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Declaraciones de Cristo de los últimos días (Selecciones)

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Declaraciones de Cristo de los últimos días (Selecciones)

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La Palabra manifestada en carne (Continuación)
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Palabras Clásicas de Dios (Pasajes)

25. Dios viene en medio del hombre hoy con el propósito de transformar sus pensamientos y espíritus, así como la imagen de Dios que han tenido en su corazón durante miles de años. A través de esta oportunidad, Él perfeccionará al hombre. Es decir, por medio del conocimiento humano, Él cambiará la forma en que ellos llegan a conocerlo y su actitud hacia Él, para que su conocimiento de Dios pueda empezar desde cero, y sus corazones sean renovados y transformados de ese modo. El trato y la disciplina son los medios, y conquistar y renovar sean los objetivos. Disipar los pensamientos supersticiosos que el hombre ha mantenido sobre el Dios impreciso siempre ha sido la intención de Dios, y, últimamente, se ha convertido en el propósito de urgencia para Él. Espero que todas las personas le den una mayor consideración a esto. Que cambie la forma en que cada persona experimenta para que esta urgente intención de Dios pueda realizarse pronto, y la última etapa de la obra de Dios en la tierra pueda llevarse a una conclusión provechosa. Mostrad vuestra lealtad como deberíais, y consolad el corazón de Dios por última vez. Espero que ningún hermano o hermana esquive esta responsabilidad, o meramente se deje llevar por la inercia.

de ‘Obra y entrada (7)’ en “La Palabra manifestada en carne”

26. Dios viene en carne, esta vez, previa invitación, y en vista de la condición del hombre. Es decir, Él viene a suplirle al hombre lo que necesita. Capacitará a cada hombre, cualquiera que sea su calibre o su crianza, para ver la palabra de Dios y, a partir de esta, ver Su existencia y Su manifestación, y aceptar que Dios los perfeccione. Su palabra cambiará los pensamientos y los conceptos del hombre, de manera que el verdadero rostro de Dios esté firmemente arraigado en las profundidades del corazón del ser humano. Este es el único deseo de Dios en la tierra. Independientemente de lo grande que sea la naturaleza del hombre, de lo pobre que sea su esencia, o de cómo actuara en el pasado, Dios no le presta atención a estas cosas. Sólo espera que el ser humano renueve por completo la imagen que tiene de Él en su corazón, y que venga a conocer la esencia de la humanidad, modificando así la perspectiva ideológica que tiene del hombre. Espera que este sea capaz de anhelarlo profundamente, y tenga un apego eterno hacia Él. Esto es todo lo que Dios le pide al hombre.

de ‘Obra y entrada (7)’ en “La Palabra manifestada en carne”

