introspección supremos? Mucha gente, en vista del cambio de era, carecen de humildad o paciencia y bien podrían no tener tampoco amor ni santo decoro. ¡Qué absurdas! ¿Tienen tan siquiera un ápice de humanidad normal? ¿Tienen algún testimonio del que puedan hablar? Carecen por completo de introspección y sentido. Por supuesto, es preciso corregir algunos aspectos de la práctica de las personas desviadas y equivocadas: por ejemplo, se tienen que transformar sus rígidas vidas espirituales anteriores y su apariencia de torpes e imbéciles. La transformación no implica dejar que te vuelvas licencioso ni que te entregues a la carne diciendo lo que quieras. No debes hablar más de la cuenta. El discurso y comportamiento normales del ser humano suponen hablar con coherencia, decir “sí” cuando quieres decir “sí”, y “no” cuando quieres decir “no”. Cíñete a los hechos y di lo correcto. No engañes ni mientas. Tienes que entender los límites a los que puede llegar una persona normal en la transformación de su carácter. Si no, no podrás entrar en la realidad.

Extracto de ‘Elevar el calibre es en aras de recibir la salvación de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

En el carácter de las personas normales no hay deshonestidad ni engaño, las personas tienen una relación normal entre ellas, no están solas y sus vidas no son ni mediocres ni decadentes. Así, también, Dios es exaltado entre todos, Sus palabras se propagan entre los hombres, las personas viven en paz unas con otras y bajo el cuidado y protección de Dios, la tierra está llena de armonía, sin la interferencia de Satanás, y la gloria de Dios tiene la máxima importancia entre los hombres. Tales personas son como ángeles; puros, animados, sin quejarse nunca de Dios y dedicando todos sus esfuerzos solamente a la gloria de Dios en la tierra.

Extracto de ‘Capítulo 16’ de Interpretaciones de los misterios de las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

Debéis saber que a Dios le gustan los que son honestos. En esencia, Dios es fiel, y por lo tanto siempre se puede confiar en Sus palabras. Más aún, Sus acciones son intachables e incuestionables, razón por la cual a Dios le gustan aquellos que son absolutamente honestos con Él. Honestidad significa dar tu corazón a Dios; ser auténtico y abierto con Dios en todas las cosas, nunca esconderle los hechos, no tratar de engañar a aquellos por encima y por debajo de ti, y no hacer cosas solo para ganaros el favor de Dios. En pocas palabras, ser honesto es ser puro en tus acciones y palabras, y no engañar ni a Dios ni al hombre. […] Si tus palabras están llenas de excusas y justificaciones que nada valen, entonces Yo te digo que eres alguien muy poco dispuesto a practicar la verdad. Si tienes muchas confidencias que eres reacio a compartir, si eres tan reticente a dejar al descubierto tus secretos, tus dificultades, ante los demás para buscar el camino de la luz, entonces digo que eres alguien que no logrará la salvación fácilmente ni saldrá de las tinieblas con facilidad. Si buscar el camino de la verdad te causa placer, entonces eres alguien que vive siempre en la luz. Si te sientes muy contento de ser un hacedor de servicio en la casa de Dios, trabajando de forma diligente y concienzuda en la oscuridad, siempre dando y nunca quitando, entonces Yo te digo que eres un santo leal, porque no buscas ninguna recompensa y estás simplemente siendo una persona honesta. Si estás dispuesto a ser franco, si estás dispuesto a esforzarte al máximo, si eres capaz de sacrificar tu vida por Dios y mantenerte firme en tu testimonio, si eres honesto hasta el punto en que solo sabes satisfacer a Dios y no considerarte o tomar las cosas para ti mismo, entonces Yo digo que tales personas son las que se alimentan en la luz y vivirán para siempre en el reino.

