66. Principios del reajuste de líderes y obreros

(1) Todo líder u obrero elegido que sea incapaz de realizar obra práctica o de resolver problemas prácticos debe ser reajustado y sustituido de inmediato.

(2) Cualquier falso líder u obrero que no acepte la verdad, no posea la obra del Espíritu Santo y no pueda hacer obra práctica debe ser reemplazado, y hay que hacer arreglos para ellos en otro lugar.

(3) Un líder u obrero cuya labor no se haya dispuesto adecuadamente (es decir, cuyo talento sea demasiado grande o pequeño para una tarea determinada) debe reajustarse según sea apropiado, acorde con su estatura y sus puntos fuertes.

(4) Una vez que la obra de un líder u obrero haya sido dispuesta, deben ser sometidos a inspección, investigación y supervisión; si se determina que la disposición no es apropiada, deben ser reajustados como corresponda.

Fragmentos de sermones y comunicaciones para referencia:

A cualquier líder y obrero que no pueda realizar obra práctica se le debe ajustar su papel. Algunos de ellos deberían ser degradados, mientras que a otros se les podrían asignar tareas más adecuadas, de modo que se pueda seleccionar a la persona apropiada para sustituirlos. Esta es la definición de ajustar los papeles de los líderes y obreros. La casa de Dios no se rige por un conjunto de reglas para seleccionar y nombrar a las personas. El papel para el que se escoge a alguien no es necesariamente permanente, y no tiene sentido que la persona sea elegida para un papel que no es capaz de desempeñar. El verdadero propósito es que realicen su obra después de ser elegidos. Si una persona elegida no es adecuada, debe elegirse a otra y hacer las modificaciones necesarias. Debido a que la mayoría del pueblo escogido de Dios no entiende auténticamente la verdad, elegir a la mayoría de las personas es simplemente mejor y más justo, en lugar de ascenderlas a discreción de los líderes y obreros de cualquier nivel. Esta es la única diferencia. Si se permite a los líderes y obreros de cada nivel ascender a la gente a su discreción, la proporción de los que son adecuados será incluso menor, un sesenta o setenta por ciento como máximo. Si los líderes y obreros son elegidos democráticamente, el setenta u ochenta por ciento de ellos pueden ser aptos. Sin embargo, esto no implica que los elegidos sean las opciones absolutamente correctas y de acuerdo con la voluntad de Dios. ¿Por qué no implica eso? En primer lugar, la mayoría de los escogidos de Dios son de estatura limitada; en segundo lugar, no han alcanzado una comprensión de la verdad. En tercer lugar, los hermanos y las hermanas solo entran en contacto unos con otros en la vida de iglesia, el tiempo que pasan juntos es demasiado escaso para que se formen una opinión clara de la mayoría de los demás y, a consecuencia de ello, las personas elegidas no son necesariamente adecuadas al cien por cien; la mayoría están cualificadas, mientras que unas pocas no. En cuarto lugar, las personas se comportan de manera diferente cuando tienen estatus que cuando no lo tienen. Después de que algunas personas adquieren estatus, su naturaleza y sustancia, su forma de hacer las cosas, la senda que recorren y cómo tratan a los demás se revelarán plenamente. Cuando no tenían estatus, estas cosas no se manifestaban y, como no se les exigía que hicieran esa obra, estas cualidades permanecieron ocultas y se mantuvieron en silencio, sin interferir en los asuntos de un departamento que no es el suyo. Por lo tanto, la mayoría de los elegidos no están necesariamente cualificados. Si se revela que son incapaces de realizar obra práctica, deben ser reemplazados y erradicado, y otro debe ser elegido.

