E. Acerca de entender la obra del Espíritu Santo e identificar la obra de los espíritus malvados

471. La obra del Espíritu Santo es una guía proactiva y una iluminación positiva, es no permitirles a las personas ser pasivas, trayéndoles consuelo, dándoles fe y resolución y permitiéndoles buscar que Dios las perfeccione. Cuando el Espíritu Santo obra, las personas pueden entrar de un modo activo; no son pasivas ni son forzadas, sino que actúan por iniciativa propia. Cuando el Espíritu Santo obra, las personas están contentas y preparadas, y están dispuestas a obedecer y son felices de humillarse. Aunque sufran y sean frágiles por dentro, tienen la determinación de cooperar; sufren voluntariamente, pueden obedecer y la voluntad humana no las contamina, son sin mancha del pensamiento del hombre y ciertamente son sin mancha de los deseos y motivaciones del hombre. Cuando las personas experimentan la obra del Espíritu Santo son especialmente santas por dentro. Aquellos que poseen la obra del Espíritu Santo viven el amor a Dios y, el amor a sus hermanos y hermanas; se deleitan en las cosas que deleitan a Dios y aborrecen las cosas que Dios aborrece. Las personas a las que toca la obra del Espíritu Santo tienen una humanidad normal y constantemente buscan la verdad y poseen una humanidad. Cuando el Espíritu Santo obra dentro de las personas, su condición se vuelve cada vez mejor y su humanidad se vuelve más y más normal y, aunque algo de su cooperación pueda ser imprudente, sus motivos son correctos, su entrada es positiva, no tratan de provocar perturbaciones y no hay malevolencia en ellas.

Extracto de ‘La obra del Espíritu Santo y la obra de Satanás’ en “La Palabra manifestada en carne”

472. El Espíritu Santo obra por medio de este principio: mediante la cooperación de las personas, por medio de que ellas oren, busquen y se acerquen más a Dios de manera activa, se pueden lograr resultados y el Espíritu Santo las puede esclarecer e iluminar. No es el caso de que el Espíritu Santo actúe de manera unilateral o de que el hombre actúe unilateralmente. Ambos son indispensables, y cuanto más cooperen las personas y cuanto más busquen alcanzar los estándares de las exigencias de Dios, mayor será la obra del Espíritu Santo. Sólo la cooperación real de las personas, aunada a la obra del Espíritu Santo, puede producir experiencias reales y el conocimiento esencial de las palabras de Dios. Gradualmente, por medio de experimentar de esta manera, al final se produce una persona perfecta. Dios no hace cosas sobrenaturales; en las nociones de las personas, Dios es todopoderoso y Dios hace todo, con el resultado de que las personas esperan pasivamente, no leen las palabras de Dios ni oran y sólo esperan el toque del Espíritu Santo. Los que tienen un correcto entendimiento, sin embargo, creen esto: las acciones de Dios sólo pueden ir tan lejos como mi cooperación y el efecto que la obra de Dios tiene en mí depende de cómo yo coopero. Cuando Dios habla, debo hacer todo lo que pueda para buscar y esforzarme por las palabras de Dios; esto es lo que debo lograr.

Extracto de ‘Cómo conocer la realidad’ en “La Palabra manifestada en carne”

473. La obra del Espíritu Santo es normal y real, el Espíritu Santo obra en el hombre de acuerdo con las reglas de la vida normal del hombre y Él lleva a cabo el esclarecimiento y la guía dentro de las personas de acuerdo con la búsqueda real de las personas normales. Cuando el Espíritu Santo obra en las personas, Él las guía y las ilumina de acuerdo con las necesidades de las personas normales. Él las provee de acuerdo con sus necesidades y las guía y esclarece de manera positiva según lo que carecen y según sus deficiencias. La obra del Espíritu Santo sirve para esclarecer y guiar a las personas en la vida real; solo si experimentan las palabras de Dios en sus vidas actuales pueden ver la obra del Espíritu Santo. Si en sus vidas diarias las personas están en un estado positivo y tienen una vida espiritual normal, entonces poseen la obra del Espíritu Santo. En tal estado, cuando comen y beben las palabras de Dios, tienen fe; cuando oran, son inspiradas; cuando se topan con algo, no son pasivas, y, a medida que las cosas suceden, dentro de esas cosas pueden ver las lecciones que Dios les exige que aprendan. No son pasivas ni débiles y, aunque tengan dificultades reales, están dispuestas a obedecer todos los arreglos de Dios.

