147. Principios para tratar a las esposas, esposos e hijos

(1) Si una esposa, un esposo y sus hijos creen en Dios, deben leer Sus palabras a menudo, comunicar la verdad, apoyarse mutuamente y venerar a Cristo como el Señor.

(2) Si la esposa, el esposo o los hijos no creen en Dios, pero no se oponen a la creencia, se les debe ofrecer testimonio de Dios y comunicación de la verdad, siempre que hacerlo esté de acuerdo con los principios de la difusión del evangelio.

(3) Se debe tratar con prudencia a una esposa, esposo o hijo que se opone a la creencia en Dios y odia la verdad. No se debe reclutar a gente malvada para creer en Dios.

(4) La decisión de abandonar a la familia debe basarse en si los familiares incrédulos se oponen a ellos o los persiguen, así como en el grado de dicha persecución.

Las palabras relevantes de Dios:

En palabras de Dios, ¿qué principio se menciona respecto a cómo deben tratarse las personas unas a otras? Ama lo que Dios ama, y odia lo que Dios odia. Es decir, las personas a las que Dios ama, las que buscan realmente la verdad y hacen la voluntad de Dios, son a las que deberías amar. Aquellas que no hacen la voluntad de Dios, que lo odian, que le desobedecen y que Él desprecia, son también a las que deberíamos despreciar y rechazar. Eso es lo que la palabra de Dios exige. Si nuestros padres no creen en Dios, entonces lo odian. Si odian a Dios, es evidente que Él los despreciará. Si se nos pide que los despreciemos, ¿podemos hacerlo? Si ellos pueden resistirse a Dios y maldecirlo, Él los aborrece y los maldice sin duda. Bajo estas circunstancias, si tus padres no te impiden creer en Dios, o si llegan al punto de impediros creer en Dios, ¿cómo los tratarás? Deberías actuar conforme a la exigencia de la palabra de Dios: “Ama lo que Dios ama, odia lo que Dios odia”. Además, durante la Era de la Gracia, el Señor Jesús dijo: “¿Quiénes son Mis hermanos, Mis padres y Mis hermanas? Sólo aquellos que hacen la voluntad de Mi Padre son Mis hermanos, Mis hermanas y Mis padres”. Este dicho ya existía en la Era de la Gracia, y ahora las palabras de Dios son incluso más apropiadas: “Ama lo que Dios ama, y odia lo que Dios odia”. Estas palabras van directas al grano, pero las personas son a menudo incapaces de apreciar su verdadero sentido.

Extracto de ‘Sólo reconociendo tus opiniones equivocadas puedes conocerte a ti mismo’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Los familiares que no son de la fe (tus hijos, tu marido o esposa, tus hermanas o tus padres, etc.) no deben ser forzados a ir a la iglesia. La casa de Dios no está escasa de miembros y no hay necesidad de maquillar sus cifras con personas que no tienen uso. No se debe llevar a la iglesia a todos aquellos que no creen alegremente. Este decreto va dirigido a todas las personas. Debéis comprobar, monitorear y recordar los unos a los otros y nadie puede violarlo. Incluso cuando los parientes que no son de la fe entran en la iglesia reticentemente, no se les deben dar libros ni un nuevo nombre; tales personas no son de la casa de Dios, y se debe detener su entrada a la iglesia por cualquier medio necesario. Si se traen problemas a la iglesia por la invasión de demonios, entonces tú mismo serás expulsado o se te pondrán restricciones. En resumen, todo el mundo tiene una responsabilidad en este asunto, aunque no debes ser imprudente o usarla para saldar cuentas personales.

