151. Principios para tratar la cultura y el conocimiento prácticos

(1) La cultura y el conocimiento práctico vienen de Dios. Son beneficiosos para elevar el calibre, y se debe estar provisto de ellos. Se han de considerar, estudiar y dominar adecuadamente.

(2) La cultura y el conocimiento no son la verdad y no pueden servir como la vida de una persona; son meras herramientas que son indispensables para la existencia del hombre. No hay que tener fe ciega en ellas ni las adorarlas.

(3) Solo entendiendo la verdad se puede considerar y emplear razonablemente la cultura y el conocimiento. Quien solo haya entendido algo de conocimiento, sin la verdad, no puede librarse de la corrupción de Satanás.

(4) El conocimiento práctico que conduce al cumplimiento del deber debe ser estudiado y dominado, con el fin de predicar y dar mejor testimonio de las palabras y la obra de Dios.

Las palabras relevantes de Dios:

Mejorar el calibre de las personas implica exigiros que potenciéis la capacidad de comprensión para que entendáis las palabras de Dios y sepáis ponerlas en práctica. Esta es la exigencia más básica de todas. Si me sigues sin entender lo que digo, ¿no tienes una fe confusa? Por muchas palabras que declare, si están fuera de vuestro alcance, si no las comprendéis muy bien diga lo que diga, tenéis poco calibre. Sin capacidad de comprensión no entendéis nada de lo que digo, lo que dificulta enormemente conseguir el efecto deseado; hay muchas cosas que no os puedo decir directamente y no puedo conseguir el efecto previsto, por lo que es necesaria una obra adicional. Como vuestra capacidad de comprensión, vuestra habilidad para ver las cosas y los criterios según los cuales vivís son sobradamente insuficientes, debo obrar en vosotros una “mejora del calibre”. Es inevitable y no hay alternativa. Solo así puedo conseguir algún resultado; si no, las palabras que digo caerían en saco roto. ¿Y entonces no pasaríais todos a la historia como pecadores? ¿No os convertiríais en escoria humana? ¿No sabéis qué obra estoy llevando a cabo en vosotros ni lo que os exijo? Debéis conocer vuestro calibre: no satisface Mis exigencias en absoluto. ¿Y esto no retrasa Mi obra? A tenor de vuestro calibre actual y del estado de vuestro carácter en la actualidad, ni uno solo de vosotros es apto para dar testimonio de Mí ni está a la altura de la tarea de cargar con las pesadas responsabilidades de Mi obra futura. ¿No estáis profundamente avergonzados? Si seguís así, ¿cómo podréis satisfacer Mi voluntad? Deberías vivir tu vida al máximo. No dejes pasar el tiempo en vano, no vale la pena. Debes saber de qué deberías dotarte. No te creas un sabelotodo; ¡aún te queda un largo camino por andar! ¿Qué más se puede decir si no tienes ni una mínima sensatez humana? ¿No es todo inútil? Y en cuanto a la calidad humana y la aptitud que Yo exijo, ni uno solo de vosotros está totalmente preparado. Es sumamente difícil encontrar a alguien apto para ser utilizado. Os creéis capacitados para trabajar más para Mí y para que os encomiende cosas más grandes; a decir verdad, ni siquiera sabéis cómo entrar en muchas de las lecciones que tenéis ante vuestros ojos. Así pues, ¿cómo podríais entrar en verdades más profundas? Vuestra entrada debe tener un enfoque por capas, gradual. No debe ser caótica, eso no es bueno. Empezad por la entrada más superficial: leed cada renglón de estas palabras hasta que las entendáis y las tengáis claras. Cuando lees las palabras de Dios, no te limites a leer por encima, como quien admira las flores mientras galopa a caballo, ni a hacerlo mecánicamente. También puedes leer habitualmente manuales de consulta, (como libros de gramática o retórica) para mejorar tu conocimiento. No leas libros como novelas románticas, biografías de grandes hombres o esas sobre ciencia social; no son de provecho y solo pueden perjudicarte. Debes dominar todo aquello en lo que deberías entrar y que deberías comprender. La mejora del calibre de las personas tiene por objetivo hacerlas conscientes de su esencia, identidad, estatus y valor. Debes entender por qué la gente debe buscar la verdad al creer en Dios, y si es aceptable para la gente, no aumentar su calibre. Es imperioso que te mantengas educado; ¡no la desperdicies! Debes entender por qué hay que mejorar el calibre de las personas, cómo hay que hacerlo y en qué aspectos hay que entrar. Debes comprender la trascendencia de vivir la humanidad normal, por qué debo realizar esta obra y el papel que ha de jugar el hombre. Por ejemplo, al formaros debéis saber qué aspectos estudiar y cómo entrar en ellos. Todos deberíais conocer el objetivo de la formación. ¿No tiene por objetivo entender las palabras de Dios y entrar en la verdad? ¿Qué prevalece en todas las iglesias de hoy? Lograr que las personas se formen hace que se olviden de disfrutar de las palabras de Dios y no hagan más que formarse todo el día. Si se les exige que vivan una condición humana normal, solo se ocuparán de ordenar su casa, cocinar o comprar enseres de cocina. Estas cosas serán su único interés; ni siquiera sabrán cómo llevar una vida ordinaria de iglesia. Si te encuentras en las circunstancias actuales, te has descarriado en tu práctica. Entonces, ¿por qué te pido que entres en la vida espiritual? Con solo aprender estas cosas no podrás conseguir lo que te pido. Entrar en la vida sigue siendo lo más importante; entretanto, llevo a cabo esta obra para resolver las dificultades con que la gente se encuentra en sus experiencias. Mejorar tu calibre te da conocimiento de la naturaleza humana y de la esencia del hombre, teniendo como objetivo principal que la vida espiritual de las personas pueda crecer y su carácter pueda transformarse. Tal vez sepas vestirte para lucir bien, seas perspicaz e inteligente, y sin embargo, al final, el día que tengas que ir a trabajar no puedas. Por lo tanto, también has de ser consciente de lo que hay que hacer al mejorar tu calibre. El objetivo es transformarte; mejorar tu calibre es supletorio. No servirá de nada si tu calibre no mejora, y si no se transforma tu carácter, peor todavía. No se puede prescindir de ninguna de las dos cosas. Poseer una calidad humana normal no quiere decir que hayas dado un testimonio rotundo; lo que te exijo no es tan simple.

