105. Principios para distinguir entre la búsqueda de la verdad y la creencia confusa

(1) Determinar si alguien se centra en comer y beber de las palabras de Dios y en aceptar el juicio y castigo de Dios, de tal modo que le conduzca al verdadero arrepentimiento y cambio, o si sigue a otros sin rumbo y por tanto deja pasar sus días.

(2) Comprobar si alguien se centra en comprender la verdad, cumplir bien con el deber y vivir la realidad de la verdad, o si se centra en factores externos, en atenerse a las reglas y la acción guiada exclusivamente por las nociones e imaginaciones.

(3) Determinar si alguien se centra en la búsqueda de la verdad en todos los asuntos y en usarla para resolver su corrupción, o si busca consuelo y la satisfacción de la carne y se contenta simplemente con entender la doctrina.

(4) Comprobar si alguien se centra en la búsqueda de la verdad en el cumplimiento del deber, poniéndolo en práctica y actuando de acuerdo con los principios, o si es descuidado y superficial, trata de engañar a Dios y no se arrepiente hasta la muerte.

Las palabras relevantes de Dios:

Aunque muchas personas creen en Dios, pocas entienden qué significa la fe en Él, y qué deben hacer para conformarse a Su voluntad. Esto se debe a que, aunque están familiarizadas con la palabra “Dios” y expresiones como “la obra de Dios”, no le conocen, y menos aún Su obra. No es de extrañar, por tanto, que todos los que no conocen a Dios estén confusos en su creencia. No se toman en serio la creencia en Él, y esto se debe totalmente a que creer en Dios es demasiado desconocido, demasiado extraño para ellos. De esta forma, no están a la altura de las exigencias de Dios. Es decir, si las personas no conocen a Dios ni Su obra, no son aptas para que Él las use, y menos aún pueden satisfacer Su voluntad. “La creencia en Dios” significa creer que hay un Dios; este es el concepto más simple respecto a creer en Él. Aún más, creer que hay un Dios no es lo mismo que creer verdaderamente en Él; más bien es una especie de fe simple con fuertes matices religiosos. La fe verdadera en Dios significa lo siguiente: en base a la creencia de que Dios tiene la soberanía sobre todas las cosas, uno experimenta Sus palabras y Su obra, purga el propio carácter corrupto, satisface la voluntad de Dios, y llega a conocerlo. Sólo un paso de esta clase puede llamarse “fe en Dios”. Sin embargo, las personas consideran a menudo que la creencia en Dios es un asunto simple y frívolo. Las personas que creen en Dios de esta manera han perdido el significado de creer en Él y, aunque pueden seguir creyendo hasta el final, jamás obtendrán Su aprobación, porque marchan por la senda equivocada. Hoy siguen existiendo quienes creen en Dios según letras y doctrinas huecas. No saben que carecen de la esencia de creer en Dios, y no pueden obtener Su aprobación. Aun así, le siguen orando a Dios por bendiciones de seguridad y suficiente gracia. Detengámonos, calmemos nuestros corazones y reflexionemos: ¿Puede ser que creer en Dios sea realmente la cosa más fácil en la tierra? ¿Puede ser que creer en Dios no signifique nada más que recibir mucha gracia de Él? Las personas que creen en Dios sin conocerlo o que creen en Dios y sin embargo se oponen a Él, ¿son realmente capaces de satisfacer la voluntad de Dios?

Extracto de ‘Prefacio’ en “La Palabra manifestada en carne”

Las personas creen en Dios principalmente para buscar la vida. Si crees en Dios, pero no buscas la vida ni vas tras la verdad o el conocimiento de Dios, ¡entonces esto no es creer en Dios! ¿Es realista que sigas buscando entrar en el reino para ser rey? Lograr el verdadero amor por Dios a través de la búsqueda de la vida, sólo esto es la realidad; la búsqueda y la práctica de la verdad son, todas, realidad. Leyendo las palabras de Dios y experimentándolas llegarás a comprender el conocimiento de Dios en medio de la experiencia real. Esto es una búsqueda verdadera.

