139. Principios del trato a los falsos líderes y obreros

(1) Los falsos líderes y obreros con poca humanidad, capaces de cometer el mal y que no aceptan en absoluto la verdad deben ser sustituidos, desprovistos de sus puestos y descartados.

(2) A los falsos líderes y obreros incapaces de hacer un trabajo práctico por carecer de aptitud hay que sustituirlos y asignarles otro deber.

(3) A los falsos líderes y obreros con una humanidad relativamente buena, pero que no buscan la verdad, no tienen la obra del Espíritu Santo y son incapaces de hacer un trabajo práctico hay que sustituirlos y asignarles otro deber.

(4) A los falsos líderes y obreros con aptitud y capacidad de hacer algo de trabajo práctico, pero que carecen de experiencia y no saben resolver problemas prácticos, se les puede, no obstante, promover para su uso.

Fragmentos de sermones y comunicaciones para referencia:

“Falsos líderes y colaboradores” se refiere a los líderes y colaboradores que no tengan la obra del Espíritu Santo. Aunque han sido escogidos por los líderes de diversos niveles o por la iglesia, como no tienen la obra del Espíritu Santo, eso es suficiente para demostrar que no son personas que buscan la verdad. Es un hecho irrefutable. El pueblo escogido de Dios es consciente de que cualquier persona que crea en Dios sin buscar la verdad no es reconocida por Él. Por tanto, no tiene la obra del Espíritu Santo. Las personas sin la obra del Espíritu Santo son las que no entienden la verdad para entrar en la realidad, las que no pueden ser salvadas. Es un problema grave porque esos líderes y colaboradores sin la obra del Espíritu Santo son personas a quienes Dios no reconoce, a quienes Dios no usa en absoluto. Por eso son llamadas falsos líderes y colaboradores. Todos estos falsos líderes y colaboradores que no buscan la verdad son revelados a través de diversas circunstancias, posiciones, reputaciones e intereses. Como reza el dicho: “El tiempo es el mejor juez de la capacidad y el carácter”. Las personas que no tengan la obra del Espíritu Santo nunca pueden llevar a cabo la obra de riego y provisión para que el pueblo de Dios entre en la realidad-verdad. Nunca pueden llevar a cabo la obra de comunicación de la verdad para resolver el problema de la corrupción del hombre. Nunca pueden llevar a cabo las tareas requeridas por las disposiciones de la obra de los de arriba. Después de un período prolongado de tiempo, el pueblo escogido de Dios podrá percibirlas y discernirlas. Tras identificar a estos falsos líderes y colaboradores que no tienen la obra del Espíritu Santo, es justo, razonable y algo natural que el pueblo escogido de Dios los aparte o que disponga diferentes trabajos para ellos. Esto es bueno para el pueblo escogido de Dios, así como para los falsos líderes y colaboradores, para que no sigan poniendo en peligro al pueblo escogido de Dios. Por tanto, el sustituir a todos los falsos líderes y colaboradores está completamente de acuerdo con la intención de Dios.

