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Declaraciones de Cristo de los últimos días (Selecciones)

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Declaraciones de Cristo de los últimos días (Selecciones)

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La Palabra manifestada en carne (Continuación)
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Palabras Clásicas de Dios (Pasajes)

Mi voz resuena como un trueno, iluminando los cuatro cuadrantes y la tierra entera y en medio de truenos y relámpagos, la humanidad es derribada. Ningún hombre ha permanecido nunca firme en medio de truenos y relámpagos: la mayoría de los hombres se aterrorizan hasta los tuétanos ante la venida de Mi luz y no saben qué hacer. Cuando un tímido rayo de luz comienza a mostrarse en el Este, muchas personas, conmovidas por esta tenue luminiscencia, instantáneamente despiertan de sus ilusiones. A pesar de ello, nadie se ha dado cuenta de que ha llegado el día en que Mi luz descienda sobre la tierra. La gran mayoría de los hombres se quedan boquiabiertos ante la súbita llegada de la luz; algunos, con una mirada de curiosa fascinación, observan los movimientos de la luz y la dirección en la que viene; o algunos se detienen y se enfrentan a la luz, para poder entender con mayor claridad la fuente desde donde dicha luz procede. Sea como sea, ¿ha descubierto alguien cuán preciosa es esta luz de hoy? ¿Se ha alguien percatado de la unicidad de esta luz? La gran mayoría de los hombres se desconciertan; la luz hiere sus ojos y los echa dentro del lodo. Se podría decir que, debajo de esta luz nebulosa, la tierra está cubierta por el caos, creando un insoportable y lamentable espectáculo que, al examinarlo de cerca, ataca a cualquiera con una melancolía abrumadora. De aquí se puede deducir que, cuando la luz llegue a su nivel más alto, el estado de la tierra será tal que no podrá permitir a la humanidad que esté de pie delante de Mí. La humanidad yace dentro del resplandor de la luz; de nuevo, la humanidad yace en la salvación de la luz, pero también al mismo tiempo yace bajo las heridas infligidas por la luz. ¿Hay alguien que no se encuentre bajo los rayos mortíferos de la luz? ¿Hay alguien que pueda escapar de las llamas incandescentes de la luz? He caminado sobre todo el universo, esparciendo con Mi mano las semillas de Mi Espíritu, para que toda la humanidad sobre la tierra, por este motivo, se vea conmovida por Mí. Desde la mayor altura del cielo, miro hacia abajo sobre toda la tierra, observando los fenómenos grotescos de las criaturas terrenales. La superficie del océano parece estar sufriendo el impacto de un terremoto: las aves marinas vuelan por aquí y por allá, en busca de peces para tragar. Mientras tanto, esto es tan completamente desconocido en el fondo del mar, que las condiciones de la superficie se encuentran totalmente incapaces de tomar conciencia debido a que en el fondo del océano todo permanece tan sereno como en el tercer cielo: aquí todas las cosas vivientes, grandes y pequeñas, conviven en armonía y ni una sola vez han surgido entre ellos “conflictos de la boca y la lengua”. Entre la infinidad de fenómenos extraños y caprichosos, es la humanidad la única que encuentra las mayores dificultades para complacerme. Esto se debe a que la posición que he dado al hombre es demasiado alta, causando que su ambición sea demasiado grande y en sus ojos persista siempre una dosis de rebeldía. Dentro de Mi disciplina con el hombre y dentro de Mi juicio de él, ha habido mucha meticulosidad, ha habido mucho de ser compasivo, pero de estos asuntos la humanidad no tiene la menor idea. Nunca he tratado con dureza a ningún ser humano: sólo lo he hecho cuando la humanidad ha sido desobediente, aplicándole correcciones apropiadas, y sólo cuando la humanidad ha sido débil, le he proporcionado la ayuda adecuada. Pero cuando la humanidad se mantiene apartada de Mí y aún más, hace uso de las estratagemas engañosas de Satanás para rebelarse en Mi contra, Yo inmediatamente exterminaré a la humanidad, dejando a los hombres sin oportunidad de hacer una gran exhibición de sus habilidades en Mi presencia, para que nunca más sean capaces de pavonearse con fastuosidad y ceremonia, abusando de otros, sobre la faz de la tierra.

