22. Principios de búsqueda de la verdad

(1) Es preciso comer y beber a menudo de las palabras de Dios, tener una comunión real con Él, saber buscar la verdad en Sus palabras, ponerla en práctica y entrar en la realidad.

(2) Es preciso someterse a la obra de Dios y aceptar Su juicio, castigo, poda y trato. Asimismo, se necesita capacidad de introspección y autoconocimiento para lograr la transformación del propio carácter corrupto.

(3) Es preciso entablar una relación normal con Dios y llegar a esforzarse sinceramente por Él. Solo así es posible recibir la guía y el perfeccionamiento por medio de la obra del Espíritu Santo.

(4) Es preciso seguir la senda de Pedro, de búsqueda de la verdad e introspección en todas las cuestiones, centrarse en transformar el propio carácter y convertirse en una persona que realmente ame a Dios.

Las palabras relevantes de Dios:

Ya sea que las palabras pronunciadas por Dios sean sencillas o profundas en apariencia, todas ellas son verdades indispensables para el hombre a medida que entra en la vida; son la fuente de aguas vivas que le permiten sobrevivir tanto en el espíritu como en la carne. Proveen lo que el hombre necesita para seguir vivo; los principios y el credo para conducir su vida cotidiana; la senda, la meta y la dirección por la cual debe pasar a fin de recibir la salvación; cada verdad que él debería poseer como un ser creado delante de Dios y toda verdad sobre cómo obedece y adora el hombre a Dios. Son la garantía que asegura la supervivencia del hombre, el pan diario del hombre, y también el apoyo firme que le permite ser fuerte y mantenerse en pie. Son ricas en la realidad-verdad de la humanidad normal tal como la viven los seres humanos creados; ricas en la verdad por la cual los seres humanos se liberan de la corrupción y eluden las trampas de Satanás; ricas en la enseñanza, la exhortación, el aliento y el consuelo incansables que el Creador brinda a la humanidad creada. Son el faro que guía y esclarece a los hombres para que comprendan todo lo que es positivo, la garantía que asegura que los hombres vivirán y tomarán posesión de todo lo que es justo y bueno, el criterio por el que todas las personas, todos los eventos y todos los objetos son medidos, y también la brújula que lleva a los hombres hacia la salvación y la senda de la luz. Solo al experimentar de manera práctica las palabras de Dios al hombre se le puede suministrar la verdad y la vida; solo en esto puede llegar el hombre a entender lo que es la humanidad normal, lo que es una vida con sentido, lo que es un auténtico ser creado, lo que es la verdadera obediencia a Dios; solo en esto el hombre puede llegar a entender cómo debería preocuparse por Dios, cómo cumplir con la obligación de un ser creado y cómo poseer la semejanza de un hombre real; solo en esto el hombre puede llegar a comprender lo que quieren decir fe y adoración genuinas; solo en esto puede llegar a entender el hombre quién es el Soberano de los cielos y la tierra y de todas las cosas; solo en esto puede el hombre llegar a comprender los medios por los cuales Aquel que es el Maestro de toda la creación gobierna, dirige y provee a la creación, y solo en esto puede el hombre llegar a entender y comprender los medios por los cuales Aquel que es el Maestro de toda la creación existe, se manifiesta y obra. Separado de la experiencia real de las palabras de Dios, el hombre no tiene un conocimiento verdadero ni una perspectiva de Sus palabras y de la verdad. Ese hombre es, claramente, un cadáver viviente, un total caparazón, y todo el conocimiento relativo al Creador no tiene nada que ver con él. A los ojos de Dios, tal hombre nunca ha creído en Él ni lo ha seguido nunca, y, por tanto, Dios no lo reconoce como creyente en Él ni como Su seguidor; mucho menos, como un auténtico ser creado.