Extracto de ‘La obra del Espíritu Santo y la obra de Satanás’ en “La Palabra manifestada en carne”

474. Cuando el Espíritu Santo obra para esclarecerte, a veces esto te conduce a entender algo muy rápidamente, mientras que otras veces, te hace pasar por una experiencia por un tiempo antes de permitirte comprenderlo gradualmente. No es que no te deje experimentar nada y solo te permita entender unas pocas palabras a secas. ¿Según qué principios obra el Espíritu Santo? Obra según un principio por el que dispone tu entorno y las personas, circunstancias y cosas que harán que madures y vayas comprendiendo la verdad mientras las experimentas. No te ofrece unas cuantas palabras sencillas para inspirarte, esclarecerte o aprovisionarte con algo de luz, ni se limita a ofrecerte algunas palabras y doctrinas a secas. Por el contrario, deja que aprendas y vayas madurando a medida que experimentas cada asunto, diferentes entornos y diferentes personas y cosas. Hace que poco a poco entiendas la verdad a lo largo de este proceso de maduración. Por lo tanto, el Espíritu Santo obra por un principio muy natural; Él obra de acuerdo con el patrón natural del desarrollo humano, sin emplear ninguna compulsión en absoluto.

Extracto de ‘Entrega tu verdadero corazón a Dios y podrás obtener la verdad’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

475. Como Dios ha hablado mucho, debes hacer tu máximo esfuerzo por comer y beber Sus palabras y, luego, sin que te des cuenta, llegarás a entender, y, sin que lo notes, el Espíritu Santo te esclarecerá. Cuando el Espíritu Santo esclarece al hombre, a menudo sucede sin que el hombre se dé cuenta de ello. Él te esclarece y te guía cuando tienes sed y buscas. El principio por el cual obra el Espíritu Santo se centra en las palabras de Dios que comes y bebes. Todos aquellos que no dan ninguna importancia a las palabras de Dios y siempre tienen una actitud diferente hacia Sus palabras —pensando, en su aturdimiento, que es cuestión de indiferencia si leen o no Sus palabras— son los que no poseen la realidad. Ni la obra del Espíritu Santo ni Su esclarecimiento pueden ser percibidos en ellos. Tales personas simplemente van por la vida sin hacer esfuerzo, y son impostores sin verdaderas aptitudes, como el señor Nanguo, de la parábola[a].

Extracto de ‘La Era del Reino es la Era de la Palabra’ en “La Palabra manifestada en carne”

476. Dios obra en aquellos que buscan y atesoran Sus palabras. Cuanto más atesores las palabras de Dios, más obrará Su Espíritu en ti. Cuanto más atesore una persona las palabras de Dios, mayor es su oportunidad de ser perfeccionada por Él. Dios perfecciona a aquellos que verdaderamente lo aman y a aquellos cuyo corazón está en paz delante de Él. Atesorar toda la obra de Dios, Su esclarecimiento, Su presencia, Su cuidado y protección, la forma como Sus palabras se convierten en tu realidad y proveen para tu vida; todo es más acorde con el corazón de Dios. Si atesoras la obra de Dios —es decir, si atesoras toda la obra que Él ha hecho en ti— Dios te bendecirá y hará que todo lo que es tuyo se multiplique. Si no atesoras las palabras de Dios, Él no obrará en ti, sino que sólo te otorgará una gracia insignificante para tu fe o te bendecirá con escasa riqueza y, a tu familia, con escasa seguridad. Debes esforzarte por hacer que las palabras de Dios sean tu realidad, y poder satisfacerlo y ser una persona conforme a Su corazón; no debes esforzarte simplemente por disfrutar de Su gracia. Nada es más importante para los creyentes que recibir la obra de Dios, alcanzar la perfección y convertirse en quienes hacen la voluntad de Dios. Esta es la meta que debes perseguir.

Extracto de ‘Dios perfecciona a quienes son conforme a Su corazón’ en “La Palabra manifestada en carne”

