135. Principios del trato a las personas con diversas actitudes arrogantes

(1) Siempre y cuando crean sinceramente en Dios, hay que ayudar con amor a aquellas personas arrogantes que no sean malvadas pese a su carácter arrogante. Hay que encaminarlas hacia la fe en Dios.

(2) Se debe ascender y promover a las personas de carácter arrogante pero capaces de aceptar la verdad y que, además, tengan buena aptitud y talento. De ninguna manera hay que marginarlas.

(3) Se debe expulsar a los energúmenos que se encuentran entre los anticristos, extremadamente arrogantes, sin el menor sentido, agresivamente ambiciosos y que hacen el mal de múltiples formas.

(4) Se debe purgar o expulsar a las personas erradas en la arrogancia, absurdas en grado sumo y que insisten inflexiblemente en falacias, se oponen a la verdad y no se someten a nadie.

Las palabras relevantes de Dios:

La arrogancia es la raíz del carácter corrupto del hombre. Cuanto más arrogante es la gente, más propensa es a oponerse a Dios. ¿Hasta dónde llega la gravedad de este problema? Las personas de carácter arrogante no solo consideran a todas las demás inferiores a ellas, sino que lo peor es que incluso son condescendientes con Dios. Aunque algunas personas, por fuera, parezcan creer en Dios y seguirlo, no lo tratan en modo alguno como a Dios. Siempre creen poseer la verdad y tienen buen concepto de sí mismas. Esta es la esencia y la raíz del carácter arrogante, y proviene de Satanás. Por consiguiente, hay que resolver el problema de la arrogancia. Creerse mejor que los demás es un asunto trivial. La cuestión fundamental es que el propio carácter arrogante impide someterse a Dios, a Su gobierno y Sus disposiciones; alguien así siempre se siente inclinado a competir con Dios por el poder sobre los demás. Esta clase de persona no venera a Dios lo más mínimo, por no hablar de que ni lo ama ni se somete a Él. Las personas que son arrogantes y engreídas, especialmente las que son tan arrogantes que han perdido la razón, no pueden someterse a Dios al creer en Él e, incluso, se exaltan y dan testimonio de sí mismas. Estas personas son las que más se resisten a Dios. Si las personas desean llegar al punto en que veneren a Dios, primero deben resolver su carácter arrogante. Cuanto más minuciosamente resuelvas tu carácter arrogante, más veneración tendrás por Dios, y solo entonces podrás someterte a Él y serás capaz de obtener la verdad y conocerle.

Extracto de La comunión de Dios

Después de que Satanás corrompió a los seres humanos, su naturaleza empezó a cambiar y perdieron, poco a poco, el sentido de la razón que tiene la gente normal. Ahora ya no actúan como seres humanos en la posición del hombre, sino que desean sobrepasar el estatus de hombre y anhelan algo más elevado y mejor. ¿Y qué es ese algo más elevado? Desean sobrepasar a Dios, a los cielos y a todo lo demás. ¿A qué se debe que se haya vuelto así la gente? Después de todo, la naturaleza del hombre es demasiado arrogante. “Arrogante” es un término peyorativo, y nadie quiere que lo relacionen con él. Sin embargo, de hecho, todo el mundo es arrogante y todos los humanos corruptos tienen esa esencia. Algunas personas dicen: “No soy en absoluto arrogante. Nunca he querido ser el arcángel ni he querido superar a Dios o a todo lo demás. Siempre me he comportado especialmente bien y he sido responsable”. No es necesariamente así; estas palabras son incorrectas. Una vez que la naturaleza y la esencia de las personas se vuelven arrogantes, estas son capaces de hacer cosas que desobedecen a Dios y se oponen a Él, cosas que no prestan atención a Sus palabras, cosas que generan nociones acerca de Él, cosas que se rebelan contra Él y cosas que enaltecen a estas personas y dan testimonio de sí mismas. Dices que no eres arrogante, pero supongamos que te entregaran unas cuantas iglesias y te dejaran dirigirlas; supongamos que Yo no te tratara ni nadie de la familia de Dios te podara: tras dirigirlos durante un tiempo, los pondrías a tus pies y harías que se sometieran a ti. ¿Y por qué habrías de hacer eso? Esto vendría determinado por tu naturaleza; no sería sino una revelación natural. No necesitas esforzarte mucho para aprender esto ni tienes que lograr expresamente que los demás te lo enseñen. No es preciso que hagas nada de esto a propósito. Este tipo de situación te ocurre de manera natural: haces que la gente se someta a ti, te idolatre, te enaltezca, dé testimonio de ti y te haga caso en todo y no le permites hacer nada que esté fuera de tu jurisdicción. Bajo tu liderazgo, dichas situaciones suceden de forma natural. Y ¿cómo surgen estas situaciones? Están determinadas por la naturaleza arrogante del hombre. La manifestación de la arrogancia consiste en la rebelión contra Dios y oposición a Él. Cuando las personas son arrogantes, engreídas y santurronas tienden a establecer sus propios reinos independientes y a hacer las cosas como les place. También traen a otras personas a sus manos y a sus brazos. El que las personas sean capaces de hacer tales cosas, significa que la esencia de su arrogancia se ha convertido en la del arcángel. Cuando su arrogancia y su engreimiento alcanzan un cierto nivel, eso determina que son el arcángel y que harán a un lado a Dios. Si posees un carácter arrogante, Dios no tendrá un lugar en tu corazón.