Extracto de ‘Elevar el calibre es en aras de recibir la salvación de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Primero empezaremos hablando del aspecto más superficial del conocimiento. ¿Pueden corromper a las personas la gramática y las palabras en las lenguas? ¿Pueden corromper las palabras a las personas? (No). Las palabras no corrompen a las personas; son una herramienta que las personas usan para hablar y también son una herramienta con la cual las personas se comunican con Dios, sin mencionar que en la actualidad, el lenguaje y las palabras son el medio con el que Dios se comunica con las personas. Son herramientas y son una necesidad. Uno más uno igual a dos, y dos multiplicado por dos igual a cuatro; ¿no es esto conocimiento? ¿Pero puede esto corromperte? Esto es conocimiento común, un patrón fijo, y por eso no puede corromper a las personas. ¿Qué tipo de conocimiento lo hace entonces? El conocimiento que corrompe es el que se mezcla con los puntos de vista y los pensamientos de Satanás. Este busca inocular estos puntos de vista y pensamientos en la humanidad por medio del conocimiento. Por ejemplo, en un artículo, no tienen nada de malo las palabras escritas en sí. El problema serían los puntos de vista y el propósito del autor cuando escribió el artículo, así como el contenido de sus pensamientos. Estas son cosas del espíritu y pueden corromper a las personas. Por ejemplo, si estuvieras viendo un programa de televisión, ¿qué tipo de cosas en este podría cambiar la opinión de las personas? ¿Podrían corromper a las personas lo que dijeran los participantes, las palabras en sí mismas? (No). ¿Qué tipo de cosas corromperían a las personas? Los pensamientos y el contenido principal del programa, que representan las opiniones del director. La información transmitida en estas opiniones podría influenciar los corazones y las mentes de las personas. ¿No es cierto? Ahora sabéis a qué me estoy refiriendo en Mi exposición de cómo Satanás usa el conocimiento para corromper a las personas. No lo malinterpretaréis, ¿verdad? Así que la próxima vez que leas una novela o un artículo, ¿podrás evaluar si los pensamientos expresados en las palabras escritas corrompen a la humanidad o contribuyen a ella? (Sí, hasta cierto punto). Esto es algo que debe estudiarse y experimentarse a un ritmo lento, y no puede entenderse fácilmente al instante. Por ejemplo, cuando se investiga o estudia un ámbito del conocimiento, algunos aspectos positivos del mismo pueden ayudarte a entender algún conocimiento general sobre ese campo, a la vez que te permiten saber lo que las personas deberían evitar. Por ejemplo, la “electricidad” es un campo del conocimiento, ¿verdad? ¿No serías ignorante si no supieras que la electricidad puede electrocutar y lastimar a las personas? Pero una vez que entiendas este ámbito del conocimiento, no serás descuidado cuando toques objetos con corrientes eléctricas y sabrás cómo usar la electricidad. Ambas cosas son positivas.