Ejerzo Mi autoridad sobre la tierra, desplegando Mi obra en su totalidad. Todo lo que está implícito en Mi obra se refleja sobre la faz de la tierra; la humanidad en la tierra, nunca ha sido capaz de captar Mis movimientos en el cielo, ni tampoco ha reflexionado exhaustivamente sobre las órbitas y trayectorias de Mi Espíritu. La gran mayoría de los seres humanos sólo captan las nimiedades que yacen fuera del espíritu, sin ser capaces de comprender el estado real del espíritu. Las exigencias que impongo a la humanidad no proceden del difuso Yo que soy en el cielo, o del Yo imponderable que soy en la tierra; hago exigencias apropiadas de acuerdo con la estatura del hombre en la tierra. Nunca he puesto a nadie en dificultades, como tampoco he pedido a nadie que “exprima su sangre” para complacerme. ¿Será que Mis demandas se limitan únicamente a estas condiciones? De la infinita cantidad de criaturas sobre la tierra, ¿cuáles no se someten a la disposición de las palabras que proceden de Mi boca? ¿Cuál de estas criaturas que se postre frente a Mí no es completamente incinerada por Mi palabra y Mi fuego ardiente? ¿Cuál de estas criaturas se atreve a pavonearse con orgullosa exaltación en Mi presencia? ¿Cuál de estas criaturas no se postra frente a Mí? ¿Soy Yo el Dios que se limita a imponer silencio a la creación? De la infinidad de cosas en la creación, elijo aquellas que satisfacen Mi intención; de la infinidad de seres humanos en la humanidad, elijo a quienes les importe Mi corazón. Elijo la mejor de todas las estrellas, añadiendo con ello un débil rayo de luz a Mi reino. Voy caminando sobre la tierra dispersando Mi fragancia por todas partes, y en cada lugar dejo impregnada Mi forma. Cada lugar reverbera con el sonido de Mi voz. La gente por doquier permanece nostálgica sobre las hermosas escenas del ayer, ya que toda la humanidad está recordando el pasado…

Toda la humanidad anhela ver Mi rostro, pero en cuanto a Mi descenso en persona sobre la tierra, todos son detestados a Mi venida, todos ahuyentan la luz para que no llegue, como si Yo fuera el enemigo del hombre en el cielo. El hombre me saluda con mirada defensiva y permanece constantemente alerta, profundamente asustado de que Yo pueda tener otros planes para él. Debido a que los seres humanos me consideran un amigo desconocido, se sienten como si Yo tuviese la intención de matarlos indiscriminadamente. Ante los ojos del hombre, Yo soy un antagonista mortal. Habiendo probado Mi calor en medio de la calamidad, el hombre, sin embargo, continúa sin darse cuenta de Mi amor, y se sigue empeñado en eludirme y desafiarme. Lejos de tomar ventaja al estar en tales condiciones, y tomar acciones en su contra, envuelvo al hombre en el calor de un abrazo, llenando su boca con dulzura y poniendo el alimento necesario en su estómago. Pero, cuando Mi airada cólera sacuda las montañas y los ríos, ya no voy, a causa de la cobardía del hombre, a concederle estas diferentes formas de socorro. En este instante, me llenaré de ira, negando a todos los seres vivos la oportunidad de arrepentirse y, abandonando toda esperanza del hombre, infligiré el castigo que tanto se merece. En ese momento, truenos y relámpagos destellarán y rugirán, como las olas del mar embravecido de ira, como diez mil montañas colapsando sobre la tierra. Por su rebeldía, la humanidad es derribada por los truenos y relámpagos, otras criaturas son eliminadas a causa de las explosiones de rayos y truenos, todo el universo desciende abruptamente en caos, y la creación es incapaz de recuperar el aliento primario de la vida. La infinidad de multitudes de la humanidad no pueden escapar del rugido del trueno; en medio de las luces de los relámpagos, los seres humanos, horda tras horda, se vuelcan sobre la corriente que fluye rápidamente, para ser arrastrados por los torrentes que caen en cascadas desde las montañas. De repente, en el lugar de refugio de la humanidad, converge un mundo de hombres. Los cadáveres pasan flotando sobre la superficie del océano. Toda la humanidad se aleja más de Mí a causa de Mi ira, porque el hombre ha ofendido la esencia de Mi Espíritu, y su rebelión me ha disgustado. Pero, en los lugares sin agua, otros hombres siguen disfrutando, entre risas y cantos, las promesas que Yo les he concedido.