Extracto de ‘La naturaleza arrogante es la raíz de la oposición del hombre a Dios’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Vuestra naturaleza altiva y arrogante os impulsa a traicionar vuestra propia conciencia, a rebelaros contra Cristo y a resistiros a Él, y a revelar vuestra fealdad, poniendo de manifiesto, así, vuestras intenciones, nociones, deseos excesivos y ojos llenos de codicia. Y, sin embargo, continuáis parloteando sobre lo apasionados que habéis sido toda la vida en relación con la obra de Cristo y repetís una y otra vez las verdades dichas por Cristo hace mucho tiempo. Esta es vuestra “fe”. Esta es vuestra “fe sin impurezas”. He impuesto al hombre un estándar muy estricto todo este tiempo. Si tu lealtad viene acompañada de intenciones y condiciones, entonces preferiría no tener tu supuesta lealtad, porque Yo aborrezco a los que me engañan por medio de sus intenciones y me chantajean con condiciones. Solo deseo que el hombre me sea absolutamente leal y que haga todas las cosas en aras de una sola palabra, la fe, y para demostrar esa fe. Desprecio vuestro uso de halagos para alegrarme, porque Yo siempre os he tratado con sinceridad, por lo que deseo que vosotros también actuéis con una fe verdadera hacia Mí. Cuando se trata de la fe, muchos quizá piensen que siguen a Dios porque tienen fe y, de no ser así, no soportarían tal sufrimiento. Entonces, te pregunto esto: si crees en la existencia de Dios, ¿por qué no lo veneras? Si crees en Su existencia, ¿por qué no sientes ningún temor de Dios en tu corazón? Tú aceptas que Cristo es la encarnación de Dios, entonces ¿por qué lo desprecias? ¿Por qué actúas de manera irreverente hacia Él? ¿Por qué lo juzgas abiertamente? ¿Por qué siempre espías Sus movimientos? ¿Por qué no te sometes a Sus disposiciones? ¿Por qué no actúas de acuerdo con Su palabra? ¿Por qué intentas extorsionarlo y robarle Sus ofrendas? ¿Por qué hablas desde la posición de Cristo? ¿Por qué juzgas si Su obra y Su palabra son correctas? ¿Por qué te atreves a blasfemar contra Él a Sus espaldas? ¿Son estas, y otras cosas, lo que constituye vuestra fe?

Extracto de ‘¿Eres un verdadero creyente en Dios?’ en “La Palabra manifestada en carne”

