9. Principios de la práctica de las devociones diarias

(1) Cuando se revela el propio carácter corrupto, hay que hacer devociones. Es preciso hacer introspección para conocerse a uno mismo según las palabras de Dios, y afrontar la manifestación del propio carácter corrupto.

(2) La introspección devocional exige aceptar el escrutinio de Dios. Solo así es posible abrir el corazón de par en par a Dios y, de ese modo, recibir el esclarecimiento del Espíritu Santo y aprender de los propios errores.

(3) Es preciso reflexionar, a la luz de las palabras de Dios, sobre si la senda que se sigue es la correcta, sobre si se está cumpliendo satisfactoriamente con el deber y sobre cuántas motivaciones e intenciones propias alteran su desempeño.

(4) Se deben examinar y analizar los propios errores y transgresiones en el cumplimiento del deber, así como los progresos y logros. Esa es la única práctica que genera progresos en la vida.

Las palabras relevantes de Dios:

La fe en Dios requiere de una vida espiritual normal, que es la base para experimentar las palabras de Dios y entrar en la realidad. ¿Equivale a una “vida espiritual normal” toda vuestra práctica actual de oraciones, acercarse a Dios, cantar himnos, alabanzas, meditación, y de reflexionar sobre las palabras de Dios? Ninguno de vosotros parece saberlo. Una vida espiritual normal no se limita a prácticas como orar, cantar himnos, participar en la vida de la iglesia y comer y beber de las palabras de Dios. Más bien, implica vivir una nueva y dinámica vida espiritual. Lo que importa no es cómo se practica, sino qué fruto da la práctica. La mayoría de la gente cree que una vida espiritual normal implica necesariamente orar, cantar himnos, comer y beber de las palabras de Dios o reflexionar sobre ellas, sin que importe que tales prácticas tengan algún efecto o conduzcan a un verdadero entendimiento. Estas personas se centran en seguir procedimientos superficiales sin preocuparse por los resultados; viven en los rituales religiosos, no dentro de la iglesia, y ni mucho menos son personas del reino. Al orar, cantar himnos, y comer y beber de las palabras de Dios solo siguen reglas, lo hacen por obligación y para estar al día con las tendencias, no por voluntad propia ni de corazón. Por mucho que estas personas oren o canten, sus esfuerzos no darán ningún fruto, ya que solo practican las reglas y los rituales de la religión, no las palabras de Dios. Se centran solo en darle importancia a cómo practican, y tratan las palabras de Dios como reglas a seguir. Estas personas no están poniendo en práctica las palabras de Dios, solo están satisfaciendo la carne y actuando para que otras personas las vean. Todas estas reglas y rituales religiosos tienen un origen humano; no provienen de Dios. Dios no sigue reglas ni está sujeto a ninguna ley. En su lugar, Él hace cosas nuevas cada día, y así logra una obra práctica. Lo mismo sucede con la gente de la Iglesia de las Tres Autonomías, que se limitan a prácticas como asistir a diario a los servicios matutinos, ofrecer oraciones por la tarde y oraciones de gratitud antes de las comidas, y a dar gracias por todo; hagan lo que hagan y por mucho tiempo que lo hagan, no tendrán la obra del Espíritu Santo. Cuando las personas viven entre reglas y anclan su corazón a métodos de práctica, el Espíritu Santo no puede obrar, ya que su corazón está ocupado por reglas y nociones humanas. Por lo tanto, Dios es incapaz de intervenir y obrar en ellas, y solo pueden seguir viviendo bajo el control de las leyes. Tales personas nunca podrán recibir el elogio de Dios.

Extracto de ‘Acerca de una vida espiritual normal’ en “La Palabra manifestada en carne”