Cuando toda la humanidad se calme, Yo emito un rayo de luz ante su mirada. Por consiguiente, los hombres se vuelven claros de mente y hay brillo en su mirada, y dejan de estar dispuestos a guardar silencio; por lo tanto, un sentimiento espiritual es convocado inmediatamente en sus corazones. En este momento, toda la humanidad es resucitada. Echando a un lado sus quejas tácitas, todos los hombres vienen ante Mí, habiendo ganado otra oportunidad para sobrevivir a través de las palabras que Yo predico. Esto se debe a que todos los seres humanos desean vivir sobre la faz de la tierra. Sin embargo, ¿quién de ellos ha tenido la intención de vivir por Mi causa? ¿Quién de ellos ha revelado alguna vez cosas espléndidas de sí mismo que me causen satisfacción? ¿Quién de ellos ha detectado un aroma atrayente en Mí? Los seres humanos están hechos de material áspero y poco refinado: en el exterior, parecen deslumbrar los ojos, pero en sus seres esenciales no me aman sinceramente, porque en los rincones más profundos del corazón humano nunca ha existido la menor medida de Mí. Al hombre le falta demasiado: comparándolo conmigo, parecería que estamos tan distantes como la tierra del cielo. Pero, aun así, Yo no ataco al hombre en sus puntos débiles y vulnerables, ni me burlo de él con desprecio por sus deficiencias. Mi mano ha estado obrando[a] en la tierra desde hace miles de años, y todo el tiempo Mis ojos han estado cuidando toda la humanidad. Pero nunca he tomado despreocupadamente ninguna vida humana para jugar con ella como si fuera un juguete. Observo el esfuerzo del hombre y comprendo el precio que ha pagado. Estando de pie frente a Mí, no deseo tomar ventaja de la indefensión del hombre para darle un castigo, ni tampoco deseo conferirle cosas indeseables. En cambio, durante todo este tiempo sólo le he proporcionado y le he dado al hombre. Y así, lo que el hombre disfruta es totalmente debido a Mi gracia, en su totalidad es la abundancia que proviene de Mi mano. Porque estoy en la tierra, el hombre nunca ha tenido que sufrir los tormentos del hambre. Más bien, permito que el hombre reciba de Mi mano las cosas que él pueda disfrutar, y permito que la humanidad viva en Mis bendiciones. ¿No vive acaso toda la humanidad bajo Mi castigo? Al igual que las montañas mantienen en sus profundidades cosas de riqueza y abundancia, y las aguas en su inmensa capacidad contienen cosas para el disfrute, ¿acaso las personas que viven en Mi palabra no gozan hoy, aún más, del alimento que aprecian y degustan? Estoy en la tierra, y el hombre goza de Mis bendiciones en la tierra. Cuando deje la tierra atrás, que será también cuando Mi obra sea completada, en ese momento, la humanidad ya no recibirá ninguna concesión de Mí, debido a su debilidad.