Como crees en Dios, debes poner tu fe en todas Sus palabras y en toda Su obra. Es decir, como crees en Dios, debes obedecerle. Si no puedes hacerlo, entonces no importa si crees en Dios o no. Si has creído en Él muchos años, pero nunca le has obedecido y no aceptas todas Sus palabras, y, en cambio, le pides que se someta a ti y actúe según tus propias nociones, entonces eres el más rebelde de todos; eres un incrédulo. ¿Cómo podría una persona así obedecer la obra y las palabras de Dios, que no se ajustan a las nociones del hombre? Los más rebeldes de todos son los que intencionalmente desafían a Dios y se le resisten. Ellos son Sus enemigos y los anticristos. Su actitud siempre es de hostilidad hacia la nueva obra de Dios; nunca tienen la mínima disposición de someterse y jamás se han sometido o humillado de buen grado. Se exaltan a sí mismos ante los demás y nunca se someten a nadie. Delante de Dios, consideran que son los mejores para predicar la palabra y los más hábiles para obrar en los demás. Nunca desechan los “tesoros” que poseen, sino que los tratan como herencias familiares a las que adorar y las usan para predicar a los demás y sermonear a los necios que los idolatran. De hecho, hay una cierta cantidad de personas de este tipo en la iglesia. Se podría decir que son “héroes indómitos”, que, generación tras generación, residen temporalmente en la casa de Dios. Consideran que predicar la palabra (doctrina) es su tarea suprema. Año tras año y generación tras generación, se dedican vehementemente a hacer que su deber “sagrado e inquebrantable” se cumpla. Nadie se atreve a tocarlos; ni una sola persona se atreve a reprenderlos abiertamente. Se convierten en “reyes” en la casa de Dios y causan estragos mientras oprimen a los demás, era tras era. Este grupo de demonios busca unirse y derribar Mi obra; ¿cómo puedo permitir que estos demonios vivientes existan delante de Mis ojos? Ni siquiera quienes obedecen a medias pueden seguir hasta el final, ¡cuánto menos estos tiranos que no tienen ni una pizca de obediencia en su corazón! El hombre no obtiene fácilmente la obra de Dios. Aun si usaran toda su fuerza, las personas solo podrán obtener una porción, lo que, al final, les permitirá ser perfeccionados. ¿Qué sucede, entonces, con los hijos del arcángel que buscan destruir la obra de Dios? ¿No tienen acaso menos esperanza de ser ganados por Dios?

Extracto de ‘Los que obedecen a Dios con un corazón sincero, con seguridad serán ganados por Él’ en “La Palabra manifestada en carne”

¿Acaso no se oponen muchos a Dios y obstruyen la obra del Espíritu Santo, porque no conocen la obra variada y diversa de Dios, y, además, porque no poseen sino una pizca de conocimiento y doctrina con los que medir la obra del Espíritu Santo? Aunque las experiencias de tales personas son superficiales, ellas son arrogantes y permisivas en su naturaleza y consideran la obra del Espíritu Santo con desprecio, ignoran Sus disciplinas y, además, usan sus viejos argumentos triviales para “confirmar” la obra del Espíritu Santo. También hacen una escena y están plenamente convencidas de su propio conocimiento y erudición, y de que son capaces de recorrer todo el mundo. ¿No son tales personas las que el Espíritu Santo desprecia y rechaza, y no serán eliminadas antes de la nueva era? ¿No son los que vienen delante de Dios y se oponen abiertamente a Él, pequeñas personas ignorantes y mal informadas, que simplemente intentan demostrar lo brillantes que son? Con tan solo un ínfimo conocimiento de la Biblia, tratan de abarcar la “academia” del mundo; con tan solo una doctrina superficial que enseñar a las personas, intentan revertir la obra del Espíritu Santo, y tratan de hacerla girar alrededor de su propio proceso de pensamiento. Aun siendo tan cortos de miras, intentan observar con una sola mirada 6000 años de obra de Dios. ¡No tiene sentido mencionar a estas personas! De hecho, cuanto mayor es el conocimiento de Dios por parte de las personas, más tardan en juzgar Su obra. Además, solo hablan un poco de su conocimiento de la obra de Dios hoy, pero no son imprudentes en sus juicios. Cuanto menos conocen a Dios las personas, más soberbias y arrogantes son, y con mayor displicencia proclaman el ser de Dios, pero solo hablan de teorías y no ofrecen evidencias reales. Tales personas no tienen ningún valor en absoluto. ¡Quienes ven la obra del Espíritu Santo como un juego son frívolos! Los que no son cautos cuando se encuentran con la nueva obra del Espíritu Santo, que hablan hasta por los codos, que son rápidos para juzgar, que dan rienda suelta a su instinto natural de negar la idoneidad de la obra del Espíritu Santo y que también la insultan y blasfeman contra ella, ¿no ignoran estas personas irrespetuosas dicha obra? ¿No son, además, personas de gran arrogancia, inherentemente soberbias e ingobernables? Aunque llegue el día en el que tales personas acepten la nueva obra del Espíritu Santo, Dios seguirá sin tolerarlas. No solo miran por encima del hombro a aquellos que trabajan para Dios, sino que blasfeman contra Él mismo. Tales personas insensatas no serán perdonadas ni en esta era ni en la venidera, ¡y perecerán para siempre en el infierno! Estas personas irrespetuosas y permisivas están fingiendo creer en Dios y, cuanto más sean así, más probable es que ofendan Sus decretos administrativos. ¿No caminan por esta senda todos esos arrogantes, desenfrenados innatos, que nunca han obedecido a nadie? ¿Acaso no se oponen a Dios día tras día, a Él, que siempre es nuevo y nunca viejo?

