53. Principios de la rectificación de la arrogancia y el engreimiento

(1) Es necesario aceptar el juicio y castigo de Dios, y poder ver la horrible verdad de la propia corrupción. De esta manera, uno aprende qué tipo de cosas son.

(2) Es necesario aceptar ser podado y tratado, además de juzgado y expuesto, y ser capaz de ver lo vulnerable que uno es. De esta manera, uno conoce su verdadero temple.

(3) Cuando uno ha experimentado muchos fracasos y reveses, y ha visto que su causa fundamental es la arrogancia, se comporta naturalmente mucho mejor, y su actitud se vuelve más moderada.

(4) Es necesario someterse al juicio y castigo de Dios, conocer Su justo carácter y dar lugar a la reverencia por Él. De esta manera, uno puede llegar a comportarse bien.

Las palabras relevantes de Dios:

La arrogancia es la raíz del carácter corrupto del hombre. Cuanto más arrogante es la gente, más propensa es a oponerse a Dios. ¿Hasta dónde llega la gravedad de este problema? Las personas de carácter arrogante no solo consideran a todas las demás inferiores a ellas, sino que lo peor es que incluso son condescendientes con Dios. Aunque algunas personas, por fuera, parezcan creer en Dios y seguirlo, no lo tratan en modo alguno como a Dios. Siempre creen poseer la verdad y tienen buen concepto de sí mismas. Esta es la esencia y la raíz del carácter arrogante, y proviene de Satanás. Por consiguiente, hay que resolver el problema de la arrogancia. Creerse mejor que los demás es un asunto trivial. La cuestión fundamental es que el propio carácter arrogante impide someterse a Dios, a Su gobierno y Sus disposiciones; alguien así siempre se siente inclinado a competir con Dios por el poder sobre los demás. Esta clase de persona no venera a Dios lo más mínimo, por no hablar de que ni lo ama ni se somete a Él. Las personas que son arrogantes y engreídas, especialmente las que son tan arrogantes que han perdido la razón, no pueden someterse a Dios al creer en Él e, incluso, se exaltan y dan testimonio de sí mismas. Estas personas son las que más se resisten a Dios. Si las personas desean llegar al punto en que veneren a Dios, primero deben resolver su carácter arrogante. Cuanto más minuciosamente resuelvas tu carácter arrogante, más veneración tendrás por Dios, y solo entonces podrás someterte a Él y serás capaz de obtener la verdad y conocerle.

Extracto de La comunión de Dios

Después de que Satanás corrompió a los seres humanos, su naturaleza se volvió satánica. Las personas ya no actúan como seres humanos, como personas, sino que han sobrepasado el estatus de humanidad. No desean ser seres humanos; anhelan algo más elevado. ¿Y qué es ese algo más elevado? Desean sobrepasar a Dios, a los cielos y a todo lo demás. ¿A qué se debe que sea así la gente? Después de todo, la naturaleza del hombre es demasiado arrogante. […] Una vez que la naturaleza y la esencia de las personas se vuelven arrogantes, estas son capaces de hacer cosas que desobedecen a Dios y se oponen a Él, cosas que no prestan atención a Sus palabras, cosas que generan nociones acerca de Él, cosas que se rebelan contra Él y cosas que enaltecen a estas personas y dan testimonio de sí mismas. Dices que no eres arrogante, pero supongamos que te entregaran unas cuantas iglesias y te dejaran dirigirlas; supongamos que Yo no te tratara ni nadie de la familia de Dios te podara: tras dirigirlos durante un tiempo, los pondrías a tus pies y harías que te obedecieran. ¿Y por qué habrías de hacer eso? Esto viene determinado por tu naturaleza; no es sino una revelación natural. No necesitas esforzarte mucho para aprender esto ni tienes que lograr expresamente que los demás te enseñen. No es preciso que hagas todo esto a propósito. Este tipo de situación te ocurre de manera natural: haces que la gente se someta a ti, te idolatre, te enaltezca, dé testimonio de ti y te haga caso en todo y no le permites hacer nada que no esté aprobado por ti. Bajo tu liderazgo, dichas circunstancias suceden de forma natural. Y ¿cómo surgen estas circunstancias? Están determinadas por la naturaleza arrogante del hombre. La manifestación de la arrogancia consiste en rebelarse contra Dios y oponerse a Él. Cuando las personas son arrogantes, engreídas y santurronas tienden a establecer sus propios reinos independientes y a hacer las cosas como les place. También arrastran a otras personas a sus manos y a sus brazos. Cuando las personas son capaces de hacer este tipo de cosas, la esencia de su arrogancia es la del arcángel. Cuando su arrogancia y su engreimiento alcanzan un cierto nivel, eso determina que son el arcángel y que harán a un lado a Dios. Si tienes este tipo de carácter arrogante, Dios no tendrá un lugar en tu corazón.

