46. Principios de reflexionar sobre si ha cambiado el propio carácter

(1) Es preciso reflexionar sobre si los intentos de ser una persona honesta han sido eficaces, sobre si las mentiras y el engaño aún permanecen en uno mismo, sobre si se es leal en el cumplimiento del deber y sobre si se puede actuar de acuerdo con los principios.

(2) Es preciso reflexionar sobre si los puntos de vista sobre las cosas, la visión de la vida y los valores están de acuerdo con la verdad; sobre cuántas filosofías y leyes satánicas se han purgado de uno mismo; y sobre si se ha sufrido o no una transformación.

(3) Es preciso reflexionar sobre si se posee la fe de Job, si se es capaz de temer a Dios y evitar el mal, y sobre si se conoce y ama realmente a Dios.

(4) Es preciso reflexionar sobre si se es alguien que practica la verdad y se somete realmente a Dios, y sobre si, en mitad de las pruebas, se es capaz de vencer a Satanás, mantenerse firme en el testimonio y satisfacer a Dios.

Las palabras relevantes de Dios:

¿Qué significa una transformación del carácter? Ocurre cuando, al experimentar la obra de Dios, un amante de la verdad acepta el juicio y castigo de Sus palabras y experimenta toda clase de sufrimiento y refinamiento. Tal persona es purificada de los venenos satánicos que tiene en su interior y se libera por completo de su carácter corrupto de modo que pueda someterse a las palabras de Dios y todas Sus orquestaciones y arreglos para nunca volver a rebelarse contra Él o resistirse a Él. Esto es una transformación del carácter. […] Una transformación de carácter significa que, debido a que ama y puede aceptar la verdad, una persona llega a conocer finalmente su naturaleza desobediente que se opone a Dios; comprende que el hombre está muy profundamente corrupto, reconoce la absurdez y la astucia del hombre, reconoce lo pobre y lamentable que es el hombre y finalmente llega a entender la naturaleza del hombre y su esencia. Sabiendo todo esto, se vuelve capaz de negarse a sí mismo y abandonarse por completo, vivir de acuerdo con la palabra de Dios, y practicar la verdad en todas las cosas. Se trata de alguien que conoce a Dios; es alguien cuyo carácter se ha transformado.

Extracto de ‘Cómo conocer la naturaleza del hombre’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Una transformación en el carácter se refiere, principalmente, a la transformación en la naturaleza de una persona. Las cosas que una persona tiene en su naturaleza no pueden verse mediante las conductas externas; están directamente relacionadas con el valor y el significado de su existencia. Es decir, involucran directamente la actitud que tiene una persona sobre la vida y sus valores, las cosas que se encuentran en lo profundo de su alma y su esencia. Si una persona es incapaz de aceptar la verdad, no pasará por una transformación en estos aspectos. Sólo al experimentar la obra de Dios, al entrar plenamente en la verdad, al cambiar sus valores y su perspectiva sobre la existencia y la vida, al alinear su punto de vista con los de Dios y al volverse capaz de someterse por completo a Él y serle leal, puede decirse que el carácter de alguien ha transformado. Puede parecer que haces cierto esfuerzo, puedes ser resiliente ante las dificultades, puedes ser capaz de llevar a cabo los arreglos de la obra de los de arriba o puedes ir dondequiera que se te pida que vayas, pero estos son únicamente cambios menores de conducta y no son suficientes para contar como la transformación de tu carácter. Tal vez puedes recorrer muchos caminos, sufrir muchas dificultades y soportar grandes humillaciones; tal vez te sientes muy cerca de Dios y tal vez el Espíritu Santo lleve a cabo cierta obra en ti. Sin embargo, cuando Dios te pide que hagas algo que no se ajusta a tus nociones, tal vez no te sometas; en su lugar, podrías buscar excusas y así rebelarte contra Dios y resistirte a Él, incluso hasta el punto de criticar y protestar en Su contra. ¡Esto sería un problema grave! Mostraría que todavía tienes una naturaleza que se resiste a Dios y que no has pasado por ningún tipo de transformación.