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6 de marzo de 1992

Nota al pie:

a. El texto original omite “obrando”.ones de Cristo de los Últimos Días (Selecciones) (RECITALES)

Declaraciones de Cristo de los últimos días (Selecciones)

Debes buscar el camino de la compatibilidad con Cristo ¿Eres un verdadero creyente de Dios? Es muy importante entender el carácter de Dios La aparición de Dios ha traído una nueva época Sólo el cristo de los últimos días le puede dar al hombre el camino de la vida eterna Los verdaderamente obedientes seguramente serán ganados por Dios El repique de los siete truenos: profetizando que el evangelio del reino se extenderá por todo el universo La obra en la Era de la Ley El suspiro del Todopoderoso Dios es la fuente de la vida del hombre Sólo el que experimenta la obra de Dios verdaderamente cree en Dios Qué punto de vista deben tener los creyentes ¿Sabes? Dios ha hecho algo grande entre los hombres Dios preside el destino de toda la humanidad Conocer las tres etapas de la obra de Dios es la senda para conocer a Dios Parte 1 Conocer las tres etapas de la obra de Dios es la senda para conocer a Dios Parte 2 ¿Has cobrado vida? El salvador ya ha regresado en una “nube blanca” Conocer la obra de Dios hoy Contemplando la aparición de Dios en Su juicio y Su castigo ¿Existe la Trinidad? Cómo Pedro llegó a conocer a Jesús Acerca de los apelativos y la identidad Parte 1 Todos los que no conocen a Dios son los que se oponen a Él Cuando veas el cuerpo espiritual de Jesús será cuando Dios haya hecho de nuevo el cielo y la tierra Deberías saber que el Dios práctico es Dios mismo ¿Cómo puede el hombre que ha definido a Dios en sus conceptos recibir Sus revelaciones? Cómo deberías ocuparte de tu misión futura Deberías saber cómo la humanidad completa ha evolucionado hasta el día de hoy (Parte 1) La Era del Reino es la Era de la Palabra La esencia de la carne habitada por Dios Las declaraciones de Dios al universo entero: La decimonovena declaración Cristo realiza la obra de juicio con la verdad Deberías saber cómo la humanidad completa ha evolucionado hasta el día de hoy parte 2 La diferencia entre el ministerio del Dios encarnado y el deber del hombre Aquellos incompatibles con Cristo son seguramente opositores de Dios La obra de Dios y la práctica del hombre parte 1 La obra de Dios y la práctica del hombre parte 2 Nadie que es de la carne puede escapar del día de la ira Acerca de los apelativos y la identidad parte 2 La humanidad corrupta está más necesitada de la salvación del Dios hecho carne Parte 1 La obra de Dios y la obra del hombre Parte 1 La obra de Dios y la obra del hombre Parte 2 La humanidad corrupta está más necesitada de la salvación del Dios hecho carne Parte 2 ¿Qué sabes de la fe? La obra de esparcir el evangelio también es la obra de salvar al hombre Qué significa ser un hombre de verdad Promesas a aquellos que han sido perfeccionados ¿Es la obra de Dios tan sencilla como el hombre imagina? Breve charla sobre “El Reino Milenario ha llegado” Muchos son llamados, pocos escogidos Cómo conocer la realidad Las experiencias de Pedro: su conocimiento del castigo y del juicio Parte 1 El éxito o el fracaso dependen de la senda que el hombre camine Parte 1 El éxito o el fracaso dependen de la senda que el hombre camine Parte 2 Cómo conocer a Dios en la tierra Sólo los que conocen la obra de Dios hoy pueden servir a Dios Sólo los que conocen a Dios y Su obra pueden satisfacer a Dios Cuando se trata de Dios, ¿cuál es tu entendimiento? Ya que crees en Dios deberías vivir por la verdad Los mandamientos de la nueva era Tener un carácter inalterable es estar en enemistad con Dios Los que aman a Dios vivirán siempre en Su luz Las experiencias de Pedro: su conocimiento del castigo y del juicio Parte 2 La esencia de Cristo es la obediencia a la voluntad del Padre celestial Restaurar la vida normal del hombre y llevarlo a un destino maravilloso Parte 1 Restaurar la vida normal del hombre y llevarlo a un destino maravilloso Parte 2 Selección de los cuatro pasajes de la palabra de Dios acerca de “Relativo a la Biblia” Parte 1 La diferencia esencial entre el Dios encarnado