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Cómo practicar la búsqueda de la verdad que logra resultados: entrar a la corriente de la obra del Espíritu Santo y escapar de ocho cosas que no se relacionan con la verdad

Para que la búsqueda de la verdad logre resultados debes discernir y escapar de las cosas que no se relacionan con ella

Para buscar la verdad y lograr resultados, aparte de encontrar la corriente de la obra del Espíritu Santo, ¿de qué más debes estar consciente? Aprender a discernir y a escapar de las cosas que no se relacionan con la verdad. Para aprender a discernir y a escapar de las cosas que no se relacionan con la verdad, primero debes entender claramente qué cosas haces en la iglesia que no se relacionan con la verdad, sin sentido, que no están llevando a cabo tu deber y que simplemente son una pérdida de tiempo. ¿Qué cosas son simplemente perder el tiempo, causar problemas y que no se relacionan con la verdad? Primero, formar pandillas, provocar celos y conflictos. ¿No es esto simplemente una pérdida de tiempo y energía? Formar pandillas, comenzar peleas contra otras pandillas, reñir con una persona hoy y con otra mañana, señalar un problema hoy y otro mañana. ¿Eres tú mismo la verdad? ¿Por qué señalar continuamente los problemas en otros? ¿Qué te califica para señalar los problemas en todos los demás? Si una persona te desagrada y otra te decepciona entonces, ¿qué eres tú? ¿A quién complaces? ¿No es esto sólo causar problemas? Esto rotundamente no se relaciona con la verdad y es simplemente una pérdida de tiempo. ¿Alguna vez has hecho esto? ¿Alguna vez apuntaste hacia uno de los hermanos o hermanas y, en nombre de compartir la verdad, trataste de suscitar celos y conflictos y formar pandillas? Tal vez estabas enojado con uno de los hermanos y hermanas o no te agradaban, así que reuniste a otros hermanos y hermanas para juzgar a esta persona a sus espaldas, formaste una pandilla como tu propia alianza pequeña y luego atacaste a esta persona. ¿No es eso formar una pandilla? Si alguien dice algo malo sobre ti a tus espaldas o tiene prejuicios contra ti que te molestan, entonces tomas a algunos de los hermanos o hermanas para tratar con él de inmediato, ¿no es eso formar una pandilla? ¿Tiene esto algo que ver con buscar la verdad? Enredarte en estos asuntos ¿no es sólo una pérdida de tiempo? Esto sólo retrasa las cosas que importan. Como creyente en Dios, no buscas la verdad ni llevas a cabo tus deberes, sino que más bien fomentas los celos, los conflictos y las peleas entre facciones, formas pandillas y luchas contra otras pandillas o tomas a algunos hermanos y hermanas para pelear contra alguien que te desagrada. ¿Cuál es el punto de la riña? Sonríe y sopórtalo y pronto pasará. Alguien que hable en contra de ti hoy, mañana puede decidir que le agradas y lamentarlo. Él dirá: “¿Por qué dije eso sobre él? No es tan malo y me trata bien.” Se sentirá arrepentido y avergonzado. ¿Qué bien hace llevar la cuenta? La mayoría de las personas son arrastradas fácilmente a provocar celos y conflictos, a formar pandillas, a atacar a otros. Esta es la primera cosa que no se relaciona con la verdad. La segunda cosa que no se relaciona con la verdad es luchar por poder y beneficio. La mayoría de las personas se quiere levantar por encima de la multitud, restringir y controlar a otros y jactarse de su talento y habilidades, así que lucha por poder y beneficios para convertirse en líderes y colaboradores, para ocupar posiciones de autoridad sobre los demás, donde no será restringida por otros. Luchar por poder y estatus retrasa tu crecimiento en la vida y te podría enviar fácilmente a tu muerte. Es una de las cosas más peligrosas y también más mezquinas que puedes hacer porque es el sucio trato del diablo Satanás. Luchar por poder y beneficio en la iglesia es muy peligroso, uno de los actos más peligrosos, porque tú mismo te podrías enviar a tu muerte, podrías tropezar y caer desastrosamente. ¿Por qué la iglesia celebra elecciones? Son competencias justas. Si no eres elegido, puedes ver que no estás calificado, que te faltan las realidades de la verdad y, por lo tanto, el apoyo de otras personas. Las elecciones te obligan a conocerte, a buscar y practicar la verdad y a hacer menos perversidad. Es por esto que las elecciones son justas. Son