Una vida espiritual normal es una vida vivida ante Dios. Al orar, uno puede aquietar su corazón ante Dios y, a través de la oración, puede buscar el esclarecimiento del Espíritu Santo, conocer las palabras de Dios, y entender Su voluntad. Al comer y beber de Sus palabras, la gente puede obtener una comprensión más clara y completa de la obra actual de Dios. También pueden obtener una nueva senda de práctica, y no se aferrarán a lo viejo; lo que practican tendrá como objetivo lograr el crecimiento en la vida. En cuanto a la oración, no se trata de decir unas pocas palabras bonitas o echarse a llorar ante Dios para mostrar la deuda que tienes con Él. Más bien, su propósito es entrenarse en el uso del espíritu, permitiéndole a uno aquietar su corazón ante Dios, entrenarse para buscar la guía de las palabras de Dios en todos los asuntos, para que el corazón pueda ser atraído cada día a una nueva luz y para que uno no sea pasivo o perezoso y pueda tomar el camino correcto de poner en práctica las palabras de Dios. Hoy en día la mayoría de la gente se centra en los métodos de práctica, pero no lo hacen para buscar la verdad y lograr el crecimiento vital. Aquí es donde se han desviado. También hay algunos que son capaces de recibir nueva luz, pero sus métodos de práctica no cambian. Traen sus viejas nociones religiosas con ellos mientras buscan recibir las palabras actuales de Dios, así que lo que reciben sigue siendo doctrina pintada con nociones religiosas; no están recibiendo la luz actual simplemente. Como resultado, sus prácticas están contaminadas, son las mismas viejas prácticas en un nuevo envase. Por muy bien que practiquen, son hipócritas. Cada día, Dios guía a la gente a hacer cosas nuevas, les exige que obtengan una nueva comprensión y entendimiento, que no sean anticuados y repetitivos. Si has creído en Dios durante muchos años, pero tus métodos de práctica no han cambiado en absoluto, y si todavía sientes fervor y te entretienes con asuntos externos pero no tienes un corazón tranquilo que puedas llevar ante Dios para disfrutar de Sus palabras, entonces no obtendrás nada. Cuando se trata de aceptar la nueva obra de Dios, si no haces planes diferentes, no prácticas de una manera nueva y no buscas nuevos entendimientos, sino que te aferras a lo antiguo y solo recibes cierta luz limitada, al no cambiar la manera en la que practicas, entonces las personas como tú estáis en esta corriente solo de manera nominal. En realidad, son fariseos religiosos ajenos a la corriente del Espíritu Santo.

Extracto de ‘Acerca de una vida espiritual normal’ en “La Palabra manifestada en carne”

Para vivir una vida espiritual normal, uno debe ser capaz de recibir nueva luz diariamente y buscar una comprensión real de las palabras de Dios. Uno debe ver la verdad con claridad, encontrar un camino de práctica en todos los asuntos, descubrir nuevas cuestiones mediante la lectura diaria de las palabras de Dios y darse cuenta de las propias limitaciones para poder tener un corazón que anhele y busque y mueva todo tu ser, para estar tranquilo ante Dios en todo momento, con un profundo temor de quedarte atrás. Una persona con tal corazón de anhelo y búsqueda, dispuesta a alcanzar continuamente la entrada, está en el camino correcto de la vida espiritual. Aquellos que son conmovidos por el Espíritu Santo, que desean hacerlo mejor, que están dispuestos a buscar ser perfeccionados por Dios, que anhelan una comprensión más profunda de Sus palabras, que no buscan lo sobrenatural sino que pagan un precio real, que les importa realmente la voluntad de Dios, que actualmente logran la entrada para que sus experiencias son más genuinas y auténticas, que no buscan palabras y doctrinas vacías o sentir lo sobrenatural, que no adoran a ninguna gran personalidad; estos son los que han entrado en una vida espiritual normal. Todo lo que hacen tiene como objetivo lograr un mayor crecimiento vital y tener un espíritu fresco y vivaz, y siempre son capaces de lograr la entrada de forma activa. Sin darse cuenta, llegan a comprender la verdad y entran en la realidad. Aquellos con una vida espiritual normal encuentran la liberación y la libertad de espíritu cada día, y pueden practicar las palabras de Dios de forma libre para Su satisfacción. Para estas personas, orar no es una formalidad o un procedimiento; cada día, son capaces de seguir el ritmo de la nueva luz. Por ejemplo, las personas se entrenan para aquietar su corazón ante Dios y realmente lo logran y no pueden ser perturbadas por nadie. Ninguna persona, evento o cosa puede limitar su vida espiritual normal. Tal entrenamiento tiene la intención de dar resultados, no de que las personas sigan reglas. Esta práctica no tiene que ver con seguir reglas, sino con promover el crecimiento vital de las personas. Si ves esta práctica solo como reglas a seguir, tu vida nunca cambiará. Puede que estés participando en la misma práctica que los demás, pero mientras que en última instancia ellos son capaces de mantener el ritmo de la obra del Espíritu Santo, tú eres eliminado de la corriente del Espíritu Santo. ¿Acaso no te estás engañando a ti mismo? El propósito de estas palabras es permitir que las personas aquieten su corazón ante Dios, que lo vuelvan hacia Él, para que la obra de Dios no encuentre obstáculos y pueda dar fruto en ellos. Solo así puede la gente conformarse a la voluntad de Dios.

