43. Principios de la búsqueda del perfeccionamiento

(1) Es preciso entregar el corazón a Dios, dedicarse por entero a Él, esforzarse por Él, leer Sus palabras con ahínco y conversar con Él empleando Sus palabras.

(2) Es preciso esforzarse sinceramente por Dios y, al llevar a cabo el deber, buscar la verdad para abordar el propio carácter corrupto. Hay que cooperar armoniosamente con los demás y cumplir satisfactoriamente con el deber.

(3) Es preciso aceptar el juicio, el castigo, la poda y el trato de las palabras de Dios y poner fin definitivamente a las mentiras, a la falsedad, a la astucia y al trabajo negligente y descuidado. Se ha de ser una persona honesta.

(4) En toda clase de pruebas hay que buscar la verdad, abordar las nociones y la corrupción, aprender a mostrar consideración por la voluntad de Dios y conseguir someterse sinceramente a Él.

Las palabras relevantes de Dios:

¿A través de qué método se alcanza la perfección del hombre por parte de Dios? Se alcanza por medio de Su justo carácter. El carácter de Dios consiste principalmente de la justicia, la ira, la majestad, el juicio y la maldición y perfecciona al hombre principalmente por medio de Su juicio. Algunas personas no entienden y preguntan por qué es que Dios sólo puede perfeccionar al hombre por medio del juicio y la maldición. Dicen: “Si Dios maldijera al hombre, ¿no moriría el hombre? Si Dios juzgara al hombre, ¿el hombre no sería condenado? Entonces, ¿cómo puede todavía ser perfeccionado?”. Esas son las palabras de la gente que no conoce la obra de Dios. Lo que Dios maldice es la desobediencia del hombre y lo que Él juzga son los pecados del hombre. Aunque Él habla severamente y de manera implacable, Él revela todo lo que hay dentro del hombre y a través de estas palabras severas revela lo que es esencial dentro del hombre pero a través de ese juicio le da al hombre un conocimiento profundo de la esencia de la carne y, por lo tanto, el hombre se somete a Dios. La carne del hombre es del pecado y de Satanás, es desobediente y el objeto del castigo de Dios. Por tanto, para permitirle al hombre que se conozca a sí mismo, las palabras del juicio de Dios le deben suceder y todo tipo de refinamiento se debe emplear; sólo entonces puede ser efectiva la obra de Dios.

Extracto de ‘Sólo al experimentar pruebas dolorosas puedes conocer el encanto de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Para buscar ser perfeccionada por Dios, una persona debe entender primero lo que significa ser perfeccionada por Él, así como las condiciones que debe cumplir para ello. Una vez que comprende tales asuntos, debe buscar una senda de práctica. Para ser perfeccionado, uno debe tener determinada calidad. Muchas personas no tienen la calidad suficiente, en cuyo caso debes pagar un precio y trabajar duro de manera subjetiva. A menor calidad, mayor será el esfuerzo subjetivo que debes hacer. Cuanto mayor sea tu comprensión de las palabras de Dios y cuanto más las pongas en práctica, más rápidamente podrás entrar en la senda de la perfección. Por medio de la oración, puedes ser perfeccionado en el área de la oración; también puedes ser perfeccionado al comer y beber las palabras de Dios, captar su esencia y vivir su realidad. Mediante la experiencia diaria de las palabras de Dios, debes llegar a saber qué es lo que te falta y, sobre todo, debes reconocer tu principal falla y tus debilidades, y orar y suplicar a Dios. Al hacerlo, poco a poco serás perfeccionado. La senda que lleva a la perfección es: orar, comer y beber las palabras de Dios, captar su esencia, obtener la entrada a la experiencia de las palabras de Dios, llegar a conocer lo que te falta internamente, someterte a la obra de Dios, ser consciente de la carga de Dios y abandonar la carne por medio de tu amor a Dios, además de comunicarte frecuentemente con tus hermanos y hermanas, lo cual puede enriquecer tus experiencias. Trátese de la vida comunitaria o de tu vida personal, o de grandes congregaciones o pequeñas, todas ellas pueden permitirte adquirir experiencia y recibir entrenamiento para que tu corazón pueda aquietarse delante de Dios y regresar a Él. Todo esto forma parte del proceso de ser perfeccionado. Experimentar las palabras de Dios, tal y como se mencionó anteriormente, significa poder degustarlas y permitirte vivirlas para que tengas mayor fe y amor a Dios. De esta manera, gradualmente te irás quitando tu corrupto carácter satánico, te despojarás de motivaciones inapropiadas y vivirás la semejanza de una persona normal. Cuanto mayor sea el amor a Dios dentro de ti —es decir, cuanto mayor sea lo que Dios ha perfeccionado en ti— menos te poseerá la corrupción de Satanás. Por medio de tus experiencias prácticas, gradualmente entrarás en la senda de la perfección. Por lo tanto, si deseas ser perfeccionado, entonces resulta especialmente importante que seas consciente de la voluntad de Dios y experimentes Sus palabras.

