24. Principios de la búsqueda de la verdad

(1) Cuando se encuentren dificultades en las palabras de Dios, se le debe orar y buscar la verdad. Además, hay que meditar con frecuencia las palabras de Dios y centrarse en buscar una respuesta en ellas.

(2) No se deben aceptar a pies juntillas las palabras de ninguna persona, sino practicar el discernimiento comparándolas con las palabras de Dios. Solamente aquello que se basa en las palabras de Dios concuerda con la verdad.

(3) Aparte de leer las palabras de Dios, hay que centrarse en escuchar los sermones y enseñanzas de la casa de Dios. Solamente aquello que proviene del esclarecimiento y la iluminación del Espíritu Santo concuerda con la verdad.

(4) Comprender la doctrina no es comprender la verdad. La verdad es vida, realidad, y, además, principio. Solamente lo confirmado por la experiencia concuerda con la verdad.

Las palabras relevantes de Dios:

Para buscar el crecimiento en la vida debes buscar la verdad en todo. Hagas lo que hagas, debes buscar la forma de comportarte en consonancia con la verdad y descubrir qué impurezas hay en tu interior que la vulneran; debes tener claras estas cosas. Hagas lo que hagas, debes considerar si tiene o no valor. Puedes hacer cosas que tengan sentido, mas no debes hacer cosas sin sentido. Con respecto a las cosas que podrías hacer o no, si puedes abandonarlas, debes hacerlo. Si no, si las haces durante un tiempo y luego descubres que deberías abandonarlas, toma entonces una decisión rápida y abandónalas enseguida. Este es el principio que has de seguir en todo lo que hagas. Algunas personas plantean esta pregunta: ¿por qué es tan difícil buscar la verdad y ponerla en práctica, como si estuvieras remando en un barco a contracorriente y la corriente te empujara hacia atrás si dejaras de remar hacia adelante? ¿Por qué es en realidad más sencillo hacer cosas malvadas o sin sentido, tan sencillo como navegar en un barco aguas abajo? ¿Por qué es así? Porque está en la naturaleza de la humanidad traicionar a Dios. La naturaleza de Satanás ha adoptado un papel dominante dentro de los seres humanos, lo cual es una fuerza reaccionaria. Aquellos seres humanos con una naturaleza traidora a Dios son, claro está, muy propensos a hacer cosas que lo traicionen y, por supuesto, es difícil para ellos llevar a cabo acciones positivas. Esto lo deciden en su totalidad la esencia-naturaleza de la humanidad. Una vez que entiendas realmente la verdad y empieces a amarla desde tu interior, tendrás fortaleza para hacer cosas conformes a ella. Esto se vuelve entonces algo normal, incluso fácil y agradable, y sientes que supondría un grandísimo esfuerzo hacer algo negativo. Esto se debe a que la verdad ha adoptado un papel dominante en tu corazón. Si realmente entiendes la verdad sobre la vida humana y sobre la clase de persona que hay que ser —cómo ser una persona franca y directa, una persona honesta, alguien que dé testimonio de Dios y lo sirva—, nunca más podrás cometer actos malvados que desafíen a Dios ni tampoco jugarás un papel de falso líder, falso colaborador o anticristo. Aunque Satanás te engañe o alguien malvado te incite, no lo harás; sin importar quién trate de coaccionarte, de todas formas no actuarás así. Si la gente recibe la verdad y esta se convierte en su vida, llega a detestar el mal y a sentir aversión dentro de sí por las cosas negativas. Le resultaría difícil cometer el mal, ya que se ha transformado su carácter de vida y Dios la ha perfeccionado.

Extracto de ‘Solo buscando la verdad puede uno lograr un cambio en el carácter’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