Los falsos líderes y colaboradores no pueden llevar a cabo la obra práctica que deben realizar los líderes en los diversos niveles de la iglesia, simplemente porque no tienen la obra del Espíritu Santo. Sin embargo, son diferentes en humanidad. Por tanto, entre los falsos líderes y colaboradores que no tienen la obra del Espíritu Santo, sigue habiendo diferencias en la cantidad de sus hechos malvados y en la calidad de su humanidad, las cuales no deben tratarse de la misma manera. Los diversos falsos líderes y colaboradores se engloban en las siguientes tres situaciones. El pueblo escogido de Dios debe distinguir entre ellas. La primera categoría engloba a las personas con una humanidad relativamente mejor. Tales personas han cometido menos actos malvados y han suscitado menos resentimiento público. No entienden la verdad, porque han creído en Dios durante poco tiempo o porque carecen del apoyo y provisión de quienes entienden la verdad. No han entrado en el camino correcto de la creencia en Dios ni pueden buscar normalmente la verdad a causa del enredo y el control de ciertos problemas. El pueblo escogido de Dios debe tratar con amor y con más apoyo y provisión a los falsos líderes y colaboradores englobados en esta categoría, de forma que aún haya esperanza de que busquen la verdad y reciban salvación. La segunda categoría engloba a esas personas deshonestas y falsas, egoístas y despreciables con una humanidad mala, excesivas transgresiones y malas influencias a quienes les gusta particularmente buscar estatus y desean los beneficios de este, y se vuelven corruptos con un poco del mismo al complacerse con el vino, la comida y el placer. Improvisan en sus deberes y no llevan a cabo obra práctica. Les gusta encaramarse en su posición y sermonear a otros. Estas personas no tienen lugar para Dios en su corazón ni sentido de la responsabilidad. Como los oficiales del gran dragón rojo, se sientan en todo lo alto, son altaneras y sin ley. Siempre mandan y reprimen implacablemente al pueblo escogido de Dios, sin tolerar resistencia alguna. No tienen amor en absoluto. Nunca simpatizan con los demás ni los ayudan, por no hablar de resolver las dificultades prácticas de los hermanos y hermanas. Como la policía religiosa, son entrometidas y oficiosas. Independientemente de qué clase de obra lleven a cabo, los hermanos y hermanas no reciben de ellas edificación de vida, mucho menos impartición de la verdad. Por tanto, tales personas son los falsos líderes y colaboradores que Dios detesta más. Deben ser sustituidos y segregados para que reflexionen. Si desafían y causan perturbación, serán expulsados. La tercera categoría engloba a esas personas particularmente arrogantes e insensibles que se niegan a obedecer a nadie, incluso hasta llegar al punto de la irracionalidad. Son realmente personas malvadas. Se involucran en toda clase de maldad, suscitan un intenso resentimiento público y no albergan temor de Dios en su corazón. Con un poco de talento y buen aspecto, se hinchan de soberbia. No tienen consideración por nadie, ni siquiera por Dios. Con un poco de posición y poder, quieren ser dueñas del pueblo escogido de Dios, actúan como si fueran amas de este y lo tratan como su propiedad privada. Compiten en vano con Dios por Su pueblo escogido manteniendo a más personas de este bajo su control. No hay lugar para Dios en el corazón de tales personas que nunca adoran a Dios. No oran a Dios en la tribulación ni en el sufrimiento, por no hablar de buscar abrir su corazón a Dios. Después de obtener estatus, se mantienen en lo alto y empiezan con la burocracia. No consideran los arreglos de la obra de los de arriba como un deber propio que han de implementar ni muestran obediencia alguna a la obra de Dios. Tales personas malvadas se engloban en la categoría del anticristo. Consideran capital dar órdenes y disponer algunas tareas administrativas, como si hubieran llevado a cabo alguna gran obra que merezca tratamientos superiores y una celebración insólita. De hecho, no se ha llevado a cabo ninguna obra sustancial para servir a Dios. No se ha llevado a cabo nada de la obra práctica de provisión del pueblo escogido de Dios para que entre en la vida. Ninguno de los problemas encontrados por el pueblo escogido de Dios en sus sendas para entrar en la realidad- verdad se ha resuelto. Estas personas no han resuelto ni un solo problema práctico para que el pueblo escogido de Dios entre en la vida ni lo han guiado para que este entienda un solo punto de la verdad. Simplemente con haber realizado algunas tareas administrativas como dar órdenes, se hinchan de soberbia y superioridad, como si fueran oficiales meritorios. ¿Qué las cualifica para disfrutar tales privilegios del estatus? ¡Son realmente sinvergüenzas! Tales personas malvadas nunca se toman en serio los arreglos de la obra de los de arriba. Si descubren que los arreglos de la obra son desfavorables o que amenazan su reputación y posición, los ocultarán, derogarán y criticarán su valor y significado, incitarán a las personas a renunciar a ellos e incluso afirmarán que los arreglos provienen del hombre en lugar de Dios. ¿No son estos comportamientos los de la resistencia a Dios? ¿No es esta la retórica para mantener su reputación y posición? ¿No revela esto su naturaleza del anticristo? Tales personas rechazan el juicio y el castigo de Dios. Tampoco aceptan ser podadas ni tratadas. ¿De qué forma están experimentando la obra de Dios cuando actúan de forma tan intangible y rechazan totalmente el reproche de la verdad? La senda que estas personas malvadas toman es la del anticristo. Cualquier líder o colaborador que no pueda considerar correctamente los arreglos de la obra ni los siga estrictamente para su implementación puede ser considerado como un malintencionado. Ninguno de ellos es obediente a la obra de Dios. Por tanto, cualquier falso líder o colaborador que juzgue, denigre u oculte los arreglos de la obra debe ser sustituido y segregado para que reflexione. Si estas personas malvadas continúan ejerciendo el poder, los desastres y consecuencias que traerán al pueblo escogido de Dios serán inimaginables. Sin ninguna muestra de remordimiento, tales falsos líderes o colaboradores deben ser expulsados porque son los más crueles de entre los falsos líderes y colaboradores.