Extracto de ‘Acerca de una vida espiritual normal’ en “La Palabra manifestada en carne”

Acallar el corazón en presencia de Dios es el paso más crucial para entrar en Sus palabras. Es una lección en la que todas las personas tienen la necesidad urgente de entrar en este momento. Las sendas de entrada para acallar el corazón delante de Dios son las siguientes:

1. Retira tu corazón de los asuntos externos. Aquiétate delante de Dios y concentra toda tu atención en orar a Él.

2. Con tu corazón en paz delante de Dios, come, bebe y disfruta de Sus palabras.

3. Medita sobre el amor de Dios y contémplalo, y reflexiona en tu corazón sobre la obra de Dios.

Primero, empieza con el aspecto de la oración. Ora con toda tu atención y en un horario fijo. Independientemente de lo presionado que estés por el tiempo, de cuánto trabajo tengas o de lo que te ocurra, ora cada día de forma habitual y come y bebe las palabras de Dios como de costumbre. Mientras comas y bebas las palabras de Dios, no importa cuál sea tu entorno, sentirás gran placer en tu espíritu y no te molestarán las personas, los acontecimientos o las cosas que te rodean. Cuando contemplas de forma habitual a Dios en tu corazón, lo que ocurre fuera no te puede molestar. Esto es lo que significa poseer estatura. Empieza con la oración: orar en silencio delante de Dios es lo más productivo. Después de ello, come y bebe las palabras de Dios, busca la luz en ellas mediante la reflexión, encuentra la senda de práctica, conoce el propósito que Dios tiene al pronunciar Sus palabras y compréndelas sin desviación. Generalmente, debería ser normal que fueras capaz de acercarte a Dios en tu corazón, que contemplaras Su amor y que reflexionaras sobre Sus palabras, sin ser perturbado por las cosas externas. Cuando tu corazón haya alcanzado cierto grado de paz serás capaz de meditar en silencio, contemplar dentro de ti mismo el amor de Dios y acercarte de verdad a Él, independientemente del entorno en el que estés, hasta que hayas alcanzado, finalmente, el punto en el que la alabanza brote de tu corazón y sea incluso mejor que la oración. Entonces poseerás cierta estatura. Si puedes alcanzar los estados antes descritos, será prueba de que tu corazón está verdaderamente en paz delante de Dios. Esta es la primera lección básica. Solo después de que las personas son capaces de estar en paz delante de Dios, el Espíritu Santo puede tocarlas y las puede esclarecer e iluminar, y solo entonces pueden tener comunión verdadera con Dios y pueden entender Su voluntad y la guía del Espíritu Santo. Entonces, habrán entrado en el camino correcto en su vida espiritual. Cuando su entrenamiento para vivir delante de Dios haya alcanzado cierta profundidad y sean capaces de abandonarse a sí mismos, de despreciarse a sí mismos y de vivir en las palabras de Dios, entonces su corazón estará verdaderamente en paz delante de Dios. Ser capaz de despreciarse a uno mismo, maldecirse y abandonarse es el efecto que consigue la obra de Dios, y las personas no pueden hacerlo por su propia cuenta. Por consiguiente, la práctica de acallar el corazón delante de Dios es una lección en la que las personas deberían entrar de inmediato.