En estos momentos, Dios lleva a cabo la obra del juicio de los últimos días y ha expresado muchas palabras. En la senda de la fe en Dios hemos encontrado muchas cosas relacionadas con la verdad. Si no buscamos la verdad, no hay senda, por lo que debemos tener conocimiento de la verdad y, cuando leamos las palabras de Dios, conjugarlas con la realidad. Todas las palabras de Dios son la verdad y hay que experimentarlas personalmente. Desde que las personas nacen hasta que se hacen adultas, empiezan a trabajar, forman una familia y se asientan profesionalmente, a lo largo de toda su vida no hay nada —las personas, circunstancias y cosas con las que se encuentran y todo lo demás que les sucede— que incida en la verdad, y mucho menos que ellas perciban gracias a la verdad. Por ello, toda persona es ajena a la verdad. Y precisamente porque todos carecemos de la verdad, a partir de hoy debemos buscarla; es imperioso. Si aún no te has dado cuenta de que cuando crees en Dios has de buscar la verdad y de que solo la verdad puede transformarte, perfeccionarte, salvarte y llevarte realmente ante Dios, la verdad no puede interesarte para nada y, por tanto, eres incapaz de buscarla. Algunos dicen: “En mi fe en Dios basta con que no dude en comer y beber de las palabras de Dios, en vivir la vida de iglesia, en cumplir con el deber y en predicar el evangelio; entonces, ¿por qué es preciso también que busque la verdad? Normalmente, nunca peco ni me opongo a Dios ni soy un anticristo. Evito a los inicuos. Solo necesito unas sencillas normas que me guíen y ayuden, eso es todo; no necesito buscar ninguna verdad profunda”. ¿Es esta la forma correcta de ver las cosas? (No). ¿Por qué no? (Porque a la gente solamente la puede salvar Dios una vez que haya recibido la verdad). Actualmente hay quienes tienen una vaga conciencia de lo importante que es la verdad para su salvación, lo cual es bueno. Sin embargo, que esta conciencia se afiance depende de cómo busques la verdad después. Buscar la verdad es muy importante. Por ejemplo, cuando estás negativo y débil, ¿puedes fortalecerte sin el apoyo y la provisión de la verdad? ¿Puedes superar la debilidad? ¿Eres capaz de darte cuenta de por qué estás negativo y débil? En absoluto. Cuando eres descuidado y superficial en el cumplimiento del deber, ¿puedes corregir este aspecto de tu corrupción sin buscar la verdad? ¿Eres capaz de ser leal a Dios? ¿Puede la gente conocerse a sí misma y abordar su carácter corrupto si no busca la verdad? No. Cuando la gente tiene constantemente nociones sobre Dios y lo compara siempre con sus nociones y fantasías, ¿es posible resolver esas cosas sin la verdad? No. En gran parte de aquello que afrontemos —incluidos los asuntos de la vida cotidiana—, si no tenemos la verdad, no la buscamos ni la entendemos e ignoramos lo que dice Dios de todo aquello y de Su voluntad, ¿cómo nos plantearemos lo que nos ocurra? Los que estén algo mejor pueden tratar de encontrar una solución empleando las palabras, frases y normas que conocen o a través de métodos humanos, pero ¿pueden sustituir estos a la verdad a la hora de resolver sus problemas? Si no buscamos la verdad, puede decirse que en nuestra vida nada tiene principios ni tenemos nosotros una senda de práctica, y ni mucho menos objetivos ni rumbo. En tal caso, todo lo que hacemos se opone y traiciona a Dios. Por consiguiente, ¿Él no aborrece y maldice entonces todo cuanto hacemos? ¿No juzgará y castigará nuestros actos? Por ende, es probable que, antes de comprender realmente la verdad, cada persona afronte algo del juicio, el castigo, la reprensión y la disciplina de Dios, que tienen por objetivo hacer que la gente reciba la verdad.

Extracto de ‘La importancia de buscar la verdad y la senda de búsqueda’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

