24. Principios de la búsqueda de la verdad

(1) Cuando se encuentren dificultades en las palabras de Dios, se le debe orar y buscar la verdad. Además, hay que meditar con frecuencia las palabras de Dios y centrarse en buscar una respuesta en ellas.

(2) No se deben aceptar a pies juntillas las palabras de ninguna persona, sino practicar el discernimiento comparándolas con las palabras de Dios. Solamente aquello que se basa en las palabras de Dios concuerda con la verdad.

(3) Aparte de leer las palabras de Dios, hay que centrarse en escuchar los sermones y enseñanzas de la casa de Dios. Solamente aquello que proviene del esclarecimiento y la iluminación del Espíritu Santo concuerda con la verdad.

(4) Comprender la doctrina no es comprender la verdad. La verdad es vida, realidad, y, además, principio. Solamente lo confirmado por la experiencia concuerda con la verdad.

Las palabras relevantes de Dios:

Para buscar el crecimiento en la vida debes buscar la verdad en todo. Hagas lo que hagas, debes buscar la forma de comportarte en consonancia con la verdad y descubrir qué impurezas hay en tu interior que la vulneran; debes tener claras estas cosas. Hagas lo que hagas, debes considerar si tiene o no valor. Puedes hacer cosas que tengan sentido, mas no debes hacer cosas sin sentido. Con respecto a las cosas que podrías hacer o no, si puedes abandonarlas, debes hacerlo. Si no, si las haces durante un tiempo y luego descubres que deberías abandonarlas, toma entonces una decisión rápida y abandónalas enseguida. Este es el principio que has de seguir en todo lo que hagas. Algunas personas plantean esta pregunta: ¿por qué es tan difícil buscar la verdad y ponerla en práctica, como si estuvieras remando en un barco a contracorriente y la corriente te empujara hacia atrás si dejaras de remar hacia adelante? ¿Por qué es en realidad más sencillo hacer cosas malvadas o sin sentido, tan sencillo como navegar en un barco aguas abajo? ¿Por qué es así? Porque está en la naturaleza de la humanidad traicionar a Dios. La naturaleza de Satanás ha adoptado un papel dominante dentro de los seres humanos, lo cual es una fuerza reaccionaria. Aquellos seres humanos con una naturaleza traidora a Dios son, claro está, muy propensos a hacer cosas que lo traicionen y, por supuesto, es difícil para ellos llevar a cabo acciones positivas. Esto lo deciden en su totalidad la naturaleza y la esencia de la humanidad. Una vez que entiendas realmente la verdad y empieces a amarla desde tu interior, tendrás fortaleza para hacer cosas conformes a ella. Esto se vuelve entonces algo normal, incluso fácil y agradable, y sientes que supondría un grandísimo esfuerzo hacer algo negativo. Esto se debe a que la verdad ha adoptado un papel dominante en tu corazón. Si realmente entiendes la verdad sobre la vida humana y sobre la clase de persona que hay que ser —cómo ser una persona franca y directa, una persona honesta, alguien que dé testimonio de Dios y lo sirva—, nunca más podrás cometer actos malvados que desafíen a Dios ni tampoco jugarás un papel de falso líder, falso colaborador o anticristo. Aunque Satanás te engañe o alguien malvado te incite, no lo harás; sin importar quién trate de coaccionarte, de todas formas no actuarás así. Si la gente recibe la verdad y esta se convierte en su vida, llega a detestar el mal y a sentir aversión dentro de sí por las cosas negativas. Le resultaría difícil cometer el mal, ya que se ha transformado su carácter de vida y Dios la ha perfeccionado.

Extracto de ‘Solo buscando la verdad puede uno lograr un cambio en el carácter’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Si quieres buscar la verdad y comprender la voluntad de Dios, primero es necesario que consideres qué tipo de cosas te han sucedido, con qué aspectos de la verdad están relacionados, y sondear la verdad específica en la palabra de Dios que tenga que ver con lo que has experimentado. Luego, busca la senda de la práctica adecuada para ti en esa verdad; de esta forma, puedes lograr un entendimiento indirecto de la voluntad de Dios. Buscar la verdad y practicarla no es aplicar una doctrina de manera mecánica ni seguir una fórmula. La verdad no es formulada ni es una ley. No está muerta; es vida, es algo vivo, es la regla que un ser creado debe seguir en la vida y la norma que un ser humano debe tener en la vida. Esto es algo que debes entender lo mejor posible a través de la experiencia. Independientemente de la etapa que hayas alcanzado en tu experiencia, eres inseparable de la palabra de Dios y de la verdad, y lo que entiendes de Su carácter y lo que sabes que Dios tiene y es, todo esto está expresado en Sus palabras; están inextricablemente vinculados a la verdad. El carácter de Dios y lo que Él tiene y es, son en sí mismos, la verdad. Esta es una manifestación auténtica del carácter de Dios y de lo que Él tiene y es. Concreta lo que Dios tiene y es, y lo declara de forma expresa; te indica de un modo más directo lo que le agrada a Dios, lo que le desagrada, lo que Él quiere que hagas y lo que no te permite hacer, a qué personas desprecia y en quiénes se deleita. Tras las verdades que Dios expresa, las personas pueden ver Su placer, Su enojo, Su tristeza y Su felicidad, así como Su esencia; esta es la revelación de Su carácter. Al margen de saber lo que Dios tiene y es, y de comprender Su carácter a partir de Su palabra, lo más importante es la necesidad de alcanzar esta comprensión por medio de la experiencia práctica. Si las personas se apartan de la vida real para conocer a Dios, no serán capaces de lograrlo. Aunque haya quienes puedan lograr cierta comprensión de Su palabra, su comprensión se limita a teorías y palabras, y surge una disparidad con cómo es Dios en realidad.

