77. Principios para la salvaguarda de la obra de la casa de Dios

(1) Es necesario identificar a los falsos líderes, anticristos, personas malvadas e incrédulos, y si son descubiertos, exponerlos y gestionarlos sumariamente para salvaguardar la vida normal de la iglesia.

(2) Cuando se descubre que un falso líder u obrero es incapaz de hacer obra práctica, se debe contactar con el pueblo escogido de Dios para identificarlo, proscribirlo y despedirlo de inmediato.

(3) Es necesario exponer y refutar todo tipo de herejías y falacias., posibilitar que el pueblo escogido de Dios las discierna, para que no les engañen, y asegurar que la verdad-palabra de Dios reine en la iglesia.

(4) Es necesario vivir la vida de iglesia en estricta conformidad con las disposiciones del trabajo de lo Alto. Cuidado con los anticristos y la gente malvada que van por su propio camino y engañan al pueblo escogido de Dios.

(5) Uno debe aprender a identificar a los anticristos y a la gente malvada, en caso de que asedien a los líderes y obreros de la iglesia. Hay que llegar hasta el fondo de las argucias de Satanás, y proteger a los líderes y obreros.

Las palabras relevantes de Dios:

La iglesia está en construcción y Satanás está haciendo todo lo posible por demolerla. Quiere demoler Mi construcción por cualquier medio posible; por este motivo, la iglesia debe ser purificada rápidamente. No debe quedar ningún resto de la escoria de la maldad; la iglesia debe ser purificada para que se vuelva impecable y siga siendo tan pura como en el pasado. Debéis estar despiertos y esperando en todo momento, y debéis orar más delante de Mí. Debéis reconocer las diversas tramas y argucias engañosas de Satanás, reconocer los espíritus, conocer a la gente y ser capaces de discernir todo tipo de personas, sucesos y cosas; debéis también comer y beber más de Mis palabras y, lo que es más importante, debéis ser capaces de comerlas y beberlas por vosotros mismos. Equipaos con toda la verdad y venid delante de Mí para que Yo pueda abrir vuestros ojos espirituales y permitiros ver todos los misterios que se encuentran dentro del espíritu… Cuando la iglesia entra en su fase de construcción, los santos marchan a la batalla. Los muchos horribles rasgos de Satanás son colocados delante de vosotros; ¿os detenéis y retrocedéis, u os levantáis y confiando en Mí seguís hacia delante? ¡Expón a fondo los rasgos corruptos y desagradables de Satanás, no escatimes sentimientos, y no muestres misericordia! ¡Lucha contra Satanás hasta la muerte! ¡Yo soy tu respaldo y tú debes tener el espíritu del hijo varón! Satanás está arremetiendo en su agonía de muerte final, pero aun así será incapaz de escapar de Mi juicio. Satanás está bajo Mis pies y también está pisoteado debajo de vuestros pies, ¡es verdad!

Todos los desestabilizadores religiosos y aquellos que demuelan la construcción de la iglesia no pueden recibir ni una pizca de tolerancia, sino que serán juzgados inmediatamente. Satanás quedará expuesto, pisoteado, destruido por completo y no tendrá dónde esconderse. Toda clase de demonios y fantasmas ciertamente revelarán sus verdaderas formas ante Mí y los arrojaré a todos en el abismo sin fondo de donde nunca saldrán libres; todos estarán bajo nuestros pies. Si quieres pelear la buena batalla por la verdad, entonces, antes que nada, no debes darle a Satanás ninguna oportunidad de obrar, para hacer esto habrás que pensar unánimemente y ser capaz de hacer las cosas coordinadamente, renunciar a tus propias nociones, opiniones, puntos de vista y maneras de hacer las cosas, tranquilizar tu corazón dentro de Mí, centrarte en la voz del Espíritu Santo, estar atento a la obra del Espíritu Santo y experimentar las palabras de Dios en detalle. Debes tener solo una intención, y es que se haga Mi voluntad. No debes tener otra intención más allá de esto. Debes mirarme con todo tu corazón, observar con atención Mis acciones y la forma en que hago las cosas, y no ser negligente en absoluto. Tu espíritu debe ser agudo y tus ojos deben estar abiertos. Comúnmente, cuando se trata de aquellos cuyas intenciones y objetivos no son correctos, así como aquellos que aman ser vistos por otros, aquellos que están ansiosos por hacer cosas, los que son propensos a causar interrupciones, los que son buenos escupiendo doctrina religiosa, los que son lacayos de Satanás, etc., cuando estas personas se levantan, se convierten en dificultades para la iglesia y hacen que el comer y beber de las palabras de Dios por parte de los hermanos y hermanas no llegue a nada. Cuando te encuentres este tipo de personas hacer su actuación, expúlsalas inmediatamente. Si no cambian a pesar de las repetidas amonestaciones entonces sufrirán pérdidas. Si aquellos que persisten obstinadamente haciendo lo suyo intentan defenderse y tratan de encubrir sus pecados, la iglesia debe sacarlos inmediatamente y no darles espacio para maniobrar. No perdéis mucho intentando salvar poco; fija tu vista en el panorama completo.

