150. Principios para tratar la cultura tradicional

(1) La mayor parte de la cultura tradicional proviene de la corrupción de Satanás y los espíritus malignos. Es el veneno de Satanás, hostil a la verdad, y se cuenta entre las cosas negativas.

(2) La cultura tradicional es un grillete invisible que ata y restringe a las personas; es una herramienta que Satanás, rey de los demonios, utiliza para seducir, controlar y consumir a las personas.

(3) La cultura tradicional vuelve a la humanidad cada vez más corrupta, depravada y degenerada, y la lleva cada vez más lejos de Dios. Ha convertido a todas las personas en enemigos de Dios.

(4) Usar la verdad-palabra de Dios como fundamento para identificar y analizar la esencia de la cultura tradicional. Tener la capacidad de dejar al descubierto minuciosamente su esencia corrupta y reaccionaria; detestarla y denunciarla.

Las palabras relevantes de Dios:

Nacido en una tierra tan inmunda, el hombre ha sido gravemente arruinado por la sociedad, influenciado por una ética feudal y educado en “institutos de educación superior”. Un pensamiento retrógrado, una moral corrupta, una visión mezquina de la vida, una filosofía despreciable para vivir, una existencia completamente inútil y un estilo de vida y costumbres depravados, todas estas cosas han penetrado fuertemente en el corazón del hombre, y han socavado y atacado severamente su conciencia. Como resultado, el hombre está cada vez más distante de Dios, y se opone cada vez más a Él. El carácter del hombre se vuelve más agresivo día tras día, y no hay una sola persona que voluntariamente renuncie a algo por Dios; ni una sola persona que voluntariamente obedezca a Dios, y, menos aún, una sola persona que busque voluntariamente la aparición de Dios. En vez de ello, bajo el campo de acción de Satanás, el hombre no hace más que buscar el placer, entregándose a la corrupción de la carne en la tierra del lodo. Incluso cuando escuchan la verdad, aquellos que viven en la oscuridad no consideran ponerla en práctica ni tampoco muestran interés en buscar a Dios, aun cuando hayan contemplado Su aparición. ¿Cómo podría una humanidad tan depravada tener alguna posibilidad de salvación? ¿Cómo podría una humanidad tan decadente vivir en la luz?

Extracto de ‘Tener un carácter inalterado es estar enemistado con Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Perniciosas influencias en lo profundo del corazón humano, como resultado de miles de años “del elevado espíritu nacional” y el pensamiento feudal han dejado a las personas atadas y encadenadas, sin una pizca de libertad. Como resultado, son personas sin aspiraciones ni perseverancia, ni deseo de progresar, sino que permanecen pasivos y retrógrados, con una mentalidad de esclavos particularmente fuerte, y así sucesivamente, estos factores objetivos les han impartido una desagradable imagen, de indeleble suciedad, a la actitud ideológica, los ideales, la moralidad y el carácter humanos. Al parecer, los seres humanos están viviendo en un mundo oscuro de terrorismo y nadie busca trascenderlo, nadie piensa en avanzar a un mundo ideal. Se contentan con su suerte en la vida y pasan sus días teniendo hijos y criándolos, esforzándose, sudando, atendiendo sus quehaceres, soñando con una familia agradable y feliz, el afecto conyugal, la piedad filial por parte de los hijos, unos últimos años gozosos y vivir una vida apacible… Durante decenas, millares, decenas de millares de años hasta ahora, las personas han malgastado así su tiempo; nadie ha creado una vida perfecta. Se han limitado a masacrarse unos a otros en este mundo oscuro, luchando por fama y fortuna, en intrigas los unos contra los otros. ¿Quién ha buscado alguna vez la voluntad de Dios? ¿Alguna vez le ha prestado alguien atención a la obra de Dios? Todas estas porciones dentro de los seres humanos, ocupados por la influencia de la oscuridad, se han convertido hace mucho tiempo en naturaleza humana, de manera que es bastante difícil llevar a cabo la obra de Dios, y hoy las personas tienen aún menos ánimo de prestar atención a lo que Dios les ha confiado.

Extracto de ‘La obra y la entrada (3)’ en “La Palabra manifestada en carne”

