Las palabras de Dios al universo entero: Capítulo 27 (Fragmento I)

Cuando los ángeles tocan música y percusión para alabarme, no puedo evitar que se evoque Mi compasión por el hombre. De repente me siento extremadamente triste en Mi corazón y me es difícil deshacerme de esta dolorosa emoción. En Mis alegrías y tristezas, en Mi separación y en el ser reunido con el hombre, no me puedo poner nostálgico. Separados arriba en el cielo y abajo en la tierra, somos incapaces de encontrarnos regularmente. ¿Quién podría liberarse de la nostalgia? ¿Quién podría jamás dejar de recordar el pasado? ¿Quién no podría anticipar con impaciencia la continuación de los buenos sentimientos pasados? ¿Quién no esperaría Mi regreso? ¿Quién no anhelaría Mi reencuentro con el hombre? Mi corazón está profundamente atribulado y sus espíritus están profundamente preocupados. Aunque somos iguales en nuestros espíritus, no podemos estar juntos a menudo y no nos podemos ver con frecuencia. De este modo la vida de toda la humanidad está profundamente afligida y faltándole vitalidad, ya que siempre me han anhelado. Es como si fueran objetos eyectados del cielo, clamando por Mi nombre desde la tierra, levantando su vista a Mí desde el suelo, pero, ¿cómo pueden escapar de la boca del lobo hambriento? ¿Cómo se pueden liberar de su amenaza y tentación? ¿Cómo no se podrían sacrificar a sí mismos a manera de obediencia en la dirección de Mi plan? Cuando suplican en voz alta, les volteo Mi rostro, ya no puedo soportar la idea de presenciarlo; sin embargo, ¿cómo no podría escuchar el sonido de tal gente llorando? Quiero corregir las injusticias del mundo humano. Haré personalmente Mi obra por todo el mundo, impidiéndole a Satanás que dañe otra vez a Mi pueblo, impidiéndole al enemigo hacer otra vez lo que sea que le agrada. Me convertiré en Rey sobre la tierra y moveré allá Mi trono, haciendo que todos los enemigos caigan al suelo y confiesen sus crímenes ante Mí. En Mi tristeza mezclada con ira, venceré a todo el universo, sin perdonar a nadie y poniendo a todos los enemigos en asombro. Quiero reducir a ruinas la tierra, entre las cuales estarán todos los enemigos, previniéndoles así que de ahora en delante corrompan más a la humanidad. Mi plan es determinante y nadie, sin importar quién sea, tendrá capacidad de cambiarlo. Mientras floto ondeándome por sobre el universo, toda la gente tendrá una perspectiva renovada y todo será restablecido. Ya no llorarán y ya no clamarán a Mí por ayuda. Entonces Mi corazón se regocijará y la gente se volverá a Mí en celebración. Todo el universo, de arriba abajo, se estremecerá de júbilo…

