45. Principios de reflexión sobre las transgresiones

(1) Cuando alguien comete una transgresión, que no se abandone a la desesperación, sino que comprenda que la voluntad de Dios es salvar a la gente en la mayor medida posible. El verdadero arrepentimiento es lo que más importa.

(2) Cuando uno descubre una transgresión, debe orar a Dios y, a la luz de Sus palabras, reflexionar y conocer la esencia y el origen de la transgresión, llegando a aborrecerse a sí mismo para lograr arrepentirse.

(3) Es preciso aferrarse a la esencia y el origen de una transgresión y resolverla con la verdad. Se debe dejar que la práctica de la verdad sustituya a la transgresión, no sea que se caiga en viejas costumbres y se ofenda el carácter de Dios.

(4) No se debe sufrir al ser constreñido por las transgresiones pasadas. Mientras busques la verdad, es preciso arrepentirse sinceramente y actuar de acuerdo con los principios en el cumplimiento del deber, seguir siendo apto para ser salvado por Dios.

Las palabras relevantes de Dios:

Durante mucho tiempo, las personas que creen en Dios han estado esperando con sinceridad un destino hermoso, y todos los creyentes en Dios esperan que la buena fortuna les llegue de repente, que antes de que se den cuenta se encontrarán apaciblemente sentados en un lugar u otro del cielo. Pero Yo digo que esas personas, con sus agradables pensamientos, nunca han sabido si están cualificados para recibir tan buena fortuna caída del cielo o siquiera para ocupar un asiento allí. En estos momentos tenéis un buen conocimiento de vosotros mismos, pero seguís esperando escapar de los desastres de los últimos días y de la mano del Todopoderoso cuando castiga a los malvados. Se diría que tener dulces sueños y querer las cosas a su antojo es un rasgo común a todas las personas corrompidas por Satanás, y no una genial ocurrencia de algún individuo solitario. Aun así, sigo deseando poner fin a estos deseos extravagantes vuestros, así como a vuestro afán por obtener bendiciones. Dado que vuestras transgresiones y las realidades de vuestra rebeldía son numerosas y cada vez mayores, ¿cómo pueden encajar estas cosas con vuestros agradables planes para el futuro? Si quieres seguir adelante según te plazca, siguiendo equivocado, sin nada que te refrene, pero a la vez sigues queriendo que tus sueños se hagan realidad, te insto a continuar en tu estupor y a no despertar jamás, porque el tuyo es un sueño vacío, y en la presencia del Dios justo, Él no hará una excepción por ti. Si quieres simplemente que tus sueños se hagan realidad, nunca sueñes, sino que siempre haz frente a la verdad y a los hechos. Esta es la única forma en la que puedes salvarte. ¿Cuáles son, en términos concretos, los pasos de este método?

Primero, examina todas tus transgresiones y analiza cualquier conducta y pensamientos que tengas que no se conformen a la verdad.

Es una cosa que puedes llevar a cabo con facilidad, y creo que todas las personas inteligentes son capaces de hacerlo. Sin embargo, esas que no saben nunca qué se pretende decir por transgresión y verdad son la excepción, porque, en lo fundamental, no son personas inteligentes. Me estoy dirigiendo a personas que Dios ha aprobado, que son sinceras, que no han infringido gravemente los decretos administrativos, y que pueden discernir fácilmente sus propias transgresiones. Aunque es una cosa que os exijo, y que os resulta fácil cumplir, no es la única cosa que os demando. Comoquiera que sea, espero que no os burléis en privado de esta exigencia y, sobre todo, que no lo contempléis con desdén ni lo toméis a la ligera. Debéis tratarlo con seriedad, y no hacer caso omiso.

Segundo, para cada una de tus transgresiones y desobediencias debes buscar una verdad correspondiente y usar entonces estas verdades para resolver estos temas. Después de esto, sustituye tus actos transgresores, tus pensamientos y tus actos desobedientes por la práctica de la verdad.

Tercero, debes ser una persona sincera en vez de alguien siempre y constantemente listo y astuto. (Aquí os pido de nuevo que seáis personas sinceras).

Si puedes lograr estas tres cosas, eres uno de los afortunados, eres una persona cuyos sueños se hacen realidad y que recibe buena fortuna. Quizás tratéis seriamente estas tres exigencias poco atrayentes, o tal vez las trataréis de un modo irresponsable. Comoquiera que sea, Mi propósito consiste en cumplir vuestros sueños y en poner en práctica vuestros ideales, y no en burlarme de vosotros ni haceros pasar por estúpidos.

Extracto de ‘Las transgresiones conducirán al hombre al infierno’ en “La Palabra manifestada en carne”