27. El conocimiento de varios miles de años de cultura e historia antigua ha cerrado el pensamiento, los conceptos y la perspectiva mental del hombre de un modo tan estrecho como para ser impenetrable y no degradable. El hombre vive en el decimoctavo nivel del infierno, como si hubiera sido confinado por Dios a las mazmorras para nunca más ver la luz. El pensamiento feudal ha oprimido al hombre de tal manera que este apenas puede respirar, y se está asfixiando. No tiene ni la más ligera fuerza para resistir, y se limita a soportar y soportar en silencio… Ninguno ha osado nunca pelear ni defender la rectitud y la justicia; sencillamente viven una vida que no es mejor que la de un animal, bajo el abuso y el ataque de los señores feudales, año tras año, día tras día. El hombre no ha pensado nunca en buscar a Dios para disfrutar de la felicidad en la tierra. Es como si lo hubieran molido a palos, como las hojas caídas del otoño, secas y doradas. El ser humano ha perdido la memoria hace mucho tiempo, y vive indefenso en el infierno que lleva el nombre de mundo humano, en espera de que llegue el último día para poder perecer junto con el infierno, como si ese día final que anhelan fuera el día en que habrán de disfrutar de una tranquila paz. Las éticas feudales han llevado la vida del hombre al “Hades”, para que este tenga menos capacidad de resistir. Varios tipos de opresión obligaron al ser humano a caer cada vez a mayor profundidad en el interior del Hades y más lejos de Dios. Ahora, Él se ha convertido en un completo extraño para el hombre, y este todavía se apresura a evitarlo cuando se encuentran. El hombre no lo reconoce, y lo aísla como si nunca lo hubiera conocido o visto. […] El conocimiento de la antigua cultura le ha robado al hombre, silenciosamente, la presencia de Dios, y lo ha entregado al rey de los diablos y sus hijos. Los Cuatro libros y cinco clásicos han llevado el pensamiento y los conceptos del ser humano a otra era de rebelión, y ha hecho que el hombre adore más a aquellos que los escribieron, promoviendo sus nociones de Dios. Cruelmente, el rey de los diablos expulsó a Dios del corazón del hombre sin que fuera consciente de ello, mientras se apoderaba con regocijo de él. Desde ese momento, el hombre fue poseído por un alma fea y perversa con el rostro del rey de los diablos. Su pecho se llenó de odio hacia Dios, y la maldad del rey de los diablos se extendió dentro del hombre día a día, hasta que este quedó consumido por completo. El hombre ya no tenía libertad, y era incapaz de liberarse del enredo con el rey de los diablos. Por tanto, sólo pudo permanecer en el lugar, y ser aprisionado; se rindió a él y fue subyugado por él. Hace mucho que plantó la semilla del tumor del ateísmo dentro del joven corazón del hombre, y le enseñó falacias tales como “aprende de la ciencia y la tecnología, realiza las Cuatro Modernizaciones, no hay Dios en el mundo”. Y no sólo eso, sino que proclamó una y otra vez: “Construyamos una hermosa patria con nuestro laborioso esfuerzo”; les pidió a todos que estuvieran preparados desde la infancia para servir a su país. El hombre fue llevado ante él inconscientemente y, sin dudarlo, se llevó el mérito (en referencia a Dios, quien sostiene a toda la humanidad en Sus manos). Ni una sola vez se sintió avergonzado ni tuvo sentido de la vergüenza. Además, capturó descaradamente al pueblo de Dios y lo llevó a su casa, mientras él saltaba como un ratón sobre la mesa, e hizo que el hombre lo adorara como a Dios. ¡Es un malhechor! Grita chismes desconcertantes: “No hay Dios en el mundo. El viento se debe a leyes naturales; la lluvia es humedad que se condensa, y cae como gotas sobre la tierra; un terremoto es la sacudida de la superficie de la tierra por los cambios geológicos; la sequía se debe a la sequedad del aire causada por la interrupción nucleónica en la superficie del sol. Son fenómenos naturales. ¿Qué parte es un acto de Dios?”. Incluso grita declaraciones desvergonzadas: “El hombre evolucionó a partir de los simios antiguos, y el mundo hoy ha progresado desde una sociedad primitiva que data aproximadamente de mil millones de años. Las manos del pueblo hacen que un país prospere o se hunda”. En la parte de atrás, hace que el hombre lo cuelgue boca abajo en los muros, y lo ponga sobre mesas para consagrarlo y adorarlo. Mientras que grita: “No hay Dios”, se considera a sí mismo como Dios, y empuja a Dios fuera de los límites de la tierra implacablemente. Se pone en el lugar de Dios, y actúa como rey de los diablos. ¡Totalmente ridículo! Hace que uno esté consumido por el odio venenoso. Parece que Dios sea su enemigo jurado, y que no haya forma de que se reconcilien. Maquina para ahuyentar a Dios, mientras que sigue impune y a sus anchas. ¡Vaya un rey de los diablos! ¿Cómo podríamos tolerar su existencia? No descansará hasta que haya perturbado la obra de Dios, y la haya hecho trizas, convirtiéndola en ruinas, como si quisiera oponerse a Dios hasta el final, hasta que uno o el otro perezca. Se opone a Dios deliberadamente y se acerca cada vez más. Hace tiempo que su odioso rostro ha sido desenmascarado, y ahora está magullado y golpeado, en una terrible y difícil situación, todavía no cede en su odio a Dios, como si deseara poder devorarlo por completo, de un solo bocado, para aplacar el aborrecimiento de su corazón. ¡¿Cómo podríamos tolerarlo a este odiado enemigo de Dios?! Sólo su erradicación y su completa exterminación traerá a término el deseo de nuestra vida. ¿Cómo puede permitírsele que siga corriendo desenfrenadamente? Ha corrompido al hombre hasta tal punto que este no conoce al sol-cielo, y se ha vuelto apagado y obtuso. El hombre ha perdido la razón humana normal. ¿Por qué no sacrificar todo nuestro ser para destruirlo y quemarlo, y eliminar así el temor del peligro que permanece, y permitir que la obra de Dios alcance con mayor prontitud un esplendor sin precedentes? Esta panda de sinvergüenzas ha venido entre los hombres, y ha causado un completo malestar y agitación. Han llevado a todos los hombres al borde de un precipicio, y han planeado en secreto empujarlos para que caigan, se hagan pedazos y él pueda devorar sus cadáveres. Esperan en vano interrumpir el plan de Dios, y competir con Él en una apuesta de posibilidades muy remotas. ¡Esto no es en modo alguno fácil! La cruz está preparada, después de todo, para el rey de los diablos que es culpable del más odioso de los crímenes. Dios no pertenece a la cruz, y ya se la ha dejado al diablo. Hace mucho que Dios emergió victorioso, y ya no siente tristeza por los pecados de la humanidad. Él traerá salvación a toda la humanidad.

de ‘Obra y entrada (7)’ en “La Palabra manifestada en carne”

