2. Qué es la realidad-verdad y qué son las letras y la doctrina

Las palabras relevantes de Dios:

Dios es un Dios práctico: toda Su obra es práctica, todas las palabras que Él habla son prácticas y todas las verdades que Él expresa son prácticas. Todo lo que no sea Sus palabras es vacuo, inexistente y endeble. En la actualidad, el Espíritu Santo debe guiar a las personas hacia las palabras de Dios. Si las personas quieren buscar la entrada a la realidad, entonces deben buscar la realidad y conocerla, después de lo cual deben experimentar la realidad y vivirla. Cuanto más las personas conozcan la realidad, más podrán discernir si las palabras de los demás son reales; cuanto más las personas conozcan la realidad, menos nociones tendrán; cuanto más experimenten las personas la realidad, más conocerán las obras del Dios práctico y más fácil les resultará dejar atrás su corrupto carácter satánico; cuanta más realidad tengan las personas, más conocerán a Dios y más aborrecerán la carne y más amarán la verdad; y cuanta más realidad tengan las personas, más se acercarán a los estándares de las exigencias de Dios. Las personas que son ganadas por Dios son las que son poseedoras de la realidad, las que conocen la realidad y las que han llegado a conocer las obras reales de Dios por medio de experimentar la realidad. Cuanto más cooperes con Dios de manera práctica y disciplines tu cuerpo, más adquirirás la obra del Espíritu Santo, más realidad ganarás y más te esclarecerá Dios y, por consiguiente, mayor será tu conocimiento de las obras reales de Dios. Si puedes vivir en la luz presente del Espíritu Santo, entonces la senda presente para practicar se te volverá más clara y serás más capaz de separarte de las nociones religiosas y de las viejas prácticas del pasado. Hoy la realidad es el enfoque: cuanta más realidad tengan las personas, más claro será su conocimiento de la verdad y mayor será su entendimiento de la voluntad de Dios. La realidad puede vencer todas las letras y doctrinas, puede vencer toda teoría y experiencia, y cuanto más las personas se enfoquen en la realidad, más amarán verdaderamente a Dios y tendrán hambre y sed de Sus palabras. Si siempre te enfocas en la realidad, entonces tu filosofía de vida, tus nociones religiosas y tu carácter natural serán eliminados normalmente al seguir la obra de Dios. Los que no buscan la realidad y los que no tienen un conocimiento de la realidad es probable que sigan lo que es sobrenatural y serán fácilmente engañados. El Espíritu Santo no tiene manera de obrar en esas personas y por eso se sienten vacías y sienten que sus vidas no tienen sentido.

Extracto de ‘Cómo conocer la realidad’ en “La Palabra manifestada en carne”