Extracto de ‘La naturaleza arrogante del hombre es la raíz de su oposición a Dios’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Si realmente posees la verdad en ti, la senda por la que transitas será, de forma natural, la senda correcta. Sin la verdad es fácil hacer el mal, y no podrás evitar hacerlo. Por ejemplo, si existiera arrogancia y engreimiento en ti, te resultaría imposible evitar desafiar a Dios; te sentirías impulsado a desafiarlo. No lo haces intencionalmente, sino que esto lo dirige tu naturaleza arrogante y engreída. Tu arrogancia y engreimiento te harían despreciar a Dios y verlo como algo insignificante; causarían que hagas alarde de ti mismo, que te exhibas constantemente y que al final te sentaras en el lugar de Dios y dieras testimonio de ti mismo. Finalmente, considerarías tus propias ideas, pensamientos y nociones como si fueran la verdad a adorar. ¡Ve cuántas cosas malas te lleva a hacer esta naturaleza arrogante y engreída! Para resolver los actos de su maldad, primero deben resolver el problema de su naturaleza. Sin un cambio de carácter, no sería posible obtener una resolución fundamental a este problema. Cuando tienes algún entendimiento de Dios, cuando puedes ver tu propia corrupción y reconocer lo despreciable y desagradable que es la arrogancia y el engreimiento, te sientes indignado, asqueado y angustiado. Serás capaz de hacer conscientemente algunas cosas para satisfacer a Dios y, al hacerlo, te sentirás en paz. Podrás testificar de Dios de forma consciente y, al hacerlo, sentirás satisfacción. Te quitarás la máscara conscientemente, con lo que quedará al descubierto tu perversidad y, al hacerlo, te sentirás bien por dentro y de mejor ánimo. Así pues, el primer paso para buscar un cambio en tu carácter es procurar entender la palabra de Dios y entrar en la verdad. Solo puedes tener discernimiento cuando entiendes la verdad; solo puedes entender por completo las cosas si tienes discernimiento; solo puedes abandonar la carne si comprendes del todo las cosas y, paso a paso, caminarás por el camino correcto de la creencia en Dios. Esto guarda relación con el grado de determinación de la gente al buscar la verdad.

Extracto de ‘Solo buscando la verdad puede uno lograr un cambio en el carácter’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Algunas personas idolatran de manera particular a Pablo: les gusta salir a pronunciar discursos y hacer obra, les gusta reunirse y hablar; les gusta que las personas las escuchen, los adoren y los rodeen. Les gusta tener estatus en el corazón de los demás y aprecian que otros valoren la imagen que muestran. Analicemos su naturaleza a partir de estos comportamientos: ¿Cuál es su naturaleza? Si de verdad se comportan así, entonces basta para mostrar que son arrogantes y engreídos. No adoran a Dios en absoluto; buscan un estatus elevado y desean tener autoridad sobre otros, poseerlos, y tener estatus en sus mentes. Esta es una imagen clásica de Satanás. Los aspectos de su naturaleza que más destacan son la arrogancia y el engreimiento, la negativa a adorar a Dios, y un deseo de ser adorados por los demás. Tales comportamientos pueden darte una visión muy clara de su naturaleza.

