La obra de difundir el evangelio es también la obra de salvar al hombre (Fragmento III)

Ahora es el momento en que Mi Espíritu está obrando grandemente y el tiempo en que estoy obrando entre las naciones gentiles. Aún más, es la hora en la que estoy categorizando toda la creación y poniendo a cada uno en su respectiva clasificación, para que Mi obra pueda proceder con mayor rapidez y mayor efectividad. Así que todavía exijo que ofrezcas todo tu ser para toda Mi obra; además, debes con toda claridad discernir y estar seguro de toda la obra que he hecho en ti y poner toda tu fuerza en Mi obra para que pueda ser más efectiva. Esto es lo que debes entender. No peleéis ya entre vosotros, no busquéis salidas ni vayáis tras comodidades carnales, todo lo cual retrasará Mi obra y estropeará vuestro maravilloso futuro. Eso sólo os arruinaría y de ninguna manera os protegería. ¿Acaso no seréis insensatos? Lo que estáis disfrutando hoy es lo mismo que está arruinando vuestro futuro, mientras que el dolor que estáis sufriendo hoy es el mismo que os está protegiendo. Debéis estar claramente conscientes de eso a fin de que os mantengáis lejos del lazo de la tentación y evitéis entrar en la densa neblina que eclipsa al sol. Cuando la densa niebla se disipe, vosotros os encontraréis en el juicio del gran día. Para ese momento, Mi día se habrá acercado al hombre. ¿Cómo escaparéis de Mi juicio? ¿Cómo podréis soportar el calor abrasador del sol? Cuando le doy Mi abundancia al hombre, no la valora en su seno, sino que la echa a lugares imperceptibles. Cuando venga Mi día, el hombre ya no será capaz de descubrir Mi abundancia o encontrar la amarga verdad que le di hace mucho tiempo. Gemirá y llorará por la pérdida de la luz acompañada de la caída en la oscuridad. Lo que veis hoy sólo es la espada de Mi boca. No habéis visto la vara en Mi mano o la llama con la cual Yo quemo al hombre, y es por eso que todavía sois arrogantes e intemperantes en Mi presencia. Es por esto que todavía peleáis conmigo en Mi casa, disputando aquello que os he dicho. El hombre no me teme. Por estar enemistado conmigo hasta el día de hoy, todavía sigue sin ningún temor. Tenéis la lengua y los dientes de los injustos en vuestra boca. Vuestras palabras y hechos son semejantes a los de la serpiente, los que engañaron a Eva para que pecara. Demandáis del uno al otro: ojo por ojo y diente por diente, y contendéis en Mi presencia por vuestra posición, fama y lucro, sin embargo, no conocéis que Yo secretamente estoy observando vuestras palabras y hechos. Incluso antes de que entréis en Mi presencia, he conocido vuestra mente hasta la médula. El hombre siempre quiere escapar de Mi mano y evitar que Mis ojos lo observen, pero nunca he ignorado sus palabras o hechos. En cambio, a propósito, les permito que alcancen Mis ojos para que Yo pueda castigar su injusticia y juzgar su rebelión. Así, las palabras y hechos escondidos del hombre siempre están delante de Mi tribunal, el cual nunca ha dejado al hombre ya que su rebelión es demasiada. Mi obra es quemar y purificar todas las palabras y hechos del hombre que fueron pronunciados y llevados a cabo en la presencia de Mi Espíritu. De esa manera, después de que Yo deje la tierra, los hombres todavía podrán mantener su lealtad hacia Mí, y todavía me servirán como Mis siervos santos lo hacen en Mi obra, permitiendo que Mi obra en la tierra continúe hasta el día que se complete.

Extracto de “La Palabra manifestada en carne”

ENTRÉGATE POR COMPLETO A LA OBRA DE DIOS

I

El Espíritu de Dios está trabajando. Ha empezado Su obra entre los gentiles. Para hacer las cosas eficientemente, divide la creación en varios tipos. Entrégate por completo a Su obra. Discierne y conoce lo que ha hecho en ti. Pon todo tu esfuerzo, haz útil Su obra. Esto es lo que debes entender, entender.

II

No luches ni busques salidas o placeres, porque eso atrasa Su obra, te destruye en vez de protegerte. Sería insensato por tu parte. Lo que hoy disfrutas con tanta codicia es lo que está arruinando tu futuro. Pero el dolor que sufres hoy es lo que te cuida y te protege. Entrégate por completo a Su obra. Discierne y conoce lo que ha hecho en ti. Pon todo tu esfuerzo, haz útil Su obra. Esto es lo que debes entender, entender.

III

Presta atención y ten esto claro para no caer en las tentaciones de las que es muy difícil escapar, sumergido en una espesa y densa niebla y no ver más la luz del sol. Tras la niebla llega el juicio del gran día. Entrégate por completo a Su obra. Discierne y conoce lo que ha hecho en ti. Pon todo tu esfuerzo, haz útil Su obra. Esto es lo que debes entender, entender.

De “Seguir al Cordero y cantar nuevos cánticos”

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