competencias justas. ¿Sigues luchando por poder y beneficio? ¿No están, en cierto sentido, luchando por poder y beneficio algunos que causan incidentes o provocan desorden en la iglesia? Aquellos que luchan por expandir su influencia, que atacan a algunos, que atraen a otros y que crean una esfera de influencia cada vez grande con la esperanza de convertirse algún día en un líder están haciendo precisamente esto. Así que, luchar por poder y beneficios no se relaciona con la verdad. Causa un daño terrible a tu entrada a la vida. La tentación es demasiado grande y, en casos graves, caerás fácilmente, resistirás a Dios o perturbarás e interrumpirás la obra de Dios y, al final, serás condenado como un hacedor de maldad y serás eliminado o expulsado. Eso lo hace muy peligroso. La tercera cosa que no se relaciona con la verdad es sermonear a otros con letras y doctrina de memoria. Jactarte sin razón, decirles a otros letras y doctrinas de memoria, sermonearlos y enseñarles lecciones y jactarte de tu talento no tiene nada que ver con la verdad y carece de sentido. Esto no es llevar a cabo tu deber así que, ¿por qué molestarte con ello? Cuando ves que la enseñanza de alguien está mal o que lo que hace no está de acuerdo con la verdad, debes orar por él, buscar la verdad, compartir la verdad con él y usar la verdad para resolver el problema. Esta es una buena obra, algo legítimo, de acuerdo con la voluntad de Dios y beneficioso para los hermanos y hermanas, por lo que ellos te alabarán. Si sermoneas a otro con letras y doctrina de memoria, es demasiado fácil confundir el bien y el mal, distorsionar los hechos y confundir a otros. Las letras y doctrina de memoria son perjudiciales y no causan un beneficio ni a ti ni a los demás. Alguien que disfruta usar letras y doctrina de memoria para sermonear a otros piensa que está llevando a cabo su deber pero, en realidad, no tiene nada que ver con la verdad y debe discernir esto, rechazarlo y escapar de él. La cuarta cosa que no se relaciona con la verdad es ser inútilmente entrometido con los demás, opinar y juzgar a los demás. Tal vez alguien que ha estado casado por cuatro o cinco años no tiene hijos y otro comienza a ser entrometido preguntando: “¿Por qué esta persona no tiene hijos? ¿Cuál de los dos tiene una enfermedad?” ¿Sirven para algo tales preguntas? Si no sirven para nada, ¿por qué preguntar? ¿No tienes nada que hacer? ¿No son esas personas negligentes de lo que deberían estar haciendo? Hay algunos que comentan o fisgonean el asunto de otros, que comentan sobre la apariencia de otros, lo que visten, lo bien que hablan, que quieren comentar sobre cualquier cosa que hagan otros, que pasan todo el día opinando de otros, juzgando a los demás e investigando sus asuntos. Tales personas ¿causan algún beneficio a los demás? Demasiadas personas tienen este problema. ¿Es este un problema fácil de escapar? ¿Te dolería no ser entrometido con los demás? Supongamos que alguien viene a las reuniones con una cara amarga y ansiosa. Para nada seas entrometido. No importa lo que veas, enfócate justa y simplemente en la palabra de Dios, orando, y en tus deberes. ¿No puedes hacer eso? Si quieres ser entrometido y opinar sobre todo lo que ves, ¿lo que estás diciendo es la verdad? ¿Puedes resolver los problemas de otros? Si realmente puedes usar la verdad para resolver los problemas de otros, desde ya, di más, habla todo el día. Pero si no tienes la verdad y sólo te entrometes a ciegas en los asuntos de otros y comentas, entonces cállate. No hables si no puedes decir nada beneficioso para los demás, ni actúes si no puedes usar la verdad para resolver problemas. La quinta cosa que no se relaciona con la verdad es discutir y pelear por cosas sin sentido, a veces hasta que te pongas rojo, a veces hasta que ambas partes comiencen a gritar y a pelear físicamente. ¿Cuál es el punto de pelear de esta manera? Uno dice que un poste de energía está derecho, otro dice que está chueco y riñen interminablemente y hacen apuestas. ¿Cuál es el punto? ¿A quién le importa si está chueco o derecho? ¿No cumple su propósito de todos modos? La mayoría de las personas tiene este problema, ¿no es cierto? Por esta razón discutir y pelear por cosas sin sentido muestra una falta de entendimiento. Reñir sin sentido es un problema que necesita ser resuelto. La