Es importante buscar la verdad. Si buscáis la verdad, ciertamente será esta lo que ganéis; si no buscáis la verdad, sino que habláis siempre de justificaciones humanas, lo que obtendréis al final será un malentendido con Dios. Estos son los dos caminos. Llamas constantemente la atención hacia tus justificaciones, diciendo: “He hecho obra y no he hecho nada malo, y no me importa que no me hayas elogiado ni me hayas dado una recompensa, pero me tratas con severidad, y me juzgas y refinas. ¿Dónde está el amor de Dios? ¿Por qué no lo he visto? Si todos dicen que Dios ama a la gente, ¿por qué ama a todo el mundo menos a mí?”. Todo tu resentimiento sale a la luz. ¿Puede una persona en tal estado obtener la verdad? (No). Un problema ha surgido en la relación del hombre con Dios, y siempre que surge un problema, el hombre no da marcha atrás ni se deshace de sus pensamientos y perspectivas erróneos, falacias o formas de pensar sesgadas, sino que insiste en oponerse a Dios. Esto solo puede resultar en que Dios te abandone y tú abandones a Dios. Estás lleno de resentimiento hacia Dios; niegas Su soberanía y la condenas, no estás dispuesto a someterte a ella, y no estás dispuesto a someterte a Sus arreglos. Más grave aún, niegas que Dios tiene razón, que Él es la verdad; esta es la consecuencia. Sin embargo, si buscas la verdad, no solo verificarás que el Dios en el que crees es la verdad, el camino, la vida y el amor, sino que también confirmarás que lo que Dios hace es correcto, que tiene razón en refinar a las personas. Como el hombre tiene un carácter corrupto y todos sus actos y comportamientos y todo lo que revela es hostil a Dios, es indigno de Su amor. Sin embargo, Dios todavía tiene gran cuidado y preocupación por el hombre, y Él dispone un ambiente para este en el cual probarlo y refinarlo personalmente, permitiéndole experimentar un cambio. Él le permite al hombre, por medio de este ambiente, estar equipado con la verdad y obtenerla. Dios ama mucho al hombre, con un amor muy real, y Dios no es otra cosa que fiel. Así lo sentirás. Si Dios no hiciera estas cosas, ¡entonces nadie sabría hasta dónde hubiera caído el hombre! El hombre trata de gestionar su propio estatus, su propia fama y fortuna, y, al final, después de haber hecho todas estas cosas, gana a otros a su bando y los trae ante él, ¿no se opone esto a Dios? ¡Las consecuencias de continuar de esta manera son imposibles de imaginar! ¡Dios hace un trabajo excelente cuando pone fin a todo esto a tiempo! Aunque lo que Dios hace expone al hombre y lo juzga, también lo salva. Esto es el verdadero amor. Cuando te hayas dado cuenta de esto por ti mismo, ¿no habrás ganado este aspecto de la verdad? Cuando una persona se ha dado cuenta de esto por sí misma y ha alcanzado este entendimiento, y cuando ha entendido estas verdades, ¿todavía siente resentimiento por Dios? No, ha desaparecido y, con total devoción, habiendo sido convencido totalmente, se someten a las orquestaciones y arreglos de Dios. La próxima vez que se enfrenten a tal situación, se darán cuenta de que todo lo que Dios hace es correcto y lo que hace el hombre es ciertamente erróneo, y de que este es rebelde pero no posee la verdad. Se acomodarán muy rápidamente en la sumisión. Aquellos que pueden lograr esto se someten a muchas rondas de refinamiento para llegar a este punto.

Extracto de ‘La parte más importante de creer en Dios es poner la verdad en práctica’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

Vuestro entendimiento de la verdad ¿está integrado con vuestros propios estados? En la vida real, primero tienes que pensar en qué verdades se relacionan con las personas, los acontecimientos y las cosas con las que te has encontrado; en medio de estas verdades es donde puedes descubrir la voluntad de Dios y relacionar lo que has hallado con Su voluntad. Si desconoces qué aspectos de la verdad están relacionados con las cosas con las que te has encontrado, y, en cambio, vas directamente en busca de la voluntad de Dios, este es un enfoque ciego que no puede lograr resultados. Si quieres buscar la verdad y comprender la voluntad de Dios, primero es necesario que consideres qué tipo de cosas te han sucedido, con qué aspectos de la verdad están relacionados, y busca la verdad específica en la palabra de Dios que tenga que ver con lo que has experimentado. Luego, busca la senda de práctica adecuada para ti en esa verdad; de esta forma, puedes lograr un entendimiento indirecto de Su voluntad. Buscar la verdad y practicarla no es aplicar una doctrina de manera mecánica ni es seguir una fórmula. La verdad no es formulada ni es una ley. No está muerta; es vida, es algo vivo, es la regla que un ser creado debe seguir en la vida y la norma que un ser humano debe tener en la vida. Esto es algo que debes entender lo mejor posible a través de la experiencia. Independientemente de la etapa que hayas alcanzado en tu experiencia, eres inseparable de la palabra de Dios y de la verdad, y lo que entiendes de Su carácter y lo que sabes que Dios tiene y es, todo esto está expresado en Sus palabras; están inextricablemente vinculados a la verdad. El carácter de Dios y lo que Él tiene y es, son en sí mismos, la verdad. La verdad es una manifestación auténtica del carácter de Dios y de lo que Él tiene y es. Hace concreto lo que Dios tiene y es y declara de forma expresa lo que Él tiene y es; te indica de un modo más directo lo que le agrada a Dios, lo que le desagrada, lo que Él quiere que hagas y lo que no te permite hacer, a qué personas desprecia y en quiénes se deleita. Detrás de las verdades que Dios expresa, las personas pueden ver Su placer, Su ira, Su tristeza y Su felicidad, así como Su esencia; esta es la revelación de Su carácter. Al margen de saber lo que Dios tiene y es, y de entender Su carácter a partir de Su palabra, lo más importante es la necesidad de alcanzar este entendimiento por medio de la experiencia práctica. Si alguien se aparta de la vida real para conocer a Dios, no podrá lograrlo. Aunque haya quienes puedan lograr cierto entendimiento de Su palabra, este entendimiento se limita a teorías y palabras, y allí surge una disparidad sobre cómo es Dios en realidad.