Extracto de ‘La Era del Reino es la Era de la Palabra’ en “La Palabra manifestada en carne”

Satanás ha corrompido a toda la humanidad y está en la naturaleza del hombre traicionar a Dios. Sin embargo, entre todos los seres humanos corrompidos por Satanás, algunos son capaces de someterse a la obra de Dios y aceptar la verdad; son aquellos que pueden recibir la verdad y alcanzar la transformación de su carácter. También hay quienes no se centran en la búsqueda de la verdad. Se contentan simplemente con comprender las doctrinas; oyen una buena doctrina, la cumplen y, una vez que la comprenden, pueden cumplir con el deber... hasta cierto punto. Estas personas hacen lo que les mandan y tienen una humanidad mediocre. Están dispuestas, en cierta medida, a entregarse, a abandonar la mundanalidad y soportar el sufrimiento. Sin embargo, no son sinceras respecto a la verdad; creen que es suficiente con que no cometan pecados y nunca llegan a entender la esencia de la verdad. Si al final esas personas son capaces de mantenerse firmes, también pueden ser perdonadas, pero no transformar su carácter. Si deseas purificarte de la corrupción y someterte a una transformación de tu carácter vital, debes tener amor por la verdad y la capacidad de aceptarla. ¿Qué significa aceptar la verdad? Aceptar la verdad significa que sean cuales sean el tipo de carácter corrupto que tengas o los venenos del gran dragón rojo presentes en tu naturaleza, lo reconoces cuando lo revelan las palabras de Dios y te sometes a estas palabras; las aceptas incondicionalmente, sin excusas ni vacilación, y llegas a conocerte a partir de lo que Él dice. Esto significa aceptar las palabras de Dios. Diga lo que diga, por mucho que Sus palabras se te claven en el corazón y sean cuales sean las palabras que emplee, puedes aceptarlas siempre que lo que Él diga sea la verdad y reconocerlas siempre que se ajusten a la realidad. Puedes someterte a las palabras de Dios sin importar la profundidad con la que las entiendas, y aceptas y te sometes a la luz revelada por el Espíritu Santo y compartida por tus hermanos y hermanas. Cuando una persona así ha buscado la verdad hasta cierto punto, puede recibirla y alcanzar la transformación de su carácter.

Extracto de ‘Cómo conocer la naturaleza del hombre’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

En resumen, tomar la senda de Pedro en la propia fe significa recorrer el sendero de la búsqueda de la verdad, que es también el de conocerse verdaderamente a uno mismo y cambiar el carácter propio. Sólo al transitar por el camino de Pedro una persona estará en la senda de ser perfeccionada por Dios. Debe tener claro exactamente cómo caminar por la senda de Pedro y cómo ponerla en práctica. En primer lugar, uno debe poner a un lado sus propias intenciones, sus búsquedas inadecuadas y hasta su familia y todas las cosas de su propia carne. Tiene que dedicarse de todo corazón, es decir, entregarse por completo a la palabra de Dios, centrarse en comer y beber las palabras de Dios, concentrarse en la búsqueda de la verdad, en la búsqueda de la intención de Dios en Sus palabras e intentar comprender la voluntad de Dios en todo. Este es el método de práctica más fundamental y vital. Es lo que Pedro hizo después de ver a Jesús y sólo practicando de esta manera se logran los mejores resultados. La devoción sincera a las palabras de Dios implica, principalmente, buscar la verdad, buscar las intenciones de Dios en Sus palabras, centrarse en comprender la voluntad de Dios y entender y obtener más verdad a partir de Sus palabras. Cuando leía las palabras de Dios, Pedro no estaba centrado en entender las doctrinas y, menos aún, en obtener conocimiento teológico; más bien, se concentró en comprender la verdad y captar la voluntad de Dios y lograr un entendimiento de Su carácter y Su encanto. Pedro también intentó comprender los diversos estados corruptos del hombre a partir de las palabras de Dios, así como la naturaleza corrupta del hombre y sus verdaderas deficiencias, cumpliendo, así, con todos los aspectos de las exigencias que Dios le hace al hombre para que lo satisfaga. Pedro tuvo muchas prácticas correctas que se ciñeron a las palabras de Dios. Esto estuvo totalmente alineado con la voluntad de Dios y fue la mejor forma en la que una persona podía cooperar al tiempo que experimentaba la obra de Dios. Cuando experimentó los centenares de pruebas provenientes de Dios, Pedro se autoexaminó de un modo estricto contra cada palabra del juicio de Dios hacia el hombre, cada palabra de la revelación de Dios al hombre y cada palabra de Sus exigencias al hombre e intentó desentrañar el significado de esas palabras. Intentó reflexionar sinceramente en cada palabra que Jesús le dijo y memorizarla y tuvo muy buenos resultados. Mediante esta forma de práctica fue capaz de alcanzar un entendimiento de sí mismo a partir de las palabras de Dios, y no sólo llegó a entender los diversos estados corruptos del hombre, sino que también comprendió la esencia, la naturaleza y los diversos tipos de defectos del hombre. Esto es lo que significa verdaderamente entenderse a uno mismo. A partir de las palabras de Dios, Pedro no sólo consiguió comprenderse verdaderamente a sí mismo, sino que, a partir de las cosas expresadas en la palabra de Dios —Su carácter justo, lo que Él tiene y es, Su voluntad para Su obra, Sus exigencias hacia la humanidad—, a partir de ellas llegó a conocer a Dios completamente. Llegó a conocer Su carácter y Su esencia; llegó a conocer y entender lo que Dios tiene y es, así como Su encanto y Sus exigencias para el hombre. Aunque en ese tiempo Dios no habló tanto como lo hace hoy, en Pedro se produjeron resultados en estos aspectos. Fue algo raro y precioso. Pedro experimentó centenares de pruebas, pero no sufrió en vano. No solo llegó a entenderse a sí mismo a partir de las palabras y la obra de Dios, sino que también llegó a conocerlo. Además, se enfocó particularmente en los requisitos de Dios para la humanidad contenidos en Sus palabras. En los aspectos en los que el hombre debe satisfacer a Dios para alinearse con Su voluntad, en esos aspectos Pedro hizo un gran esfuerzo y alcanzó la claridad completa; esto fue extremadamente beneficioso en relación con su propia entrada. Independientemente de aquello de lo que Dios habló, siempre que esas palabras pudieron convertirse en su vida y pertenecieron a la verdad, Pedro fue capaz de grabarlas en su corazón para meditar en ellas con frecuencia y apreciarlas. Después de escuchar las palabras de Jesús, fue capaz de tomárselas en serio, y esto demuestra que estaba especialmente centrado en las palabras de Dios y, al final, alcanzó verdaderamente resultados. Es decir, que fue capaz de poner libremente las palabras de Dios en práctica, de practicar la verdad con fidelidad y de estar en sintonía con la voluntad de Dios, de actuar por completo conforme a la intención de Dios y de renunciar a sus propias opiniones e imaginaciones personales. De esta forma Pedro entró en la realidad de las palabras de Dios.