Extracto de ‘Lo que se debe saber sobre cómo transformar el propio carácter’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

La transformación del carácter propio no es un cambio en la conducta, ni un cambio externo fingido, ni una entusiasta transformación temporal, sino una transformación verdadera del carácter que provoca un cambio en la conducta. Tal cambio de conducta es diferente de los cambios manifestados en la conducta y las acciones externas de una persona. Una transformación de carácter indica que has entendido y experimentado la verdad, y que esa verdad se ha convertido en tu vida. En el pasado, entendías la verdad relativa a este asunto, pero eras incapaz de ponerla en práctica; la verdad solo era para ti una doctrina que no permanece. Ahora, tu carácter se ha transformado, y no solo entiendes la verdad, sino que también practicas en conformidad con ella. Ahora eres capaz de librarte de las cosas a las que tenías cariño en el pasado, las cosas que estabas dispuesto a hacer, tus imaginaciones y tus nociones personales. Ahora eres capaz de abandonar las cosas a las que no eras capaz de renunciar en el pasado. Esto es una transformación del carácter y es el proceso de transformarlo.

Extracto de ‘Lo que se debe saber sobre cómo transformar el propio carácter’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

No es sencillo lograr la transformación del propio carácter; no supone simplemente algunos cambios de conducta, aprender un poco de la verdad, saber hablar algo por experiencia propia en cada aspecto de la verdad ni ser capaz de dejar de lado algunas cosas y someterse más o menos tras la reprobación del Espíritu Santo en ciertas cuestiones. Estas cosas no constituyen una transformación del carácter de vida. ¿Por qué digo esto? Aunque puedas dejar de lado algunas cosas, lo que practicas no ha alcanzado todavía la categoría de auténtica práctica de la verdad. O tal vez te comportas así porque estás en un entorno adecuado durante un tiempo y en una situación favorable, o porque tus circunstancias actuales te han apremiado. Además, cuando tu estado de ánimo es estable y el Espíritu Santo está obrando, eres capaz de practicar. Si estuvieras pasando por pruebas y sufrieras en ellas como Job o como Pedro, a quien Dios pidió que muriera, ¿podrías decir: “Aunque muriera después de conocerte, estaría bien”? La transformación del carácter no tiene lugar de la noche a la mañana, y una vez que entiendes la verdad no sabes ponerla en práctica necesariamente en cada entorno. Esto atañe a la naturaleza del hombre. A veces puede parecer que pones en práctica la verdad, pero, en realidad, la naturaleza de tus actos no lo demuestra. Mucha gente tiene determinadas formas de comportarse de cara al exterior; por ejemplo, es capaz de abandonar familia y profesión para cumplir con el deber y, por tanto, cree haber practicado la verdad. Sin embargo, Dios no reconoce que esté practicándola. Si todo lo que haces tiene una motivación personal y es espurio, no estás practicando la verdad; simplemente exhibes una conducta superficial. En sentido estricto, es probable que Dios condene tu conducta; no la elogiará ni recordará. Si se analiza esto con mayor profundidad, estás haciendo el mal y tu conducta se opone a Dios. Visto desde fuera, no estás interrumpiendo ni perturbando nada y no has hecho ningún daño real ni has violado ninguna verdad. Parece ser lógico y razonable, pero la esencia de tus acciones corresponde a hacer el mal y resistirse a Dios. Por lo tanto, deberías determinar si ha habido un cambio en tu carácter y si estás poniendo en práctica la verdad al ver los motivos que están detrás de tus acciones a la luz de las palabras de Dios. No depende de una perspectiva humana sobre si tus actos se adecúan a la imaginación y las intenciones humanas o se adaptan a tus gustos; esas cosas no son importantes. Más bien depende de que Dios diga si te estás ajustando o no a Su voluntad, si tus acciones poseen o no la realidad de la verdad y si cumplen o no con Sus requisitos y estándares. Medirse con los requisitos de Dios es lo único exacto. La transformación en el carácter y poner en práctica la verdad no es tan sencillo como las personas imaginan. ¿Entendéis esto ahora? ¿Tenéis alguna experiencia con esto? Cuando se trata de la esencia de un problema, puede que no la entendáis; vuestra entrada ha sido excesivamente superficial. Corréis de acá para allá todo el día del amanecer al ocaso, os levantáis temprano y os acostáis tarde, pero ni habéis logrado la transformación de vuestro carácter de vida ni podéis comprender lo que implica dicha transformación. Esto significa que vuestra entrada es demasiado superficial, ¿no es cierto? Independientemente de cuánto tiempo llevéis creyendo en Dios, puede que no percibáis la esencia y las cosas profundas que tengan que ver con conseguir la transformación del carácter.