Extracto de ‘Tres advertencias’ en “La Palabra manifestada en carne”

Las personas no se exigen mucho a sí mismas, pero exigen mucho de Dios. Le piden que les muestre especial amabilidad y que sea paciente y tolerante con ellas, las valore, provea para ellas, les sonría, y las cuide de muchas maneras. Esperan que Él no sea estricto con ellas en absoluto ni que haga algo que las moleste ni siquiera un poco, y sólo están satisfechas si Él les habla dulcemente todos los días. ¡Los humanos carecen tanto de razón! Las personas no tienen claro dónde deberían permanecer, qué deberían hacer, qué deberían lograr, qué puntos de vista deberían tener, en qué posición deberían estar para servir a Dios y cuál es la ubicación adecuada donde colocarse. Las personas con algo de posición piensan de sí mismas de una forma muy elevada, y las que no tienen posición también lo hacen. Las personas nunca se entienden a sí mismas. Si podéis continuar vuestra fe, nunca os quejáis, y cumplís con vuestras obligaciones como de costumbre, independientemente de lo que se os diga, de lo estrictamente que se os trate y de cómo se os ignore; entonces seréis personas maduras y experimentadas. Y tendréis verdaderamente alguna estatura y razón normal. No exigirás cosas a Dios ni tendrás deseos extravagantes, ni les exigirás cosas a los demás ni a Dios sobre la base de lo que a ti te agrade. Esto demuestra que posees la semejanza de una persona hasta cierto punto.

Extracto de ‘Las personas que le hacen constantes exigencias a Dios son las menos razonables’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Con el fin de restaurar la semejanza de una persona normal, es decir, para lograr una humanidad normal, las personas no pueden solamente complacer a Dios con sus palabras. Solo se están dañando a sí mismas al hacerlo y no aporta beneficio alguno a su entrada o transformación. Por lo tanto, para lograr la transformación, las personas deben practicar poco a poco. Deben entrar lentamente, buscar y explorar poco a poco, entrar desde lo positivo y vivir una vida práctica de la verdad; una vida de santo. Desde entonces, las cosas reales, los sucesos reales y ambientes reales les permiten a las personas tener entrenamiento práctico. No se les exige hablar de labios para afuera; en cambio, deben entrenar en ambientes reales. Las personas primero llegan a darse cuenta de que son de un calibre pobre y después comen y beben de las palabras de Dios con normalidad y entran y practican con normalidad también; solo de esta manera pueden obtener la realidad y así es como la entrada puede ocurrir aún más rápido. Para transformar a las personas, debe haber alguna practicidad; deben practicar con cosas reales, sucesos reales y ambientes reales. ¿Se puede lograr el verdadero entrenamiento confiando solo en la vida de la iglesia? ¿Podría la gente entrar en la realidad de esta manera? ¡No! Si las personas son incapaces de entrar en la vida real, entonces no pueden transformar sus viejos estilos de vida y maneras de hacer las cosas. Esto no se debe del todo a la pereza de las personas o a su alto nivel de dependencia, sino más bien es porque la gente simplemente no tiene la capacidad para vivir y, además, no tiene entendimiento del estándar de la semejanza de una persona normal. En el pasado, las personas siempre estaban conversando, hablando, comunicando y hasta se convirtieron en “oradores”; sin embargo, ninguna de ellas buscó la transformación en el carácter de vida; solo buscó a ciegas teorías profundas. Por lo tanto, las personas de hoy deben cambiar este estilo religioso de creer en Dios en la vida. Deben entrar y practicar centradas en un suceso, una cosa, una persona. Deben hacerlo con enfoque, solo entonces pueden obtener resultados. La transformación de las personas empieza con un cambio en su esencia. La obra se debe apuntar a la esencia de las personas, su vida, así como a la pereza, dependencia y servilismo. Solo de esta manera pueden ser transformadas.