Extracto de ‘Cómo caminar por la senda de Pedro’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Cualquier cosa en la vida de Pedro que no satisfacía el deseo de Dios hacía que se sintiera incómodo. Si no colmaba el deseo de Dios se sentía lleno de remordimiento y buscaba una forma adecuada de esforzarse para satisfacer el corazón de Dios. Incluso en los aspectos más pequeños e irrelevantes de su vida, seguía exigiéndose satisfacer el deseo de Dios. No era menos severo cuando se trataba de su viejo carácter, siempre riguroso en sus exigencias a sí mismo para progresar más profundamente en la verdad. […] En su creencia en Dios, Pedro buscó satisfacerle en todas las cosas y obedecer todo lo que viniera de Él. Sin la más mínima queja, fue capaz de aceptar el castigo y el juicio, así como el refinamiento, la tribulación y la necesidad en su vida, nada de lo cual pudo alterar su amor a Dios. ¿No era este el máximo amor a Dios? ¿No era esto el cumplimiento del deber de una criatura de Dios? Ya sea en el castigo, el juicio o la tribulación, siempre eres capaz de lograr la obediencia hasta la muerte y esto es lo que debe conseguir una criatura de Dios; esta es la pureza del amor a Dios. Si el hombre puede conseguir un tanto así, es una criatura calificada de Dios y no hay nada que satisfaga más el deseo del Creador. Imagina que eres capaz de obrar para Dios, pero no le obedeces y eres incapaz de amarle verdaderamente. De esta forma, no sólo no habrás cumplido el deber de una criatura de Dios, sino que Él también te condenará, porque eres alguien que no posee la verdad, que es incapaz de obedecerle y es desobediente a Dios. Sólo te preocupas de obrar para Dios y no de poner en práctica la verdad ni de conocerte a ti mismo. No entiendes ni conoces al Creador y no le obedeces ni le amas. Eres una persona que es desobediente a Dios de manera innata, y el Creador no ama a tales personas.