Retener las palabras de Dios y poder explicarlas sin temor no significa que poseas la realidad; las cosas no son tan simples como te las imaginas. Tener la realidad no se basa en lo que dices, sino en lo que vives. Solo cuando las palabras de Dios se convierten en tu vida y en tu expresión natural, se puede decir que tienes la realidad, y solo entonces puede contarse como haber recibido el verdadero conocimiento y la estatura real. Debes ser capaz también de soportar la prueba por largos períodos de tiempo y de vivir la semejanza que Dios requiere. No debe ser solo una pose, sino que debe fluir naturalmente de ti; solo entonces tendrás realmente realidad y solo entonces habrás ganado vida. Permíteme usar el ejemplo de la prueba de los hacedores de servicios con la que todo el mundo está familiarizado; cualquiera puede sugerir las teorías más elevadas con respecto a los hacedores de servicios y todos tienen un nivel decente de entendimiento con respecto a este asunto; hablan sobre ello y cada discurso supera al anterior, como si se tratara de una competición. Sin embargo, si una persona no ha experimentado una prueba importante, entonces es muy difícil que tenga un buen testimonio que ofrecer. En resumen, el vivir del hombre es todavía muy pobre, completamente contrario a su entendimiento. Por lo tanto, todavía tiene que convertirse en la estatura real del hombre, no es todavía la vida del hombre. Debido a que el entendimiento del hombre no ha sido introducido en la realidad, su estatura es como un castillo de arena, balanceándose y al borde del colapso. Las personas tienen muy poca realidad; es casi imposible encontrar algo de realidad en ellas. Hay muy poca realidad que fluye naturalmente del hombre y toda la realidad en su vivir ha sido forzada. Esta es la razón por la que digo que las personas no poseen ninguna realidad. Aunque las personas afirmen que su amor por Dios no cambia nunca, esto es solo lo que dicen antes de haberse enfrentado a ninguna prueba pruebas. Cuando se enfrentan repentinamente a alguna prueba un día, las cosas de las que hablan de nuevo volverán a ser incompatibles con la realidad y esto demostrará una vez más que las personas no poseen realidad. Se puede decir que cuando te encuentras con cosas que no encajan con tus concepciones y que te exigen hacerte a un lado, esas cosas son tus pruebas. Antes de que la voluntad de Dios se revele, todo el mundo se somete a una evaluación rigurosa y una inmensa prueba. ¿Puedes comprender este asunto? Cuando Dios quiere probar a las personas, siempre deja que ellas tomen sus decisiones antes de que la verdad real sea revelada. Esto quiere decir que, cuando Dios somete al hombre a pruebas, Él nunca te dirá la verdad; esta es la manera en la que las personas quedan expuestas. Esta es una manera en la que Dios lleva a cabo Su obra, para ver si conoces al Dios de hoy, así como para ver si posees algo de realidad. ¿Realmente estás libre de dudas respecto a la obra de Dios? ¿Podrás mantenerte firme de verdad cuando te enfrentes a una prueba importante? ¿Quién se atreve a decir: “Yo garantizo que no habrá problemas”? ¿Quién se atreve a afirmar: “Otros podrán tener dudas, pero yo nunca dudaré”? Esto es lo mismo que cuando Pedro fue sometido a pruebas: siempre alardeaba antes de que las verdades se hubiesen revelado. Este no es un defecto personal único de Pedro, es la mayor dificultad a la que se enfrenta cada persona ahora. Si Yo tuviera que visitar varios lugares, o si tuviera que visitar a unos cuantos hermanos y hermanas, para ver cuál es vuestro entendimiento de la obra de Dios de hoy, ciertamente seríais capaces de hablar mucho de vuestro conocimiento y parecería que no tenéis ninguna duda en absoluto. Si Yo te preguntara: “¿Puedes realmente determinar que la obra de hoy la realiza Dios mismo? ¿Sin duda alguna?”, con certeza responderías: “Sin duda alguna, esta es la obra realizada por el Espíritu de Dios”. Una vez que hubieses respondido de tal manera, seguramente no tendrías un ápice de duda e incluso podrías sentirte bastante complacido, pensando que habrías ganado un poco de realidad. Aquellos que tienden a entender las cosas de esta manera son personas que poseen menos realidad; cuanto más uno piensa que ha ganado realidad, más será incapaz de soportar las pruebas con firmeza. ¡Ay de aquellos que son arrogantes y altivos, ay de los que no tienen conocimiento de sí mismos! Esas personas son expertas en hablar, sin embargo, son las peores en transformar sus palabras en acciones. Al menor signo de problemas, estas personas comenzarán a tener dudas, la idea de abandonar todo entrará en sus mentes furtivamente. No poseen ninguna realidad, solo tienen teorías que están por encima de la religión, sin ninguna de las realidades que Dios exige hoy. Estoy más disgustado con aquellos que solo hablan de teorías sin poseer ninguna realidad. Ellos gritan más alto que nadie cuando llevan a cabo su obra, pero se derrumban tan pronto como se enfrentan a la realidad. ¿No muestra esto que estas personas no tienen realidad? Sin importar cuán feroces sean el viento y las olas, si puedes permanecer firme sin permitir que ni un ápice de duda entre en tu mente y si puedes permanecer firme y estar libre de negación, incluso cuando no quede nadie más, entonces se te contará como que tienes un verdadero entendimiento y que posees la realidad verdaderamente.