¿Qué significa esta “cultura tradicional”? Algunos dicen que se transmitió de los antepasados, este es un aspecto. Desde el principio, las formas de vida, las costumbres, los dichos y las reglas se han transmitido entre familias, grupos étnicos e incluso toda la raza humana, y se han inculcado en la mente de las personas. Las consideran una parte indispensable de sus vidas, son reglas que observan como si fueran la vida misma. De hecho, no quieren cambiarlas o abandonarlas, ya que se las transmitieron sus ancestros. Existen otros aspectos de la cultura tradicional que están incrustados en los huesos de la gente, como las cosas que transmitieron Confucio y Mencio, y las doctrinas del taoísmo y el confucianismo chinos, ¿no es cierto? ¿Qué cosas están incluidas en la cultura tradicional? ¿Se incluyen las festividades que celebran las personas? Por ejemplo: el Festival de la Primavera, el Festival de los Faroles, el Día de Limpieza de Tumbas, el Festival del Barco del Dragón, así como el Festival de Fantasmas y el Festival de Medio Otoño. Algunas familias celebran incluso los días en que los mayores llegan a una cierta edad, cuando los niños cumplen un mes de vida o 100 días, entre otras cosas. Estas son todas fiestas tradicionales. ¿No tienen estas festividades un trasfondo de cultura tradicional? ¿Cuál es el núcleo de la cultura tradicional? ¿Tiene algo que ver con adorar a Dios? ¿Tiene algo que ver con decir a las personas que practiquen la verdad? ¿Existen festividades para que las personas ofrezcan sacrificios a Dios, vayan a Su altar y reciban Sus enseñanzas? ¿Hay alguna festividad así? (No). ¿Qué hacen las personas en todas estas festividades? En los tiempos modernos se las considera como ocasiones para comer, beber y divertirse. ¿Cuál es la fuente subyacente a la cultura tradicional? ¿De quién procede la cultura tradicional? (De Satanás). Viene de Satanás. En el trasfondo de estas festividades tradicionales, Satanás inculca ciertas cosas en el hombre. ¿Cuáles son estas cosas? Asegurarse de que las personas recuerden a sus ancestros; ¿es esta una de ellas? Por ejemplo, durante el Día de Limpieza de Tumbas, las personas limpian las tumbas y ofrecen sacrificios a sus antepasados, para que las personas no los olviden. Asimismo, Satanás se asegura de que las personas recuerden ser patriotas, como por ejemplo el Festival del Barco del Dragón. ¿Y qué hay del Festival del Medio Otoño? (Reuniones familiares). ¿Cuál es el trasfondo de las reuniones familiares? ¿Cuál es su razón de ser? Es para comunicarse y relacionarse emocionalmente. Por supuesto, ya sea celebrando el Nuevo Año Lunar o el Festival de los Faroles, existen muchas formas de describir las razones de fondo de esas celebraciones. Independientemente de cómo se describan esas razones, cada una de ellas es la forma en que Satanás inculca su filosofía y su pensamiento en las personas, de manera que estas se aparten de Dios y no sepan que Él existe: ofrecen sacrificios a sus antepasados o a Satanás, o comen, beben y se divierten para satisfacer los deseos de la carne. Cuando se celebra cada una de estas festividades, los pensamientos y las opiniones de Satanás se plantan en lo profundo de la mente de las personas sin que estas se enteren siquiera. Cuando las personas alcanzan la edad de cuarenta, cincuenta o más años, estos pensamientos y los puntos de vista de Satanás ya están profundamente arraigados en sus corazones. Además, las personas hacen todo lo posible para transmitir estas ideas a la siguiente generación indiscriminadamente y sin reservas, sean correctas o incorrectas. ¿No es cierto? (Sí). ¿Cómo corrompen esta cultura tradicional y estas festividades a las personas? ¿Lo sabes? (Las personas se ven limitadas y atadas por las reglas de estas tradiciones, de manera que no les queda tiempo ni energía para buscar a Dios). Este es un aspecto. Por ejemplo, todo el mundo celebra el Nuevo Año Lunar; ¿te sentirías triste si no lo hicieras? ¿Existe alguna superstición a la que sigues apegado? ¿Acaso no sentirías: “No celebré el Año Nuevo y como el día del Nuevo Año Lunar ha sido horrible; no será malo todo este año”? ¿Acaso no te sentirías incómodo y un poco asustado? Incluso algunos que no han hecho sacrificios a sus ancestros en años, soñarán de repente que una persona fallecida les pide dinero. ¿Qué sentirán en su interior? “¡Qué triste que esta persona que ya no está necesite dinero! Quemaré algunos billetes por ellos, si no lo hago, no estaría bien. Podría causarnos problemas a los vivos, ¿quién puede predecir cuándo golpeará la tragedia?”. Siempre habrá esta pequeña nube de miedo y preocupación en sus corazones. ¿Quién les hace sentir esta preocupación? (Satanás). Satanás es la fuente de esta preocupación. ¿No es esta una de las formas en las que Satanás corrompe al hombre? Usa diferentes medios y excusas para controlarte, amenazarte y atarte, para que caigas en el aturdimiento, cedas y te sometas a él. Así es como Satanás corrompe al hombre. A menudo, cuando las personas son débiles o no son plenamente conscientes de la situación, pueden hacer algo descabellado sin proponérselo; es decir, caen involuntariamente en las garras de Satanás y podrían hacer algo sin querer y sin saber lo que están haciendo. De esta forma corrompe Satanás al hombre. Incluso hay bastantes personas ahora que son reticentes a deshacerse de las tradiciones culturales profundamente arraigadas, que sencillamente no pueden renunciar a ellas. Cuando son débiles y pasivos, en especial, pueden desear celebrar este tipo de festividades y desean encontrarse con Satanás y satisfacerlo de nuevo, para así poder traer consuelo a su corazón. ¿Cuál es el trasfondo de estas tradiciones culturales? ¿Está la mano negra de Satanás manejando los hilos detrás del escenario? ¿Está la naturaleza malvada de Satanás manipulando y controlando las cosas? ¿Está Satanás controlando todo esto? (Sí). Cuando las personas viven en una cultura tradicional y celebran este tipo de festividades tradicionales, ¿podríamos decir que este es un entorno en el que Satanás las está engañando y corrompiendo y, además, que son felices de ser engañadas y corrompidas por Satanás? (Sí). Esto es algo que todos vosotros reconocéis, algo que ya sabéis.