Extracto de ‘El éxito o el fracaso dependen de la senda que el hombre camine’ en “La Palabra manifestada en carne”

En la actualidad hay muchas personas que creen de una manera confusa. Tenéis demasiada curiosidad, demasiados deseos de bendiciones y muy poca aspiración de buscar la vida. La gente de hoy está llena de entusiasmo en su creencia en Jesús. Si les va a devolver al hogar celestial, ¿cómo no van a creer en Él? Algunas personas son creyentes toda su vida, incluso tras haber tenido fe durante cuarenta o cincuenta años; nunca se cansan de leer la Biblia. Esto se debe a que ellos creen[a] que, mientras tengan fe, irán al cielo. Vosotros sólo habéis seguido a Dios a lo largo de esta senda durante unos pocos años; sin embargo, ya habéis flaqueado, habéis perdido la resistencia, porque vuestro deseo de ganar bendiciones es demasiado fuerte. Recorréis este camino verdadero, dominados por vuestro deseo de obtener bendición y por la curiosidad. No tenéis mucho entendimiento sobre esta etapa de la obra. Gran parte de lo que estoy diciendo hoy no alude a los que creen en Jesús, ni lo estoy diciendo para contraatacar sus nociones. De hecho, estas nociones que se están exponiendo son las que existen entre vosotros, porque no entendéis por qué se ha apartado la Biblia, por qué digo que las obras de Jehová y de Jesús se han quedado viejas. El hecho es que albergáis muchas nociones a las cuales no habéis dado voz, además de muchos puntos de vista guardados en vuestro corazón, y sólo seguís a la multitud. ¿De verdad pensáis que no albergáis muchas nociones? ¡Es sencillamente que no habláis de ellas! La verdad es que sólo seguís a Dios de manera superficial, no vais en absoluto a buscar el camino verdadero, y no habéis venido con la intención de obtener vida. Vuestra actitud es simplemente la de querer ver lo que pasará. Como no habéis dejado muchas de vuestras viejas nociones, nadie de entre vosotros ha sido capaz de ofrecerse por completo. Una vez llegados a este punto, seguís preocupados por vuestro destino, le dais vueltas a la cabeza día y noche, no sois capaces de dejar de hacerlo.

Extracto de ‘Debéis entender la obra, ¡no sigáis confundidos!’ en “La Palabra manifestada en carne”