Extracto de ‘Cómo conocer la naturaleza del hombre’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Aquellos que sirven como líderes siempre quieren tener mayor ingenio, estar por encima del resto, encontrar nuevos trucos para que Dios pueda ver cuán capaces son en verdad. Sin embargo, no se centran en entender la verdad ni en entrar en la realidad de la palabra de Dios. Siempre quieren destacar; ¿no es esta, acaso, la revelación de una naturaleza arrogante? Algunos incluso dicen: “Haciendo esto estoy seguro de que Dios estará muy contento; a Él le va a encantar. Esta vez voy a dejar que Dios vea, le voy a dar una bonita sorpresa”. Como resultado de esta sorpresa, pierden la obra del Espíritu Santo y Dios los elimina. No te apresures simplemente a hacer lo que te venga a la cabeza. ¿Cómo puede ser correcto que no consideres las consecuencias de tus acciones? Cuando ofendes el carácter de Dios, ofendes Sus decretos administrativos, y luego eres eliminado, no te quedará nada que decir. Independientemente de tu intención, de que lo hagas con deliberación o no, si no entiendes el carácter de Dios o no comprendes Su voluntad, ofenderás con facilidad a Dios y Sus decretos administrativos; esto es algo contra lo que todos deberían estar en guardia. Una vez que ofendes gravemente los decretos administrativos o el carácter de Dios, Él no considerará si lo has hecho adrede o sin querer; es algo que debes ver con claridad. Si no puedes entender esta cuestión, está garantizado que tienes un problema. Cuando las personas sirven a Dios quieren dar grandes pasos, hacer grandes cosas, pronunciar palabras grandilocuentes, realizar una gran obra, publicar libros enormes, celebrar grandes reuniones y ser grandes líderes. Si siempre tienes grandes ambiciones, ofenderás los grandes decretos administrativos de Dios; este tipo de persona morirá rápidamente. Si no eres recto, piadoso o prudente al servir a Dios, tarde o temprano ofenderás Sus decretos administrativos.

Extracto de ‘Sin la verdad es fácil ofender a Dios’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Las personas no pueden cambiar su propio carácter; deben padecer el juicio y castigo, y el sufrimiento y refinamiento de las palabras o ser tratadas, disciplinadas y podadas por Sus palabras. Solo entonces pueden ellos lograr la obediencia y lealtad a Dios y dejar de ser indiferentes hacia Él. Es bajo el refinamiento de las palabras de Dios que el carácter de las personas cambia. Solo a través de la revelación, el juicio, la disciplina y el trato de Sus palabras ya no se atreverán a actuar precipitadamente, sino que se volverán calmados y compuestos. El punto más importante es que puedan someterse a las palabras actuales de Dios, obedecer Su obra, incluso si no está de acuerdo con las nociones humanas, puedan hacer a un lado estas nociones y someterse por su propia voluntad.

Extracto de ‘Aquellos cuyo carácter ha cambiado son aquellos que han entrado a la realidad de las palabras de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Cuando sufrís una pequeña limitación o dificultad es bueno para vosotros; si se os pusiera todo fácil estaríais arruinados y entonces, ¿cómo podríais estar protegidos? Hoy, se os da protección, porque sois castigados juzgados y maldecidos que se os protege. Se os protege, porque habéis sufrido mucho. De no ser así, el hombre habría caído hace mucho en la depravación. Esto no está haciendo las cosas difíciles para vosotros intencionadamente; la naturaleza del hombre es difícil de cambiar, y tiene que ser de esta forma para que el carácter de las personas sea cambiado. Hoy, ni siquiera poseéis la conciencia o la razón que tenía Pablo o ni tenéis su conciencia de sí mismo. Siempre tenéis que estar presionados, y siempre debes ser castigado y juzgado con el fin de despertar tu espíritu. El castigo y el juicio son lo mejor para vuestra vida. Y cuando sea necesario, también debe producirse el castigo de la llegada de los hechos a vosotros; sólo entonces os someteréis del todo. Tus naturalezas son tales que sin castigo y maldición no estaríais dispuestos a inclinar vuestras cabezas ni a someteros. Sin los hechos ante vuestros ojos, no habría efecto. ¡Sois demasiado inferiores e inútiles en personalidad! Sin castigo y juicio, sería difícil que se os conquistara, y sería duro superar vuestra injusticia y desobediencia. Vuestra vieja naturaleza está arraigada muy profundamente. Si se os colocara sobre el trono, no tendríais idea de la altura del cielo y la profundidad de la tierra, y menos aún de adónde os dirigiríais. Ni siquiera sabéis de dónde vinisteis, ¿cómo podríais conocer al Señor de la creación? Sin el oportuno castigo y las maldiciones de hoy, vuestro día habrían llegado hace mucho. Eso es no decir nada de vuestro destino; ¿no corre esto mayor peligro inminente? Sin este castigo y juicio oportunos, quién sabe lo arrogantes y lo depravados que os volveríais. Este castigo y juicio os han traído hasta hoy, y han preservado vuestra existencia. Si se os siguiera “educando” usando estos mismos métodos que los de vuestro “padre”, ¡quién sabe a qué mundo entraríais! No tenéis ninguna capacidad de controlaros y de reflexionar sobre vosotros mismos en absoluto. Para personas como vosotros, si solo seguís y obedecéis sin causar ninguna interferencia o interrupción, Mis objetivos se lograrían. ¿No haríais mejor en aceptar el castigo y el juicio de hoy? ¿Qué otras elecciones tenéis?

