La visión de la obra de Dios (3) (Fragmento III)

Dios no duplica Su obra en cada era. Como los últimos días han llegado, Él hará la obra de los últimos días, y revelará todo Su carácter en los últimos. Los últimos días son una era independiente; una en la que Jesús dijo que debéis afrontar desastres y terremotos, hambrunas y plagas, lo que señalará que es una nueva era, y no la antigua Era de la Gracia. Si como afirman las personas, Dios es eternamente inmutable, Su carácter es siempre compasivo y amoroso, Él ama al hombre como a sí mismo, ofrece a cada hombre la salvación y nunca lo aborrece, ¿sería capaz de completar Su obra? Cuando Jesús vino, fue clavado en la cruz, y se sacrificó por todos los pecadores ofreciéndose sobre el altar. Él ya había completado la obra de redención y puesto fin a la Era de la Gracia; ¿qué sentido tendría, pues, repetir la obra de aquella era en los últimos días? ¿Actuar así no sería una negación de la obra de Jesús? Si Dios no hace la obra de la crucifixión cuando viene en esta etapa, pero sigue siendo amoroso y compasivo, ¿será capaz de poner fin a la era? ¿Podría concluirla un Dios amoroso y compasivo? En Su obra final de dar por concluida la era, el carácter de Dios es de castigo y juicio, revela todo lo que es injusto, juzga públicamente a todos los pueblos y perfecciona a aquellos que le aman de verdad. Sólo un carácter así puede concluir la era. Los últimos días ya han llegado. Todas las cosas se clasificarán según su tipo, y se dividirán en diferentes categorías en base a su naturaleza. Este es el tiempo cuando Dios revela el final y el destino del hombre. Si este no pasa por el castigo y el juicio, no habrá forma de revelar su desobediencia y su injusticia. Sólo por este medio se puede manifestar el final de todas las cosas. El hombre sólo muestra realmente lo que es cuando es castigado y juzgado. El mal volverá al mal, el bien al bien, y el hombre será clasificado según su tipo. A través del castigo y del juicio se revelará el final de todas las cosas, de forma que los malos serán castigados y los buenos recompensados, y todas las personas se someterán al dominio de Dios. Toda la obra debe lograrse por medio del castigo y del juicio justos. Como la corrupción del hombre ha alcanzado su punto culminante y su desobediencia ha sido demasiado grave, sólo el carácter justo de Dios, que es principalmente de castigo y juicio, y se revela durante los últimos días, puede transformar y completar totalmente al hombre. Sólo este carácter puede dejar el mal al descubierto y castigar así con severidad a todos los injustos. Por tanto, un carácter como este posee el sentido de la era, y la revelación y la exhibición de Su carácter se producen en aras de la obra de cada nueva era. Dios no revela Su carácter de manera arbitraria y sin sentido. Si, cuando el final del hombre se revele durante los últimos días, Dios sigue concediendo al hombre una compasión y un amor inagotables, si sigue siendo amoroso con el hombre, y no lo somete a un juicio justo, sino que le demuestra tolerancia, paciencia y perdón, si sigue perdonando al hombre por muy graves que sean los pecados que comete, sin ningún juicio justo, ¿habrá alguna vez un final para toda la gestión de Dios? ¿Cuándo podría un carácter así guiar a la humanidad al destino correcto? Por ejemplo, un juez que siempre es amoroso, bondadoso y amable, ama a las personas independientemente de los crímenes que hayan cometido, y es amoroso y tolerante con las personas sean quienes sean. ¿Cuándo será capaz entonces de alcanzar un veredicto justo? Durante los últimos días, sólo el juicio justo puede clasificar al hombre y llevarlo a un nuevo reino. De esta forma, se pone fin a toda la era por medio del carácter justo de Dios del juicio y el castigo.

Extracto de “La Palabra manifestada en carne”

El juicio justo de Dios en el fin de los días clasifica a la humanidad

I

En Su obra final del fin de la era, el carácter de Dios es castigar, revelar todo lo que se vea injusto y juzgar en público a la gente, perfeccionar a los que lo aman. Sólo este carácter puede terminar la era. En los últimos días, la creación se clasificará según su naturaleza. Es cuando Dios muestra el destino de toda la humanidad. Sin juicio, la rebeldía e injusticia del hombre no se pueden revelar. Sólo el juicio y el castigo revelan la naturaleza del hombre. El mal con el mal, el bien con el bien. El mal será castigado, y el bien, recompensado. Dios a la gente clasificará y a Él se someterán.

II

Han alcanzado su punto más elevado, la corrupción y rebeldía del hombre. Sólo el carácter justo de Dios, uno de castigo y juicio, puede cambiar y completar al hombre, revelar la maldad, y castigar al injusto. Un carácter así conlleva un sentido en el tiempo. Dios revela Su carácter por el bien de la obra de cada nueva era. Él no lo hace al azar, no lo hace sin sentido. Sólo el juicio y el castigo revelan la naturaleza del hombre. El mal con el mal, el bien con el bien. El mal será castigado, y el bien, recompensado. Dios a la gente clasificará y a Él se someterán.

III

Si en los últimos días al revelar el destino, Dios aún derramase compasión y amor, no juzgase, fuese tolerancia y perdón sin importarle los pecados del hombre, ¿cuándo acabaría Su plan de gestión y el hombre se enfrentaría a su destino? Sólo el juicio justo clasifica al hombre y lo trae a un nuevo reino. Entonces el carácter justo de Dios llevará a esta era a su fin. Sólo el juicio y el castigo revelan la naturaleza del hombre. El mal con el mal, el bien con el bien. El mal será castigado, y el bien, recompensado. Dios a la gente clasificará y a Él se someterán, y a Él se someterán, y a Él se someterán.

De “Seguir al Cordero y cantar nuevos cánticos”

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