Extracto de ‘Sé consciente de la voluntad de Dios para alcanzar la perfección’ en “La Palabra manifestada en carne”

¿Estás verdaderamente dispuesto a ser perfeccionado? Si estás verdaderamente dispuesto a ser perfeccionado por Dios, tendrás el valor de dejar de lado tu carne, podrás poner en práctica las palabras de Dios y no serás pasivo ni débil. Podrás obedecer todo lo que provenga de Dios, y todas tus acciones, ya sean públicas o privadas, serán presentables ante Dios. Si eres una persona honesta y practicas la verdad en todas las cosas, entonces serás perfeccionado. Esas personas deshonestas que actúan de una manera frente a los demás y de otra a sus espaldas no están dispuestos a ser perfeccionados. Son todos hijos de la perdición y la destrucción; no le pertenecen a Dios, sino a Satanás. ¡No son la clase de personas escogidas por Dios! Si tus acciones y tu conducta no pueden presentarse ante Dios o no son escudriñados por el Espíritu de Dios, esto evidencia que algo está mal en ti. Sólo si aceptas el juicio y el castigo de Dios y te preocupas por la transformación de tu carácter, podrás entrar a la senda que conduce al perfeccionamiento. Si estás verdaderamente dispuesto a ser perfeccionado por Dios y a hacer Su voluntad, entonces debes obedecer toda la obra de Dios, sin una sola queja, sin atreverse a evaluar o juzgar la obra de Dios. Estos son los requisitos mínimos para ser perfeccionado por Dios. El requisito necesario para todo aquel que busca ser perfeccionado por Dios es el siguiente: actuar con un corazón que ame a Dios en todas las cosas. ¿Qué significa actuar con un corazón que ame a Dios? Significa que todas tus acciones y tu conducta puedan presentarse delante de Dios. Y, como tienes las intenciones correctas, ya sea que tus acciones estén bien o mal, no tienes temor de mostrárselas a Dios o a tus hermanos y hermanas, y te atreves a hacer un juramento delante de Dios. Debes presentar todas tus intenciones, pensamientos e ideas ante Dios para Su escrutinio: si practicas esto y entras de esta manera, entonces habrá un rápido progreso en tu vida.

Extracto de ‘Los que obedecen a Dios con un corazón sincero, con seguridad serán ganados por Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Si quieres que Dios te use y te perfeccione, debes poseerlo todo: la voluntad de sufrir, la fe, la paciencia, la obediencia, así como la capacidad de experimentar la obra de Dios, obtener un entendimiento de Su voluntad, ser considerado con Su pesar, etcétera. Perfeccionar a una persona no es fácil, y cada refinamiento que experimentas requiere de tu fe y de tu amor. Si quieres ser perfeccionado por Dios, no basta con simplemente apresurarse por el camino ni solamente erogarte por Dios únicamente tampoco lo es. Debes poseer muchas cosas para ser capaz de convertirte en alguien perfeccionado por Dios. Cuando te enfrentes a sufrimientos debes ser capaz de no considerar la carne ni quejarte contra Dios. Cuando Él se esconde de ti, debes ser capaz de tener la fe para seguirlo, para mantener tu amor anterior sin permitir que flaquee o desaparezca. Independientemente de lo que Dios haga, debes respetar Su designio, y estar más dispuesto a maldecir tu propia carne que a quejarte contra Él. Cuando te enfrentas a pruebas, debes satisfacer a Dios, a pesar de cualquier reticencia a deshacerte de algo que amas o del llanto amargo. Sólo esto es amor y fe verdaderos. Independientemente de cuál sea tu estatura real, debes poseer primero la voluntad de sufrir dificultades, una fe verdadera y tener la voluntad de abandonar la carne. Deberías estar dispuesto a soportar las dificultades personales y sufrir pérdidas en tus intereses personales con el fin de satisfacer la voluntad de Dios. Debes ser capaz de sentir arrepentimiento en tu corazón. En el pasado no fuiste capaz de satisfacer a Dios, y ahora, puedes arrepentirte. Ni una sola de estas cosas puede faltar y Dios te perfeccionará a través de ellas. Si careces de estas condiciones, no puedes ser perfeccionado.

Extracto de ‘Los que serán hechos perfectos deben someterse al refinamiento’ en “La Palabra manifestada en carne”