Extracto de ‘Acerca de acallar el corazón delante de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Si queréis tener vuestro corazón realmente en paz ante Él, entonces debéis hacer la obra de cooperación consciente. Es decir, cada uno de vosotros debe dedicar un tiempo para vuestras devociones, un momento en el que apartáis a todas las personas, asuntos u objetos, calmáis vuestro corazón y guardáis silencio ante Dios. Todo el mundo debería tomar notas devocionales, registrar su conocimiento de la palabra de Dios y cómo se les conmueve el espíritu, independientemente de que sea profundo o superficial, todos deben acallar sus corazones ante Dios de manera consciente. Si puedes dedicar una o dos horas cada día a una vida espiritual verdadera, tu vida durante ese día se sentirá enriquecida y tu corazón será brillante y claro. Si vives esta clase de vida espiritual a diario, entonces tu corazón podrá volver a estar más en posesión de Dios, tu espíritu se volverá cada vez más fuerte, tu condición mejorará constantemente, podrás recorrer mejor la senda por la que guía el Espíritu Santo, y Dios te concederá más bendiciones. El propósito de vuestra vida espiritual es obtener conscientemente la presencia del Espíritu Santo. No consiste en observar reglas o celebrar rituales religiosos, sino en actuar verdaderamente en sintonía con Dios y disciplinar realmente vuestro cuerpo. Esto es lo que el hombre debe hacer; así que debéis hacerlo esforzándoos al máximo. Cuanto mejor sea tu cooperación y cuanto más esfuerzo pongas en ello, más podrá tu corazón volver a Dios y mejor podrás aquietarlo ante Él. Llegado cierto punto, Dios ganará por completo tu corazón. Nadie podrá influir en tu corazón ni capturarlo, y pertenecerás completamente a Dios. Si sigues esta senda, entonces la palabra de Dios se te revelará en todo momento y te esclarecerá en todo lo que no entiendas; todo esto puede lograrse mediante tu cooperación. Por esta razón, Dios siempre dice: “A todos los que actúan en sintonía conmigo, Yo los recompensaré el doble”. Debéis ver esta senda con claridad. Si deseáis seguir la senda correcta, debéis hacer todo lo que podáis para satisfacer a Dios. Debéis hacer todo lo posible por alcanzar una vida espiritual. Al principio, es posible que no logres grandes resultados en tu búsqueda, pero no debes permitirte dar marcha atrás ni regodearte en la negatividad: ¡debes seguir trabajando duro! Cuanto más vivas una vida espiritual, más ocupado estará tu corazón por las palabras de Dios, siempre preocupado por estos asuntos, siempre llevando esta carga. Después de eso, revela tu verdad más íntima a Dios a través de tu vida espiritual; dile lo que estás dispuesto a hacer, lo que estás pensando, tu entendimiento y tu opinión acerca de Su palabra. ¡No escondas nada; ni lo más mínimo! Practica comunicarle las palabras de tu corazón a Dios y revelarle tus verdaderos sentimientos. Si está en tu corazón, entonces dilo a toda costa. Cuanto más hables de esa manera, más sentirás la hermosura de Dios, y tu corazón se aferrará más a Él. Cuando esto ocurra, sentirás que Dios es más querido para ti que cualquier otra persona. Pase lo que pase, nunca te apartarás de Su lado. Si practicas esta clase de devoción espiritual a diario y no lo sacas de tu mente, sino que lo consideras algo de gran importancia en tu vida, la palabra de Dios ocupará tu corazón. Esto es lo que significa ser tocado por el Espíritu Santo. Será como si Dios hubiera poseído siempre tu corazón, como si aquello que amas estuviera siempre en tu corazón. Nadie puede quitarte esto. Cuando esto ocurra, Dios vivirá realmente en tu interior y tendrá un lugar en tu corazón.

Extracto de ‘Una vida espiritual normal guía a las personas por el camino correcto’ en “La Palabra manifestada en carne”

Al equiparte para la vida, debes centrarte en comer y beber de las palabras de Dios y saber hablar del conocimiento de Dios, de tus puntos de vista sobre la vida humana y, en especial, de tu conocimiento de la obra realizada por Dios en los últimos días. Puesto que buscas la vida, debes dotarte de estas cosas. Cuando comas y bebas de las palabras de Dios, deberás comparar con ellas la realidad de tu estado. Es decir, cuando descubras tus defectos en el transcurso de tu experiencia real, deberás saber encontrar una senda de práctica y dar la espalda a tus motivaciones y nociones incorrectas. Si siempre te esfuerzas por estas cosas y pones todo tu corazón en lograrlas, tendrás una senda que seguir, no te sentirás vacío y, por tanto, podrás mantener un estado normal. Solo entonces serás una persona que soporta una carga en la vida, que tiene fe. ¿Por qué algunas personas, tras leer las palabras de Dios, no saben ponerlas en práctica? ¿No es porque no comprenden las cosas más cruciales? ¿No es porque no se toman la vida en serio? No comprenden las cosas cruciales ni tienen una senda de práctica porque, cuando leen las palabras de Dios, no saben relacionar su propio estado con ellas ni dominarlo. Algunos dicen: “Leo las palabras de Dios, relaciono mi estado con ellas y sé que soy corrupto y poco apto, pero soy incapaz de satisfacer la voluntad de Dios”. Tan solo has visto la superficie; hay muchas cosas reales que no conoces: cómo dejar de lado el goce carnal y la mojigatería, cómo cambiar, cómo entrar en estos asuntos, cómo mejorar tu aptitud y por qué aspecto comenzar. No entiendes más que algunas cosas superficiales y lo único que sabes es que sí eres muy corrupto. Cuando te reúnes con tus hermanos y hermanas, hablas de lo corrupto que eres y parece que te conoces y soportas una enorme carga en la vida. De hecho, tu carácter corrupto no se ha transformado, lo que demuestra que no has encontrado la senda de práctica.