Las tres categorías de personas anteriores que son falsos líderes y colaboradores deben ser distinguidas estrictamente y tratadas de forma diferente. La primera engloba a personas con una humanidad relativamente mejor. Siguen siendo hermanos y hermanas que deben ser tratados con compasión. No pueden permanecer en las posiciones de liderazgo por lo que su trabajo debe cambiarse por deberes secundarios o diferentes. La segunda categoría engloba a personas con una humanidad mala que deben ser sustituidas y segregadas para que reflexionen. Se les puede permitir llevar a cabo sus deberes difundiendo el evangelio como una oportunidad de arrepentimiento. La tercera categoría engloba a esas personas malvadas que son especialmente arrogantes y obstinadas. Siempre quieren controlar al pueblo escogido de Dios. Son personas malvadas que poseen la naturaleza del anticristo. Aunque no se han involucrado en la construcción de un reino independiente, esto se debe a la falta de oportunidades. Con base en la esencia de su naturaleza inherente, es solo cuestión de tiempo que se involucren en la construcción de su reino independiente. Por tanto, esta clase de personas crueles, arrogantes y totalmente desafiantes deben ser sustituidas y segregadas para que reflexionen. Sólo se les puede permitir predicar el evangelio si están dispuestas a llevar a cabo sus deberes, porque han hecho mucha maldad y mucho daño sin llevar a cabo ninguna obra práctica. Necesitan predicar el evangelio, lo cual es el deber más adecuado para ellas, para compensar sus transgresiones. Si no llevan a cabo ningún deber en absoluto, la iglesia puede expulsarlas.

Extracto de “Una recopilación de los perceptos de la obra de la Iglesia de Dios Todopoderoso”

Algunos falsos líderes y colaboradores no tienen una mala humanidad. Lo que pasa es que, por su carácter corrupto y por no entender la verdad, cuando se topan con un problema tienden a seguir a otros, a hacer lo que hagan ellos, creyendo que no hacen nada malo por actuar así; como consecuencia, no se dan cuenta hasta que no son dejados en evidencia, podados y tratados por sus superiores. Es entonces cuando se dan cuenta de que su conducta está mal y reñida con los principios-verdad. Si estas personas son capaces de aceptar la verdad, de hacer introspección en relación con la organización el trabajo, los sermones y la comunión, de reconocer que no cumplen con las responsabilidades de los líderes y colaboradores de la iglesia y que, en realidad, las fuerzas de Satanás están haciendo que actúen imprudentemente y cometan el mal, y si saben hallar en las palabras de Dios una senda de práctica y transformación con la que logren entender la verdad-palabra de Dios, esto supone un avance. ¿Cómo debe tratar la casa de Dios a estos falsos líderes y colaboradores? Si realmente son personas que buscan la verdad, pueden quedarse. Si son dignas de ser promovidas, pueden seguir para que las promuevan. Ahora bien, si les falta demasiada aptitud, si todavía no se conocen a sí mismas, no han aprendido nada ni se arrepienten de nada, hay que expulsarlas. Este trato a las personas es justo y razonable. La voluntad de Dios, y principio de Su obra, es salvar al hombre en la medida de lo posible. Las acciones de la casa de Dios han de ser justas y realistas, lo que concuerda plenamente con la voluntad y las palabras de Dios. Actualmente hay personas que no dejan correr los asuntos relacionados con los líderes y colaboradores. Los dejan en evidencia una vez, y tiempo después los ponen de nuevo en evidencia. ¿No es este un intento por instigar una movilización y ser duro con las personas? Has dejado su problema en evidencia, se han arrepentido y lo han reconocido; entonces, ¿por qué no puedes dejarlo correr? ¿Eres una persona que busca la verdad? ¿Es esta la forma correcta de tratar a los líderes y colaboradores? La organización del trabajo tiene unos principios claros sobre el trato a los líderes y colaboradores de todas las categorías, especialmente a los falsos líderes y colaboradores, por lo que hay que tratarlos en función de la organización del trabajo: los que verdaderamente se arrepientan y busquen la verdad pueden quedarse; a quienes se conozcan de verdad y se arrepientan, pero no sean capaces de trabajar realmente porque les falta demasiada aptitud, hay que asignarles un deber alternativo; a los malvados, excesivamente faltos de humanidad y que no busquen la verdad, se les puede sustituir y expulsar directamente. Así de simple. Algunos falsos líderes y colaboradores han robado y se han apropiado indebidamente de muchas ofrendas a la casa de Dios. Hay que investigar a fondo a estos anticristos que cometen toda clase de iniquidad. Hay que averiguar cuántas ofrendas a Dios han robado, de cuánto dinero de la casa de Dios se han apropiado indebidamente, y saldar estas cuentas una por una. Además, si han sido líderes y colaboradores durante varios años, debe aclararse, una a una, a cuántas personas expulsaron, si estas personas han sido recuperadas, a cuántas han impedido alcanzar la salvación y cuánto daño han hecho a la vida de los hermanos y hermanas. La obra de Dios tiene un principio y un fin; como Dios inició Su obra, así debe terminarla y, a su debido tiempo, los que cometan toda clase de iniquidad llorarán y crujirán los dientes, ¡y no podrá escapar ni uno!

