157. Principios del sometimiento a la obra del Espíritu Santo

(1) Es preciso guardar silencio ante Dios y comer y beber de Sus palabras con frecuencia, a la vez que uno busca la verdad y se basa en Sus palabras para todo. Solo así es posible recibir el esclarecimiento y la iluminación del Espíritu Santo.

(2) Es preciso someterse a la soberanía y las disposiciones de Dios, así como aceptar y someterse a toda poda y todo trato, a toda disciplina y todo golpe y a todas las pruebas y refinaciones que provengan del Espíritu Santo.

(3) Es preciso aceptar y someterse a la organización del trabajo del hombre utilizado por el Espíritu Santo, así como a sus enseñanzas y sermones, pues forman parte de la obra del Espíritu Santo.

(4) Es preciso someterse a lo que digan los líderes, los colaboradores de cualquier categoría y los hermanos y hermanas, siempre y cuando provenga del esclarecimiento y la iluminación del Espíritu Santo y concuerde con la verdad.

Las palabras relevantes de Dios:

“Seguir la obra del Espíritu Santo” quiere decir entender la voluntad de Dios hoy, poder actuar de acuerdo con los requisitos actuales de Dios, poder obedecer y seguir al Dios de hoy, y entrar de acuerdo con las nuevas declaraciones de Dios. Sólo alguien así sigue la obra del Espíritu Santo y está en la corriente del Espíritu Santo. Tales personas no sólo pueden recibir la alabanza de Dios y pueden ver a Dios, sino que también pueden conocer el carácter de Dios en Su última obra y, por Su última obra, pueden conocer las nociones del hombre y su desobediencia y la naturaleza y esencia del hombre; además, pueden poco a poco lograr cambios en su carácter durante su servicio. Sólo personas como estas son las que pueden ganar a Dios y las que genuinamente han encontrado el camino verdadero. A los que la obra del Espíritu Santo elimina son personas que no son capaces de seguir la última obra de Dios y que se rebelan contra la última obra de Dios. Que esa gente abiertamente se oponga a Dios se debe a que Dios ha hecho una nueva obra y a que la imagen de Dios no es la misma a la que tiene en sus nociones, como resultado de esto abiertamente se opone a Dios y pronuncia una sentencia contra Él, lo que la lleva a que Dios la aborrezca y la rechace. Tener el conocimiento de la última obra de Dios no es una tarea fácil, pero si la gente decide obedecer la obra de Dios y puede buscar la obra de Dios, entonces tendrá la oportunidad de ver a Dios y tendrá la oportunidad de obtener la nueva guía del Espíritu Santo. Los que de manera intencional se oponen a la obra de Dios no pueden recibir la iluminación del Espíritu Santo o la guía de Dios. Por lo tanto, que la gente pueda o no recibir la última obra de Dios depende de la gracia de Dios, depende de su búsqueda y depende de sus intenciones.

Todos los que pueden obedecer las declaraciones actuales del Espíritu Santo son benditos. No importa cómo solían ser o cómo el Espíritu Santo solía obrar en ellos, los que han obtenido la última obra de Dios son los más bendecidos y los que no pueden seguir la última obra hoy son eliminados. Dios quiere a los que son capaces de aceptar la nueva luz y Él quiere a los que aceptan y conocen Su última obra. ¿Por qué se dice que debéis ser una virgen casta? Una virgen casta puede buscar la obra del Espíritu Santo y entender las cosas nuevas y, además, puede desechar las antiguas nociones y obedecer la obra de Dios hoy. Este grupo de personas que aceptan la nueva obra de la actualidad, Dios las predestinó antes de todos los siglos y son las más benditas de las personas. Vosotros oís la voz de Dios directamente y contempláis la aparición de Dios y así, en todo el cielo y la tierra y a lo largo de las eras, nadie ha sido más bendecido que vosotros, este grupo de personas. Todo esto gracias a la obra de Dios, gracias a la predestinación y elección de Dios y gracias a la gracia de Dios; si Dios no hablara y declarara Sus palabras, ¿vuestras condiciones podrían ser como son hoy? Así, que toda la gloria y la alabanza sean para Dios, porque todo esto se debe a que Dios os levanta.