477. Todos los que están dentro de la corriente del Espíritu Santo poseen la presencia y disciplina del Espíritu Santo, y los que no están dentro de la corriente del Espíritu Santo están bajo el mando de Satanás y no tienen ninguna obra del Espíritu Santo. Las personas que están en la corriente del Espíritu Santo son las que aceptan la nueva obra de Dios y que cooperan en la nueva obra de Dios. Si las que están dentro de esta corriente no pueden cooperar y no pueden poner en práctica la verdad que Dios exige durante este tiempo, entonces serán disciplinadas y, en el peor de los casos, el Espíritu Santo las abandonará. Las que aceptan la nueva obra del Espíritu Santo vivirán dentro de la corriente del Espíritu Santo, recibirán el cuidado y la protección del Espíritu Santo. Las que están dispuestas a poner en práctica la verdad, el Espíritu Santo las esclarece, y las que no están dispuestas a poner en práctica la verdad, el Espíritu Santo las disciplina y hasta pueden ser castigadas. Independientemente de qué clase de persona sean, siempre que estén dentro de la corriente del Espíritu Santo, Dios asumirá la responsabilidad de todas las que aceptan Su nueva obra por el bien de Su nombre. Los que glorifican Su nombre y están dispuestos a poner en práctica Sus palabras, recibirán Sus bendiciones; los que lo desobedecen y no ponen en práctica Sus palabras recibirán Su castigo.

Extracto de ‘La obra de Dios y la práctica del hombre’ en “La Palabra manifestada en carne”

478. El Espíritu Santo tiene una senda que recorrer en cada persona, y a cada una le concede la oportunidad de ser perfeccionada. A través de tu negatividad, se te hace conocer tu corrupción y, después, al sacar de ti la negatividad, encontrarás una senda de práctica; todas estas son maneras en las que eres perfeccionado. Además, por medio de la dirección y de la iluminación continuas de algunas cosas positivas en tu interior, cumplirás proactivamente tu función, crecerás en percepción, y ganarás discernimiento. Cuando tus condiciones son buenas, estás especialmente dispuesto a leer la palabra de Dios, a orar a Él, y puedes relacionar los sermones que oyes con tus propios estados. En ocasiones así, Dios te esclarece e ilumina en tu interior, y hace que te des cuenta de algunas cosas del aspecto positivo. Así es como eres perfeccionado en el aspecto positivo. En estados negativos, eres débil y pasivo; sientes que no tienes a Dios en tu corazón, pero Él te ilumina, y te ayuda a encontrar una senda para practicar. Salir de esto es alcanzar la perfección en el aspecto negativo.

Extracto de ‘Sólo los que se enfocan en la práctica pueden ser perfeccionados’ en “La Palabra manifestada en carne”

479. A veces, Dios te da un determinado tipo de sentimiento; uno que causa que pierdas el disfrute interior y la presencia de Dios, de tal modo que caes en las tinieblas. Es un tipo de refinamiento. Siempre que haces algo, sale mal o te topas con una pared. Esa es la disciplina de Dios. A veces, cuando haces algo que desobedece o se rebela contra Dios, puede que nadie más lo sepa, pero Dios sí. Él no te perdonará y te disciplinará. La obra del Espíritu Santo es muy detallada. Él observa con mucho detenimiento cada palabra y cada acción de las personas, cada uno de sus actos y de sus movimientos, cada uno de sus pensamientos y de sus ideas, de forma que las personas puedan ganar una conciencia interna de estas cosas. Haces algo una vez y sale mal, lo haces de nuevo y sigue saliendo mal, y gradualmente llegarás a entender la obra del Espíritu Santo. Después de haber sido disciplinado muchas veces, sabrás qué hacer para estar en línea con la voluntad de Dios y saber lo que no está en línea con Su voluntad. Al final, tendrás respuestas precisas a la dirección del Espíritu Santo desde tu interior. En ocasiones serás rebelde y Dios te reprenderá desde dentro. Todo esto procede de la disciplina de Dios.

Extracto de ‘Los que serán hechos perfectos deben someterse al refinamiento’ en “La Palabra manifestada en carne”

480. Cuando el Espíritu Santo obra para esclarecer a las personas, por lo general les da conocimiento de la obra de Dios y de su verdadera entrada y estado. También les permite entender las intenciones urgentes de Dios y Sus requisitos para el hombre hoy, para que tengan la determinación de sacrificarlo todo para satisfacer a Dios, amarlo aunque se encuentren con la persecución y la adversidad y mantenerse firmes en el testimonio de Dios aun si eso significa derramar su sangre o dar su vida, y hacerlo sin remordimientos. Si tienes esta clase de determinación, significa que tienes el impulso y la obra del Espíritu Santo, pero debes saber que tú no posees ese impulso a cada instante. En ocasiones, en las reuniones, cuando oras, comes y bebes las palabras de Dios, puedes sentirte extremadamente conmovido e inspirado. Te sientes verdaderamente renovado cuando otros comparten alguna enseñanza sobre su experiencia y entendimiento de las palabras de Dios y tu corazón lo tiene todo perfectamente claro. Todo esto es la obra del Espíritu Santo. Si eres un líder y el Espíritu Santo te proporciona un esclarecimiento e iluminación excepcionales cuando bajas a la iglesia a trabajar, eso te permite ver los problemas que existen dentro de la iglesia; te permite saber cómo compartir la enseñanza sobre la verdad para resolverlos y te hace que seas increíblemente formal, responsable y serio en tu trabajo; todo esto es la obra del Espíritu Santo.