sexta cosa que no se relaciona con la verdad es adorar y seguir al hombre. Si vez a alguien que habla bien, que es conocedor, elocuente, guapo y de calibre alto, y piensas que, no importa lo que diga, tiene razón, aunque esté equivocado tiene la razón, entonces lo escuchas, esto es alabar y seguir al hombre y no se relaciona con la verdad. Si semejante cosa te atrapa y te constriñe, fácilmente te puede guiar a la senda equivocada y retrasar tu crecimiento en la vida. ¿A qué tipo de personas puedes adorar? A aquellas que genuinamente tienen la obra del Espíritu Santo y entienden la verdad. Ellas pueden ser adoradas. “Pueden” aquí no quiere decir que sea correcto hacerlo, pero al adorar a tales personas, con el tiempo, serás capaz de entender y obtener la verdad y, una vez que genuinamente entiendas y obtengas la verdad, tu adoración se convertirá en respeto y serás capaz de tratar a esas personas correctamente. Si adoras a aquellas que tienen la verdad y que tienen la obra del Espíritu Santo, eso te guiará en la senda correcta. No hay perjuicio para ti en esto y, una vez que entiendas genuinamente la verdad y tengas conocimiento de esta persona, dirás: “Sigue siendo un hombre, un hombre que tiene la verdad y humanidad y no lo debo tratar como si fuera Dios.” Entonces el problema se resuelve, ¿no es cierto? Es esencial que entendáis lo que quiero decir con esto. ¿Cuál es mi punto? Puedes adorar a alguien que tenga la obra del Espíritu Santo y que genuinamente entienda la verdad. Esto es admisible, pero no es correcto así que, ¿por qué digo “pueden”? Esta persona te puede llevar a la senda correcta y un día, cuando genuinamente entiendas la verdad, sabrás cómo tratarla correctamente. Por lo menos es mejor que adorar a falsos líderes y anticristos, porque el Espíritu Santo directamente te abandonará y te dejará atrapado en la oscuridad, lo que conducirá a la muerte y a la perdición. Adorar a alguien que tenga la obra del Espíritu Santo y la verdad te permitirá caminar la senda correcta y entender la verdad y, un día, cuando entiendas genuinamente la verdad y conozcas a Dios, serás capaz de tratar a esta persona correctamente, lo que significa respetarla en lugar de adorarla y entonces el problema estará resuelto. Eso es lo que quiero decir. Pero no quiero decir que debas adorar a todas las personas que tengan la obra del Espíritu Santo. Si adoras a las personas equivocadas, si adoras a falsos líderes y anticristos, o a alguien con dones extraordinarios, estarás caminando directamente la senda de resistir a Dios y sufrirás una desastrosa caída. Sin la obra del Espíritu Santo, cada año que creas es un año en regresión, una década de creencia es una década de regresión y te quedarás cada vez más atrás. Adorar y seguir a los hombres no se relaciona con la verdad, te puede guiar por la senda equivocada y puede terminar en fallecimiento y perdición. La séptima cosa que no se relaciona con la verdad es seguir letras y doctrina de memoria y acatar reglas. No es práctico y al final solo te perjudica y te arruina. Muchas personas entienden letras y doctrina de memoria. Resumen varias reglas para sí mismas y las acatan, pensando que tienen la verdad y la realidad pero al final, después de acatarlas por años, ¿qué sucede? Cuando les llega la batalla entre el bien y el mal, cuando llega el momento de discernir a los falsos líderes y anticristos, cuando llega el momento de rechazar a los hacedores de maldad, carecen del discernimiento porque sus reglas les dicen que llamen a las malas personas buenas y a las buenas personas malas. No importa cuán bien acaten sus reglas, sin realidades de la verdad, al final, fácilmente se arruinan y se perjudican a sí mismas. Así que, acatar las reglas no se relaciona con la verdad. Se debe abandonar y escapar. La octava cosa que no se relaciona con la verdad es aprovechar las transgresiones y los errores de los demás para juzgar y condenar. Algunas personas echan mano de ellos y nunca los sueltan, pero esto no se relaciona con la verdad. Esto es herir y castigar a ciegas a las personas y es algo muy peligroso de hacer. ¿Piensas que aquellos que tienen la obra del Espíritu Santo nunca cometen transgresiones ni exponen corrupción? Nadie, antes de que sea perfeccionado, es libre de exponer corrupción e incluso el hombre usado por el