Extracto de ‘Conocer las tres etapas de la obra de Dios es la senda para conocer a Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Sabed que os oponéis a la obra de Dios o usáis vuestras propias nociones para medir la obra de hoy, porque no conocéis los principios de Su obra, y porque no os tomáis lo bastante en serio la obra del Espíritu Santo. Vuestra oposición a Dios y la obstrucción de la obra del Espíritu Santo están causadas por vuestras nociones y por vuestra arrogancia inherente. No se debe a que la obra de Dios sea errónea, sino a que sois demasiado desobedientes por naturaleza. Después de encontrar su creencia en Dios, algunas personas ni siquiera pueden afirmar con certeza de dónde vino el hombre, pero se atreven a hacer discursos públicos evaluando lo bueno y lo malo de la obra del Espíritu Santo. Incluso sermonean a los apóstoles que tienen la nueva obra del Espíritu Santo y hacen comentarios fuera de lugar; su humanidad es demasiado baja y no hay el más mínimo razonamiento en ellos. ¿Acaso no llegará el día en que tales personas sean rechazadas por la obra del Espíritu Santo y quemadas por los fuegos del infierno? No conocen la obra de Dios, pero la critican, y también intentan ordenarle a Dios cómo obrar. ¿Cómo pueden conocer a Dios personas tan irrazonables? El hombre llega a conocer a Dios durante el proceso de buscarlo y experimentarlo; no es a través de criticarlo a su antojo que llegará a conocerlo por medio del esclarecimiento del Espíritu Santo. Cuanto más preciso es el conocimiento que las personas tienen de Dios, menos se oponen a Él. Por el contrario, cuanto menos saben de Él, más probable es que se opongan a Él. Tus nociones, tu vieja naturaleza y tu humanidad, tu personalidad y tu perspectiva moral son el “capital” con el que te resistes a Dios, y cuanto más corrupto, degradado y bajo te vuelves, más enemigo eres de Dios. Quienes poseen unas nociones firmes y tienen un carácter santurrón son aún más enemigos del Dios encarnado; estas personas son los anticristos.

Extracto de ‘Conocer las tres etapas de la obra de Dios es la senda para conocer a Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Fragmentos de sermones y comunicaciones para referencia:

Todas las personas que buscan la verdad indudablemente creen sinceramente en Dios y aman la verdad. Aunque la humanidad corrupta tiene el carácter de Satanás y es arrogante, engreída, vanidosa, santurrona y desobediente, en tanto que las personas sean capaces de obedecer el juicio y castigo de Dios y de aceptar y practicar la verdad, entonces definitivamente pueden buscar la verdad. Entre estas personas que están buscando la verdad, hay dos tipos principales: Un tipo es aquellas que son mejores en humanidad pero más lentas para entender la verdad y de calibre más pobre. A pesar de escuchar y obedecer más, no son competentes ni son capaces de hacer grandes cosas y el resultado del cumplimiento de su deber es más bien pobre. El otro tipo son las de mejor calibre pero más arrogantes y santurronas y por lo general no obedecen a los demás. Si lo que las personas dicen no está completamente de acuerdo con la verdad y lo que ellas hacen no es mucho mejor que el promedio, entonces no están convencidas. Aunque este tipo de personas son extremadamente arrogantes y santurronas, entienden la verdad más rápido y los resultados del cumplimento de su deber son buenos, porque ellas son de buen calibre. De estos dos tipos de personas, ¿cuáles son más fáciles de perfeccionar? ¿Cuáles pueden ser aptas para el uso de Dios después de ser perfeccionadas? Aunque todos aquellos que están en busca de la verdad pueden alcanzar la salvación, el valor de ser perfeccionado difiere para las personas con diferentes calibres. El pueblo escogido de Dios se debe dar cuenta de esto. De hecho, el carácter arrogante está arraigado en la naturaleza corrupta de la humanidad. Hay varios tipos de circunstancias de arrogancia: algunas personas son capaces de amar y de buscar la verdad a pesar de ser muy arrogantes, y pueden aceptar y obedecer la verdad siempre y cuando reconozcan que es la verdad, pero si no está de acuerdo con la verdad, se negarán a obedecerla. Este tipo de arrogancia es bastante racional, tiene una calificación básica y es la arrogancia más normal. También existe un tipo de arrogancia que no tiene ni razón ni calificación básica. Tales personas son extremadamente arrogantes, histéricas y no obedecen a nadie, y no importa cuán de acuerdo con la verdad hablen las personas, no las aceptarán ni las obedecerán e incluso se pueden oponer a ellas hasta el final. En verdad odian a las personas que tienen la verdad y odian a las personas que lidian con ellas en base a la verdad. Esta clase de arrogancia es el carácter de Satanás el diablo. Como el gran dragón rojo, saben que Dios es la verdad, pero no obedecen e incluso quieren estar en condiciones de igualdad con Dios. Todos aquellos anticristos son este tipo de diablos satánicos que son tan arrogantes que no tienen ninguna razón. Todos esos demonios no tienen esperanza. Existe otra clase de personas arrogantes que tampoco obedece a nadie y que además es extremadamente absurda. Son absurdas y también desobedientes. Siempre hablan de razones absurdas y se oponen a la verdad. No importa cuán claramente los demás comuniquen la verdad y enumeren los hechos, aun así son desobedientes y pueden protestar ligeramente, decir sus absurdas razones y discutir por nimiedades. Esta clase de carácter arrogante tiene la naturaleza de espíritus malignos. Este tipo de persona es aún más de la clase de Satanás el diablo. Son tanto anticristos como espíritus malignos y son, aún más, unos enemigos, los enemigos más peligrosos. Hay tres tipos principales de condiciones de arrogancia y engreimiento y tres tipos de personas. La arrogancia desenfrenada que tiene razón es bastante común y normal. Toda la humanidad corrupta tiene un carácter extremadamente arrogante. Esto es un hecho. Todas las de calibre realmente bueno que tienen algún talento, son, sin duda alguna, extremadamente arrogantes y santurronas; son cien por ciento extremadamente arrogantes. No importa cuán arrogantes y santurronas sean las personas, siempre y cuando sean bondadosas, tengan una conciencia y razón, no lastimen ni engañen a los demás y sean capaces de aceptar la verdad, entonces son buenas personas. No importa cuán arrogantes y santurronas sean las personas, siempre y cuando sean de buen calibre e inteligentes y capaces de buscar la verdad, entonces pueden ser totalmente salvadas y perfeccionadas, porque las personas que Dios perfecciona deben poseer una cierta clase de calibre. Si el calibre de una persona es demasiado pobre, entonces no podrá entender la verdad y será incapaz de ser perfeccionada. Para poder ser perfeccionadas, las cualidades intrínsecas de las personas deben, al menos, ser de un nivel en el que ellas sean capaces de entender la verdad. Esto se debe a que cuando se trata de Dios perfeccionando a las personas, lo principal es que Dios perfecciona a las personas para que entiendan la verdad y conozcan a Dios. La arrogancia y santurronería desenfrenadas de las personas se resuelven fácilmente. En tanto que las personas realmente entiendan la verdad y conozcan la esencia de su propia naturaleza, entonces serán capaces de resolverla. Dios resuelve la arrogancia de las personas tan fácilmente. Disciplinando a las personas una pocas veces, avergonzándolas y haciendo que fallen unas cuantas veces, naturalmente cambiarán. Pero si sus cualidades intrínsecas son demasiado pobres o son extremadamente absurdas, entonces no es posible resolverla. Así que uno debe diferenciar la arrogancia desenfrenada de las personas y tratarla correctamente. El pueblo escogido de Dios debe ser capaz de diferenciar. No deben establecer que alguien no sea una buena persona y que no pueda ser salvada ni perfeccionada porque sea extremadamente arrogante y santurrona. Las condiciones para que Dios perfeccione a las personas son principalmente que sean buenas personas, que tengan buen calibre y que busquen la verdad. Si el calibre de una persona es demasiado pobre y de principio a fin es incapaz de entender la verdad, entonces incluso si su carácter es extremadamente humilde y en lo absoluto arrogante, es una buena para nada y no vale la pena perfeccionarla. En este punto, uno necesita entender la voluntad de Dios.