28. De arriba abajo, y de principio a fin, ha estado perturbando a la obra de Dios, y actuando en discordia con Él. Toda la conversación de la herencia cultural antigua, valioso conocimiento de la antigua cultura, enseñanzas de taoísmo y confucionismo y los clásicos confucianos y ritos feudales ha llevado al hombre al infierno. La ciencia y la tecnología avanzada moderna, así como la industria, la agricultura y los negocios desarrollados no se ven por ningún sitio. Más bien, enfatizan sencillamente los ritos feudales propagados por los antiguos “simios” para interrumpir, oponerse y destruir deliberadamente la obra de Dios. No sólo ha afligido al hombre hasta hoy, sino que quiere consumirlo por completo. La enseñanza del código de ética feudal y la transmisión del conocimiento de la antigua cultura han infectado al ser humano desde hace mucho, y lo han convertido en diablos grandes y pequeños. Sólo hay unos cuantos que recibirían de buena gana a Dios, y que acogerían con júbilo Su venida. El rostro del hombre está lleno de asesinato y, en todas partes, se respira un aire de muerte. Buscan expulsar a Dios de esta tierra; cuchillos y espadas en mano, se disponen en formación de batalla para aniquilarlo. Los ídolos están esparcidos por la tierra del diablo, donde constantemente se le enseña al hombre que no hay Dios. Esta tierra está impregnada de un olor nauseabundo a papel e incienso quemado, tan intenso que asfixia. Parece ser el olor del lodo que flota en el aire cuando la serpiente se retuerce y se enrosca, y basta para que el hombre no pueda evitar vomitar. Además, se puede oír, aunque a menor volumen, a los demonios malignos que salmodian las escrituras. Este sonido parece provenir del infierno remoto, y el hombre no puede evitar sentir un escalofrío. Por toda esta tierra hay ídolos esparcidos de todos los colores del arcoíris, que la convierten en un mundo deslumbrante, y el rey de los diablos mantiene una mueca maliciosa en su cara, como si su perverso complot hubiera tenido éxito. Mientras tanto, el hombre ignora todo esto por completo, sin saber tampoco que el diablo ya lo ha corrompido hasta tal extremo que se ha vuelto insensible y está derrotado. Desea borrar de un plumazo todo lo que es de Dios, insultarlo y asesinarlo de nuevo, e intenta derribar e interrumpir Su obra. ¿Cómo podría permitir que Dios fuera de un estatus igual? ¿Cómo puede tolerar que Dios “interfiera” en su obra entre los hombres sobre la tierra? ¿Cómo puede dejar que Dios desenmascare su odioso rostro? ¿Cómo puede consentir que Dios interrumpa su obra? ¿Cómo podría este diablo, que echa humo de rabia, acceder a que Dios gobierne su corte de poder en la tierra? ¿Cómo podría reconocer de buen grado la derrota? Su odioso rostro se ha revelado tal como es; de ahí que uno no sepa si reír o llorar, y resulta verdaderamente difícil hablar de ello. ¿Acaso no es esta su esencia? Con un alma fea, sigue creyéndose increíblemente hermoso. ¡Esa panda de cómplices! Descienden entre los mortales para permitirse placeres, y agitar el desorden. Su alboroto causa inconstancia en el mundo, provoca pánico en el corazón del hombre, y lo han distorsionado tanto que parece una bestia de insoportable fealdad, que ya no posee el más ligero rastro del hombre santo original. Incluso desean asumir el poder como tiranos en la tierra. Impiden la obra de Dios, de manera que apenas puede avanzar, y cierran al hombre como detrás de muros de cobre y acero. Habiendo cometido tantos pecados y causado tanto problema, ¿cómo podrían esperar otra cosa que no sea el castigo? Los demonios y los espíritus malignos han estado haciendo estragos en la tierra, han bloqueado la voluntad y el meticuloso esfuerzo de Dios, y los hace impenetrables. ¡Qué pecado mortal! ¿Cómo podría Dios no sentirse angustiado? ¿Cómo no airarse? Causan un doloroso obstáculo y oposición a la obra de Dios. ¡Demasiado rebeldes! Hasta esos demonios, grandes y pequeños, se vuelven altivos por la fuerza del diablo más poderoso, y empiezan a causar problemas. Deliberadamente resisten a la verdad a pesar de su clara conciencia al respecto. ¡Hijos de la rebeldía! Es como si, ahora que su rey del infierno ha ascendido al trono real, ellos se volvieran engreídos, y trataran a los demás con desdén. ¿Cuántos buscan la verdad, y siguen la justicia? Todos son bestias como cerdos y perros, que dirigen a una panda de moscas apestosas en un montón de estiércol para que meneen la cabeza, e inciten al desorden. Creen que su rey del infierno es el más superior de los reyes, sin darse cuenta de que no son más que moscas sobre la podredumbre. Y no sólo eso, sino que hacen observaciones difamadoras contra la existencia de Dios confiando en sus padres, unos cerdos y perros. Las moscas minúsculas creen que sus progenitores son tan grandes como una ballena con dientes. ¿No se dan cuenta de que son diminutos, pero sus padres sean cerdos y perros inmundos mil millones de veces más grandes que ellos? Inconscientes de su propia bajeza, hacen estragos por el olor pútrido de esos cerdos y perros, y tienen la ilusoria idea de procrear futuras generaciones. ¡Es absolutamente desvergonzado! Con alas verdes en su espalda (esto se refiere a su afirmación de creer en Dios), empiezan a volverse presuntuosos, a jactarse en todas partes de su propia belleza y atractivo, y echan en secreto sus impurezas sobre el hombre. Y llegan a ser presumidos, como si un par de alas con los colores del arcoíris pudiera esconder sus propias impurezas; así persiguen la existencia del Dios verdadero (esto se refiere a la historia interna del mundo religioso). El hombre no tiene la menor idea de que, aunque las alas de la mosca sean hermosas y encantadoras, después de todo no es más que una mosca minúscula llena de suciedad y cubierta de gérmenes. Sobre la base de sus padres, unos cerdos y perros, hacen estragos por la tierra (esto se refiere a los oficiales religiosos que persiguen a Dios basándose en el firme apoyo del país que traiciona al Dios verdadero y la verdad) con abrumadora ferocidad. Es como si los fantasmas de los fariseos judíos hubieran regresado con Dios a la nación del gran dragón rojo, de vuelta a su viejo nido. De nuevo han iniciado su obra de persecución, y han continuado la obra de varios miles de años. ¡Sin lugar a duda, este grupo de degenerados perecerá en la tierra al final! Al parecer, tras varios milenios, los espíritus inmundos se han vuelto más astutos y maliciosos. Constantemente piensan en formas de socavar en secreto la obra de Dios. Son taimados y astutos, y desean volver a repetir en su tierra natal la tragedia de hace varios miles de años. Esto casi incita a Dios a soltar un fuerte grito; arde en deseos de regresar al tercer cielo para aniquilarlos. Para que el hombre ame a Dios, debe entender Su voluntad, Su gozo y Su tristeza, así como aquello que aborrece. Esto avanzará mejor su entrada. Cuanto más rápido se produzca la entrada del hombre, más satisfecho estará el corazón de Dios; cuanto más claro sea el discernimiento del hombre respecto al rey de los diablos, más cerca estará de Dios, para que Su deseo pueda ser cumplido.