Espíritu Santo que ha sido perfeccionado todavía tiene una humanidad normal. La humanidad normal todavía existe en él, lo que quiere decir que tiene momentos en los que carece de intuición y debe buscar la verdad. También hay cosas que debe experimentar y llegar a entender y, en ocasiones, lo debe hacer reiteradamente hasta que lo experimente y entienda correctamente. Este es el estado natural de cualquiera con humanidad normal. Las personas tienen humanidad normal y Dios no hace cosas sobrenaturales, lo que significa que Él nunca te lo dice directamente. Es igual a cuando alguien está caminando y llega a una bifurcación en el camino, pero no sabe cuál es el camino correcto. A veces tiene que caminar y experimentar, preguntar, escuchar y experimentar la confirmación en muchos aspectos para determinar qué camino es correcto antes de que elija una senda. Pasar por este proceso es normal. Si no conoces la verdad del asunto, y sólo examinas la apariencia de las cosas, sería fácil condenarlo por error y tu juicio sería erróneo porque careces de intuición en la esencia del asunto. Antes de que un hombre corrupto sea perfeccionado, lo que expone es, después de todo, corrupción. Aunque entienda la verdad, hay elementos de ella que no puede practicar. Todavía comete transgresiones y esto es normal. Él es alguien con la obra del Espíritu Santo, alguien que busca la verdad, pero si te falta la intuición para verlo, te aprovechas de sus transgresiones y lo condenas por error, ¿no lo estás perjudicando? ¿No lo estás atacando? ¿No lo estás lastimando? Estás haciendo todo esto. Esto tanto no se relaciona con la verdad como que te envía a tu muerte. Si atacas a un hombre bueno y lo condenas, estás del lado de Satanás y actúas en su nombre. Te conviertes en el cómplice de Satanás. Cuando te aprovechas de las transgresiones de otros y los condenas por error, estás ejerciendo juicio y, al hacerlo, es fácil resistir a Dios. ¡La esencia de este asunto es seria! Así que, si te hace falta intuición, bajo ninguna circunstancia debes condenar ni juzgar a otros. Más bien, busca la verdad y no hables sin pensar. Debes examinar la esencia de alguien antes de que hables; sólo esto es justo. Trata a las personas con justicia, no apliques reglas, leyes o etiquetas a ciegas y no supongas que humo implica fuego. ¿Alguna vez me has visto actuar así? ¿Alguna vez me has visto recibir un informe sobre alguien y simplemente condenarlo? ¿Escucho semejantes cosas? No doy seguimiento ni escucho, porque no sé si tus palabras son de juicio o tonterías hasta que investigue los hechos. No debemos condenar a otros a ciegas. Si alguien roba algo tuyo y lo acusas de ser un ladrón, diré que podría no serlo. ¿Por qué? Primero, necesitamos saber bajo qué circunstancias robó y cuántas veces robó. Si alguien tiene dinero, comida, bebida, alojamiento y aun así roba en reiteradas ocasiones, no niego que sea un ladrón, pero si no tiene nada, está desesperado, nadie lo ayuda y sólo roba cuando no hay otro camino, pero en esencia no es alguien que robe, ¿sigue siendo un ladrón? De acuerdo con la ley lo es, pero la ley es un conjunto de reglas al que no le importa si tu naturaleza es buena o mala ni tampoco le importa cuántas veces lo hayas hecho. La primera vez es lo mismo que la centésima para la ley, que es por lo que la ley siempre trata con las personas injustamente. Las leyes son injustas, son reglas, y cuando las reglas se aplican a personas buenas, pueden ser perseguidas, pero si no se pueden aplicar, los hacedores de maldad escapan y eso es todo lo que hay para decir sobre ellos. Pero la casa de Dios trata a las personas de acuerdo a la verdad, que es lo más justo de todo para el hombre y le da al hombre liberación. ¿Están de acuerdo las leyes con la verdad? ¿Hay algún amor en las leyes? ¿Funcionan las leyes de acuerdo a los principios? Las leyes son simplemente reglas pero la verdad es diferente. La verdad es profundamente significativa. Hay principio en la verdad. La verdad condena a las personas de acuerdo a su naturaleza y esencia y a si alguien comete un crimen una vez o en reiteradas ocasiones. La verdad trata a las personas de manera justa y razonable. Cuando la verdad gobierna al hombre, obtiene libertad y liberación, pero cuando la ley gobierna al hombre, no hay imparcialidad en absoluto.

