19. Principios que garantizan una relación normal con Dios

(1) Se debe entregar el corazón a Dios y dejar que Él sea el dueño de uno. En todas las cuestiones hay que orarle, sincerarse con Él y ser capaz de garantizar una relación normal con Él.

(2) Es preciso comer y beber de las palabras de Dios con normalidad, compartir a menudo la verdad con otras personas, centrarse en ponerla en práctica y responder al amor de Dios cumpliendo correctamente con el deber.

(2) Además, se debe aceptar el escrutinio de Dios en todo momento. Se han de priorizar los intereses de la casa de Dios y no maquinar para obtener un beneficio personal, sino someterse a todo cuanto Dios disponga.

(4) Hay que buscar la verdad, el principio, en todos los asuntos, temer a Dios, evitar el mal, tratar de conocer a Dios y practicar el amor hacia Él. Así, como es natural, no se distanciará la persona de Él.

Las palabras relevantes de Dios:

(Un capítulo selecto de la Palabra de Dios)

¿Cómo es tu relación con Dios?

Al creer en Dios, al menos debes resolver el asunto de tener una relación normal con Él. Si no tienes una relación normal con Dios, entonces se pierde el significado de tu creencia en Él. Establecer una relación normal con Dios es completamente alcanzable si tienes un corazón que esté tranquilo en presencia de Dios. Tener una relación normal con Dios quiere decir ser capaz de no dudar y no negar nada de Su obra y ser capaz de someterse a ella. Eso significa tener las intenciones correctas en presencia de Dios, no hacer planes para ti mismo y tomar en consideración los intereses de la familia de Dios primero en todas las cosas; significa aceptar el escrutinio de Dios y obedecer Sus disposiciones. Debes poder aquietar tu corazón en presencia de Dios en todo lo que hagas. Incluso si no entiendes la voluntad de Dios, debes seguir cumpliendo tus deberes y responsabilidades lo mejor posible. Cuando la voluntad de Dios se te haya revelado, actúa conforme a ella y no será demasiado tarde. Cuando tu relación con Dios se haya vuelto normal, también tendrás relaciones normales con las personas. Todo se construye sobre la base de las palabras de Dios. Come y bebe las palabras de Dios, y luego pon en práctica Sus requisitos, corrige tus puntos de vista y evita hacer cualquier cosa que se resista a Dios o perturbe a la iglesia. No hagas nada que no beneficie la vida de tus hermanos y hermanas; no digas nada dañino para los demás ni hagas nada vergonzoso. Sé justo y honorable en todo lo que hagas y asegúrate de que cada acción sea presentable delante de Dios. Aunque la carne pueda algunas veces ser débil, debes poder ser capaz de poner los intereses de la familia de Dios en primer lugar, sin ambición de obtener un beneficio personal, y debes poder ser capaz de actuar de manera justa. Si puedes practicar de esta manera, entonces tu relación con Dios será normal.