Extracto de ‘Dios mismo, el único V’ en “La Palabra manifestada en carne”

Las personas tienen muchas imaginaciones y nociones sobre la creencia en Dios. Algunas incluso piensan que no tienen nada que aprender después de empezar a creer en Dios. Creen que Dios actuará cuando llegue el momento, y cuando Dios haga señales y maravillas, la gente será capaz de hacer cualquier cosa. Estas son las imaginaciones y nociones del hombre. Las habilidades y conocimientos que la gente debe aprender en relación con su deber deben ser abordados y estudiados como corresponde al deber; no sueñes ociosamente ni confíes en la imaginación —lo que Dios le pide a la gente que haga es lo que debe alcanzar, por tanto, sea lo que sea, acéptalo como tu deber y tómalo en serio. Esta es la perspectiva que la gente debería tener hacia su deber, y no es una noción, es la verdad y es también lo que Dios requiere. La mayor parte del tiempo, lo que Dios hace no concuerda con las imaginaciones de la gente. Si las personas son capaces de dejar de lado sus nociones, buscar la voluntad de Dios y los principios-verdad, entonces serán capaces de aceptar lo que hace Dios. Si eres terco y te niegas a dejar de lado tus nociones, esto equivale a no aceptar la verdad, a no aceptar las cosas que son correctas. Si no aceptas la verdad y las cosas correctas, ¿puede afirmarse que eres hostil a Dios? La verdad y las cosas positivas vienen de Dios. Si no las aceptas, e aun así te aferras a tus propias nociones, entonces esto muestra claramente que eres hostil a la verdad.

