El misterio de la encarnación (4) (Fragmento I)

Todo el carácter de Dios se ha revelado a lo largo del plan de gestión de seis mil años. No se ha revelado únicamente en la Era de la Gracia, sólo en la Era de la Ley, o menos incluso, sólo en este período de los últimos días. La obra realizada en los últimos días representa el juicio, la ira y el castigo. No puede reemplazar la obra de la Era de la Ley y la de la Era de la Gracia. Sin embargo, las tres etapas se interrelacionan en una sola entidad y son toda la obra hecha por un Dios. Naturalmente, la ejecución de esta obra se divide en eras independientes. La obra realizada en los últimos días lo concluye todo; lo hecho en la Era de la Ley es el comienzo; y lo hecho en la Era de la Gracia es la redención. En cuanto a las visiones de la obra en todo este plan de gestión de seis mil años, nadie puede obtener perspectiva o entendimiento. Tales visiones siempre han permanecido como misterios. En los últimos días, sólo la obra de la palabra se hace para dar entrada a la Era del Reino, pero no representa a todas las eras. Los últimos días no son más que los últimos días y no más que la Era del Reino, que no representan a la Era de la Gracia o la Era de la Ley. Los últimos días son simplemente la época en la que toda la obra del plan de gestión de seis mil años se os revela. Esta es la revelación del misterio, que ningún hombre puede desvelar. Por mucho entendimiento que el hombre tenga de la Biblia, sigue sin ser nada más que palabras, porque el hombre no entiende la esencia de la Biblia. Cuando el hombre lee la Biblia, puede recibir algunas verdades, explicar algunas palabras o escrutar algunos pasajes y citas famosos, pero nunca podrá desenredar el significado contenido en esas palabras, porque todo lo que el hombre ve son palabras muertas, no las escenas de la obra de Jehová y Jesús, y el hombre es incapaz de descifrar el misterio de esa obra. Por tanto, el misterio del plan de gestión de seis mil años es el más grande, el más oculto y totalmente inconcebible para el hombre. Nadie puede entender directamente la voluntad de Dios, a no ser que Él mismo la explique y la abra al hombre, porque de lo contrario seguirán siendo por siempre un acertijo y misterios sellados para el hombre. No se preocupen los del mundo religioso; si no se os dijese hoy, ninguno de vosotros sería capaz de entender.

Extracto de “La Palabra manifestada en carne”

Las tres etapas de la obra las ha realizado un único Dios

I

Se ha revelado todo el carácter de Dios no sólo en la Era de la Gracia, la Ley o los últimos días, sino a lo largo del plan de gestión de seis mil años. La obra de los últimos días es juicio, ira y castigo. La obra comenzó en la Era de la Ley. La redención fue en la Era de la Gracia. Y la obra hecha en los últimos días lleva todo a su fin. Entiende que las tres etapas de la obra, en las diferentes eras y lugares, son claramente la obra de un solo Dios, un solo Espíritu. Y todos los que las separan se oponen a Él.

II

La obra elegida para hacerse en los últimos días no reemplaza la de la Era de la Gracia o la Ley. Pero las tres se conectan en una sola entidad. Las ha hecho Dios, pero en eras separadas. La obra comenzó en la Era de la Ley. La redención fue en la Era de la Gracia. Y la obra hecha en los últimos días lleva todo a su fin. Entiende que las tres etapas de la obra, en las diferentes eras y lugares, son claramente la obra de un solo Dios, un solo Espíritu. Y todos los que las separan se oponen a Él.

III

Desde la obra de Jehová a Jesús hasta ahora, tres etapas cubren en un mismo hilo continuo toda la gama del plan de gestión de Dios, son toda la obra que ha hecho un solo Espíritu. Desde la creación del mundo, Dios siempre ha estado gestionando al hombre. Él es el principio, el final, primero y último, el Único con el que una era empieza y termina. La obra comenzó en la Era de la Ley. La redención fue en la Era de la Gracia. Y la obra hecha en los últimos días lleva todo a su fin. Entiende que las tres etapas de la obra, en las diferentes eras y lugares, son claramente la obra de un solo Dios, de un solo Espíritu. Y todos los que las separan se oponen a Él.

De “Seguir al Cordero y cantar nuevos cánticos”

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