Dios y el hombre entrarán juntos en el reposo (Fragmento VII)

Adán y Eva fueron creados en el principio para que el hombre se hiciera cargo de todas las cosas en la tierra; en el principio el hombre era el amo de todas las cosas. La intención de Jehová al crear al hombre fue permitirle al hombre existir sobre la tierra y que también cuidara de todas las cosas sobre ella, porque el hombre originalmente no había sido corrompido y también era incapaz de hacer el mal. Sin embargo, después de que el hombre se corrompió, ya no fue el cuidador de todas las cosas. Y el fin de la salvación de Dios es restaurarle al hombre esta función, restaurar la razón original del hombre y su obediencia original; la humanidad en el reposo será el retrato del resultado que Su obra de salvación espera alcanzar. Aunque ya no será una vida como la del jardín del Edén, su esencia será la misma; la humanidad no seguirá siendo meramente su anterior ser incorrupto, sino más bien una humanidad que fue corrompida y que después recibió la salvación. Estas personas que han recibido la salvación, al final (es decir, después de que haya terminado Su obra) entrarán en el reposo. De igual manera, los resultados de los que han sido castigados también serán revelados totalmente al final y sólo van a ser destruidos después de que Su obra haya terminado. Esto quiere decir que después de que Su obra esté terminada, aquellos malhechores y aquellos que han sido salvados todos ellos se pondrán de manifiesto, porque la obra de poner de manifiesto a todas las clases de personas (independientemente de si son los malhechores o los salvados) se llevará a cabo sobre todas las personas de manera simultánea. Los malhechores serán eliminados y los que permanezcan serán puestos de manifiesto simultáneamente. Por lo tanto, los resultados de todas las clases de personas se pondrán de manifiesto de manera simultánea. Él no va a permitir que primero un grupo de las personas que han sido salvadas entre al reposo antes de hacer a un lado a los malhechores y juzgarlos o castigarlos un poco a la vez; la verdad no es en realidad así. Cuando los malhechores sean destruidos y los que puedan sobrevivir entren en el reposo, Su obra en todo el universo habrá terminado. No habrá ningún orden de prioridad entre los que reciben las bendiciones y los que sufren la desgracia; los que reciben las bendiciones vivirán eternamente y los que sufren la desgracia perecerán por toda la eternidad. Estos dos pasos de la obra se terminarán de manera simultánea. Es precisamente porque hay personas desobedientes que la justicia de esas personas obedientes será puesta de manifiesto, y es precisamente porque hay aquellos quienes han recibido las bendiciones que la desgracia sufrida por esos malhechores por su conducta malvada será puesta de manifiesto. Si Dios no pusiera de manifiesto a los malhechores, esas personas que con sinceridad obedecen a Dios nunca verían el sol; si Dios no llevara a un destino conveniente a los que lo obedecen, los que son desobedientes a Dios no podrían recibir su retribución merecida. Este es el proceso de Su obra. Si Él no llevara a cabo esta obra de castigar el mal y recompensar el bien, Sus criaturas nunca podrían entrar en sus destinos respectivos. Una vez que la humanidad haya entrado en el reposo, los malhechores serán destruidos, toda la humanidad entrará en el camino correcto y cada clase de persona estará con los de su propia especie de acuerdo a las funciones que deba llevar a cabo. Sólo esto será el día del reposo de la humanidad y la tendencia inevitable para el progreso de la humanidad, y sólo cuando la humanidad entre en el reposo el gran y último logro de Dios alcanzará la culminación; esto será la coda de Su obra. Esta obra terminará con toda la vida física decadente de la humanidad y terminará con la vida de la humanidad corrupta. A partir de aquí la humanidad entrará en un nuevo reino. Aunque el hombre lleva una existencia física, hay diferencias importantes entre la esencia de su vida y la esencia de la vida de la humanidad corrupta. La relevancia de su existencia y la relevancia de la existencia de la humanidad corrupta también son diferentes. Aunque esta no es la vida de una nueva clase de persona, se puede decir que es la vida de una humanidad que ha recibido la salvación y una vida con una humanidad y una razón recuperadas. Estas son personas que alguna vez fueron desobedientes a Dios, a las que Dios una vez conquistó y después salvó; estas son personas que humillaron a Dios y después dieron testimonio de Él. Su existencia, después de sufrir y sobrevivir a Sus pruebas, es la más significativa; son personas que dieron testimonio de Dios delante de Satanás; son personas que son aptas para vivir. Los que van a ser destruidos son personas que no pueden dar testimonio de Dios y no son aptas para vivir. Su destrucción se deberá a su conducta malvada y la destrucción es su mejor destino. Cuando el hombre entre después en el buen reino, no existirá ninguna de las relaciones entre esposo y esposa, entre padre e hija o entre madre e hijo que el hombre imagina que encontrará. En ese tiempo, el hombre seguirá a los de su propia especie y la familia ya habrá sido destruida. Al haber fracasado por completo, Satanás nunca más volverá a molestar a la humanidad y el hombre ya no va a tener un carácter satánico corrupto. Aquellas personas desobedientes ya habrán sido destruidas y sólo aquellas personas obedientes sobrevivirán. Y de este modo muy pocas familias sobrevivirán intactas; ¿cómo podrían todavía existir las relaciones físicas? La vida física pasada del hombre se prohibirá totalmente, ¿cómo podrían todavía existir las relaciones físicas entre las personas? Sin el carácter satánico corrupto, la vida de las personas ya no será la vieja vida del pasado sino una nueva vida. Los padres perderán hijos y los hijos perderán padres. Los esposos perderán esposas y las esposas perderán esposos. Las personas hoy tienen relaciones físicas entre ellas. Cuando todas hayan entrado en el reposo ya no habrá más relaciones físicas. Sólo esa humanidad tendrá justicia y santidad; sólo esa humanidad será la que adore a Dios.

Extracto de “La Palabra manifestada en carne”

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