Extracto de ‘Conocer a Dios es la senda para temer a Dios y apartarse del mal’ en “La Palabra manifestada en carne”

En estos momentos, Dios lleva a cabo la obra del juicio de los últimos días y ha expresado muchas palabras. En la senda de la fe en Dios hemos encontrado muchas cosas relacionadas con la verdad. Si no buscamos la verdad, no hay senda, por lo que debemos tener conocimiento de la verdad y, cuando leamos las palabras de Dios, conjugarlas con la realidad. Todas las palabras de Dios son la verdad y hay que experimentarlas personalmente. Desde que las personas nacen hasta que se hacen adultas, empiezan a trabajar, forman una familia y se asientan profesionalmente, a lo largo de toda su vida no hay nada —las personas, circunstancias y cosas con las que se encuentran y todo lo demás que les sucede— que incida en la verdad, y mucho menos que ellas perciban gracias a la verdad. Por ello, toda persona es ajena a la verdad. Y precisamente porque todos carecemos de la verdad, a partir de hoy debemos buscarla; es imperioso. Si aún no te has dado cuenta de que cuando crees en Dios has de buscar la verdad y de que solo la verdad puede transformarte, perfeccionarte, salvarte y llevarte realmente ante Dios, la verdad no puede interesarte para nada y, por tanto, eres incapaz de buscarla. Algunos dicen: “En mi fe en Dios basta con que no dude en comer y beber de las palabras de Dios, en vivir la vida de iglesia, en cumplir con el deber y en predicar el evangelio; entonces, ¿por qué es preciso también que busque la verdad? Normalmente, nunca peco ni me opongo a Dios ni soy un anticristo. Evito a los inicuos. Solo necesito unas sencillas normas que me guíen y ayuden, eso es todo; no necesito buscar ninguna verdad profunda”. ¿Es esta la forma correcta de ver las cosas? (No). ¿Por qué no? (Porque a la gente solamente la puede salvar Dios una vez que haya recibido la verdad). Actualmente hay quienes tienen una vaga conciencia de lo importante que es la verdad para su salvación, lo cual es bueno. Sin embargo, que esta conciencia se afiance depende de cómo busques la verdad después. Por ejemplo, cuando estás negativo y débil, ¿puedes fortalecerte sin el apoyo y la provisión de la verdad? ¿Puedes superar la debilidad? ¿Eres capaz de darte cuenta de por qué estás negativo y débil? En absoluto. Cuando eres descuidado y superficial en el cumplimiento del deber, ¿puedes corregir este aspecto de tu corrupción sin buscar la verdad? ¿Eres capaz de ser leal a Dios? ¿Puede la gente conocerse a sí misma y abordar su carácter corrupto si no busca la verdad? No. Cuando la gente tiene constantemente nociones sobre Dios y lo compara siempre con sus nociones y fantasías, ¿es posible resolver esas cosas sin la verdad? No. En gran parte de aquello que afrontemos —incluidos los asuntos de la vida cotidiana—, si no tenemos la verdad, no la buscamos ni la entendemos e ignoramos lo que dice Dios de todo aquello y de Su voluntad, ¿cómo nos plantearemos lo que nos ocurra? Los que estén algo mejor pueden tratar de encontrar una solución empleando las palabras, frases y normas que conocen o a través de métodos humanos, pero ¿pueden sustituir estos a la verdad a la hora de resolver sus problemas? Si no buscamos la verdad, puede decirse que en nuestra vida nada tiene principios ni tenemos nosotros una senda de práctica, y ni mucho menos objetivos ni rumbo. En tal caso, todo lo que hacemos se opone y traiciona a Dios. Por consiguiente, ¿Él no aborrece y maldice entonces todo cuanto hacemos? ¿No juzgará y castigará nuestros actos? Por ende, es probable que, antes de comprender realmente la verdad, cada persona afronte algo del juicio, el castigo, la reprensión y la disciplina de Dios, que tienen por objetivo hacer que la gente reciba la verdad.

