32. Principios para vencer las tentaciones de Satanás

(1) Al ser tentada por Satanás, la persona ha de apresurarse a orar y buscar la verdad. No debe responder ni tomar decisiones precipitadas para no caer en la tentación.

(2) Se deben leer multitud de palabras de Dios con regularidad y comprender y dominar los medios y principios por los que se vencen las tentaciones de Satanás. Hacerlo resulta sumamente útil para vencerlas.

(3) Se ha de tener claro que lo que subyace a la guerra en el ámbito espiritual es el desafío de Satanás a Dios al acusar a Su pueblo elegido. La única manera de recibir la aprobación de Dios es mantenerse firme en el testimonio.

(4) Es preciso tener una sólida fe en que la palabra de Dios es la verdad y las palabras diabólicas de Satanás son siempre falacias. Es el único modo de devolverle el golpe a Satanás con la verdad y humillarlo.

Las palabras relevantes de Dios:

La construcción del reino se dirige directamente al ámbito espiritual. Es decir, el estado de la batalla del reino espiritual se hace directamente evidente entre todo Mi pueblo, y esto alcanza para demostrar que, no sólo en la iglesia, sino que también y aún más en la Era del Reino, cada persona está siempre en guerra. A pesar de su cuerpo físico, el reino espiritual se le revela directamente, y tiene contacto con la vida del reino espiritual. Por lo tanto, cuando vosotros comencéis a ser leales, debéis prepararos adecuadamente para la siguiente etapa de Mi obra. Debéis entregar vuestro corazón por completo; sólo entonces podréis satisfacer Mi corazón. No me importa lo que sucedió previamente en la iglesia; hoy, es en el reino lo que importa. En Mi plan, Satanás ha estado siempre acechando tras cada uno de Mis pasos y, como el contraste de Mi sabiduría, siempre ha intentado encontrar formas y medios para interrumpir Mi plan original. ¿Pero podría Yo sucumbir a sus esquemas engañosos? Todo en el cielo y en la tierra está a Mi servicio; ¿podrían los esquemas engañosos de Satanás ser diferentes? Es precisamente allí donde interviene Mi sabiduría; es precisamente eso lo que es maravilloso de Mi obra, y es el principio en que se basa el funcionamiento de todo Mi plan de gestión. Incluso aun durante la era de edificación del reino, Yo no evito los esquemas engañosos de Satanás, sino que continúo adelante con la obra que debo cumplir. Entre el universo y todas las cosas, he elegido las obras de Satanás como Mi contraste. ¿Acaso no es esta una manifestación de Mi sabiduría? ¿No es esto precisamente lo que es maravilloso acerca de Mi obra?

Extracto de ‘Capítulo 8’ de Las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

Todo lo que Dios hace es necesario, y posee un sentido extraordinario, porque todo lo que lleva a cabo en el hombre concierne a Su gestión y la salvación de la humanidad. Naturalmente, la obra que Dios realizó en Job no es distinta, aunque Job fuera perfecto y recto a los ojos de Dios. En otras palabras, independientemente de lo que Él hace o de los medios por los que lo hace, del coste o de Su objetivo, el propósito de Sus acciones no cambia. Su objetivo consiste en introducir en el hombre las palabras, los requisitos y la voluntad de Dios para él; dicho de otro modo, esto es producir en el ser humano todo lo que Él cree positivo según Sus pasos, permitiéndole comprender Su corazón y entender Su esencia, así como obedecer Su soberanía y Sus disposiciones, para que él pueda alcanzar el temor de Dios y apartarse del mal; todo esto es un aspecto del propósito de Dios en todo lo que Él hace. El otro aspecto es que, siendo Satanás el contraste y el objeto de servicio en la obra de Dios, el hombre queda a menudo en sus manos; este es el medio que Él usa para permitirles a las personas ver en las tentaciones y ataques de Satanás la maldad, la fealdad y lo despreciable de Satanás, provocando así que las personas lo aborrezcan y sean capaces de conocer y reconocer aquello que es negativo. Este proceso les permite liberarse gradualmente del control de Satanás, de sus acusaciones, interferencias y ataques hasta que, gracias a las palabras de Dios, su conocimiento de Él y su obediencia a Él, así como su fe en Él y su temor de Él, triunfen sobre los ataques y las acusaciones de Satanás. Solo entonces se habrán liberado por completo del campo de acción de Satanás. La liberación de las personas significa que ha sido derrotado, que ellas han dejado de ser comida en su boca y que, en lugar de tragárselos, Satanás ha renunciado a ellos. Esto se debe a que esas personas son rectas, tienen fe, obediencia, y le temen a Dios, y porque rompen del todo con Satanás. Acarrean vergüenza sobre este, lo convierten en un cobarde, y lo derrotan por completo. Su convicción al seguir a Dios, su obediencia a Él y su temor de Él derrotan a Satanás, y hacen que este las abandone completamente. Sólo las personas como estas han sido verdaderamente ganadas por Dios, y este es Su objetivo supremo al salvar al hombre. Si desean ser salvados y totalmente ganados por Dios, entonces todos los que le siguen deben afrontar tentaciones y ataques, tanto grandes como pequeños, de Satanás. Los que emergen de estas tentaciones y ataques, y son capaces de derrotar por completo a Satanás son aquellos a los que Dios ha salvado. Es decir, los salvos en Él son los que han pasado por Sus pruebas, y han sido tentados y atacados por Satanás innumerables veces. Estos entenderán Su voluntad y Sus requisitos, pueden someterse a Su soberanía y a Sus disposiciones, y no abandonan el camino de temer a Dios y apartarse del mal en medio de las tentaciones de Satanás. Los salvados en Él son honestos, bondadosos, diferencian entre el amor y el odio, tienen sentido de la justicia, son racionales, capaces de preocuparse por Dios y valorar todo lo que es de Él. Satanás no puede atar, espiar, acusar a estas personas ni maltratarlas; son completamente libres, han sido liberadas y puestas por completo en libertad. Job era exactamente ese hombre de libertad, y esta es justo la relevancia de que Dios lo ha entregado a Satanás.