Extracto de ‘La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo III’ en “La Palabra manifestada en carne”

Si quieres poner la verdad en práctica y entenderla, primero debes entender la esencia de las dificultades a las que te enfrentas y las cosas que pasan a tu alrededor, cuáles son los problemas de estos asuntos y con qué aspecto de la verdad están relacionados. Debes buscar estas cosas y después de eso, debes buscar la verdad basada en tus verdaderas dificultades. De esa manera, a medida que obtienes experiencia poco a poco, serás capaz de ver la mano de Dios en todo lo que te ocurre y también verás lo que Él quiere hacer y los resultados que quiere lograr en ti. Tal vez no creas que lo que te sucede está relacionado con la fe en Dios y la verdad, y simplemente te digas: “Sé cómo ocuparme de esto; no necesito la verdad ni las palabras de Dios. Cuando asista a reuniones, lea las palabras de Dios o cumpla con el deber, me compararé con la verdad y con las palabras de Dios”. Si crees que las diversas cosas cotidianas que tienen lugar en tu vida —las relativas a la familia, el trabajo, el matrimonio y tu futuro— no tienen nada que ver con la verdad y las resuelves empleando métodos humanos, si esta es tu experiencia, nunca recibirás la verdad; no entenderás lo que Dios desea hacer en ti ni los resultados que desea lograr. La búsqueda de la verdad es un largo proceso. Tiene un lado simple y, asimismo, un lado complejo. Sencillamente, debemos buscar la verdad y practicar y experimentar las palabras de Dios en todo lo que sucede a nuestro alrededor. Una vez que comiences a hacerlo, te resultará cada vez más evidente cuánta verdad debes recibir y buscar en tu fe en Dios y que la verdad es muy real y es vida. No es cierto que solo quienes sirven a Dios y los líderes de la iglesia tienen que hacerlo todo de acuerdo con la verdad, mientras que los seguidores corrientes no; si así fuera, no tendrían gran relevancia las palabras expresadas por Dios. ¿Ya tenéis una senda de búsqueda de la verdad? ¿Qué es lo primero que hay que abordar al buscar la verdad? Ante todo, debéis dedicar más tiempo a comer y beber de las palabras de Dios y a escuchar enseñanzas. Cuando afrontéis un problema, orad y buscad más. Cuando os hayáis dotado de más verdades, hayáis alcanzado la entrada en la vida y tengáis estatura, podréis hacer algo auténtico, acometer algo de trabajo y, con ello, superar algunas pruebas y tentaciones. En ese momento notaréis que realmente habéis comprendido y recibido algunas verdades, y percibiréis que las palabras de Dios son lo que la gente necesita y debe recibir y que esta es la única verdad en el mundo que puede vivificarla.

