126. Principios del amor entre hermanos y hermanas

(1) Los hermanos y hermanas que creen realmente en Dios y aman la verdad deben amarse y animarse mutuamente, y cooperar en armonía. Solo así crecerán sus vidas;

(2) Deben leer juntos las palabras de Dios y hablar sobre la verdad con frecuencia, comunicar lo que saben mediante la experiencia. Apoyaos mutuamente, ayudaos y compartid vuestro progreso mientras buscáis la verdad;

(3) Ten un corazón de buena voluntad, y sé capaz de tolerar y compadecer a tu homólogo. Si ves que tienen un problema, ayúdalos; si no puedes ayudarlos, no los trivialices, menosprecies o prejuzgues;

(4) El amor mutuo debe construirse sobre la base de la verdad el principio. Si se cometen actos que infringen los principios, se deben criticar, exponer, podar y tratar.

Versículos bíblicos como referencia:

“Un mandamiento nuevo os doy: que os améis los unos a los otros; que como yo os he amado, así también os améis los unos a los otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si os tenéis amor los unos a los otros” (Juan 13:34-35).

“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el grande y el primer mandamiento. Y el segundo es semejante a este: Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Mateo 22:37-39).

Las palabras relevantes de Dios:

Estas relaciones no se establecen en la carne sino sobre el fundamento del amor de Dios. Casi no hay interacciones carnales, pero en el espíritu hay comunicación mutua, así como mutuo amor, consuelo y provisión. Todo esto se hace sobre el fundamento de un corazón que complace a Dios. Estas relaciones no se mantienen por confiar en una filosofía humana de vivir, sino que se forman de una manera muy natural, llevando la carga de Dios. No requieren de un esfuerzo que provenga del hombre. Sólo necesitas practicar según los principios de la palabra de Dios. ¿Estás dispuesto a ser considerado con la voluntad de Dios? ¿Estás dispuesto a ser una persona “sin razón” delante de Dios? ¿Estás dispuesto a darle tu corazón por completo a Dios y no pensar en tu posición entre las personas? Entre todas las personas con las que tienes contacto, ¿con quiénes tienes mejor relación? ¿Con cuáles tienes peor relación? ¿Son normales tus relaciones con las personas? ¿Tratas a todas las personas de manera equitativa? ¿Se mantienen tus relaciones con los demás según tu filosofía de vivir, o se edifican sobre el fundamento del amor de Dios? […] Una relación normal entre las personas se establece sobre el fundamento de entregar sus corazones a Dios, y no por medio del esfuerzo humano. Sin Dios en su corazón, las relaciones interpersonales son solamente relaciones carnales. No son normales, sólo un mero abandono a los deseos físicos; son relaciones que Dios aborrece, que Él abomina. Si dices que tu espíritu ha sido conmovido, pero siempre quieres tener comunión con personas que te agradan, con quienquiera que estimes, y si hay otra persona buscando que no te agrada, o contra la que incluso tienes un prejuicio y no te relacionas con ella, esto es otra prueba de que estás sometido a tus emociones y que no tienes una relación para nada normal con Dios. Estás tratando de engañar a Dios y cubrir tu propia fealdad. Incluso si puedes compartir algo de entendimiento, tus intenciones siguen siendo equivocadas, entonces todo lo que haces es bueno sólo según los estándares humanos. Dios no te elogiará, estás actuando de acuerdo a la carne, no de acuerdo a la carga de Dios. Si puedes tranquilizar tu corazón delante de Dios y tener interacciones normales con todos los que aman a Dios, sólo entonces eres apto para que Dios te use. De esta manera, sin importar cómo te relaciones con otros, no será de acuerdo con una filosofía de vivir, sino que será ante Dios, viviendo de una manera que es considerada con Su carga.

Extracto de ‘Es muy importante establecer una relación normal con Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Dios levanta a los menesterosos del polvo; los humildes deben ser elevados. Yo usaré Mi sabiduría en todas sus formas para gobernar la iglesia universal, a todas las naciones y pueblos, para que estén todos en Mí, y para que todos vosotros en la iglesia podáis someteros a Mí. Los que no obedecieron antes ahora deben ser obedientes ante Mí, y someterse a los otros y ser pacientes los unos con los otros; vuestras vidas deben estar interconectadas y debéis amaros los unos a los otros, beneficiándoos de las fortalezas de unos y otros para compensar vuestras propias debilidades, sirviendo en coordinación. De esta forma, la iglesia se edificará, y Satanás no tendrá oportunidad que explotar. Solo entonces, Mi plan de gestión no habrá fracasado. Permitid que os haga otro recordatorio aquí. No permitas que los malentendidos surjan en ti, porque tal y cual persona es de determinada manera, o porque actuó de una manera u otra, y que, como resultado, te vuelvas degenerado en tu condición espiritual. Tal como Yo lo veo, esto no es apropiado y es una cosa inútil. ¿No es Dios aquel en quien crees? No es una persona cualquiera. Las funciones no son las mismas. Hay un cuerpo. Cada cual cumple con su obligación, cada uno en su lugar y haciendo su mejor esfuerzo, por cada chispa hay un destello de luz, y buscando la madurez en la vida. Así estaré satisfecho.

