XI Palabras clásicas sobre la entrada en la realidad de la verdad

(V) Palabras sobre entender la obra del Espíritu Santo e identificar la obra de los espíritus malvados

45. La obra del Espíritu Santo puede dividirse en tres partes: la propia obra de Dios, la obra de los hombres que están siendo usados y la obra en todos los que están en la corriente del Espíritu Santo. De entre las tres, la propia obra de Dios consiste en liderar toda la era; la obra de los hombres que son usados consiste en liderar a todos los seguidores de Dios al ser enviados o recibir comisiones después de la propia obra de Dios, y estos hombres son los que cooperan con la obra de Dios; la obra que hace el Espíritu Santo en los que están en la corriente consiste en mantener la totalidad de Su propia obra; es decir, mantener toda la gestión y mantener Su testimonio, al mismo tiempo que perfecciona a los que pueden ser perfeccionados. Estas tres partes son la obra completa del Espíritu Santo, pero sin la obra de Dios mismo, toda la obra de gestión se estancaría.

de ‘La obra de Dios y la obra del hombre’ en “La Palabra manifestada en carne”

46. La obra en la corriente del Espíritu Santo, no importa si es la propia obra de Dios o la obra de los hombres que están siendo usados, es la obra del Espíritu Santo. La esencia de Dios mismo es el Espíritu, que se puede llamar el Espíritu Santo o el Espíritu siete veces intensificado. En definitiva, son el Espíritu de Dios. Es sólo que el Espíritu de Dios se llama de un modo diferente durante las diferentes eras. Pero Su esencia sigue siendo una. Por lo tanto, la obra de Dios mismo es la obra del Espíritu Santo; la obra del Dios encarnado es nada menos que el Espíritu Santo obrando. La obra de los hombres que son utilizados también es la obra del Espíritu Santo. Es sólo que la obra de Dios es la expresión completa del Espíritu Santo y no existe diferencia, mientras que la obra de los hombres que están siendo usados se mezcla con muchas cosas humanas y no es la expresión directa del Espíritu Santo, mucho menos la expresión completa.

de ‘La obra de Dios y la obra del hombre’ en “La Palabra manifestada en carne”

47. Aunque el Espíritu Santo obra de muchas maneras diferentes y de acuerdo a muchos principios, no importa cómo se haga la obra o en qué clase de personas, la esencia siempre es diferente, y toda la obra que Él hace en diferentes personas tiene principios, y todos pueden representar la esencia del objeto de la obra. Esto se debe a que la obra del Espíritu Santo es bastante específica en su alcance y es bastante medible. La obra que se hace en la encarnación no es igual que la que se hace en las personas, y la obra también varía dependiendo de los diferentes calibres de las personas. La obra que se hace en el que se hace carne no se hace en las personas, y en el que se hace carne Él no hace la misma obra que la que hace en las personas. En pocas palabras, no importa cómo Él obre, la obra en los diferentes objetos nunca es la misma, y los principios por los cuales Él obra difieren de acuerdo con el estado y la naturaleza de las diferentes personas. El Espíritu Santo obra en diferentes personas basado en su esencia inherente y no les hace demandas más allá de su esencia inherente ni tampoco obra en ellos más allá de su calibre actual. De esta manera, la obra que el Espíritu Santo hace en el hombre les permite a las personas ver la esencia del objeto de la obra. La esencia inherente del hombre no cambia; el calibre inherente del hombre es limitado. Ya sea que el Espíritu Santo use a las personas u obre en ellas, la obra siempre es de acuerdo con las limitaciones del calibre de las personas para que se puedan beneficiar de ella. Cuando el Espíritu Santo obra en los hombres que están siendo usados, tanto sus dones como su calibre actual se ponen en acción, no se guardan. Todo su calibre inherente se ejercita para servir a la obra. Se puede decir que Él obra usando las partes disponibles de los hombres con el fin de lograr los resultados de la obra. En contraste, la obra que se hace en el que se hace carne es para expresar de un modo directo la obra del Espíritu, y no se mezcla con la mente y los pensamientos del hombre, estando fuera del alcance de los dones del hombre, de su experiencia o de su condición innata.

de ‘La obra de Dios y la obra del hombre’ en “La Palabra manifestada en carne”