de ‘Obra y entrada (7)’ en “La Palabra manifestada en carne”

29. He dicho tantas veces que la obra de Dios de los últimos días es para alterar el espíritu de cada persona y cambiar su alma, de manera que su corazón, que ha sufrido un gran trauma, sea reformado, y rescatar así su alma tan profundamente dañada por el mal; esto es para despertar el espíritu de las personas, para descongelar su frío corazón y permitirles ser rejuvenecidos. Esta es la mayor voluntad de Dios. Dejad a un lado la conversación respecto a lo noble y lo profundo de la vida y las experiencias del hombre; cuando el corazón de las personas haya sido despertado, cuando hayan sido despertados de sus sueños, y conozcan por completo el daño forjado por el gran dragón rojo, la obra del ministerio de Dios habrá concluido. El día en que Su obra acabe, también será cuando el hombre empiece oficialmente a recorrer la senda correcta de la creencia en Dios. En ese momento, el ministerio de Dios habrá llegado a su fin: la obra del Dios encarnado habrá acabado por completo; el hombre empezará a desempeñar, oficialmente, el deber que debería realizar: llevará a cabo su ministerio. Estos son los pasos de la obra de Dios. Debéis, pues, buscar a tientas vuestra senda para entrar basándoos sobre el fundamento de conocer estas cosas. Todo esto es lo que debéis comprender.

de ‘Obra y entrada (8)’ en “La Palabra manifestada en carne”

30. La entrada del hombre sólo mejorará cuando se hayan producido cambios en lo profundo de su corazón, porque la obra de Dios es la salvación completa del hombre —ese que ha sido redimido, que sigue viviendo bajo las fuerzas de oscuridad, y que nunca se ha despertado— de este lugar de reunión de los demonios. Esto es para que el hombre pueda ser liberado del pecado a lo largo de los siglos, sea amado por Dios, abata por completo al gran dragón rojo, establezca el reino de Dios y traiga un pronto reposo a Su corazón. Es para desahogar, sin reservas, el odio que hincha vuestro pecho; para erradicar esos gérmenes mohosos, para permitiros que dejéis esta vida que no es distinta a la de un buey o un caballo; que no seáis más esclavos, que el gran dragón rojo deje de pisotearos y de daros órdenes de manera arbitraria; ya no perteneceréis a esta nación fracasada ni al abyecto gran dragón rojo; ya no os esclavizará más. Con seguridad, Dios hará pedazos el nido de los demonios, y estaréis al lado de Dios; le pertenecéis a Él y no a este imperio de esclavos. Hace mucho que Dios aborrece a esta oscura sociedad con todas Sus fuerzas. Rechina los dientes, desesperado por plantar Sus pies sobre esta perversa y odiosa serpiente antigua, para que nunca más se levante y no vuelva a maltratar más al hombre. No disculpará sus actos del pasado, no tolerará que engañe al hombre, ajustará cuentas por cada uno de sus pecados a lo largo de los siglos; Dios no será benévolo en lo más mínimo hacia este cabecilla de todo mal; lo destruirá por completo.

de ‘Obra y entrada (8)’ en “La Palabra manifestada en carne”