Comer y beber las palabras de Dios, practicar la oración, aceptar la carga de Dios y las tareas que Él te confía, todo esto es para que pueda haber una senda delante de ti. Cuanto más pese sobre ti la carga de lo que Dios te ha confiado, más fácil será que seas perfeccionado por Él. Algunas personas no están dispuestas a coordinarse con otras en el servicio a Dios, aunque hayan sido llamadas a hacerlo; estas son personas perezosas que solo desean deleitarse en las comodidades. Cuanto más se te pida que sirvas en coordinación con otras personas, más experiencia adquirirás. Debido a que tienes más cargas y experiencias, tendrás más oportunidades de ser perfeccionado. Por tanto, si puedes servir a Dios con sinceridad, serás consciente de Su carga; así pues, tendrás más oportunidades de que Él te perfeccione. Es justo ese grupo de personas el que actualmente está siendo perfeccionado. Cuanto más te conmueva el Espíritu Santo, más tiempo dedicarás a ser consciente de la carga de Dios, más serás perfeccionado por Él y más te ganará Él, hasta que, al final, te convertirás en alguien a quien Dios utiliza. En la actualidad, hay algunas personas que no llevan cargas por la iglesia. Estas personas son flojas y descuidadas, y solo les preocupa su propia carne. Son extremadamente egoístas y, también, ciegas. Si no puedes ver este asunto con claridad, no llevarás ninguna carga. Cuanto más consciente seas de la voluntad de Dios, mayor será la carga que Él te confiará. Las personas egoístas no están dispuestas a sufrir tales cosas ni a pagar el precio y, como resultado, perderán oportunidades para que Dios las perfeccione. ¿Acaso no se están haciendo daño a sí mismas? Si eres alguien consciente de la voluntad de Dios, desarrollarás una carga verdadera para la iglesia. De hecho, en lugar de considerar que esto es una carga que llevas para la iglesia, sería mejor que la consideraras como una carga que llevas para tu propia vida, porque el propósito de esta carga que desarrollas para la iglesia es que utilices estas experiencias para que Dios te perfeccione. Por tanto, quien lleve la mayor carga para la iglesia, quien lleve una carga para entrar en la vida, será a quien Dios perfeccionará. ¿Has visto esto claramente? Si la iglesia con la que estás se encuentra esparcida como la arena, pero tú no te sientes ni preocupado ni inquieto e incluso haces la vista gorda cuando tus hermanos y hermanas no comen ni beben normalmente las palabras de Dios, entonces no estás llevando carga alguna. A Dios no le gustan tales personas. La clase de personas que a Él le agradan tienen hambre y sed de justicia y son conscientes de Su voluntad. Por tanto, debes ser consciente de la carga de Dios, aquí y ahora; no debes esperar que Dios revele Su carácter justo a toda la humanidad para ser consciente de Su carga. ¿No sería demasiado tarde entonces? Esta es una buena oportunidad para que Dios te perfeccione. Si dejas que esta oportunidad se te escape de las manos, lo lamentarás por el resto de tu vida, del mismo modo que Moisés no pudo entrar en la buena tierra de Canaán y lo lamentó por el resto de su vida y murió con remordimientos. Una vez que Dios haya revelado Su carácter justo a todas las personas, te llenarás de remordimiento. Aunque Dios no te castigue, te castigarás tú mismo por tu propio remordimiento. Algunas personas no están convencidas de esto, pero si tú no lo crees, simplemente espera y observa. Hay algunas personas cuyo único propósito es que se cumplan estas palabras. ¿Estás dispuesto a sacrificarte por estas palabras?

Si no buscas oportunidades para ser perfeccionado por Dios y si no luchas por llevar la delantera en tu búsqueda de la perfección, entonces al final te llenarás de remordimiento. El presente es la mejor oportunidad para alcanzar la perfección; ahora es un momento extremadamente bueno. Si no buscas seriamente que Dios te perfeccione, una vez que Su obra haya concluido será demasiado tarde: habrás perdido la oportunidad. No importa cuán grandes sean tus aspiraciones, si Dios ya no está llevando a cabo obra alguna, independientemente del esfuerzo que hagas, nunca serás capaz de alcanzar la perfección. Debes aprovechar esta oportunidad y colaborar mientras el Espíritu Santo lleva a cabo Su gran obra. Si pierdes esta oportunidad, no se te dará otra, por mucho que te esfuerces.

Extracto de ‘Sé consciente de la voluntad de Dios para alcanzar la perfección’ en “La Palabra manifestada en carne”

La búsqueda de las personas de la entrada a la vida se basa en las palabras de Dios. Se ha dicho antes que todo se logra por Sus palabras, pero nadie ha visto esto. Si entras a experimentar el paso actual, todo estará completamente claro para ti y estarás construyendo un buen fundamento para pruebas futuras. No importa qué diga Dios, solo tienes que centrarte en la entrada en Sus palabras. Cuando Dios dice que Él comenzará a castigar a las personas, aceptas Su castigo. Cuando Dios pide que las personas mueran, aceptas esa prueba. Si siempre estás viviendo dentro de Sus declaraciones más nuevas, al final las palabras de Dios te perfeccionarán. Cuanto más entres en las palabras de Dios, más rápido serás perfeccionado. ¿Por qué, en comunicación tras comunicación, te pido que conozcas las palabras de Dios y entres a ellas? Solo cuando buscas y experimentas en las palabras de Dios y entras en la realidad de Sus palabras, el Espíritu Santo tiene la oportunidad de obrar en ti. Por tanto, todos vosotros sois participantes en cada método por el que Dios obra, y sea cual sea el grado de vuestro sufrimiento al final todos recibiréis un “recuerdo”. Con el fin de lograr vuestra perfección final, debéis entrar en todas las palabras de Dios. El perfeccionamiento de las personas por parte del Espíritu Santo no es unilateral; Él requiere la cooperación de las personas. Necesita que todos cooperen con Él de manera consciente. No importa lo que Dios diga, solamente concéntrate en entrar en Sus palabras, esto será más beneficioso para vuestra vida. Todo es por el bien de conseguir un cambio de carácter en vosotros. Cuando entras en las palabras de Dios, tu corazón será movido por Él, y podrás ser capaz de entender todo lo que Dios desea lograr en este paso de la obra y tú tendrás la determinación para lograrlo.