48. Todos los que están dentro de la corriente del Espíritu Santo poseen la presencia y disciplina del Espíritu Santo, y los que no están dentro de la corriente del Espíritu Santo están bajo el mando de Satanás y no tienen ninguna obra del Espíritu Santo. Las personas que están en la corriente del Espíritu Santo son las que aceptan la nueva obra de Dios, las que cooperan en la nueva obra de Dios. Si las que están dentro de esta corriente no pueden cooperar y no pueden poner en práctica la verdad que Dios exige durante este tiempo, entonces serán disciplinadas y, en el peor de los casos, el Espíritu Santo las abandonará. Las que aceptan la nueva obra del Espíritu Santo vivirán dentro de la corriente del Espíritu Santo, recibirán el cuidado y la protección del Espíritu Santo. Las que están dispuestas a poner en práctica la verdad, el Espíritu Santo las esclarece, y las que no están dispuestas a poner en práctica la verdad, el Espíritu Santo las disciplina y hasta pueden ser castigadas. Independientemente de qué clase de persona sean, siempre que estén dentro de la corriente del Espíritu Santo, Dios asumirá la responsabilidad de todas las que aceptan Su nueva obra por el bien de Su nombre. Los que glorifican Su nombre y están dispuestos a poner en práctica Sus palabras, recibirán Sus bendiciones; los que lo desobedecen y no ponen en práctica Sus palabras recibirán Su castigo.

de ‘La obra de Dios y la práctica del hombre’ en “La Palabra manifestada en carne”

49. La obra del Espíritu Santo es una guía proactiva y una iluminación positiva, es no permitirles a las personas ser pasivas, trayéndoles consuelo, dándoles fe y resolución y permitiéndoles buscar que Dios las perfeccione. Cuando el Espíritu Santo obra, las personas pueden entrar de un modo activo; no son pasivas ni son forzadas, sino que son proactivas. Cuando el Espíritu Santo obra, las personas están contentas y preparadas y están dispuestas a obedecer y son felices de humillarse, y aunque sufran y sean frágiles por dentro, tienen la determinación de cooperar, sufren voluntariamente, pueden obedecer y la voluntad humana no las contamina, son sin mancha del pensamiento del hombre y ciertamente son sin mancha de los deseos y motivaciones del hombre. Cuando las personas experimentan la obra del Espíritu Santo son especialmente santas por dentro. Aquellos que poseen la obra del Espíritu Santo viven el amor a Dios, el amor a sus hermanos y hermanas y se deleitan en las cosas que deleitan a Dios y aborrecen las cosas que Dios aborrece. Las personas a las que toca la obra del Espíritu Santo tienen una humanidad normal y constantemente buscan la verdad y poseen una humanidad. Cuando el Espíritu Santo obra dentro de las personas, sus condiciones se vuelven cada vez mejores y su humanidad se vuelve más y más normal y, aunque algo de su cooperación pueda ser imprudente, sus motivos son correctos, su entrada es positiva, no tratan de interrumpir y no hay malevolencia dentro de ellas.

de ‘La obra del Espíritu Santo y la obra de Satanás’ en “La Palabra manifestada en carne”

50. Cuando algo te pasa, ¿viene del Espíritu Santo y lo debes obedecer o rechazar? La práctica real de las personas da lugar a mucho que procede de la voluntad del hombre pero que las personas siempre creen que proviene del Espíritu Santo. Algo viene de los malos espíritus, sin embargo la gente todavía piensa que proviene del Espíritu Santo, y a veces el Espíritu Santo guía a las personas desde adentro, pero las personas creen que tal guía viene de Satanás y no se atreven a obedecer cuando en realidad es el esclarecimiento del Espíritu Santo. Por lo tanto, si no existe una diferenciación no hay forma de experimentar cuando esas experiencias realmente te están pasando a ti y sin diferenciación no hay forma de obtener la vida. ¿Cómo obra el Espíritu Santo? ¿Cómo obran los malos espíritus? ¿Qué proviene de la voluntad del hombre? ¿Y qué nace de la guía y la iluminación del Espíritu Santo? Si comprendes las reglas de la obra del Espíritu Santo dentro del hombre, entonces podrás crecer en tu conocimiento y podrás hacer la distinción en tu vida diaria y durante tus experiencias actuales; llegarás a conocer a Dios, podrás entender y distinguir a Satanás, no te confundirás en tu obediencia o en tu búsqueda y serás alguien cuyos pensamientos son claros y que obedece la obra del Espíritu Santo.

de ‘La obra del Espíritu Santo y la obra de Satanás’ en “La Palabra manifestada en carne”

51. Dios hace realmente mucha obra en las personas; en ocasiones las prueba, crea entornos para templarlas, pronuncia palabras para guiarlas, para enmendar sus deficiencias. A veces, el Espíritu Santo guía a las personas a entornos preparados por Dios para que ellas descubran, sin saberlo, muchas cosas de las que carecen. A través de lo que las personas dicen y hacen, de su forma de tratar a los demás y con las cosas, sin saberlo, el Espíritu Santo las ilumina para que entiendan muchas cosas que no se entendieron antes, y les permite comprender muchas cosas o personas de forma más exhaustiva, que capten muchas cosas que no conocían previamente.