Extracto de ‘Dios mismo, el único V’ en “La Palabra manifestada en carne”

Existen muchas similitudes entre la cultura tradicional y la superstición, pero la diferencia es que la cultura tradicional tiene ciertas historias, alusiones y fuentes. Satanás ha fabricado e inventado muchas historias populares o historias que aparecen en los libros de historia, lo que causa en las personas impresiones profundas de cultura tradicional o figuras supersticiosas. Por ejemplo, en China están “Los ocho inmortales cruzan el mar”; “Viaje a occidente”; “El emperador de jade”; “Nezha vence al rey dragón” y “Las investiduras de los dioses”, ¿No se han arraigado profundamente en la mente del hombre? Aunque algunos de vosotros no conozcan todos los detalles, sí conocéis las historias generales y es este contenido general lo que se te queda en el corazón y en la mente, de manera que no puedes olvidarlas. Estas son diversas ideas o leyendas que Satanás preparó para el hombre hace mucho tiempo, y que se han diseminado en distintos momentos. Estas cosas perjudican directamente y minan el alma de los seres humanos y ponen a estos bajo un hechizo tras otro. Es decir que una vez que has aceptado esa cultura tradicional, esas historias o cosas supersticiosas, una vez que se establecen en tu mente y una vez que se adhieren a tu corazón, entonces es como si estuvieras bajo un hechizo: quedas enredado e influenciado por estas trampas culturales, estas ideas e historias tradicionales. Influyen en tu vida, en tu perspectiva sobre la vida, y en tu juicio de las cosas. Aún más, influyen en tu búsqueda de la senda verdadera de la vida: esto es, de hecho, un hechizo malvado. Por mucho que intentes no puedes sacudírtelas; las cortas, pero no puedes derribarlas; las golpeas, pero no puedes derruirlas. Además, después de que la gente está bajo este tipo de hechizo, sin saberlo, empieza a adorar a Satanás sin saberlo, a promover la imagen de Satanás en su corazón. En otras palabras, lo establecen como su ídolo, un objeto de adoración y admiración, hasta el punto de considerarlo como Dios. Inconscientemente, estas cosas están en el corazón de las personas, y controlan sus palabras y sus hechos. Además, primero consideras que estas historias y leyendas son falsas, pero luego, sin saberlo, reconoces su existencia, y las conviertes en figuras y objetos reales, existentes. También de forma inconsciente, recibes estas ideas y la existencia de estas cosas en tu subconsciente. De este mismo modo también recibes a los diablos, a Satanás y a los ídolos en tu casa y en tu propio corazón, esto es ciertamente un hechizo. ¿Resuenan estas palabras en vosotros? (Sí). ¿Hay alguien entre vosotros que haya quemado incienso y adorado a Buda? (Sí). ¿Cuál era, pues, el propósito de esto? (Orar por la paz). Al pensar ahora en ello, ¿no es absurdo orar a Satanás para pedir la paz? ¿Acaso trae él paz? (No). ¿No veis lo ignorantes que erais en ese tiempo? Ese tipo de comportamiento es absurdo, ignorante e ingenuo, ¿no es así? A Satanás solo le importa cómo corromperte. Satanás no puede proporcionarte paz en absoluto; sólo puede darte un respiro temporal. Sin embargo, para ganar este respiro debes hacer un voto y, si rompes tu promesa o el voto que le has hecho a Satanás, verás cómo te atormenta. Al obligarte a hacer un voto, en realidad quiere controlarte. Cuando orasteis pidiendo paz, ¿la obtuvisteis? (No). No lograsteis la paz, sino al contrario, vuestros esfuerzos os trajeron infortunio y desastres sin fin: ciertamente un océano ilimitado de amargura. La paz no está dentro del campo de acción de Satanás, y esta es la verdad. Esta es la consecuencia que la superstición feudal y la cultura tradicional han traído a la humanidad.

