70. Principios para recibir personas en una iglesia

(1) Nadie puede ser aceptado en una iglesia sin aportar una promesa de compromiso escrita por el propio solicitante, y sin que su solicitud reciba el consentimiento de los líderes y diáconos de la iglesia.

(2) Una iglesia nunca debe aceptar como nuevo miembro a una persona malvada o astuta, ni a personas cuya apariencia tenga un aspecto intimidatorio, desagradable, y no sean ni dignas ni presentables.

(3) Cuando alguien que haya rechazado previamente la iglesia en favor del mundo desee volver a unirse, no puede ser aceptado hasta que se haya arrepentido sinceramente y haya sido avalado por cierto número de personas.

(4) Aquellos que han sido arrestados y han escrito las "tres declaraciones", pero que son de una humanidad decente y muestran remordimiento, pueden ser readmitidos con el consentimiento de la mayoría de los miembros de una iglesia.

(5) Si alguien que ha sido purgado o expulsado, se ha arrepentido sinceramente y es capaz de seguir ganando las personas predicando el evangelio, solicita el reingreso, entonces puede ser admitido.

Las palabras relevantes de Dios:

Mientras la obra de salvación de Dios se lleva a cabo, todos los que puedan ser salvados serán salvados, en todo lo posible, sin descartar a ninguno de ellos, ya que el propósito de la obra de Dios es salvar al hombre. Todos aquellos que durante el tiempo de la salvación del hombre por parte de Dios no puedan alcanzar un cambio en su carácter, además de todos aquellos que no puedan someterse completamente a Dios, se convertirán en objetos de castigo. Esta etapa de la obra —la obra de las palabras— desbloqueará para las personas todos los caminos y misterios que no entienden para que puedan entender la voluntad y los requisitos de Dios hacia el hombre, para que puedan tener los requisitos previos para poner en práctica las palabras de Dios y lograr cambios en su carácter. Dios solo usa palabras para hacer Su obra y no castiga a las personas por ser un poco rebeldes. Esto es porque ahora es el tiempo de la obra de salvación. Si cualquiera que actúa con rebeldía fuera castigado, entonces nadie tendría la oportunidad de ser salvado; todos serían castigados y caerían en el Hades. El propósito de las palabras que juzgan al hombre es permitirle conocerse y someterse a Dios, no es para castigar por medio de ese juicio. Durante el tiempo de la obra de las palabras, muchas personas expondrán su rebeldía y resistencia, además de su desobediencia hacia el Dios encarnado. Sin embargo, Él no castigará a todas estas personas a consecuencia de ello; en lugar de eso, solo descartará a los que son corruptos hasta la médula y que no pueden ser salvados. Él le dará su carne a Satanás y, en unos pocos casos, pondrá fin a su carne. Los que hayan quedado continuarán siguiendo y experimentando el trato y la poda. Si, mientras siguen, esas personas todavía no son capaces de aceptar ser tratados y podados y se vuelven cada vez más degenerados, entonces habrán perdido su oportunidad de salvación. Todas las personas que se hayan sometido a la conquista de las palabras tendrán una amplia oportunidad de salvación. La salvación de Dios de cada una de estas personas les mostrará Su máxima indulgencia. En otras palabras, se les mostrará la máxima tolerancia. Siempre que las personas regresen de la senda equivocada y siempre que se puedan arrepentir, Dios les dará oportunidades de obtener Su salvación. Cuando los humanos se rebelan contra Dios por primera vez, Él no tiene deseos de hacerles morir, sino que hará todo lo posible por salvarlos. Si alguien realmente no tiene cabida en la salvación, entonces Dios lo descartará. La razón por la cual Dios es lento para castigar a ciertas personas es que quiere salvar a todas las personas que pueden ser salvadas. Él las juzga, ilumina y guía solo con palabras y no usa una vara para hacerlas morir. Emplear palabras para traer salvación a los seres humanos es el propósito y el significado de la etapa final de la obra.