Extracto de ‘La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo II’ en “La Palabra manifestada en carne”

Cuando las personas tienen que ser salvas aún, Satanás interfiere a menudo en sus vidas y hasta las controla. En otras palabras, los que no son salvos son sus prisioneros, no tienen libertad; él no ha renunciado a ellos, no son aptos ni tienen derecho de adorar a Dios, y Satanás los persigue de cerca y los ataca despiadadamente. Esas personas no tienen felicidad ni derecho a una existencia normal, ni dignidad de los que hablar. Sólo serás salvo y libre si te levantas y luchas contra él, usando tu fe en Dios, tu obediencia a Él y tu temor de Él como armas para librar una batalla a vida o muerte contra él, y lo derrotas por completo, haciéndole huir con el rabo entre las patas, acobardado cada vez que te vea, y abandonando completamente sus ataques y sus acusaciones contra ti. Si estás decidido a romper totalmente con Satanás, pero no estás equipado con las armas que te ayudarán a derrotarlo, seguirás estando en peligro; si el tiempo pasa y él te ha torturado tanto que no te queda ni una pizca de fuerza, pero sigues siendo incapaz de dar testimonio, sigues sin liberarte por completo de las acusaciones y los ataques de Satanás contra ti, tendrás poca esperanza de salvación. Al final, cuando se proclame la conclusión de la obra de Dios, seguirás estando en sus garras, incapaz de liberarte, y por tanto no tendrás nunca oportunidad ni esperanza. La implicación es, pues, que esas personas serán totalmente cautivas de Satanás.

Extracto de ‘La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo II’ en “La Palabra manifestada en carne”

Cuando Job pasó por primera vez por sus pruebas, fue despojado de todas sus propiedades y de sus hijos, pero el resultado no fue que cayera o dijera algo que supusiera pecar contra Dios. Había vencido las tentaciones de Satanás, sus bienes materiales y sus hijos, y la prueba de perder todas sus posesiones materiales, es decir, que fue capaz de obedecer a Dios a medida que le quitaba cosas y también fue capaz de ofrecerle gracias y alabar a Dios por lo que Dios hizo. Esta fue la conducta de Job durante la primera tentación de Satanás, y también su testimonio durante la primera prueba de Dios. En la segunda prueba, Satanás extendió su mano para afligir a Job, y aunque este experimentó un dolor mayor que el que hubiera sentido jamás, su testimonio seguía siendo suficiente para que todos quedaran atónitos. Usó su fortaleza, su convicción y su obediencia a Dios, así como su temor de Él, para derrotar una vez más a Satanás, y su conducta y testimonio fueron una vez más aprobados y favorecidos por Dios. Durante esta tentación, Job usó su conducta real para proclamarle a Satanás que el dolor de la carne no podía alterar su fe y su obediencia a Dios ni quitarle su consagración y temor a Dios; no renunciaría a Él ni abandonaría su perfección y rectitud por enfrentarse a la muerte. La determinación de Job hizo de Satanás un cobarde, su fe lo dejó apocado y temblando, la intensidad con la que luchó contra Satanás durante su batalla a vida o muerte alimentó en este un odio y un resentimiento profundos, su perfección y su rectitud lo dejaron sin nada más que poder hacerle, hasta el punto de que Satanás abandonó sus ataques sobre él y dejó de acusarlo delante de Jehová Dios. Esto significaba que Job había vencido al mundo, a la carne, a Satanás, a la muerte; era total y completamente un hombre que pertenecía a Dios. Durante estas dos pruebas, Job se mantuvo firme en su testimonio, vivió realmente su perfección y rectitud, y amplió el alcance de sus principios de vida de temer a Dios y apartarse del mal. Habiendo pasado por estas dos pruebas, en Job nació una experiencia más rica que lo hizo más maduro y experimentado, más fuerte, y de mayor convicción; aumentó su confianza en lo correcto y el valor de la integridad a la que se asía con firmeza. Las pruebas de Jehová Dios sobre Job le proporcionaron un profundo entendimiento, un hondo sentido de la preocupación de Dios por el hombre, y le permitieron sentir lo precioso de Su amor. Desde ese momento, a su temor de Dios se añadieron la consideración hacia Él y el amor por Él. Las pruebas de Jehová Dios no sólo no distanciaron a Job de Él, sino que acercaron su corazón a Él. Cuando el dolor carnal que Job soportó alcanzó su punto álgido, la preocupación que sintió de parte de Jehová Dios no le dio más elección que maldecir el día de su nacimiento. No planeó esa conducta con gran antelación, sino que fue una revelación natural surgida de la consideración y del amor hacia Dios desde el interior de su corazón; fue una revelación natural producida por su consideración y su amor hacia Dios. Es decir, al aborrecerse a sí mismo, ya no estaba dispuesto a atormentar a Dios ni podía soportarlo; su consideración y su amor alcanzaron el punto de la abnegación. En ese momento, Job elevó su adoración, su anhelo de Dios y su consagración a Él de toda la vida, hasta el nivel de la consideración y el amor. Al mismo tiempo, también elevó su fe en Dios, su obediencia a Él y su temor de Él hasta el nivel de la consideración y del amor. No se permitió hacer nada que dañase a Dios, ninguna conducta que pudiera herirlo ni causarle dolor, pesar, o incluso tristeza a Dios por culpa suya. A Sus ojos, aunque Job seguía siendo el de antes, su fe, su obediencia y su temor de Él le habían producido una satisfacción y un disfrute completos. En este momento, Job había alcanzado la perfección que Dios esperaba que alcanzara, se había convertido en alguien verdaderamente digno de ser llamado “perfecto y recto” a Sus ojos. Sus hechos justos le permitieron vencer a Satanás y mantenerse firme en su testimonio de Dios. También lo perfeccionaron, y permitieron que el valor de su vida se incrementara y trascendiera más que nunca, e hicieron que él fuera la primera persona a la que Satanás ya no atacara ni tentara más. Como Job era justo, Satanás lo acusó y lo tentó; como era justo, le fue entregado; y como era justo, lo venció y lo derrotó, y se mantuvo firme en su testimonio. De ahí en adelante, Job pasó a ser el primer hombre que nunca más sería entregado a Satanás. Job compareció realmente delante del trono de Dios, y vivió en la luz, bajo Sus bendiciones, sin el espionaje o la ruina de Satanás… A los ojos de Dios, se había convertido en un hombre de verdad; había sido liberado…