31. Durante miles de años, esta ha sido la tierra de la suciedad; es insoportablemente sucia, la miseria abunda, los fantasmas vagan por cada esquina; timan, engañan, y hacen acusaciones sin razón; son despiadados y crueles, pisotean esta ciudad fantasma y la dejan plagada de cadáveres; el hedor de la putrefacción cubre la tierra e impregna el aire; está fuertemente custodiada. ¿Quién puede ver el mundo más allá de los cielos? El diablo ata firmemente todo el cuerpo del hombre, le tapa el cielo con un harnero y sella sus labios bien apretados. El rey de los diablos se ha desbocado durante varios miles de años, hasta el día de hoy, cuando sigue custodiando de cerca la ciudad fantasma, como si fuera un “palacio de demonios” impenetrable. Esta manada de perros guardianes mira, mientras tanto, fijamente con ojos resplandecientes, profundamente temerosa de que Dios la pille desprevenida, los aniquile a todos, y los deje sin un lugar de paz y felicidad. ¿Cómo podría la gente de una ciudad fantasma como esta haber visto alguna vez a Dios? ¿Han disfrutado alguna vez de la amabilidad y del encanto de Dios? ¿Qué apreciación tienen de los asuntos del mundo humano? ¿Quién de ellos puede entender la anhelante voluntad de Dios? Poco sorprende, pues, que el Dios encarnado permanezca totalmente escondido: en una sociedad oscura como esta, donde los demonios son inmisericordes e inhumanos, ¿cómo podría el rey de los diablos, que mata a las personas en un abrir y cerrar de ojos, tolerar la existencia de un Dios hermoso, bondadoso y además santo? ¿Cómo podría aplaudir y vitorear Su llegada? ¡Esos lacayos! Devuelven odio por amabilidad, han desdeñado a Dios desde hace mucho tiempo, lo han maltratado, son en extremo salvajes, no tienen el más mínimo respeto por Dios, roban y saquean, han perdido toda conciencia, no tienen rastro de amabilidad, y tientan a los inocentes para que sean insensibles. ¿Antepasados de lo antiguo? ¿Amados líderes? ¡Todos ellos se oponen a Dios! ¡Su intromisión ha dejado todo lo que está bajo el cielo en un estado de oscuridad y caos! ¿Libertad religiosa? ¿Los derechos legítimos y los intereses de los ciudadanos? ¡Todos son trucos para tapar el pecado! ¿Quién ha apoyado la obra de Dios? ¿Quién ha dado su vida o derramado su sangre por la obra de Dios? Y es que, una generación tras otra, de padres a hijos, el hombre esclavizado ha esclavizado sin miramientos a Dios, ¿cómo no incitaría esto a la furia? Miles de años de odio están concentrados en el corazón, milenios de pecaminosidad están grabados en el corazón; ¿cómo no podría esto infundir odio? ¡Venga a Dios, extingue por completo Su enemistad, no permitas que siga más tiempo fuera de control, que provoque más problemas como desea! Ahora es el momento: el hombre lleva mucho tiempo reuniendo todas sus fuerzas; ha dedicado todos sus esfuerzos, ha pagado todo precio por esto, para arrancarle la cara odiosa a este demonio y permitir a las personas, que han sido cegadas y han soportado todo tipo de sufrimiento y dificultad, que se levanten de su dolor y le vuelvan la espalda a este viejo diablo maligno. ¿Por qué levantar un obstáculo tan impenetrable a la obra de Dios? ¿Por qué emplear diversos trucos para engañar a la gente de Dios? ¿Dónde están la verdadera libertad y los derechos e intereses legítimos? ¿Dónde está la justicia? ¿Dónde está el consuelo? ¿Dónde está la cordialidad? ¿Por qué usar intrigas engañosas para embaucar al pueblo de Dios? ¿Por qué usar la fuerza para suprimir la venida de Dios? ¿Por qué no permitir que Dios vague libremente por la tierra que creó? ¿Por qué acosan a Dios hasta que no tenga donde reposar Su cabeza? ¿Dónde está la calidez entre los hombres? ¿Dónde está la acogida entre la gente? ¿Por qué causar un ansia tan desesperada en Dios? ¿Por qué hacer que Dios llame una y otra vez? ¿Por qué obligar a Dios a que se preocupe por Su amado Hijo? ¿Por qué esta oscura sociedad y sus tristes perros guardianes no permiten que Dios venga y vaya libremente por el mundo que Él creó? ¿Por qué no entiende el hombre, que vive en medio de dolor y sufrimiento? Por vuestro propio bien, Dios ha padecido gran tormento, con enorme dolor os ha dado a Su amado Hijo, Su carne y Su sangre, ¿por qué seguís haciendo la vista gorda? A plena vista de todos, rechazáis la venida de Dios y negáis Su amistad. ¿Por qué sois tan irrazonables? ¿Estáis dispuestos a soportar las injusticias en una sociedad oscura como esta? ¿Por qué, en vez de llenaros la barriga con milenios de enemistad, os atiborráis con la “porquería” del rey de los diablos?

de ‘Obra y entrada (8)’ en “La Palabra manifestada en carne”