En todo lo que hagas, debes examinar si tus intenciones son correctas. Si puedes actuar conforme a los requisitos de Dios, entonces tu relación con Dios es normal. Este es el estándar mínimo. Observa tus intenciones, y si descubres que han surgido intenciones incorrectas, dales la espalda y actúa conforme a las palabras de Dios; así te convertirás en alguien que es correcto delante de Dios, que a la vez demuestra que su relación con Dios es normal, y que todo lo que haces es en aras de Dios y no en aras de ti. En todo lo que hagas y digas, sé capaz de enderezar tu corazón y sé justo en tus acciones y no te dejes llevar por tus emociones ni actúes conforme a tu propia voluntad. Estos son principios por los cuales los que creen en Dios deben conducirse. Las cosas pequeñas pueden revelar las intenciones y la estatura de una persona y, así, para que alguien entre en la senda de ser perfeccionada por Dios, primero debe rectificar sus intenciones y su relación con Dios. Solo cuando tu relación con Dios es normal puedes ser perfeccionado por Él; solo entonces el trato, la poda, la disciplina y el refinamiento de Dios logran su efecto deseado en ti. Es decir, si los seres humanos pueden mantener a Dios en su corazón y no buscan una ganancia personal ni piensan en sus propias perspectivas (en un sentido carnal), sino que, en su lugar, llevan la carga de entrar en la vida, hacen su mejor esfuerzo por buscar la verdad y se someten a la obra de Dios; si puedes hacer esto, entonces las metas que buscas serán correctas y tu relación con Dios será normal. Enmendar la propia relación con Dios puede denominarse el primer paso de entrada en el propio viaje espiritual. Aunque el destino del hombre está en las manos de Dios y está predestinado por Él y el hombre no lo puede cambiar, que Dios pueda perfeccionarte y ganarte o no depende de si tu relación con Dios es normal. Puede haber partes de ti que son débiles o desobedientes, pero en tanto tus opiniones e intenciones sean correctas y en tanto tu relación con Dios sea correcta y normal, estás calificado para que Dios te perfeccione. Si no tienes la relación correcta con Dios y actúas por el bien de tu carne o de tu familia entonces, independientemente de lo duro que trabajes, será en balde. Si tu relación con Dios es normal, entonces todo lo demás encajará en su lugar. Dios no ve nada más, sino solo si tus puntos de vista en tu creencia en Dios son correctos: en quién crees, por el bien de quién crees y por qué crees. Si puedes ver estas cosas con claridad y practicar con tus puntos de vista bien dispuestos, entonces progresarás en tu vida y también tendrás garantizada la entrada en el camino correcto. Si tu relación con Dios no es normal, y los puntos de vista de tu creencia en Dios están desviados, entonces todo lo demás es en vano, y, sin importar cuánto creas, no recibirás nada. Solo después de que tu relación con Dios se vuelva normal obtendrás elogios por parte de Él cuando abandones la carne, ores, sufras, soportes, te sometas, ayudes a tus hermanos y hermanas, te esfuerces más por Dios, etc. Que lo que hagas tenga valor e importancia depende de que tus intenciones y tus puntos de vista sean correctos. Hoy en día, muchas personas creen en Dios como si estuvieran inclinando la cabeza para mirar el reloj: sus perspectivas están distorsionadas y deben ser enderezadas con un logro. Si este problema se resuelve todo estará bien; si no, todo quedará en nada. Algunas personas se comportan bien en Mi presencia, pero, a Mis espaldas, lo único que hacen es resistirse a Mí. Esta es una manifestación de sinuosidad y engaño, y este tipo de persona es un siervo de Satanás; es la personificación típica de Satanás que viene para poner a prueba a Dios. Solo eres una persona correcta si eres capaz de someterte a Mi obra y a Mis palabras. Mientras seas capaz de comer y beber las palabras de Dios, mientras todo lo que hagas sea presentable ante Dios y te comportes de una manera justa y honorable en todo lo que hagas; mientras no hagas cosas vergonzosas o que dañen la vida de otros y mientras vivas en la luz y no te permitas ser explotado por Satanás, tu relación con Dios está en el orden adecuado.

Creer en Dios requiere que pongas tus intenciones y puntos de vista en el orden adecuado; debes tener un entendimiento correcto y una forma correcta de tratar las palabras de Dios y Su obra, todos los entornos que Dios dispone, el hombre por quien Dios da testimonio y el Dios práctico. No debes practicar según tus propias ideas ni elaborar tus propios planes insignificantes. Hagas lo que hagas, debes ser capaz de buscar la verdad y, en tu posición como ser creado, someterte a toda la obra de Dios. Si quieres buscar ser perfeccionado por Dios y entrar en el camino correcto de vida, entonces tu corazón debe vivir siempre en la presencia de Dios. No seas disoluto, no sigas a Satanás, no des a Satanás oportunidad alguna de hacer su obra y no permitas que Satanás te use. Debes entregarte por completo a Dios y dejar que Él gobierne sobre ti.