Extracto de ‘La importancia de buscar la verdad y la senda de búsqueda’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Cuando buscas la vida debes prestar atención a dos cosas básicas: 1) entender la verdad en la palabra de Dios, y 2) entenderte a ti mismo en la palabra de Dios. Estas dos cosas son las más fundamentales. No hay vida ni verdad fuera de la palabra de Dios. Si no buscas la verdad en ella, ¿dónde puedes ir a buscarla? ¿Dónde está la verdad en el mundo? ¿No son todos los libros publicados en el mundo las teorías del diablo Satanás? ¿Dónde hay alguna verdad de la que hablar? Entre las cosas más importantes a la hora de entender la verdad en la palabra de Dios se incluye el entendimiento de Dios en Su palabra, el entendimiento de la vida humana en Su palabra y el entendimiento de todos los aspectos de la verdad en Su palabra. Por ejemplo, el verdadero entendimiento de uno mismo y descubrir el sentido de la existencia del hombre en la palabra de Dios... Toda la verdad está en la palabra de Dios. No puedes entrar en la verdad a no ser que lo hagas a través de la palabra de Dios. El resultado principal que debes alcanzar es saber qué es un entendimiento real de la palabra de Dios. Con él puedes entender después la verdad: esto es lo más fundamental.

Extracto de ‘Solo buscando la verdad puede uno lograr un cambio en el carácter’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

En resumen, tomar la senda de Pedro en la propia fe significa recorrer el sendero de la búsqueda de la verdad, que es también el de conocerse verdaderamente a uno mismo y cambiar el carácter propio. Sólo al transitar por el camino de Pedro una persona estará en la senda de ser perfeccionada por Dios. Debe tener claro exactamente cómo caminar por la senda de Pedro y cómo ponerla en práctica. En primer lugar, uno debe poner a un lado sus propias intenciones, sus búsquedas inadecuadas y hasta su familia y todas las cosas de su propia carne. Tiene que dedicarse de todo corazón, es decir, entregarse por completo a la palabra de Dios, centrarse en comer y beber las palabras de Dios, concentrarse en la búsqueda de la verdad, en la búsqueda de la intención de Dios en Sus palabras e intentar comprender la voluntad de Dios en todo. Este es el método de práctica más fundamental y vital. Es lo que Pedro hizo después de ver a Jesús y sólo practicando de esta manera se logran los mejores resultados. La devoción sincera a las palabras de Dios implica, principalmente, buscar la verdad, buscar las intenciones de Dios en Sus palabras, centrarse en comprender la voluntad de Dios y entender y obtener más verdad a partir de Sus palabras. Cuando leía las palabras de Dios, Pedro no estaba centrado en entender las doctrinas y, menos aún, en obtener conocimiento teológico; más bien, se concentró en comprender la verdad y captar la voluntad de Dios y lograr un entendimiento de Su carácter y Su encanto. Pedro también intentó comprender los diversos estados corruptos del hombre a partir de las palabras de Dios, así como la naturaleza corrupta del hombre y sus verdaderas deficiencias, cumpliendo, así, con todos los aspectos de las exigencias que Dios le hace al hombre para que lo satisfaga. Pedro tuvo muchas prácticas correctas que se ciñeron a las palabras de Dios. Esto estuvo totalmente alineado con la voluntad de Dios y fue la mejor forma en la que una persona podía cooperar al tiempo que experimentaba la obra de Dios. Cuando experimentó los centenares de pruebas provenientes de Dios, Pedro se autoexaminó de un modo estricto contra cada palabra del juicio de Dios hacia el hombre, cada palabra de la revelación de Dios al hombre y cada palabra de Sus exigencias al hombre e intentó desentrañar el significado de esas palabras. Intentó reflexionar sinceramente en cada palabra que Jesús le dijo y memorizarla y tuvo muy buenos resultados. Mediante esta forma de práctica fue capaz de alcanzar un entendimiento de sí mismo a partir de las palabras de Dios, y no sólo llegó a entender los diversos estados corruptos del hombre, sino que también comprendió la esencia, la naturaleza y los diversos tipos de defectos del hombre. Esto es lo que significa verdaderamente entenderse a uno mismo. A partir de las palabras de Dios, Pedro no sólo consiguió comprenderse verdaderamente a sí mismo, sino que, a partir de las cosas expresadas en la palabra de Dios —Su carácter justo, lo que Él tiene y es, Su voluntad para Su obra, Sus exigencias hacia la humanidad—, a partir de ellas llegó a conocer a Dios completamente. Llegó a conocer Su carácter y Su esencia; llegó a conocer y entender lo que Dios tiene y es, así como Su encanto y Sus exigencias para el hombre. Aunque en ese tiempo Dios no habló tanto como lo hace hoy, en Pedro se produjeron resultados en estos aspectos. Fue algo raro y precioso. Pedro experimentó centenares de pruebas, pero no sufrió en vano. No solo llegó a entenderse a sí mismo a partir de las palabras y la obra de Dios, sino que también llegó a conocerlo. Además, se enfocó particularmente en los requisitos de Dios para la humanidad contenidos en Sus palabras. En los aspectos en los que el hombre debe satisfacer a Dios para alinearse con Su voluntad, en esos aspectos Pedro hizo un gran esfuerzo y alcanzó la claridad completa; esto fue extremadamente beneficioso en relación con su propia entrada. Independientemente de aquello de lo que Dios habló, siempre que esas palabras pudieron convertirse en su vida y pertenecieron a la verdad, Pedro fue capaz de grabarlas en su corazón para meditar en ellas con frecuencia y apreciarlas. Después de escuchar las palabras de Jesús, fue capaz de tomárselas en serio, y esto demuestra que estaba especialmente centrado en las palabras de Dios y, al final, alcanzó verdaderamente resultados. Es decir, que fue capaz de poner libremente las palabras de Dios en práctica, de practicar la verdad con fidelidad y de estar en sintonía con la voluntad de Dios, de actuar por completo conforme a la intención de Dios y de renunciar a sus propias opiniones e imaginaciones personales. De esta forma Pedro entró en la realidad de las palabras de Dios. El servicio de Pedro estuvo en armonía con la voluntad de Dios, principalmente porque hizo esto.