de ‘Sobre la experiencia’ en “La Palabra manifestada en carne”

52. En ocasiones, Dios te da un determinado tipo de sentimiento: pierdes el disfrute interior y pierdes la presencia de Dios, y estás en tinieblas. Esto es un tipo de refinamiento. Siempre que haces una cosa, algo sale mal o se estrella contra una pared. Esta es la disciplina de Dios. Puedes hacer algo, no tener ningún sentimiento particular sobre ello y los demás tampoco lo saben; pero Dios sabe. Él no te dejará ir y te disciplinará. La obra del Espíritu Santo es muy detallada. Él observa con mucho detenimiento cada palabra y cada acción de las personas, cada uno de sus actos y de sus movimientos, cada uno de sus pensamientos y de sus ideas, de forma que las personas puedan ganar una conciencia interna de estas cosas. Haces algo una vez y sale mal, lo haces de nuevo y sigue saliendo mal, y gradualmente llegarás a entender la obra del Espíritu Santo. Después de haber sido disciplinado muchas veces, sabrás qué hacer para estar en línea con la voluntad de Dios y saber lo que no está en línea con Su voluntad. Al final, tendrás respuestas precisas a la dirección del Espíritu Santo desde tu interior. En ocasiones serás rebelde y Dios te reprenderá desde dentro. Todo esto procede de la disciplina de Dios. Si no valoras a Dios, si menosprecias Su obra, Él no te prestará atención. Cuanto más en serio te tomes las palabras de Dios, más te esclarecerá Él.

de ‘Los que serán hechos perfectos deben someterse al refinamiento’ en “La Palabra manifestada en carne”

53. Al esclarecerte para que entiendas algo, a veces el Espíritu Santo obra muy rápidamente, mientras que, otras, te hace pasar por una experiencia por un tiempo antes de permitirte comprenderla gradualmente. No es que Él te revele algo directamente o te esclarezca o te dé un poco de luz sin antes permitirte experimentar algo o que simplemente te dé entendimiento de algunas palabras y doctrinas áridas. ¿Por medio de qué principios obra el Espíritu Santo? Lo hace arreglando para ti algunos entornos, personas, sucesos y cosas para que puedas aprender lecciones y crezcas poco a poco. A través de este proceso de experiencia y crecimiento, gradualmente te permite llegar a entender la verdad. Por lo tanto, el Espíritu Santo obra por un principio muy natural; Él obra completamente de acuerdo con el patrón natural del desarrollo humano, sin ejercer ningún tipo de coacción.

de ‘Puedes obtener la verdad después de entregar tu verdadero corazón a Dios’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

54. El Espíritu Santo tiene una senda que recorrer en cada persona, y a cada una le da oportunidades de ser perfeccionada. A través de tu negatividad, se te hace conocer tu corrupción y, después, al desechar la negatividad, encontrarás una senda para practicar, y este es tu perfeccionamiento. Además, por medio de la dirección y de la iluminación continuas de algunas cosas positivas en tu interior, cumplirás proactivamente tu función, crecerás en percepción, y ganarás discernimiento. Cuando tus condiciones son buenas, estás especialmente dispuesto a leer la palabra de Dios, a orar a Él, y puedes relacionar los sermones que oyes con tus propios estados. En ocasiones así, Dios te esclarece e ilumina en tu interior, y hace que te des cuenta de algunas cosas del aspecto positivo. Este es tu perfeccionamiento en el aspecto positivo. En estados negativos, eres débil y negativo, y sientes que no tienes a Dios en tu corazón, pero Él te ilumina, y te ayuda a encontrar una senda para practicar. De esto sale la consecución de la perfección en el aspecto negativo.

de ‘Sólo los que se enfocan en la práctica pueden ser perfeccionados’ en “La Palabra manifestada en carne”

55. El Espíritu Santo obra por medio de este principio: mediante la cooperación de las personas, por medio de que ellas oren, busquen y se acerquen más a Dios de manera activa, se pueden lograr resultados y el Espíritu Santo las puede esclarecer e iluminar. No es el caso de que el Espíritu Santo actúe de manera unilateral o de que el hombre actúe unilateralmente. Ambos son indispensables, y cuanto más cooperen las personas y cuanto más busquen alcanzar los estándares de las exigencias de Dios, mayor será la obra del Espíritu Santo. Sólo la cooperación real de las personas, aunada a la obra del Espíritu Santo, puede producir experiencias reales y el conocimiento esencial de las palabras de Dios. Gradualmente, por medio de experimentar de esta manera, al final se produce una persona perfecta. Dios no hace cosas sobrenaturales; en las nociones de las personas, Dios es todopoderoso y Dios hace todo, con el resultado de que las personas esperan pasivamente, no leen las palabras de Dios ni oran y sólo esperan el toque del Espíritu Santo. Los que tienen un correcto entendimiento, sin embargo, creen esto: las acciones de Dios sólo pueden ir tan lejos como mi cooperación y el efecto que la obra de Dios tiene en mí depende de cómo yo coopero. Cuando Dios habla, debo hacer todo lo que pueda para buscar y esforzarme por las palabras de Dios; esto es lo que debo lograr.