Extracto de “Sermones y enseñanzas sobre la entrada a la vida”

Discernir y manejar falsos líderes, falsos colaboradores y anticristos se basa principalmente en los siguientes cuatro principios:

En primer lugar, aquellos a quienes la mayoría de las personas consideren que tienen una humanidad relativamente buena, que han hecho relativamente menos mal, que todavía pueden hacer algún trabajo real y arrepentirse verdaderamente, pueden conservar su posición original y seguir trabajando.

En segundo lugar, una persona a quien la mayoría de la gente considere que tiene una humanidad relativamente buena y que ha hecho relativamente menos mal, pero que no puede hacer trabajo real porque sólo han creído en Dios por un corto periodo de tiempo y no entiende la verdad –si su calibre es relativamente bueno y tiene valor para ser cultivada– primero se puede arreglar que sea un colaborador y luego ser cultivada, pero no puede ser hecha líder por el momento; si su calibre es relativamente pobre y no tiene valor para ser cultivada, entonces debe ser reemplazada y arreglarse que lleve a cabo otros deberes.

En tercer lugar, aquella persona que tiene la humanidad relativamente mala, hace relativamente un mayor mal, no se involucran en sus deberes apropiados, actúa desenfrenadamente y que nunca practica la verdad ni la ama, sólo busca estatus, fama y ganancia y que no tiene ninguna realidad-verdad en absoluto, tal persona debe ser reemplazada y segregar independientemente de que esté o no dispuesta a arrepentirse. Sólo puede arreglarse para que lleven a cabo el deber de difundir el evangelio.

En cuarto lugar, aquellos tipos de anticristo que son viciosos, arrogantes, desprovistos de razón y que no tienen ninguna realidad-verdad en absoluto, que siempre tienen ambiciones de controlar al pueblo escogido de Dios, que se niegan a admitir sus errores y que resisten tercamente hasta el final, deben ser reemplazados y segregados para la reflexión, independientemente de que estén o no dispuestos a arrepentirse y sólo se puede arreglar para que difundan el evangelio. Si se niegan a obedecer y tampoco quieren llevar a cabo su deber, entonces es aún más obvio que son anticristos. Los demonios que se consideren como anticristos deben, por supuesto, ser expulsados.

Estos son los cinco principios para manejar falsos líderes y falsos colaboradores. Los líderes de todos los niveles de la iglesia deben manejar y tratar a los líderes falsos y a los falsos colaboradores de acuerdo con estos cinco principios. Practicar de esta manera básicamente no estará mal. En tanto que la determinación de que las personas tengan humanidad y de cuánto mal hagan se base en las opiniones de la mayoría de la gente, ellas podrán ser separadas en categorías y su bondad o maldad quedará clara. Hablando específicamente, si se confirma que una persona es una buena persona, se le debe dar una oportunidad y ayudarla con amor. Si se confirma que una persona es alguien con mala humanidad o es una persona perversa, entonces debe ser reemplazada y eliminada. Este es el principio básico para el manejo de falsos líderes y falsos colaboradores. La casa de Dios no debe permitir que personas con mala humanidad o personas perversas sean líderes o colaboradores en ningún nivel de la iglesia. Cualquiera que promueva o use personas con mala humanidad o personas perversas, debe ser tratado igual que una persona perversa. El principio de la casa de Dios al manejar a los falsos líderes y falsos colaboradores es el promover personas buenas y vetar personas perversas. Sólo las personas buenas pueden ser salvadas y tienen esperanza de ser salvadas y perfeccionadas. Una persona con mala humanidad que realmente cree en Dios, todavía puede ser salvada, pero una persona perversa es insalvable. Debes recordar estas palabras firmemente en tu corazón. Y nunca te equivocarás si tratas a las personas de acuerdo con este principio.

Extracto de “Una recopilación de los perceptos de la obra de la Iglesia de Dios Todopoderoso”

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