El día de hoy en varios países estoy haciendo la obra que me he propuesto lograr. Me estoy moviendo entre todos, haciendo toda Mi obra como la planeé, y toda la gente divide las naciones de acuerdo a Mi voluntad. Las personas en la tierra tienen fija su atención en su propio destino, ya que el día se acerca y la trompeta del ángel ya ha sonado. Ya no habrá más retrasos en horas o días y todas las cosas comenzarán a danzar con júbilo. ¿Quién podría extender Mi día a su voluntad? ¿Podría ser un terrícola? ¿Podrían ser las estrellas en el cielo, o los ángeles? Cuando Yo hago una declaración y comienzo la salvación del pueblo de Israel, Mi día se acerca a toda la humanidad. Todos los hombres temen el regreso de Israel. Cuando regrese, será Mi día de gloria y el día en que todo cambie y se renueve. Siendo que un juicio justo estará enfrentando a todo el universo, todos estarán temerosos y asustadizos porque en el mundo humano la justicia es insólita. Cuando aparezca el Sol de justicia, el Este será iluminado, y después este iluminará a todo el universo alcanzando a todos. Si el hombre pudiera realmente hacer Mi justicia, ¿qué habría que temer? Todo Mi pueblo espera la llegada de Mi día, anticipando la venida de Mi día. Me esperan para que retribuya a toda la humanidad y fije su destino como el Sol de justicia. Mi reino se está formando sobre todo el universo y Mi trono se está apoderando de los corazones de trillones de personas. Con la ayuda de los ángeles, Mi gran logro pronto se llevará a un término exitoso. Todas las multitudes de Mis hijos y Mi pueblo esperan ansiosamente Mi regreso, anticipando Mi reunión con ellos, para nunca más volver a separarnos. ¿Cómo podría todo el pueblo de Mi reino no correr de un lado a otro celebrando los unos con los otros que Yo esté junto a ellos? ¿A quién se le ocurriría ahorrar costos en esta reunión? Soy honorable a los ojos de todos; soy proclamado en las bocas de todos. Cuando regrese, voy a conquistar a todas las fuerzas enemigas aún más. ¡El momento ha llegado! ¡Pondré Mi obra en marcha; reinaré supremo entre los hombres! ¡Voy a regresar! ¡Me voy a ir! Esto es lo que todos están anticipando, lo que están esperando. ¡Quiero dejar que todos vean la llegada de Mi día y que gozosamente le den la bienvenida al arribo de Mi día!

Extracto de “La Palabra manifestada en carne”

Dios corregirá las injusticias del mundo humano

I

Dios llevará Su trono, lo llevará a la tierra. Con Sus dos manos, Él hará Su obra. Impedirá que Satanás haga daño a Su pueblo. Impedirá que los enemigos hagan lo que quieran. Dios será el Rey en la tierra, en la tierra. Dios hará caer por tierra a Sus enemigos, que confesarán sus crímenes ante Él. Con rabia y tristeza, Él aplastará todo el universo y sembrará el terror en el corazón de Sus enemigos. Dios será el Rey en la tierra, en la tierra. Reducirá Dios todo el mundo a ruinas, hará caer en desgracias a Sus enemigos para que ya no puedan corromper a la humanidad. Dios corregirá las injusticias del mundo. Dios será el Rey en la tierra, en la tierra.

II

El plan de Dios ya se ha establecido y nadie jamás podrá, podrá cambiarlo. Cuando Dios deambule majestuoso por el universo, toda la humanidad será renovada y revivida. Dios será el Rey en la tierra, en la tierra. El corazón de Dios se regocija cuando el hombre ya no llora y ya no gritará pidiéndole ayuda a Dios. La gente regresará a Él para alabarlo. El universo entero se agitará lleno de júbilo. Dios será el Rey en la tierra, en la tierra. Dios está haciendo la obra que Él se ha propuesto realizar. Él se mueve entre los hombres haciendo toda la obra prevista según Su plan. El hombre divide las diversas naciones según la voluntad de Dios. Dios corregirá las injusticias del mundo. Dios será el Rey en la tierra, en la tierra.

III

La humanidad fija su atención en su propio destino, ya que el día se acerca y suenan las trompetas de los ángeles. Ya no habrá más demoras, y toda la creación comenzará a bailar llena de júbilo. Dios será el Rey, el Rey en la tierra, en la tierra. ¿Quién puede prolongar el día de Dios a voluntad? Ningún mortal, ningún ángel, ninguna estrella en el cielo. Cuando Dios se pronuncie para salvar al pueblo de Israel, el día de Dios llegará para toda la humanidad. Dios será el Rey, será el Rey en la tierra, en la tierra. La humanidad teme el retorno de Israel. Ese será el día de la gloria de Dios y será el día en que todo cambiará y renacerá. Dios corregirá las injusticias del mundo. Dios será el Rey, Dios será el Rey en la tierra, en la tierra. Dios será el Rey, Dios será el Rey en la tierra, en la tierra. Dios será el Rey, Dios será el Rey en la tierra.

De “Seguir al Cordero y cantar nuevos cánticos”

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