Extracto de ‘La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo II’ en “La Palabra manifestada en carne”

Job había sufrido los estragos de Satanás, pero aun así no renegó del nombre de Jehová Dios. Su esposa fue la primera en salir a escena y desempeñar el papel de Satanás en una forma que es visible a los ojos del hombre, atacó a Job. El texto original lo describe así: “Entonces su mujer le dijo: ¿Aún conservas tu integridad? Maldice a Dios y muérete” (Job 2:9). Estas fueron las palabras habladas por Satanás disfrazado de ser humano. Eran un ataque y una acusación, así como una instigación, una tentación, y una difamación. Habiendo fracasado en el ataque a la carne de Job, Satanás atacó directamente su integridad, con el deseo de usarlo para que la abandonase, renunciase a Dios, y dejase de vivir. Satanás también quiso usar esas palabras para tentar a Job: si este renegaba del nombre de Jehová, no tendría que soportar más aquel tormento; podría liberarse de la tortura de la carne. Frente al consejo de su esposa, Job la reprendió diciendo: “Como habla cualquier mujer necia, has hablado. ¿Aceptaremos el bien de Dios y no aceptaremos el mal? En todo esto Job no pecó con sus labios” (Job 2:10). Job conocía estas palabras desde hacía mucho, pero, en este momento se demostraba que su conocimiento era verdadero.

Cuando su esposa le aconsejó maldecir a Dios y morir, lo que quiso decir fue: “Tu Dios te trata así, ¿por qué no lo maldices? ¿Qué haces viviendo aún? Tu Dios es muy injusto contigo, pero sigues diciendo ‘bendito sea el nombre de Jehová’. ¿Cómo puede traer el desastre sobre ti cuando tú bendices Su nombre? Apresúrate y reniega del nombre de Dios, y no le sigas más. De esta forma acabarán tus problemas”. En este momento, se produjo el testimonio que Dios deseaba ver en Job. Ninguna persona ordinaria podía dar ese testimonio ni leemos algo así en ninguna de las historias de la Biblia; pero Dios lo había visto mucho antes de que Job pronunciara estas palabras. Dios deseaba, simplemente, usar esta oportunidad para permitirle a Job que les demostrara a todos que Él estaba en lo cierto. Ante el consejo de su esposa, Job no sólo no abandonó su integridad ni renunció a Dios, sino que también le dijo a su mujer: “¿Aceptaremos el bien de Dios y no aceptaremos el mal?”. ¿Tienen mucho peso estas palabras? Aquí, sólo hay un hecho capaz de demostrar el peso de las mismas. Es su aprobación en el corazón de Dios, que Él las deseara, que eran lo que Él quería oír, y el desenlace que Él anhelaba ver; estas palabras son también la esencia del testimonio de Job. En esto se demostraban su perfección, su rectitud, su temor de Dios, y que se apartaba del mal. Lo valioso de Job residía en que siguió pronunciando esas palabras aun siendo tentado, y cuando todo su cuerpo estuvo cubierto de llagas, cuando soportó el mayor tormento, y cuando su esposa y familiares le aconsejaron. Dicho de otro modo, él creía en su corazón que, independientemente de las tentaciones, o de lo dolorosas que fueran las tribulaciones o el tormento, aunque la muerte tuviera que venir sobre él, no renunciaría a Dios ni rechazaría el camino de temer a Dios y apartarse del mal. Ves, pues, que Dios ocupaba el lugar más importante en su corazón, y que en este sólo estaba Él. Por esto leemos en las Escrituras descripciones suyas como: “En todo esto Job no pecó con sus labios”. No sólo no pecó con sus labios, sino que en su corazón no se quejó de Dios. No pronunció palabras hirientes de Dios ni tampoco pecó contra Dios. No sólo su boca bendijo el nombre de Dios, sino que también lo hizo en su corazón; su boca y su corazón eran uno. Este fue el verdadero Job que Dios veía, y por esta razón lo valoró.