Extracto de ‘Los diez decretos administrativos que el pueblo escogido de Dios debe obedecer en la Era del Reino’ en “La Palabra manifestada en carne”

Aquellos quienes arrastran a sus hijos y a sus parientes totalmente incrédulos a la iglesia son todos extremadamente egoístas y solo están mostrando su buena intención. Estas personas solo se enfocan en ser amorosas, independientemente de si creen o no y de si es la voluntad de Dios. Algunos llevan a sus esposas delante de Dios o arrastran a sus padres delante de Dios, y si el Espíritu Santo está de acuerdo o no con esto o si está obrando en ellos o no, siguen “adoptando personas talentosas” para Dios a ciegas. ¿Qué beneficio se puede obtener de extender buena intención a los que no creen? Incluso si los que están sin la presencia del Espíritu Santo, siguen a regañadientes a Dios, todavía no pueden ser salvados como se podría pensar. Aquellos que pueden recibir la salvación en realidad no son tan fáciles de ganar. Las personas que no han experimentado la obra del Espíritu Santo y las pruebas, y no han sido perfeccionadas por Dios encarnado, son completamente incapaces de ser completadas. Por lo tanto, desde el momento que empiezan a seguir a Dios solo de nombre, a estas personas les falta la presencia del Espíritu Santo. A la vista de su condición y estado actuales, simplemente no pueden ser completadas. Así que, el Espíritu Santo no decide dedicar mucha energía en ellas ni les provee ningún esclarecimiento ni las guía de ningún modo; Él solo les permite seguir y en última instancia revelará sus resultados, esto es suficiente. El entusiasmo y las intenciones de la humanidad provienen de Satanás y de ninguna manera pueden estas cosas completar la obra del Espíritu Santo. No importa cómo sean estas personas, deben tener la obra del Espíritu Santo. ¿Pueden los humanos completar a otros humanos? ¿Por qué un esposo ama a su esposa? ¿Y por qué una esposa ama a su esposo? ¿Por qué los hijos son obedientes a sus padres? ¿Y por qué los padres miman a sus hijos? ¿Qué clase de intenciones realmente albergan las personas? ¿No es su intención satisfacer los planes propios y los deseos egoístas? ¿Realmente actúan con el plan de gestión de Dios en mente? ¿Están actuando por el bien de la obra de Dios realmente? ¿Es su intención cumplir con los deberes de un ser creado? Aquellos quienes, desde que empezaron a creer, han sido incapaces de obtener la presencia del Espíritu Santo, nunca pueden ganar la obra del Espíritu Santo; estas personas han sido designadas como objetos a ser destruidos. No importa cuánto amor tenga uno por ellas, esto no puede reemplazar la obra del Espíritu Santo. El entusiasmo y el amor de las personas representan las intenciones humanas, pero no pueden representar las intenciones de Dios y no pueden reemplazar la obra de Dios. Incluso si extiende la mayor cantidad de amor o misericordia posibles hacia esas personas que solo de nombre creen en Dios y fingen seguirlo, sin saber lo que de verdad significa creer en Dios, ni siquiera así obtendrán la simpatía de Dios ni ganarán la obra del Espíritu Santo. Incluso si la gente que con sinceridad sigue a Dios es de bajo calibre y no puede entender muchas de las verdades, puede todavía obtener ocasionalmente la obra del Espíritu Santo; sin embargo, los que son de buen calibre relativamente, pero no creen sinceramente, simplemente no pueden obtener la presencia del Espíritu Santo. No hay posibilidad en absoluto de salvación para estas personas. Incluso si leen las palabras de Dios o de vez en cuando sermones o incluso cantan alabanzas a Dios, al final no podrán sobrevivir hasta el tiempo de reposo.

Extracto de ‘Dios y el hombre entrarán juntos en el reposo’ en “La Palabra manifestada en carne”