Extracto de ‘Lo que se debe saber sobre cómo transformar el propio carácter’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Las personas pueden comportarse bien, pero eso no significa necesariamente que posean la verdad. El fervor de las personas sólo puede hacer que se ciñan a la doctrina y sigan la norma; las personas que carecen de la verdad no tienen forma de resolver los problemas sustanciales, y la doctrina no puede sustituir a la verdad. Aquellas que han experimentado un cambio en su carácter son diferentes. Aquellas que han experimentado un cambio en su carácter han comprendido la verdad, poseen discernimiento en todos los asuntos, saben cómo actuar de acuerdo con la voluntad de Dios, con los principios de la verdad, cómo hacer para satisfacer a Dios, y entienden la naturaleza de la corrupción que revelan. Cuando sus propias ideas y nociones se manifiestan, son capaces de discernir y abandonar la carne. Así es como se expresa un cambio en el carácter. Lo principal respecto a un cambio en el carácter es que las personas han comprendido claramente la verdad, y cuando llevan a cabo las cosas, ponen en práctica la verdad con relativa precisión y su corrupción no se revela tan a menudo. Generalmente, las personas cuyo carácter ha cambiado parecen ser particularmente razonables y tener discernimiento y, debido a su entendimiento de la verdad, no manifiestan tanto farisaísmo y arrogancia. Se dan cuenta de las cosas y tienen gran discernimiento en relación con la corrupción que se revela, así que no dan pie a la arrogancia. Son capaces de tener una comprensión mesurada de cuál es el lugar del hombre, de cómo comportarse de forma razonable, de cómo ser diligente, de qué decir y qué no decir, y de qué decir y qué hacer a qué personas. Por eso se dice que este tipo de personas son relativamente razonables. Los que tienen un cambio de carácter manifiestan verdaderamente la semejanza de un ser humano y poseen la verdad. Siempre pueden hablar y ver las cosas de acuerdo con la verdad, y se guían por principios en todo lo que hacen; no están sujetas a la influencia de ninguna persona, asunto o cosa, y todas tienen su propio punto de vista y pueden mantener los principios de la verdad. Su carácter es relativamente estable, no tienen dos caras, e independientemente de la situación en la que se encuentren, entienden cómo llevar a cabo su deber de manera adecuada y cómo hacer las cosas para satisfacer a Dios. Aquellos cuyo carácter ha cambiado no están centrados en qué hacer para parecer buenos en un nivel superficial; tienen claridad interna respecto a qué hacer para satisfacer a Dios. Por tanto, desde fuera puede parecer que no son entusiastas o que no han hecho nada importante, pero todo lo que hacen tiene sentido, es valioso y tiene resultados prácticos. Aquellos cuyo carácter ha cambiado poseen sin duda mucha verdad; esto puede confirmarse por sus perspectivas sobre las cosas y los principios en sus acciones. Los que no poseen la verdad no han tenido absolutamente ningún cambio en su carácter. Un cambio en el carácter no significa tener una humanidad madura y experimentada. Se refiere, principalmente, a casos en los que algunos de los venenos satánicos en la naturaleza de las personas cambian como resultado de alcanzar el conocimiento de Dios y de comprender la verdad. Es decir, esos venenos satánicos se limpian y la verdad expresada por Dios echa raíces en estas personas, y se convierte en su vida y en el fundamento de su existencia. Solo entonces se convierten en personas nuevas y, así, su carácter cambia. Un cambio en el carácter no significa que el carácter externo de las personas sea más dócil que antes; que solían ser arrogantes, pero que ahora hablan razonablemente o que no solían escuchar a nadie, pero ahora pueden escuchar a los demás. No se puede decir que esos cambios externos sean transformaciones en el carácter. Por supuesto, los cambios en el carácter incluyen estos estados y expresiones, pero lo más importante es que su vida interior ha cambiado. La verdad expresada por Dios se convierte en su vida misma, los venenos satánicos internos se han eliminado, sus perspectivas han cambiado por completo y ninguna de ellas está alineada con la perspectiva del mundo. Ve claramente las argucias y los venenos del gran dragón rojo; ha comprendido la verdadera esencia de la vida. Por tanto, los valores de su vida han cambiado; este es el cambio más fundamental y la esencia de un cambio en el carácter.