Extracto de ‘La importancia de buscar la verdad y la senda de búsqueda’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

Sin importar lo que hagas, primero debes entender por qué lo estás haciendo, qué intención es la que te dirige a hacer esto, cuál es el significado de que lo hagas, cuál es la naturaleza del asunto, y si lo que estás haciendo es algo positivo o negativo. Debes tener un entendimiento claro de todos estos asuntos; esto es muy necesario para poder actuar con principios. Si estás haciendo algo para cumplir con tu deber, entonces debes ponderar: ¿cómo debo hacer esto? ¿Cómo debo cumplir bien con mi deber para que no solo lo esté haciendo de manera superficial? Debes acercarte a Dios en esta cuestión. Acercarse a Dios significa buscar la verdad en este asunto, buscar el camino de practicar, buscar Su voluntad y buscar cómo satisfacerle. Así es como te acercas a Dios en todo lo que haces. No implica realizar una ceremonia religiosa o una acción externa. Se hace con el propósito de practicar de acuerdo con la verdad después de buscar la voluntad de Dios. Si siempre dices “gracias a Dios” cuando no has hecho nada, pero entonces, cuando estás haciendo algo, continúas haciéndolo de la manera que quieres, este tipo de agradecimiento es solo una acción externa. Al cumplir con tu deber o trabajar en algo, siempre debes pensar: ¿cómo debo cumplir con este deber? ¿Cuál es la voluntad de Dios? Te corresponde a ti acercarte a Dios a través de lo que haces, y, al hacerlo, buscar los principios y la verdad detrás de tus acciones, así como la voluntad de Dios, y no apartarte de Dios en nada de lo que hagas. Solo este tipo de persona realmente cree en Dios. Hoy en día, cuando las personas se topan con las cosas, independientemente de cuál sea la situación real, piensan que pueden hacer esto y lo otro, y entonces no tienen a Dios en su corazón, y lo hacen según su propia voluntad. Sin importar que el curso de sus acciones sea adecuado o no, o si está de acuerdo con la verdad o no, solo endurecen la cerviz y actúan de acuerdo con sus intenciones personales. Por lo general, puede parecer que Dios está en sus corazones, pero cuando hacen cosas, Dios no está en sus corazones. Algunas personas dicen: “No puedo acercarme más a Dios en las cosas que hago. En el pasado, yo estaba acostumbrado a realizar ceremonias religiosas e intentaba acercarme a Dios, pero sin éxito. No podía acercarme a Él”. Este tipo de personas no tiene a Dios en su corazón, solo se tienen a sí mismas en su corazón y, sencillamente, no pueden poner la verdad en práctica en las cosas que hacen. No actuar según la verdad significa hacerlas de acuerdo con su propia voluntad, y hacer las cosas basándose en su propia voluntad implica abandonar a Dios; es decir, que no tienen a Dios en su corazón. Las ideas humanas generalmente se ven bien y adecuadas para las personas, y parecen que no violarían mucho la verdad. Las personas consideran que hacer las cosas de tal manera sería poner en práctica la verdad, consideran que hacer las cosas de esa manera sería someterse a Dios. En realidad, ellos no están buscando a Dios ni orando a Él acerca de esto verdaderamente, y no se están esforzando por hacerlo bien, de acuerdo con los requisitos de Dios para satisfacer Su voluntad. No poseen este verdadero estado ni tienen ese deseo. Esta es la mayor equivocación que las personas cometen en su práctica. Crees en Dios, pero no tienes a Dios en tu corazón. ¿Cómo es que esto no es un pecado? ¿No tú mismo te estás engañando? ¿Qué tipo de efectos puedes cosechar si sigues creyendo de esa manera? Además, ¿cómo se puede manifestar la relevancia de la creencia?