Job no sólo temía a Dios, sino que esperaba que sus hijos hiciesen lo propio y no pecasen contra Él. Su riqueza material no tenía sitio en su corazón, no reemplazaba la posición ostentada por Dios; tanto para sí mismo como para sus hijos los actos diarios guardaban, todos, relación con temerle y apartarse del mal. Su temor de Jehová Dios no se detenía en su boca, sino que era algo que ponía en acción, y se reflejaba en todas y cada una de las partes de su vida diaria. Esta conducta real dicha de Job nos muestra que era sincero, y poseía una esencia que amaba la justicia y las cosas positivas. Que Job enviara y santificara a menudo a sus hijos significa que no autorizaba ni aprobaba su comportamiento; más bien estaba harto del mismo en su corazón, y los condenaba. Había llegado a la conclusión de que la conducta de sus hijos no estaba agradando a Jehová Dios, y por tanto les instaba frecuentemente a presentarse delante de Él y confesar sus pecados. Las acciones de Job nos muestran otro lado de su humanidad: uno en el que nunca anduvo con aquellos que pecaban y ofendían frecuentemente a Dios, sino que se apartaba de ellos y los evitaba. Aunque se trataba de sus hijos, no abandonó sus propios principios de conducta porque fuesen de su familia ni transigió con sus pecados por sus propios sentimientos. Más bien, les instó a confesar y obtener la paciencia de Dios, y les advirtió que no lo abandonasen por causa de su propio disfrute codicioso. Los principios de cómo trataba Job a los demás eran inseparables de los de su temor de Dios y apartarse del mal. Amaba lo que Él aceptaba, aborrecía lo que Él detestaba; amaba a los que temían a Dios en sus corazones, y aborrecía a los que cometían maldades o pecaban contra Él. Ese amor y ese aborrecimiento se demostraban en su vida cotidiana, y eran la propia rectitud de Job percibida por los ojos de Dios. Naturalmente, esto es también la expresión y el vivir de la verdadera humanidad de Job en sus relaciones con otros en su vida diaria sobre las que debemos aprender ahora.

Extracto de ‘La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo II’ en “La Palabra manifestada en carne”

La separación de Job del amor y el odio

Otro lado de la humanidad de Job se pone de manifiesto en este diálogo entre él y su esposa: “Entonces su mujer le dijo: ¿Aún conservas tu integridad? Maldice a Dios y muérete. Pero él le dijo: Como habla cualquier mujer necia, has hablado. ¿Aceptaremos el bien de Dios y no aceptaremos el mal? En todo esto Job no pecó con sus labios” (Job 2:9-10). Viendo el tormento que estaba sufriendo, la esposa de Job intentó aconsejarle para ayudarle a escapar de este, pero las “buenas intenciones” no obtuvieron la aprobación de Job; más bien, despertaron su enojo, porque ella negaba su fe en Jehová Dios, su obediencia a Él y también Su existencia. Esto le resultaba intolerable, porque él nunca se había permitido hacer nada que se opusiera a Dios o le hiciera daño, por no mencionar a los demás. ¿Cómo podía permanecer indiferente cuando oía a otros blasfemar contra Dios y le insultaban? Por eso llamó a su esposa “mujer tonta”. La actitud de Job hacia ella era de enojo y odio, así como de reproche y reprimenda. Era la expresión natural de la humanidad de Job que diferenciaba entre el amor y el odio, y una representación verdadera de su recta humanidad. Job poseía un sentido de la justicia que le hacía odiar los vientos y las mareas de la maldad, así como aborrecer, condenar y rechazar la absurda herejía, los argumentos ridículos, y las afirmaciones disparatadas, y le permitía aferrarse a sus propios principios y su postura correctos cuando las masas lo rechazaron y sus seres cercanos desertaron de él.

Extracto de ‘La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo II’ en “La Palabra manifestada en carne”