¿Estás dispuesto a ser el siervo de Satanás? ¿Estás dispuesto a que él te explote? ¿Crees en Dios y lo buscas de forma que puedas ser perfeccionado por Él o para que puedas convertirte en un contraste para la obra de Dios? ¿Preferirías una vida con significado en la que seas ganado por Dios o una vida inútil y vacía? ¿Preferirías ser usado por Dios o explotado por Satanás? ¿Preferirías dejar que las palabras y la verdad de Dios te llenen o dejar que el pecado y Satanás lo hagan? Sopesa estas cosas con cuidado. Debes comprender en tu vida diaria qué palabras dices y qué cosas que haces podrían provocar que tu relación con Dios sea anormal y luego corregirte para entrar de la manera correcta. En todo momento, examina tus palabras, tus acciones, todos y cada uno de tus movimientos y todos tus pensamientos e ideas. Obtén un entendimiento apropiado de tu verdadero estado y entra en la manera de la obra del Espíritu Santo. Esta es la única forma de tener una relación normal con Dios. Al evaluar si tu relación con Dios es normal, podrás corregir tus intenciones, comprender la naturaleza y la esencia del hombre y entenderte a ti mismo verdaderamente y, al hacerlo, podrás entrar en experiencias reales, renunciar a ti mismo de una manera real y someterte de manera intencional. A medida que experimentas estas cuestiones de si tu relación con Dios es normal o no, encontrarás oportunidades para ser perfeccionado por Dios y poder comprender muchos estados de la obra del Espíritu Santo. También podrás darte cuenta de muchas de las artimañas de Satanás y penetrar en sus conspiraciones. Solo esta senda lleva a ser perfeccionado por Dios. Corriges tu relación con Dios para poder someterte a todas Sus disposiciones y para poder entrar más profundamente en una experiencia real y recibir todavía más de la obra del Espíritu Santo. Cuando practicas tener una relación normal con Dios, en la mayoría de los casos tendrás éxito al renunciar a la carne y por medio de una cooperación real con Dios. Debes comprender que “sin un corazón dispuesto a cooperar es difícil recibir la obra de Dios; si la carne no sufre, no habrá bendiciones de Dios; si el espíritu no lucha, Satanás no será avergonzado”. Si practicas estos principios y los entiendes plenamente, los puntos de vista de tu creencia en Dios se enmendarán. En vuestra práctica actual, debéis descartar la mentalidad de “buscar pan para satisfacer el hambre”; debéis descartar la mentalidad de que “el Espíritu Santo lo hace todo y las personas son incapaces de intervenir”. Todas las personas que dicen esto piensan: “Las personas pueden hacer todo lo que quieran y, cuando llegue el momento, el Espíritu Santo llevará a cabo Su obra. Las personas no tienen necesidad de restringir a la carne o de cooperar; todo lo que importa es que el Espíritu Santo las conmueva”. Estas opiniones son, todas, absurdas. Bajo estas circunstancias, el Espíritu Santo es incapaz de obrar. Es esta clase de punto de vista lo que obstruye enormemente la obra del Espíritu Santo. A menudo, la obra del Espíritu Santo se lleva a cabo a través de la cooperación humana. Aquellos que no cooperan y carecen de determinación, pero quieren cambiar su carácter y recibir la obra del Espíritu Santo y el esclarecimiento e iluminación de Dios, ciertamente tienen pensamientos extravagantes. A esto se le llama “ser complaciente con uno mismo y perdonar a Satanás”. Esas personas no tienen una relación normal con Dios. Debes encontrar muchas revelaciones y manifestaciones del carácter satánico dentro de ti y encontrar cualquier práctica que tengas que se contraponga a lo que Dios requiere. ¿Serás capaz ahora de renunciar a Satanás? Debes lograr una relación normal con Dios, actuar según las intenciones de Dios, y convertirte en una nueva persona con una nueva vida. No te quedes atorado en las transgresiones pasadas; no estés arrepentido de manera indebida; sé capaz de levantarte y cooperar con Dios y cumple con las obligaciones que debes cumplir. De esta forma, tu relación con Dios será normal.