de ‘Cómo conocer la realidad’ en “La Palabra manifestada en carne”

56. Hay una condición para la obra del Espíritu Santo en las personas. Sólo si anhelan buscar y no tienen dos motivaciones ni tienen dudas respecto a las acciones de Dios, y son capaces de mantener su obligación en todo momento, pueden ganar la obra del Espíritu Santo. En cada etapa de la obra de Dios, lo que se le exige a la humanidad es una enorme confianza y que busque ante Dios; sólo por medio de la experiencia son capaces las personas de descubrir cuán digno de amor es Dios y cómo obra el Espíritu Santo en las personas. Si no experimentas, si no tanteas tu camino con ello, si no buscas, no ganarás nada. Debes tantear tu camino a través de tus experiencias, y sólo a través de ellas puedes ver las acciones de Dios, y reconocer lo maravilloso e insondable que Él es.

de ‘Debes mantener tu lealtad a Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

57. La obra del Espíritu Santo es normal y real, el Espíritu Santo obra en el hombre de acuerdo a las reglas de la vida normal del hombre y Él ilumina y guía a la gente de acuerdo a la búsqueda real de la gente normal. Cuando el Espíritu Santo obra en las personas, Él las guía y las ilumina de acuerdo a las necesidades de la gente normal, provee para ellas de acuerdo a sus necesidades y las guía e ilumina de manera positiva basándose en lo que les hace falta y en sus deficiencias; cuando el Espíritu Santo obra, esta obra es de conformidad con las reglas de la vida normal del hombre y es sólo en la vida real que las personas pueden ver la obra del Espíritu Santo. Si en sus vidas diarias las personas están en un estado positivo y tienen una vida espiritual normal, entonces poseen la obra del Espíritu Santo. En tal estado, cuando comen y beben las palabras de Dios, tienen fe, cuando oran están inspiradas, cuando algo les pasa no están pasivas y, a medida que esto les pasa, pueden ver las lecciones que Dios les exige que aprendan y no son pasivas ni débiles y, aunque tengan dificultades reales, están dispuestas a obedecer todos los arreglos de Dios.

de ‘La obra del Espíritu Santo y la obra de Satanás’ en “La Palabra manifestada en carne”

58. Dios obra en aquellos que buscan y atesoran la palabra de Dios. Cuanto más atesores la palabra de Dios, más obrará el Espíritu de Dios en ti. Cuanto más atesore una persona la palabra de Dios, mayor es su oportunidad de ser perfeccionada por Dios. Dios perfecciona a aquellos que verdaderamente lo aman, perfecciona a aquellos cuyos corazones están en paz ante Él. Si atesoras toda la obra de Dios, si atesoras el esclarecimiento de Dios, si atesoras la presencia de Dios, si atesoras el cuidado y la protección de Dios, si atesoras cómo la palabra de Dios se convierte en tu realidad y provisión de tu vida, eres sumamente conforme al corazón de Dios. Si atesoras la obra de Dios, si atesoras toda la obra que Dios ha hecho en ti, Dios te bendecirá y hará que todo lo que es tuyo se multiplique.

de ‘Dios perfecciona a quienes siguen Su propio corazón’ en “La Palabra manifestada en carne”

59. La obra del Espíritu Santo esclarece a las personas: por lo general les da un conocimiento de la obra de Dios y de su verdadera entrada y de su verdadero estado. Él también les permite entender los designios entusiastas de Dios y Sus exigencias para el hombre hoy, para que tengan la resolución de sacrificar todo para satisfacer a Dios, que deben amar a Dios aunque se encuentren con la persecución y la adversidad, que se mantendrán firmes en el testimonio de Dios aunque eso signifique derramar su sangre o dar su vida; no tendrán remordimientos. Si tienes esta clase de resolución son las inspiraciones del Espíritu Santo y la obra del Espíritu Santo, pero debes saber que tales inspiraciones no son posesión tuya cada momento que pasa. En ocasiones, cuando oras y comes y bebes las palabras de Dios, puedes sentirte extremadamente conmovido e inspirado en las reuniones. Te sientes tan nuevo y fresco cuando otros comparten alguna enseñanza sobre su experiencia y entendimiento de las palabras de Dios y tu corazón lo tiene todo perfectamente claro y brillante. Todo esto pertenece a la obra del Espíritu Santo. Si eres un líder, y el Espíritu Santo te proporciona un esclarecimiento y una iluminación excepcionales cuando bajas a la iglesia a trabajar, permitiéndote anticipar los problemas que existen dentro de la iglesia y saber cómo compartir la enseñanza sobre la verdad para resolverlos y hace que seas formal, responsable y serio, de uno modo increíble, en tu trabajo, todo esto pertenece a la obra del Espíritu Santo.