Extracto de ‘La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo II’ en “La Palabra manifestada en carne”

La fe, la obediencia y el testimonio de Job de su victoria sobre Satanás han sido una fuente de inmensa ayuda y aliento para los seres humanos. En Job ven esperanza para su propia salvación, y perciben que a través de la fe, la obediencia y el temor de Dios es totalmente posible derrotar a Satanás, y prevalecer sobre él. Ven que mientras se sometan a la soberanía y las disposiciones de Dios, y siempre que posean la determinación y la fe para no abandonarle después de haberlo perdido todo, pueden acarrear vergüenza y derrotar sobre Satanás, y que sólo necesitan poseer la determinación y la perseverancia de mantenerse firmes en su testimonio —aunque esto signifique perder su vida— para que este se acobarde y se retire apresuradamente. El testimonio de Job es una advertencia para las generaciones posteriores, y les indica que si no derrotan a Satanás, nunca podrán librarse de sus acusaciones e interferencias ni podrán escapar jamás de sus abusos y ataques. El testimonio de Job ha esclarecido a las generaciones posteriores. Este esclarecimiento enseña a las personas que solo siendo perfectas y rectas serán capaces de temer a Dios y apartarse del mal; les enseña que sólo temiendo a Dios y apartándose del mal pueden dar un testimonio fuerte y resonante de Dios; sólo si dan un testimonio fuerte y resonante de Dios, nunca más podrán ser controladas por Satanás y vivir bajo la dirección y protección de Dios, y sólo entonces serán verdaderamente salvas. Todos los que procuran la salvación deberían emular la personalidad de Job y la búsqueda de su vida. Lo que él vivió durante toda su vida y su conducta en medio de sus pruebas es un preciado tesoro para todos los que buscan el camino de temer a Dios y apartarse del mal.

Extracto de ‘La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo II’ en “La Palabra manifestada en carne”

Pedro me fue fiel por muchos años, sin nunca refunfuñar ni tener ningún tipo de queja; incluso Job nunca se le igualó y, a lo largo de los siglos, todos los santos han quedado muy por debajo de Pedro. Él no sólo buscó conocerme, sino que también llegó a conocerme durante el tiempo en que Satanás llevaba a cabo sus esquemas engañosos. Esto llevó a que Pedro me sirviera durante muchos años, siempre de acuerdo con Mi voluntad, y por esta razón nunca fue explotado por Satanás. Pedro aprendió una lección a partir de la fe de Job; sin embargo, también percibió claramente sus deficiencias. Aunque Job había sido un hombre de inmensa fe, carecía de conocimientos relacionados con el reino espiritual, y, por tanto, pronunció muchas palabras que no correspondían a la realidad; esto demuestra que el conocimiento de Job era superficial, e incapaz de ser perfecto. Por lo tanto, Pedro siempre se concentró en obtener un sentido del espíritu, y siempre prestó atención a observar la dinámica del reino espiritual. Como resultado, no sólo fue capaz de averiguar una parte de Mis deseos, sino que también logró un atisbo de los esquemas engañosos de Satanás. A causa de esto, el conocimiento que tenía de Mí fue mayor que cualquier otro a lo largo de los siglos.

De la experiencia de Pedro no es difícil deducir que, si los seres humanos desean conocerme, tienen que enfocarse en realizar una consideración cuidadosa dentro de su espíritu. No te pido que te “dediques” en cierta medida a Mí externamente; esto es una preocupación secundaria. Si tú no me conoces, entonces toda la fe, el amor y la lealtad de los que hablas no son más que ilusiones; son pura espuma, y con seguridad te convertirás en alguien que hace grandes alardes en Mi presencia, pero que no se conoce a sí mismo. Por lo tanto, una vez más serás atrapado por Satanás y te volverás incapaz de liberarte; te convertirás en el hijo de la perdición y en objeto de destrucción. Sin embargo, si tú eres frío e indiferente hacia Mis palabras, entonces, sin duda, te opones a Mí. Esto es un hecho, y harías bien en mirar a través de la puerta al reino espiritual, a los muchos y variados espíritus que Yo he castigado. ¿Cuál de ellos, frente a mis palabras, no fue pasivo e indiferente y se negó a aceptarlas? ¿Cuál de ellos no fue sarcástico respecto de Mis palabras? ¿Quién de ellos no intentó encontrar defectos en Mis palabras? ¿Quién entre ellos no usó Mis palabras como “arma defensiva” para “protegerse”? Ellos no usaron el contenido de Mis palabras como medio para conocerme, sino simplemente como juguetes para entretenerse. Al hacer esto, ¿acaso no se estaban oponiendo a Mí directamente? ¿Quién es Mi palabra? ¿Quién es Mi Espíritu? Tantas veces os he formulado estas preguntas; sin embargo, ¿habéis alcanzado alguna vez una percepción más alta y clara sobre ellas? ¿Alguna vez las habéis experimentado de verdad? Os recuerdo una vez más: ¡Si no conocéis Mis palabras ni las aceptáis ni las ponéis en práctica, entonces, inevitablemente, os convertiréis en objetos de Mi castigo! ¡Con seguridad os convertiréis en víctimas de Satanás!