Aunque hay bastantes personas que creen en Dios y pueden parecer muy espirituales por fuera, en lo que se refiere a los puntos de vista y actitudes de los padres hacia los hijos y de los hijos hacia los padres, no tienen idea de cómo poner este aspecto de la verdad en práctica ni qué principios se deberían aplicar al tratar estos asuntos y lidiar con ellos. A los ojos de los padres, los padres siempre son los padres y los hijos siempre son los hijos. Así pues, la relación entre padres e hijos es algo con lo que se vuelve muy difícil lidiar. En realidad, en muchas cosas los padres se niegan a abandonar su condición de padres. Siempre se ven como sus mayores y piensan que los hijos siempre deben escuchar a sus padres en todo momento, y que este hecho nunca cambiará. Esto lleva a una constante resistencia por parte de sus hijos. Tales puntos de vista dejan a ambas partes sintiéndose miserables, desdichadas y agotadas. ¿No es esto una manifestación de que uno no entiende la verdad? Cuando las personas no entienden la verdad, siempre son constreñidas por el estatus. ¿Cómo podrían no sufrir como resultado de ello? En esos casos, ¿cómo debe practicarse la verdad? En realidad, es muy sencillo. Debes ser una persona común y corriente y no estar constreñida por el estatus. Trata a tus hijos y a otros familiares igual que tratarías a un hermano o hermana común y corriente. Aunque tienes una responsabilidad hacia ellos y una relación de sangre con ellos, aun así, la posición y la perspectiva que debes asumir es la misma que debes tener con amigos o hermanos y hermanas comunes y corrientes. No debes en absoluto ocupar la posición de padre y no debes frenar a tus hijos, coartarlos o tratar de controlar todo lo que tiene que ver con ellos. Debes tratarlos como iguales. Debes permitirles que cometan errores, que digan cosas equivocadas, que hagan cosas infantiles e inmaduras, y que hagan cosas estúpidas. Sin importar lo que suceda, debes sentarte y charlar tranquilamente con ellos y buscar la verdad. De esta forma, estarás hablando con ellos con la actitud correcta y el problema se resolverá. ¿A qué estás renunciando aquí? Estás renunciando a la posición y el estatus de un padre, a los aires de padre, y a toda la responsabilidad que crees que debes asumir como tal; en su lugar, basta con que lo hagas lo mejor posible en lo que se refiere a la responsabilidad de un hermano o hermana corriente. [...] Además, muchos padres piensan que mientras sea por el bien de sus hijos, lo que hagan es correcto. De verdad tienen esos pensamientos y puntos de vista. ¿Cómo no ibas a cometer errores? Tú también eres un humano corrupto, así que ¿cómo puedes determinar que no estás errado? Mientras admitas que no posees la verdad y eres un humano corrupto, entonces tienes defectos y puedes cometer errores. Tienes la capacidad de cometer errores, sin embargo, ¿cómo es que a cada momento tratas de hacerte cargo de tus hijos y obligarles constantemente a obedecerte? ¿Acaso no es ese un carácter arrogante? Se trata de un carácter arrogante, más bien feroz.