Extracto de ‘Práctica (6)’ en “La Palabra manifestada en carne”

Si el conocimiento que las personas tienen de sí mismas es demasiado superficial, les resultará imposible resolver los problemas y su carácter de vida simplemente no cambiará. Es necesario que alguien se conozca en un nivel profundo, lo que significa conocer la propia naturaleza: qué elementos se incluyen en esa naturaleza, cómo se originaron estas cosas y de dónde provinieron. Además, ¿eres realmente capaz de odiar estas cosas? ¿Has visto tu propia alma fea y tu naturaleza malvada? Si eres realmente capaz de ver la verdad sobre ti mismo, entonces comenzarás a aborrecerte. Cuando te aborreces, y luego practicas la palabra de Dios, podrás abandonar la carne y tener la fuerza para cumplir con la verdad sin dificultad. ¿Por qué muchas personas siguen sus preferencias carnales? Porque se consideran bastante buenas, siente que sus acciones son correctas y justificadas, que no tienen fallas e incluso que están completamente en lo correcto. Por lo tanto, son capaces de actuar con la suposición de que la justicia está de su lado. Cuando alguien reconoce cuál es su verdadera naturaleza, cuán fea, despreciable y detestable es, entonces no está demasiado orgulloso de sí mismo ni es tan salvajemente arrogante ni está tan complacido consigo mismo como antes. Tal persona siente: “Debo ser serio y centrado y practicar algunas de las palabras de Dios. Si no, entonces no estaré a la altura del estándar de ser humano, y me avergonzaré de vivir en la presencia de Dios”. Entonces alguien realmente se ve a sí mismo como miserable, como verdaderamente insignificante. En este momento, a alguien se le hará fácil cumplir con la verdad y parecerá ser un poco como debería ser un humano. Sólo cuando las personas realmente se aborrecen pueden abandonar la carne. Si no se desprecian a sí mismas, serán incapaces de abandonar la carne. Odiarse a uno mismo verdaderamente comprende algunas cosas: primero, conocer la propia naturaleza; y segundo, verse a uno mismo como una persona dependiente y mísera, verse extremadamente pequeño e insignificante y ver la propia alma deplorable y sucia. Cuando alguien ve completamente lo que realmente es, y se logra este resultado, entonces realmente adquiere conocimiento de sí mismo y se puede decir que se ha llegado a conocer completamente. Sólo entonces puede alguien mismo odiarse, hasta el punto de maldecirse y sentir verdaderamente que Satanás lo ha corrompido profundamente; tanto que ni siquiera se parece a un ser humano. Entonces un día, cuando aparezca la amenaza de la muerte, esa persona pensará: “Este es el justo castigo de Dios. Dios es, ciertamente, justo; ¡en verdad yo debería morir!”. En este punto, él no albergará quejas y, mucho menos, culpará a Dios, simplemente, sentirá que es tan dependiente y despreciable, tan inmundo y tan corrupto, que debería ser eliminado por Dios, y que un alma así no es apta para vivir en la tierra. En este punto, esta persona no se resistirá a Dios y, mucho menos, lo traicionará. Si alguien no se conoce, y todavía se considera bastante bueno, entonces cuando la muerte llame, esta persona pensará: “Lo he hecho muy bien en mi fe. ¡Qué duro he buscado! He dado tanto, he sufrido tanto, pero finalmente Dios ahora me está pidiendo que muera. No sé dónde está la justicia de Dios. ¿Por qué me está pidiendo que muera? Si hasta una persona como yo tiene que morir, entonces ¿quién se salvará? ¿No llegará a su fin la raza humana?”. En primer lugar, esta persona tiene nociones acerca de Dios. En segundo lugar, esta persona se queja y no muestra ninguna sumisión en absoluto. Esto es igual que Pablo: cuando estaba a punto de morir, no se conocía, y para cuando el castigo de Dios estaba cerca, era demasiado tarde para arrepentirse.