Si después de leer esto simplemente afirmas que aceptas estas palabras, pero tu corazón no se conmueve y no buscas hacer que tu relación con Dios sea normal, esto demuestra que no le das importancia a tu relación con Dios. Eso prueba que tus puntos de vista aún no se han enmendado, que tus intenciones no están puestas en que Dios te gane y en darle la gloria a Él, sino, más bien, en permitir que las conspiraciones de Satanás prevalezcan y en alcanzar tus propias metas. Este tipo de personas albergan intenciones equivocadas y puntos de vista incorrectos. Independientemente de lo que Dios diga o de cómo lo diga, esas personas siguen siendo completamente indiferentes y no son transformadas de modo alguno. Su corazón no siente temor y no tienen vergüenza. Estas personas son imbéciles sin alma. Lee cada declaración de Dios y ponla en práctica tan pronto como la comprendas. Quizá hubo ocasiones en las que tu carne fue débil, fuiste rebelde o te resististe; sea como sea que te hayas comportado en el pasado, tiene poca importancia y no puede impedir que tu vida madure hoy. Mientras seas capaz de tener una relación normal con Dios hoy, hay esperanza. Si hay un cambio en ti cada vez que lees las palabras de Dios y otras personas pueden decirte que tu vida ha cambiado para bien, ello muestra que tu relación con Dios es ahora normal, que se ha enmendado. Dios no trata a las personas con base en sus transgresiones. Una vez que hayas comprendido y te hayas hecho consciente, siempre que seas capaz de dejar de rebelarte o resistirte, Dios seguirá teniendo misericordia de ti. Cuando tienes el entendimiento y la determinación de buscar ser perfeccionado por Dios, tu estado en la presencia de Dios será normal. Hagas lo que hagas, considera lo siguiente cuando lo estés haciendo: ¿Qué pensará Dios si hago esto? ¿Beneficiará a mis hermanos y hermanas? ¿Será benéfico para la obra de la casa de Dios? Ya sea en la oración, en la comunicación, en el lenguaje, en el trabajo o en el contacto con otras personas, examina tus intenciones y verifica si tu relación con Dios es normal. Si no puedes distinguir tus propias intenciones y pensamientos, esto significa que no tienes discriminación, y esto demuestra que entiendes muy poco sobre la verdad. Si puedes tener un entendimiento claro de todo lo que Dios hace y puedes percibir las cosas a través de la lente de Sus palabras, estando de Su lado, entonces tus puntos de vista se habrán vuelto correctos. Por tanto, establecer una buena relación con Dios es de la máxima importancia para cualquiera que crea en Él; todos deberían considerarlo como una tarea de suma importancia y el más grande evento en su vida. Todo lo que haces se mide contra el hecho de si tienes o no una relación normal con Dios. Si tu relación con Dios es normal y tus intenciones son correctas, entonces actúa. Para mantener una relación normal con Dios, no debes tener miedo a sufrir pérdidas en lo referente a tus intereses personales; no puedes permitir que Satanás prevalezca ni que obtenga algo de ti y no puedes permitir que Satanás haga de ti un hazmerreír. Tener tales intenciones es una señal de que tu relación con Dios es normal, no en aras de la carne, sino, más bien, en aras de la paz de espíritu, de obtener la obra del Espíritu Santo y de satisfacer la voluntad de Dios. Para entrar en el estado correcto, debes establecer una buena relación con Dios y corregir los puntos de vista de tu creencia en Dios. Esto es para que Dios pueda ganarte, y para que Él pueda manifestar los frutos de Sus palabras en ti y para que te esclarezca y te ilumine aún más. De esta forma habrás entrado en la manera correcta. Sigue comiendo y bebiendo las palabras actuales de Dios, entra en la manera de obrar actual del Espíritu Santo, actúa según las exigencias de Dios en el presente, no sigas métodos de práctica anticuados, no te aferres a las formas antiguas de hacer las cosas y entra lo más pronto posible en el presente en la manera de obrar de hoy. Así, tu relación con Dios será completamente normal y te habrás embarcado en el camino correcto de creer en Dios.

de “La Palabra manifestada en carne”

Justo ahora, la senda que el Espíritu Santo toma es la de las palabras actuales de Dios. Así que, si la gente se embarca en la senda del Espíritu Santo, debe obedecer y comer y beber las palabras actuales de Dios encarnado. Él está haciendo la obra de las palabras; todo empieza desde Sus palabras y todo se construye sobre Sus palabras, Sus palabras actuales. Ya sea estar completamente seguro acerca del Dios encarnado o conocerlo, cada cosa requiere poner más esfuerzo en Sus palabras. De lo contrario, la gente no puede lograr nada y se quedará sin nada. Solo si se construye sobre los cimientos de comer y beber las palabras de Dios para así llegar a conocerlo y satisfacerlo, las personas pueden construir una relación normal con Dios poco a poco. Comer y beber Sus palabras y ponerlas en práctica es la mejor cooperación con Dios para el hombre. A través de esta práctica se mantiene más firme en el testimonio del pueblo de Dios. Cuando la gente entiende y es capaz de obedecer la esencia de las palabras actuales de Dios, vive en la senda que está siendo guiada por el Espíritu Santo y ha entrado en el camino correcto de la perfección del hombre por parte de Dios. Anteriormente, las personas podían obtener la obra de Dios con tan solo buscar la gracia de Dios o buscar placer y gozo, pero las cosas ahora son diferentes. Sin las palabras del Dios encarnado, sin la realidad de Sus palabras, no pueden ganar la aprobación de Dios y todos serán eliminados por Dios. Para lograr una vida espiritual normal, primero la gente debe comer y beber las palabras de Dios y ponerlas en práctica; y, entonces, sobre este fundamento, establece una relación normal con Dios.