Extracto de ‘Capítulo 17’ de Declaraciones de Cristo en el principio en “La Palabra manifestada en carne”

Cada iglesia tiene personas que le provocan problemas o que se inmiscuyen en la obra de Dios. Todas ellas son satanases que se han infiltrado en la casa de Dios disfrazadas. Este tipo de personas son buenas para actuar. Vienen delante de Mí con gran reverencia, inclinándose y haciendo chirridos, viviendo como perros sarnosos y dedicando “todo” lo que son a lograr sus propios objetivos, pero ante los hermanos y hermanas, muestran su lado feo. Cuando ven a personas que practican la verdad, las eliminan y las hacen a un lado; cuando ven a alguien más formidable que ellos, lo adulan y son serviles con él. Proliferan en la iglesia. Puede decirse que esos “bravucones locales”, esos “perros falderos”, existen en la mayoría de las iglesias. Se unen en sus actos diabólicos, se guiñan el ojo y se envían señales secretas, y ninguno de ellos practica la verdad. Quien tiene más veneno es el “demonio jefe”, y quien tiene el más alto prestigio los conduce y lleva su estandarte en alto. Estas personas alborotan la iglesia, esparciendo su negatividad, emitiendo muerte, haciendo lo que les place, diciendo lo que les place, y nadie se atreve a detenerlas. Rebosan del carácter de Satanás. Tan pronto como comienzan a causar disturbios, un aire de muerte entra en la iglesia. Aquellos que están dentro de la iglesia y practican la verdad son echados fuera, incapaces de darlo todo, mientras que los que perturban a la iglesia y esparcen la muerte hacen vandalismo en la iglesia y, lo que es peor, la mayoría de las personas los sigue. Tales iglesias son dirigidas por Satanás, lisa y llanamente, y el diablo es su rey. Si los congregantes no se levantan y rechazan a los demonios principales, entonces ellos también, tarde o temprano, se irán a la ruina. A partir de ahora, deben tomarse medidas contra tales iglesias. Si los congregantes de una iglesia son capaces de practicar un poco de verdad, pero no buscan hacerlo, entonces esa iglesia será eliminada. Si no hay nadie en una iglesia que esté dispuesto a practicar la verdad y nadie que pueda dar testimonio de Dios, entonces esa iglesia debe ser completamente aislada y se deben cortar sus conexiones con otras iglesias. A esto se le llama “muerte por sepultura”; eso es lo que significa expulsar a Satanás. Si en una iglesia hay varios bravucones y son seguidos por “pequeñas moscas” que no pueden distinguir lo que son, y si los congregantes, incluso después de haber visto la verdad, siguen siendo incapaces de rechazar las ataduras y la manipulación de estos bravucones, entonces todos estos tontos serán eliminados al final. Tal vez estas pequeñas moscas no hayan hecho nada terrible, pero son aún más astutas, aún más resbaladizas y evasivas y todos los que son como ellas serán eliminados. ¡No quedará ni uno! Aquellos que pertenecen a Satanás serán devueltos a Satanás, mientras que aquellos que pertenecen a Dios seguramente irán en busca de la verdad; esto está determinado por su naturaleza. ¡Que todos los que siguen a Satanás perezcan! No habrá piedad para estas personas. Que los que buscan la verdad sean provistos y que se complazcan en la palabra de Dios hasta que se sientan saciados. Dios es justo; Él no muestra favoritismo hacia nadie. Si eres un diablo, entonces eres incapaz de practicar la verdad; si eres alguien que busca la verdad, entonces es seguro que no serás llevado cautivo por Satanás. Esto está más allá de toda duda.