Extracto de ‘Práctica (1)’ en “La Palabra manifestada en carne”

481. ¿Qué efectos logra la obra del Espíritu Santo? Puedes ser necio y puedes carecer de discernimiento, pero cuando el Espíritu Santo obre habrá fe en ti, y siempre sentirás que no puedes amar lo suficiente a Dios. Estarás dispuesto a cooperar, sin importar qué tan grandes sean las dificultades venideras. Te pasarán cosas y no te quedará claro si vienen de Dios o de Satanás, pero podrás esperar y no serás ni pasivo ni negligente. Esta es la obra normal del Espíritu Santo. Cuando el Espíritu Santo obra dentro de ti, sigues topándote con dificultades reales; algunas veces se te llenarán los ojos de lágrimas y, otras, habrá cosas que eres incapaz de vencer, pero todo esto no es más que una etapa de la obra ordinaria del Espíritu Santo. Aunque no venciste esas dificultades y aunque en aquel momento fuiste débil y estabas lleno de quejas, posteriormente seguiste siendo capaz de amar a Dios con fe absoluta. Tu pasividad no puede impedirte tener experiencias normales y, sin importar lo que las demás personas digan y cómo te ataquen, sigues pudiendo amar a Dios. Durante la oración, siempre sientes que en el pasado estuviste muy en deuda con Dios y tomas la decisión de satisfacer a Dios y renunciar a la carne cuandoquiera que te encuentras nuevamente con tales cosas. Esta fortaleza muestra que la obra del Espíritu Santo está dentro de ti. Este es el estado normal de la obra del Espíritu Santo.

Extracto de ‘La obra del Espíritu Santo y la obra de Satanás’ en “La Palabra manifestada en carne”

482. Dios no repite Su obra, Él no hace obras que no sean realistas, Él no hace exigencias excesivas al hombre, y Él no hace la obra que vaya más allá del sentido del hombre. Toda la obra que hace está dentro del ámbito del sentido normal del hombre, y no supera el sentido de la humanidad normal, y Su obra se hace de acuerdo a las necesidades normales del hombre. Si se trata de la obra del Espíritu Santo, la gente se hace cada vez más normal, y su humanidad se vuelve cada vez más normal. La gente gana un conocimiento cada vez mayor de su carácter corrupto satánico y de la esencia del hombre, y también gana un anhelo cada vez mayor de la verdad. Es decir, la vida del hombre crece y crece, y el carácter corrupto del hombre llega a ser cada vez más capaz de cambiar, todo lo cual es el significado de que Dios se convierta en la vida del hombre.

Extracto de ‘Sólo los que conocen a Dios y Su obra pueden satisfacer a Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

483. ¿Cuál es la obra que proviene de Satanás? En la obra que proviene de Satanás, las visiones dentro de las personas son vagas; las personas no tienen una humanidad normal, los motivos detrás de sus acciones están equivocados y, aunque desean amar a Dios, siempre hay acusaciones en su interior y estas acusaciones y pensamientos provocan una interferencia constante en su interior, restringiendo el crecimiento de su vida e impidiéndoles ir delante de Dios en la condición normal. Es decir, tan pronto como la obra de Satanás está dentro de las personas, su corazón ya no puede estar en paz delante de Dios. Tales personas no saben qué hacer consigo mismas: cuando ven que las personas se reúnen, quieren huir y no pueden cerrar sus ojos cuando otros oran. La obra de los malos espíritus arruina la relación normal entre el hombre y Dios y perturba las visiones anteriores de las personas o su antigua senda de entrada en la vida; en su corazón nunca se pueden acercar a Dios, siempre pasan cosas que les causan trastornos y las encadenan. Su corazón no puede encontrar la paz y se quedan sin fuerza para amar a Dios y su espíritu se hunde. Tales son las manifestaciones de la obra de Satanás. Las manifestaciones de la obra de Satanás son: que no puedas mantenerte firme y dar testimonio y hace que te conviertes en alguien que es culpable delante de Dios y que no tiene lealtad hacia Dios. Cuando Satanás interfiere, pierdes el amor y la lealtad hacia Dios en tu interior, se te despoja de una relación normal con Dios, no buscas la verdad ni el mejoramiento de ti mismo, involucionas, te haces pasivo, te complaces a ti mismo, das rienda suelta a la propagación del pecado y no aborreces el pecado; además, la interferencia de Satanás te vuelve disoluto, hace que el toque de Dios desaparezca dentro de ti y hace que te quejes de Dios y te pongas en Su contra y te lleva a cuestionar a Dios; incluso existe el riesgo de que abandones a Dios. Todo esto viene de Satanás.