Si una persona puede satisfacer a Dios al tiempo que lleva a cabo su deber, si basa sus palabras y sus acciones en principios y puede entrar en todos los aspectos de la realidad-verdad, entonces es una persona perfeccionada por Dios. Puede decirse que la obra y las palabras de Dios han sido completamente eficaces para esta persona, que las palabras de Dios se convirtieron en su vida, que obtuvo la verdad y que pudo vivir según las palabras de Dios. Después de esto, la naturaleza de su carne —es decir, el fundamento mismo de su existencia original— se sacudirá y se derrumbará. Después de que uno tiene las palabras de Dios como su vida, se convierte en una nueva persona. Si las palabras de Dios se vuelven su vida, si la visión de la obra de Dios, Sus requisitos hacia la humanidad, Sus revelaciones a los humanos y los estándares para una vida verdadera que Dios le exige al hombre cumplir se convierten en su vida, si vive conforme a estas palabras y a estas verdades, entonces esta persona es perfeccionada por las palabras de Dios. Tal persona ha renacido y se ha convertido en alguien nuevo a través de Sus palabras. Esta es la senda por la cual Pedro buscó la verdad; fue la senda de ser perfeccionado, perfeccionado por las palabras de Dios y de ganar la vida a partir de ellas. La verdad expresada por Dios se convirtió en su vida, y sólo entonces él pasó a ser una persona que obtuvo la verdad.