Extracto de ‘Una advertencia a los que no practican la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”

La mayor comisión de Dios para la humanidad es la más útil para la casa de Dios. ¿Qué utilidad tiene? La ejecución en medio de la humanidad del plan de gestión de 6000 años de Dios, una ejecución que, naturalmente, abarca muchos aspectos. ¿Qué abarca, pues? La fundación y formación de la Iglesia y la aparición de líderes y obreros en todas sus categorías, lo que despeja el camino para que fluya sin obstáculos la labor de la Iglesia relativa a la nueva obra de Dios y a la difusión de Su evangelio. Esto implica a la Iglesia; va en interés de ella. Es lo más importante de todo cuanto entrañan los citados intereses de Dios, de Su casa y de la Iglesia. La obra de Dios se expande; el plan de gestión de Dios puede fluir sin obstáculos; el propósito y la voluntad de Dios pueden fluir sin obstáculos entre los hombres; y la palabra de Dios puede expandirse, proclamarse y predicarse más ampliamente entre ellos para que sean más los que se presenten ante Dios. Este es el objetivo y el eje de toda esta obra que realiza Dios. Por tanto, todo lo relativo a los intereses de la casa de Dios y a la Iglesia guarda también, sin duda alguna, relación con la voluntad y el plan de gestión de Dios. En concreto, guarda relación con el hecho de si la obra de Dios en cada era y etapa puede fluir sin obstáculos, con si puede expandirse y avanzar sin problemas entre la humanidad, evolucionar sin problemas y ser llevada a cabo sin trabas. Si todo esto avanza con normalidad, se habrán afianzado los intereses de la familia y la Iglesia de Dios, así como Su gloria y Su testimonio. Si la obra de Dios en Su casa y en la Iglesia se ve obstaculizada y no puede fluir sin obstáculos, si se entorpecen la voluntad de Dios y la obra que llevará a cabo, es indudable que los intereses de la casa de Dios y de la Iglesia se verán muy menoscabados. Estas cosas van asociadas. Esto significa, asimismo, que cuando los intereses de la casa de Dios y de la Iglesia resulten muy menoscabados u obstaculizados, seguro que el plan de gestión de Dios se verá muy entorpecido, y Su interés, fuertemente menoscabado.