Extracto de ‘La obra del Espíritu Santo y la obra de Satanás’ en “La Palabra manifestada en carne”

484. Hay en la actualidad algunos espíritus malignos que engañan al hombre con cosas sobrenaturales; eso no es sino una imitación de su parte: engañar al hombre por medio de la obra que actualmente el Espíritu Santo no lleva a cabo. Mucha gente hace milagros y sana a los enfermos y expulsa a los demonios; todo esto no es más que la obra de los espíritus malignos porque el Espíritu Santo ya no hace esa obra en la actualidad y todos aquellos que han imitado la obra del Espíritu Santo a partir de aquella época son, ciertamente, espíritus malignos. Toda la obra que se llevó a cabo en Israel en ese tiempo fue sobrenatural; sin embargo, el Espíritu Santo no obra así ahora, y cualquier obra actual de ese tipo es la imitación y el disfraz de Satanás y es su perturbación. Sin embargo, no puedes afirmar que todo lo sobrenatural viene de los espíritus malignos. Esto depende de la era de la obra de Dios.

Extracto de ‘El misterio de la encarnación (1)’ en “La Palabra manifestada en carne”

485. Algunos están poseídos por espíritus malignos y claman vehementemente “¡Soy Dios!”. Pero, al final, son revelados porque lo que representan es incorrecto. Representan a Satanás y el Espíritu Santo no les presta atención. Por muy alto que te exaltes o por muy fuerte que clames, sigues siendo un ser creado, que pertenece a Satanás. Yo nunca clamo: “¡Soy Dios! ¡Soy el amado Hijo de Dios!” Pero la obra que realizo es la obra de Dios. ¿Es necesario que grite? No hay necesidad de exaltarse. Dios lleva a cabo Su obra por sí mismo y no necesita que el hombre le conceda un estatus o un título honorífico: Su obra representa Su identidad y estatus. Antes de Su bautismo, ¿no era Jesús Dios mismo? ¿No era la carne encarnada de Dios? ¿Será posible que Él se convirtió en el único Hijo de Dios sólo después de que se dio testimonio de Él? ¿Acaso no había un hombre llamado Jesús mucho antes de que Él comenzase Su obra? Tú no puedes crear nuevas sendas ni representar al Espíritu. No puedes expresar la obra del Espíritu ni las palabras que Él habla. No puedes realizar la obra de Dios mismo ni la del Espíritu. No tienes la capacidad de expresar la sabiduría, la maravilla y lo insondable de Dios ni todo el carácter por medio del cual Él castiga al hombre. Por tanto, sería inútil intentar afirmar ser Dios; sólo tendrías el nombre y nada de la esencia. Dios mismo ha venido, pero nadie lo reconoce; sin embargo, Él sigue en Su obra y lo hace en representación del Espíritu. No importa si lo llamas hombre o Dios, Señor o Cristo o hermana. Pero la obra que Él lleva a cabo es la del Espíritu y representa la obra de Dios mismo. No le importa el nombre que el hombre le dé. ¿Puede ese nombre determinar Su obra? Independientemente de cómo lo llames, en lo que respecta a Dios, Él es la carne encarnada del Espíritu de Dios; representa al Espíritu y el Espíritu lo aprueba. Si eres incapaz de abrir paso a una nueva era o de finalizar la antigua o de marcar el inicio de una nueva era o de llevar a cabo una nueva obra, entonces, ¡no se te puede llamar Dios!

Extracto de ‘El misterio de la encarnación (1)’ en “La Palabra manifestada en carne”