Extracto de ‘Dios mismo, el único VI’ en “La Palabra manifestada en carne”

El conocimiento de la cultura y la historia antigua que abarca varios miles de años ha cerrado el pensamiento del hombre, las nociones y su perspectiva mental, de un modo tan estrecho que los hace impermeables y no biodegradables[1]. La gente vive en el decimoctavo círculo del infierno, donde, como si hubiera sido desterrado por Dios a las mazmorras, quizás nunca más verá la luz. El pensamiento feudal ha oprimido a la gente de tal manera que apenas pueden respirar y se están asfixiando. No tienen ni un ápice de fuerza para resistir; todo lo que hacen es soportar y soportar en silencio… Ninguno ha osado nunca luchar por la rectitud y la justicia ni defenderla; sencillamente viven una vida peor que la de un animal, bajo el abuso y los golpes de la ética feudal, día tras día y año tras año. No han pensado nunca en buscar a Dios para disfrutar de la felicidad en el mundo humano. Es como si hubieran molido a palos a la gente hasta ser como las hojas caídas del otoño, marchitadas, secas y doradas. La gente ha perdido la memoria hace mucho tiempo; vive indefensa en el infierno conocido como el mundo humano, en espera de que llegue el último día para poder perecer junto con este infierno, como si ese último día que anhelan fuera el día en que el hombre disfrutará de una tranquila paz. Las éticas feudales han llevado la vida del hombre al “Hades”, debilitando aún más el poder del hombre para resistir. Todo tipo de opresión empuja al ser humano, paso a paso, a caer cada vez a mayor profundidad en el Hades y cada vez más lejos de Dios, hasta que, hoy, Él se ha convertido en un completo extraño para el hombre y este todavía se apresura a evitarlo cuando se encuentran. El hombre no le hace caso, y lo aísla como si nunca lo hubiera conocido o visto. Sin embargo, Dios ha estado esperando al hombre a lo largo del extenso viaje de la vida humana, sin lanzar nunca Su furia irrefrenable contra él, meramente aguardando en silencio, sin una palabra, a que el hombre se arrepintiera y empezara de nuevo. Hace mucho que Dios vino al mundo humano para compartir los sufrimientos de este con el hombre. En todos los años que ha vivido con el hombre, nadie ha descubierto Su existencia. Dios sólo soporta en silencio la miseria de la mezquindad en el mundo humano, mientras lleva a cabo la obra que ha traído en persona. Él sigue soportando por la voluntad de Dios Padre y por las necesidades de la humanidad, padeciendo sufrimientos que nunca antes experimentó el hombre. Ante la presencia del hombre, Él lo ha servido en silencio, y se ha humillado por amor a la voluntad de Dios Padre, y por las necesidades de la humanidad. El conocimiento de la cultura de la antigüedad ha robado al hombre, a escondidas, de la presencia de Dios, y lo ha entregado al rey de los demonios y su prole. Los Cuatro Libros y los Cinco Clásicos[a] han llevado el pensamiento y las nociones del hombre a otra era de rebelión, y han hecho que ofrezca aún más adulación que antes a aquellos que recopilaron los Libros/Documentos Clásicos, y como consecuencia de ello se exacerban sus nociones sobre Dios. Sin que el hombre lo supiese, el rey de los demonios expulsó a Dios de su corazón y después lo ocupó él mismo con regodeo triunfante. Desde ese momento, el hombre fue poseído por un alma fea y perversa con el rostro del rey de los demonios. Su pecho se llenó de odio hacia Dios, y la maldad rencorosa del rey de los demonios se extendió dentro del hombre día tras día, hasta que este quedó consumido por completo. El hombre ya no tenía la más mínima libertad, ni manera de liberarse de los esforzados empeños del rey de los demonios. No le quedó otro remedio que ser tomado cautivo en el acto, rendirse y sucumbir a la sumisión en su presencia.

Extracto de ‘La obra y la entrada (7)’ en “La Palabra manifestada en carne”