de ‘Práctica (1)’ en “La Palabra manifestada en carne”

60. ¿Qué efectos logra la obra del Espíritu Santo? Puedes ser necio y puede no haber diferenciación dentro de ti, pero el Espíritu Santo sólo tiene que trabajar para que haya fe en ti, para que tú siempre sientas que no puedes amar lo suficiente a Dios, para que estés dispuesto a cooperar no importa qué tan grandes sean las dificultades venideras. Te pasarán cosas y no te quedará claro si vienen de Dios o de Satanás, pero podrás esperar y no serás ni pasivo ni negligente. Esta es la obra normal del Espíritu Santo. Cuando el Espíritu Santo obra dentro de ellas, las personas todavía encuentran dificultades reales, a veces lloran y a veces hay cosas que no pueden vencer, pero todo esto es una etapa de la obra ordinaria del Espíritu Santo. Aunque no vencen esas cosas y aunque en el momento son débiles y se quejan, después pueden seguir amando a Dios con una fe incondicional. Su pasividad no puede detener que tengan experiencias normales y sin importar lo que las otras personas les digan, y cómo las ataquen, todavía pueden amar a Dios. Durante la oración, siempre sienten que solían estar tan en deuda con Dios y cuando otra vez se encuentren con esas cosas resuelven satisfacer a Dios y renunciar a la carne. Esta fortaleza muestra que la obra del Espíritu Santo está dentro de ellas y que este es el estado normal de la obra del Espíritu Santo.

de ‘La obra del Espíritu Santo y la obra de Satanás’ en “La Palabra manifestada en carne”

61. Dios no repite Su obra, Él no hace obras que no sean realistas, Él no hace exigencias excesivas al hombre, y Él no hace la obra que vaya más allá del sentido del hombre. Toda la obra que hace está dentro del ámbito del sentido normal del hombre, y no supera el sentido de la humanidad normal, y Su obra está de acuerdo a las necesidades normales del hombre. Si se trata de la obra del Espíritu Santo, el hombre se hace cada vez más normal, y su humanidad se vuelve cada vez más normal. El hombre tiene un conocimiento cada vez mayor de su carácter corrupto satánico y de la esencia del hombre, y él tiene un anhelo cada vez mayor de la verdad. Es decir, la vida del hombre crece y crece, y el carácter corrupto del hombre llega a ser capaz de más y más cambios, todo lo cual es el significado de que Dios se convierta en la vida del hombre.

de ‘Sólo los que conocen a Dios y Su obra pueden satisfacer a Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

62. ¿Qué obra proviene de Satanás? En la obra que proviene de Satanás, las visiones que las personas tienen son vagas y abstractas y no tienen una humanidad normal, los motivos detrás de sus acciones están equivocados y, aunque desean amar a Dios, siempre hay acusaciones en su interior y estas acusaciones y pensamientos siempre están interfiriendo en su interior, restringiendo el crecimiento de su vida y deteniéndolas de tener condiciones normales delante de Dios. Es decir, tan pronto como la obra de Satanás está presente dentro de las personas, sus corazones no pueden estar en paz delante de Dios, no saben qué hacer con ellas mismas, el ver una congregación las hace querer huir y no pueden cerrar sus ojos cuando otros oran. La obra de los malos espíritus arruina la relación normal entre el hombre y Dios y perturba las visiones anteriores de las personas o su antigua senda de entrada en la vida; en su corazón nunca se pueden acercar a Dios, siempre pasan cosas que les causan trastornos y las encadenan y su corazón no puede encontrar la paz; no hay fuerza en su amor por Dios y hacen que su espíritu se hunda. Tales son las manifestaciones de la obra de Satanás. La obra de Satanás se manifiesta en lo que sigue: que no puedas mantenerte firme y dar testimonio y hace que te conviertes en alguien que es culpable delante de Dios y que no tiene lealtad hacia Dios. Con la interferencia de Satanás, pierdes el amor y la lealtad hacia Dios en tu interior, se te despoja de una relación normal con Dios, no buscas la verdad ni el mejoramiento de ti mismo, involucionas, te haces pasivo, te complaces a ti mismo, das rienda suelta a la propagación del pecado y no aborreces el pecado; además, la interferencia de Satanás te vuelve disoluto, hace que el toque de Dios desaparezca dentro de ti y hace que te quejes de Dios y te pongas en Su contra y te lleva a cuestionar a Dios e incluso existe el riesgo de que dejes a Dios. Todo esto es la obra de Satanás.