Extracto de ‘Aquellos cuyo carácter ha cambiado son aquellos que han entrado a la realidad de las palabras de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

La manera en que las personas creen en Dios, lo aman y lo satisfacen es llegando al Espíritu de Dios con el corazón, obteniendo de este modo Su satisfacción, y usando el corazón para comprometerse con las palabras de Dios y así poder ser conmovidos por Su Espíritu. Si se quiere alcanzar una vida espiritual normal y establecer una relación normal con Dios, entonces tienes que entregarle primero tu corazón a Dios. Sólo después de que hayas tranquilizado tu corazón ante Él y lo hayas derramado por completo en Dios, podrás desarrollar poco a poco una vida espiritual normal. Si al creer en Dios la gente no le entrega su corazón y lo tiene puesto en Él, si no consideran la carga de Dios como propia, entonces lo único que hacen es un acto de engaño a Dios, un acto común en las personas religiosas, y no pueden recibir la alabanza de Dios. Él no puede obtener nada de este tipo de personas; sólo sirven como contraste de la obra de Dios, como un adorno en la casa de Dios, algo superfluo e inútil. Él no hace uso de este tipo de personas. No es sólo que en ellas no haya oportunidad para la obra del Espíritu Santo, sino que ni siquiera aporta ningún valor que sean perfeccionadas. Este tipo de persona es, en verdad, un “muerto viviente”. Tales personas no poseen nada que pueda ser usado por el Espíritu Santo, sino que, al contrario, Satanás se ha apropiado de todas ellas y las ha corrompido profundamente. Dios se deshará de tales personas. En la actualidad, al usar a las personas, el Espíritu Santo no sólo aprovecha sus virtudes para hacer las cosas, sino que también perfecciona y cambia sus defectos. Si tu corazón se puede derramar en Dios, y mantenerse tranquilo delante de Él, tendrás la oportunidad y las cualificaciones para que el Espíritu Santo te use, para recibir Su esclarecimiento e iluminación y, es más, tendrás la oportunidad de que el Espíritu Santo compense tus deficiencias. Cuando entregas tu corazón a Dios, en el lado positivo, puedes lograr una entrada profunda y alcanzar un plano más alto de entendimiento; en el lado negativo, tendrás más entendimiento de tus propias faltas y deficiencias, estarás más dispuesto a buscar satisfacer la voluntad de Dios y, en un estado no pasivo, entrarás activamente. Así, te convertirás en una persona adecuada. Si tu corazón permanece tranquilo delante de Dios, la clave para saber si recibes o no la alabanza del Espíritu Santo y si agradas o no a Dios es si puedes entrar activamente. Cuando el Espíritu Santo esclarece y usa a una persona, nunca la vuelve negativa, sino que siempre la hace progresar de forma activa. Aunque esta persona tenga debilidades, es capaz de evitar basar su vida en ellas. Son capaces de evitar el retraso de su crecimiento vital, y de seguir buscando satisfacer la voluntad de Dios. Este es un estándar. Si puedes lograr esto, es prueba suficiente de que has obtenido la presencia del Espíritu Santo. Si una persona siempre es negativa, e incluso después de haber sido esclarecida y conocerse a sí misma sigue siendo negativa y pasiva, e incapaz de levantarse y actuar de común acuerdo con Dios, este tipo de persona simplemente recibe la gracia de Dios, pero el Espíritu Santo no está con ella. Cuando una persona es negativa, significa que su corazón no se ha vuelto hacia Dios y el Espíritu de Dios no ha tocado su espíritu. Todo el mundo debería comprender esto.