De arriba abajo, y de principio a fin, Satanás ha estado perturbando la obra de Dios y actuando en oposición a Él. Toda esta conversación sobre “la herencia cultural antigua”, valioso “conocimiento de la antigua cultura”, “enseñanzas del taoísmo y confucionismo”, y “los clásicos confucianos y ritos feudales” ha llevado al hombre al infierno. La ciencia y la tecnología avanzadas modernas, así como la industria, la agricultura y los negocios altamente desarrollados no se ven por ningún sitio. Más bien, todo lo que hace es enfatizar los ritos feudales propagados por los “simios” de la antigüedad para interrumpir, oponerse y destruir deliberadamente la obra de Dios. No solo ha seguido afligiendo al hombre hasta hoy, sino que además quiere tragárselo[2] por completo. La transmisión de las enseñanzas éticas y morales del feudalismo y el legado del conocimiento de la antigua cultura han infectado a la humanidad desde hace mucho, y la han convertido en demonios grandes y pequeños. Solo hay unos cuantos que recibirían de buena gana a Dios, y que recibirían con júbilo Su venida. El rostro de la humanidad está lleno de intenciones asesinas y, en todas partes, se respira un aire de muerte. Buscan expulsar a Dios de esta tierra; cuchillos y espadas en mano, se disponen en formación de batalla para “aniquilarlo”. Todos los ídolos están esparcidos por esta tierra del diablo, donde constantemente se le enseña al hombre que no hay Dios, y el aire de encima está impregnado de un olor nauseabundo a papel e incienso quemados, tan espeso que asfixia. Parece ser el olor del lodo que flota en el aire cuando la serpiente venenosa se retuerce, tanto que no se puede evitar vomitar. Además de esto, se puede oír levemente el sonido de los demonios malignos que salmodian las escrituras, un sonido que parece provenir del infierno remoto, tanto que uno no puede evitar sentir un escalofrío. En todas partes de esta tierra se colocan ídolos de todos los colores del arcoíris, que convierten la tierra en un mundo de deleites sensuales, mientras el rey de los demonios no para de reír con malicia, como si su miserable plan hubiera tenido éxito. Mientras tanto, el hombre ignora todo esto por completo, sin tener ni idea de que el diablo ya lo ha corrompido hasta tal extremo que se ha vuelto insensible y ha bajado la cabeza derrotado. Desea borrar de un plumazo todo lo que tiene que ver con Dios, y mancillarlo y asesinarlo de nuevo. Está decidido a derribar e interrumpir Su obra. ¿Cómo puede permitir que Dios tenga el mismo estatus? ¿Cómo puede tolerar que Dios “interfiera” con su obra entre los hombres en la tierra? ¿Cómo puede dejar que Dios desenmascare su odioso rostro? ¿Cómo puede permitir que Dios haga caer su obra en el desorden? ¿Cómo puede este diablo, apoplético de ira, permitir que Dios tenga control sobre su corte imperial en la tierra? ¿Cómo puede inclinarse voluntariamente ante Su poder superior? Su odioso rostro se ha revelado tal como es, de manera que uno no sabe si reír o llorar, y resulta verdaderamente difícil hablar de ello. ¿Acaso no es esta su sustancia? Con un alma fea, sigue creyéndose increíblemente hermoso. ¡Esa banda de cómplices criminales[3]! Descienden al reino de los mortales para complacerse en los placeres y causar una conmoción, agitando tanto las cosas que el mundo se convierte en un lugar voluble e inconstante y el corazón del hombre se llena de pánico e inquietud, y han jugado tanto con el hombre que su apariencia se ha convertido en la de una bestia inhumana del campo, sumamente fea, y de la cual se ha perdido hasta el último rastro del hombre santo original. Además, incluso desean asumir el poder soberano en la tierra. Obstaculizan tanto la obra de Dios que esta apenas puede avanzar, y estrechan al hombre tan firmemente como los muros de cobre y acero. Habiendo cometido tantos pecados graves y causado tantos desastres, ¿todavía están esperando otra cosa que el castigo? Los demonios y los espíritus malignos han estado causando estragos en la tierra durante un tiempo, han bloqueado la voluntad y el meticuloso esfuerzo de Dios hasta el punto en que son impenetrables. ¡Qué pecado mortal! ¿Cómo puede Dios no sentirse angustiado? ¿Cómo no airarse? Se han opuesto a la obra de Dios y la han obstaculizado severamente: ¡Qué rebeldes!

Extracto de ‘La obra y la entrada (7)’ en “La Palabra manifestada en carne”