de ‘La obra del Espíritu Santo y la obra de Satanás’ en “La Palabra manifestada en carne”

63. En la actualidad hay algunos espíritus malignos que obran a través de cosas sobrenaturales para engañar al hombre; eso no es sino una imitación de su parte, engañar al hombre por medio de la obra que actualmente el Espíritu Santo no hace. Muchos espíritus malignos imitan la obra de los milagros y de sanar la enfermedad; no son nada sino la obra de los espíritus malignos porque el Espíritu Santo ya no hace esa obra en la actualidad. Todos aquellos que vienen después que imitan la obra del Espíritu Santo, ellos son espíritus malignos. Toda la obra llevada a cabo en Israel en ese tiempo fue sobrenatural. Sin embargo, el Espíritu Santo no obra así ahora, y cualquier obra así que le siga es obra e interrupción de Satanás y viene de los espíritus malignos. Sin embargo, no puedes afirmar que todo lo sobrenatural sea obra de los espíritus malignos. Esto depende de la era de la obra de Dios.

de ‘El misterio de la encarnación (1)’ en “La Palabra manifestada en carne”

64. Si durante la época actual emerge una persona capaz de exhibir señales y maravillas, echar fuera demonios, sanar a los enfermos y llevar a cabo muchos milagros, y si esta persona declara ser Jesús que ha venido, sería la falsificación por parte de espíritus malos y su imitación de Jesús. ¡Recuerda esto! Dios no repite la misma obra. La etapa de la obra de Jesús ya ha sido completada, y Dios nunca más la acometerá. […] Si durante los últimos días, Dios siguiera exhibiendo señales y maravillas, echara fuera demonios y sanara a los enfermos —si hiciera exactamente lo mismo que Jesús—, Dios estaría repitiendo la misma obra, y la de Jesús no tendría significado ni valor. Así pues, Dios lleva a cabo una etapa de la obra en cada era. Una vez completada cada etapa de la obra, los espíritus malignos la imitan pronto, y después de que Satanás empiece a pisarle los talones a Dios, este cambia a un método diferente. Una vez que Dios ha completado una etapa de Su obra, los espíritus malignos la imitan. Debes tener claro esto.

de ‘Conocer la obra de Dios hoy’ en “La Palabra manifestada en carne”

65. Algunos están poseídos por espíritus malignos y claman persistentemente “¡Soy Dios!”. Pero al final, son revelados porque lo que representan es incorrecto. Representan a Satanás y el Espíritu Santo no les presta atención. Por muy alto que te exaltes o por muy fuerte que clames, sigues siendo un ser creado, que pertenece a Satanás. […] No puedes traer nuevos caminos o representar al Espíritu. No puedes expresar la obra del Espíritu o las palabras que Él habla. No puedes realizar la obra de Dios mismo ni la del Espíritu. No puedes expresar la sabiduría, la maravilla y lo insondable de Dios ni todo el carácter por medio del cual Él castiga al hombre. Así pues, tus repetidas reivindicaciones de ser Dios no importan; sólo tienes el nombre y nada de la esencia.

de ‘El misterio de la encarnación (1)’ en “La Palabra manifestada en carne”

66. Algunas personas dicen que el Espíritu Santo está obrando en ellas en todo momento. Esto es imposible. Si ellas dijeran que el Espíritu Santo está siempre con ellas, eso sería realista. Si ellas dijeran que su pensamiento y sentido son normales en todo momento, eso también sería realista y mostraría que el Espíritu Santo está con ellas. Si ellas dicen que el Espíritu Santo está siempre obrando dentro de ellas, que son iluminadas por Dios y tocadas por el Espíritu Santo en todo momento y que obtienen nuevos conocimientos todo el tiempo, entonces esto no es normal. ¡Es extremadamente sobrenatural! ¡Sin la más mínima duda, tales personas son espíritus malignos! Incluso cuando el Espíritu de Dios viene a la carne, hay momentos en los que Él debe comer y debe descansar, y ni decir nada del hombre. Aquellos que han sido poseídos por espíritus malignos parecen no tener emoción ni la debilidad de la carne. Son capaces de abandonar y renunciar a todo, son capaces de soportar el tormento y no sienten la menor fatiga, como si hubieran trascendido a la carne. ¿No es esto extremadamente sobrenatural? La obra del espíritu maligno es sobrenatural y estas cosas son inalcanzables por el hombre. Aquellos a los que les falta discernimiento se sienten envidiosos cuando ven a tales personas y dicen que tienen semejante vigor en su creencia en Dios y tienen gran fe que nunca son débiles. De hecho, esta es la manifestación de la obra del espíritu maligno. Esto se debe a que las personas normales tienen inevitablemente debilidades humanas; esta es la condición normal de aquellos que tienen la presencia del Espíritu Santo.