Extracto de ‘Aquellos cuyo carácter ha cambiado son aquellos que han entrado a la realidad de las palabras de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Por ahora, lo que vosotros deberíais buscar principalmente es ser perfeccionados por Dios en todas las cosas, a través de todas las personas, los asuntos y las cosas con los que os enfrentáis, para que más de lo que es Dios sea forjado en vosotros. Primero debéis recibir la herencia de Dios en la tierra, sólo entonces os convertís en elegibles para heredar más y mayores bendiciones de Dios. Todas estas son cosas que deberíais buscar y entender antes que el resto. Cuanto más busquéis ser perfeccionados por Dios en todas las cosas, más podréis ver la mano de Dios en todas las cosas, con el resultado de que, a través de diferentes perspectivas y en diferentes asuntos, buscaréis activamente entrar en el ser de la palabra de Dios y en la realidad de Su palabra. No puedes estar conforme con estados pasivos tales como simplemente no cometer pecados, o no tener nociones ni filosofías para vivir ni voluntad humana. Dios perfecciona al hombre de múltiples maneras; en todos los asuntos yace la posibilidad de ser perfeccionado, y Él puede perfeccionarte no solo en términos positivos, pero también en negativos, para hacer más abundante lo que ganes. Cada día hay oportunidades para ser perfeccionado y ocasiones para ser ganado por Dios. Después de experimentar así por un tiempo, serás ampliamente cambiado y entenderás naturalmente muchas cosas que antes ignorabas. No habrá necesidad de instrucciones de otros, sin que lo sepas, Dios te iluminará para que recibas esclarecimiento en todas las cosas y entres en todas tus experiencias en detalle. Dios sin duda te guiará para que no vires a derecha o izquierda y tomes así el camino para ser perfeccionado por Él.

Extracto de ‘Promesas a aquellos que han sido perfeccionados’ en “La Palabra manifestada en carne”

Si deseáis ser perfeccionados por Dios, debéis aprender a cómo experimentar en todas las cosas y ser capaces de obtener esclarecimiento en todo lo que os ocurre. Sea malo o bueno, debe proporcionarte beneficio y no debe volverte negativo. En cualquier caso, deberías poder considerar las cosas desde la perspectiva de Dios y no analizarlas y estudiarlas desde la perspectiva del hombre (esto sería una desviación en tu experiencia). Si experimentas así, entonces tu corazón se llenará de las cargas de tu vida, vivirás constantemente en la luz del semblante de Dios, no te desviarás fácilmente en tu práctica. Esa gente tiene un brillante futuro por delante. Existen muchas oportunidades de ser perfeccionado por Dios. Ya todo depende de si vosotros sois quienes realmente amáis a Dios, y de si poseéis la determinación de ser perfeccionados por Dios, de ser ganados por Él y recibir Sus bendiciones y herencia. La mera determinación no es suficiente, debéis tener mucho conocimiento, si no siempre os estaréis desviando en vuestra práctica. Dios está deseando perfeccionaros a cada uno de vosotros. En la actualidad, aunque la mayoría de personas ya ha aceptado la obra de Dios por un largo tiempo, se han limitado a disfrutar al máximo de la gracia de Dios y sólo esperan permitir que Dios les dé un poco de las comodidades de la carne, sin embargo no están deseosos de recibir más y mejores revelaciones. Esto muestra que el corazón del hombre sigue siendo ajeno a esto. Aunque la obra del hombre, su servicio y su corazón de amor hacia Dios tienen menos impurezas, por lo que respecta a la esencia interna y su pensamiento retrógrado, el hombre todavía busca constantemente la paz y el disfrute de la carne y no se preocupa nada por cuáles puedan ser las condiciones y las intenciones de Dios para perfeccionar al hombre. Y así, las vidas de la mayoría son todavía vulgares y decadentes. Sus vidas no han cambiado ni un poco, simplemente no contemplan la fe en Dios como algo de importancia, es como si sólo tuvieran fe en aras de otros, actuando por inercia y sobreviviendo como pueden, a la deriva, en una existencia sin propósito. Pocos son los que buscan entrar en la palabra de Dios en todas las cosas, de ganar más cosas y más ricas, convirtiéndose en los poseedores de mayores riquezas en la casa de Dios actual, y recibiendo más bendiciones de Dios. Si buscas ser perfeccionado por Dios en todas las cosas y eres capaz de recibir lo que Dios ha prometido en la tierra, si buscas ser esclarecido por Dios en todas las cosas y no dejar que los años pasen inadvertidos ociosamente, esta es la senda ideal para que entres activamente. Sólo así serás merecedor y elegible para ser perfeccionado por Dios.

Extracto de ‘Promesas a aquellos que han sido perfeccionados’ en “La Palabra manifestada en carne”

El Espíritu Santo no sólo obra en ciertas personas a las que Dios usa, sino que, además, lo hace en la iglesia. Podría estar obrando en cualquier persona. Él puede obrar en ti en el presente y, experimentarás esta obra. Durante el siguiente periodo, puede obrar en alguien más, en cuyo caso, debes apresurarte a seguir; cuanto más de cerca sigas la luz del presente, más podrá crecer tu vida. No importa qué clase de persona sea alguien, si el Espíritu Santo obra en ella, debes seguirla. Asimila sus experiencias a través de las tuyas, y recibirás cosas incluso más elevadas. Al hacerlo, progresarás con mayor rapidez. Esta es la senda de la perfección para el hombre y la manera mediante la cual la vida crece. La senda para ser perfeccionado se alcanza mediante tu obediencia a la obra del Espíritu Santo. No sabes a través de qué clase de persona Dios obrará para perfeccionarte, ni a través de qué persona, situación o cosa te permitirá ganar o ver las cosas. Si puedes transitar por este camino correcto, eso muestra que hay gran esperanza de que seas perfeccionado por Dios. Si no puedes hacerlo, esto muestra que tu futuro es sombrío y carece de luz. Una vez que emprendas el camino correcto, obtendrás revelación en todas las cosas. No importa lo que el Espíritu Santo les revele a otros, si procedes según el conocimiento que ellos tienen para experimentar las cosas por tu cuenta, entonces esta experiencia formará parte de tu vida, y podrás proveer a otros a partir de ella. Los que proveen a otros repitiendo palabras como loros son personas que no han tenido ninguna experiencia; debes aprender a descubrir, a través del esclarecimiento y la iluminación de otros, una forma de práctica antes de que puedas empezar a hablar de tu propia experiencia y conocimiento reales. Esto será más provechoso para tu propia vida. Debes experimentar de esta manera, obedeciendo todo lo que viene de Dios. Debes buscar la voluntad de Dios en todas las cosas y aprender las lecciones en todas las cosas, para que tu vida pueda crecer. Esta clase de práctica permite el progreso más rápido.