y la gente que Dios usa Las dos encarnaciones completan el sentido de la encarnación Sólo aquellos que conocen a Dios pueden dar testimonio de Él El Reino Milenario ha llegado Cómo servir en armonía con la voluntad de Dios Selección de los cuatro pasajes de la palabra de Dios acerca de “Relativo a la Biblia” Parte 2 Sólo los perfeccionados pueden vivir una vida significativa Dios es el Señor de toda la creación Selección de los tres pasajes de la palabra de Dios sobre “La visión de la obra de Dios” Parte 1 Selección de los tres pasajes de la palabra de Dios sobre “La visión de la obra de Dios” Parte 2 Selección de los diez pasajes de la palabra de Dios sobre “Obra y entrada” Parte 1 Selección de los diez pasajes de la palabra de Dios sobre “Obra y entrada” Parte 2 Sólo amar a Dios es realmente creer en Dios Las formas religiosas de servicio deben ser prohibidas Tres advertencias Deberías preparar suficientes buenas obras para tu destino Todo se realiza por la palabra de Dios Deberíais considerar vuestros hechos Selección de los diez pasajes de la palabra de Dios sobre “Obra y entrada” Parte 3 Los malvados deben ser castigados La verdad interna sobre la obra en la Era de la Redención Las declaraciones de Dios al universo entero: La vigésima sexta declaración Las declaraciones de Dios al universo entero: La vigésima quinta declaración Las declaraciones de Dios al universo entero: La séptima declaración Selección de los diez pasajes de la palabra de Dios sobre “Obra y entrada” Parte 4 Las declaraciones de Dios al universo entero: La decimotercera declaración Las declaraciones de Dios al universo entero: La decimocuarta declaración Las declaraciones de Dios al universo entero: La decimosexta declaración Las declaraciones de Dios al universo entero: La vigésima segunda declaración El hombre sólo puede salvarse en medio de la gestión de Dios Los diez decretos administrativos que el pueblo escogido de Dios debe obedecer en la Era del Reino Las declaraciones de Dios al universo entero: La cuarta declaración Las declaraciones de Dios al universo entero: La decimoséptima declaración Deberías obedecer a Dios al creer en Dios Selección de los cuatro pasajes de la palabra de Dios acerca de “La verdad interna de la obra de conquista” Parte 2 El hombre corrupto no es capaz de representar a Dios Las declaraciones de Dios al universo entero: La octava declaración Las declaraciones de Dios al universo entero: La duodécima declaración ¿A quién eres leal? Las declaraciones de Dios al universo entero: La quinta declaración Las declaraciones de Dios al universo entero: La undécima declaración La creencia en Dios se debería enfocar en la realidad, no en los rituales religiosos Selección de los cuatro pasajes de la palabra de Dios sobre “El misterio de la encarnación” Parte 3 Las declaraciones de Dios al universo entero: La vigésima séptima declaración Las declaraciones de Dios al universo entero: La vigésima novena declaración Las declaraciones de Dios al universo entero: La vigésima tercera declaración Selección de los cuatro pasajes de la palabra de Dios sobre “El misterio de la encarnación” Parte 1 Selección de los cuatro pasajes de la palabra de Dios acerca de “La verdad interna de la obra de conquista” Parte 1 Las declaraciones de Dios al universo entero: La décima declaración Las declaraciones de Dios al universo entero: La vigésima cuarta declaración Las declaraciones de Dios al universo entero: La vigésima octava declaración Las declaraciones de Dios al universo entero: La vigésima declaración Dios y el hombre entrarán juntos en el reposo Parte 2 Las declaraciones de Dios al universo entero: La decimoctava declaración Las declaraciones de Dios al universo entero: La sexta declaración Dios y el hombre entrarán juntos en el reposo Parte 1 Selección de los cuatro pasajes de la palabra de Dios sobre “El misterio de la encarnación” Parte 2 Las declaraciones de Dios al universo entero: La novena declaración Las declaraciones de Dios al universo entero: La decimoquinta declaración Las declaraciones de Dios al universo entero: La vigésima primera declaración

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