Extracto de ‘Cómo caminar por la senda de Pedro’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

En su creencia en Dios, Pedro buscó satisfacerle en todas las cosas y obedecer todo lo que viniera de Él. Sin la más mínima queja, fue capaz de aceptar el castigo y el juicio, así como el refinamiento, la tribulación y la necesidad en su vida, nada de lo cual pudo alterar su amor a Dios. ¿No era este el máximo amor a Dios? ¿No era esto el cumplimiento del deber de una criatura de Dios? Ya sea en el castigo, el juicio o la tribulación, siempre eres capaz de lograr la obediencia hasta la muerte y esto es lo que debe conseguir una criatura de Dios; esta es la pureza del amor a Dios. Si el hombre puede conseguir tanto, es una criatura calificada de Dios y no hay nada que satisfaga más el deseo del Creador. Imagina que eres capaz de obrar para Dios, pero no lo obedeces y eres incapaz de amarlo verdaderamente. De esta forma, no solo no habrás cumplido el deber de una criatura de Dios, sino que Él también te condenará, porque eres alguien que no posee la verdad, incapaz de obedecerlo y desobediente a Dios. Solo te preocupas de obrar para Dios y no de poner en práctica la verdad ni de conocerte a ti mismo. No entiendes ni conoces al Creador y no lo obedeces ni lo amas. Eres una persona que es desobediente a Dios de manera innata, y el Creador no ama a tales personas.

Extracto de ‘El éxito o el fracaso dependen de la senda que el hombre camine’ en “La Palabra manifestada en carne”

Todo lo que Pedro buscaba era conforme al corazón de Dios. Buscó cumplir Su deseo e, independientemente del sufrimiento y la adversidad, siguió dispuesto a cumplir el deseo de Dios. No hay búsqueda mayor para un creyente en Dios. Lo que Pablo buscaba estaba manchado por su propia carne, por sus propias nociones y por sus propios planes y argucias. No era en absoluto una criatura calificada de Dios ni era alguien que buscara cumplir el deseo de Dios. Pedro buscó someterse a las orquestaciones de Dios y, aunque la obra que realizó no fue grande, la motivación subyacente a su búsqueda y la senda por la que caminó fueron correctas; aunque no fue capaz de ganar a muchas personas, sí fue capaz de perseguir el camino de la verdad. Por esto se puede afirmar que él era una criatura calificada de Dios. Hoy, aunque no seas un obrero, debes ser capaz de cumplir con el deber de una criatura de Dios y buscar someterte a todas Sus orquestaciones. Debes ser capaz de obedecer lo que Dios dice y experimentar toda forma de tribulaciones y refinamiento; y aun siendo débil, en tu corazón debes seguir siendo capaz de amar a Dios. Las personas que asumen la responsabilidad de su propia vida están dispuestas a cumplir con el deber de una criatura de Dios y el punto de vista de esas personas respecto a la búsqueda es el correcto. Estas son las personas que Dios necesita. Si has realizado mucha obra y otras personas adquirieron tus enseñanzas, pero tú mismo no has cambiado, ni has dado testimonio alguno ni has tenido una experiencia verdadera, de tal forma que al final de tu vida nada de lo que hayas hecho da testimonio, entonces, ¿eres tú alguien que ha cambiado? ¿Eres alguien que busca la verdad? En ese momento, el Espíritu Santo te usó, pero cuando lo hizo, utilizó la parte de ti que podía ser utilizada para obrar y no usó la parte de ti que no podía ser utilizada. Si buscaras cambiar, entonces serías perfeccionado gradualmente durante el proceso de ser usado. No obstante, el Espíritu Santo no asume la responsabilidad respecto a si al final serás ganado o no; esto depende de tu forma de buscar. Si no hay cambios en tu carácter personal, se debe a que tu punto de vista sobre la búsqueda es erróneo. Si no se te ha otorgado una recompensa, eso es problema tuyo; se debe a que tú mismo no has puesto en práctica la verdad y a que eres incapaz de cumplir el deseo de Dios. Nada es, pues, más importante que tus experiencias personales, ¡y nada es más crítico que tu entrada personal! Algunas personas acabarán diciendo: “He realizado mucha obra para Ti y, aunque tal vez no haya conseguido ningún logro celebrado, de todos modos he sido diligente en mis esfuerzos. ¿No puedes sencillamente dejarme entrar al cielo para comer el fruto de la vida?”. Debes saber qué tipo de personas deseo; los impuros no tienen permitido entrar en el reino, ni mancillar el suelo santo. Aunque puedes haber realizado muchas obras y obrado durante muchos años, si al final sigues siendo deplorablemente inmundo, entonces ¡será intolerable para la ley del Cielo que desees entrar en Mi reino! Desde la fundación del mundo hasta hoy, nunca he ofrecido acceso fácil a Mi reino a cualquiera que se gana mi favor. Esta es una norma celestial ¡y nadie puede quebrantarla! Debes buscar la vida. Hoy, las personas que serán perfeccionadas son del mismo tipo que Pedro; son las que buscan cambios en su carácter y están dispuestas a dar testimonio de Dios y a cumplir con su deber como criaturas de Dios. Solo las personas así serán perfeccionadas. Si solo esperas recompensas y no buscas cambiar tu propio carácter vital, entonces todos tus esfuerzos serán en vano. ¡Y esta verdad es inalterable!