Extracto de ‘Los que obedecen a Dios con un corazón sincero, con seguridad serán ganados por Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Lo que Pedro buscó fue llegar a conocerse a sí mismo, y ver lo que se revelaba en él a través del refinamiento de las palabras de Dios y dentro de las diversas pruebas que Dios le suministró. Al final, cuando de verdad llegó a entenderse a sí mismo, Pedro se dio cuenta de lo corrupto, lo inútil y lo indigno de servir a Dios que es el hombre, y de que el hombre no merece vivir delante de Dios. Pedro se postró entonces frente a Dios. Al final, sintió: “¡Conocer a Dios es lo más precioso! Si no pudiera conocer a Dios, mi muerte sería una enorme lástima. Siento que conocer a Dios es lo más importante y lo más valioso. Si el hombre no conoce a Dios, entonces no merece vivir y no tiene vida”. Para cuando la experiencia de Pedro había alcanzado este punto, él ya era bastante consciente de su propia naturaleza y tenía un conocimiento relativamente bueno de ella. Aunque quizá no habría sido capaz de explicarlo a fondo como las personas podrían imaginar, había llegado a este estado. Por consiguiente, la senda de la búsqueda de la vida y de alcanzar la perfección por Dios implica obtener un entendimiento más profundo de la propia naturaleza a partir de las palabras de Dios, así como comprender los aspectos de la propia naturaleza y describirla en palabras. Entender a fondo la antigua vida de una persona –la vida de la vieja naturaleza satánica– significa haber obtenido los resultados que Dios exige. Si tu conocimiento no ha llegado a este punto, pero afirmas entenderte a ti mismo y haber ganado vida, ¿no es esto una simplemente una fanfarronada? No te conoces a ti mismo ni sabes lo que eres delante de Dios, si has cumplido de verdad con el estándar de un ser humano o cuántos elementos satánicos sigues teniendo en ti. Sigues sin tener claro a quién perteneces y ni siquiera tienes autoconocimiento; entonces, ¿cómo puedes tener razón frente a Dios? Cuando Pedro buscaba la vida, se enfocó en conocerse a sí mismo y en cambiar su carácter a lo largo de sus pruebas. Se esforzó por conocer a Dios y, al final, sintió: “Las personas deben buscar entender a Dios en vida; conocerlo es lo más crítico. Si no conozco a Dios, no podré descansar en paz cuando muera. Una vez que lo conozca, si Dios determina que yo muera, sentiré que es lo más gratificante; no me quejaré en lo más mínimo y mi vida entera se habrá colmado”. Pedro no fue capaz de obtener este entendimiento ni alcanzar este nivel inmediatamente después de empezar a creer en Dios; primero tuvo que pasar por muchas pruebas. Su experiencia tuvo que llegar a un cierto punto y tuvo que entenderse a sí mismo por completo antes de poder sentir el valor de conocer a Dios. Por tanto, la senda que Pedro tomó fue la de obtener la vida y ser perfeccionado; su práctica específica se centró, principalmente, en este aspecto.