Cuando hiciste una cosa determinada, Dios se quedó muy insatisfecho. Cuando estabas a punto de hacerla, ¿le oraste? Te preguntas si llegaste a considerar lo siguiente: “¿Cómo vería Dios este asunto si la llevaré ante Él? ¿Se alegraría o se irritaría si se enterara? ¿Abominaría de ello?”. No lo buscaste, ¿verdad? Incluso si te lo recordaran, seguirías pensando que el asunto no tenía importancia, no iba en contra de ningún principio ni era pecado. Como resultado, esto que hiciste ofendió el carácter de Dios y lo enfureció enormemente, hasta el punto de despreciarte. Si hubieras buscado, examinado y tenido claro el asunto antes de actuar, ¿no te habrías controlado? Aunque a veces la gente no se halle en un buen estado, si lleva solemnemente ante Dios todo lo que piensa hacer con el fin de investigar y buscar, no cometerá grandes errores. Cuando practica la verdad, a la gente le resulta difícil evitar los errores, pero si puedes hacer las cosas de acuerdo con la verdad en el momento en que las haces, pero no las llevas a cabo de acuerdo con ella, el problema es que no amas la verdad. El carácter de una persona que no ama la verdad no se transformará. Si no comprendes con exactitud la voluntad de Dios ni sabes cómo practicar, debes hablar con otras personas. Si nadie se cree capaz de ver claro el asunto, debes llevar a efecto la solución más razonable. Sin embargo, si finalmente descubres que al llevarla a efecto de esta manera has cometido un pequeño error, debes corregirlo rápidamente, y entonces Dios no lo considerará pecado. Dado que tenías las intenciones correctas al poner este asunto en práctica, estabas practicando de acuerdo con la verdad y simplemente no lo tuviste claro y tus actos se tradujeron en algunos errores, tenías pretexto. No obstante, hoy en día mucha gente depende únicamente de sus manos para trabajar y de su mente para hacer esto y aquello, y rara vez considera estas cuestiones: ¿Se adecúa este modo de practicar a la voluntad de Dios? ¿Le agradaría a Dios que lo hiciera de este modo? ¿Confiaría Dios en mí si lo hiciera de esta manera? ¿Estaría poniendo en práctica la verdad si lo hiciera así? Si Dios se enterara de esta cuestión, ¿podría decir: “Lo has hecho correcta y apropiadamente. Sigue así”? ¿Sabes analizar detenidamente cada cuestión que afrontas? ¿Sabes ser serio y meticuloso en cada una de ellas? ¿Eres capaz de considerar si Dios desprecia tu manera de hacerlo, qué les parecen tus métodos a los demás y si lo estás haciendo en función de tu voluntad o para satisfacer tus deseos…? Tienes que pensarlo más y buscar más, y tus errores serán cada vez más pequeños. Al hacer las cosas de esta manera, demostrará que eres una persona que busca realmente la verdad y que te encuentras entre los que veneran a Dios, pues haces las cosas según las indicaciones exigidas por la verdad.

Extracto de ‘Buscar la voluntad de Dios es en aras de practicar la verdad’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

Para hacer bien lo que sea, es necesario buscar los principios-verdad. Se debe pensar con determinación cómo hacer bien algo mientras se hace y es necesario callarse para orar y buscar delante de Dios. Antes de hacer algo, es necesario hablar con otros, y, si no hay nadie con quien hablar, uno debe contemplar el asunto por sí mismo, y buscar y orar para encontrar la manera de hacerlo bien. Eso significa callar delante de Dios. No necesitas pensar en nada para callar delante de Dios; debes actuar y contemplar al mismo tiempo, y buscar la forma adecuada de manejar este asunto con una actitud de búsqueda y espera en tu corazón. Si no tienes la menor idea sobre el asunto, busca a alguien a quien preguntarle. ¿Con qué actitud deberías preguntarle? De hecho, deberías estar buscando y esperando, observando cómo obra Dios. El Espíritu Santo no te esclarece ni te guía como si estuviera encendiendo una luz que te ilumina por dentro de una sola vez. Dios siempre usa a una persona o un evento para impulsar tu entendimiento. Hay muchas formas de buscar más allá de arrodillarse con solemnidad para orar y permanecer allí durante horas; hacer eso retrasa todos los demás asuntos. A veces, uno puede reflexionar sobre un asunto mientras camina; otras, cuando surge algo, puede apresurarse a compartirlo con el grupo; en ocasiones, podría recurrir a lo Alto; en otras, puede leer las palabras de Dios por sí mismo. A veces, cuando un asunto es urgente, uno puede apresurarse para comprender la realidad de la situación, y, luego, manejarlo; primero, de acuerdo con los principios que comprende en ese momento, mientras ora y busca en su corazón. Esta es la forma en la que debéis hacer las cosas: ¡con mucha habilidad! No sirve de nada ponerse nerviosos cada vez que surge algo. Debéis aprender varias formas de buscar: cuando estéis ocupados con el deber, buscad teniendo en cuenta lo ocupados que estáis; cuando tengáis tiempo, buscad y esperad de acuerdo con el tiempo disponible que tengáis. Hay diferentes formas. Si hay tiempo suficiente para esperar, esperad un poco. Uno no puede apresurarse en los asuntos importantes; las consecuencias de cometer un error debido al apuro serían impensables. Para lograr los mejores resultados, uno debe esperar y observar lo que sucede a continuación o, de lo contrario, alguien con conocimiento de la situación te incitará. Todas estas son formas de buscar. Dios no usa un solo método para esclarecer a las personas; no te esclarece solo con Sus palabras y tampoco hace siempre que los que te rodean te guíen. ¿Cómo te esclarece Dios sobre asuntos ajenos a tu experiencia, cosas con las que nunca te has topado? Él utiliza a ciertas personas que comprenden el tipo de asunto en cuestión. Te apresuras a encontrarlas, te dan algunos consejos, luego haces las cosas siguiendo los principios, y Dios te guiará en el proceso. Sin embargo, debes comprender un poco sobre las habilidades profesionales necesarias o la especialidad en cuestión y tener alguna idea al respecto; Dios se basará en esto para esclarecerte sobre lo que debes hacer.