Extracto de ‘Qué es la verdad’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Comer y beber las palabras de Dios, practicar la oración, aceptar la carga de Dios y las tareas que Él te confía, todo esto es para que pueda haber una senda delante de ti. Cuanto más pese sobre ti la carga de lo que Dios te ha confiado, más fácil será que seas perfeccionado por Él. Algunas personas no están dispuestas a coordinarse con otras en el servicio a Dios, aunque hayan sido llamadas a hacerlo; estas son personas perezosas que solo desean deleitarse en las comodidades. Cuanto más se te pida que sirvas en coordinación con otras personas, más experiencia adquirirás. Debido a que tienes más cargas y experiencias, tendrás más oportunidades de ser perfeccionado. Por tanto, si puedes servir a Dios con sinceridad, serás consciente de Su carga; así pues, tendrás más oportunidades de que Él te perfeccione. Es justo ese grupo de personas el que actualmente está siendo perfeccionado. Cuanto más te conmueva el Espíritu Santo, más tiempo dedicarás a ser consciente de la carga de Dios, más serás perfeccionado por Él y más te ganará Él, hasta que, al final, te convertirás en alguien a quien Dios utiliza. En la actualidad, hay algunas personas que no llevan cargas por la iglesia. Estas personas son flojas y descuidadas, y solo les preocupa su propia carne. Son extremadamente egoístas y, también, ciegas. Si no puedes ver este asunto con claridad, no llevarás ninguna carga. Cuanto más consciente seas de la voluntad de Dios, mayor será la carga que Él te confiará. Las personas egoístas no están dispuestas a sufrir tales cosas ni a pagar el precio y, como resultado, perderán oportunidades para que Dios las perfeccione. ¿Acaso no se están haciendo daño a sí mismas? Si eres alguien consciente de la voluntad de Dios, desarrollarás una carga verdadera para la iglesia. De hecho, en lugar de considerar que esto es una carga que llevas para la iglesia, sería mejor que la consideraras como una carga que llevas para tu propia vida, porque el propósito de esta carga que desarrollas para la iglesia es que utilices estas experiencias para que Dios te perfeccione. Por tanto, quien lleve la mayor carga para la iglesia, quien lleve una carga para entrar en la vida, será a quien Dios perfeccionará. ¿Has visto esto claramente? Si la iglesia con la que estás se encuentra esparcida como la arena, pero tú no te sientes ni preocupado ni inquieto e incluso haces la vista gorda cuando tus hermanos y hermanas no comen ni beben normalmente las palabras de Dios, entonces no estás llevando carga alguna. A Dios no le gustan tales personas. La clase de personas que a Él le agradan tienen hambre y sed de justicia y son conscientes de Su voluntad. Por tanto, debes ser consciente de la carga de Dios, aquí y ahora; no debes esperar que Dios revele Su carácter justo a toda la humanidad para ser consciente de Su carga. ¿No sería demasiado tarde entonces? Esta es una buena oportunidad para que Dios te perfeccione. Si dejas que esta oportunidad se te escape de las manos, lo lamentarás por el resto de tu vida, del mismo modo que Moisés no pudo entrar en la buena tierra de Canaán y lo lamentó por el resto de su vida y murió con remordimientos. Una vez que Dios haya revelado Su carácter justo a todas las personas, te llenarás de remordimiento. Aunque Dios no te castigue, te castigarás tú mismo por tu propio remordimiento. Algunas personas no están convencidas de esto, pero si tú no lo crees, simplemente espera y observa. Hay algunas personas cuyo único propósito es que se cumplan estas palabras. ¿Estás dispuesto a sacrificarte por estas palabras?

Extracto de ‘Sé consciente de la voluntad de Dios para alcanzar la perfección’ en “La Palabra manifestada en carne”

¡Cómo consideras las comisiones de Dios es un asunto muy serio! Si no puedes llevar a cabo lo que Dios te ha confiado, no eres apto para vivir en Su presencia y deberías ser castigado. Es la ley del Cielo y el principio de la tierra para que los seres humanos completen cualquier comisión que Dios les confíe; esta es su responsabilidad más elevada, tan importante como sus propias vidas. Si no te tomas en serio las comisiones de Dios, lo estás traicionando de la forma más grave; en esto eres más lamentable que Judas y debe ser maldecido. La gente debe entender bien cómo ver lo que Dios les confía y, al menos, debe comprender que las comisiones que Él confía a la humanidad son exaltaciones y favores especiales de Dios, son cosas muy gloriosas. Todo lo demás puede abandonarse; aunque uno tenga que sacrificar la propia vida, debe seguir cumpliendo la comisión de Dios.

Extracto de ‘Cómo conocer la naturaleza del hombre’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Haz todo lo que sea beneficioso para la obra de Dios y nada que vaya en detrimento de los intereses de la misma. Defiende el nombre, el testimonio y la obra de Dios.

Debes defender y asumir la responsabilidad de todo lo que se relacione con los intereses de la casa de Dios, o que se refiera a la obra de la casa y el nombre de Dios. Cada uno de vosotros tiene esta responsabilidad, esta obligación, y es eso lo que debéis hacer.

Extracto de ‘Una charla sobre los decretos administrativos de Dios en la Era del Reino’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

En la iglesia, permaneced firmes en vuestro testimonio de Mí, defended la verdad; lo correcto es correcto y lo incorrecto es incorrecto. No confundáis lo negro y lo blanco. Estaréis en guerra con Satanás y debéis vencerlo por completo para que nunca más vuelva a levantarse. Debéis dar todo lo que tenéis para proteger Mi testimonio. Este será el objetivo de vuestros actos, no lo olvidéis. Pero, ahora, carecéis de fe y de la capacidad de diferenciar las cosas; y siempre sois incapaces de entender Mis palabras y Mis intenciones. No obstante, no estéis ansiosos; todo procede según Mis pasos, y la ansiedad solo engendra problemas. Pasad más tiempo delante de Mí y no le deis importancia a la comida y a la ropa, que son para el cuerpo físico. Buscad con frecuencia Mis intenciones, y Yo te mostraré claramente cuáles son. Poco a poco, descubrirás Mis intenciones en todo, de manera que, para cada ser humano, Yo tendré un camino de entrada sin obstrucciones. Eso satisfará Mi corazón ¡y recibiréis bendiciones conmigo por los siglos de los siglos!