Algunas personas siguen la corriente y buscan con energía, y están dispuestas a practicar cuando Dios habla, pero cuando Dios no habla, ya no avanzan más. Las personas siguen sin haber entendido la voluntad de Dios en sus corazones y no sienten un amor espontáneo por Él; siguieron a Dios en el pasado porque las obligaron. Ahora, algunas personas están cansadas de la obra de Dios. ¿Acaso no están en peligro? Muchas personas se encuentran en el estado de arreglárselas como pueden. Aunque comen y beben las palabras de Dios, y oran a Él, lo hacen todo a medias y ya no tienen el deseo que una vez tuvieron. La mayoría de las personas no están interesadas en la obra de refinamiento y perfección de Dios y, ciertamente, es como si nunca tuvieran un impulso interno. Cuando las transgresiones las superan no se sienten en deuda con Dios, no tienen la conciencia para sentir remordimientos. No buscan la verdad ni dejan la Iglesia, sino que solo buscan placeres pasajeros. ¡Estas personas son el tipo de personas idiotas más insensatas! ¡Cuando llegue el momento, serán todos echados fuera, y no se salvará ni uno! ¿Piensas que si alguien se ha salvado una vez se salvará siempre? ¡Esta creencia es puro engaño! Todos los que no buscan entrar en la vida serán castigados. La mayoría de las personas no tienen absolutamente ningún interés en entrar en la vida, en las visiones ni en poner en práctica la verdad. No buscan entrar y, sin duda, no persiguen entrar en mayor profundidad. ¿No se están destruyendo a sí mismas? Justo ahora, hay un grupo de personas cuyas condiciones están mejorando constantemente. Cuanto más obra el Espíritu Santo, más confianza obtienen; cuanto más experimentan, más sienten el profundo misterio de la obra de Dios. Cuanto mayor es la profundidad a la que entran, más entienden. Sienten que el amor de Dios es tan grande y se sienten seguros y esclarecidos en su interior. Tienen un entendimiento de la obra de Dios. Estas son las personas en quienes el Espíritu Santo está obrando. Algunas personas dicen: “Aunque no hay nuevas palabras de Dios, debo seguir buscando entrar más profundamente en la verdad, en mi experiencia real debo ser serio en todo y entrar en la realidad de las palabras de Dios”. Esta clase de persona posee la obra del Espíritu Santo. Aunque Dios no muestre Su rostro, se oculte de cada persona, y aunque no pronuncie una palabra, y haya ocasiones en las que las personas experimenten algún refinamiento interno, Dios no ha abandonado por completo a las personas. Si una persona no puede conservar la verdad que debería llevar a cabo, no tendrá la obra del Espíritu Santo. Durante el período de refinamiento, en el que Dios no se muestra a Sí mismo, si no tienes confianza y te encoges de miedo, si no te centras en experimentar Sus palabras, entonces estarás huyendo de la obra de Dios. Después, serás uno de los que son expulsados. Quienes no buscan entrar en la palabra de Dios no pueden mantenerse en absoluto como testigos Suyos. Las personas que son capaces de dar testimonio por Dios y satisfacer Su voluntad dependen por completo de su empuje por buscar las palabras de Dios. La obra que Él lleva a cabo en las personas es, principalmente, permitirles que obtengan la verdad; hacer que busques la vida es para perfeccionarte y todo esto es para hacerte adecuado al uso de Dios. Lo único que buscas ahora es oír misterios, escuchar un poco las palabras de Dios, alegrarte la vista y echar un vistazo a tu alrededor para ver si hay alguna novedad o tendencia, y así satisfacer tu curiosidad. Si este es el propósito en tu corazón, entonces no hay forma de que cumplas las exigencias de Dios. Quienes no buscan la verdad no pueden seguir hasta el final. Ahora mismo, no es que Dios no esté haciendo nada, sino que las personas no están cooperando con Él, porque están cansadas de Su obra. Solo quieren oír hablar Sus palabras que conceden bendiciones y no están dispuestas a escuchar las palabras de Su juicio y castigo. ¿A qué se debe esto? La razón es que el deseo de las personas de obtener bendiciones no se ha cumplido y, por tanto, se han vuelto negativas y débiles. No es que Dios no permita deliberadamente que las personas lo sigan, ni que Él esté repartiendo golpes a la humanidad de manera intencionada. Las personas son negativas y débiles solo porque sus propósitos son inapropiados. Dios es el Dios que da vida al hombre, y Él no puede traer al hombre a la muerte. Las personas provocan su propia negatividad, debilidad, y reincidencia.

Extracto de ‘Debes mantener tu lealtad a Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Si no tienes conocimiento de la obra de Dios, no sabrás cómo cooperar con Él. Si no conoces los principios de la obra de Dios, ni eres consciente de cómo obra Satanás en el hombre, no tendrás senda de práctica. La búsqueda con celo sola no te permitirá alcanzar los resultados que Dios exige. Esa forma de experiencia es parecida a la de Lawrence, que no hace distinción alguna y solo se centra en la experiencia, totalmente inconsciente de cuál es la obra de Satanás, cuál la del Espíritu Santo, en qué estado está el hombre sin la presencia de Dios y a qué clase de personas quiere perfeccionar Dios. Qué principios deberían adoptarse cuando se trata con diferentes tipos de personas, cómo comprender la voluntad de Dios en el presente, cómo conocer el carácter de Dios y a qué personas, circunstancias y era son dirigidas la misericordia de Dios, Su majestad y Su justicia; él no diferencia estas cosas. Si la gente no tiene múltiples visiones como fundamento para sus experiencias, entonces la vida es imposible y la experiencia lo es aún más; pueden seguir sometiéndose a todo y soportándolo como necios. Es muy difícil que las personas así sean hechas perfectas. Puede decirse que si no tienes ninguna de las visiones mencionadas más arriba esto es una prueba amplia de que eres un cretino, de que eres como una columna de sal siempre erigida en Israel. Tales personas son inútiles, ¡no sirven para nada! Algunas personas solo se someten siempre ciegamente, se conocen a sí mismas y usan su propia forma de comportarse cuando tratan con nuevos problemas, o utilizan la “sabiduría” para tratar con asuntos triviales que no son dignos de mención. Estas personas están desprovistas de discernimiento y es como si su naturaleza fuera resignarse a que se metan con ellas y siempre son iguales; nunca cambian. Las personas así son necias que no tienen discernimiento alguno. Nunca intentan adoptar las medidas adecuadas a las circunstancias ni a las distintas personas. La gente así no tiene experiencia. He visto a algunas personas que están atadas por su conocimiento de sí mismas que, cuando se enfrentan a personas poseídas por la obra de espíritus malignos, agachan la cabeza y confiesan sus pecados sin atreverse a levantarse y condenarlas. Y cuando se enfrentan a la obra obvia del Espíritu Santo, tampoco se atreven a obedecer. Creen que los espíritus malignos también están en las manos de Dios, y no tienen el mínimo valor para levantarse y resistirse a ellos. Estas personas avergüenzan a Dios, y son definitivamente incapaces de llevar cargas pesadas por Él. Tales necios no hacen distinción de ningún tipo. Esta forma de experiencia debería, por tanto, ser purgada, ya que es insostenible a los ojos de Dios.