Extracto de ‘Debes dejar de lado las bendiciones del estatus y entender la voluntad de Dios para traer la salvación al hombre’ en “La Palabra manifestada en carne”

En el pasado, algunas personas han sido expulsadas por hacer algunas cosas malas y la iglesia las ha rechazado. Vagan durante años, y después vuelven. Es bueno que no hayan huido por completo; como no lo han hecho, tienen la oportunidad y la esperanza de ser salvadas. Si huyeran y no creyeran, y se volvieran como los incrédulos, estarían completamente acabadas. Si pueden dar un giro, tienen esperanza. Esto es raro y precioso. Independientemente de cómo obre Dios en las personas, de cómo las trate, las aborrezca o las deteste, si llega un momento en el que las personas pueden dar un giro, tendré un consuelo especial; esto significa que las personas siguen teniendo algo de Dios en su corazón, no han perdido por completo la razón humana ni la humanidad, siguen teniendo el propósito de creer en Dios, de reconocerlo y de volver a Él. Independientemente de quién huya, si regresa y esta familia sigue estando en su corazón, seré un poco sentimental y me consolaré algo; sin embargo, los que nunca regresan son deplorables. Si pueden volver y empezar a creer sinceramente en Dios, Mi corazón se llenará especialmente de satisfacción. Fueron capaces de volver, y parece que no Me han olvidado y han revuelto. Tienen ese corazón y esa mente. Me sentiré conmovido en ese momento en el que nos encontremos; cuando te marchaste, eras sin duda negativo y tu situación no era buena, pero ahora has regresado, lo que demuestra que sigues teniendo fe en Dios. Sin embargo, sigue sin saberse si eres capaz de continuar avanzando, ya que las personas cambian con demasiada rapidez. En la Era de la Gracia, Jesús tuvo compasión y misericordia de las personas. Si se perdía una oveja de las cien, dejaba a las noventa y nueve y buscaba a esa. Esta frase no describe una práctica mecánica, no es una regla, pero muestra los propósitos de Dios hacia la humanidad, el propósito urgente de Dios de salvar a la humanidad y Su profundo amor por ella. No es una forma de práctica, sino que es Su carácter y Su mentalidad. Así pues, algunas personas se marchan durante un año o medio año, o tienen muchas debilidades y malentendidos. Después, si se despiertan a la realidad y son capaces de tener entendimiento, de darse la vuelta y volver a la senda correcta, me consolaré especialmente y esto me agradará. Ser capaz de mantenerse en el mundo actual y en la era de los placeres sensuales y el mal, ser capaz de reconocer a Dios y de tomar de nuevo la senda correcta y volver son cosas que realmente consuelan y entusiasman. Si crías niños, independientemente de que sean buenos hijos o no, ¿cómo te sentirías si no te reconocieran y huyeran? ¿No se negaría siempre tu corazón a renunciar a ellos y pensarías siempre: ¿Cuándo volverá mi hijo? Me gustaría verlo. Siempre lo he tenido como mi hijo; lo he criado y amado. Siempre has pensado de esta forma y has anhelado que ese día vuelva. Todo el mundo tiene este talante. Hoy en día, las personas tienen una estatura pequeña, pero un día entenderán, a no ser que no tengan ningún propósito de creer y no lo reconozcan como Dios.

Extracto de ‘Las personas que le hacen constantes exigencias a Dios son las menos razonables’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Los familiares que no comparten tu misma fe (tus hijos, tu marido o tu esposa, tus hermanas o tus padres, etcétera) no deben ser forzados a ir a la iglesia. La casa de Dios no está escasa de miembros y no hay necesidad de maquillar sus cifras con personas que no son de utilidad. No se debe llevar a la iglesia a todos aquellos que no creen de buen grado. Este decreto va dirigido a todas las personas. Debéis verificar, monitorear y haceros recordatorios los unos a los otros respecto a este asunto y nadie puede violarlo. Incluso, cuando los parientes que no comparten la fe entran en la iglesia con reticencia, no se les deben dar libros ni un nuevo nombre; tales personas no son de la casa de Dios y se debe detener su entrada a la iglesia por todos los medios necesarios. Si se ocasionan problemas a la iglesia por la invasión de los demonios, entonces tú mismo serás expulsado o se te pondrán restricciones. En resumen, todo el mundo tiene responsabilidad en este asunto, aunque no debes ser imprudente ni usarla para saldar cuentas personales.