Extracto de ‘Capítulo 8’ de Las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

Cuando Dios declaró “el estado de la batalla del reino espiritual se hace directamente evidente entre todo Mi pueblo”, quiso decir que cuando las personas se embarcan en el camino correcto y comienzan a conocer a Dios, cada persona no solo es tentada internamente por Satanás, sino que este también puede tentarlas en la iglesia misma. Sin embargo, esta es una senda que todos deben tomar, por lo que nadie debería alarmarse. La tentación de Satanás puede presentarse en diversas formas. Alguien puede desatender o abandonar lo que Dios dice y podría decir cosas negativas para menoscabar la actitud positiva de otras personas; sin embargo, por lo regular esa persona no hará que otros se pongan de su parte. Esto es difícil de discernir. La razón principal de esto es que esa persona podría seguir siendo proactiva en cuanto a asistir a las reuniones, pero no tienen claridad respecto a las visiones. Si la iglesia no se protege contra ella, entonces la iglesia entera podría verse influenciada por su negatividad, y responderle a Dios con tibieza, y por tanto, no prestarle atención a Su palabra, y esto significaría caer directamente en la tentación de Satanás. Esa persona podría no rebelarse contra Dios directamente, pero como no puede comprender las palabras de Dios y no conoce a Dios, puede llegar a quejarse o a tener el corazón lleno de resentimiento. Esa persona podría decir que Dios la ha abandonado, y que, por tanto, es incapaz de recibir esclarecimiento e iluminación. Tal vez desea marcharse, pero tiene un poco de miedo, y podría afirmar que la obra de Dios no procede de Él, sino que es, más bien, la obra de los espíritus malignos.

¿Por qué menciona Dios a Pedro con tanta frecuencia? ¿Y por qué dice que ni siquiera Job se le equipara? Decir esto no solo hace que las personas presten atención a los actos de Pedro, sino también hace que dejen a un lado todos los ejemplos que tienen en su corazón, ya que ni siquiera el ejemplo de Job —quien tuvo la mayor fe— podrá bastar. Solo de esta manera puede lograrse un mejor resultado, donde las personas son capaces de dejar a un lado todo en un esfuerzo por imitar a Pedro y, al hacerlo, dar un paso más en el conocimiento de Dios. Dios les muestra a las personas la senda de práctica que Pedro tomó para conocer a Dios, y el objetivo de hacerlo es darles a las personas un punto de referencia. Luego, Dios pasa a predecir una de las formas en las que Satanás tentará a las personas, cuando dice: “Sin embargo, si tú eres frío e indiferente hacia Mis palabras, entonces, sin duda, te opones a Mí. Esto es un hecho”. En estas palabras, Dios predice las astutas estrategias que Satanás tratará de utilizar; son una advertencia. No es posible que todos sean indiferentes a las palabras de Dios; sin embargo, algunas personas caerán presas de esta tentación. Así pues, al final, Dios reitera con énfasis, “¡Si no conocéis Mis palabras ni las aceptáis ni las ponéis en práctica, entonces, inevitablemente, os convertiréis en objetos de Mi castigo! ¡Con seguridad os convertiréis en víctimas de Satanás!”. Este es el consejo de Dios para la humanidad, pero, al final, como Dios lo predijo, parte de las personas inevitablemente serán víctimas de Satanás.

Extracto de ‘Capítulo 8’ de Interpretaciones de los misterios de las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

Mateo 4:8-11 Otra vez el diablo le llevó a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrándote me adoras. Entonces Jesús le dijo: ¡Vete, Satanás! Porque escrito está: “Al Señor tu Dios adorarás, y solo a Él servirás”. El diablo entonces le dejó; y he aquí, ángeles vinieron y le servían.

Habiendo fracasado el diablo Satanás en sus dos artimañas anteriores, intentó una más: mostró todos los reinos del mundo y su gloria al Señor Jesús y le pidió que le adorase. ¿Qué percibes sobre los auténticos rasgos del diablo a partir de esta situación? ¿No es Satanás el diablo absolutamente descarado? (Sí). ¿En qué sentido es descarado? Dios lo creó todo, pero Satanás le dio la vuelta y le mostró todas las cosas a Dios diciendo: “Mira las riquezas y la gloria de todos estos reinos. Si me adoras, te los daré todos”. ¿No es esto una completa inversión de papeles? ¿No es Satanás un desvergonzado? Dios lo creó todo, ¿pero lo hizo acaso para Su propio disfrute? Dios le dio todo a la humanidad, pero Satanás quería apropiarse de ello, y después de hacerlo le dijo a Dios: “¡Adórame! Adórame y te lo daré todo”. Este es el feo rostro de Satanás; ¡es absolutamente desvergonzado! Él ni siquiera conoce el significado de la palabra “vergüenza”, y esto no es más que otro ejemplo de su maldad. Ni siquiera conoce lo que es la vergüenza. Satanás sabe muy bien que Dios lo creó todo, que Él lo administra y lo domina todo. Todas las cosas le pertenecen a Dios, no al hombre y, mucho menos, a Satanás, pero el diablo Satanás afirmó con absoluto descaro que se lo daría todo a Dios. ¿No es este otro ejemplo de Satanás haciendo una vez más algo absurdo y vergonzoso? Esto hace que Dios aborrezca aún más a Satanás, ¿verdad? Sin embargo, independientemente de lo que Satanás intentó hacer, ¿se lo creyó el Señor Jesús? ¿Qué dijo el Señor Jesús? (“Al Señor tu Dios adorarás, y solo a Él servirás”). ¿Tienen estas palabras un significado práctico? (Sí). ¿Qué clase de significado práctico? Vemos la maldad y la desvergüenza de Satanás en su discurso. Por tanto, si los hombres adoraran a Satanás, ¿cuál sería el resultado? ¿Obtendrían la riqueza y la gloria de todos los reinos? (No). ¿Qué obtendrían? ¿Se volvería la humanidad tan desvergonzada e irrisoria como Satanás? (Sí). Los hombres no serían diferentes de Satanás entonces. Por tanto, el Señor Jesús pronunció estas palabras que son importantes para todos y cada uno de los seres humanos: “Al Señor tu Dios adorarás, y solo a Él servirás”. Esto significa que salvo por el Señor, salvo por Dios mismo, si serviste a otro, si adoraste a Satanás el diablo, te complacerías en la misma inmundicia que él. Entonces compartirías la desvergüenza y la maldad de Satanás y, como él, tentarías a Dios y lo atacarías. ¿Cuál sería entonces tu final? Dios te aborrecería, te derribaría y te destruiría. Después de haber intentado tentar al Señor Jesús varias veces sin éxito, ¿lo intentó de nuevo Satanás? No lo volvió a intentar y se acabó marchando. ¿Qué demuestra esto? Demuestra que la naturaleza malvada de Satanás, su malicia, su absurdidad y su ridiculez no merecen mencionarse delante del rostro de Dios. El Señor Jesús derrotó a Satanás con tan solo tres frases, tras lo cual este huyó con el rabo entre las piernas, demasiado avergonzado para mostrar de nuevo su rostro; y nunca más tentó al Señor Jesús. Como el Señor Jesús había derrotado esta tentación de Satanás, ahora podía continuar con facilidad la obra que debía hacer y las tareas que tenía delante de Él. Si se aplicara ahora todo lo que el Señor Jesús dijo e hizo, ¿conllevaría en esta situación algún sentido práctico para todos y cada uno de los seres humanos? (Sí). ¿Qué clase de sentido práctico? ¿Derrotar a Satanás es algo fácil de hacer? ¿Deben tener las personas un entendimiento claro de la naturaleza malvada de Satanás? ¿Deben tener las personas un entendimiento preciso de las tentaciones de este? (Sí). Cuando experimentes las tentaciones de Satanás en tu vida, si fueras capaz de llegar a comprender su naturaleza malvada, ¿serías capaz de derrotarlo? Si sabes de su absurdidad y ridiculez, ¿seguirías del lado de Satanás y atacarías a Dios? Si entendieras cómo se revelan a través de ti la malicia y la desvergüenza de Satanás, si reconocieras y entendieras claramente estas cosas, ¿seguirías atacando y tentando a Dios de esta forma? (No, no lo haríamos). ¿Qué haríais? (Nos rebelaríamos contra Satanás y lo abandonaríamos). ¿Es eso algo fácil de hacer? No es fácil. Para hacerlo, las personas deben orar y presentarse con frecuencia delante de Dios, y siempre examinarse a sí mismos. Deben someterse a la disciplina de Dios así como a Su juicio y castigo. Solo así escaparán poco a poco del engaño y el control de Satanás.