Extracto de ‘Conoce la nueva obra de Dios y sigue Sus huellas’ en “La Palabra manifestada en carne”

Si los hombres viven en las palabras de Dios, el Espíritu Santo estará con ellos y llevará a cabo la obra en ellos. Si los hombres no viven en las palabras de Dios, viven en la esclavitud de Satanás. Si los hombres viven con un carácter corrupto, entonces no tienen la presencia ni la obra del Espíritu Santo. Si vives dentro de los límites de las palabras de Dios y si vives en el estado exigido por Él, entonces le perteneces y Su obra se llevará a cabo en ti; si no vives en los límites de las exigencias de Dios, sino bajo el campo de acción de Satanás, entonces sin duda estás viviendo dentro de la corrupción de Satanás. Solo puedes cumplir las exigencias de Dios si vives dentro de Sus palabras y le entregas tu corazón; debes hacer lo que Dios dice, convertir Sus palabras en el fundamento de tu existencia y en la realidad de tu vida; solo entonces le pertenecerás a Dios. Si practicas realmente, conforme a la voluntad de Dios, Él llevará a cabo Su obra en ti y después vivirás bajo Sus bendiciones; vivirás en la luz de Su rostro, comprenderás la obra que el Espíritu Santo lleva a cabo y sentirás el gozo de la presencia de Dios.

Extracto de ‘Escapa de la influencia de las tinieblas y Dios te ganará’ en “La Palabra manifestada en carne”

La obra del Espíritu Santo cambia día a día. Se eleva más alto con cada paso; la revelación de mañana es superior a la de hoy y va escalando paso a paso, cada vez más alto. Tal es la obra mediante la cual Dios perfecciona al hombre. Si las personas no pueden seguir el paso, podrían ser expulsadas en cualquier momento. Si no tienen un corazón obediente, no podrán seguir hasta el final. La era anterior ya ha pasado; esta es una nueva era. Y en una nueva era, debe hacerse una obra nueva. Particularmente en la era final, en la cual las personas son perfeccionadas, Dios realizará una nueva obra con mayor rapidez; por tanto, si no tienen obediencia en su corazón, a las personas les resultará difícil seguir las huellas de Dios. Dios no se rige por ninguna regla ni trata ninguna etapa de Su obra como inmutable. Por el contrario, la obra que lleva a cabo siempre es más nueva y más elevada. Con cada etapa, Su obra se vuelve más y más práctica, y cada vez corresponde más a las necesidades reales del hombre. Sólo después de que las personas experimentan esta clase de obra, pueden lograr la transformación final de su carácter. El conocimiento que tiene el hombre sobre la vida alcanza niveles cada vez más altos, y, de la misma manera, la obra de Dios alcanza niveles cada vez más altos. Sólo de esta manera el hombre puede ser perfeccionado y ser apto para que Dios lo use. Por un lado, Dios obra de esta manera para contrarrestar y revertir las nociones del hombre; y, por otro lado, para guiarlo a un estado superior y más realista, al ámbito más supremo de creencia en Dios, para que al final, la voluntad de Dios pueda hacerse. Todos aquellos que tienen una naturaleza desobediente y que se oponen voluntariamente serán expulsados por esta etapa de la obra de Dios que es veloz y de frenético avance; sólo aquellos que obedezcan voluntariamente y se humillen de buen grado pueden llegar hasta el final del camino. En esta clase de obra, todos vosotros deberíais aprender a someteros y a dejar de lado vuestros conceptos. Debéis ser cautos en cada paso que deis. Si sois negligentes, sin duda formaréis parte de aquellos a quienes el Espíritu Santo rechazará, y seréis alguien que perturba la obra de Dios. Antes de experimentar esta etapa de la obra, las antiguas reglas y leyes del hombre eran tan innumerables que se dejó llevar por el entusiasmo y, como resultado, se volvió engreído y se olvidó de sí mismo. Todos estos son obstáculos que impiden que el hombre acepte la nueva obra de Dios; son enemigos de que el hombre tenga conocimiento de Dios. Es peligroso que las personas no tengan obediencia en su corazón ni un anhelo por la verdad. Si sólo te sometes a la obra y a palabras sencillas, y eres incapaz de aceptar algo que sea más profundo, entonces eres alguien que se aferra a las viejas formas de hacer las cosas y no puedes seguirle el paso a la obra del Espíritu Santo.