32. Los pasos de la obra de Dios en la tierra implican gran dificultad: la debilidad, las deficiencias, la puerilidad, la ignorancia y todo lo del hombre, todo está meticulosamente planeado, y Dios lo considera con escrupulosidad. El hombre es como un tigre de papel al que uno no se atreve a acosar ni a provocar; al más mero toque te muerde, o cae y pierde su camino, y es como si, a la más mínima pérdida de concentración, recayera o ignorara a Dios, o corriera a sus padres, unos cerdos y perros, para disfrutar de las cosas impuras de sus cuerpos. ¡Qué gran obstáculo! Prácticamente a cada paso de Su obra, se pone a prueba a Dios y casi cada paso trae consigo gran peligro. Sus palabras son sinceras y honestas, sin malicia; aun así ¿quién está deseoso de aceptarlas? ¿Quién está dispuesto a someterse por completo? Esto le rompe el corazón a Dios. Él se afana día y noche por el hombre; le acosa la angustia por la vida del hombre, y se compadece de su debilidad. Ha sufrido muchos giros y vueltas en cada paso de Su obra, por cada palabra que pronuncia; siempre se encuentra entre la espada y la pared, y piensa en la debilidad, la desobediencia, la puerilidad y la vulnerabilidad del hombre día y noche… una y otra vez. ¿Quién ha sabido esto? ¿En quién puede confiar Él? ¿Quién sería capaz de entender? Él siempre aborrece los pecados del hombre, su falta de resistencia, su debilidad; siempre se preocupa por su vulnerabilidad, y contempla la senda que el ser humano tiene delante. Siempre, al observar las palabras y las obras del hombre, se llena de misericordia e ira, y la vista de estas cosas siempre producen dolor en Su corazón. Después de todo, los inocentes se han ido haciendo insensibles; ¿por qué tiene Dios que hacerles siempre las cosas difíciles? El hombre débil está totalmente desprovisto de perseverancia; ¿por qué debería Dios tener siempre un enfado constante hacia él? El hombre débil y sin poder ya no tiene la menor vitalidad; ¿por qué debería Dios reprenderlo siempre por su desobediencia? ¿Quién puede resistir las amenazas de Dios en el cielo? Después de todo, el hombre es frágil, y Dios, en situación desesperada, ha empujado Su enfado en lo profundo de Su corazón, de manera que el hombre pueda reflexionar pausadamente sobre sí mismo. Con todo, el hombre, quien tiene graves dificultades, no tiene la menor comprensión de la voluntad de Dios. Ha sido pisoteado bajo los pies del viejo rey de los diablos; con todo, es completamente inconsciente, siempre se pone en contra de Dios, o no es caliente ni frío hacia Él. Dios ha pronunciado tantas palabras, con todo, ¿quién se las ha tomado alguna vez en serio? El hombre no entiende las palabras de Dios, pero permanece impertérrito, y sin anhelo. Nunca ha conocido de verdad la esencia del viejo diablo. Las personas viven en el Hades, en el infierno, pero creen vivir en el palacio del fondo del mar; son perseguidas por el gran dragón rojo, con todo, se creen favorecidas por el país del dragón. El diablo los ridiculiza, pero ellos piensan que disfrutan de la maestría superlativa de la carne. ¡Qué montón de desgraciados sucios y miserables! El hombre se ha encontrado con el infortunio, pero no lo sabe y, en esta oscura sociedad, sufre contratiempo tras contratiempo, con todo, nunca ha despertado a ello. ¿Cuándo se despojará de su autobondad y su carácter servil? ¿Por qué es tan despreocupado del corazón de Dios? ¿Consiente en silencio esta opresión y dificultad? ¿Acaso no desea que llegue el día en que pueda cambiar la oscuridad por la luz? ¿No desea remediar, una vez más, las injusticias hacia la rectitud y la verdad? ¿Está dispuesto a observar, y a no hacer nada cuando las personas reniegan de la verdad, y tergiversan los hechos? ¿Le hace feliz seguir soportando este maltrato? ¿Está dispuesto a ser un esclavo? ¿A perecer a manos de Dios junto con las pertenencias de este fracasado estado? ¿Dónde está tu determinación? ¿Dónde está tu ambición? ¿Y tu dignidad? ¿Dónde está tu personalidad? ¿Tu libertad? ¿Acaso estás dispuesto a dar toda tu vida por el gran dragón rojo, el rey de los diablos? ¿Te hace feliz dejar que te torture hasta la muerte? El rostro de lo profundo es caótico y oscuro, la gente común que sufre tanta aflicción clama al cielo y se queja en la tierra. ¿Cuándo será capaz el hombre de mantener erguida su cabeza? El hombre está flaco y demacrado, ¿cómo podría contender con este diablo cruel y tirano? ¿Por qué no entrega su vida a Dios tan pronto como pueda? ¿Por qué todavía vacila; cuándo puede terminar la obra de Dios? Así, sin rumbo, intimidado y oprimido, finalmente habrá pasado toda su vida en vano; ¿por qué tiene tanta prisa por llegar, y está tan apresurado por irse? ¿Por qué no guarda algo precioso que darle a Dios? ¿Ha olvidado el milenio de odio?

de ‘Obra y entrada (8)’ en “La Palabra manifestada en carne”