Los chinos tienen la noción tradicional de que la gente ha de cumplir con la devoción filial hacia sus padres. Esto enseñó Confucio. Aquel que no cumple con la devoción filial es mal hijo. Al pueblo le han inculcado esta idea desde la infancia y se enseña en prácticamente todos los hogares, así como en todas las escuelas y en la sociedad en general. Cuando a una persona le han llenado la cabeza de esas cosas, piensa: “La devoción filial es más importante que nada. Si no cumpliera con ella, no sería buena persona; sería mal hijo y me acusarían de no tener conciencia”. Así piensas tú, ¿no? Desde que crees en Dios has descubierto que la verdad y las palabras de Dios no señalan estas cosas. ¿En palabras de Dios, qué principio se menciona respecto a cómo deben tratarse las personas unas a otras? Ama lo que Dios ama, y odia lo que Dios odia. Es decir, las personas a las que Dios ama, las que buscan realmente la verdad y hacen la voluntad de Dios, son a las que deberías amar. Aquellas que no hacen la voluntad de Dios, que lo odian, que le desobedecen y que Él desprecia, son también a las que deberíamos despreciar y rechazar. Eso es lo que la palabra de Dios exige. Si tus padres no creen en Dios, lo odian; y si lo odian, seguro que Dios abomina de ellos. Así pues, si te mandaran odiar a tus padres, ¿podrías hacerlo? Si se oponen a Dios y lo vilipendian, son, sin duda, unas personas a las que Él odia y maldice. En semejantes circunstancias, ¿cómo debes tratar a tus padres tanto si te impiden creer en Dios como si no? Durante la Era de la Gracia, el Señor Jesús dijo: “¿Quién es mi madre, y quiénes son mis hermanos? […] Porque cualquiera que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre”. Este dicho ya existía en la Era de la Gracia, y ahora las palabras de Dios son incluso más apropiadas: “Ama lo que Dios ama, y odia lo que Dios odia”. Estas palabras van directas al grano, pero las personas son a menudo incapaces de apreciar su verdadero sentido. Si Dios maldice a una persona, pero esta parece bastante buena desde fuera o se trata de uno de tus padres o de un familiar, entonces podrías encontrarte con que eres incapaz de odiar a esa persona, y podría haber un trato con ellas bastante íntimo y una relación estrecha. Cuando oyes esas palabras de Dios, te disgustas y eres incapaz de endurecer tu corazón con esa persona o abandonarla. Esto se debe a que hay una noción tradicional que te ata. Piensas que si haces esto darás lugar a la ira celestial, el Cielo te castigará e incluso la sociedad te rechazará y la opinión pública te condenará. Además, un problema aún más pragmático es que recaerá sobre tu conciencia. Esta “conciencia” procede de lo que tus padres te enseñaron desde la niñez o de la influencia e infección de la cultura social, cosas ambas que han plantado una raíz y una forma de pensar en tu interior tales que no puedes practicar la palabra de Dios y amar lo que Dios ama y odiar lo que Dios odia. Sin embargo, en el fondo sabes que deberías odiarlos y rechazarlos, ya que tu vida vino de Dios y no te la dieron tus padres. El hombre debería adorar a Dios y tornarse a Él. Aunque digas esto y también lo pienses, sencillamente no puedes convencerte de ello y eres incapaz de ponerlo en práctica. ¿Sabéis lo que está ocurriendo aquí? Estas cosas te han atado firme y profundamente. Satanás usa estas cosas para atar tus pensamientos, tu mente y tu corazón, de forma que no puedas aceptar las palabras de Dios. Tales cosas te han llenado por completo, hasta tal punto que no queda espacio para las palabras de Dios. Además, si tratas de poner Sus palabras en práctica, entonces estas cosas surtirán efecto en tu interior y te harán contradecir las palabras de Dios y con Sus exigencias, incapacitándote así para soltarte de estas ataduras y liberarte de esta esclavitud. No habrá esperanza y, sin fuerza para luchar, te rendirás con el tiempo. Algunos se las arreglan para luchar por la libertad, mientras que otros se rinden. “Lo que importa son las nociones y la moral tradicionales”, piensan. “Dejemos de lado las palabras de Dios. Vivimos en este mundo, al fin y al cabo, y tenemos que confiar en este pueblo”. En lugar de dar audiencia a la opinión pública negativa y a la censura, que no soportarían, deciden ofender a Dios, abandonar la verdad y las palabras de Dios y entregarse a la esclavitud de la opinión pública o de las ideas tradicionales. ¿No da lástima el hombre? ¿Acaso no necesita la salvación de Dios?