Extracto de ‘Práctica (7)’ en “La Palabra manifestada en carne”

En tu experiencia práctica, debes saber primero cómo comer y beber las palabras de Dios; a partir de Sus palabras, debes averiguar en qué deberías entrar, cuáles son tus propias deficiencias, buscar la entrada en tu experiencia práctica y tomar la porción de las palabras de Dios que debería ponerse en práctica e intentar hacerlo. Comer y beber las palabras de Dios es un aspecto. Asimismo, la vida de la iglesia debe mantenerse, debes tener una vida espiritual normal, y ser capaz de entregar todos tus estados actuales a Dios. Independientemente de cómo cambie Su obra, tu vida espiritual debería mantenerse normal. Una vida espiritual puede mantener tu entrada normal. Al margen de lo que Dios haga, debes continuar tu vida espiritual sin interrupción y cumplir con tu deber. Esto es lo que las personas deberían hacer. Todo ello es la obra del Espíritu Santo, pero, mientras que para los que tienen una condición normal esto es la perfección, para los que tienen una condición anormal, es una prueba. En la etapa actual de la obra de refinamiento del Espíritu Santo, algunas personas dicen que la obra de Dios es muy extraordinaria y que las personas necesitan absolutamente el refinamiento, porque de otro modo su estatura será demasiado pequeña, y no tendrán forma de alcanzar la voluntad de Dios. Sin embargo, para los que no están en un buen estado, esto se convierte en una excusa para no buscar a Dios, para no asistir a las reuniones ni comer y beber la palabra de Dios. En la obra de Dios, no importa lo que Él haga o qué cambios efectúe, las personas deben mantener una vida espiritual normal básica. Quizás no hayas sido poco estricto en esta etapa actual de tu vida espiritual, pero sigues sin haber ganado mucho y no has recogido mucha cosecha. Bajo esta clase de circunstancias, aún debes seguir las reglas; debes ceñirte a estas normas para no sufrir pérdidas en tu vida, y satisfacer la voluntad de Dios. Si tu vida espiritual es anormal, no puedes entender la obra actual de Dios y siempre sientes que es del todo incompatible con tus propias nociones y, aunque estás dispuesto a seguirlo, te falta el empuje interno. Así que, independientemente de lo que Dios esté haciendo en la actualidad, las personas deben cooperar. Si las personas no colaboran, el Espíritu Santo no puede realizar Su obra, y si las personas no tienen un corazón de cooperación, no pueden apenas ganar la obra del Espíritu Santo. Si quieres tener en ti la obra del Espíritu Santo, y obtener la aprobación de Dios, entonces debes mantener tu devoción original ante Él. Ahora, no es necesario que tengas un entendimiento más profundo, una teoría más elevada, o cosas similares: lo único que se exige es que defiendas la palabra de Dios sobre el fundamento original. Si las personas no colaboran con Dios ni buscan una entrada más profunda, Dios les quitará todas las cosas que una vez tuvieron. En su interior, las personas siempre tienen ansias de comodidad y preferirían disfrutar de lo que tienen a mano. Quieren conseguir las promesas de Dios sin pagar precio alguno. Estos son los pensamientos extravagantes que alberga la humanidad. Ganar la vida sin pagar un precio; pero ¿ha sido algo tan fácil alguna vez? Cuando alguien cree en Dios y busca entrar a la vida y un cambio en su carácter debe pagar un precio y alcanzar un estado en el que siempre siga a Dios sin importar lo que Él haga. Esto es algo que las personas deben hacer. Incluso si se sigue todo esto como una regla, uno debe atenerse a ello y, sin importar lo grandes que sean las pruebas, no se puede abandonar la relación normal con Dios. Se debe poder orar, mantener la vida de la iglesia y nunca dejar a los hermanos y hermanas. Cuando Dios te prueba, debes seguir buscando la verdad. Esto es el requisito mínimo para una vida espiritual. Que las personas deseen siempre buscar y luchar por cooperar con todas sus fuerzas ¿es algo que se puede hacer? Si las personas hacen que este sea su fundamento, podrán lograr discernimiento y entrar a la realidad. Es fácil aceptar la palabra de Dios cuando estás en una condición normal; en estas circunstancias, no resulta difícil practicar la verdad y sientes que la obra de Dios es extraordinaria. Pero si tus condiciones son pobres, no importa qué tan extraordinaria sea la obra de Dios y no importa qué tan bonito hable alguien, harás caso omiso. Cuando la persona está en una condición anormal, Dios no puede obrar en ella y no puede lograr los cambios en su carácter.