Extracto de ‘Solo se posee la realidad si se pone en práctica la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”

Dios no exige a las personas la simple habilidad de hablar de la realidad. Eso sería demasiado fácil, ¿verdad? ¿Por qué entonces habla Dios de la entrada en la vida? ¿Por qué habla de transformación? Si las personas solo son capaces de hablar palabras vacías sobre la realidad, entonces ¿pueden lograr una transformación en su carácter? Los buenos soldados del reino no están entrenados para ser un grupo de personas que solo puedan hablar de la realidad o alardear, sino más bien están entrenadas para vivir las palabras de Dios en todo momento, para permanecer inflexibles a pesar de los contratiempos a los que se enfrenten, y vivir constantemente de acuerdo con las palabras de Dios y no volver al mundo. Esta es la realidad de la que Dios habla; esta es la exigencia de Dios para el hombre. Por lo tanto, no consideres que la realidad hablada por Dios es demasiado simple. La sola iluminación del Espíritu Santo no es igual a poseer la realidad. Esta esta no es la estatura del hombre, sino la gracia de Dios, a la que el hombre no contribuye nada. Cada persona debe soportar los sufrimientos de Pedro y, aún más, poseer la gloria de Pedro, que es lo que las personas viven después de haber recibido la obra de Dios. Solo esto se puede llamar realidad. No creas que obtienes la realidad solo porque puedes hablar de ella; esto es una falacia. Estos pensamientos no encajan con la voluntad de Dios y no tienen significado real. No digas tales cosas en el futuro; ¡acaba con tales cosas! Todos los que tienen un falso entendimiento de las palabras de Dios son incrédulos. No tienen ningún conocimiento real, mucho menos tienen una estatura real; son personas ignorantes que carecen de realidad. En otras palabras, todos los que viven fuera de la esencia de las palabras de Dios son incrédulos. Aquellos que son considerados incrédulos por las personas son bestias a los ojos de Dios y aquellos considerados incrédulos por Dios son personas que no tienen las palabras de Dios como su vida. Por lo tanto, se puede decir que aquellos que no poseen la realidad de las palabras de Dios y que no viven Sus palabras son incrédulos. La intención de Dios es hacer que todos vivan la realidad de Sus palabras, no simplemente para que todo el mundo hable de la realidad, sino que, más que eso, para permitir que todo el mundo viva la realidad de Sus palabras. La realidad que el hombre percibe es demasiado superficial, no tiene valor y no puede cumplir la voluntad de Dios. Es demasiado vulgar y ni siquiera es digna de mención. Le falta demasiado y se queda corto en relación a las normas de las exigencias de Dios.

Extracto de ‘Solo se posee la realidad si se pone en práctica la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”

¿Cómo surge la realidad? Eso sucede durante el proceso de práctica de la verdad, a medida que la gente tiene todo tipo de experiencias, y da lugar a toda clase de estados. Hay un proceso de transformación de cómo se plantea la gente sus diversos estados, de los pensamientos y puntos de vista que tiene y de cómo busca la verdad para resolverlos. Este proceso es la realidad. Si no pasas por el proceso de practicar y experimentar las palabras de Dios, sino que simplemente las conoces y comprendes a los niveles literal y doctrinal, no tienes más que doctrina, dado que hay una diferencia entre tu comprensión literal y tu experiencia directa. ¿Cómo surge la doctrina? Cuando uno no practica, sino que simplemente entiende, analiza y explica el significado literal de las palabras de Dios y además las predica, surge la doctrina. ¿Puede convertirse la doctrina en realidad? Si no practicas la verdad, nunca la entenderás. La mera explicación literal será siempre doctrina. Ahora bien, si practicas, experimentas, percibes y aprendes, el conocimiento, los pensamientos, las ideas y la experiencia fruto de ello serán prácticos. La realidad se consigue con la práctica; sin la práctica, la realidad es siempre inexistente. ¿Alguno ha dicho: “No practico la verdad, pero, sin embargo, sé predicar sermones prácticos”? Puede que lo que prediques les suene correcto y bastante práctico a los demás en el momento, pero seguirán sin tener una senda de práctica después. Todo lo que comprendes continúa siendo, por tanto, doctrina. Si no pones en práctica las palabras de Dios ni tienes experiencia práctica o comprensión de la verdad, cuando surja en otra persona un estado que nunca te has planteado anteriormente, no sabrás resolverlo. Cuando uno no practica casi nunca la verdad, no la comprende nunca realmente. Solo si amplía su práctica de la verdad podrá comprenderla realmente, momento en el cual sabrá captar los principios de práctica de la verdad. Si no tienes experiencia de la verdad, es natural que solamente sepas predicar doctrina. Les dirás a los demás que se atengan a las normas como lo haces tú. Sin la realidad de la práctica y la experiencia, nunca sabrás predicar la realidad.