Extracto de ‘Sobre la experiencia’ en “La Palabra manifestada en carne”

Algunas personas ponen mucho entusiasmo en su búsqueda, pero no entran en el camino correcto porque son demasiado descuidadas y no prestan atención a las cosas espirituales. No tienen ni idea de cómo experimentar las palabras de Dios y no saben qué son la obra y la presencia del Espíritu Santo. Esas personas son entusiastas pero necias; no buscan la vida. Esto ocurre porque careces del más mínimo conocimiento del Espíritu, no sabes nada del desarrollo de la obra actual del Espíritu Santo e ignoras el estado interno de tu espíritu. ¿Acaso no es una necedad la fe de esas personas? La búsqueda de esas personas acaba en nada. La clave para madurar en la vida de la fe en Dios radica en saber qué obra lleva a cabo Dios en tu experiencia, en contemplar la hermosura de Dios y en entender Su voluntad, de modo que acates todo lo que Dios dispone y tengas Sus palabras forjadas en tu interior para que se conviertan en tu vida y, por tanto, satisfagas a Dios. Si la tuya es una fe necia, si no prestas atención a las cuestiones espirituales ni a transformar tu carácter de vida, si no te esfuerzas en llegar a la verdad, ¿sabrás captar la voluntad de Dios? Si no entiendes lo que pide Dios, serás incapaz de experimentar y, por consiguiente, no tendrás una senda de práctica. A lo que debes prestar atención al experimentar las palabras de Dios es al efecto que producen en ti, de manera que puedas llegar a conocer a Dios a partir de Sus palabras. Si solamente sabes leer las palabras de Dios, pero no experimentarlas, ¿no demuestras tu ignorancia de las cuestiones espirituales? Actualmente, la mayoría de la gente no sabe experimentar las palabras de Dios, por lo que no conoce Su obra. ¿No es ese un fracaso de su práctica? Si continúan así, ¿en qué momento serán capaces de experimentar las cosas en su rica plenitud y madurar en la vida? ¿Esto no es una simple charla vacía? Muchos de ustedes se centran en la teoría y no saben nada de las cuestiones espirituales, pese a lo cual desean que Dios los ponga a realizar grandes servicios y los bendiga. ¡Esto es totalmente disparatado! Así pues, deben poner fin a este fracaso para que todos puedan entrar en el camino correcto en su vida espiritual, tengan experiencias reales y entren de veras en la realidad de las palabras de Dios.

Extracto de ‘Cómo entrar en un estado normal’ en “La Palabra manifestada en carne”