Extracto de “Sermones y enseñanzas sobre la entrada a la vida”

¿Por qué los líderes y obreros de todos los niveles se ajustan constantemente en la casa de Dios? ¿Cuál es el propósito de esto? Es una tarea necesaria para asegurar que Dios pueda salvar a Su pueblo escogido. ¿Pueden salvarse los escogidos de Dios si los líderes y obreros no se ajustan adecuadamente? Si un falso obrero o apóstol asume el papel de líder u obrero, ¿no causará el sufrimiento de los escogidos de Dios? No solo se verá afectada o engañada una persona ni los propios líderes u obreros; sobre todo, será el pueblo escogido de Dios de toda una región el que se verá afectado y engañado. Si un líder de la iglesia no es seleccionado apropiadamente, puede retrasar de treinta cincuenta personas; un líder de distrito mal seleccionado puede retrasar a trescientas, quinientas o hasta setecientas u ochocientas personas; si un líder de una zona pastoral no es bien seleccionado, retrasará la entrada a la vida de cientos de miles de personas; desde luego, ¡es una consecuencia muy grave! Si los líderes y obreros no se ajustan adecuadamente, muchos de los escogidos de Dios se verán retrasados y arruinados; por lo tanto, es crucial ajustar a los líderes y obreros.

Extracto de “Sermones y enseñanzas sobre la entrada a la vida”

En cuanto a esos líderes que no tienen la obra del Espíritu Santo, deben ser tratados cuanto antes con el fin de evitar causar pérdida a la entrada en la vida del pueblo escogido de Dios. Esto se debe a que aquellos que no tienen la obra del Espíritu Santo son quienes ya han sido eliminados por Dios y, si alguien continúa empleándolos, entonces eso causa interrupciones en la obra de Dios y es una manera de hacer las cosas que desafía a Dios. Aquellos que no tienen la obra del Espíritu Santo son, sin duda, falsos líderes y falsos colaboradores. No importa en qué área pastoral se encuentren o en qué nivel de líder estén, si se descubre que alguien no tiene la obra del Espíritu Santo, entonces debe ser reemplazado de inmediato y de ninguna manera se debe mantener en su puesto, independientemente de cuán buena sea su humanidad. Aquellos que no tienen la obra del Espíritu Santo ya han sido revelados por Dios como personas que deben ser reemplazadas. Persistir en usar personas a quienes Dios no tiene uso, ¿no es eso ser antagónico a Dios? Por supuesto, hay diferencias en los estados de todos aquellos que no tienen la obra del Espíritu Santo, pero es cierto que la mayoría de ellos no busca la verdad ni tiene una buena humanidad. Y también existe una minoría con un calibre demasiado pobre, sin capacidad de trabajo, o cuya experiencia es superficial y no posee la verdad. Siempre trabaja confiando en sus conceptos e imaginaciones y a menudo causa interrupciones en la obra de Dios y esto resulta en que el Espíritu Santo no pueda usarlos y, por lo tanto, no obre en ellos. Independientemente de las circunstancias, todos los que no tengan la obra del Espíritu Santo deben ser reemplazados. Esto es absoluto y nadie lo puede violar.

Extracto de “Una recopilación de los perceptos de la obra de la Iglesia de Dios Todopoderoso”

Lo más importante para juzgar si se debe mantener a un líder es ver cómo de bien ha desempeñado la obra que se le ha asignado. Si no son efectivos en el desempeño de la obra asignada, no importa lo bueno que sea su comportamiento ni lo positiva que sea la impresión que puedan dar a los demás, eso no sirve de nada; sin embargo, si son excelentes en el desempeño de la obra asignada, pero han tenido algunos problemas de comportamiento y han cometido transgresiones, esto no es una cuestión de principios, aun así hay que mantenerlos. Si hay un líder cuya recepción de las palabras de Dios está sesgada; que en su comunicación solo habla de doctrinas y letras; y cuyos hermanos y hermanas, después de un año de su liderazgo, no han avanzado en su entrada en la vida, ni han crecido en su comprensión de la palabra de Dios, ¿considerarías que esta persona es apta para servir? Tal líder debe ser reemplazado, no importa lo popular que sea, e independientemente de su entusiasmo externo o apariencia de búsqueda. Después de ser reemplazados, se les puede asignar otro papel. Aunque no sean adecuados para el liderazgo, tal vez sean adecuados para desempeñar en su lugar algún trabajo profesional o de otro tipo, y se puede disponer para ellos tales tareas. Este es el principio de ser nombrado en la casa de Dios. Cada persona tiene sus propias habilidades únicas, así como sus puntos fuertes y débiles. En la casa de Dios, la obra de las personas se organiza de acuerdo con sus fortalezas y con lo que son capaces de hacer, para dar a cada uno la oportunidad de desempeñar su papel exacto de una manera apropiada.