Extracto de ‘Cómo caminar por la senda de Pedro’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Los que han sido perfeccionados no solo poseen una humanidad normal, sino que son poseídos por verdades que exceden las medidas de la conciencia y que son más elevadas que los estándares de la conciencia; no solo usan su conciencia para retribuir el amor de Dios, sino que, más que eso, han conocido a Dios y han visto que Dios es amoroso y digno del amor del hombre, ¡y que hay tanto que amar en Dios que el hombre no puede evitar amarlo! El amor por Dios que tienen los que han sido perfeccionados es con el fin de cumplir sus propias aspiraciones personales. El suyo es un amor espontáneo, un amor que no es una transacción, pero que no es un trueque. Aman a Dios por ninguna otra razón que para conocerlo. A esas personas no les importa si Dios otorga gracias sobre ellos, y están contentas sólo con satisfacer a Dios. No regatean con Dios ni tampoco miden su amor por Dios por la conciencia: “Tú me has dado a mí, así que a cambio yo te amo a Ti; si Tú no me das, entonces no tengo nada que darte a cambio”. Los que han sido perfeccionados siempre creen: “Dios es el Creador, y Él lleva a cabo Su obra en nosotros. Ya que tengo esta oportunidad, condición y cualificación para poder ser perfeccionado, mi búsqueda debe ser vivir una vida que tenga sentido, y debo satisfacerlo a Él”. Es justo como lo que Pedro experimentó, cuando él se encontraba en su punto más débil, oró a Dios y dijo: “¡Oh Dios! Independientemente del tiempo o el lugar, Tú sabes que siempre me acuerdo de Ti. Sin importar el tiempo o el lugar, sabes que quiero amarte, pero mi estatura es demasiado pequeña y soy demasiado débil e impotente, mi amor es demasiado limitado, y mi sinceridad hacia Ti es demasiado escasa. Comparado con Tu amor, simplemente no soy apto para vivir. Sólo quiero que mi vida no sea en vano y que pueda, no sólo devolverte Tu amor, sino, lo que es más, que pueda dedicarte todo lo que tengo. Si te puedo satisfacer, entonces, como criatura, tendré tranquilidad y no pediré nada más. Aunque soy débil e impotente ahora, no olvidaré Tus exhortaciones, y no olvidaré Tu amor. Ahora no estoy haciendo otra cosa que retribuirte por Tu amor. ¡Oh Dios, me siento muy mal! ¿Cómo puedo devolverte el amor que hay en mi corazón; cómo puedo hacer todo lo que pueda, y poder cumplir Tus deseos, y poder ofrecerte todo lo que tengo? Conoces la debilidad del hombre; ¿cómo puedo ser digno de Tu amor? ¡Oh Dios! Sabes que soy de pequeña estatura, y que mi amor es muy escaso. ¿Cómo puedo hacer lo mejor que pueda en esta clase de ambiente? Sé que debo retribuir Tu amor; sé que debo darte todo lo que tengo, pero hoy mi estatura es muy pequeña. Te pido que me des fuerza y confianza, a fin de que sea más capaz de tener un amor puro para dedicarme a Ti, y que sea más capaz de dedicarte todo lo que tengo; y no solo para poder retribuirte por Tu amor, sino para poder experimentar Tu castigo, juicio y pruebas y hasta maldiciones más severas. Me has permitido contemplar Tu amor, y no puedo no amarte, y aunque soy débil e impotente hoy, ¿cómo podría olvidarte? Tu amor, castigo y juicio, todos me han hecho conocerte, pero también me siento incapaz de satisfacer Tu amor, ya que eres tan grandioso. ¿Cómo puedo dedicar todo lo que tengo al Creador?”. Esa fue la petición de Pedro, pero su estatura era demasiado inadecuada. En ese momento se sentía como si un cuchillo se le retorciera en el corazón. Estaba agonizando; no sabía qué hacer bajo tales condiciones. Sin embargo, siguió orando: “¡Oh Dios! El hombre es de una estatura infantil, su conciencia es débil, y lo único que logro es retribuirte por Tu amor. Hoy, no sé cómo satisfacer Tus deseos, y sólo deseo hacer todo lo que pueda, dar todo lo que tengo y dedicarte todo lo que tengo. Independientemente de Tu juicio, independientemente de Tu castigo, independientemente de lo que me otorgues, independientemente de lo que me quites, libérame de la más leve queja contra Ti. Muchas veces, cuando me castigaste y me juzgaste, me quejé conmigo mismo y fui incapaz de alcanzar la pureza o de cumplir Tus deseos. Mi retribución por Tu amor nació de la obligación, y en este momento me odio aún más”. Pedro oró de esta manera porque buscó tener un amor más puro por Dios. Estaba buscando y rogando y, más aún, se estaba recriminando y le estaba confesando sus pecados a Dios. Se sentía en deuda con Dios, y sentía odio por sí mismo, aunque también estaba algo triste y pasivo. Siempre se sintió así, como si no fuera lo suficientemente bueno para los deseos de Dios, y como si fuera incapaz de hacer su mejor esfuerzo. Bajo tales condiciones, Pedro siguió buscando la fe de Job. Vio qué tan grande había sido la fe de Job, porque Job había visto que todo lo que tenía se lo había otorgado Dios, por lo que era natural que Dios le quitara todo, que Dios se lo diera a quien Él quisiera, así fue el justo carácter de Dios. Job no