Extracto de ‘El éxito o el fracaso dependen de la senda que el hombre camine’ en “La Palabra manifestada en carne”

La búsqueda de la verdad es un problema y una lección de carácter práctico. No podemos llegar a comprender la verdad ni ponerla en práctica ateniéndonos a nuestra imaginación, ideas, nociones o migajas de conocimiento; no es tan fácil. Se nos exige que paguemos realmente un precio y que en la vida cotidiana intentemos, de hecho, experimentar, buscar, reflexionar, hablar y trabajar en ello; solo entonces, paulatinamente, lograremos entrar un poco y aprenderemos algo sobre las palabras de Dios y la verdad. El día que entiendas qué es la verdad y cuál es su esencia, cuando seas consciente de que las palabras de Dios encarnado son los principios que en realidad han de ponerse en práctica en todo lo que afrontemos y que son los objetivos y el rumbo de nuestra vida, en ese momento comprobarás cuánto sentido tiene todo lo que hace Dios ¡y lo importante y valioso que es Dios encarnado para nosotros! El propósito de todo cuanto dice Dios, cada paso que da en Su obra, cada declaración, cada acto, cada movimiento y la totalidad de Sus ideas, puntos de vista y pensamientos tienen por objetivo traer la salvación al hombre, que la gente se salve. Ninguna de estas cosas está vacía; cada una de ellas es real y concreta. Así pues, tanto si las personas provienen de la Era de la Gracia como si provienen de entre los incrédulos, todas ellas deben dejar de soñar; deben dejar de creer en Dios desde la óptica de sus fantasías y dejar de vivir sumidas en las ideas huecas de su idealismo. La obra real y concreta de Dios nos exige que nosotros, de forma real y concreta, la experimentemos y paguemos un precio; solo entonces la verdad que hemos alcanzado por medio de la experiencia se convierte en la vida que recibimos. Al experimentar la obra de Dios, deberíamos recibir en primer lugar la verdad. Cuando hayas recibido la verdad, Dios tendrá un hueco en tu corazón, que es precisamente lo que Él desea conseguir. Una vez que entiendas la verdad y sepas lo que es, cuando se haya afianzado en tu corazón y realmente la hayas experimentado, entonces, en el fondo, las palabras de Dios se habrán convertido realmente en tu vida. ¿Es real este proceso? Sin duda. Entonces, ¿qué tenemos que hacer durante este proceso? Ante todo, experimentar y entrar en la realidad de las palabras de Dios. Debemos ser conscientes de lo que Él desea hacer en nosotros y de los resultados que desea lograr. Fundamentalmente, Dios desea lograr en nosotros dos resultados: uno, que nos conozcamos a nosotros mismos; y dos, que lo conozcamos a Él.