Extracto de La comunión de Dios

La devoción filial a tus padres, ¿es la verdad? (No). La devoción filial a los padres no es mala, es positiva, pero ¿por qué digo que no es la verdad? Si tus padres creen en Dios y te tratan bien, ¿les eres fiel? (Sí). ¿De qué modo les eres fiel? Los tratas distinto a como lo hacen el resto de tus hermanos y hermanas. Los respetas como padres, haces todo lo que te dicen y, si son mayores, te quedas a su lado para cuidarlos, lo que te impide salir a cumplir con tu deber. ¿Está bien esto? ¿Qué deberías hacer en tales ocasiones? Depende de las circunstancias. Si puedes atenderlos igualmente mientras cumples con el deber en un lugar cercano y tus padres no se oponen a tu fe en Dios, deberías cumplir con tu responsabilidad filial y ayudarlos. Si están enfermos, atiéndelos; si algo los preocupa, consuélalos; si tus circunstancias económicas lo permiten, cómprales los suplementos y alimentos adecuados. Sin embargo, ¿qué debes optar por hacer si estás ocupado con el deber, no hay nadie que atienda a tus padres y también ellos creen en Dios? ¿Qué verdad debes practicar? Dado que la devoción filial a los padres no es una verdad, sino simplemente una responsabilidad y obligación personal, ¿qué debes hacer en caso de conflicto entre tus obligaciones y tu deber? (El deber tiene prioridad, ha de ser lo primero). Tus obligaciones no son tu deber. Cumplir con el deber es practicar la verdad; cumplir con tus obligaciones no lo es. ¿Por qué digo que esto no es practicar la verdad? Si las circunstancias lo permiten y tienes determinada responsabilidad u obligación, adelante, llévala a cabo; ahora bien, ¿qué haces si la situación no lo permite? Has de decir: “Debo ir a cumplir con el deber. Esta es la verdad que debo practicar; la devoción filial a mis padres no lo es”. Si en ese momento no tienes ningún deber, no trabajas fuera de casa y estás con tus padres, busca el modo de cuidarlos, haz lo posible por hacerles la vida mejor y algo menos penosa. Sin embargo, esto también depende de qué clase de personas sean tus padres. ¿Qué debes hacer si tienen poca humanidad, si son una constante rémora para tu fe en Dios y tu cumplimiento del deber y entorpecen tu fe en Dios? ¿Qué verdad debes practicar? (El rechazo). En una ocasión así, has de rechazarlos. Has cumplido con tu obligación; no creen en Dios, así que no tienes obligación de ocuparte de ellos. Si creen en Dios, entonces tú eres familia suya y ellos son tus padres. Si no creen en Dios, que cada cual siga su camino; sois dos clases distintas de personas. Abrazan a Satanás. Veneran a Satanás. Van por la senda de Satanás, la senda de la idolatría a él, una senda diferente a tu fe en Dios. Sois dos clases distintas de personas, por lo que no cabe duda de que son enemigos tuyos; no sois familia, así que no tienes obligación de cuidarlos. ¿Cuál es la verdad? La verdad es cumplir con el deber de uno. Para llevar a cabo tu deber en la casa de Dios no basta con cumplir con una obligación menor haciendo un poco de lo que debas hacer; ¡se trata del cumplimiento de tu deber como criatura de Dios que vive en el mundo! Esta es tu obligación, tu responsabilidad, y es una auténtica responsabilidad, es el cumplimiento de tu responsabilidad y obligación ante el Señor de la creación. Entre el cumplimiento del deber de una criatura de Dios y la devoción filial a tus padres, ¿cuál es la verdad? El cumplimiento del deber de una criatura de Dios es la verdad y una vocación venida del cielo. La devoción filial a los padres es devoción filial a unas personas, mas no la práctica de la verdad.

Extracto de ‘¿Cuál es la realidad de la verdad?’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

No existe relación entre un esposo creyente y una esposa incrédula y no existe relación entre los hijos creyentes y los padres incrédulos; son dos tipos de personas completamente incompatibles. Antes de entrar al reposo, se tienen parientes físicos, pero una vez que se ha entrado en el reposo, ya no se tendrán parientes físicos de los cuales hablar. Los que cumplen su deber son enemigos de los que no; los que aman a Dios y los que lo odian se oponen entre sí. Los que entrarán en el reposo y los que habrán sido destruidos son dos clases incompatibles de criaturas. Las criaturas que cumplen sus deberes podrán sobrevivir y las que no cumplen sus deberes serán objetos de la destrucción; lo que es más, esto durará toda la eternidad. ¿Amas a tu esposo con el fin de cumplir tu deber como ser creado? ¿Amas a tu esposa con el fin de cumplir tu deber como ser creado? ¿Eres sumiso a tus padres incrédulos con el fin de cumplir tu deber como ser creado? La opinión humana en cuanto a creer en Dios, ¿es correcta o incorrecta? ¿Por qué crees en Dios? ¿Qué quieres ganar? ¿Cómo amas a Dios? Los que no pueden cumplir con sus deberes como seres creados, y no pueden hacer un esfuerzo completo, serán objetos de la destrucción. Las personas hoy en día tienen relaciones físicas entre ellas, así como asociaciones de sangre, pero en el futuro todo esto se hará pedazos. Creyentes e incrédulos no son compatibles, sino que más bien se oponen entre sí. Los que están en el reposo creerán que hay un Dios y se someterán a Dios, mientras que los que son desobedientes a Dios habrán sido todos destruidos. Las familias ya no existirán sobre la tierra; ¿cómo podría haber padres o hijos o relaciones entre conyugales? ¡La misma incompatibilidad entre la creencia y la incredulidad habrá roto por completo estas relaciones físicas!

Extracto de ‘Dios y el hombre entrarán juntos en el reposo’ en “La Palabra manifestada en carne”

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