Extracto de ‘Solo si se corrigen las propias nociones es posible tomar el buen camino de la fe en Dios (1)’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Existen varios proyectos en la obra de difundir el evangelio y requieren que las personas se especialicen en el estudio de diversas habilidades y profesiones. Algunas personas no comprenden la voluntad de Dios y tienen tendencia a irse por el mal camino: simplemente profundizan en una profesión o habilidad y no aceptan la verdad. ¿Qué clase de personas son? (Son el tipo de persona que tiene un carácter anticrístico, que se enfoca en los dones). Correcto; ese es el tipo de persona que se revela, el tipo de persona con un carácter anticrístico, y, en casos graves, ciertamente, son anticristos. Desean utilizar esta oportunidad para aprender estas cosas y, luego, destacarse de entre todos aquellos que tienen la misma habilidad y profesión, convertirse en alguien que la ha aprendido mejor y con la mayor destreza, aquel de quien otras personas deben depender en todo lo que hacen. A medida que se convierten en líder de su campo, hacen que otras personas les presten atención y utilizan esto como un sustituto de la práctica de la verdad. Aquí yace el problema. ¿Quiénes son tales personas? Aquellos que solo buscan estudiar y equiparse con conocimiento, aprendizaje y experiencias diversas, que dependen de su calibre, talentos y dones para hacerlo todo, tarde o temprano, seguirán tal senda. Esto es inevitable y es la senda de Pablo. En cualquier área, en cualquier campo, aunque puedas haber adquirido más experiencia o conocimiento que los demás o aunque hayas aprendido más a través de la experiencia que ellos, esto no basta para mostrar que has comprendido la verdad o que has entrado en la realidad-verdad o que posees la verdad. Entonces, ¿qué es lo que podría bastar para mostrar esto? Lo que podría bastar para mostrar esto sería llegar a una mayor comprensión de los principios que subyacen al desempeño de un deber en el proceso de aprender su habilidad o profesión asociada y una mayor comprensión de los estándares requeridos para la realización de este deber en la casa de Dios. En el caso de algunas personas, cuanto más les pides que aprendan una profesión, más se resisten. Se sienten incapaces de realizar su deber, y, como excusa, preguntan: ya que la fe en Dios debe mantenerse como algo separado del mundo de los incrédulos, ¿por qué necesitamos aprender las habilidades y conocimientos de los incrédulos? Ellos simplemente no desean estudiar. Esto es holgazanería. Actúan con una actitud irresponsable y carecen de lealtad y no desean hacer ningún esfuerzo, ni siquiera en esto tan pequeño. El ímpetu de aprender una habilidad y profesión es el cumplimiento del deber y existe mucha experiencia y conocimientos básicos sobre las cosas con las que previamente no estuviste involucrado y que debes adquirir. Esto es lo que Dios requiere del hombre y es la tarea que Dios le confía; así pues, no estudias estas cosas en vano, sino en aras de cumplir tu deber.

Extracto de ‘Para los líderes y obreros, escoger una senda es de la mayor importancia (10)’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Dios creó a cada hombre con su propia especialidad. Algunos son buenos para la literatura; otros, para las matemáticas, y, otros más, son buenos para el estudio profundo de una habilidad, como la mecánica, la carpintería o la albañilería. Quizá las especialidades de algunas personas provienen de la educación sistemática en la sociedad o, tal vez, provienen de la aptitud natural de la persona. Una vez que una persona ha dominado una habilidad, ya sea que aprenda dicha maestría o sea un producto de su aptitud, se siente feliz y contenta de pensar que tiene la seguridad laboral garantizada; valora su habilidad como una especie de capital, lo cual es problemático. Así pues, ¿bajo qué óptica deberían verse tales cosas? Si tienen un uso en la casa de Dios, entonces no son más que herramientas para que cumplas tu deber y no están relacionadas con la verdad. Entonces, ¿qué está relacionado con la verdad? Escuchar las palabras de Dios y actuar de acuerdo con principios cuando utilizas tu habilidad y tu profesión para llevar a cabo tu deber, y manejar mejor esa herramienta, realizar mejor tu deber y que esa herramienta te ayude a cumplir tu deber: esto es útil. Sin embargo, no importa cuán útiles sean esas cosas, jamás pueden convertirse en la verdad; no importa cuán grande sea la maestría que tengas de tu habilidad y tu profesión y, tampoco, cuán grandes son tus logros en tu talento, estas cosas jamás pueden ser la verdad y tampoco pueden servir jamás como capital o como pieza de negociación en tu búsqueda de ser perfeccionado. Son, para siempre, cosas muertas que no tienen nada que ver con la verdad.

Extracto de ‘Para los líderes y obreros, escoger una senda es de la mayor importancia (10)’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

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