Extracto de ‘La diferencia entre los cambios externos y los cambios en el carácter’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

¿Con base en qué vivían antes las personas? Todas ellas viven para sí mismas. Cada hombre por sí mismo y sálvese quien pueda; este es el resumen de la naturaleza humana. La gente cree en Dios para sí mismos; abandonan las cosas, se esfuerzan por Dios y le son fieles, pero aun así, todo lo que hacen es para sí mismos. En resumen, su único propósito es ganarse bendiciones para sí mismos. En el mundo, todo es para beneficio personal. Se cree en Dios para lograr bendiciones, se echa todo fuera para obtenerlas y se puede soportar mucho sufrimiento con el fin de conseguirlas. Todo esto es una prueba empírica de la naturaleza corrupta del hombre. Sin embargo, las personas que tienen un cambio en su carácter son diferentes. Cómo deben vivir de manera significativa, cómo deben cumplir los deberes de una persona para ser dignos de ser llamados humanos, cómo deben adorar a Dios, y cómo deben obedecer y satisfacer a Dios; ellos creen que ese es el fundamento de ser una persona y es su obligación de acuerdo con los principios inalterables del Cielo y la tierra. De otra manera, ellas no serían dignas de ser llamadas humanas; sus vidas estarían vacías y no tendrían significado. Ellas sienten que las personas deben vivir para satisfacer a Dios, para cumplir bien con sus deberes y para vivir una vida significativa, de manera que, incluso cuando mueran, se sentirán contentas y no tendrán el menor remordimiento; no habrán vivido en vano. Al comparar estos dos tipos de situaciones, vemos que la última es una persona cuyo carácter ha cambiado y, al haberse modificado su carácter vital, su perspectiva sobre la vida también lo hizo sin duda. Con diferentes valores, nunca más vivirá para sí misma y su creencia en Dios nunca tendrá el propósito de obtener bendiciones para sí misma. Podrá decir: “Después de conocer a Dios, ¿qué es la muerte para mí? Conocer a Dios me ha permitido vivir una vida con sentido. No he vivido en vano y no moriré con remordimientos; no tengo quejas”. ¿No es esta una perspectiva cambiada sobre la vida? Por tanto, la causa principal de un cambio en el carácter de la vida de uno es tener la verdad dentro y poseer conocimiento de Dios; la perspectiva propia sobre la vida ha cambiado y los valores no son los mismos de antes. El cambio comienza desde el interior y desde la propia vida; sin duda alguna, no es tan sólo un cambio externo.