Extracto de ‘La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo III’ en “La Palabra manifestada en carne”

Actualmente hay quienes tienen una vaga conciencia de lo importante que es la verdad para su salvación, lo cual es bueno. Sin embargo, que esta conciencia se afiance depende de cómo busques la verdad después. Por ejemplo, cuando estás negativo y débil, ¿puedes fortalecerte sin el apoyo y la provisión de la verdad? ¿Puedes superar la debilidad? ¿Eres capaz de darte cuenta de por qué estás negativo y débil? En absoluto. Cuando eres descuidado y superficial en el cumplimiento del deber, ¿puedes corregir este aspecto de tu corrupción sin buscar la verdad? ¿Eres capaz de ser leal a Dios? ¿Puede la gente conocerse a sí misma y abordar su carácter corrupto si no busca la verdad? No. Cuando la gente tiene constantemente nociones sobre Dios y lo compara siempre con sus nociones y fantasías, ¿es posible resolver esas cosas sin la verdad? No. En gran parte de aquello que afrontemos —incluidos los asuntos de la vida cotidiana—, si no tenemos la verdad, no la buscamos ni la entendemos e ignoramos lo que dice Dios de todo aquello y de Su voluntad, ¿cómo nos plantearemos lo que nos ocurra? Los que estén algo mejor pueden tratar de encontrar una solución empleando las palabras, frases y normas que conocen o a través de métodos humanos, pero ¿pueden sustituir estos a la verdad a la hora de resolver sus problemas? Si no buscamos la verdad, puede decirse que en nuestra vida nada tiene principios ni tenemos nosotros una senda de práctica, y ni mucho menos objetivos ni rumbo. En tal caso, todo lo que hacemos se opone y traiciona a Dios. Por consiguiente, ¿Él no aborrece y maldice entonces todo cuanto hacemos? ¿No juzgará y castigará nuestros actos? Por ende, es probable que, antes de comprender realmente la verdad, cada persona afronte algo del juicio, el castigo, la reprensión y la disciplina de Dios, que tienen por objetivo hacer que la gente reciba la verdad.

Extracto de ‘La importancia de buscar la verdad y la senda de búsqueda’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Si quieres poner la verdad en práctica y entenderla, primero debes entender la esencia de las dificultades a las que te enfrentas y las cosas que pasan a tu alrededor, cuáles son los problemas de estos asuntos y con qué aspecto de la verdad están relacionados. Debes buscar estas cosas y después de eso, debes buscar la verdad basada en tus verdaderas dificultades. De esa manera, a medida que obtienes experiencia poco a poco, serás capaz de ver la mano de Dios en todo lo que te ocurre y también verás lo que Él quiere hacer y los resultados que quiere lograr en ti. Tal vez no creas que lo que te sucede está relacionado con la fe en Dios y la verdad, y simplemente te digas: “Sé cómo ocuparme de esto; no necesito la verdad ni las palabras de Dios”. Cuando asista a reuniones, lea las palabras de Dios o cumpla con el deber, me compararé con la verdad y con las palabras de Dios”. Si crees que las diversas cosas cotidianas que tienen lugar en tu vida —las relativas a la familia, el trabajo, el matrimonio y tu futuro— no tienen nada que ver con la verdad y las resuelves empleando métodos humanos, si esta es tu experiencia, nunca recibirás la verdad; no entenderás lo que Dios desea hacer en ti ni los resultados que desea lograr. La búsqueda de la verdad es un largo proceso. Tiene un lado simple y, asimismo, un lado complejo. Sencillamente, debemos buscar la verdad y practicar y experimentar las palabras de Dios en todo lo que sucede a nuestro alrededor. Una vez que comiences a hacerlo, te resultará cada vez más evidente cuánta verdad debes recibir y buscar en tu fe en Dios y que la verdad es muy real y es vida. No es cierto que solo quienes sirven a Dios y los líderes de la iglesia tienen que hacerlo todo de acuerdo con la verdad, mientras que los seguidores corrientes no; si así fuera, no tendrían gran relevancia las palabras expresadas por Dios. ¿Ya tenéis una senda de búsqueda de la verdad? ¿Qué es lo primero que hay que abordar al buscar la verdad? Ante todo, debéis dedicar más tiempo a comer y beber de las palabras de Dios y a escuchar enseñanzas. Cuando afrontéis un problema, orad y buscad más. Cuando os hayáis dotado de más verdades, hayáis alcanzado la entrada en la vida y tengáis estatura, podréis hacer algo auténtico, acometer algo de trabajo y, con ello, superar algunas pruebas y tentaciones. En ese momento notaréis que realmente habéis comprendido y recibido algunas verdades, y percibiréis que las palabras de Dios son lo que la gente necesita y debe recibir y que esta es la única verdad en el mundo que puede vivificarla.