Extracto de ‘Dios mismo, el único V’ en “La Palabra manifestada en carne”

En la tierra, toda clase de espíritus malvados están incesantemente al acecho de un lugar donde descansar e incesantemente buscan cadáveres humanos que puedan ser consumidos. ¡Pueblo mío! Debéis permanecer bajo Mi cuidado y protección. ¡Nunca seáis disolutos! ¡Nunca os comportéis de modo imprudente! Debes ofrecer tu lealtad en Mi casa, y solo con lealtad puedes contraatacar el engaño del diablo. Bajo ninguna circunstancia debes comportarte como lo hiciste en el pasado, haciendo una cosa delante de Mí y otra a Mis espaldas; si actúas de esta forma, estás más allá de la redención. ¿Acaso no he pronunciado suficientes palabras como estas? Precisamente porque la vieja naturaleza del hombre es incorregible, he tenido que recordárselo repetidamente a las personas. ¡No os aburráis! ¡Todo lo que digo es para asegurar vuestro destino! Lo que Satanás necesita es precisamente un lugar sucio e inmundo; cuanto más desesperanzadoramente incorregibles y disolutos seáis, negándoos a someteros a la moderación, más aprovecharán esos espíritus inmundos cualquier oportunidad de infiltrarse en vosotros. Si habéis llegado a este punto, vuestra lealtad no será sino un parloteo ocioso, sin ninguna realidad, y los espíritus inmundos devorarán vuestra determinación y la transformarán en desobediencia y en estrategias satánicas que utilizará para perturbar Mi obra. A partir de entonces, Yo podría aniquilaros en cualquier momento. Nadie comprende la gravedad de esta situación; las personas simplemente hacen oídos sordos a lo que oyen y no son cautas en lo más mínimo. No recuerdo lo que se hizo en el pasado. ¿Sigues esperando que Yo sea indulgente contigo y “olvide” una vez más? Aunque los seres humanos se han opuesto a Mí, Yo no lo usaré contra ellos, pues su estatura es demasiado pequeña y, por ello, no les he puesto grandes exigencias. Solo exijo que no sean disolutos y que se sometan al control. Seguro que cumplir esta estipulación no escapa a vuestra capacidad, ¿verdad?

Extracto de ‘Capítulo 10’ de Las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