Extracto de ‘Capítulo 21’ de Declaraciones de Cristo en el principio en “La Palabra manifestada en carne”

Seáis hermanos o hermanas más jóvenes o más viejos, sabéis la función que deberíais llevar a cabo. Quienes están en su juventud no son arrogantes; quienes son más viejos no son pasivos ni retroceden. Además, ellos son capaces de usar las fuerzas de los demás para compensar sus debilidades, y pueden servirse los unos a los otros sin prejuicio alguno. Se construye un puente de amistad entre los hermanos y hermanas más jóvenes y los más viejos, y gracias al amor de Dios, sois capaces de entenderos mejor unos a otros. Los hermanos y hermanas más jóvenes no miran con desprecio a los más viejos ni estos son santurrones: ¿no es esto un armonioso compañerismo? Si todos tenéis tal determinación, entonces la voluntad de Dios se cumplirá sin duda en vuestra generación.

Extracto de ‘Acerca de que todos cumplan su función’ en “La Palabra manifestada en carne”

En el cumplimiento del deber, debes formarte para trabajar en armonía con tus hermanos y hermanas, compartir abiertamente con ellos, poner todo sobre la mesa, comunicar abierta, pública y honestamente, y hablar con claridad. Entonces, todos se reparten la obra y cooperan, trabajando juntos en armonía. Si hay algo que aún no se entiende, entonces todos deben reunirse y comunicar más. Los que entienden deben comunicar su comprensión sin vacilar, y los que han obtenido la luz del esclarecimiento deben compartirla con el resto. Si, mientras los demás cumplen con el deber, eres capaz de ofrecerles más ayuda y apoyo, entonces no debes escatimar esfuerzos para hacerlo, sin la menor reserva. ¿Cómo suelen pensar las chicas despreciables? "Esto lo sé, pero no te lo voy a contar". "Si no me lo dices tú, entonces no te lo digo yo". Así es como piensan las chicas despreciables, tan mezquinas y temerosas de que otros sean mejores que ellas. Ese no es el tipo de pensamiento que alguien con una humanidad normal debería poseer. No es una humanidad normal o algo positivo; es un carácter corrupto. Todas estas cosas egoístas, mezquinas, engañosas, oscuras, sucias y vergonzosas no son positivas; son negativas. Por lo tanto, debéis aprender a dejar ir estas cosas. No debéis permitir que os controlen, os limiten o dominen; tenéis que superarlas y esforzaros por ser alguien en posesión de la verdad y que vive en la luz. La honestidad, la honestidad, la sinceridad, la capacidad de ser tolerante, sosegado, paciente y humilde; aprender a apreciar a los demás, a encontrar la alegría al ayudar a los demás, hacer buenas obras y tener un buen corazón; todas estas son cosas positivas. En cuanto a las negativas, una vez que descubres que tienes esos pensamientos o ideas o que te encuentras en tales estados, debes aprender a abandonarlas y a renunciar a ellas. Si no lo haces, entonces te controlarán, y una vez que te tengan bajo su control, serás capaz de hacer cosas de ese tipo, y entonces serás siempre una marioneta, esclavizado y controlado por tu carácter satánico corrupto; nunca obtendrás la verdad. Las personas que desean obtener la verdad deben primero reconocer qué carácter corrupto poseen, cómo lo expresan, cuáles son sus pensamientos, cuáles son sus ideas, y en qué estados que no concuerden con la verdad se encuentran. Deben sacar a la luz estas cosas negativas y pasivas y reconocerlas, y luego resolverlas una por una aprendiendo a abandonarlas, dejarlas atrás y renunciar a ellas. Deben aprender a usar la verdad en la forma en que tratan a los demás cuando abordan el deber y cada cosa que sucede en su vida, y deben aprender a hablar y actuar de acuerdo con la verdad. De esta manera, poco a poco, las personas llegarán a poseer semejanza humana; mejorarán cada vez más en el cumplimiento del deber, y todos obrarán más armoniosamente juntos y estarán cada vez más unidos.

Extracto de ‘Cómo experimentar las palabras de Dios en los propios deberes’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

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