se quejó y todavía pudo alabar a Dios. Pedro también se conocía, y en su corazón oró: “Hoy no voy a estar contento con retribuirte por Tu amor usando mi conciencia, y con cuánto amor te retribuya, porque mis pensamientos son muy corruptos, y porque no puedo verte como el Creador. Porque todavía no soy lo suficiente para amarte, debo cultivar la habilidad de dedicarte todo lo que tengo, y que lo haga de buena gana. Debo saber todo lo que has hecho; no tengo opción; y debo contemplar Tu amor y ser capaz de hablar Tus alabanzas y ensalzar Tu santo nombre, para que puedas obtener gran gloria a través de mí. Estoy dispuesto a mantenerme firme en este testimonio de Ti. ¡Oh Dios! Tu amor es tan precioso y hermoso, ¿cómo podría querer vivir en las manos del maligno? ¿No fui hecho por Ti? ¿Cómo podría vivir bajo el campo de acción de Satanás? Preferiría que todo mi ser viviera en medio de Tu castigo. No estoy dispuesto a vivir bajo el campo de acción del maligno. Si puedo ser hecho puro, si puedo dedicar mi todo a Ti, estoy dispuesto a ofrecer mi cuerpo y mi mente a Tu juicio y castigo, porque detesto a Satanás, y no estoy dispuesto a vivir bajo su campo de acción. A través de Tu juicio sobre mí, muestras Tu justo carácter; estoy feliz, no tengo la más mínima queja. Si puedo desempeñar el deber de una criatura, estoy dispuesto a que mi vida entera esté acompañada de Tu juicio, a través del cual llegaré a conocer Tu justo carácter y me desharé de la influencia del maligno”. Pedro siempre oró así, siempre buscó así, y llegó a un reino elevado, relativamente hablando. No solo pudo retribuir el amor de Dios, sino que, lo más importante, también cumplió su deber como criatura. No solo su conciencia no lo acusó, sino que también pudo trascender los estándares de la conciencia. Sus oraciones siguieron ascendiendo delante de Dios de tal manera que sus aspiraciones cada vez fueron más elevadas y su amor por Dios cada vez fue mayor. Aunque sufrió un dolor agonizante, con todo no se olvidó de amar a Dios, y aun así buscó adquirir la habilidad para entender la voluntad de Dios. En sus oraciones, pronunció las siguientes palabras: “No he alcanzado nada más que la retribución por Tu amor. No he dado testimonio de Ti delante de Satanás, no me he liberado de la influencia de Satanás, y todavía vivo en medio de la carne. Quiero usar mi amor para derrotar a Satanás y avergonzarlo, y así satisfacer Tu deseo. Quiero darte mi todo, no darle a Satanás lo más mínimo de mí, porque Satanás es Tu enemigo”. Entre más buscó en esta dirección, más fue conmovido, y más elevado fue su conocimiento de estos asuntos. Sin darse cuenta, llegó a conocer que se debía liberar de la influencia de Satanás, y que debía regresar por completo a Dios. Esa fue la esfera que él alcanzó. Estaba trascendiendo la influencia de Satanás y deshaciéndose de los placeres y deleites de la carne, y estaba dispuesto a experimentar con mayor profundidad tanto el castigo de Dios como Su juicio. Él dijo: “Aunque yo viva en medio de Tu castigo y en medio de Tu juicio, sin importar la dificultad que eso conlleve, aun así no estoy dispuesto a vivir bajo el campo de acción de Satanás, ni tampoco estoy dispuesto a sufrir el engaño de Satanás. Me gozo de vivir en medio de Tus maldiciones, y me duele vivir en medio de las bendiciones de Satanás. Te amo al vivir en medio de Tu juicio y esto me produce gran gozo. Tu castigo y Tu juicio son justos y santos; son con el fin de limpiarme y, más aún, de salvarme. Preferiría pasar toda mi vida en medio de Tu castigo para estar bajo Tu cuidado. No estoy dispuesto a vivir bajo el campo de acción de Satanás ni por un solo momento; quiero que me limpies; aun si sufro dificultades, no estoy dispuesto a que Satanás me explote y me engañe. A mí, esta criatura, Tú la debes usar, poseer, juzgar y castigar. Hasta me debes maldecir. Mi corazón se goza cuando estás dispuesto a bendecirme, porque he visto Tu amor. Tú eres el Creador y yo soy una criatura: no debo traicionarte y vivir bajo el campo de acción de Satanás, ni tampoco Satanás me debe explotar. Debo ser Tu caballo o buey, en vez de vivir para Satanás. Preferiría vivir en medio de Tu castigo, sin felicidad física, y esto me daría gozo incluso si se me privara de Tu gracia. Aunque Tu gracia no está conmigo, gozo que Tú me castigues y me juzgues; esta es Tu mejor bendición, Tu mayor gracia. Aunque siempre eres majestuoso y siempre estás lleno de ira hacia mí, sigo sin poder dejarte, y sigo sin poder amarte lo suficiente. Preferiría vivir en Tu casa, preferiría ser maldecido, castigado y golpeado por Ti, pues que no estoy dispuesto a vivir bajo el campo de acción de Satanás, ni tampoco estoy dispuesto a apurarme ni a ajetrearme solo por la carne y mucho menos estoy dispuesto a vivir para la carne”. El amor de Pedro era un amor puro. Esta es la experiencia de ser perfeccionado, y esta es la esfera más elevada de ser perfeccionado, y no hay una vida que tenga más sentido.