Extracto de ‘La importancia de buscar la verdad y la senda de búsqueda’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

El hombre no debe creer en Dios, sino que el hombre lo debe amar, buscar y adorar. Si no buscas hoy, entonces llegará el día en el que digas: “¿Por qué no seguí a Dios correctamente en ese entonces? ¿Por qué no lo satisfice apropiadamente? ¿Por qué no busqué cambios en mi carácter de vida? Cómo lamento no haber sido capaz de someterme a Dios en ese momento y no haber buscado el conocimiento de la palabra de Dios. Dios dijo tanto en aquel momento; ¿cómo no busqué? ¡Fui tan estúpido!”. Te odiarás hasta cierto punto. Hoy, no crees las palabras que digo ni les prestas atención; cuando llegue el día en que esta obra se esparza y veas la totalidad de ella, lo lamentarás y, en ese momento, te quedarás boquiabierto. Existen bendiciones, pero no sabes cómo disfrutarlas; y existe la verdad, pero no la buscas. ¿No haces que los demás te menosprecien? En la actualidad, aunque el siguiente paso de la obra de Dios todavía está por comenzar, no hay nada excepcional acerca de las cosas que se te piden y lo que se te pide vivir. Hay tanta obra y tantas verdades; ¿no son dignas de que las conozcas? ¿Son el juicio y el castigo de Dios incapaces de despertar tu espíritu? ¿Son el castigo y el juicio de Dios incapaces de hacer que te odies? ¿Estás contento de vivir bajo la influencia de Satanás, en paz y disfrutando y con un poco de comodidad carnal? ¿No eres la más vil de todas las personas? Nadie es más insensato que los que han contemplado la salvación, pero no buscan ganarla; estas son personas que se atiborran de la carne y disfrutan a Satanás. Esperas que tu fe en Dios no acarree ningún reto o tribulación ni la más mínima dificultad. Siempre buscas aquellas cosas que no tienen valor y no le otorgas ningún valor a la vida, poniendo en cambio tus propios pensamientos extravagantes antes que la verdad. ¡Eres tan despreciable! Vives como un cerdo, ¿qué diferencia hay entre ti y los cerdos y los perros? ¿No son bestias todos los que no buscan la verdad y, en cambio, aman la carne? ¿No son cadáveres vivientes todos esos muertos sin espíritu? ¿Cuántas palabras se han hablado entre vosotros? ¿Se ha hecho solo poco de obra entre vosotros? ¿Cuánto he provisto entre vosotros? ¿Y por qué no lo has obtenido? ¿De qué tienes que quejarte? ¿No será que no has obtenido nada porque estás demasiado enamorado de la carne? ¿Y no es porque tus pensamientos son muy extravagantes? ¿No es porque eres muy estúpido? Si no puedes obtener estas bendiciones, ¿puedes culpar a Dios por no salvarte?

Extracto de ‘Las experiencias de Pedro: su conocimiento del castigo y del juicio’ en “La Palabra manifestada en carne”