Extracto de ‘Los diez decretos administrativos que el pueblo escogido de Dios debe obedecer en la Era del Reino’ en “La Palabra manifestada en carne”

Fragmentos de sermones y comunicaciones para referencia:

Los principios para aceptar nuevos creyentes en la iglesia son: siempre que crean sinceramente Dios, aunque la posibilidad o la esperanza de que sean salvados sea mínima, deben ser aceptados en la iglesia y no se les debe cerrar la puerta. El estándar para aceptar a las personas en la iglesia no debe ser muy alto porque toda la humanidad ya está profundamente corrompida y sólo unas pocas personas tienen la humanidad que las hace aptas. Si no son hacedoras de maldad ni personas confusas y creen sinceramente que Dios Todopoderoso es Dios encarnado, deben ser aceptadas en la Iglesia. Independientemente de que sean obreras, agricultoras, profesoras, personal científico y tecnológico o funcionarias, debemos tratarlas a todas como iguales sin preferencias. Especialmente, debemos tener extrema paciencia al guiar a delegados, profesores y personal científico y tecnológico para que entren en las palabras de Dios y entiendan todas las verdades. Debido a que estas personas tienen más dificultades para entrar en las palabras de Dios, no podemos tener expectativas demasiado altas ni rigurosas con ellas. Si las amamos verdaderamente, debemos mantenernos en contacto con ellas y ayudarlas con regularidad. Aunque a menudo necesiten más tiempo que las personas corrientes para entrar en las verdades y construir una base en su fe en Dios, cuando realmente han entrado en las verdades todas son talentos de gran valor. Debemos entender que cultivar talento exige que paguemos un precio.

Para aquellos que vayan a ser aceptados en la iglesia, normalmente la aprobación de los líderes y diáconos de la misma es suficiente. En circunstancias especiales es necesaria la aprobación de toda la iglesia. Si alguien no está de acuerdo con la aceptación de un creyente nuevo, debe ser puesto a prueba durante un período de tiempo. Entretanto, su padrino o la persona que le predicara el evangelio debe permanecer en contacto con él constantemente y observarlo atentamente. Si esta persona cree sinceramente en Dios y tiene oportunidad de ser salvada, puede ser aceptada en la iglesia. La obra de aceptar a gente en la iglesia no puede ser demasiado extrema; sólo hay que limitar a los hacedores de maldad y a las personas confundidas. La mayoría de las personas deben ser aceptadas, y solo en casos especiales se debe requerir más discusión y aprobación de la iglesia.

La cuestión de aceptar personas en la iglesia debe llevarse a cabo con cuidado, principalmente para evitar que se unan a nuestra iglesia aquellos hacedores de maldad que quieran aprovecharse de la iglesia, que cometan adulterio a menudo o que sean extremadamente arrogantes. También están aquellos que sólo vienen a socializar o a alborotar, que también debemos impedir que se unan a nuestra iglesia. Puesto que estas personas no aman la verdad, aunque se unan a la iglesia no permanecerán hasta el final. En la iglesia, quienes acaban renunciando son esa clase de personas. Además, también debemos impedir que se infiltren en la iglesia quienes la están espiando. La iglesia debe impedir principalmente que los tres tipos de personas siguientes alternen con nuestras congregaciones: un tipo son aquellas que son tan malas, depravadas y viles que la iglesia no puede aceptarlas en absoluto; otro son los espías que quieren infiltrarse en la iglesia, que esta tampoco puede aceptar en absoluto; la última clase son aquellas personas que no creen en Dios sinceramente. Renunciarán tarde o temprano aunque fueran aceptadas en la iglesia, así que la iglesia no debe aceptarlas.