Extracto de ‘Capítulo 41’ de Declaraciones de Cristo en el principio en “La Palabra manifestada en carne”

¿Cuál es el carácter de la irresponsabilidad? La astucia. El elemento más notable de la filosofía de vida del hombre es la astucia. La gente cree que, si no es astuta, tenderá a ofender al prójimo y no sabrá protegerse a sí misma; cree que debe ser lo suficientemente astuta como para no incomodar ni herir a nadie, con lo que se mantiene a salvo, conserva su medio de vida y consigue un firme apoyo entre las masas. Así actúa la gente en el mundo de los incrédulos; ¿por qué algunas personas de la casa de Dios siguen actuando de esta manera? Al ver que algo perjudica los intereses de la casa de Dios, no dicen nada; puede que digan: “Si alguien quiere pronunciarse acerca de esto, adelante; yo no voy a hacerlo. No voy a incomodar a nadie ni a jugarme el tipo”. Esto es irresponsabilidad y astucia y no hay que confiar en esas personas. Para conservar su autoestima, reputación, integridad y dignidad, devolverán a su dueño el dinero que se encuentren, se alegrarán de ayudar a los demás, darán la vida por una causa justa, harán lo que sea por otra persona y no dudarán en pagar cualquier precio. Sin embargo, cuando es preciso proteger los intereses de la casa de Dios, la verdad y la justicia, todo esto se desvanece y ya no practican la verdad. ¿Qué ocurre? Aquí hay un carácter de odio por la verdad. ¿Por qué digo que tienen un carácter de odio por la verdad? Deriva del hecho de que, en lo que atañe a la realidad de las cosas positivas, la gente huye y se acobarda. Aunque quizá sienta cierto grado de autorreproche en su interior, lo ignora, quiere reprimirlo, y piensa: “No voy a hacerlo, sería una tontería”, o cree que no es un asunto importante y que, sencillamente, puede hablarlo en otro momento. A la hora de defender la justicia y las cosas positivas, huye y no se responsabiliza. Mira hacia otro lado y no se toma el asunto en serio. Este es un ejemplo de falta de amor por las cosas positivas y odio por la verdad. Entonces, ¿cómo debes practicar cuando surja esta cuestión? ¿Cuáles son los principios? Si un asunto guarda relación con los intereses de la casa de Dios o con el testimonio de Dios, debes tratarlo con la misma seriedad que tus propios intereses, moviendo cielo y tierra; esta es la actitud de alguien que ama la verdad y las cosas positivas, alguien que se responsabiliza. Si no tenéis esta actitud, sois unos simples descuidados con las cosas de que os ocupáis, y pensáis: “Haré las cosas dentro del ámbito de mi deber, pero no me importa nada más. Si me preguntas algo, te responderé si estoy de buen humor. De lo contrario, no lo haré. Esta es mi actitud”, este es el tipo de carácter que tenéis. ¿Protege una persona una causa justa al proteger su posición, reputación y autoestima y las cosas relacionadas con sus intereses? ¿Protege las cosas positivas? Estas motivaciones mezquinas y egoístas constituyen un carácter de odio por la verdad. La mayoría soléis expresar esta clase de conductas, y en cuanto os topáis con algo relacionado con los intereses de la familia de Dios, mentís diciendo: “No lo vi... No sé... No me he enterado...”. En definitiva, tanto si realmente no sabes algo como si finges no saberlo, demuestras un carácter determinado.