En cada paso de la obra que Dios hace en las personas, externamente parece que se producen interacciones entre ellas, como nacidas de disposiciones humanas o de la interferencia humana. Sin embargo, detrás de bambalinas, cada etapa de la obra y todo lo que acontece es una apuesta hecha por Satanás ante Dios y exige que las personas se mantengan firmes en su testimonio de Dios. Mira cuando Job fue probado, por ejemplo: detrás de escena, Satanás estaba haciendo una apuesta con Dios, y lo que aconteció a Job fue obra de los hombres y la interferencia de estos. Detrás de cada paso de la obra que Dios hace en vosotros está la apuesta de Satanás con Él, detrás de todo ello hay una batalla. Por ejemplo, si tienes prejuicios hacia los hermanos y hermanas, tendrás palabras que querrás decir —palabras que sientes que pueden ser desagradables para Dios—, pero que, si no las dices, te producirán una incomodidad interna y, en ese momento, una batalla se desatará dentro de ti: “¿Hablo o no hablo?”. Esa es la batalla. Por tanto, en todo aquello con lo que te encuentres hay una batalla, y cuando se produce una en tu interior, gracias a tu cooperación y tus sufrimientos reales, Dios obra en ti. En última instancia, eres capaz de poner el asunto a un lado dentro de ti y el enojo se extingue de forma natural. Ese es el efecto de tu cooperación con Dios. Todo lo que las personas hacen tiene un determinado precio en sus esfuerzos. Sin dificultades reales no pueden satisfacer a Dios; ni siquiera se acercan a ello, ¡y solo están repitiendo eslóganes vacíos! ¿Pueden estos eslóganes vacíos satisfacer a Dios? Cuando Él y Satanás luchan en el ámbito espiritual, ¿cómo deberías satisfacer a Dios? Y ¿cómo deberías mantenerte firme en el testimonio de Él? Deberías saber que todo lo que te ocurre es una gran prueba y es el momento en que Dios necesita que des testimonio. Aunque parezcan no ser importantes desde fuera, cuando estas cosas ocurren muestran si amas o no a Dios. Si lo haces, serás capaz de mantenerte firme en tu testimonio de Él y, si no has puesto en práctica el amor a Dios, esto muestra que no eres alguien que pone en práctica la verdad, que no tienes la verdad ni tienes la vida, ¡que eres cascarilla! Todo lo que acontece a las personas tiene lugar cuando Dios necesita que se mantengan firmes en el testimonio que dan de Él. Aunque, de momento, no te está ocurriendo nada importante y no estás dando un gran testimonio, cada detalle de tu vida diaria tiene relación con el testimonio de Dios. Si puedes obtener la admiración de los hermanos y hermanas, tus familiares y todos a tu alrededor; si un día llegan los incrédulos y admiran todo lo que haces y ven que todo lo que Dios hace es maravilloso, habrás dado testimonio. Aunque no tienes percepción y tu calibre es pobre, por medio de tu perfeccionamiento por parte de Dios puedes satisfacerlo y ser consciente de Su voluntad, lo cual muestra a otros la gran obra que Él ha hecho en personas del calibre más pobre. Cuando las personas llegan a conocer a Dios y se vuelven vencedores delante de Satanás y leales a Dios en gran medida, nadie tiene más agallas que este grupo de personas, y este es el más grande testimonio. Aunque eres incapaz de hacer una gran obra, puedes satisfacer a Dios. Otros no pueden poner a un lado sus nociones, pero tú sí; otros no pueden dar testimonio de Dios durante sus experiencias reales, pero tú puedes usar tu estatura y tus acciones reales para retribuirle por Su amor y dar un testimonio rotundo de Él. Sólo esto puede considerarse amar realmente a Dios. Si eres incapaz de esto, no darás testimonio entre tus familiares, entre los hermanos y hermanas ni ante las personas del mundo. Si no puedes dar testimonio ante Satanás, este se reirá de ti, se burlará de ti, te tratará como un juguete, te pondrá frecuentemente en ridículo, y te volverá loco. En el futuro, pueden sobrevenirte grandes pruebas; pero hoy, si amas a Dios con un corazón sincero e independientemente de cuán grandes sean las pruebas por delante, de lo que te acontezca, puedes mantenerte firme en tu testimonio, puedes satisfacer a Dios y después tu corazón será consolado y no tendrás miedo por muy grandes que sean las pruebas que te encuentres en el futuro. No podéis ver qué pasará en el futuro; solo podéis satisfacer a Dios durante las circunstancias presentes. Sois incapaces de hacer cualquier gran obra y deberíais centraros en satisfacer a Dios experimentando Sus palabras en la vida práctica y dando un testimonio sólido y rotundo que avergüence a Satanás. Aunque tu carne permanece insatisfecha y habrá sufrido, habrás satisfecho a Dios y avergonzado a Satanás. Si siempre practicas de esta forma, Dios abrirá una senda delante de ti. Cuando, un día, venga una gran prueba, otros caerán, pero seguirás siendo capaz de mantenerte firme: debido al precio que has pagado, Dios te protegerá de forma que puedas mantenerte firme y no caer. Si, por lo general, eres capaz de poner en práctica la verdad y satisfacer a Dios con un corazón que lo ama de verdad, Dios te protegerá sin duda durante las pruebas futuras. Aunque eres necio, de una estatura pequeña y un pobre calibre, Dios no te discriminará. Dependerá de que tus intenciones sean correctas. Hoy eres capaz de satisfacer a Dios y por ello estás atento al detalle más pequeño, satisfaces a Dios en todas las cosas, tienes un corazón que lo ama sinceramente, le entregas tu corazón sincero y, aunque existen algunas cosas que no puedes entender, puedes venir ante Él para rectificar tus intenciones y buscar Su voluntad; haces todo lo necesario para satisfacerle. Quizá los hermanos y hermanas te abandonarán, pero tu corazón será satisfactorio para Dios y no codiciarás los placeres de la carne. Si siempre practicas de esta forma, estarás protegido cuando vengan sobre ti las grandes pruebas.