Extracto de “Una recopilación de los perceptos de la obra de la Iglesia de Dios Todopoderoso”

La casa de Dios tiene ahora una regla: todos los nuevos creyentes deben escribir una solicitud para unirse a la iglesia declarando que lo hacen por su propia voluntad y nunca se arrepentirán de hacerlo, demostrando así que creen realmente en Dios. Después de escribir su solicitud, la casa de Dios usará tu comportamiento para evaluar si se te permite unirte a la iglesia. Si no escribes una solicitud, la casa de Dios no te instará a hacerlo, sino que te tratará como a alguien que aún no se ha decidido. ¿No es esto lo correcto para la casa de Dios? Hacerlo le da a la gente una completa libertad de fe, pone la elección en sus manos y evita cualquier sentido de coacción. Si realmente crees en Dios, entonces una vez que has determinado que Dios se ha hecho carne para llevar a cabo personalmente la salvación del hombre, debes unirte a la iglesia; sólo entonces serás verdaderamente arrebatado ante Dios, y sólo entonces Dios te reconocerá como miembro de Su casa. Si no te unes a la iglesia, a ojos de Dios eres un simple espectador, un incrédulo; puede que seas capaz de hacer un pequeño esfuerzo por la iglesia, pero no serás más que un hacedor de servicio temporal. Es acertado decir que Dios no reconoce a todo aquel que no se ha unido a la iglesia, y estos no creen verdaderamente en Dios.

Extracto de “Sermones y enseñanzas sobre la entrada a la vida”

Algunas personas son arrestadas por el gran dragón rojo debido a su fe en Dios. ¿Muestra esto que han sido revelados y eliminados, o que han sido purificados y hechos perfectos? Aquí no hay una regla de "talla única", ya que depende del tipo de persona que sea. Si son un demonio, alguien que no ama la verdad, entonces se demuestra que han sido revelados y eliminados. Si aman la verdad, entonces su arresto es un juicio. Después de ser arrestados, algunas personas firman las "tres declaraciones" (una declaración de arrepentimiento, una de garantía y otra de separación), y hay quienes dicen que luego son eliminados por Dios, pero la casa de Dios no lo cree así. Si aman la verdad y son de buena humanidad, Dios les seguirá dando una oportunidad; se trata de una única transgresión y siguen siendo bienvenidos en la iglesia. Para aquellos que conducen al gran dragón rojo a arrestar a otros hermanos y hermanas, se ha terminado por completo. Dios no los salvará. Esto no es sólo un problema de que firmen las "tres declaraciones". Le han tendido la mano al gran dragón rojo, han realizado acciones concretas que traicionan a Dios, y eso no es debilidad, sino una traición total. Tales personas están completamente acabadas, y la casa de Dios no las quiere, punto. Para aquellos que firmen las "tres declaraciones" pero no lleven al gran dragón rojo a arrestar a otros hermanos y hermanas, si son de buena humanidad y aman la verdad, entonces esto será considerado como un solo fallo, la casa de Dios les dará otra oportunidad para arrepentirse, y seguirán siendo bienvenidos en la iglesia. Si nunca han buscado la verdad y tienen pobre humanidad, si son malvados, entonces la casa de Dios no los quiere, y su arresto demuestra que han sido revelados y eliminados. Tal práctica concuerda por completo con la voluntad de Dios. Cuando la misma cosa sucede a diferentes personas, se debe hacer una distinción: Se debe tomar una determinación según la naturaleza y esencia de las personas. Cuando le sucede a alguien que busca la verdad, la gente lo ve negativamente pero, de hecho, la voluntad de Dios es benevolente. Él los purifica y los hace perfectos, o bien los prueba y los refina. Cuando le pasa lo mismo a alguien que no ama la verdad, muestra que han sido revelados y eliminados. Algunas personas dicen: "Antes no amaba la verdad, pero cuando me enfrenté a esta revelación y eliminación, me desperté, y me di cuenta de que debo arrepentirme y empezar a buscar la verdad". Esto es aceptable, pero Dios también debe considerar si has cambiado una vez pasado un tiempo. Si realmente te has arrepentido y has cambiado, entonces para ti, haber sido revelado en ese momento no implica eliminación; es la salvación final, y este asunto ha tomado un giro favorable. Así pues, los que comprenden la verdad tienen principios respecto a cómo tratar a los demás, hacen distinciones y no condenan a ciegas ni sacan conclusiones precipitadas. Apresurarse a sacar conclusiones puede a veces retrasar o perjudicar a las buenas personas, pues algunas de ellas no entienden la verdad y a menudo son débiles y requieren de un apoyo afectuoso.