Extracto de La comunión de Dios

Deberías buscar la voluntad de Dios en todas las cosas y debes buscar la verdad en todas las cosas. Por ejemplo: ¿cómo buscas la verdad en asuntos tales como la comida, el vestir y en las cuestiones de la vida personal? ¿Hay verdades que buscar en estas cosas? Algunos dicen: “Digas lo que digas, es bueno comer y vestir bien. Comer y vestir mal es un desperdicio”. ¿Hay verdad en esta perspectiva? ¿Es vital comer y vestir bien en la vida? Por supuesto que no. En otras palabras, si alguien puede conocer realmente a Dios y poseer la verdad, entonces, en todo lo que esa persona hace, da testimonio de Dios y lo satisface. Al margen de lo mal que coma o se vista esa persona, en su vida todavía hay valor y puede obtener la aprobación de Dios; ¿acaso no es eso lo más importante? El tipo de ropa que lleve uno no es en absoluto de una importancia fundamental; vestir ropa buena no te garantiza que serás bendecido. Seguirás siendo maldito si tomas la senda incorrecta, mientras que una persona vestida con ropa desgastada que haya obtenido la verdad será bendecida por Dios de todas formas. Por tanto, hay algo de verdad en buscar cómo deberías tratar los asuntos de comer y vestir, y aún más verdad que buscar cómo deberías tratar el desempeño de tu deber. ¡Cómo consideras las comisiones de Dios es un asunto muy serio! Si no puedes llevar a cabo lo que Dios te ha confiado, no eres apto para vivir en Su presencia y deberías ser castigado. Está predestinado por el Cielo y reconocido por la tierra que los seres humanos deben completar cualquier comisión que Dios les confíe; esa es su responsabilidad suprema, y es tan importante como sus propias vidas. Si no te tomas en serio las comisiones de Dios, lo estás traicionando de la forma más grave; en esto eres más lamentable que Judas y debe ser maldecido. La gente debe entender bien cómo ver lo que Dios les confía y, al menos, debe comprender que las comisiones que Él confía a la humanidad son exaltaciones y favores especiales de Dios, son cosas muy gloriosas. Todo lo demás puede abandonarse; aunque uno tenga que sacrificar la propia vida, debe seguir cumpliendo la comisión de Dios. ¿No hay verdad que buscar aquí? ¡Lograr una transformación en tu carácter está relacionado, en última instancia, con buscar la verdad! Si entiendes la verdad de por qué viven las personas y de cómo debes ver la vida, ¿no cambiará tu perspectiva de la vida? Además, hay incluso más verdad que buscar aquí. ¿Qué verdades hay en amar a Dios? ¿Por qué deben los seres humanos amarlo? ¿Qué sentido tiene amarlo? Si un hombre tiene una comprensión clara de la verdad de amar a Dios y puede amarlo en el fondo —aunque esta persona tenga un poco de amor por Dios en su corazón—, tiene una vida verdadera y está entre los más bendecidos. Los que buscan la verdad en todas las cosas progresan en la vida con la mayor rapidez y pueden lograr una transformación de carácter. Los que buscan la verdad en todas las cosas son precisamente aquellos a los que Dios ama. Si una persona se apoya en las nociones y las doctrinas u obedece las reglas en todas las cosas, no progresará, nunca obtendrá la verdad, y tarde o temprano, será eliminada; Dios desprecia al máximo a esta clase de persona.