Extracto de ‘La diferencia entre los cambios externos y los cambios en el carácter’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

En la búsqueda de cambio en el carácter de vida de una persona, la senda de práctica es sencilla. Si, en tu experiencia práctica, eres capaz de seguir las palabras actuales del Espíritu Santo y experimentar la obra de Dios, entonces tu carácter puede cambiar. Si sigues todo lo que dice el Espíritu Santo y buscas lo que sea que el Espíritu Santo diga, entonces eres alguien que lo obedece, y habrá un cambio de carácter. El carácter del hombre cambia con las palabras actuales del Espíritu Santo; si siempre te aferras a tus antiguas experiencias y reglas del pasado, tu carácter no puede cambiar. Si las palabras del Espíritu Santo de hoy le piden a la gente que entre a la vida de la humanidad normal, pero tú sigues obsesionado con las cosas externas y estás confundido en cuanto a la realidad y no lo tomas en serio, entonces eres alguien que no está siguiendo el ritmo de la obra del Espíritu Santo, alguien que no ha entrado a la senda de la guía del Espíritu Santo. Si tu carácter puede o no cambiar depende de si puedes mantener el ritmo o no de las palabras actuales del Espíritu Santo y de si tienes verdadero conocimiento. Esto es diferente a lo que entendíais antes. El cambio en tu carácter que entendiste antes era que tú, que juzgas rápidamente, has dejado de hablar sin pensar a través de la disciplina de Dios; pero ese es solo un aspecto del cambio. Justo ahora, el punto más crítico es seguir la guía del Espíritu Santo: seguir lo que sea que Dios dice y obedecer lo que sea que Él dice. Las personas no pueden cambiar su propio carácter; deben padecer el juicio y castigo, y el sufrimiento y refinamiento de las palabras o ser tratadas, disciplinadas y podadas por Sus palabras. Solo entonces pueden ellos lograr la obediencia y lealtad a Dios y dejar de ser indiferentes hacia Él. Es bajo el refinamiento de las palabras de Dios que el carácter de las personas cambia. Solo a través de la revelación, el juicio, la disciplina y el trato de Sus palabras ya no se atreverán a actuar precipitadamente, sino que se volverán calmados y compuestos. El punto más importante es que puedan someterse a las palabras actuales de Dios, obedecer Su obra, incluso si no está de acuerdo con las nociones humanas, puedan hacer a un lado estas nociones y someterse por su propia voluntad. En el pasado, el discurso sobre el cambio de carácter se refería principalmente a ser capaz de renunciar a uno mismo, permitirle a la carne sufrir, disciplinar el cuerpo y deshacerse de las preferencias carnales, que es un tipo de cambio de carácter. Hoy, todo el mundo sabe que la verdadera expresión de un cambio de carácter es obedecer las palabras actuales de Dios y conocer de verdad Su nueva obra. De esta manera, el conocimiento anterior de Dios por parte de las personas, influenciado por sus propias nociones, puede ser eliminado y pueden conseguir un verdadero entendimiento de Dios y obediencia a Él. Solo esta es una expresión genuina de un cambio de carácter.

Extracto de ‘Aquellos cuyo carácter ha cambiado son aquellos que han entrado a la realidad de las palabras de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