Son principalmente estas ocho cosas las que no se relacionan con la verdad. Escapar de estas ocho cosas te liberará de sus limitaciones y te permitirá buscar la verdad, llevar a cabo bien tus deberes. Busca la verdad para resolver cualquier problema que tengas y usa la verdad para tratar con cualquier persona, cuestión o cosa que encuentres. Esto te permitirá escapar de todo tipo de limitaciones y encontrar libertad y liberación en la verdad. ¿Es fácil escapar de estas ocho cosas que no se relacionan con la verdad? No sin la verdad y no sin personas al lado tuyo que la entiendan para guiarte y ayudarte. Tal vez lo que encuentres hoy no te atrape pero lo que encuentres mañana podría. Tal vez no sufras limitaciones hoy pero mañana podrías. Quizás hoy no cometas transgresiones pero mañana podrías. Cuando puedas trascender y derrotar fácil y alegremente estas ocho cosas que no se relacionan con la verdad, escapar de sus limitaciones y usar la verdad para resolverlas, habrás logrado un entendimiento genuino de la verdad y la entrada en sus realidades, tendrás humanidad normal, no sufrirás las limitaciones de ninguna persona, cuestión o cosa y llevarás a cabo lealmente tus deberes y servirás a Dios. ¿Pero no requiere eso madurez espiritual? No lo puedes hacer si tu estatura espiritual es muy pequeña, ¿o sí? ¿Queréis convertiros en alguien con la verdad y humanidad? Si lo haces, sólo hay una manera, que es buscar la verdad. Busca la verdad antes de cualquier otra cosa, en todo momento, sin importar con qué persona, cuestión o cosa te encuentres. No primero te involucres o te enganches y después busques la verdad. Si no entiendes la verdad, encuentra a alguien que lo haga y compartan: “¿Cómo debo tratar este asunto? ¿Cómo debo resolver este asunto?” La persona que entienda la verdad compartirá contigo sobre la senda correcta y luego, después de que busques algo más, obtendrás alguna verdad, encontrarás un camino y sabrás cómo resolver el problema y serás capaz de decir: “Ya no sufriré ninguna limitación en esto. En este asunto, ya no puedo ser engañado, limitado ni restringido.” Así es como, poco a poco, escaparás de la servidumbre y de las limitaciones de las cosas que no se relacionen con la verdad y lentamente encontrarás una senda para buscar la verdad. ¿Qué es lo más importante que debes poseer si quieres escapar de las cosas que no se relacionan con la verdad? Primero debes entender la verdad y tener intuición en la esencia de un asunto. Una vez que veas que estas cosas no se relacionan con la verdad, que representan los sucios tratos de la humanidad corrupta, puedes decidir no tener nada que ver con ellas. Otros pueden perder su tiempo con ellas, pero tú no te debes involucrar ni ser arrastrado a ellas. Primero busca la verdad y, una vez que entiendas genuinamente la verdad, cuando se presente la oportunidad o las circunstancias correctas, puedes ver quién, entre los que están fascinados con cosas que no se relacionan con la verdad, es capaz de aceptar y buscar la verdad y ayudarlo a escapar de estas cosas. Al ayudar a otros a resolver este problema, ¿no los estás beneficiando? Primero mantente alejado de estas cosas. Algunas personas no pueden evitar las limitaciones, el engaño y el control, pero aun así quieren salvar a otros. ¿No es eso simplemente desperdiciar esfuerzo? Sálvate tú primero. Una vez que lo hagas, una vez que hayas preparado suficiente verdad, entonces puedes salvar a otros. Y una vez que puedas salvar a otros, estarás listo para guiar a otros en la iglesia y serás capaz de cumplir con tus deberes y de resolver problemas prácticos.

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