La obra de difundir el evangelio es también la obra de salvar al hombre (Fragmento II)

La obra que he estado gestionando por miles de años sólo le es completamente revelada al hombre en los últimos días. Sólo ahora he abierto todo el misterio de Mi gestión. El hombre conoce el propósito de Mi obra y, más aún, obtiene una comprensión de todos Mis misterios. Y le he dicho al hombre todo acerca del destino del que se ha preocupado. Ya he descubierto para el hombre todos Mis misterios que estaban escondidos por más de 5900 años. ¿Quién es Jehová? ¿Quién es el Mesías? ¿Quién es Jesús? Vosotros deberíais saber todo esto. Los giros de Mi obra se encuentran en estos nombres. ¿Habéis entendido esto? ¿Cómo debéis proclamar Mi santo nombre? ¿Cómo debéis esparcir Mi nombre a cualquier nación donde cualquiera de Mis nombres ha sido invocado? Mi obra ya ha empezado a expandirse y esparciré la plenitud de ella a todas las naciones. Ya que Mi obra se ha llevado a cabo en vosotros, os golpearé igual que Jehová golpeó a los pastores de la casa de David en Israel, causando que os disperséis entre todas las naciones. Porque en los últimos días destrozaré a todas las naciones y haré que todas las personas se redistribuyan. Cuando regrese otra vez, las naciones ya habrán sido divididas con las fronteras establecidas por Mis llamas ardientes. En ese tiempo, me manifestaré de nuevo al hombre como el sol abrasador, mostrándome a ellos públicamente en la imagen del Santo que nunca han visto, caminando entre todas las naciones, igual que Yo, Jehová, caminé entre las tribus judías. A partir de entonces, guiaré a la gente mientras viva en la tierra. Verán Mi gloria ahí y también verán una columna de nube en el aire para guiarlos, porque Yo aparezco en el lugar santo. El hombre verá Mi día de justicia y Mi manifestación gloriosa. Eso sucederá cuando reine sobre toda la tierra y lleve muchos hijos a la gloria. Todos se inclinarán en todas partes y Mi tabernáculo se erigirá entre ellos sobre la roca de la obra que estoy ahora llevando a cabo. Ellos me servirán en el templo. El altar, cubierto de cosas sucias y detestables, Yo lo romperé en pedazos y lo construiré de nuevo. En el altar santo se apilarán corderos y becerros recién nacidos. Derribaré el templo que existe hoy y reconstruiré uno nuevo. El templo que hay ahora, y que está lleno de gente abominable, colapsará. El templo que Yo construyo estará lleno de siervos leales a Mí. Una vez más estarán de pie y me servirán para la gloria de Mi templo. Seguramente veréis Mi día de gran gloria. Veréis el día cuando derribe el templo y reconstruya uno nuevo. Veréis el día de la venida de Mi tabernáculo al mundo. Así como aplasto el templo, también traeré Mi tabernáculo al mundo, justo cuando la gente me vea descender. Después de que aplaste a todas las naciones, voy a reunirlas de nuevo, construyendo Mi templo y poniendo Mi altar para que todas me puedan ofrecer sacrificios, servirme ahí y dedicarse fielmente a Mi obra en las naciones gentiles. Esto será hecho justo como los israelitas lo hacen ahora, con la túnica de un sacerdote y una corona; la gloria de Mí, Jehová, morando entre ellos y Mi majestad posándose sobre ellos y estando con ellos. Mi obra en las naciones gentiles también se ejecutará de esa manera. Como fue Mi obra en Israel, así será Mi obra en las naciones gentiles, porque agrandaré Mi obra en Israel y la difundiré a las naciones de los gentiles.

Extracto de “La Palabra manifestada en carne”

EL TABERNÁCULO DE DIOS HA LLEGADO AL MUNDO

I

Al regreso de Dios, en toda nación habrá división; fronteras vigentes de Sus llamas ardientes. Cual sol abrasador aparecerá el Santo que es Dios. Entre las naciones Él caminará como Jehová entre las tribus judías. Con un pilar de nubes, al hombre guiará en su vida. Su gloria verán porque en tierras santas Dios aparecerá. Su día de justicia y Su aparición verán, cuando gobierne en la tierra y lleve a Sus hijos a la gloria. Ante el tabernáculo de Dios se postrará el hombre, erigido sobre la roca de Su obra actual. Dios destruirá el sucio altar y uno nuevo construirá. A Dios, en el templo, el hombre servirá con corderos en el altar. Verás el día en que Dios gran gloria recibirá, en que el templo derrumbará y uno nuevo construirá. Su gran tabernáculo verás llegar a la tierra, será igual que cuando lo veas descender.

II

Y a las naciones Dios aplastará y de nuevo las congregará. Su templo construirá y Su altar erigirá y todos sacrificios a Él le ofrecerán, entre naciones de gentiles a Su obra se entregarán. Como israelitas de la actualidad todos ellos se presentarán, con coronas y túnicas de sacerdotes todos ellos se vestirán, con la gloria de Dios entre ellos, y Su majestad sobre ellos. Ante el tabernáculo de Dios se postrará el hombre, erigido sobre la roca de Su obra actual. Dios destruirá el sucio altar y uno nuevo construirá. A Dios, en el templo, el hombre servirá con corderos en el altar. Verás el día en que Dios gran gloria recibirá, en que el templo derrumbará y uno nuevo construirá. Su gran tabernáculo verás llegar a la tierra, será igual que cuando lo veas descender.

III

Dios obrará entre las naciones de gentiles como lo hizo en la tierra de Israel. Pues Él ampliará Su obra en Israel y la difundirá a todas las naciones de gentiles. Ante el tabernáculo de Dios se postrará el hombre, erigido sobre la roca de Su obra actual. Dios destruirá el sucio altar y uno nuevo construirá. A Dios, en el templo, el hombre servirá con corderos en el altar. Verás el día en que Dios gran gloria recibirá, en que el templo derrumbará y uno nuevo construirá. Su gran tabernáculo verás llegar a la tierra, será igual que cuando lo veas descender.

De “Seguir al Cordero y cantar nuevos cánticos”

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