Algunas personas que han cometido una pequeña transgresión se preguntan: “¿Me ha desenmascarado y eliminado Dios? ¿Me abatirá?”. Esta vez Dios no ha venido a obrar para abatir a las personas, sino para salvarlas en la mayor medida posible. ¿Quién está totalmente libre del error? Si todos fueran abatidos, entonces ¿cómo podría ser “salvación”? Algunas transgresiones se cometen a propósito, mientras que otras se hacen de forma involuntaria. Si puedes cambiar después de reconocer las transgresiones que cometes de manera involuntaria; ¿te abatiría Dios antes de que cambiaras? ¿Así salva Dios a las personas? ¡No es así cómo obra Dios! Independientemente de que transgredas sin querer o guiado por una naturaleza rebelde, debes recordar que, después de haber cometido la transgresión, debes darte prisa, despertar a la realidad y seguir adelante, no importa qué situación surja, debes continuar avanzando. La obra que está haciendo Dios es la de la salvación, y Él no abate de manera casual a aquellos a los que quiere salvar. Independientemente del grado en que seas capaz de transformarte, aunque Dios finalmente te abatiera, sería ciertamente justo que lo hiciera y te lo haría entender a su debido tiempo. Por ahora os debéis preocupar de esforzaros por la verdad, de centraros en la entrada en la vida y de tratar de cumplir adecuadamente con el deber. ¡En esto no hay equivocación! En última instancia, independientemente de cómo te trate Dios, siempre es justo; no deberías poner esto en duda ni preocuparte. Aunque no puedas entender la justicia de Dios en este momento llegará un día en que quedarás convencido. Ciertamente Dios no es como un oficial del gobierno ni como el rey de los diablos. Si consideráis detenidamente este asunto, llegaréis a la conclusión de que la obra de Dios consiste en salvar a las personas y transformar su carácter. Como Su obra es la obra de transformación del carácter de las personas, si estas no revelan su corrupción, no se puede hacer nada y no se conseguirá nada. Si después de que hayas revelado tu corrupción no te arrepientes en lo más mínimo y sigues actuando de la misma manera, ofenderás el carácter de Dios. Él infligirá diferentes grados de retribución sobre el hombre y este pagará el precio por sus transgresiones. De vez en cuando te vuelves inconscientemente disoluto y Dios te lo señala, te poda y trata contigo. Si cambias para bien, Dios no te pedirá cuentas. Este es el proceso normal de la transformación del carácter; la verdadera importancia de la obra de salvación es evidente en este proceso. ¡Ésta es la clave!

Extracto de ‘La voluntad de Dios es salvar a las personas en la mayor medida posible’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Mientras ahora tengáis alguna esperanza, independientemente de que Dios recuerde o no las cosas del pasado, ¿qué mentalidad deberíais mantener? “Debo buscar un cambio en mi carácter, procurar entender a Dios, que Satanás no me engañe de nuevo y no hacer nada que deshonre el nombre de Dios”. ¿Qué ámbitos fundamentales determinan si alguien puede o no ser salvado y si tiene o no alguna esperanza? El quid de la cuestión, después de haber oído un sermón, es que puedas o no entender la verdad, que puedas o no ponerla en práctica y que puedas o no cambiar. Estos son los ámbitos fundamentales. Si solo sientes remordimientos, si solo si solo sigues actuando con dependencia en tus actitudes satánicas cuando es hora de que actúes, pensando de la misma forma antigua, y si no tienes entendimiento en absoluto sobre este asunto y, en su lugar, empeoras cada vez más, no tendrás remedio y se te debería dar por perdido. Cuanto más entiendas a Dios, y cuanto más te entiendas a ti mismo y más comprendas tu propia naturaleza, más capaz serás de dominarte. Cuando hayas recapitulado tu experiencia, nunca más fracasarás en este aspecto. En realidad, todo el mundo tiene defectos, pero, sencillamente no se les ha hecho responsable. Todos las tienen; las de algunos son pequeñas, las de otros son grandes; algunos hablan con claridad, y otros ocultan cosas. Algunas personas hacen cosas de las que otros están al tanto y otras actúan sin que los demás lo sepan. Hay manchas en todos y todos manifiestan ciertas actitudes corruptas, como la arrogancia o el engreimiento, cometen algunas transgresiones o equivocaciones en su trabajo, o manifiestan alguna pequeña rebeldía. Todas estas cosas son perdonables, porque son cosas que ninguna persona corrupta puede evitar. Pero deberían eludirse una vez que se ha entendido la verdad, y ya no será necesario estar siempre atribulado por cosas ocurridas en el pasado. En su lugar, lo temible es que sigas sin cambiar aún después de haber entendido, que sigas haciendo algo aun sabiendo que es incorrecto, incluso después de que se te haya dicho que no es correcto. Estas personas están fuera de la redención.

Extracto de ‘Para servir a Dios uno debería caminar por la senda de Pedro’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Cuantas más transgresiones cometas, menores serán tus oportunidades de obtener un buen destino. Por el contrario, cuantas menos sean tus transgresiones, aumentarán las posibilidades de que Dios te elogie. Si tus transgresiones se incrementan hasta el punto de que me sea imposible perdonarte, habrás malgastado por completo tus oportunidades de ser perdonado. Como tal, tu destino no estará arriba, sino abajo. Si no me crees, sé atrevido y haz lo incorrecto, y contempla lo que eso te ocasionará. Si eres una persona seria que practica la verdad, sin duda tendrás una oportunidad de que tus transgresiones sean perdonadas, y desobedecerás con cada vez menor frecuencia. Si eres una persona que no está dispuesta a practicar la verdad, tus transgresiones delante de Dios sin duda aumentarán en número y desobedecerás cada vez con mayor frecuencia, hasta que llegues a un límite, que será la hora de tu destrucción completa. Será cuando tu plácido sueño de recibir bendiciones se arruinará. No consideres que tus transgresiones son meros errores de una persona inmadura o insensata. No recurras a la excusa de que no practicaste la verdad, porque tu pobre calibre imposibilitó que la practicaras. Además, no consideres simplemente que las transgresiones cometidas eran los actos de alguien que no conocía nada mejor. Si eres bueno en perdonarte y en tratarte con generosidad, te digo que eres un cobarde que nunca obtendrá la verdad, y tus transgresiones no cesarán nunca de atormentarte. Evitarán que cumplas nunca las exigencias de la verdad y causarán que sigas siendo para siempre un compañero leal de Satanás. Mi consejo para ti sigue siendo este: no prestes atención tan solo a tu destino, pasando por alto tus transgresiones escondidas; tómatelas en serio, y no las descuides por estar preocupado por tu destino.

Extracto de ‘Las transgresiones conducirán al hombre al infierno’ en “La Palabra manifestada en carne”

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