Extracto de ‘La senda para corregir el carácter corrupto’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

Si habéis leído mucho de la palabra de Dios, pero solo entendéis el significado del texto y carecéis de un conocimiento directo de esa palabra a través de vuestras experiencias prácticas, entonces no conocerás la palabra de Dios. En lo que a ti respecta, la palabra de Dios no es vida, sino, simplemente, letra muerta. Y si solo vives de acuerdo a la letra sin vida, entonces no puedes entender la esencia de la palabra de Dios ni entenderás Su voluntad. El significado espiritual de la palabra de Dios solo se te abrirá cuando experimentes Su palabra en tus experiencias reales, y es solo a través de la experiencia que puedes comprender el significado espiritual de muchas verdades y desentrañar los misterios de la palabra de Dios. Por muy clara que sea Su palabra, si no la pones en práctica todo lo que habrás comprendido son letras y doctrinas vacías, que se han convertido en leyes religiosas para ti. ¿No es esto, acaso, lo que hicieron los fariseos? Si practicáis y experimentáis la palabra de Dios, esta se vuelve práctica para vosotros; si no buscáis practicarla, entonces para vosotros es poco más que la leyenda del tercer cielo. De hecho, el proceso de creer en Dios es, para vosotros, el proceso de experimentar Su palabra y de que Él os gane o, dicho de un modo más claro, creer en Dios es tener el conocimiento y el entendimiento de Su palabra, así como experimentarla y vivirla; tal es la realidad detrás de vuestra creencia en Dios. Si creéis en Él y esperáis la vida eterna sin buscar practicar Su palabra como algo que tenéis dentro de vosotros, entonces sois insensatos. Esto sería como ir a un banquete y solo observar la comida y aprenderte de memoria todas las cosas deliciosas que hay sin probar ninguna de ellas. ¿Acaso no sería insensata una persona así?

Extracto de ‘Una vez que entendéis la verdad, debéis ponerla en práctica’ en “La Palabra manifestada en carne”

Tú eres capaz de hablar de tanto conocimiento como arena hay en una playa, pero nada de eso contiene una senda verdadera. ¿Acaso no estás intentando engañar a las personas al hacer esto? ¿No estás armando un espectáculo vacío, sin sustancia que lo respalde? ¡Todo este comportamiento es perjudicial para las personas! Cuanta más alta la teoría y más desprovista está de la realidad, más incapaz es de llevar a las personas a la realidad; cuanta más alta la teoría, más te hace desafiar y oponerte a Dios. No trates las teorías más sublimes como un precioso tesoro; ¡son perniciosas y no sirven a ningún propósito! Tal vez algunas personas pueden hablar de las teorías más elevadas, pero estas teorías no contienen nada de la realidad porque estas personas no las han experimentado personalmente y, por lo tanto, no tienen ningún sendero para practicar. Tales personas son incapaces de llevar a otros por el camino correcto y solo harán que se descarríen. ¿No es esto perjudicial para las personas? Como mínimo, debes poder resolver los problemas actuales de las personas y permitirles lograr la entrada; solo esto cuenta como dedicación y solo entonces estarás calificado para obrar por Dios. No hables siempre palabras exageradas y fantasiosas y no uses un puñado de prácticas inadecuadas para obligar a otros a obedecerte. Hacerlo así no tendrá ningún efecto y sólo puede aumentar su confusión. Continuar de esta manera producirá mucha doctrina, lo que hará que la gente te abomine. Este es la deficiencia del hombre y realmente es insoportable.

Extracto de ‘Enfócate más en la realidad’ en “La Palabra manifestada en carne”

Si una persona no busca la verdad, nunca la entenderá. Puedes enunciar las letras y doctrinas diez mil veces, pero no seguirán siendo nada más que letras y doctrinas. Dicen algunos: “Cristo es la verdad, el camino y la vida”. Aunque repitas estas palabras diez mil veces, seguirá siendo inútil; no entiendes su significado. ¿Por qué se dice que Cristo es la verdad, el camino y la vida? ¿Puedes expresar el conocimiento que has adquirido acerca de esto por experiencia? ¿Has entrado en la realidad de la verdad, del camino y de la vida? Dios ha declarado Sus palabras para que puedas experimentarlas y adquirir conocimiento; la mera manifestación de letras y doctrinas no sirve de nada. Solo podrás conocerte a ti mismo una vez que hayas entendido y entrado en las palabras de Dios. Si no las entiendes, no puedes conocerte. Solo eres capaz de discernir cuando tienes la verdad; sin ella, no sabes discernir. Solo comprendes del todo un asunto cuando tienes la verdad; sin ella, no lo puedes comprender. Solo puedes conocerte a ti mismo cuando tienes la verdad; sin ella, no puedes conocerte. Tu carácter solo puede transformarse cuando tienes la verdad; sin ella, no puede transformarse. Solo cuando tienes la verdad puedes servir de acuerdo con la voluntad de Dios; sin la verdad no puedes servir de acuerdo con la voluntad de Dios. Solo cuando tienes la verdad puedes adorar a Dios; sin ella, tu adoración no será más que una representación de ritos religiosos. Todas estas cosas dependen de que recibas la verdad de las palabras de Dios.