Extracto de ‘El conocimiento del propio carácter es la base de su transformación’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Cuando la verdad se convierte en tu vida, si alguien blasfema contra Dios, si no tiene reverencia hacia Él, si es descuidado en el deber, provoca interrupciones o perturba la obra de la casa de Dios, y cuando ves que esto ocurre, entonces puedes discernirlo y exponerlo cuando sea necesario y abordarlo de acuerdo con el principio-verdad. Si la verdad no se ha convertido en tu vida y todavía vives inmerso en tu carácter satánico, cuando te encuentres con inicuos y demonios que interrumpan y perturben el trabajo de la casa de Dios, harás la vista gorda y oídos sordos; los apartarás sin que te lo reproche tu conciencia. Llegarás a creer que quien perturba el trabajo de la casa de Dios no tiene nada que ver contigo. Por mucha que sea la pérdida para la obra de Dios y los intereses de Su casa, no sentirás ningún reproche de tu conciencia, lo que significa que serás una persona que vive de acuerdo con su carácter satánico. Satanás te controla y hace que vivas como algo que no es ni completamente humano ni completamente demoníaco. Comes de lo que es de Dios, bebes de lo que es de Dios y gozas de todo cuanto proviene de Él; ahora bien, cuando la obra de la casa de Dios sufre alguna pérdida, crees que no tiene nada que ver contigo y, cuando ocurre, incluso ayudas utilizando a tu propia gente y tú no tomas partido por Dios ni defiendes Su obra ni los intereses de Su casa. Esto quiere decir que Satanás tiene poder sobre ti, ¿no? Las personas que son así, ¿viven como seres humanos? Es evidente que son demonios, ¡no seres humanos! Sin embargo, cuando la verdad impera en tu corazón y se ha convertido en tu vida, cuando ves aparecer algo pasivo, negativo o malvado, la reacción de tu corazón es totalmente distinta. Primero sientes un reproche y cierto sentido de intranquilidad, seguidos inmediatamente por este sentimiento: “No puedo quedarme parado y hacer la vista gorda. Debo levantarme y hablar, levantarme y asumir la responsabilidad”. Entonces puedes levantarte y poner fin a estas malas acciones delatándolas, esforzándote por salvaguardar los intereses de la casa de Dios y por evitar que perturben Su obra. No solo tendrás este valor y esta determinación y serás capaz de comprender el asunto del todo, sino que también cumplirás con la responsabilidad que te corresponde en la obra de Dios y en los intereses de Su casa, con lo que cumplirás con tu deber. ¿Cómo se cumplirá? Se cumplirá cuando la verdad surta efecto en ti y se convierta en tu vida. De esta manera, una vez que hayas cumplido con tu deber, no preguntarás si Dios puede concederte una recompensa, si ha visto tus acciones ni si las acepta. En cambio, simplemente creerás que esa era la responsabilidad que debes asumir ¿No vivirás, por tanto, con conciencia, razón, humanidad, integridad y dignidad? Tus acciones y conducta serán el “temor de Dios y la evitación del mal” de los que Él habla. Estarás practicando la esencia de estas palabras y viviendo su realidad. Cuando la verdad se convierte en la vida de una persona, esta es capaz de vivir esta realidad. Sin embargo, si tú aún no has entrado en esta realidad, cuando evidencias falsedad, mentira o fingimiento, o cuando ves que actúan los inicuos o que las fuerzas malignas perturban e interrumpen la obra de Dios, no sientes ni percibes nada. Incluso cuando estas cosas suceden delante de tus narices, eres capaz de reírte, comer y dormir con la conciencia tranquila y no te lo reprochas lo más mínimo. De estas dos vidas que podéis vivir, ¿cuál elegís? ¿Qué vida tiene auténtica semejanza humana, con la que vivís la realidad de las cosas positivas, y qué vida es malvada y diabólica? La respuesta es evidente. Cuando la verdad no se ha convertido en la realidad ni en la vida de las personas, lo que viven es bastante lamentable y triste y no están al mando de su vida. Como la verdad no se ha convertido en su vida interior, lo que hacen no está bajo su control y, aunque esto les dé algo de tristeza, el sentimiento se les pasa muy rápido y no sienten ningún remordimiento en absoluto. Así de grande es la diferencia entre estos dos tipos de vida.

Extracto de ‘Solo quienes practican la verdad temen a Dios’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

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