Extracto de “Sermones y enseñanzas sobre la entrada a la vida”

Anteriormente, en la gran purga de la iglesia, muchas personas fueron apartadas, eliminadas. Entre esas personas, algunas sin duda creían de verdad en Dios, mostraron signos de arrepentimiento y siguen persistiendo en su fe. Entonces la iglesia debe darles otra oportunidad y deben ser readmitidas. Las siguientes situaciones han de servir como referencia.

1. En cuanto a las personas purgadas de la iglesia porque no estaban desempeñando su deber o no asistían muy a menudo a las reuniones, si muestran signos de arrepentimiento, la iglesia puede considerar readmitirlas.

2. En cuanto a las personas que creen realmente en Dios, pero que fueron expulsadas en el pasado a causa de alguna transgresión anterior (que no justificara realmente la expulsión), la iglesia puede considerar readmitirlas.

3. En cuanto a las personas purgadas que no buscaron la verdad, cuya fe era confusa, si tienen una humanidad relativamente buena y no son personas malas, y si actualmente muestran signos de arrepentimiento, la iglesia puede considerar readmitirlas.

4. En cuanto a las personas que eran líderes o colaboradores en cualquier nivel, o que difundían el evangelio para la iglesia, si fueron expulsadas de la iglesia a causa de una mala conducta resultante de una humanidad pobre, siempre que muestren signos de arrepentimiento y sigan dedicándose a la iglesia, esta puede considerar readmitirlas. Si una de tales personas vuelve a la iglesia, debe comportarse de manera totalmente adecuada y ya no tiene permitido desempeñarse como líder.

En cuanto a los englobados en las diversas circunstancias anteriores, la iglesia debe enviar a alguien para que obtenga un entendimiento de la situación y la verifique. Si esas personas quieren volver a la iglesia, pueden ser readmitidas si la mayoría de la gente de la iglesia está de acuerdo. Si es una minoría la que está de acuerdo, deben ser rechazadas; este principio no puede quebrantarse en absoluto. Debe existir la certeza de que la expulsión es lo correcto en la mayoría de las circunstancias; las expulsiones irracionales deben ser las menos, y debe considerarse darles otra oportunidad. Si una iglesia de una zona determinada trae de vuelta a la mayoría de las personas que ha expulsado o purgado, eso es un grave error. Cada iglesia debe entender bien los principios y no desviarse a la izquierda ni a la derecha. Debe actuar según las circunstancias reales. Una persona malvada siempre será una persona malvada, pero alguien que comete transgresiones no debe ser tratado como una persona malvada. Existen los que son continuamente licenciosos, los que son disciplinados pero nunca cambian, los que roban las ofrendas y tienen una codicia insaciable, los que son siempre arrogantes, insensatos y frenéticos, los que siempre siembran discordia y buscan conflictos, los que siempre luchan por el poder y no se dedicarán de pleno si no tienen estatus; estos tipos de personas no tienen salvación. Nadie tiene derecho a traerlas de vuelta a la iglesia y quienquiera que lo haga debe ser expulsado también de ella. Los que son traídos a la iglesia no pueden perjudicarla y deben llevarse bien con la mayoría de la gente. Ese es el único tipo de persona adecuada para volver. Sólo las personas beneficiosas para la obra de la iglesia y capaces de obrar difundiendo el evangelio pueden ser bienvenidas de nuevo; las dañinas para la iglesia no deben volver en ningún caso. Esto debe considerarse con cuidado, tanto para que una buena persona no pase desapercibida como para que una malvada no sea traída de vuelta.

Extracto de “Una recopilación de los perceptos de la obra de la Iglesia de Dios Todopoderoso”

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