Extracto de ‘Sólo reconociendo tus opiniones equivocadas puedes conocerte a ti mismo’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Toda persona que vive en nuestra sociedad actual, por más formación que haya recibido, alberga muchas cosas dentro de sus ideas y opiniones. Las mujeres chinas tradicionales, en concreto, creen que el lugar de la mujer está en el hogar, que las mujeres deben ser buenas esposas y madres que pasen toda su vida dedicadas a sus maridos e hijos. Tres comidas diarias para la familia, la limpieza, la colada… Han de hacer todo lo de la casa y hacerlo excepcionalmente bien. Esta es, por supuesto, la norma en nuestra sociedad para ser “buena esposa y madre”. Toda mujer cree que así debe actuar, y que, si no lo hace, no es una mujer buena, habrá atentado contra su conciencia y habrá vulnerado las normas morales. Incluso hay algunas a las que, por haber desempeñado este papel de manera deficiente o sin tener en cuenta las normas de la sociedad, les remuerde la conciencia y sienten que han defraudado a sus hijos y a su marido. Por haber empezado a creer en Dios y ser llamada a cumplir con el deber, ¿se genera un conflicto entre eso y tu condición de buena esposa y madre, una madre modélica, una mujer que acata las normas? Si deseas ser buena esposa y madre, no puedes pasarte el 100 % de tu tiempo en el deber. Cuando surge un conflicto entre tu rol de esposa y madre y tu deber, ¿qué eliges? Si optaras por cumplir con el deber y responsabilizarte del trabajo de la casa de Dios, por hacer todo lo que pudieras con absoluta devoción a Dios, y al hacerlo te vieras obligada a dejar de lado tus obligaciones conyugales y maternas, ¿qué sentirías? ¿Qué retumbaría en tu cabeza? ¿Sentirías que habrías fallado a tus hijos? ¿De dónde viene esta sensación de fracaso, esta inquietud? ¿Te inquieta no haber cumplido correctamente con el deber de un ser creado? No sientes inquietud ni culpa porque no te han inculcado este aspecto positivo en tus ideas, opiniones y conciencia. ¿Qué te han inculcado entonces? Ser buena esposa y madre. Si no eres buena esposa y madre, no eres una mujer buena, una mujer “decente”. ¿No es esa tu norma? Esta norma te obliga; estás obligada a llevarla contigo cuando crees en Dios y cumples con el deber. Si surge un conflicto entre estas dos cosas, aunque puede que optes a regañadientes por cumplir con el deber o ser leal a Dios, habrá cierto grado de inquietud en tu corazón y un mayor grado de culpa. Cuando no estás cumpliendo con el deber, te vas a casa a cuidar de tus hijos o de tu marido para tratar de compensar tu ausencia, aunque al hacerlo soportes un mayor sufrimiento de la carne. Hay un mandato mental que te obliga a esto. Con todo, ¿hemos cumplido con nuestra responsabilidad, nuestra obligación y nuestro deber ante Dios? Cuando somos descuidados y negligentes en el deber o no queremos hacerlo, ¿tenemos alguna sensación de culpa o reproche en nuestro corazón? No sentimos el más mínimo reproche, pues no existe tal cosa en la humanidad de las personas. Por consiguiente, aunque cumplas un poco con tu deber, continúas muy alejada de las normas de la verdad y de Dios. Él dijo “Dios es la fuente de la vida del hombre”. ¿Qué significan estas palabras? Pretenden que todo el mundo sepa lo siguiente: nuestra vida y nuestro espíritu provienen de Dios, no de nuestros padres ni, desde luego, de la humanidad, esta sociedad nuestra o la naturaleza. Dios nos los concedió y, pese a que nuestro cuerpo físico nace de nuestros padres, Dios es quien controla nuestro destino. Que podamos creer en Dios es una oportunidad que Él nos ha dado; así lo ha establecido y es Su gracia. Así pues, no tienes ningún compromiso de someterte a obligaciones ni de responsabilizarte de nadie más; tu única obligación es cumplir para Dios el deber que ha de llevar a cabo un ser creado. Este es el máximo deber del hombre y, de entre todas las grandes cuestiones de la vida de una persona, es la que más obligado está a realizar, la principal cuestión de su vida. Si no cumples correctamente con el deber, no eres un verdadero ser creado. A ojos de los hombres, puede que seas buena esposa y madre, una maravillosa ama de casa, una hija obediente y respetable miembro de la sociedad civil, pero ante Dios eres una persona que se rebela contra Él, que no cumple con ninguna de sus obligaciones ni ninguno de sus deberes y que no ha llevado a cabo la comisión que aceptó de Dios. ¿Estaría igualmente legitimada una persona así ante Dios? Alguien así no vale un real.

Extracto de ‘Sólo reconociendo tus opiniones equivocadas puedes conocerte a ti mismo’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

La cultura tradicional no es la verdad, eso está claro, pero ¿basta con que la gente sepa que no es la verdad? Una cosa es que no sea la verdad; ¿por qué es preciso que analicemos esto? ¿Cuál es su origen? ¿Cuál es la esencia del problema? ¿Cómo puede renunciar la gente a esto? Su análisis tiene por objetivo generar en lo más hondo de tu corazón una percepción totalmente novedosa de las teorías, ideas y perspectivas al respecto. Así pues, ¿qué hay que hacer para llegar a esta percepción totalmente novedosa? En primer lugar, has de saber de dónde viene la cultura tradicional: de Satanás. ¿Y Satanás dijo o hizo esto directamente? No. Satanás ha producido estas ideas en varias ocasiones a través de diversos personajes famosos que han creado estas supuestas explicaciones y teorías, las cuales, poco a poco, se han sistematizado, concretado, acercado y vuelto más fundamentales en la vida de la gente; se han ido haciendo más dominantes en el seno de la humanidad y, paso a paso, se han inculcado estos conceptos, explicaciones y teorías en la mentalidad de la gente. Desde el momento en que se inculcaron en la mentalidad de la gente, esta ha llegado a considerar estos conceptos como las cosas más positivas, que ha de practicar y obedecer, y Satanás las ha utilizado para encadenar y controlar el pensamiento de la gente. Este es el ambiente en que la humanidad es formada, educada y controlada constantemente, lo cual ha pasado de generación en generación hasta el día de hoy. Todas estas generaciones de personas han creído que la cultura tradicional es correcta y buena y nadie ha hecho el esfuerzo de analizar este asunto, supuestamente correcto y bueno, para descubrir su origen y procedencia exactos. Aquí radica la gravedad del problema. Hay incluso creyentes en Dios que han leído Sus palabras muchos años y creen igualmente que estas cosas son correctas y positivas, y hasta piensan que pueden sustituir a la verdad y la palabra de Dios. Peor aún, algunos piensan: “Sin importar la frecuencia con que leas la palabra de Dios, vives entre los hombres y no puedes abandonar los conceptos y la cultura denominados tradicionales, como las tres obediencias y las cuatro virtudes o las cinco moralidades, pues nos los han transmitido nuestros ancestros y, como nuestros ancestros eran sabios, no podemos ir en contra de sus enseñanzas solo por creer en Dios ni podemos alterar o rechazar estas enseñanzas de nuestros venerables ancestros”. Estas son algunas percepciones que tiene en la cabeza la gente, inconscientemente controlada por ellas.