Extracto de ‘Solo amar a Dios es realmente creer en Él’ en “La Palabra manifestada en carne”

¿Qué tipo de pruebas sois ahora capaces de soportar? ¿Os atreveríais a decir que ya poseéis un fundamento? ¿Podéis manteneros firmes al enfrentaros a las pruebas? ¿Podéis salir victoriosos sobre, por ejemplo, pruebas de ambiente, pruebas de estatus o reputación, pruebas conyugales o financieras? ¿Cuántos niveles de pruebas existen? ¿Sobre qué nivel podéis salir victoriosos? Tal vez no temes cuando oyes del arresto de alguien por su fe, y tal vez no temes cuando ves a otra persona arrestada o cruelmente torturada, pero cuando tú mismo eres arrestado, cuando te enfrentas personalmente a este tipo de ambiente, ¿puedes mantenerte firme? ¿No es esta una gran prueba? Por ejemplo, conoces a alguien de humanidad decente con una entusiasta fe en Dios, que ha abandonado su casa y ocupación para cumplir con su deber y ha sufrido mucho. Un día fue arrestado repentinamente y sentenciado a causa de su fe, y más tarde oíste que fue golpeado hasta la muerte. ¿Es esto una prueba para ti? ¿Cómo te sentirías en medio de esa prueba? ¿Cómo la superarías? ¿Buscarías la verdad ante un acontecimiento así? ¿Cómo buscarías la verdad para asegurarte de que puedes mantenerte firme a través de esta prueba, entender las intenciones de Dios y obtener la verdad a través de ella? ¿Has pensado en estas cosas? ¿Es fácil salir victorioso de esta prueba? ¿Cómo puedes superar este tipo de suceso especial que va en contra de las convenciones ordinarias? ¿Cómo puedes asegurarte de no tener ningún tipo de noción sobre la obra de Dios, de no tener quejas sobre Él, para poder pasar sin problemas este tipo de prueba? ¿No es esto algo con lo que deberías estar equipado para la búsqueda de la verdad? (Sí). Entonces, ¿en qué nivel de estatura estáis ahora? ¿Sobre qué nivel de prueba sois capaces de salir victoriosos? ¿Lo tenéis claro en el corazón? Debéis tener claro vuestro nivel de estatura y con qué verdades habéis sido equipados. Debéis saber sobre qué pruebas podéis salir victoriosos y qué pruebas podéis aceptar. Debéis saber qué verdades has de tener y qué verdades buscar para enfrentarte a las pruebas que te hagan una persona que satisfaga a Dios. Debes ser muy consciente de estas cosas. Cuando te enfrentas a algunos asuntos rutinarios con los que la gente se topa a menudo, que concuerdan relativamente con las nociones e imaginaciones del hombre, puedes salir victorioso de ellos. Pero, si te encuentras con algún acontecimiento que no se ajusta a tus nociones e imaginaciones, entonces ¿cómo lo superas? ¿Cómo debes equiparte con la verdad para este suceso, y con qué tipo de verdades debes equiparte para sobrellevarlo sin problemas? ¿No es esto algo que se debe buscar? ¿Cuáles son algunas de las pruebas comunes que experimentáis? Las más comunes son la posición, la reputación y las relaciones con el sexo opuesto. Respecto a estas pruebas que se experimentan habitualmente, con vuestra estatura actual, ¿a través de cuál de ellas podéis dominaros y ser capaces de realizar bien vuestro deber, sin hacer nada que viole la verdad ni cause perturbación y alteraciones, sin hacer nada que se oponga o desobedezca a Dios, o que lastime Su corazón? Una parte de esto es que debes ser introspectivo y examinarte con frecuencia a ti mismo y ver si hay algo dentro de tus acciones que se opone a Dios, si eres considerado con la voluntad de Dios, y poner en práctica la verdad. Este es el aspecto de la introspección y el examen. Además, debes buscar a menudo la verdad y ver si tus acciones concuerdan con ella y con las intenciones y los requisitos de Dios. Este es el aspecto activo. Debes lograr ambos aspectos, la entrada en ambos, tanto el activo como el pasivo. De esta manera, una persona puede cumplir bien con su deber.

Extracto de ‘Entrega tu verdadero corazón a Dios y podrás obtener la verdad’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

Durante la obra de la provisión y sustento de Dios continuos para el hombre, Él le comunica a este Su voluntad y todos Sus requisitos, y le muestra Sus hechos, Su carácter, y lo que Él tiene y es. El objetivo es equipar al hombre con una estatura, y permitirle obtener diversas verdades suyas mientras este le sigue, verdades que son las armas que Él proporciona para luchar contra Satanás. Equipado así, el hombre debe afrontar las pruebas de Dios. Él tiene muchos medios y vías para ponerle a prueba, pero cada uno de ellos requiere la “cooperación” del enemigo de Dios: Satanás. Es decir, habiéndole dado las armas con las que luchar contra Satanás, Dios le entrega el hombre a este y le permite “probar” su estatura. Si el hombre puede romper las formaciones de batalla de Satanás, escapar de su cerco y seguir viviendo, habrá superado la prueba. Pero si es incapaz de hacerlo, y se somete a Satanás, no lo habrá conseguido. Cualquiera que sea el aspecto del hombre que Dios examine, el criterio de Su examen consiste en ver si se mantiene o no firme en su testimonio cuando Satanás le ataque, o si abandona o no a Dios, rindiéndose y sometiéndose a él cuando este lo tiene atrapado. Puede decirse que, que el hombre pueda ser o no salvado, depende de que él pueda superar y derrotar a Satanás; y que él pueda ganar o no la libertad, depende de que sea capaz de levantar, por sí mismo, las armas que Dios le ha dado para superar la esclavitud de Satanás, haciendo que este abandone por completo la esperanza y lo deje en paz. Si Satanás pierde la esperanza y renuncia a alguien, quiere decir que nunca más intentará quitarle esa persona a Dios, nunca más la acusará ni interferirá en ella, no la torturará ni atacará más gratuitamente; Dios sólo ganará verdaderamente a alguien así. Este es todo el proceso por el cual Dios gana a las personas.

Extracto de ‘La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo II’ en “La Palabra manifestada en carne”

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