Todas las cosas que surgen cada día, sean grandes o pequeñas, pueden sacudir tu determinación, ocupar tu corazón o restringir tu capacidad de cumplir con tu deber y tu progreso hacia delante requieren un tratamiento diligente; debe ser examinados con cuidado y se han de buscar la verdad. Todas estas cosas ocurren dentro del ámbito de la experiencia. Algunas personas abandonan cuando les sobreviene la negatividad, y son incapaces de volverse a poner de pie después de cada revés. Todas estas personas son necios que no aman la verdad y no la obtendrán aunque vivan toda una vida de fe. ¿Cómo podrían seguir hasta el final tales necios? Si te pasa lo mismo diez veces pero no ganas nada con ello, entonces eres una persona mediocre e inútil. Las personas astutas y las que tienen verdadero calibre y entienden los asuntos espirituales son buscadoras de la verdad; aunque le pase algo diez veces, en tal vez ocho de esos casos serán capaces de lograr alguna inspiración, aprender alguna lección, lograr algún esclarecimiento y hacer algún progreso. Cuando le acaecen las cosas a un necio diez veces, a uno que no entiende los asuntos espirituales, ni una sola va a beneficiar a su vida, lo va a cambiar o le hará entender su naturaleza; y ese será su fin. Caen cada vez que les ocurre algo, y cada vez que caen necesitan de alguien que los apoye y los persuada. Si no los apoyan o persuaden, no pueden levantarse. Si cada vez que ocurre, hay peligro de que caiga, y cada vez están en peligro de degenerarse, ¿no es este el final para ellos? ¿Existen otras razones para que estas personas inútiles sean salvadas? La salvación de Dios para la humanidad de aquellos que aman la verdad, de la parte de ellos con voluntad y determinación, y de la parte de ellos que es su anhelo por la verdad y justicia en su corazón. La determinación de una persona se refiere a la parte de ellos dentro de su corazón que anhela la justicia, la bondad y la verdad, y que posee conciencia. Dios salva esta parte de la gente, y a través de ella Él cambia su carácter corrupto para que puedan comprender y obtener la verdad, para que su corrupción pueda ser purificada y su carácter de vida pueda transformarse. Si no posees estas cosas en ti, no puedes ser salvado. Si dentro de ti no existe amor por la verdad y si no aspiras a la justicia y a la luz, si cuandoquiera que te encuentres con el mal no tienes la voluntad para desechar las cosas malignas ni la determinación para padecer dificultades; si, además, tu conciencia está adormecida, si tu capacidad de recibir la verdad también lo está, si no tienes sincronía con la verdad y los acontecimientos que surjan, y si no tienes discernimiento en todas las cosas y eres incapaz de manejar o resolver las cosas por tu cuenta, no hay forma de ser salvado. Tal persona no tiene nada por lo que se la pueda recomendar, nada con lo que merezca la pena obrar. Su conciencia está adormecida, su mente confusa, no aman la verdad ni anhelan la justicia en el fondo de su corazón, y no responden por muy clara o transparentemente que hable Dios acerca de la verdad, como si estuvieran muertos. ¿Acaso no han acabado las cosas para ellos? Una persona a la que le quede aliento puede salvarse mediante la respiración artificial, pero si la persona ya ha muerto y su alma ha partido, la respiración artificial será inútil. Si cuando te encuentras un problema te encoges y tratas de evitarlo, eso significa que no has dado testimonio; por tanto, nunca puedes ser salvado, y estás completamente acabado. Cuando tienes un problema, debes tener la cabeza fría y abordarlo correctamente, y necesitas hacer una elección. Debéis aprender a utilizar la verdad para resolver el problema. En momentos normales, ¿de qué sirve que entiendas algunas verdades? No es para llenarte la barriga, y no simplemente para darte algo de que hablar de ellas y nada más, ni están ahí para resolver los problemas de otros. Lo más importante, su utilidad es resolver tus propios problemas, tus propias dificultades, sólo después de solucionar tus propias dificultades podrás hacer lo propio con las de los demás. ¿Por qué se dice que Pedro es un fruto? Porque hay cosas de valor en él, cosas que merece la pena perfeccionar, estaba decidido a buscar la verdad y era de una voluntad firme; tenía razón, estaba dispuesto a sufrir dificultades, amaba la verdad en su corazón y no se dejó ir pasara lo que pasara. Todos estos son puntos fuertes. Si no tienes ninguno de estos puntos fuertes, eso implica problemas. Eres incapaz de experimentar y tener nada, y no puedes resolver las dificultades de otros. Esto se debe a que no sabes cómo entrar, estás confundido cuando te sobrevienen las cosas, te sientes angustiado, lloras, te vuelves negativo, huyes y, hagas lo que hagas, eres incapaz de manejarlas correctamente.