33. Dios se ha hecho carne esta vez para realizar esa obra, concluir la que le queda aún por acabar, llevar esta era a su fin, juzgarla, salvar del mar de la aflicción a aquellos que son profundamente pecadores, y transformarlos por completo. Los judíos clavaron a Dios en la cruz, y dieron por terminados Sus viajes en Judea. Poco después, Dios vino personalmente en medio del hombre, una vez más, y llegó en silencio al país del gran dragón rojo. En realidad, la comunidad religiosa del estado judío había colgado la imagen de Jesús en sus muros hacía ya tiempo, y la gente gritaba con su propia boca: “Señor Jesucristo”. Poco sabían ellos que hacía ya mucho tiempo desde que Jesús había aceptado la orden de Su Padre de regresar en medio de los hombres, para concluir la segunda etapa de Su obra incompleta. Como resultado, las personas fueron tomadas por sorpresa cuando lo contemplaron: había nacido en un mundo en el que habían transcurrido muchas eras, y Él apareció en medio de todos con el aspecto de alguien supremamente corriente. En realidad, conforme han pasado las eras, Su ropa y todo Su aspecto han cambiado, como si hubiera renacido. ¿Cómo podría saber la gente que Él es el mismísimo Señor Jesucristo, que descendió de la cruz y resucitó? No tiene el más ligero rastro de heridas, así como Jesús no se parecía en absoluto a Jehová. Desde hace mucho tiempo, el Jesús de hoy no ha sufrido el paso del tiempo. ¿Cómo podrían conocerlo? El hipócrita “Tomás” siempre duda que Él es Jesús resucitado, siempre quiere ver las cicatrices de los clavos en las manos de Jesús antes de poder estar tranquilo; sin haberlas visto, siempre estaría sobre una nube de sospecha, y es incapaz de plantar su pie sobre tierra firme, y seguir a Jesús. ¡Pobre “Tomás”! ¿Cómo podría saber que Jesús ha venido a realizarla obra encargada por Dios Padre? ¿Por qué necesita llevar Jesús las cicatrices de la crucifixión? ¿Son ellas la marca de Jesús? Ha venido a obrar por voluntad de Su Padre; ¿por qué debería venir vestido y ataviado como un judío de hace varios miles de años? ¿Acaso podría la forma que Dios adopte en la carne obstaculizar Su obra? ¿De quién es esta teoría? ¿Por qué cuando Dios obra, debe ser de acuerdo con la imaginación del hombre? Lo único que Dios intenta en Su obra es que tenga efecto. No se atiene a la ley ni hay normas para Su obra; ¿cómo podría el hombre descifrarla? ¿Cómo podrían los conceptos del hombre penetrar en la obra de Dios? De modo que más os valdría calmaros adecuadamente: no os preocupéis por nimiedades ni le deis demasiada importancia a las cosas sólo porque sean nuevas para vosotros; esto te impedirá hacer un chiste de ti mismo y que la gente se ría de ti. Has creído en Dios durante todos estos años, y, con todo, sigues sin conocerlo; en última instancia, estás sumido en el castigo. Tú que estás situado el “primero de la clase”, estás asignado a las filas de los castigados. Más te vale no usar medios ingeniosos para presumir de tus insignificantes trucos; ¿puede tu cortedad de vista percibir de verdad a Dios, quien ve desde la eternidad hasta la eternidad? ¿Pueden tus experiencias superficiales evidenciar de forma completa la voluntad de Dios? No seas vanidoso. Después de todo, Dios no es del mundo; ¿cómo podría Su obra ser según tú esperabas?

de ‘Obra y entrada (8)’ en “La Palabra manifestada en carne”

Declaraciones de Cristo de los últimos días (Selecciones)