Extracto de ‘Cómo conocer la naturaleza del hombre’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

Algunas personas trabajan y predican y, a pesar de que, en la superficie, parecen compartir las declaraciones de Dios, se limitan a hablar del significado literal de Sus palabras y, no se menciona nada de esencia. Sus sermones son como enseñanzas de un libro de texto, están organizadas artículo por artículo, aspecto por aspecto y cuando han acabado, todos cantan alabanzas y dicen: “Esta persona posee la realidad. Ha predicado tan bien y con tanto detalle”. Después de que tales personas terminan de predicar, les dicen a los demás que recopilen sus sermones y se los envíen a todos. Al hacer esto, han llegado al punto de engañar a los demás y todo lo que predican son falacias. En la superficie parece que están predicando únicamente las palabras de Dios y que sus sermones se conforman a la verdad. Sin embargo, con un discernimiento más detenido verás que no son más que letras y doctrinas y un falso razonamiento junto con algunas imaginaciones y nociones humanas, así como algunas cosas que delimitan a Dios. ¿Acaso no constituye esta clase de predicación una interrupción a la obra de Dios? Este es un servicio que se opone a Dios.

Extracto de ‘Solo buscando la verdad puede uno lograr un cambio en el carácter’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

Os habéis desviado al resumir la verdad; todo este resumen no ha generado más que reglas. Vuestro “resumen de la verdad” no tiene como objetivo que las personas obtengan vida ni que, a partir de la verdad, logren cambios en su carácter. Más bien, eso hace que las personas dominen cierto conocimiento y algunas doctrinas que provienen del núcleo de la verdad. Parece que han entendido el propósito subyacente a la obra de Dios, cuando, en realidad, sólo dominan algunas palabras y doctrinas. No entienden el significado intencional de la verdad, y no es distinto de estudiar teología o leer la Biblia. Tú recopilas esos libros o esos materiales y, así, las personas se vuelven poseedoras de este aspecto de la doctrina o aquel aspecto del conocimiento. Son expositores de doctrinas de primer nivel. Pero ¿qué ocurre cuando terminan de hablar? Son entonces incapaces de experimentar, no tienen entendimiento de la obra de Dios ni de sí mismas. Al final, lo único que habrán ganado son fórmulas y reglas y pueden hablar sobre esas pocas cosas, pero nada más. Si Dios hiciera algo nuevo, ¿podrías, con eso, estar a la altura de todas las doctrinas que conoces? Esas cosas tuyas son meras reglas y tú sólo estás haciendo que las personas estudien teología y no les estás permitiendo experimentar la palabra de Dios ni la verdad. Por tanto, esos libros que tú recopilas solo pueden llevar a otros a la teología y al conocimiento, a nuevas fórmulas y a reglas y convenciones. No pueden conducir a las personas delante de Dios ni permitirles comprender la verdad o la voluntad de Dios. Piensas que al plantear esas preguntas, una tras otra —mismas que tú luego respondes y para las cuales escribes bosquejos y resúmenes—, les resultarán fáciles de entender a los hermanos y las hermanas y tú piensas que, además de ser fáciles de recordar, estos asuntos son claros a simple vista, y que es una magnífica forma de hacer las cosas. Pero lo que las personas están entendiendo no es el verdadero significado intencional de la verdad y no está a la altura de la realidad: no son más que palabras y doctrinas. Por tanto, sería mejor que no hicieras estas cosas en absoluto. Hacer esto es llevar a las personas a entender y dominar el conocimiento. Llevas a otros a las doctrinas, a la religión, y haces que sigan a Dios y crean en Él dentro de las doctrinas religiosas. ¿Acaso no es eso ser igual que Pablo? Creéis que dominar el conocimiento de la verdad es particularmente importante y que también lo es aprender de memoria muchos pasajes de las palabras de Dios. Pero cómo entienden las personas la palabra de Dios no es importante en absoluto. Consideráis de suma importancia que la gente memorice muchas palabras de Dios, que recite muchas doctrinas y descubra numerosas fórmulas en las palabras de Dios. Por tanto, siempre queréis sistematizar esas cosas para que todos canten de la misma hoja de himnos, digan las mismas cosas y hablen de las mismas doctrinas, para que tengan el mismo conocimiento y cumplan las mismas reglas; este es vuestro objetivo. Que hagáis esto parece ser en aras de que las personas obtengan entendimiento, cuando, por el contrario, no tenéis ni idea de que esto está llevando a las personas en medio de reglas que están fuera de la verdad-palabra de Dios. Para permitir que las personas tengan un entendimiento real de la verdad debes vincularla con la realidad y con la obra y resolver problemas prácticos de acuerdo con la verdad-palabra de Dios. Sólo así pueden las personas entender la verdad y entrar en la realidad y sólo alcanzar ese resultado es realmente llevar a las personas delante de Dios. Si de lo único que hablas es de teorías espirituales, doctrinas y reglas; si sólo te empeñas en las palabras literales, todo lo que puedes lograr es que las personas digan las mismas cosas y sigan las reglas, pero no podrás guiar a las personas para que entiendan la verdad. En especial, no podrás hacer que las personas tengan un mejor entendimiento de sí mismas y logren el arrepentimiento y la transformación. Si poder hablar de teorías espirituales pudiera sustituir la entrada de las personas en la realidad-verdad, entonces no se os necesitaría para liderar las iglesias.