Extracto de ‘Los que obedecen a Dios con un corazón sincero, con seguridad serán ganados por Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

La obra que Dios lleva a cabo difiere de un período a otro. Si demuestras una gran obediencia a la obra de Dios en una fase, pero en la siguiente tu obediencia hacia Su obra es deficiente o eres incapaz de ser obediente, entonces Dios te abandonará. Si le sigues el paso a Dios a medida que Él da este paso, entonces debes continuar siguiéndole el paso cuando dé el siguiente. Sólo entonces serás alguien obediente al Espíritu Santo. Ya que crees en Dios, debes permanecer constante en tu obediencia. No puedes simplemente obedecer cuando te agrade y desobedecer cuando no. Dios no elogia esta clase de obediencia. Si no puedes seguirle el paso a la nueva obra que comunico y sigues aferrándote a los viejos dichos, entonces ¿cómo puede haber progreso en tu vida? La obra de Dios consiste en proveerte a través de Sus palabras. Cuando obedeces y aceptas Sus palabras, el Espíritu Santo sin duda obra en ti. El Espíritu Santo obra exactamente como Yo digo. Haz lo que he dicho, y el Espíritu Santo obrará prontamente en ti. Emito una nueva luz para que la contempléis y os llevaré a la luz del presente, y cuando camines en esta luz, el Espíritu Santo obrará de inmediato en ti. Algunos pueden mostrarse recalcitrantes y afirmar: “Sencillamente, no haré lo que dices”. En ese caso, te digo que has llegado al final del camino; estás seco y ya no hay vida en ti. Así pues, al experimentar la transformación de tu carácter, nada es más crucial que seguirle el paso a la luz del presente. El Espíritu Santo no sólo obra en ciertas personas a las que Dios usa, sino que, además, lo hace en la iglesia. Podría estar obrando en cualquier persona. Él puede obrar en ti en el presente y, experimentarás esta obra. Durante el siguiente periodo, puede obrar en alguien más, en cuyo caso, debes apresurarte a seguir; cuanto más de cerca sigas la luz del presente, más podrá crecer tu vida. No importa qué clase de persona sea alguien, si el Espíritu Santo obra en ella, debes seguirla. Asimila sus experiencias a través de las tuyas, y recibirás cosas incluso más elevadas. Al hacerlo, progresarás con mayor rapidez. Esta es la senda de la perfección para el hombre y la manera mediante la cual la vida crece. La senda para ser perfeccionado se alcanza mediante tu obediencia a la obra del Espíritu Santo. No sabes a través de qué clase de persona Dios obrará para perfeccionarte, ni a través de qué persona, situación o cosa te permitirá ganar o ver las cosas. Si puedes transitar por este camino correcto, eso muestra que hay gran esperanza de que seas perfeccionado por Dios. Si no puedes hacerlo, esto muestra que tu futuro es sombrío y carece de luz. Una vez que emprendas el camino correcto, obtendrás revelación en todas las cosas. No importa lo que el Espíritu Santo les revele a otros, si procedes según el conocimiento que ellos tienen para experimentar las cosas por tu cuenta, entonces esta experiencia formará parte de tu vida, y podrás proveer a otros a partir de ella. Los que proveen a otros repitiendo palabras como loros son personas que no han tenido ninguna experiencia; debes aprender a descubrir, a través del esclarecimiento y la iluminación de otros, una forma de práctica antes de que puedas empezar a hablar de tu propia experiencia y conocimiento reales. Esto será más provechoso para tu propia vida. Debes experimentar de esta manera, obedeciendo todo lo que viene de Dios. Debes buscar la voluntad de Dios en todas las cosas y aprender las lecciones en todas las cosas, para que tu vida pueda crecer. Esta clase de práctica permite el progreso más rápido.