Extracto de ‘Es muy importante establecer una relación normal con Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Si quieres tener una relación normal con Dios, entonces debes volver tu corazón hacia Él. Con esto como fundamento, también tendrás una relación normal con otras personas. Si no tienes una relación normal con Dios, entonces no importa lo que hagas para mantener tus relaciones con otras personas, no importa qué tan duro trabajes o cuánta energía inviertas, todo esto sólo se corresponderá con una filosofía humana de vida. Estás manteniendo tu posición entre las personas a través de una perspectiva y una filosofía humana para que la gente te alabe, pero no estás siguiendo la palabra de Dios para establecer relaciones normales con la gente. Si no te centras en tus relaciones con las personas, sino que mantienes una relación normal con Dios, si estás dispuesto a darle tu corazón a Dios y aprendes a obedecerle, entonces, de manera natural, tus relaciones con todas las personas serán normales. De esta manera, estas relaciones no se establecen en la carne sino sobre el fundamento del amor de Dios. Casi no hay interacciones carnales, pero en el espíritu hay comunicación mutua, así como mutuo amor, consuelo y provisión. Todo esto se hace sobre el fundamento de un corazón que complace a Dios. Estas relaciones no se mantienen por confiar en una filosofía humana de vivir, sino que se forman de una manera muy natural, llevando la carga de Dios. No requieren de un esfuerzo que provenga del hombre. Sólo necesitas practicar según los principios de la palabra de Dios. ¿Estás dispuesto a ser considerado con la voluntad de Dios? ¿Estás dispuesto a ser una persona “sin razón” delante de Dios? ¿Estás dispuesto a darle tu corazón por completo a Dios y no pensar en tu posición entre las personas? Entre todas las personas con las que tienes contacto, ¿con quiénes tienes mejor relación? ¿Con cuáles tienes peor relación? ¿Son normales tus relaciones con las personas? ¿Tratas a todas las personas de manera equitativa? ¿Se mantienen tus relaciones con los demás según tu filosofía de vivir, o se edifican sobre el fundamento del amor de Dios? Cuando una persona no da su corazón a Dios, su espíritu se vuelve obtuso, insensible e inconsciente. Esta clase de persona nunca entenderá las palabras de Dios ni tendrá una relación normal con Él; el carácter de esta clase de persona nunca cambiará. Cambiar el carácter propio es el proceso de entregarle el corazón por completo a Dios, y de recibir esclarecimiento e iluminación de Sus palabras. La obra de Dios puede, por un lado, permitir que una persona entre activamente, y también que purgue sus aspectos negativos después de obtener conocimiento sobre ellos. Cuando seas capaz de entregarle tu corazón a Dios, entonces podrás percibir cualquier movimiento sutil en tu espíritu, y conocerás todo el esclarecimiento y la iluminación recibidos de Dios. Aférrate a esto, y entrarás poco a poco en la senda donde el Espíritu Santo te perfeccione. Cuanto más tranquilo esté tu corazón delante de Dios, más sensible y delicado será tu espíritu, y más capaz será de percibir cómo lo conmueve el Espíritu Santo; entonces, tu relación con Dios se volverá todavía más normal. Una relación normal entre las personas se establece sobre el fundamento de entregar sus corazones a Dios, y no por medio del esfuerzo humano. Sin Dios en su corazón, las relaciones interpersonales son solamente relaciones carnales. No son normales, sólo un mero abandono a los deseos físicos; son relaciones que Dios aborrece, que Él abomina. Si dices que tu espíritu ha sido conmovido, pero siempre quieres tener comunión con personas que te agradan, con quienquiera que estimes, y si hay otra persona buscando que no te agrada, o contra la que incluso tienes un prejuicio y no te relacionas con ella, esto es otra prueba de que estás sometido a tus emociones y que no tienes una relación para nada normal con Dios. Estás tratando de engañar a Dios y cubrir tu propia fealdad. Incluso si puedes compartir algo de entendimiento, tus intenciones siguen siendo equivocadas, entonces todo lo que haces es bueno sólo según los estándares humanos. Dios no te elogiará, estás actuando de acuerdo a la carne, no de acuerdo a la carga de Dios. Si puedes tranquilizar tu corazón delante de Dios y tener interacciones normales con todos los que aman a Dios, sólo entonces eres apto para que Dios te use. De esta manera, sin importar cómo te relaciones con otros, no será de acuerdo con una filosofía de vivir, sino que será ante Dios, viviendo de una manera que es considerada con Su carga. ¿Cuántas personas como esta hay entre vosotros? ¿Son realmente normales tus relaciones con los demás? ¿Sobre qué fundamento se edifican? ¿Cuántas filosofías de vida hay dentro de ti? ¿Han sido desechadas? Si tu corazón no puede volverse por completo hacia Dios, no eres de Él, sino que procedes de Satanás, y al final volverás a él. No eres digno de pertenecer al pueblo de Dios. Todo esto requiere tu cuidadosa consideración.

Extracto de ‘Es muy importante establecer una relación normal con Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

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