Extracto de “Una recopilación de los perceptos de la obra de la Iglesia de Dios Todopoderoso”

Los de un carácter arrogante vienen en diferentes variedades. Algunos son así porque han creído en Dios por un corto tiempo y no han experimentado genuinamente años de la obra de Dios, por lo que es casi imposible que no tengan nociones acerca de Dios, que tengan un carácter arrogante, que sean vanidosos, que busquen alcanzar estatus y que hagan un espectáculo de sí mismos. Esto es normal. No hay excepción a esta regla de la humanidad que ha sido corrompida por Satanás. La diferencia entre los anticristos y las personas corruptas comunes es que su arrogancia los ha hecho perder completamente su conciencia y razón, la suya es una arrogancia frenética y una ambición ilimitada, no entienden el autocontrol, su arrogancia es desenfrenada, no se someten a nadie e incluso pueden llegar a hacer cualquier cosa absurda o ridícula para lograr sus objetivos. Por ejemplo, pueden afirmar ser Dios o Cristo o ser el hombre usado por el Espíritu Santo, y dirán cosas tan absurdas como: “Sólo yo puedo llevar a las personas al reino”, “Las personas no pueden equivocarse siguiéndome”, “Puedo otorgar la salvación y perfeccionar a las personas”, “Poseo todo lo que es verdad”, “Puedo expresar la verdad”. Son insensibles, desvergonzadas, necias e ignorantes. ¿Podría alguien que diga cosas tan absurdas tener alguna razón humana normal? ¿Acaso no es esto el máximo grado de arrogancia? ¡Esta es una naturaleza satánica inflada a un grado histérico! Así que aquellos que son anticristos exhiben estados corruptos que no se ven en las personas comunes. Tener nociones o arrogancia y amar el estatus no es espantoso en absoluto, la pregunta clave es si las personas buscan la verdad y aceptan el juicio y castigo en la palabra de Dios y la poda y trato de la casa de Dios. Si alguien es capaz de aceptar estas cosas, ciertamente tiene una oportunidad de que Dios lo salve. Las expresiones normales de corrupción no interrumpen ni destruyen la labor de la casa de Dios, pero lo único que hacen los falsos Cristos y anticristos es engañar a la gente y hacerle abandonar el camino verdadero. Hacen que la gente deje de leer las palabras de Dios y, por el contrario, escuche lo que dicen ellos, que abandone a Cristo y, en cambio, los siga a ellos. No permiten que la gente adore a Dios, sino que hacen que los idolatre a ellos. Esto es tratar de interrumpir y destruir la obra de Dios. Esta es la astuta trama de Satanás, una actuación de Satanás. Por lo tanto, todos aquellos que propagan y difunden las falacias y nociones del hombre, juzgan la obra de Dios y calumnian al hombre utilizado por el Espíritu Santo y su labor, son falsos Cristos y anticristos. Son de todo punto los lacayos de Satanás que vienen a perturbar la obra de Dios, las fuerzas del enemigo de Dios que se oponen a Cristo. Por eso los falsos Cristos y anticristos deben ser expulsados de la iglesia y no se les debe dar absolutamente ninguna oportunidad más en espera de que se arrepientan. Esto se debe a que ya se han convertido en las fuerzas del enemigo de Dios, como el gran dragón rojo, y son totalmente enemigos de Dios; el Espíritu Santo hace tiempo que dejó de obrar en ellos, ningún consejo les servirá de nada y ya han cometido tanto mal que es imposible que se salven. Cuando caiga el castigo sobre estas personas, implorarán el perdón de Dios y dejarán de cometer el mal, pero su naturaleza satánica no puede cambiar jamás. El pueblo escogido de Dios debe ser consciente de que Satanás no tiene veneración por Dios, únicamente miedo, y de que los inicuos, que pertenecen a Satanás, no solo no tienen veneración por Dios, sino que tampoco lo temen porque el castigo aún no ha caído sobre ellos. Lo que la casa de Dios puede hacer ahora es expulsar a esta gente y, así, subsanar sus actos satánicos.

Extracto de “Una recopilación de los perceptos de la obra de la Iglesia de Dios Todopoderoso”

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