Extracto de ‘Para los líderes y obreros, escoger una senda es de la mayor importancia (4)’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Cada cosa que existe en nuestros corazones se opone a Dios. Esto incluye las cosas que pensamos que son buenas, y hasta las que ya creemos que son positivas. Hemos enumerado estas cosas como verdades, como parte de la humanidad normal y como cosas positivas; sin embargo, desde la perspectiva de Dios, son cosas que Él aborrece. El abismo entre lo que pensamos y la verdad que Dios habla es inconmensurable. Por consiguiente, debemos conocernos a nosotros mismos. Desde nuestras ideas, puntos de vista y acciones hasta la educación cultural que hemos recibido, vale la pena profundizar en cada cosa y analizarla de manera minuciosa. Algunas de estas cosas proceden de los entornos sociales, otras de la familia, de la educación escolar y otras de los libros. Algunas también proceden de nuestras imaginaciones y nociones. Este tipo de cosas son las más aterradoras, porque atan y controlan nuestras palabras y acciones, dominan nuestra mente y guían nuestros motivos, intenciones y metas en lo que hacemos. Si no desenterramos estas cosas, nunca aceptaremos del todo las palabras de Dios en nosotros ni Sus exigencias sin reserva ni las pondremos en práctica. Mientras albergues tus propias ideas y puntos de vista, y convicciones de cosas que crees que son correctas, nunca aceptarás por completo o sin reservas las palabras de Dios ni las practicarás en su forma original; seguramente sólo las pondrás en práctica después de procesarlas por primera vez en tu mente. Así será como hagas las cosas y también será la manera en que ayudes a los demás: puede que todavía comuniques las palabras de Dios, pero siempre tendrás tus propias impurezas mezcladas con ellas, y pensarás que esto es lo que significa practicar la verdad, que la has entendido y que lo tienes todo. ¿No es lamentable el estado del hombre? ¿No es espantoso?

Extracto de ‘Sólo reconociendo tus opiniones equivocadas puedes conocerte a ti mismo’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

La cultura y el modo de vida tradicionales de la humanidad no se convertirán en la verdad a consecuencia de los cambios o del paso del tiempo, y tampoco las palabras de Dios se convertirán en palabras del hombre porque la humanidad las condene o las olvide. Esta esencia nunca cambiará; la verdad es siempre la verdad. ¿Qué hechos existen en ella? Todos esos refranes sintetizados por la humanidad tienen su origen en Satanás; son imaginaciones y nociones humanas, que incluso surgen de la pasión humana, y no tienen absolutamente nada que ver con las cosas positivas. Las palabras de Dios, por otra parte, son expresión de la esencia y el estatus de Dios. ¿Por qué expresa estas palabras? ¿Por qué digo que son la verdad? Porque Dios gobierna sobre todas las leyes, los principios, las causas, las esencias, las realidades y los misterios de todas las cosas, que toma en Sus manos, y solamente Dios conoce todos los principios, realidades, hechos y misterios de todas las cosas; conoce su procedencia y sus auténticas causas. Por lo tanto, solo las definiciones de todas las cosas a las que aluden las palabras de Dios son las más exactas, y las exigencias a la humanidad que contienen las palabras de Dios son la única norma para la humanidad, los únicos criterios que deben regir su existencia.

Extracto de ‘Qué es la verdad’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Notas al pie:

1. “No biodegradable” tiene la intención de fungir como una sátira aquí, y significa que las personas son rígidas en su conocimiento, cultura y perspectiva espiritual.

2. “Tragarlo” se refiere a la violenta conducta del rey de los demonios, que saquea al pueblo en su totalidad.

3. Los “cómplices criminales” son del mismo tipo que “una banda de rufianes”.

a. Los Cuatro Libros y los Cinco Clásicos son los libros autorizados del Confucionismo en China.

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