de ‘Práctica (4)’ en “La Palabra manifestada en carne”

67. Es posible que el hombre tenga cierto conocimiento de Dios y esté dispuesto a vivir o morir por Dios, pero Satanás sigue teniendo el control sobre las debilidades del hombre y aún puede hacer que el hombre sufra. Los espíritus malignos aún pueden obrar en las personas para interferir con ellas, causándoles un estado mental confuso, haciendo que pierdan el juicio, que se sientan mentalmente perturbadas y que sufran interferencia en todas las cosas. Dentro del hombre todavía existen algunas cosas de la mente o del alma que Satanás puede controlar y manipular. Esta es la razón por la que sigue siendo posible que padezcas enfermedades, problemas, que tengas pensamientos suicidas y que, en ocasiones, también sientas la desolación del mundo o que la vida no tiene sentido. Esto quiere decir que este sufrimiento sigue estando bajo el control de Satanás; esta es una debilidad fatal del hombre. Satanás sigue siendo capaz de usar las cosas que ha corrompido y pisoteado; este es el agarre de Satanás sobre el hombre. […] Los malos espíritus son oportunistas, pueden hablar desde tu interior o a tu oído, o también pueden desordenar tus pensamientos y tu mente, echan para atrás las inspiraciones del Espíritu Santo para que no las puedas sentir, después de esto comienzan a interferir contigo, haciendo que tu pensamiento sea confuso y tu cerebro se abotargue hasta que el corazón se te salga del pecho. Esa es la obra que los espíritus malignos hacen en el hombre y, a menos que tengas discernimiento al respecto, te encontrarás en un gran peligro.

de ‘Lo que significa que Dios experimente el dolor del mundo’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

68. La obra del Espíritu Santo es un progreso proactivo mientras que la obra de Satanás es de regresión y pasividad, de desobediencia a Dios, de oposición a Dios, de pérdida de fe en Dios y de poca disposición incluso para cantar himnos y levantarse y bailar. Lo que proviene de la iluminación del Espíritu Santo no se fuerza en ti sino que es especialmente natural. Si lo sigues, tendrás la verdad, si no, entonces después habrá reproches. Si es la iluminación del Espíritu Santo, entonces no se interferirá con nada de lo que hagas, ni se restringirá, serás libertado, habrá un camino para practicar tus acciones y no estarás sujeto a ninguna restricción y podrás actuar de acuerdo con la voluntad de Dios. La obra de Satanás acarrea muchas cosas que te causan interferencia, hace que no te den ganas de orar, que seas muy flojo para comer y beber las palabras de Dios, que no estés dispuesto a vivir la vida de la iglesia y te aleja de la vida espiritual. La obra del Espíritu Santo no interfiere con tu vida diaria y no interfiere con tu entrada a una vida espiritual normal.

de ‘La obra del Espíritu Santo y la obra de Satanás’ en “La Palabra manifestada en carne”

69. Cuando algo te pasa en tu vida diaria, ¿cómo debes distinguir si viene de la obra del Espíritu Santo o de la obra de Satanás? Cuando las condiciones de las personas son normales, su vida espiritual y su vida en la carne son normales y su razón es normal y ordenada; por lo general lo que experimentan y llegan a conocer dentro de ellas mismas en este momento se puede decir que viene porque el Espíritu Santo las tocó (tener discernimiento o poseer un conocimiento superficial cuando comen y beben las palabras de Dios o ser fieles cuando les pasan cosas o tener la fuerza para amar a Dios cuando suceden cosas: todo esto es del Espíritu Santo). La obra del Espíritu Santo en el hombre es especialmente normal; el hombre es incapaz de sentirla y parece que es a través del hombre mismo, pero de hecho es la obra del Espíritu Santo. En la vida diaria, el Espíritu Santo obra en todos los grados en todos, sólo que el alcance de esta obra varía. Algunas personas son de buen calibre, entienden las cosas con rapidez y la iluminación del Espíritu Santo es especialmente grande en su interior; algunas personas son de un calibre pobre y les lleva más tiempo entender las cosas, pero el Espíritu Santo las toca por dentro y ellas, también, pueden alcanzar la fidelidad a Dios, el Espíritu Santo obra en todos los que buscan a Dios. Cuando en la vida diaria las personas no están en contra de Dios o no se rebelan contra Dios, no hacen cosas que están en conflicto con la gestión de Dios y no interfieren con la obra de Dios, en cada una de ellas el Espíritu de Dios obra en un mayor o menor grado y las toca, las ilumina, les da fe, les da fuerza y las mueve para que entren proactivamente, sin ser flojas o codiciosas de los placeres de la carne, dispuestas a practicar la verdad y anhelar las palabras de Dios, todo esto es la obra que proviene del Espíritu Santo.