Extracto de “Sermones y enseñanzas sobre la entrada a la vida”

El ajuste o la sustitución de cualquier persona debe basarse en estos principios: uno debe ver si buscan la verdad y la naturaleza de su humanidad. Si alguien ha estado cumpliendo con el deber durante seis meses o un año, su calibre y carácter han sido esencialmente revelados; si su humanidad es pobre, no ama la verdad y no se acerca a ella, es de bajo calibre y no ha cumplido bien con sus deberes, entonces la naturaleza de esta persona ha sido establecida. Esta es la clase de personas que son, y tales personas deben ser ajustadas o reemplazadas. ¿Cuándo es el momento de distinguir la cizaña del trigo y quitar la cizaña? Cuando el trigo está maduro. Los escogidos de Dios tienen discernimiento y son capaces de identificar quién busca la verdad, quién no la busca y quién no se está acercando a dicha verdad. Son capaces de distinguir quién ha sido siempre descuidado, superficial y negligente en sus deberes, y quién los cumple adecuadamente y quién no. Todas estas cosas se pueden discernir fácilmente, como los piojos en la cabeza de un hombre calvo. Entonces, en ese momento, ¿es razonable retirar a los que no son adecuados, o establecer otros planes para ellos? Es razonable, como lo exige el contexto. Además, hay otro principio para el ajuste y la sustitución de personal: se debe observar su calibre y si pueden realizar su obra. Por ejemplo, tal vez un cierto deber requiere una persona de calibre y humanidad para realizarlo. Si una persona ha alcanzado cierto calibre, aunque tenga un carácter corrupto, siempre que pueda arrepentirse después de haber sido podada y tratada, entonces puede llevar a cabo ese deber sin problema. Si son de un calibre insuficiente para cumplir con ese deber, es inútil que otros ayuden a esta persona y deben ser ajustados. Si una persona busca la verdad y tiene humanidad, pero no está bien versada en un trabajo profesional, aunque sea una persona correcta, no es apropiado que cumpla con ese deber y debe ser ajustada. Por lo tanto, los ajustes deben basarse en los deberes que una persona es más apta para realizar, es decir, ha de realizar el deber en el que se garantiza su eficacia. Algunas personas de poca humanidad, que no son serias en lo que hacen y son consistentemente descuidadas, superficiales e ineficaces en el cumplimiento de sus deberes, han de ser reemplazadas, lo que significa que deben ser expulsadas. En el futuro, no tendrán nada que ver con el cumplimiento del deber. Hay quienes preguntan: "¿Acaso no hay algunas personas a las que podemos intentar ayudar y observar?". Tal vez con la ayuda y la observación de otros, una persona puede ser más eficaz, sin embargo, esto debe basarse en la cantidad de tiempo que ha dedicado a su deber. Si solo ha cumplido su deber durante alrededor de medio año y todavía está avanzando hacia la verdad, tiene un corazón arrepentido y puede encontrar la razón de su fracaso en sus deberes a través de la poda y el trato, además de tener una senda en la que practicar, es aceptable ofrecerles más ayuda. Con el tiempo pueden llegar a ser eficaces en el cumplimiento de sus deberes. Si, en dicho cumplimiento. son constantemente descuidados y superficiales, se niegan a corregir sus errores después de repetidas amonestaciones e, independientemente de lo que nadie diga, no prestan atención, son obstinados y nunca aceptan la verdad y se limitan a andarse por las ramas, entonces ya no hay necesidad de ayudarles ni de observarlos. Estos son los principios de ajuste y reemplazo.