Extracto de ‘Las personas confundidas no pueden ser salvas’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

En lo que respecta a vuestra fe en Dios, además de cumplir adecuadamente con el deber, la clave es entender la verdad, entrar en la realidad de la misma y esforzarse más por entrar en la vida. Cuando te suceda algo, no dejes que pase desapercibido; cuando afrontes un problema, tengas determinados pensamientos o manifiestes determinadas conductas y sientas que algo va mal, pero, pese a ello, no sepas qué está pasando ni cómo practicar en esta cuestión, has de decir lo que piensas y hablarlo con todos; si descubres que algo supone un problema, debes hablar de ello. Cuando lo hables, inconscientemente tendrás cada vez menos preguntas y dudas e irás entendiendo más verdades, con lo que aumentará tu estatura sin que tan siquiera seas consciente de ello. Has de esforzarte más con la verdad y volcarte en ella. Algunos dicen: “Creo en Dios desde hace varios años y he comprendido mucha doctrina. Ya tengo una base. Actualmente, la vida en nuestra iglesia en el extranjero es buena, los hermanos y hermanas se reúnen a hablar de cuestiones sobre la fe en Dios todo el día, así que recibo sustento sin ni siquiera darme cuenta y con eso me basta. No necesito esforzarme para resolver los problemas de mi entrada en la vida ni los de mi rebeldía. Todos los días cumplo con mi horario para orar, comer y beber de las palabras de Dios, cantar himnos y llevar a cabo mi deber. Hago todo el trabajo que debo hacer, ni más ni menos, y, a fin de cuentas, maduro inconscientemente en la vida”. Eso piensa la gente confundida en la fe. La senda de la fe en Dios es la más realista de todas; los que fingen un tono altisonante, pero nunca hacen nada verdadero, no obtendrán nada. ¿Quiénes obtienen algo? Los realistas. Estos son capaces de comprender ciertas claves de su senda de fe en Dios, son pragmáticos y realistas en todo lo que hacen, así como al juzgarlo, al afrontarlo todo sin titubeos y al entrar en cada verdad. No son gente que finja un tono altisonante ni únicamente centrada en hacer cosas. Por el contrario, experimenta de corazón todo lo que le sucede, se vuelca en todo lo que hace, tras lo cual consigue entender cada cosa que le sucede. Cuando discrepa, o en determinados momentos excepcionales, aprende una lección. Esta es una persona con corazón, el tipo de persona que al final recibirá la verdad. Los inconscientes no pueden recibir a la larga la verdad; solo se centran en el esfuerzo físico, en hacer, en lucirse, y tendrán grandes dificultades para recibir la verdad. Reflexiona sobre esto: ¿Qué clase de persona puede entrar en la realidad de la verdad? Las sensatas, las que usan el corazón, las que tienen corazón. En parte, estas personas se centran más en la realidad, en las cosas reales; además, son más pragmáticas, aman las cosas positivas, aman la verdad y aman las cosas reales. Al final, dichas personas podrán entender y recibir la verdad.

Extracto de ‘La entrada en la vida es sumamente importante para la fe en Dios’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Dios está deseando perfeccionaros a cada uno de vosotros. En la actualidad, aunque la mayoría de personas ya ha aceptado la obra de Dios por un largo tiempo, se han limitado a disfrutar al máximo de la gracia de Dios y sólo esperan permitir que Dios les dé un poco de las comodidades de la carne, sin embargo no están deseosos de recibir más y mejores revelaciones. Esto muestra que el corazón del hombre sigue siendo ajeno a esto. Aunque la obra del hombre, su servicio y su corazón de amor hacia Dios tienen menos impurezas, por lo que respecta a la esencia interna y su pensamiento retrógrado, el hombre todavía busca constantemente la paz y el disfrute de la carne y no se preocupa nada por cuáles puedan ser las condiciones y las intenciones de Dios para perfeccionar al hombre. Y así, las vidas de la mayoría son todavía vulgares y decadentes. Sus vidas no han cambiado ni un poco, simplemente no contemplan la fe en Dios como algo de importancia, es como si sólo tuvieran fe en aras de otros, actuando por inercia y sobreviviendo como pueden, a la deriva, en una existencia sin propósito. Pocos son los que buscan entrar en la palabra de Dios en todas las cosas, de ganar más cosas y más ricas, convirtiéndose en los poseedores de mayores riquezas en la casa de Dios actual, y recibiendo más bendiciones de Dios. Si buscas ser perfeccionado por Dios en todas las cosas y eres capaz de recibir lo que Dios ha prometido en la tierra, si buscas ser esclarecido por Dios en todas las cosas y no dejar que los años pasen inadvertidos ociosamente, esta es la senda ideal para que entres activamente. Sólo así serás merecedor y elegible para ser perfeccionado por Dios.

Extracto de ‘Promesas a aquellos que han sido perfeccionados’ en “La Palabra manifestada en carne”

Nota al pie:

a. El texto original no contiene la frase “ellos creen”.

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