Extracto de ‘Debes mantener tu lealtad a Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Algunas personas ponen mucho entusiasmo en su búsqueda, pero no entran en el camino correcto porque son demasiado descuidadas y no prestan atención a las cosas espirituales. No tienen ni idea de cómo experimentar las palabras de Dios y no saben qué son la obra y la presencia del Espíritu Santo. Esas personas son entusiastas pero necias; no buscan la vida. Esto ocurre porque careces del más mínimo conocimiento del Espíritu, no sabes nada del desarrollo de la obra actual del Espíritu Santo e ignoras el estado interno de tu espíritu. ¿Acaso no es una necedad la fe de esas personas? La búsqueda de esas personas acaba en nada. La clave para avanzar en la vida de la fe en Dios radica en saber qué obra lleva a cabo Dios en tu experiencia, en contemplar la hermosura de Dios y en entender Su voluntad, de modo que acates todo lo que Dios dispone y tengas Sus palabras forjadas en tu interior para que se conviertan en tu vida y, por tanto, satisfagas a Dios. Si la tuya es una fe necia, si no prestas atención a las cuestiones espirituales ni a transformar tu carácter de vida, si no te esfuerzas en llegar a la verdad, ¿sabrás captar la voluntad de Dios? Si no entiendes lo que pide Dios, serás incapaz de experimentar y, por consiguiente, no tendrás una senda de práctica. A lo que debes prestar atención al experimentar las palabras de Dios es al efecto que producen en ti, de manera que puedas llegar a conocer a Dios a partir de Sus palabras. Si solamente sabes leer las palabras de Dios, pero no experimentarlas, ¿no demuestras tu ignorancia de las cuestiones espirituales? Actualmente, la mayoría de la gente no sabe experimentar las palabras de Dios, por lo que no conoce Su obra. ¿No es ese un fracaso de su práctica? Si continúan así, ¿en qué momento serán capaces de experimentar las cosas en su rica plenitud y madurar en la vida? ¿Esto no es una simple charla vacía? Muchos de vosotros os centráis en la teoría y no sabéis nada de las cuestiones espirituales, pese a lo cual deseáis que Dios os ponga a realizar grandes servicios y os bendiga. ¡Esto es totalmente disparatado! Así pues, debéis poner fin a este fracaso para que todos podáis entrar en el camino correcto en vuestra vida espiritual, tengáis experiencias reales y entréis de veras en la realidad de las palabras de Dios.

Extracto de ‘Cómo entrar en un estado normal’ en “La Palabra manifestada en carne”

Anterior: 8. Principios de la oración y adoración a Dios

Siguiente: 10. Principios del silencio ante Dios

El fin de todas las cosas se está acercando, ¿quieres saber cómo el Señor recompensará el bien, castigará el mal y determinará el fin de cada uno? Bienvenido a contactarnos para descubrir la respuesta.

Contenido relacionado

Ajustes

  • Texto
  • Temas

Colores lisos

Temas

Fuente

Tamaño de fuente

Interlineado

Interlineado

Ancho de página

Índice

Buscar

  • Buscar en este texto
  • Buscar en este libro

Contacta con nosotros por WhatsApp