Extracto de “Sermones y enseñanzas sobre la entrada a la vida”

Al modificar el liderazgo en todos los niveles, los principales objetivos de eliminación son: aquellos trabajados por espíritus malignos; aquellos cuya humanidad es mala; personas deshonestas; personas absurdas; aquellos que sólo se enfocan en los significados literales de las palabras, pero que no entienden al espíritu; aquellos incapaces de discernir; aquellos incapaces de desempeñar trabajo práctico; aquellos que son incapaces de regar y proveer sustento al pueblo escogido de Dios; aquellos cuyo trabajo no puede convencer ni ser aprobado por el pueblo escogido de Dios; aquellos que siempre tienen conceptos sobre Dios y sobre el hombre que es usado por el Espíritu Santo. Todas estas personas deben ser completamente eliminadas y nunca se deben usar como líderes en ningún nivel. Las personas que la casa de Dios selecciona deben lograr resultados en el trabajo que desempeñan y deben ser buenos trabajadores probados para poder ser promovidos y usados. Todos los que no han sido aprobados por el pueblo escogido de Dios, que no pueden desempeñar trabajo práctico o cuya eficiencia laboral es demasiado pobre, los que tienen posiciones pero son incapaces de desempeñar trabajo práctico, o los que son unos parásitos que sólo codician estatus, deben ser eliminados, todos y cada uno de ellos. Esta política encaja completamente con la voluntad de Dios y es crucial para que el pueblo escogido de Dios entre en la senda correcta de creer en Dios.

¿Por qué la casa de Dios tiene que reemplazar a todos los que siempre tienen conceptos sobre Dios y sobre el hombre que es usado por el Espíritu Santo, a los que no tienen auténtica obediencia? Debemos tener un entendimiento con respecto a esto. Aquellos que han creído en Dios por más de cinco años, pero que todavía tienen conceptos sobre Dios y sobre el hombre que es usado por el Espíritu Santo, definitivamente no son personas que busquen la verdad. Si estas personas se convierten en líderes en cualquier nivel, ciertamente se volverán anticristos, siervos y cómplices de Satanás. Por lo tanto, todos deben ser eliminados, cada uno de ellos. La casa de Dios de ninguna manera permitirá que los enemigos de Cristo y del hombre que es usado por el Espíritu Santo guíen al pueblo escogido de Dios. Si alguien usa como líderes a los aborrecidos por Cristo y por el que es usado por el Espíritu Santo, entonces también es enemigo de Dios, así como enemigo del pueblo escogido de Dios. Aquellos usados por la casa de Dios deben ser de un mismo sentir con Dios, deben ser personas que se coordinen estrechamente con la obra de la casa de Dios, deben ser personas que sean leales a Cristo y obedezcan a Cristo. De lo contrario, no merecen ser usadas por Dios. Todas las que comen y beben las palabras de Dios, que disfrutan de la gracia de Dios, que no dan testimonio de Cristo, sino que más bien dan testimonio de sí mismas, que buscan poder y estatus, son escoria. No tienen ni conciencia ni racionalidad, todas son anticristos, no son aptas para servir a Dios y deben ser eliminadas. Por lo tanto, la casa de Dios requiere que los líderes de todos los niveles sean aquellos que se sometan absolutamente a Dios, que busquen la verdad y que sean capaces de amar a Dios en sus corazones, y que se coordinen bien con la obra de la casa de Dios. Si no poseen estos requisitos, de ninguna manera pueden ser usados. Los que cumplen con sus deberes y sirven a Dios, pero que no son de un mismo sentir con Dios, y más bien sólo manejan sus propios asuntos y desempeñan trabajo por el bien de mantener su propio estatus y poder, ¿no son estas personas los anticristos? Todos los que no exaltan ni dan testimonio de Cristo, sino que más bien dan testimonio de sí mismos y se jactan, son enemigos de Cristo; todos los que, en su enseñanza y sermones, no hablan acerca de entender su propia esencia corrupta, no hablan sobre cómo ellos experimentan las palabras de Dios y entran en la realidad, son personas que engañan al pueblo escogido de Dios y son sus enemigas; todas las que han desempeñado trabajo por varios años sin ayudar al pueblo escogido de Dios a conocer a Cristo y a someterse a Cristo, las que son incapaces de ayudar al pueblo escogido de Dios a entrar en la verdad de las palabras de Dios, son personas que sirven a Dios, pero que se oponen a Dios, todas ellas son odiadas y aborrecidas por Dios. Todas estas personas son parásitos que viven de la casa de Dios. Codician el estatus pero no desempeñan ningún trabajo práctico, todas son siervos malvados que no tienen conciencia ni racionalidad y que son egoístas, despreciables, descaradas y desvergonzadas.

Extracto de “Una recopilación de los perceptos de la obra de la Iglesia de Dios Todopoderoso”

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