Extracto de ‘Cómo conocer la naturaleza del hombre’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

Si los actos de un creyente están desconectados de la verdad, es igual que un incrédulo. Este es el tipo de persona que no lleva a Dios en el corazón y lo abandona, y esa persona es como un jornalero en la casa de Dios que hace chapuzas para su amo, recibe una pequeña remuneración y luego se va. Sencillamente, no es una persona que crea en Dios. Anteriormente he mencionado lo que puedes hacer para ganarte la aprobación de Dios. La aprobación de Dios es lo primero en lo que has de pensar y trabajar; debe ser el principio y el alcance de tu práctica. Debes determinar si lo que haces está en consonancia con la verdad porque, si lo está, seguro que se ajusta a la voluntad de Dios. No es que debas calibrar si el asunto está bien o mal, si concuerda con los gustos de los demás ni si está en consonancia con tus deseos, sino determinar si está de acuerdo con la verdad y si beneficia o no al trabajo y los intereses de la iglesia. Si consideras estos aspectos, cada vez estarás más en consonancia con la voluntad de Dios al hacer las cosas. Si no consideras estos aspectos y simplemente te atienes a tu propia voluntad al hacer las cosas, está garantizado que las harás de forma incorrecta, ya que la voluntad del hombre no es la verdad y, por supuesto, es incompatible con Dios. Si deseas la aprobación de Dios, debes practicar de acuerdo con la verdad, no según tu voluntad. Algunos se dedican a ciertos asuntos particulares con el pretexto de cumplir con el deber. Sus hermanos y hermanas lo consideran inadecuado y se lo reprochan, pero estas personas no admiten su culpa. Piensan que, al ser un asunto personal sin relación con el trabajo, las finanzas o la gente de la iglesia, no se considera una vulneración del alcance de la verdad y Dios no debería inmiscuirse en ello. Puede que algunas cosas te parezcan asuntos particulares no relacionados con ningún principio ni ninguna verdad. Sin embargo, si se mira lo que hiciste, fuiste muy egoísta por no considerar el trabajo de la casa de Dios ni cómo podría afectarle tu actuación; solo consideraste tu propio beneficio. Esto ya guarda relación con el decoro de los santos, así como con cuestiones relativas a la humanidad de una persona. Aunque lo que estuvieras haciendo no tuviera relación con los intereses de la iglesia ni con la verdad, dedicarte a un asunto particular mientras afirmas estar cumpliendo con el deber no está en consonancia con la verdad. Independientemente de lo que estés haciendo, de lo grande o pequeño que sea el asunto y de si lo estás haciendo para cumplir con tu deber en la casa de Dios o por tus propias razones privadas, debes considerar si lo que estás haciendo es conforme a la voluntad de Dios, así como si es algo que una persona con humanidad debería hacer. Si buscas la verdad de esta manera en todo lo que haces, entonces eres una persona que verdaderamente cree en Dios. Si tratas cada asunto con dedicación y cada verdad de este modo, serás capaz de lograr cambios en tu carácter. Algunas personas piensan que cuando están haciendo algo personal pueden ignorar la verdad, lo hacen como les parece, de la manera que más felices les hace y que les sea más provechosa. No prestan la más mínima consideración a cómo puede afectar a la casa de Dios y tampoco consideran si lo que están haciendo se ajusta a la santa decencia o no. Finalmente, cuando acaban con el asunto, se sienten oscuras por dentro, se sienten incómodas, pero no saben por qué. ¿Acaso no es merecida esta retribución? Si haces cosas que Dios no aprueba, entonces lo has ofendido. Si alguien no ama la verdad y, con frecuencia, hace cosas basadas en su propia voluntad, entonces ofenderá a Dios a menudo. Dios no suele aprobar a esta clase de personas en lo que hacen y, si no se arrepienten, entonces su castigo no estará muy lejano.

Extracto de ‘Buscar la voluntad de Dios es en aras de practicar la verdad’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

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