486. Algunas personas dicen que el Espíritu Santo está obrando en ellas en todo momento. Esto es imposible. Si ellas dijeran que el Espíritu Santo está siempre con ellas, eso sería realista. Si ellas dijeran que su pensamiento y sentido son normales en todo momento, eso también sería realista y mostraría que el Espíritu Santo está con ellas. Si ellas dicen que el Espíritu Santo está siempre obrando dentro de ellas, que son iluminadas por Dios y tocadas por el Espíritu Santo en todo momento y que obtienen nuevos conocimientos todo el tiempo, ¡entonces eso no es en absoluto normal! ¡Es totalmente sobrenatural! ¡Sin la más mínima duda, tales personas son espíritus malignos! Incluso cuando el Espíritu de Dios viene en la carne, hay momentos en los que Él debe comer y debe descansar, ya no digamos los seres humanos. Aquellos que han sido poseídos por espíritus malignos parecen no tener la debilidad de la carne. Son capaces de abandonar y renunciar a todo, están exentos de emoción, son capaces de soportar el tormento y no sienten la menor fatiga, como si hubieran trascendido a la carne. ¿No es esto extremadamente sobrenatural? La obra de los espíritus malignos es sobrenatural, ¡ningún humano podría conseguir tales cosas! Aquellos a los que les falta discernimiento se sienten envidiosos cuando ven a tales personas: dicen que tienen tanto vigor en su creencia en Dios, poseen una gran fe y ¡nunca muestran el menor signo de debilidad! De hecho, todas estas son manifestaciones de la obra de un espíritu maligno. Se debe a que las personas normales tienen inevitablemente debilidades humanas; esta es la condición normal de aquellos que tienen la presencia del Espíritu Santo.

Extracto de ‘Práctica (4)’ en “La Palabra manifestada en carne”

487. Cuando las personas tienen cierto entendimiento de Dios, están dispuestas a sufrir por Él y a dedicar sus vidas a Él. Sin embargo, Satanás sigue teniendo el control sobre las debilidades que tienen dentro y aún puede hacer que sufran. Los espíritus malignos aún pueden obrar en las personas, interfiriendo con ellas y causándoles un estado mental confuso, haciendo que pierdan el juicio, que se sientan enfermas y perturbadas en todos los aspectos. Hay cosas de la mente o del alma en las personas que Satanás todavía puede controlar y manipular. Esta es la razón por la que caes enfermo y te preocupas, y es posible que te suicides y que, en ocasiones, también sientas la desolación del mundo o que la vida no tiene sentido. En otras palabras, estos sufrimientos humanos siguen estando bajo el mando de Satanás; consisten en una de las debilidades fatales del hombre. Satanás sigue siendo capaz de usar las cosas que ha corrompido y pisoteado: son las armas que Satanás puede utilizar contra la humanidad. […] Los malos espíritus se aferran a cada oportunidad para hacer su obra, pueden hablar desde tu interior o a tu oído, o pueden desordenar tus pensamientos y tu mente. Pueden suprimir incluso el toque del Espíritu Santo para que no lo puedas sentir. Después de esto comienzan a interferir contigo, haciendo que tu pensamiento sea confuso y tu cerebro se abotargue hasta que el corazón se te salga del pecho. Esa es la obra que los espíritus malignos hacen en las personas. Si estas no pueden discernirla, entonces se encontrarán en un gran peligro.

Extracto de ‘El significado de que Dios pruebe el dolor mundano’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

488. La obra del Espíritu Santo es un progreso positivo, mientras que la obra de Satanás es de retirada, negatividad, rebeldía, de resistencia a Dios, de pérdida de fe en Él, de poca disposición incluso para cantar himnos y de ser demasiado débil para cumplir con el deber de uno. Todo lo que proviene de la iluminación del Espíritu Santo es bastante natural, no se fuerza en ti. Si lo sigues, entonces tendrás paz, si no, se te reprenderá después. Con la iluminación del Espíritu Santo, no se interferirá con nada de lo que hagas, ni se restringirá; serás libertado, habrá un camino para practicar tus acciones y no estarás sujeto a ninguna restricción, pero podrás actuar de acuerdo con la voluntad de Dios. La obra de Satanás te causa interferencias en muchas cosas, hace que no te den ganas de orar, que seas muy flojo para comer y beber las palabras de Dios, que no estés dispuesto a vivir la vida de la iglesia y te aleja de la vida espiritual. La obra del Espíritu Santo no interfiere con tu vida diaria y no interfiere con tu vida espiritual normal.

Extracto de ‘La obra del Espíritu Santo y la obra de Satanás’ en “La Palabra manifestada en carne”

489. Lo que viene de Dios te permite tener visiones con una mayor claridad y te acerca cada vez más a Dios; compartes un amor sincero con tus hermanos y hermanas, eres capaz de mostrar consideración hacia la carga de Dios y tu corazón que ama a Dios jamás se apaga. Tienes un camino por delante para recorrer. Lo que viene de Satanás provoca que las visiones que tienes desaparezcan y que pierdas todo lo que tenías; te alejas de Dios, no tienes amor por tus hermanos y hermanas y tienes un corazón lleno de odio. Te desesperas, ya no deseas vivir la vida de la iglesia y tu corazón que ama a Dios ya no existe. Esta es la obra de Satanás y es también la consecuencia causada por la obra de los espíritus malignos.