El cambio en el carácter del hombre se logra a través de distintos tipos de la obra de Dios; sin estos cambios en el carácter del hombre, este sería incapaz de dar testimonio de Dios y no podría ser conforme a Su corazón. Los cambios en el carácter del hombre significan que se ha liberado de la atadura de Satanás y de la influencia de la oscuridad, y que se ha convertido de verdad en un modelo y una muestra de la obra de Dios, que ha llegado a ser un testigo suyo y alguien que es conforme a Su corazón. Hoy, el Dios encarnado ha venido a hacer Su obra en la tierra, y exige que el hombre logre conocerle, obedecerle, y dé testimonio de Él; que conozca Su obra práctica y normal, que obedezca todas Sus palabras y Su obra que no concuerdan con los conceptos del hombre, y dé testimonio de toda Su obra de salvación del hombre, y todos los hechos que Él hace para conquistar al hombre. Los que dan testimonio de Dios tienen que poseer un conocimiento de Él; sólo este tipo de testimonio es preciso, práctico y el único que puede avergonzar a Satanás. Dios usa a aquellos que han llegado a conocerle pasando por Su juicio y Su castigo, por Su trato y Su poda, para que lleven testimonio de Él; Él usa a los que han sido corrompidos por Satanás para que den testimonio de Él; así también usa a aquellos cuyo carácter ha cambiado y que se han ganado, así, Sus bendiciones, para que den testimonio de Él. No necesita que el hombre lo alabe con su boca, ni necesita la alabanza y el testimonio de quienes son de la clase de Satanás, que no han sido salvados por Él. Solo aquellos que conocen a Dios son aptos para dar testimonio de Él y aquellos cuyo carácter ha sido transformado también lo son. Dios no permitirá que el hombre acarree vergüenza sobre Su nombre deliberadamente.

Extracto de ‘Sólo aquellos que conocen a Dios pueden dar testimonio de Él’ en “La Palabra manifestada en carne”

Los cambios de carácter tienen una particularidad. Es decir, ser capaz de someterse a lo que es correcto y se corresponde con la verdad. No importa quién te haga sugerencias, si son jóvenes o viejos, si te llevas bien y si la relación que tenéis es buena o mala, siempre y cuando digan algo que sea correcto y acorde con la verdad, y beneficioso para la obra de la familia de Dios, entonces puedes escuchar, adoptarlo y aceptarlo, y no ser afectado por ningún otro factor. Este es el primer aspecto de esa característica. Primero puedes aceptar la verdad, así como las cosas que son correctas y se corresponden con la verdad. Otro es ser capaz de buscar la verdad siempre que te encuentres con un problema. No sólo puedes aceptar la verdad, sino que también debes ser capaz de buscarla. Por ejemplo, si te encuentras con un nuevo problema que nadie comprende, puedes buscar la verdad, ver lo que debes hacer o practicar para que el asunto se corresponda con los principios de la verdad y cumpla con los requisitos de Dios. Otro aspecto es obtener la habilidad de ser considerado con la voluntad de Dios. ¿Cómo debes ser considerado con Su voluntad? Esto depende del deber que estés cumpliendo y de los requisitos que Dios tiene de tu deber. Debes entender este principio: cumplir con tu deber de acuerdo con lo que Dios requiere, y llevarlo a cabo para satisfacer a Dios. También debéis entender la voluntad de Dios, y cuál es el resultado deseado de vuestro deber, y debéis ser capaces de actuar con responsabilidad y fidelidad. Todas estas son formas de ser considerado con la voluntad de Dios. Si no sabes cómo ser considerado con la voluntad de Dios en lo que estás haciendo, debes emprender algo de búsqueda para lograrlo y satisfacerlo. Si puedes poner en práctica estos tres principios, medir la manera en la que realmente estás viviendo de acuerdo con ellos y encontrar una senda de práctica, entonces estarás manejando los asuntos de una manera basada en principios.

Extracto de ‘Sólo poniendo en práctica la verdad puedes deshacerte de las ataduras de un carácter corrupto’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Si deseas purificarte de la corrupción y someterte a una transformación de tu carácter vital, debes tener amor por la verdad y la capacidad de aceptarla. ¿Qué significa aceptar la verdad? Aceptar la verdad significa que sean cuales sean el tipo de carácter corrupto que tengas o los venenos del gran dragón rojo presentes en tu naturaleza, lo reconoces cuando lo revelan las palabras de Dios y te sometes a estas palabras; las aceptas incondicionalmente, sin excusas ni vacilación, y llegas a conocerte a partir de lo que Él dice. Esto significa aceptar las palabras de Dios. Diga lo que diga, por mucho que Sus palabras se te claven en el corazón y sean cuales sean las palabras que emplee, puedes aceptarlas siempre que lo que Él diga sea la verdad y reconocerlas siempre que se ajusten a la realidad. Puedes someterte a las palabras de Dios sin importar la profundidad con la que las entiendas, y aceptas y te sometes a la luz revelada por el Espíritu Santo y compartida por tus hermanos y hermanas. Cuando una persona así ha buscado la verdad hasta cierto punto, puede recibirla y alcanzar la transformación de su carácter.