Extracto de ‘Los que obedecen a Dios con un corazón sincero, con seguridad serán ganados por Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

La obra del Espíritu Santo siempre se está moviendo hacia adelante y todos los que están en la corriente del Espíritu Santo también deberían estar avanzando más profundo y cambiando, paso a paso. No se deben detener en una sola etapa. Sólo los que no conocen la obra del Espíritu Santo permanecerían entre Su obra original y no aceptarían la nueva obra del Espíritu Santo. Sólo los que son desobedientes serían incapaces de obtener la obra del Espíritu Santo. Si la práctica del hombre no mantiene el paso con la nueva obra del Espíritu Santo, entonces la práctica del hombre con toda seguridad se ha separado de la obra de la actualidad y con toda seguridad es incompatible con la obra de la actualidad. Personas pasadas de moda como estas sencillamente no pueden alcanzar la voluntad de Dios, mucho menos podrían convertirse en personas que se mantendrán firmes en el testimonio de Dios al final. Toda la obra de gestión, además, no se podría concluir entre tal grupo de personas. Para los que una vez se aferraron a la ley de Jehová, y para los que una vez sufrieron por la cruz, si no pueden aceptar la etapa de la obra de los últimos días, entonces todo lo que hayan hecho habrá sido en vano e inútil. La expresión más clara de la obra del Espíritu Santo es abrazar el aquí y el ahora, no aferrarse al pasado. Los que no han mantenido el ritmo con la obra de la actualidad, y que se han separado de la práctica de la actualidad, son los que se oponen y no aceptan la obra del Espíritu Santo. Tales personas desafían la obra presente de Dios. Aunque se aferran a la luz del pasado, no se puede negar que no conocen la obra del Espíritu Santo. ¿Por qué ha habido toda esta plática sobre los cambios en la práctica del hombre, sobre las diferencias en la práctica entre el pasado y el presente, sobre cómo se llevaba a cabo la práctica durante la era anterior y sobre cómo se hace en la actualidad? Siempre se habla de estas divisiones en la práctica del hombre porque la obra del Espíritu Santo constantemente está avanzando y por eso a la práctica del hombre se le exige que constantemente cambie. Si el hombre se queda atorado en una etapa, entonces esto prueba que es incapaz de seguirle el paso a la nueva obra de Dios y a la nueva luz; no prueba que el plan de la gestión de Dios no haya cambiado. Los que están fuera de la corriente del Espíritu Santo siempre piensan que están bien pero, de hecho, la obra de Dios en ellos cesó hace mucho tiempo y la obra del Espíritu Santo está completamente ausente en ellos. La obra de Dios hace mucho que se transfirió a otro grupo de personas, un grupo en quien Él pretende completar Su nueva obra. Ya que los que están en la religión no pueden aceptar la nueva obra de Dios, y solo se aferran a la antigua obra del pasado, Dios ha abandonado a estas personas y hace Su nueva obra en las personas que aceptan esta nueva obra. Estas son personas que cooperan en Su nueva obra y solo de esta manera se puede lograr Su gestión. La gestión de Dios siempre está avanzando y la práctica del hombre siempre está ascendiendo más alto. Dios siempre está obrando y el hombre siempre tiene necesidad, de tal manera que ambos alcanzan su cenit y Dios y el hombre logran una completa unión. Esta es la expresión de la consecución de la obra de Dios y es el resultado final de toda la gestión de Dios.

Extracto de ‘La obra de Dios y la práctica del hombre’ en “La Palabra manifestada en carne”

En el trabajo y los asuntos de la iglesia, además de obedecer a Dios, debes seguir las instrucciones del hombre usado por el Espíritu Santo en todas las cosas. Incluso la más mínima infracción es inaceptable. Cumple de manera absoluta, y no analices lo correcto e incorrecto; lo que sea correcto e incorrecto no tiene nada que ver contigo. Solo preocúpate por la obediencia total.

Extracto de ‘Los diez decretos administrativos que el pueblo escogido de Dios debe obedecer en la Era del Reino’ en “La Palabra manifestada en carne”

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