Extracto de ‘La importancia de buscar la verdad y la senda de búsqueda’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Sin importar lo que hagas, primero debes entender por qué lo estás haciendo, qué intención es la que te dirige a hacer esto, cuál es el significado de que lo hagas, cuál es la naturaleza del asunto, y si lo que estás haciendo es algo positivo o negativo. Debes tener un entendimiento claro de todos estos asuntos; esto es muy necesario para poder actuar con principios. Si estás haciendo algo para cumplir con tu deber, entonces debes ponderar: ¿cómo debo hacer esto? ¿Cómo debo cumplir bien con mi deber para que no solo lo esté haciendo de manera superficial? Debes acercarte a Dios en esta cuestión. Acercarse a Dios significa buscar la verdad en este asunto, buscar el camino de practicar, buscar Su voluntad y buscar cómo satisfacerle. Así es como te acercas a Dios en todo lo que haces. No implica realizar una ceremonia religiosa o una acción externa. Se hace con el propósito de practicar de acuerdo con la verdad después de buscar la voluntad de Dios. Si siempre dices “gracias a Dios” cuando no has hecho nada, pero entonces, cuando estás haciendo algo, continúas haciéndolo de la manera que quieres, este tipo de agradecimiento es solo una acción externa. Al cumplir con tu deber o trabajar en algo, siempre debes pensar: ¿cómo debo cumplir con este deber? ¿Cuál es la voluntad de Dios? Te corresponde a ti acercarte a Dios a través de lo que haces, y, al hacerlo, buscar los principios y la verdad detrás de tus acciones, así como la voluntad de Dios, y no apartarte de Dios en nada de lo que hagas. Solo este tipo de persona realmente cree en Dios. Hoy en día, cuando las personas se topan con las cosas, independientemente de cuál sea la situación real, piensan que pueden hacer esto y lo otro, y entonces no tienen a Dios en su corazón, y lo hacen según su propia voluntad. Sin importar que el curso de sus acciones sea adecuado o no, o si está de acuerdo con la verdad o no, solo endurecen la cerviz y actúan de acuerdo con sus intenciones personales. Por lo general, puede parecer que Dios está en sus corazones, pero cuando hacen cosas, Dios no está en sus corazones. Algunas personas dicen: “No puedo acercarme más a Dios en las cosas que hago. En el pasado, yo estaba acostumbrado a realizar ceremonias religiosas e intentaba acercarme a Dios, pero sin éxito. No podía acercarme a Él”. Este tipo de personas no tiene a Dios en su corazón, solo se tienen a sí mismas en su corazón y, sencillamente, no pueden poner la verdad en práctica en las cosas que hacen. No actuar según la verdad significa hacerlas de acuerdo con su propia voluntad, y hacer las cosas basándose en su propia voluntad implica abandonar a Dios; es decir, que no tienen a Dios en su corazón. Las ideas humanas generalmente se ven bien y adecuadas para las personas, y parecen que no violarían mucho la verdad. Las personas consideran que hacer las cosas de tal manera sería poner en práctica la verdad, consideran que hacer las cosas de esa manera sería someterse a Dios. En realidad, ellos no están buscando a Dios ni orando a Él acerca de esto verdaderamente, y no se están esforzando por hacerlo bien, de acuerdo con los requisitos de Dios para satisfacer Su voluntad. No poseen este verdadero estado ni tienen ese deseo. Esta es la mayor equivocación que las personas cometen en su práctica. Crees en Dios, pero no tienes a Dios en tu corazón. ¿Cómo es que esto no es un pecado? ¿No tú mismo te estás engañando? ¿Qué tipo de efectos puedes cosechar si sigues creyendo de esa manera? Además, ¿cómo se puede manifestar la relevancia de la creencia?

Extracto de ‘Buscar la voluntad de Dios es en aras de practicar la verdad’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

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