Extracto de ‘Cómo conocer la naturaleza del hombre’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Cambiar el carácter del hombre comienza con el conocimiento de su esencia, y a través de cambios en su pensamiento, su naturaleza y su perspectiva mental, por medio de cambios fundamentales. Sólo así se lograrían cambios verdaderos en el carácter del hombre. El carácter corrupto del hombre proviene de haber sido envenenado y pisoteado por Satanás, del daño atroz que Satanás ha infligido a su pensamiento, su moral, su percepción y su sentido. Es precisamente debido a que las cosas fundamentales del hombre han sido corrompidas por Satanás, y que son diametralmente distintas a cómo Dios las creó originalmente, que el hombre se opone a Dios y no entiende la verdad. Por ende, los cambios en el carácter del hombre deben comenzar con cambios en su pensamiento, percepción y sentido que cambien su conocimiento de Dios y su conocimiento de la verdad.

Extracto de ‘Tener un carácter inalterable es estar en enemistad con Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Al creer en Dios, si las personas desean la transformación de su carácter, entonces no se deben separar de la vida real. En la vida real, debes conocerte, renunciar a ti mismo, practicar la verdad, así como aprender los principios, el sentido común, y las reglas de conducta propia en todas las cosas antes de que seas capaz de lograr la transformación gradual. Si solo te enfocas en el conocimiento teórico y solo vives entre ceremonias religiosas sin profundizar en la realidad, sin entrar en la vida real, entonces nunca entrarás en la realidad, nunca conocerás a ti mismo, a la verdad o a Dios y siempre serás ciego e ignorante. […] Si quieres entrar en la realidad, uno debe enfocar todo hacia la vida real. Si, al creer en Dios, las personas no pueden llegar a conocerse a sí mismas mediante la entrada en la vida real, y si no pueden vivir la humanidad normal en la vida real, entonces se convertirán en fracasos. Todos los que desobedecen a Dios son personas que no pueden entrar en la vida real. Todos son personas que hablan de la humanidad, pero viven la naturaleza de los demonios. Son todas las personas que hablan de la verdad, pero viven las doctrinas. Aquellos que no pueden vivir la verdad en la vida real son los que creen en Dios, pero que Él los aborrece y los rechaza. Tienes que practicar tu entrada en la vida real, conocer tus propias deficiencias, desobediencia, e ignorancia y conocer tu humanidad anormal y tus debilidades. De esa manera, tu conocimiento se integrará en tu condición y dificultades presentes. Sólo este tipo de conocimiento es real y puede permitirte comprender verdaderamente tu propia condición y lograr una transformación del carácter.

Extracto de ‘Discutiendo la vida de la iglesia y la vida real’ en “La Palabra manifestada en carne”

Cuando las personas experimentan hasta que llegue el día en que su perspectiva de la vida y el sentido, la base de su existencia, hayan cambiado por completo, cuando han sido alteradas hasta los huesos y se han convertido en alguien diferente, ¿no es esto increíble? Este es un gran cambio, un cambio transcendental. Solo cuando no estés interesado en la fama y la fortuna, el estatus, el dinero, el placer, el poder y la gloria del mundo y puedas dejarlos ir fácilmente, tendrás la semejanza de un ser humano. Aquellos que, al final, serán hechos completos son un grupo de personas como este; viven para la verdad, viven para Dios y viven para aquello que es justo. Esta es la semejanza de un verdadero ser humano.

Extracto de ‘Entender las coincidencias y las diferencias en la naturaleza humana’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

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