¿Eres un verdadero creyente de Dios? La esencia de Cristo es la obediencia a la voluntad del Padre celestial Es muy importante entender el carácter de Dios La aparición de Dios ha traído una nueva época Sólo el Cristo de los últimos días le puede dar al hombre el camino de la vida eterna Los verdaderamente obedientes seguramente serán ganados por Dios El repique de los siete truenos: profetizando que el evangelio del reino se extenderá por todo el universo La obra en la Era de la Ley El suspiro del Todopoderoso Dios es la fuente de la vida del hombre Sólo el que experimenta la obra de Dios verdaderamente cree en Dios Qué punto de vista deben tener los creyentes ¿Sabes? Dios ha hecho algo grande entre los hombres Dios preside el destino de toda la humanidad Conocer las tres etapas de la obra de Dios es la senda para conocer a Dios Parte 1 Conocer las tres etapas de la obra de Dios es la senda para conocer a Dios Parte 2 ¿Has cobrado vida? El salvador ya ha regresado en una “nube blanca” Conocer la obra de Dios hoy Contemplando la aparición de Dios en Su juicio y Su castigo ¿Existe la Trinidad? Cómo Pedro llegó a conocer a Jesús Acerca de los apelativos y la identidad Parte 1 Todos los que no conocen a Dios son los que se oponen a Él Cuando veas el cuerpo espiritual de Jesús será cuando Dios haya hecho de nuevo el cielo y la tierra Deberías saber que el Dios práctico es Dios mismo ¿Cómo puede el hombre que ha definido a Dios en sus conceptos recibir Sus revelaciones? Cómo deberías ocuparte de tu misión futura Deberías saber cómo la humanidad completa ha evolucionado hasta el día de hoy (Parte 1) La Era del Reino es la Era de la Palabra La esencia de la carne habitada por Dios Las declaraciones de Dios al universo entero: La decimonovena declaración Cristo realiza la obra de juicio con la verdad Deberías saber cómo la humanidad completa ha evolucionado hasta el día de hoy parte 2 La diferencia entre el ministerio del Dios encarnado y el deber del hombre Aquellos incompatibles con Cristo son seguramente opositores de Dios La obra de Dios y la práctica del hombre parte 1 La obra de Dios y la práctica del hombre parte 2 Nadie que es de la carne puede escapar del día de la ira Acerca de los apelativos y la identidad parte 2 La humanidad corrupta está más necesitada de la salvación del Dios hecho carne Parte 1 La obra de Dios y la obra del hombre Parte 1 La obra de Dios y la obra del hombre Parte 2 La humanidad corrupta está más necesitada de la salvación del Dios hecho carne Parte 2 ¿Qué sabes de la fe? La obra de esparcir el evangelio también es la obra de salvar al hombre Qué significa ser un hombre de verdad Promesas a aquellos que han sido perfeccionados ¿Es la obra de Dios tan sencilla como el hombre imagina? Breve charla sobre “El Reino Milenario ha llegado” Muchos son llamados, pocos escogidos Cómo conocer la realidad Las experiencias de Pedro: su conocimiento del castigo y del juicio Parte 1 El éxito o el fracaso dependen de la senda que el hombre camine Parte 1 El éxito o el fracaso dependen de la senda que el hombre camine Parte 2 Cómo conocer a Dios en la tierra Sólo los que conocen la obra de Dios hoy pueden servir a Dios Sólo los que conocen a Dios y Su obra pueden satisfacer a Dios Cuando se trata de Dios, ¿cuál es tu entendimiento? Ya que crees en Dios deberías vivir por la verdad Los mandamientos de la nueva era Tener un carácter inalterable es estar en enemistad con Dios Los que aman a Dios vivirán siempre en Su luz Las experiencias de Pedro: su conocimiento del castigo y del juicio Parte 2 Debes buscar el camino de la compatibilidad con Cristo Restaurar la vida normal del hombre y llevarlo a un destino maravilloso Parte 1 Restaurar la vida normal del hombre y llevarlo a un destino maravilloso Parte 2 Selección de los cuatro pasajes de la palabra de Dios acerca de “Relativo a la Biblia” Parte 1 La diferencia esencial entre el Dios encarnado y la gente que Dios usa Las dos encarnaciones completan el sentido de la encarnación Sólo aquellos que conocen a Dios pueden dar testimonio de Él El Reino Milenario ha llegado Cómo servir en armonía con la voluntad de Dios Selección de los cuatro pasajes de la palabra de Dios acerca de “Relativo a la Biblia” Parte 2 Sólo los perfeccionados pueden vivir una vida significativa Dios es el Señor de toda la creación Selección de los tres pasajes de la palabra de Dios sobre “La visión de la obra de Dios” Parte 1 Selección de los tres pasajes de la palabra de Dios sobre “La visión de la obra de Dios” Parte 2 Selección de los diez pasajes de la palabra de Dios sobre “Obra y entrada” Parte 1 Selección de los diez pasajes de la palabra de Dios sobre “Obra y entrada” Parte 2 Sólo amar a Dios es realmente creer en Dios Las formas religiosas de servicio deben ser prohibidas Tres advertencias Deberías preparar suficientes buenas obras para tu destino Todo se realiza por la palabra de Dios Deberíais considerar vuestros hechos Selección de los diez pasajes de la palabra de Dios sobre “Obra y entrada” Parte 3 Los malvados deben ser castigados La verdad interna sobre la obra en la Era de la Redención Las declaraciones de Dios al universo entero: La vigésima sexta declaración Las declaraciones de Dios al universo entero: La vigésima quinta declaración Las declaraciones de Dios al universo entero: La séptima declaración Selección de los diez pasajes de la palabra de Dios sobre “Obra y entrada” Parte 4 Las declaraciones de Dios al universo entero: La decimotercera declaración Las declaraciones de Dios al universo entero: La decimocuarta declaración Las declaraciones de Dios al universo entero: La decimosexta declaración Las declaraciones de Dios al universo entero: La vigésima segunda declaración El hombre sólo puede salvarse en medio de la gestión de Dios Los diez decretos administrativos que el pueblo escogido de Dios debe obedecer en la Era del Reino Las declaraciones de Dios al universo entero: La cuarta declaración Las declaraciones de Dios al universo entero: La decimoséptima declaración Deberías obedecer a Dios al creer en Dios Selección de los cuatro pasajes de la palabra de Dios acerca de “La verdad interna de la obra de conquista” Parte 2 El hombre corrupto no es capaz de representar a Dios Las declaraciones de Dios al universo entero: La octava declaración Las declaraciones de Dios al universo entero: La duodécima declaración ¿A quién eres leal? Las declaraciones de Dios al universo entero: La quinta declaración Las declaraciones de Dios al universo entero: La undécima declaración La creencia en Dios se debería enfocar en la realidad, no en los rituales religiosos Selección de los cuatro pasajes de la palabra de Dios sobre “El misterio de la encarnación” Parte 3 Las declaraciones de Dios al universo entero: La vigésima séptima declaración Las declaraciones de Dios al universo entero: La vigésima novena declaración Las declaraciones de Dios al universo entero: La vigésima tercera declaración Selección de los cuatro pasajes de la palabra de Dios sobre “El misterio de la encarnación” Parte 1 Selección de los cuatro pasajes de la palabra de Dios acerca de “La verdad interna de la obra de conquista” Parte 1 Las declaraciones de Dios al universo entero: La décima declaración Las declaraciones de Dios al universo entero: La vigésima cuarta declaración Las declaraciones de Dios al universo entero: La vigésima octava declaración Las declaraciones de Dios al universo entero: La vigésima declaración Dios y el hombre entrarán juntos en el reposo Parte 2 Las declaraciones de Dios al universo entero: La decimoctava declaración Las declaraciones de Dios al universo entero: La sexta declaración Dios y el hombre entrarán juntos en el reposo Parte 1 Selección de los cuatro pasajes de la palabra de Dios sobre “El misterio de la encarnación” Parte 2 Las declaraciones de Dios al universo entero: La novena declaración Las declaraciones de Dios al universo entero: La decimoquinta declaración Las declaraciones de Dios al universo entero: La vigésima primera declaración

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