El hombre debe buscar vivir una vida que tenga sentido y no debería estar satisfecho con sus circunstancias actuales. Para vivir la imagen de Pedro, debe tener el conocimiento y las experiencias de Pedro. El hombre debe buscar las cosas que son más elevadas y más profundas. Debe buscar un amor más profundo y más puro por Dios, y una vida que tenga valor y sentido. Solo esto es vida; solo entonces el hombre será igual a Pedro. Te debes enfocar en ser proactivo rumbo hacia tu entrada en el lado positivo y no debes permitirte ser sumiso y recaer en aras de la facilidad momentánea, ignorando verdades más profundas, más específicas y más prácticas. Tu amor debe ser práctico y debes encontrar maneras para liberarte de esta vida depravada y despreocupada que no es diferente a la de un animal. Debes vivir una vida que tenga sentido, una vida que tenga valor y no debes engañarte a ti mismo o tratar tu vida como un juguete con el que se juega. Para cualquiera que aspire a amar a Dios, no hay verdades imposibles de conseguir y ninguna justicia por la que no puedan permanecer firmes. ¿Cómo deberías vivir tu vida? ¿Cómo debes amar a Dios y usar ese amor para satisfacer Su deseo? No hay asunto mayor en tu vida. Sobre todo, debes tener este tipo de aspiraciones y perseverancia, y no debes ser como esos invertebrados, esos que son débiles. Debes aprender cómo experimentar una vida que tenga sentido y cómo experimentar verdades significativas, y de esa manera no deberías tratarte a ti mismo a la ligera. Sin que te des cuenta, tu vida te pasará por alto; después de eso, ¿tendrás otra oportunidad para amar a Dios? ¿Puede el hombre amar a Dios una vez haya muerto? Debes tener las mismas aspiraciones y conciencia que Pedro; tu vida debe tener sentido y no debes jugar juegos contigo mismo. Como ser humano y como una persona que busca a Dios, tienes que considerar cuidadosamente cómo tratas tu vida, cómo te ofreces a Dios, cómo debes tener una fe más significativa en Dios y cómo, ya que amas a Dios, lo debes amar de una manera que sea más pura, más hermosa y mejor. No puedes solo estar contento hoy con cómo eres conquistado, sino que también debes considerar el camino que vas a recorrer en el futuro. Debes tener aspiraciones y el valor para ser perfeccionado y no debes estar pensando siempre que no eres capaz. ¿Tiene la verdad favoritos? ¿Puede la verdad oponerse de manera deliberada a las personas? Si buscas la verdad, ¿te puede abrumar? Si permaneces firme por la justicia, ¿te derribará? Si tu aspiración realmente es buscar la vida, ¿puede la vida eludirte? Si no tienes la verdad, no es porque la verdad no te preste atención, sino porque te mantienes alejado de la verdad; si no puedes mantenerte firme por la justicia, no es porque haya algo malo con la justicia, sino porque crees que no coincide con los hechos; si no has obtenido la vida después de buscarla muchos años, no es porque la vida no tenga conciencia de ti, sino porque tú no tienes conciencia de la vida y la has ahuyentado; si vives en la luz y no has sido capaz de obtenerla, no es porque la luz sea incapaz de iluminarte, sino porque no has puesto atención a la existencia de la luz, y por eso la luz se ha apartado de ti en silencio. Si no buscas, entonces solo se puede decir que eres una basura despreciable y que no tienes coraje en la vida y que no tienes el espíritu para resistir las fuerzas de la oscuridad. ¡Eres demasiado débil! No eres capaz de escapar de las fuerzas de Satanás que te asedian y solo estás dispuesto a llevar esta clase de vida segura y protegida y morir en la ignorancia. Lo que debes lograr es tu búsqueda de ser conquistado; este es tu obligación ineludible. Si te conformas con ser conquistado, entonces expulsarás la existencia de la luz. Debes sufrir adversidades por la verdad, debes entregarte a la verdad, debes soportar humillación por la verdad y, para obtener más de la verdad, debes padecer más sufrimiento. Esto es lo que debes hacer. No debes desechar la verdad en beneficio de una vida familiar pacífica y no debes perder la dignidad e integridad de tu vida por el bien de un disfrute momentáneo. Debes buscar todo lo que es hermoso y bueno, y debes buscar un camino en la vida que sea de mayor significado. Si llevas una vida tan vulgar y no buscas ningún objetivo, ¿no estás malgastando tu vida? ¿Qué puedes obtener de una vida así? Debes abandonar todos los placeres de la carne en aras de una verdad y no debes desechar todas las verdades en aras de un pequeño placer. Personas como estas no tienen integridad ni dignidad; ¡su existencia no tiene sentido!

Extracto de ‘Las experiencias de Pedro: su conocimiento del castigo y del juicio’ en “La Palabra manifestada en carne”

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