[…] Sin asuntos prácticos, las personas solo ganan un entendimiento teórico e intelectual; esta no es una manera efectiva de transformar. ¿Cómo entonces se adquiere sabiduría y discernimiento a través del entrenamiento? ¿Puede la gente adquirir sabiduría y discernimiento con tan solo escuchar, leer y fomentar su conocimiento? ¿Cómo podría ser esto? ¡Las personas deben comprender y experimentar en la vida real! Por lo tanto, se debe entrenar y no apartarse de la vida real. Las personas deben prestar atención a diferentes aspectos y tener entrada en varios aspectos: nivel educativo, expresividad, la habilidad para ver las cosas, discernimiento, la habilidad para entender las palabras de Dios, sentido común y reglas de humanidad y otras cosas que se relacionan con la humanidad con la que las personas deben estar equipadas. Después de lograr el entendimiento, las personas deben enfocarse en la entrada y solo entonces se puede lograr la transformación. Si alguien ha conseguido el entendimiento, pero descuida la práctica, ¿cómo puede ocurrir la transformación? Ahora, las personas entienden mucho, pero no viven la realidad; por lo tanto, poseen poco entendimiento sustancial de las palabras de Dios. Solo has sido ligeramente esclarecido; has recibido un poco de iluminación del Espíritu Santo, pero no tienes entrada a la vida real, o podrías ni siquiera preocuparte por la entrada, así tu transformación disminuye. Después de tanto tiempo, las personas entienden mucho. Son capaces de hablar mucho acerca de su conocimiento de teorías, pero su carácter externo sigue igual y su calibre original no cambia, no avanza en lo más mínimo. Si este es el caso, ¿cuándo entrarás finalmente?

Extracto de ‘Discutiendo la vida de la iglesia y la vida real’ en “La Palabra manifestada en carne”

Los que tienen la verdad son aquellos que, en su experiencia real, saben mantenerse firmes en su testimonio, mantenerse firmes en su posición, permanecer del lado de Dios sin retroceder jamás y tener una relación adecuada con las personas que aman a Dios, las cuales, ante lo que les sucede, son capaces de obedecer totalmente a Dios y obedecerlo hasta la muerte. Tu práctica y tus revelaciones en la vida real son testimonio de Dios, lo que vive el hombre y testimonio de Dios, y este es el auténtico goce del amor de Dios; a estas alturas de tu experiencia habrás obtenido las consecuencias correspondientes. Tienes una vida real y los demás admiran cada uno de tus actos. Tu vestimenta y apariencia externa son corrientes, pero vives con suma devoción y, cuando transmites las palabras de Dios, Él te guía y da esclarecimiento. Sabes expresar la voluntad de Dios con tus palabras y transmitir la realidad, y entiendes bien el servicio en espíritu. Eres sincero en tu discurso, digno y recto, nada conflictivo, decoroso, capaz de obedecer las disposiciones de Dios y de mantenerte firme en el testimonio ante lo que te suceda, y estás sereno frente a lo que sea. Este tipo de persona ha comprobado de verdad el amor de Dios. Algunas personas son todavía jóvenes, pero se comportan como las de mediana edad; son maduras, poseen la verdad y son admiradas por los demás: son las personas que tienen el testimonio y son manifestación de Dios. Es decir, cuando hayan llegado a un determinado punto de su experiencia, en su interior tendrán una percepción clara de Dios y su actitud externa también se estabilizará.

Extracto de ‘Quienes aman a Dios vivirán por siempre en Su luz’ en “La Palabra manifestada en carne”

Cuando las personas experimentan hasta que llegue el día en que su perspectiva de la vida y el sentido, la base de su existencia, hayan cambiado por completo, cuando han sido alteradas hasta los huesos y se han convertido en alguien diferente, ¿no es esto increíble? Este es un gran cambio, un cambio transcendental. Solo cuando no estés interesado en la fama y la fortuna, el estatus, el dinero, el placer, el poder y la gloria del mundo y puedas dejarlos ir fácilmente, tendrás la semejanza de un ser humano. Aquellos que, al final, serán hechos completos son un grupo de personas como este; viven para la verdad, viven para Dios y viven para aquello que es justo. Esta es la semejanza de un verdadero ser humano.

Extracto de ‘Entender las coincidencias y las diferencias en la naturaleza humana’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

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