Extracto de ‘Las experiencias de Pedro: su conocimiento del castigo y del juicio’ en “La Palabra manifestada en carne”

Si, en su creencia en Dios, el hombre no es serio acerca de los asuntos de la vida, no busca la entrada a la verdad, no busca los cambios en su carácter, y mucho menos busca tener un conocimiento de la obra de Dios, entonces no puede ser perfeccionado. Si quieres ser perfeccionado, debes entender la obra de Dios. En particular, debes entender el significado de Su castigo y juicio, y por qué esta obra se lleva a cabo en el hombre. ¿Los puedes aceptar? Durante el castigo de este tipo, ¿puedes alcanzar las mismas experiencias y conocimiento que Pedro? Si buscas tener un conocimiento de Dios y de la obra del Espíritu Santo, y buscas cambios en tu carácter, entonces tienes la oportunidad de ser perfeccionado.

Para los que van a ser perfeccionados, es indispensable este paso de la obra de ser conquistados; solo cuando el hombre ha sido conquistado puede experimentar la obra de ser perfeccionado. No hay gran valor en sólo desempeñar el papel de ser conquistado, ya que no te hará apto para que Dios te use. No vas a tener los medios para jugar tu parte de esparcir el evangelio porque no buscas la vida, y no buscas el cambio y la renovación de ti mismo, y por eso no tienes una experiencia actual de vida. Durante esta obra paso a paso, hubo una vez que actuaste como un hacedor de servicio, y como un contraste, pero si últimamente no buscas ser Pedro, y tu búsqueda no es de acuerdo al camino por el cual Pedro fue perfeccionado, entonces, naturalmente, no experimentarás cambios en tu carácter. Si eres alguien que busca ser perfeccionado, entonces habrás dado testimonio, y dirás: “En esta obra paso a paso de Dios, he aceptado la obra de Dios del castigo y el juicio, y aunque he soportado gran sufrimiento, he llegado a conocer cómo Dios perfecciona al hombre, he obtenido la obra que Dios hace, he adquirido el conocimiento de la justicia de Dios, y Su castigo me ha salvado. Su carácter justo ha venido sobre mí y me ha traído bendiciones y gracia; es Su juicio y castigo lo que me ha protegido y purificado. Si Dios no me hubiera castigado y juzgado, y si las palabras duras de Dios no hubieran venido sobre mí, no hubiera llegado a conocer a Dios ni tampoco hubiera sido salvado. Hoy veo que, como criatura, no solo uno se goza de todas las cosas que el Creador hizo, sino que, lo más importante, todas las criaturas deben gozar el justo carácter de Dios, y Su justo juicio, porque el carácter de Dios es digno de que el hombre lo goce. Como una criatura a la que Satanás ha corrompido, uno debe gozar el justo carácter de Dios. En Su justo carácter hay castigo y juicio y, lo que es más, hay mucho amor. Aunque soy incapaz de obtener completamente el amor de Dios hoy, he tenido la buena fortuna de verlo, y en esto he sido bendecido”. Esta es la senda que caminan los que experimentan ser perfeccionados, y este es el conocimiento del que hablan. Tales personas son las mismas que Pedro; tienen las mismas experiencias que Pedro. Tales personas son también las que han ganado la vida, y las que poseen la verdad. Cuando experimentan hasta el final, durante el juicio de Dios seguramente se liberarán por completo de la influencia de Satanás, y Dios las ganará.

Extracto de ‘Las experiencias de Pedro: su conocimiento del castigo y del juicio’ en “La Palabra manifestada en carne”

Debes ser capaz de seguir hasta el mismo final independientemente de si hay algunas perspectivas, y no debes perder la fe en Dios independientemente del entorno. En última instancia, debes lograr dos aspectos del testimonio: el testimonio de Job —la obediencia hasta la muerte— y el testimonio de Pedro —el amor supremo a Dios—. Por un lado, debes ser como Job: él perdió todas sus posesiones materiales y estaba agobiado por el dolor de la carne, pero no abandonó el nombre de Jehová. Este fue el testimonio de Job. Pedro fue capaz de amar a Dios hasta la muerte. Cuando fue crucificado y enfrentó la muerte, siguió amando a Dios; no pensó en sus propias perspectivas ni tuvo esperanzas hermosas o pensamientos extravagantes, y sólo buscó amar a Dios y obedecer todas Sus disposiciones. Así es el estándar que debes lograr antes de que se pueda considerar que has dado testimonio, antes de pasar a ser alguien que ha sido perfeccionado tras haber sido conquistado.

Extracto de ‘La verdad interna de la obra de conquista (2)’ en “La Palabra manifestada en carne”

Cuando las personas entran en la senda de la perfección, se hace posible que cambie su viejo carácter. Además, sus vidas siguen creciendo y entran gradualmente más a fondo en la verdad. Son capaces de aborrecer al mundo y a todos aquellos que no persiguen la verdad. Se aborrecen especialmente a sí mismas, pero más que eso, se conocen claramente a sí mismas. Están dispuestas a vivir por la verdad y hacen que su objetivo sea perseguirla. No están dispuestas a vivir en los pensamientos generados por sus propios cerebros, y sienten aborrecimiento por la propia santurronería, la soberbia, y el engreimiento del hombre. Hablan con un fuerte sentido del decoro, manejan las cosas con discernimiento y sabiduría, y son leales y obedientes a Dios. Si experimentan un momento de castigo y juicio, no sólo no se vuelven pasivas o débiles, sino que están agradecidas por este castigo y juicio de Dios. Creen que no pueden pasar sin el castigo y el juicio de Dios, que los protege. No buscan una fe de paz y gozo ni de buscar pan para satisfacer el hambre. Tampoco buscan disfrutes carnales fugaces. Esto es lo que ocurre en aquellos que son perfeccionados.

Extracto de ‘La verdad interna de la obra de conquista (4)’ en “La Palabra manifestada en carne”

Si una persona puede satisfacer a Dios al tiempo que lleva a cabo su deber, si basa sus palabras y sus acciones en principios y puede entrar en la realidad de todos los aspectos de la verdad, entonces es una persona perfeccionada por Dios. Puede decirse que la obra y las palabras de Dios han sido completamente eficaces para esta persona, que las palabras de Dios se convirtieron en su vida, que obtuvo la verdad y que pudo vivir según las palabras de Dios. Después de esto, la naturaleza de su carne —es decir, el fundamento mismo de su existencia original— se sacudirá y se derrumbará. Después de que uno tiene las palabras de Dios como su vida, se convierte en una nueva persona. Si las palabras de Dios se vuelven su vida, si la visión de la obra de Dios, Sus requisitos hacia la humanidad, Sus revelaciones a los humanos y los estándares para una vida verdadera que Dios le exige al hombre cumplir se convierten en su vida, si vive conforme a estas palabras y a estas verdades, entonces esta persona es perfeccionada por las palabras de Dios. Tal persona ha renacido y se ha convertido en alguien nuevo a través de Sus palabras. Esta es la senda por la cual Pedro buscó la verdad; fue la senda de ser perfeccionado, perfeccionado por las palabras de Dios y de ganar la vida a partir de ellas. La verdad expresada por Dios se convirtió en su vida, y sólo entonces él pasó a ser una persona que obtuvo la verdad.

Extracto de ‘Cómo caminar por la senda de Pedro’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

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