Extracto de ‘Conocerse a uno mismo es principalmente conocer la naturaleza humana’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Dios creó al hombre, insufló vida en él, y también le dio algo de Su inteligencia, Sus capacidades, y lo que Él tiene y es. Después de que Dios diera al hombre todas estas cosas, el hombre fue capaz de hacer algunas cosas de forma independiente y pensar por sí mismo. Si lo que al hombre se le ocurre y hace es bueno a los ojos de Dios, Él lo acepta y no interfiere. Si lo que el hombre hace es correcto, entonces Dios lo dejará tal cual. ¿Qué indica, pues, la frase “y el nombre que Adán le dio a cada criatura viviente es el nombre que llevan ahora”?* Indica que Dios no vio adecuado alterar ninguno de los nombres que se le dieron a las diversas criaturas vivientes. A cualquier nombre que Adán le pusiese a una criatura, Dios decía “Así es”, confirmando el nombre. ¿Expresó Dios alguna opinión sobre el asunto? No, desde luego que no. ¿Qué deducís de esto? Dios le dio inteligencia al hombre y este la usó para hacer cosas. Si lo que el hombre hace es positivo a los ojos de Dios, Él lo confirma, lo reconoce y lo acepta sin juicio ni crítica. Ninguna persona ni espíritu maligno, ni Satanás pueden hacer esto. ¿Veis una revelación del carácter de Dios aquí? ¿Permitiría un ser humano, una persona corrupta, o Satanás que otros hiciesen algo en su nombre, justo delante de sus narices? ¡Por supuesto que no! ¿Lucharían por la posición con esa otra persona o fuerza distinta a ellos? ¡Por supuesto que lo harían! Si quien estaba con Adán en ese momento hubiese sido una persona corrupta o Satanás, habrían repudiado sin duda lo que él estaba haciendo. Para demostrar que tienen su propia capacidad de pensar independientemente y que tienen sus propias percepciones únicas, habrían negado por completo todo lo que Adán hizo: “¿Quieres llamarlo así? Pues bien, yo no lo voy a llamar así, sino de esta otra manera; lo llamaste Juan, pero yo voy a llamarlo José. Tengo que demostrar lo listo que soy”. ¿Qué clase de naturaleza es esta? ¿Acaso no es extremadamente arrogante? ¿Y qué hay de Dios? ¿Tiene ese carácter? ¿Puso Dios alguna objeción extraordinaria a lo que estaba haciendo Adán? ¡La respuesta es inequívocamente no! Del carácter que Dios revela no existe el menor rastro de discusión, arrogancia o santurronería. Eso queda muy claro aquí. Esto puede parecer un aspecto muy menor, pero si no entiendes la esencia de Dios, si tu corazón no intenta descifrar cómo actúa Dios y cuál es Su actitud, entonces no conocerás el carácter de Dios ni verás la expresión y revelación del carácter de Dios.

Extracto de ‘La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo I’ en “La Palabra manifestada en carne”

Debéis saber que sois arrogantes y altivos por naturaleza, y que no estáis dispuestos a someteros a los hechos. Por esta razón, voy a explicároslo poco a poco después de que hayáis reflexionado sobre vosotros mismos. Os exhorto a que obtengáis un mejor entendimiento del contenido de los decretos administrativos y hagáis un esfuerzo por conocer el carácter de Dios. Si no, vais a tener dificultades en mantener vuestros labios sellados, vuestra lengua se moverá con demasiada libertad con palabras altisonantes y, sin daros cuenta, ofenderéis el carácter de Dios y caeréis en las tinieblas, perdiendo la presencia del Espíritu Santo y la luz. Ya que no tenéis principios cuando actuáis, ya que haces y dices lo que no debes, entonces recibirás una retribución apropiada. Debes saber que, aun cuando careces de principios en las palabras y las acciones, Dios posee altos principios en ambas. La razón por la que recibes retribución es porque has ofendido a Dios, no a una persona. Si en tu vida cometes muchas ofensas contra el carácter de Dios, entonces estás destinado a ser un hijo del infierno. Al hombre le puede parecer que sólo has cometido unos pocos actos que están en conflicto con la verdad, y nada más. Pero ¿eres consciente de que, a los ojos de Dios, ya eres alguien para quien no hay más ofrenda por el pecado? Debido a que has infringido los decretos administrativos de Dios más de una vez y, además, no muestras ninguna señal de arrepentimiento, no te queda más remedio que precipitarte en el infierno donde Dios castiga al hombre. Mientras siguen a Dios, un pequeño número de personas ha cometido algunos hechos que infringen los principios, pero, después de ser tratados y guiados, gradualmente descubrieron su propia corrupción y, acto seguido, regresaron al camino correcto de la realidad, y hoy siguen con los pies en la tierra. Tales son las personas que han de permanecer al final.

Extracto de ‘Tres advertencias’ en “La Palabra manifestada en carne”

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