Extracto de ‘Sin la verdad se tiende a ofender a Dios’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

Vuestro conocimiento sólo puede proveer a las personas durante un cierto tiempo. Conforme pasa el tiempo, si sigues diciendo lo mismo, algunas personas podrán darse cuenta; dirán que eres demasiado superficial, que verdaderamente careces de profundidad. La única opción que tendrás será intentar engañar a las personas predicando doctrinas. Si siempre actúas así, los que están por debajo de ti seguirán tus métodos, tus pasos y tu modelo para creer en Dios y experimentar, y pondrán esas palabras y doctrinas en práctica. Al final, como sigues predicando y predicando, llegarán a usarte como ejemplo. Hablas de doctrinas cuando guías a las personas, así que los que están por debajo de ti aprenderán doctrinas de ti y, conforme las cosas avancen, habrás tomado el camino equivocado. Quienes están por debajo de ti tomarán el camino que tú tomes; todos aprenderán de ti y te seguirán, así que tú sentirás: “Soy poderoso ahora; muchas personas me escuchan y la iglesia está a mi entera disposición”. Esta naturaleza de traición dentro del hombre hace que, sin darte cuenta, conviertas a Dios en una mera figura decorativa, y que tú mismo formes entonces algún tipo de denominación. ¿Cómo surgen diferentes denominaciones? Lo hacen de esta manera. Mira a los líderes de cada denominación: son todos arrogantes y farisaicos y sus interpretaciones de la Biblia carecen de contexto y están guiadas por sus propias imaginaciones. Todos confían en los dones y la erudición para hacer su obra. Si fueran incapaces de predicar nada, ¿les seguirían las personas? Después de todo, poseen cierto conocimiento y pueden predicar sobre cierta doctrina o saben cómo convencer a los demás y cómo usar algunos artificios. Los usan para llevar a las personas ante ellos y engañarlas. Esas personas creen en Dios sólo de nombre, pero, en realidad, siguen a sus líderes. Cuando se encuentran con alguien que predica el camino verdadero, algunos de ellos dicen: “Tenemos que consultarle a nuestro líder respecto a nuestra creencia”. Un ser humano es el medio de su fe en Dios. ¿No es esto un problema? ¿En qué se han convertido, pues, esos líderes? ¿Acaso no se han vuelto fariseos, falsos pastores, anticristos y obstáculos para que las personas acepten el camino verdadero?

Extracto de ‘Solo buscar la verdad es creer verdaderamente en Dios’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

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