Extracto de ‘Capítulo 22’ de Declaraciones de Cristo en el principio en “La Palabra manifestada en carne”

490. En la práctica real de las personas surgen muchas cosas que proceden de la voluntad humana que las personas invariablemente creen que provienen del Espíritu Santo. Algunas cosas vienen de los espíritus malignos, pero la gente sigue pensando que han venido del Espíritu Santo, y, algunas veces, el Espíritu Santo guía a las personas desde dentro, pero estas temen que tal guía venga de Satanás y, así, no se atreven a obedecer, cuando, en realidad, esa guía es el esclarecimiento del Espíritu Santo. Así pues, a menos que una persona practique la diferenciación, no hay forma de experimentar en la propia experiencia práctica; sin diferenciación, no hay forma de obtener la vida. ¿Cómo obra el Espíritu Santo? ¿Cómo obran los malos espíritus? ¿Qué proviene de la voluntad del hombre? ¿Y qué nace de la guía y el esclarecimiento del Espíritu Santo? Si comprendes los patrones de la obra del Espíritu Santo dentro del hombre, entonces, en tu vida diaria y durante tus experiencias diarias, podrás aumentar tu conocimiento y hacer distinciones; llegarás a conocer a Dios, podrás entender y distinguir a Satanás, no te confundirás en tu obediencia o en tu búsqueda y serás alguien cuyos pensamientos son claros, que obedece la obra del Espíritu Santo.

Extracto de ‘La obra del Espíritu Santo y la obra de Satanás’ en “La Palabra manifestada en carne”

491. Cuando algo te pasa en tu vida diaria, ¿cómo debes distinguir si viene de la obra del Espíritu Santo o de la obra de Satanás? Cuando las condiciones de las personas son normales, su vida espiritual y su vida en la carne son normales y su razón es normal y ordenada. Puede decirse que, cuando están en esta condición, lo que experimentan y llegan a conocer dentro de sí mismas viene porque el Espíritu Santo las tocó (tener discernimiento o poseer un conocimiento básico cuando comen y beben las palabras de Dios o ser fieles en algunas cosas o tener la fuerza para amar a Dios en algunas cosas: todo esto viene del Espíritu Santo). La obra del Espíritu Santo en el hombre es especialmente normal; el hombre es incapaz de sentirla y parece que viene a través del hombre mismo, aunque, de hecho, es la obra del Espíritu Santo. En la vida diaria, el Espíritu Santo obra tanto en una medida grande como pequeña, y lo único que varía es el alcance de esta obra. Algunas personas son de buen calibre y entienden las cosas con rapidez y el esclarecimiento del Espíritu Santo es especialmente grande en su interior. Mientras tanto, algunas personas son de un calibre pobre y les lleva más tiempo entender las cosas, pero el Espíritu Santo las toca por dentro y ellas, también, pueden alcanzar la fidelidad a Dios, el Espíritu Santo obra en todos los que buscan a Dios. Cuando en la vida diaria las personas no están en contra de Dios o no se rebelan contra Dios, no hacen cosas que están en conflicto con la gestión de Dios y no interfieren con la obra de Dios, en cada una de ellas el Espíritu de Dios obra en un mayor o menor grado y las toca; las ilumina, les da fe, les da fuerza y las mueve para que entren proactivamente, sin ser flojas o codiciosas de los placeres de la carne, dispuestas a practicar la verdad y anhelar las palabras de Dios. Todo esto es la obra que proviene del Espíritu Santo.