Cuando el estado de las personas no es normal, el Espíritu Santo las abandona, hay quejas en su interior, sus motivos están equivocados, son flojas, le dan gusto a la carne y sus corazones se rebelan contra la verdad y todo esto proviene de Satanás. Cuando las condiciones de las personas no son normales, cuando son oscuras por dentro y han perdido su razón normal, el Espíritu Santo las ha abandonado y no pueden sentir a Dios en su interior: ahí es cuando Satanás está obrando dentro de ellas. Si las personas siempre tienen fuerza en su interior y siempre aman a Dios, entonces por lo general cuando les pasan cosas, estas vienen del Espíritu Santo y a quienquiera que se encuentren es el resultado de los arreglos de Dios. Es decir, cuando tus condiciones son normales, cuando te encuentras en la gran obra del Espíritu Santo, entonces es imposible que Satanás te haga titubear; sobre este fundamento se puede decir que todo proviene del Espíritu Santo y, aunque puedes tener pensamientos incorrectos, puedes renunciar a ellos y no seguirlos. Todo esto proviene de la obra del Espíritu Santo. ¿En qué situaciones interfiere Satanás? Cuando tus condiciones no son normales, cuando Dios no te ha tocado y no tienes la obra de Dios y por dentro estás seco y estéril, cuando oras a Dios pero no comprendes nada y comes y bebes las palabras de Dios pero no eres esclarecido ni iluminado, en tales ocasiones es fácil que Satanás obre dentro de ti. En otras palabras, cuando el Espíritu Santo te ha abandonado y no puedes sentir a Dios, entonces te pasan muchas cosas que proceden de la tentación de Satanás. Satanás obra al mismo tiempo que el Espíritu Santo obra e interfiere en el hombre al mismo tiempo que el Espíritu Santo toca el interior del hombre; en tales ocasiones, sin embargo, la obra del Espíritu Santo toma la posición de liderazgo y las personas cuyas condiciones son normales pueden triunfar, que es el triunfo de la obra del Espíritu Santo sobre la obra de Satanás. Pero cuando el Espíritu Santo obra, hay muy poco de la obra de Satanás; cuando el Espíritu Santo obra todavía existe un carácter desobediente dentro de las personas y todo lo que originalmente había dentro de ellas sigue ahí, pero con la obra del Espíritu Santo a las personas les es fácil conocer sus cosas esenciales y su carácter rebelde hacia Dios, aunque sólo se pueden deshacer de ellos durante la obra gradual. La obra del Espíritu Santo es especialmente normal y a medida que Él obra en las personas, ellas todavía tienen problemas, todavía lloran, todavía sufren, todavía son débiles, todavía hay mucho que no les queda claro, sin embargo en tal estado pueden detenerse de retroceder y pueden amar a Dios, y aunque lloran y por dentro están angustiadas, todavía pueden alabar a Dios; la obra del Espíritu Santo es especialmente normal y no es sobrenatural en lo más mínimo. La mayoría de las personas creen que, tan pronto como el Espíritu Santo comience a obrar, ocurrirán cambios en el estado de las personas y se eliminarán las cosas esenciales de ellas. Tales creencias son erróneas. Cuando el Espíritu Santo obra dentro del hombre, las cosas pasivas del hombre todavía están ahí y su estatura permanece igual, pero tiene la iluminación y el esclarecimiento del Espíritu Santo, y, así, su estado es más proactivo, las condiciones dentro de él son normales y cambia rápidamente. En las experiencias reales de las personas, ellas principalmente experimentan la obra ya sea del Espíritu Santo o de Satanás y si no pueden tomar control de estos estados y no los distinguen, entonces las experiencias reales son irrealizables, por no decir nada de los cambios en el carácter. Por lo tanto, la clave para experimentar la obra de Dios es poder comprender tales cosas; de esta manera, a ellas les será más fácil experimentar.

de ‘La obra del Espíritu Santo y la obra de Satanás’ en “La Palabra manifestada en carne”

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