Cuando el estado de las personas no es normal, el Espíritu Santo las abandona; son proclives a quejarse en su mente, sus motivos están equivocados, son flojas, le dan gusto a la carne y sus corazones se rebelan contra la verdad. Todo esto proviene de Satanás. Cuando las condiciones de las personas no son normales, cuando son oscuras por dentro y han perdido su razón normal, el Espíritu Santo las ha abandonado y no pueden sentir a Dios en su interior: ahí es cuando Satanás está obrando dentro de ellas. Si las personas siempre tienen fuerza en su interior y siempre aman a Dios, entonces, por lo general, cuando les pasan cosas, estas vienen del Espíritu Santo y a quienquiera que se encuentren es el resultado de los arreglos de Dios. Es decir, cuando te encuentras en una situación normal, cuando te encuentras dentro de la gran obra del Espíritu Santo, es imposible que Satanás te haga titubear. Sobre este fundamento se puede decir que todo proviene del Espíritu Santo y, aunque puedes tener pensamientos incorrectos, puedes renunciar a ellos y no seguirlos. Todo esto proviene de la obra del Espíritu Santo. ¿En qué situaciones interfiere Satanás? Es fácil que Satanás obre dentro de ti cuando tus condiciones no son normales, cuando Dios no te ha tocado y no tienes la obra de Dios; cuando estás seco y estéril por dentro, cuando oras a Dios pero no comprendes nada y cuando comes y bebes las palabras de Dios pero no eres esclarecido ni iluminado, en tales ocasiones es fácil que Satanás obre dentro de ti. En otras palabras, cuando el Espíritu Santo te ha abandonado y no puedes sentir a Dios, entonces te pasan muchas cosas que proceden de la tentación de Satanás. A medida que el Espíritu Santo obra, Satanás obra al mismo tiempo. El Espíritu Santo toca el interior del hombre, mientras, al mismo tiempo, Satanás interfiere en él. Sin embargo, la obra del Espíritu Santo toma la posición de liderazgo y las personas cuyas condiciones son normales pueden triunfar; se trata del triunfo de la obra del Espíritu Santo sobre la obra de Satanás. Mientras obra el Espíritu Santo, todavía existe en la gente un carácter corrupto; sin embargo, durante la obra del Espíritu Santo, a las personas les resulta fácil descubrir y reconocer su rebeldía, motivaciones y adulteraciones. Sólo entonces la gente siente remordimientos y adquiere la voluntad de arrepentirse. Como tal, sus actitudes rebeldes y corruptas son gradualmente desechadas dentro de la obra de Dios. La obra del Espíritu Santo es especialmente normal; a medida que Él obra en las personas, ellas siguen teniendo problemas, siguen llorando, siguen sufriendo, siguen siendo débiles y todavía hay muchas cosas que no les quedan claras; sin embargo, en este estado pueden evitar retroceder y pueden amar a Dios, y aunque lloran y están angustiadas, todavía pueden alabar a Dios; la obra del Espíritu Santo es especialmente normal y no es sobrenatural en lo más mínimo. La mayoría de las personas creen que, tan pronto como el Espíritu Santo comienza a obrar, ocurren cambios en el estado de las personas y se eliminan las cosas que son esenciales para ellas. Tales creencias son erróneas. Cuando el Espíritu Santo obra dentro del hombre, las cosas pasivas del hombre siguen estando ahí y su estatura permanece igual, pero él obtiene la iluminación y el esclarecimiento del Espíritu Santo, y, así, su estado se vuelve más proactivo, las condiciones en su interior se vuelven normales y él cambia rápidamente. En las experiencias reales de las personas, ellas principalmente experimentan la obra ya sea del Espíritu Santo o de Satanás y si son incapaces de comprender estos estados y no distinguen, entonces entrar en las experiencias reales es algo que está fuera de toda discusión, por no decir nada de los cambios en el carácter. Por lo tanto, la clave para experimentar la obra de Dios es poder comprender tales cosas; de esta manera, a ellas les será más fácil experimentarla.

Extracto de ‘La obra del Espíritu Santo y la obra de Satanás’ en “La Palabra manifestada en carne”

492. Cuando sabes cuál es la obra del Espíritu Santo y cuál es la obra de Satanás, las puedes comparar con tu propio estado durante tus experiencias y con tus propias experiencias y de esta manera habrá muchas más verdades en tus experiencias que se relacionen con el principio. Después de haber entendido estas verdades respecto al principio, serás capaz de dominar tu estado real, podrás diferenciar entre las personas y los sucesos, y no tendrás que invertir tanto esfuerzo para obtener la obra del Espíritu Santo. Por supuesto, esto depende de que tus motivaciones sean correctas y de tu disposición a buscar y practicar. Lenguaje como este —lenguaje que se relacione con los principios— debe destacarse en tus experiencias. Sin él, tus experiencias van a estar llenas de la interferencia de Satanás y conocimiento insensato. Si no entiendes cómo obra el Espíritu Santo, entonces no entiendes cómo debes entrar, y si no entiendes cómo obra Satanás, entonces no entiendes cómo debes ser precavido con cada paso que des. Las personas deben entender ambas, cómo obra el Espíritu Santo y cómo obra Satanás; ambos son una parte indispensable de las experiencias de las personas.

Extracto de ‘La obra del Espíritu Santo y la obra de Satanás’ en “La Palabra manifestada en carne”

Nota al pie:

a. El texto original no contiene la frase “de la parábola”.

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